Historia de la educación 2020-2021 María Tresserras Martínez
SEGUNDO COMENTARIO DE TEXTO
Texto:
Entre todas las perfecciones, la elocuencia es en cierto modo única: […] este poder que, tras
haber conocido las cosas expone mediante palabras lo que la mente ha pensado y planeado, de
modo que es capaz de empujar al auditorio a donde se lo propone. Y precisamente porque ésta
es una facultad mayor, ha de estar más unida a la honradez y a una extraordinaria prudencia.
Pues si le proporcionásemos técnicas oratorias a quienes carecen de estas virtudes, a la postre
no los habríamos hecho oradores, sino que les habríamos dado armas a los locos. Y para
resumir: a este método en el pensar y en el decir, y a esta fuerza en el hablar, los antiguos
griegos la llamaban sabiduría. De ahí los famosos Licrugos, de ahí los Pítacos, de ahí los
Solones, y, por analogía, nuestros Coruncianos, Fabricios, Catones, Escipiones, quizá no tan
doctos, pero con parecido vigor mental y voluntad. […] Pues, en verdad, parece ser la misma
aquella antigua doctrina que enseñaba a obrar bien y a aprender adecuadamente. Y quienes lo
enseñaban no iban separados, sino que los maestros de la vida y del hablar eran los mismos.
Vocabulario:
Docto: docere, doctrina. Docto es el que sabe, el que posee la doctrina, conocimientos. Hombre
culto.
Facultad: posibilidad de hacer algo, un poder. Capacidad entrenada, no natural.
Lícurgo, Pítaco, Solon: políticos griegos. El primero de Esparta. El último de Atenas.
Corunciano, Fabricio, Catón, Escipión: políticos romanos.
- Están puestos en plural para decir que había más buenos políticos como ellos.
Vigor mental (agudeza, capacidad de mente para comprender la realidad) y voluntad (fuerza para
actuar): no es importantes solo saber sino también actuar.
Comentario por ideas:
Entre todas las perfecciones, la elocuencia es en cierto modo única
La elocuencia es: perfección y única. La perfección es una virtud, es algo que te mejora y te hace
buena persona. Da una formación integral. Es única porque abarca muchas cosas. Se nos dice
que la elocuencia es muy importante. Es un poder, es una perfección que da la posibilidad de
hacer una serie de cosas.
este poder que, tras haber conocido las cosas // expone mediante palabras lo que la mente ha
pensado y planeado, // de modo que es capaz de empujar al auditorio a donde se lo propone
Definición de qué consiste la elocuencia. La elocuencia tiene 3 partes:
1) Conocer. Es lo primero que se requiere para poder hablar. Necesitamos conocimiento, no
tiene sentido hablar sin decir nada o hablar de cosas malas. Doctrina. Contenido de la
elocuencia. El alma del lenguaje.
2) Exponer mediante palabras. Pensar y planear. La mente ha pensado. Para poder hablar
hace falta tener la habilidad de dominar el lenguaje y el modo de decir las cosas para llegar
a los demás. Hay que exponer mediante palabras, pero pensar y planear antes → se
refiere al cálculo retórico: como organizar las ideas… Pensando en como llegar bien al
público (retórica). El sabio tiene que hacer un esfuerzo para ponerse al nivel de sus
alumnos y que le entiendan. Esto es solo informar, hace falta una tercera cosa… Como
expresamos el alma del lenguaje.
3) Persuadir, convencer. Es lo que persigue la retórica. Se busca convencer con buenos
argumentos. Funciones de la retórica: saber hablar, expresarte y comunicar; pero sobre
todo convencer y llegar al público. Como manifestamos el alma del lenguaje. De manera
atractiva.
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Y precisamente porque ésta es una facultad mayor, ha de estar más unida a la honradez y a una
extraordinaria prudencia.
Quien tiene elocuencia tiene un gran poder porque puede convencer y manipular a los demás.
Para ser buen profesor no basta con saber y saber hablar bien → hace falta:
- Honradez (elemento de la virtud) tiene que ver con las buenas inclinaciones, que yo tienda
a hacer el bien – deseo de hacer el bien (que yo quiera a mis alumnos, yo les enseño lo
que creo que es verdad y lo que es bueno por su bien no por el dinero o con otro fin).
Aunque en el texto se refiere a un político.
- Prudencia. Para los romanos es la experiencia práctica. Hay cosas que no puedes enseñar
si no las has vivido. Es necesario para hacer bien la política. ¿De dónde saco buena parte
del saber, que me ayuda a vivir? Haber vivido.
Pues si le proporcionásemos técnicas oratorias a quienes carecen de estas virtudes, a la postre
no los habríamos hecho oradores, sino que les habríamos dado armas a los locos.
Si damos el saber de la retorica a alguien solo para que tenga retórica, nos equivocamos y puede
haber malas consecuencias porque entonces son malos políticos, malos profesores. Lo que dicen
no mejoran y a veces incluso empeoran a los alumnos // un político capaz de convencer a masas,
pero pésimo político: Hitler, Cicerón (inteligentes políticamente hablando). Hay que decir a la
gente cómo usar la retórica. No pensar que por darle esta habilidad a alguien le hacemos buena
persona… Lo puede utilizar para hacer el mal. Si damos habilidades retóricas a los malos, puede
ser muy peligroso. Si a un profesor solo le interesa cobrar y se conforma con que aprueben y
pasen la selectividad, no cumple bien su función de profesor. Es la parte más importante de la
educación → enseñar cosas que mejoren éticamente a los alumnos o decirles cómo usar bien las
herramientas. Técnicas oratorias → hace referencia a ratio dicendi.
Y para resumir: a este método en el pensar y en el decir, y a esta fuerza en el hablar, // los
antiguos griegos la llamaban sabiduría.
Repite una vez más qué es un recurso retórico. Vuelve a definir la elocuencia. Tenemos otra vez
tres partes:
1) Método en el pensar. Sabe pensar, tiene conocimientos.
2) Decir (el cómo habla). Habilidad para hablar (ratio dicendi)
3) Fuerza en el hablar. Poder de persuadir. Es lo característico de la retórica, lo que distingue.
Sabe el qué decir y cómo hacer para convencer.
La elocuencia es a la vez cuerpo (lenguaje y modo de hablar) y alma (pensamiento,
conocimiento), no se puede separar: hay que transmitir algo valioso, bueno, de tal manera que se
comprenda y llegue. Lo que perciben los alumnos son las palabras. No tiene sentido que yo hable
y nadie me entienda. Siempre es mejor que alguien sepa algo y no sepa como comunicarlo, que
que hable muy bien de cosas malas. La sabiduría implica las dos cosas (aunque el alma es más
importante que el cuerpo).
De ahí los famosos Licrugos, de ahí los Pítacos, de ahí los Solones, y, por analogía, nuestros
Coruncianos, Fabricios, Catones, Escipiones.
Políticos que han demostrado que son buenos actuando como políticos. El autor dice con esto de
manera simbólica es que lo mejor que se puede ser es ser político, no basta con saber hablar y
convencer. El hombre mas perfecto, la persona mejor educada es la que, teniendo cultura, se
pone al servicio de la sociedad: toma decisiones políticas, acierta, salva a mi país.
quizá no tan doctos, pero con parecido vigor mental y voluntad.
- Vigor mental: elocuencia. Comprender y hacer cálculos mentales para convencer. Saber
conocer que estoy decidiendo y convencer,
- Voluntad: la virtud moral de saber tomar decisiones. Tomar una decisión correcta, posee la
inclinación de obrar bien.
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Un buen político es el que logra convencer a la gente de que haga sacrificios. Para eso hay que
ser valiente, hay que tener deseo de sacar al pueblo adelante, no de ganar las elecciones. Como
un profesor se enfrenta a los problemas docentes, aunque sean difíciles.
“Quizá no tan doctos” → No eran tan cultos como los griegos, pero habían vivido más
(experiencia) y eso les hacía buenos políticos. Se aprende ejerciendo. Aunque sabían y se habían
preparado, no era lo más importante. Un profesor es bueno porque ha dado muchas clases (eso
no quita que necesita la teoría de la carrera y tal).
Pues, en verdad, parece ser la misma aquella antigua doctrina que enseñaba a obrar bien y a
aprender adecuadamente.
La educación se resume en 2 cosas:
- Obrar bien. Aprender a obrar.
- Aprender. Aprender a aprender.
No tiene sentido obrar sin aprender. Se necesitan 2 cosas. El buen político es culto (no ignorante)
y tiene que tomar decisiones (= actuar bien). Que sean buenas personas, que ayuden a la
sociedad, pero también que sepan cosas, que les ayudará a vivir bien (que es lo importante).
Y quienes lo enseñaban no iban separados, sino que los maestros de la vida y del hablar eran los
mismos.
Aquí se queja Cicerón: dice lo que pasaba antes (bueno) y lo que pasa ahora. Se ha separado los
políticos (maestros de la vida, toman decisiones, dictan las leyes, enseñan a vivir) de los
“maestros del hablar” (personas cultas, profesores sabios…). Los griegos lo separan y los
romanos no quieren.
Se queja de que el político no tiene preparación cultural y los que podrían hacer eso no quieren
meterse en política. Los que saben no se quieren meter en política porque tienen miedo. A
Cicerón le parece que esto es muy malo, considera que los mejores deberían meterse en la
política, servir y hacer algo por su país. En origen todo el mundo tenía la formación completa y
esto se ha ido separando, esto es algo malo.
Un buen político tiene que ser hábil, tiene que poder cambiar cosas tomando buenas decisiones y
sabiendo llevarlas a cabo. Los otros son parlanchines: hablan, pero no hacen nada. Se ve que
uno es buen profesor/político cuando toma buenas decisiones. Los políticos nos enseñan a vivir
aprobando leyes (prohíben lo malo y fomentan lo bueno, dan consejos).