MEDIDAS EXTREMAS
“Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había
perdido” (Lucas 19:10).
Leer: Lucas 19:1-10
Jesús y Zaqueo
19 Habiendo entrado Jesús en Jericó, iba pasando por la ciudad. 2 Y
sucedió que un varón llamado Zaqueo, que era jefe de los publicanos,
y rico, 3 procuraba ver quién era Jesús; pero no podía a causa de la
multitud, pues era pequeño de estatura. 4 Y corriendo delante, subió a
un árbol sicómoro para verle; porque había de pasar por allí. 5 Cuando
Jesús llegó a aquel lugar, mirando hacia arriba, le vio, y le dijo:
Zaqueo, date prisa, desciende, porque hoy es necesario que pose yo
en tu casa. 6 Entonces él descendió aprisa, y le recibió gozoso. 7 Al ver
esto, todos murmuraban, diciendo que había entrado a posar con un
hombre pecador. 8 Entonces Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: He
aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he
defraudado a alguno, se lo devuelvo cuadruplicado. 9 Jesús le dijo:
Hoy ha venido la salvación a esta casa; por cuanto él también es hijo
de Abraham. 10 Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a
salvar lo que se había perdido.
18 de Octubre: Jonás 1–4; Apocalipsis 10
Hace unos años, una amiga mía perdió a su hijito en la Estación Unión de
Chicago. No hace falta decir que fue una experiencia aterradora. Lo llamaba
con desesperación, mientras regresaba a la escalera mecánica, volviendo
sobre sus pasos en un esfuerzo por recuperar a su niño. Los minutos de
separación parecieron horas, hasta que, de repente —y gracias a Dios—, su
hijo apareció entre la multitud y corrió hacia sus brazos en busca de seguridad.
Pensar en mi amiga, quien habría hecho cualquier cosa con tal de encontrar a
su hijo, renueva mi sentimiento de gratitud por la asombrosa obra de Dios en
extremo para salvarnos. Desde que Adán y Eva cayeron en pecado, Dios
lamentó haber perdido la comunión con su pueblo.
Por eso, recorrió un largo camino para restaurar esa comunión, enviando a su
único Hijo “a buscar y a salvar lo que se había perdido” (Lucas 19:10). Sin el
nacimiento de Jesús y su disposición a morir para pagar el precio por nuestro
pecado y acercarnos a Dios, no tendríamos nada que celebrar en Navidad.
Por eso, ahora y siempre, demos gracias porque Dios tomó medidas extremas
al enviar a Jesús para recomponer nuestra comunión con Él. Aunque
estábamos pedidos, ¡gracias a Jesús, fuimos hallados! (JS).
Buscar al perdido requiere:
Amor. No tu amor, sino el amor de Dios que va al extremo.
Esfuerzo. No tu esfuerzo sino el de Dios, que es en extremo.
Interés. Dios está interesado en extremo.
Obligación. Estamos obligados a buscar al perdido.
Urgencia. Porque la gente se muere sin Cristo.
La relación que Dios busca con el creyente:
Es una Relación de Amor. “Y amarás al Señor tu Dios, con todo tu corazón, y
con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas” (Marcos 12:31).
Es una Relación de Arrepentimiento. “Los sacrificios de Dios son el espíritu
quebrantado, al corazón contrito y humillado no despreciarás, tu oh Dios”
(Salmo 51:17).
Es una Relación de Sumisión. “El hacer tu voluntad, Dios mío, me ha
agradado…” (Salmo 40:8).
Es una Relación de Dar Fruto. “…y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para
que lleve más fruto” (Juan 15:2).
Es una Relación de Dependencia. “Fíate del Señor de todo tu corazón…”
(Proverbios 3:5).
El Señor vino a buscar esta relación con nosotros.
“Señor, que siempre recordemos el verdadero significado: tu amor manifestado
en Jesús”.
La Navidad se trata de la medida extrema que tomó Dios para rescatarnos.
Ten buen ánimo!!
¿Qué significa Lucas 19:10?, su importancia y estudios que
podemos aprender en este versículo:
La búsqueda del Hijo del Hombre
Contexto histórico y religioso
Lucas 19:10 es un versículo importante del evangelio de Lucas que describe el
propósito de la venida del Hijo del Hombre a la tierra. Este versículo se inserta en un
contexto religioso y político muy complejo, en el que los líderes religiosos y políticos
de la época estaban en conflicto por el poder y el control del pueblo.
El significado del versículo
El Hijo del Hombre, como se presenta en la Biblia, es una figura divina que viene a
buscar y salvar lo que se había perdido. Esta frase puede entenderse como una misión de
rescate y redención, en la que el Hijo del Hombre busca a quienes se han alejado de su
camino y los guía de vuelta a él.
Aplicación en la vida cotidiana
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Este versículo, y su mensaje de búsqueda y salvación, puede ser muy significativo para
aquellos que se sienten perdidos o alejados de su fe o propósito en la vida. El Hijo del
Hombre es una figura esperanzadora que ofrece una segunda oportunidad, una nueva
oportunidad para aquellos que se han desviado del camino correcto.
Inquietudes y reflexiones
Este versículo también plantea algunas inquietudes y reflexiones interesantes. Por
ejemplo, ¿quiénes son aquellos que se han perdido y necesitan ser salvados? ¿Cuál es el
papel del Hijo del Hombre en esta búsqueda? ¿Cómo podemos aplicar esta idea de
búsqueda y salvación en nuestras propias vidas, y ayudar a otros a hacer lo mismo?
Conclusión
En definitiva, Lucas 19:10 es un versículo significativo y esperanzador que nos recuerda
que siempre hay una oportunidad para la redención y la salvación, incluso después de
que nos hayamos alejado del camino correcto. Como cristianos, podemos encontrar
consuelo y guía en la figura del Hijo del Hombre, y buscar su ayuda en tiempos de
necesidad.
El Amor Infinito del Hijo del Hombre: Reflexión Corta
En cada rincón de nuestras vidas, a menudo sentimos la carga de nuestras
imperfecciones y el peso de las decisiones que nos alejan del camino correcto. Sin
embargo, el versículo de Lucas 19:10 nos recuerda que el Hijo del Hombre busca
incansablemente aquellos corazones que claman por redención. Su amor es un faro en la
oscuridad, una promesa de que, sin importar cuán lejos nos sintamos, siempre hay un
regreso posible. En la vulnerabilidad de nuestra búsqueda personal y espiritual,
encontramos la luz de su gracia, que nos invita a levantarnos y caminar de nuevo hacia
Él, con la esperanza renovada de una vida plena y significativa.