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Edipo Art

El documento explora el Complejo de Edipo desde la perspectiva de Freud y Lacan, centrándose en cómo se forma la identidad sexual y la relación con la ley a través del deseo incestuoso y la figura del padre. Se destaca la importancia de la metáfora paterna y el deseo de la madre en la construcción del sujeto, así como la función del Nombre-del-Padre en la regulación del deseo y la prohibición del incesto. La obra concluye que la estructura del Edipo es fundamental para entender la subjetividad y la neurosis en el contexto psicoanalítico.

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El documento explora el Complejo de Edipo desde la perspectiva de Freud y Lacan, centrándose en cómo se forma la identidad sexual y la relación con la ley a través del deseo incestuoso y la figura del padre. Se destaca la importancia de la metáfora paterna y el deseo de la madre en la construcción del sujeto, así como la función del Nombre-del-Padre en la regulación del deseo y la prohibición del incesto. La obra concluye que la estructura del Edipo es fundamental para entender la subjetividad y la neurosis en el contexto psicoanalítico.

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El Edipo un hecho de discurso

Lic. Norma Alicia Sierra


Lic. Diana Andrea Delfino

Del Mito a la estructura

Para Freud el Edipo responde a dos cuestiones fundamentales: ¿cómo se forma la


identidad sexual de un hombre o una mujer? y ¿cómo es que alguien llega a volverse
neurótico? Es decir que el Edipo es el que permite dar cuenta de la sexualidad y la
estructura de un sujeto.
Recordemos que lo primero que encuentra Freud en la etiología de las neurosis, es la
escena de seducción, sobre la que basaba su explicación de los síntomas histéricos. Una
seducción padecida durante la temprana edad, la caída bajo el efecto de represión de
tales recuerdos, que actuaban como retorno de lo reprimido en forma de síntomas.
Teoría que tuvo que ser rápidamente reconsiderada, al toparse con el hecho de que en
muchos casos esas escenas de seducción no eran más que fantasías. Luego de una breve
decepción, creyendo ver peligrar toda su teoría, se hace evidente que aunque se tratara
de fantasías, estas escenas de seducción reprimidas actuaban como verdades que
provocaban todos sus efectos en la actualidad del paciente. Esos efectos eran los
síntomas.
La pregunta que introduce Freud es ¿por qué tantas mujeres fantaseaban haber sido
seducidas en su infancia, y generalmente por el propio padre? Al tratar de esclarecer la
trama y las relaciones entre los actores que intervienen en la escena de la seducción,
encuentra que detrás de esta fantasía, hay siempre un deseo incestuoso.
En su retorno a Freud, Lacan vuelve continuamente a la consideración del
Complejo de Edipo, y especialmente a la cuestión del padre, intentando esclarecer qué
es un padre y cuáles son las condiciones y consecuencias de su intervención.
En su interés por retomar el Edipo en términos de estructura y ubicar los puntos
simbólicos, estructurales que hacen el Edipo un universal, lo primero que nos hace
saber, es que el Edipo como imaginería, es decir como fantasías de rivalidad, de deseos
de asesinato del padre para satisfacer los deseos incestuosos hacia la madre, no nos da
ninguna explicación estructural.
Lo que él subraya como nudo detrás de esta suerte de historieta, y que Freud saca a
la luz, es el papel de la ley en la cuestión del goce de un sujeto.
En el presente trabajo nos centraremos en las clases del Seminario 5 “Las
Formaciones del Inconsciente” y en el escrito “De una cuestión preliminar a todo

Licenciada en Psicología. Docente Adjunto de la Facultad de Ciencias Humanas. Integrante de la Línea “A” del
Proyecto de Investigación N° 4 – 1 – 9301 Cód. 22 H 816 “Tendencias epistemológicas y Teorías de la
subjetividad: su impacto en las Ciencias Humanas”. [email protected]

Licenciada en Psicología. Docente Adjunto de la Facultad de Ciencias Humanas. Integrante de la Línea “A” del
Proyecto de Investigación N° 4 – 1 – 9301 Cód. 22 H 816 “Tendencias epistemológicas y Teorías de la
subjetividad: su impacto en las Ciencias Humanas”. [email protected]

tratamiento posible de la psicosis”, donde se formaliza el Complejo de Edipo a través de
la metáfora paterna, formalización que consiste en reducirlo a sus puntos de apoyo
simbólicos mínimos.
En el Seminario 5 dice: “… toda la cuestión de los callejones sin salida del Edipo
puede resolverse planteando la intervención del padre como la sustitución de un
significante por otro significante”1
Analicemos este párrafo:
Lo primero que vamos a tener que ubicar es que la función del padre es la de
articular el deseo a la ley.
Para Freud, el Edipo se trata de un deseo incestuoso que ha de ser prohibido,
regulado por la intervención del padre.
¿Cómo entiende Freud este deseo incestuoso? El valor del incesto para Freud indica
“(…) una especie de evolución del camino del sujeto en su relación al goce sexual.”2
Ese camino para el ser humano no está definido por el instinto como en el caso del
animal, sino que requiere de la intervención de algo externo; es necesaria la
intervención de algo cuya característica es la ley, la prohibición, la interdicción. Sin esa
intervención de la ley, el niño no encuentra ningún camino en su relación al goce
sexual.
Entonces, toda la imaginería que encontramos respecto al odio o deseo de asesinato
del padre, es justamente en el punto en que este padre viene a introducir una prohibición
u obstáculo en el camino del sujeto al goce sexual. El odio al padre no es al padre en
general, sino al padre en el punto en que sostiene una ley que introduce una prohibición
de goce sexual: prohibición del incesto.
Ya vemos que en su retorno a Freud, el tema del Edipo requiere de una teoría de la
relación del sujeto con lo simbólico; no hay nada de natural para el ser humano en su
camino al goce sexual.
¿Qué quiere decir esto?
Que ningún niño puede tener ideas hostiles y de asesinato a su padre a menos que ya
haya subjetivado que es ese padre el que prohíbe la satisfacción de su deseo incestuoso.
Lo que tenemos hasta aquí como puntos de referencia estructurales del Edipo: un
camino hacia el goce sexual dirigido a la madre como objeto, y algo que se interpone,
un efecto de una ley sostenida por el padre.
Pero, ¿cómo se constituye la madre como objeto de deseo incestuoso? Para Lacan la
problemática inicial del niño no es que él tenga deseos por la madre, que luego el padre
vendrá a ordenar o prohibir. En su venida al mundo, el problema del niño no es que él
tenga un deseo por la madre, sino que su problema es qué deseo tiene la madre por él.
Esta inversión es decisiva en el rearmado del Edipo en Lacan como metáfora paterna.
El dato inicial para el niño no es la madre que satisface las necesidades a la cual se le
puede demandar algo, sino la madre como deseante. ¿Qué desea la madre? Y
fundamentalmente: ¿qué desea respecto de él?

1
Lacan, Jacques, (1999) Seminario 5: “Las Formaciones del Inconsciente” Buenos Aires. Argentina Ed.
Paidós. Pág. 180
2
Indart, J.C (1999), Complejo de Edipo. Mito y estructura, Biblioteca de Psicoanálisis de San Luis
Es a partir del deseo de la madre que el niño va a poder ir situando su deseo. La
fórmula lacaniana en este punto es “el deseo es el deseo del Otro”.
El deseo de la madre es un deseo articulado a un significante, que por sí mismo no
significa nada; para que un significante produzca una significación, tiene que estar
articulado a otro significante.

La metáfora paterna
Para presentar la metáfora paterna Lacan sitúa una primera operación de
simbolización que se efectúa por las idas y vueltas de la madre, por una oposición
presencia-ausencia. Lo importante es que la ausencia de la madre es captada por el niño
como un deseo, por lo cual podemos escribir el deseo de la madre como un significante:
DM (deseo de la madre).
Su presencia, es decir que esté en el momento que se la requiere para satisfacer una
necesidad, no abre todavía el tema del deseo, no lleva al niño a que se pregunte sobre
qué desea la madre. Es el juego de presencia-ausencia el que abre un abismo para el
sujeto e introduce la pregunta por el deseo del Otro: ¿qué querrá? ¿por qué se va?
A partir de ese momento la madre real se transforma en madre simbólica, en un
significante: DM
Pero un significante aislado, un S1 solo no produce significación, por lo cual es
designado con una “x” lo enigmático de ese deseo.

DM
x
Esa “x” quiere decir que no hay ninguna razón para ese deseo. Ese deseo de la madre
se presenta al inicio como sin sentido, caprichoso, absoluto, insensato.
El niño en ese primer tiempo está menos como Sujeto (que sería lo que representa un
significante para otro significante), que como sujetado por este deseo materno
caprichoso.
Se requiere de un segundo significante que se articule al S 1, para que produzca un
efecto de significación, fijar algún sentido respecto de qué desea la madre, y así salir de
la angustia que surge cuando no se sabe qué es uno para el deseo del Otro.
Este significante es el significante del Nombre-del-Padre que sustituye, hace caer
bajo la barra al deseo de la madre, tachándolo, limitándolo al interpretarlo y otorgarle
significación:
El Nombre-del-Padre fija la razón del deseo de la madre en el falo, al responder al
enigma del deseo de la madre por una interpretación: lo que la madre desea es el falo; es
decir, la metáfora paterna produce la significación fálica del deseo.
Una vez que el niño vislumbra, por la operación del Nombre-del-Padre, que lo que la
madre desea es el falo, en el momento en que halla la razón de ese deseo en el falo, sólo
debe dar un paso para identificarse con el mismo y hacerse, con el falo, un ser.
En el Seminario 5 dice: “El niño, con más o menos astucia o suerte, puede llegar a
entrever muy pronto lo que es la x imaginaria, y una vez que lo ha comprendido,
hacerse falo”3
En el escrito “De una cuestión preliminar a todo tratamiento posible de la psicosis”,
formaliza la escritura definitiva de la metáfora paterna, en el lugar de la x enigmática
escribe “significado al sujeto”:

Esto quiere decir que en este primer tiempo lógico, en el cual el niño se encuentra
capturado, sujetado, a merced del Deseo de la Madre, no es solo este deseo el que está a
la espera de recibir una significación sino también, correlativamente, el ser mismo del
sujeto.
Si lo planteamos con la ayuda del esquema L simplificado, esto se podría decir así:
“Todo lo que se realiza en S, sujeto, depende de los significantes que se colocan en A”4
S a

a´ A

El niño sabe a partir de ese momento que es el falo lo que colma a la madre. Depende
de la forma que tome el falo para el deseo de la madre, lo que será el niño como falo de
la madre.
La metáfora paterna la localizamos en lo simbólico y la reducimos a la sustitución de
un significante –el deseo de la madre- por otro significante –el nombre del padre.

3
Lacan J, (1999) Seminario 5: Las Formaciones del Inconsciente, Buenos Aires. Argentina Ed. Paidós.
Pág. 180
4
Lacan J, (1999), Seminario 5: Las Formaciones del Inconsciente, Buenos Aires. Argentina Ed. Paidós.
Pág. 161
Se entiende entonces que “Nombre-del-Padre”, “metáfora paterna” y “significación
fálica” son términos relacionados, pero que no se confunden.
El Nombre-del-Padre es un significante, la metáfora paterna es la operación de
sustitución de ese significante en el lugar del primeramente simbolizado por la ausencia
de la madre y, la significación fálica, el efecto en lo imaginario como producto de tal
sustitución.
En el texto “De una cuestión preliminar a todo tratamiento posible de la psicosis”
Lacan plantea que el Nombre-del-Padre opera un borramiento del goce por el
significante, para engendrar su restitución regulada bajo la forma de la significación del
deseo:
“La significación del falo, hemos dicho, debe evocarse en lo imaginario del
sujeto por la metáfora paterna.
Esto tiene un sentido preciso en la economía del significante del que sólo
podemos aquí recordar la formalización, bien conocida de quienes siguen nuestro
seminario de este año sobre las formaciones del inconsciente. A saber: la fórmula
de la metáfora, o de la sustitución significante:

Donde las S mayúsculas son significantes, x la significación desconocida y s el


significado inducido por la metáfora, la cual consiste en la sustitución en la
cadena significante de S a S’. La elisión de S’, representada aquí por su tachadura,
es la condición del éxito de la metáfora.
Esto se aplica así a la metáfora del Nombre-del-Padre, o sea a la metáfora que
sustituye este Nombre en el lugar primeramente simbolizado por la operación de la
ausencia de la madre.
Nombre-del-Padre . Deseo de la Madre. Nombre-del-Padre _A_
Deseo de la Madre Significado al sujeto Falo

Tratemos de concebir ahora una circunstancia de la posición subjetiva en que,


al llamado del Nombre-del-Padre responda, no la ausencia del padre real, pues
esta ausencia es más que compatible con la presencia del significante, sino la
carencia del significante mismo” 5
El Nombre-del-Padre es el instrumento metafórico, es el significante que en el Otro
como lugar del lenguaje, tiene la función de una basta, de un punto de almohadillado,
que liga el Significante y el significado, el deseo y la ley, lo simbólico y lo imaginario.
Es el Significante sobre el cual tiene efecto la Behajung primordial, o juicio de
5
Lacan J., (1988), De una cuestión preliminar a todo tratamiento posible de la Psicosis, Escritos 2, Siglo
XXI Editores, Argentina. Pág 538-539
atribución, que Freud establece como precedente necesario de toda aplicación posible de
la Verneinung, que le opone como juicio de existencia.
“La Verwerfung será pues considerada por nosotros como preclusión del
significante. En el punto donde es llamado el Nombre-del-Padre, puede pues responder
en el Otro un puro y simple agujero, el cual por la carencia del efecto metafórico
provocará un agujero correspondiente en el lugar de la significación fálica.”6
El Nombre-del-Padre es el significante del Otro como lugar de la ley (ley del
significante, ley del deseo). La operación de la metáfora paterna da cuenta de la
inscripción de este Significante primordial, cuyos efectos enmarcan el Complejo de
Edipo a través del cual el sujeto se identifica a su sexo.

Bibliografía

- Indart Juan Carlos (1999), Complejo de Edipo. Mito y estructura, Biblioteca de


Psicoanálisis de San Luis, San Luis, Argentina
- Lacan Jacques (1985), Escritos 2, Siglo XXI Argentina, Buenos Aires
- Lacan, Jacques (1999), Seminario 5: “Las Formaciones del Inconsciente”, Paidós,
Buenos Aires. Argentina
- Lacan, Jacques (2004), Seminario 4: La relación de objeto, Paidós, Buenos Aires.
Argentina
- Masotta Oscar (2006), Lecturas de Psicoanálisis Freud, Lacan. Paidós 5º
Reimpresión, Buenos Aires, Argentina
- Mazzuca Roberto, Schejtman M. y Zlotnik M. (2000), Las dos clínicas de Lacan.
Introducción a la clínica de los nudos. Editorial Tres Haches, Buenos Aires,
Argentina
- Mazzuca Roberto (2001), “El padre síntoma”, en Del Edipo a la sexuación, Paidós,
Buenos Aires
- Revista Lacaniana de Psicoanálisis. Número Especial: Los Nombres del Padre.
Publicación de la Escuela de la Orientación Lacaniana, Buenos Aires, Argentina

6
Lacan J., (1988) “De una cuestión preliminar a todo tratamiento posible de las Psicosis”, Escritos 2,
México Siglo XXI Editores Pág 540

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