E Los Andes A Los Orientes
E Los Andes A Los Orientes
a 105 rientes
Disparidades paclal y dlnémlca ocloecon6mlcas
Bolivia : de los Andes a los Orientes
con la colabaraci6n de :
Jarge CORDOVA c., UMSA
Ismael GONZALES T.
Berta GOZALVES K.
Esta obra esta en relaci6n directa con los trabajos emprendidos dentro
de la carrera de geografia de la facultad de geologia de la Universidad
Mayor de San Andrés (UMSA). Agradecemos particularmente por su
cordial colaboraci6n, de 1995 a 1997, al ingeniero Jorge C6rdova, actual
vicedecano, a la arquitecta Berta Gozalvés, profesora de geografia, y al
licenciado Ismael Gonzalés.
Pierre Gondard, director de investigaci6n deI IRD, ha aceptado la pesada
tarea de hacer una revisi6n amistosa de este texto. Vaya para él nuestro
agradecimiento por esa ingrata pero tonificante participaci6n en este trabajo.
Aunque después de treinta afios de pnicticas con un balance insuficiente, la integraci6n regional
aparece cada vez mas indispensable en los paises andinos para enfrentar las nuevas realidades
introducidas por la aceleraci6n de la globalizaci6n econ6mica. Ese es también el casa para el
conjunto de paises de Latinoamérica, - "Un extrême occident inachevé et un tiers-monde imparfait"
(Un extremo occidente inconc1uso y un tercer mundo imperfecto) seglln la f6rmula de A. Rouquié
(DoLFuss, 1997) - casi todos e1los implicados ahora, aunque es cierto que en grados diferentes, en
un proceso de construcci6n regional.
En 1969, Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador y Pern - a los que se uni6 Venezuela en 1973 - suscriben
el Acuerdo de Cartagena, sellando asi el Pacto Andino. Pero éste sufre dificultades internas que dan
coma resultado el retiro de Chile, en 1976, y después la puesta en paréntesis deI Pern.
La entrada en vigor en 1995, coma consecuencia deI Tratado de Asunci6n de 1991, de un mercado
comun sudamericano, el MERCOSUR, formado por el Brasil, Argentina, el Paraguay y el Uruguay y
al cual se asocian Chile en 1996 y Bolivia en 1997, reaviva el interés por las construcciones regionales
en Sudamérica. Por eso, desde 1997, los paises andinos tratan de dar un nuevo impulso a la integraci6n
y a la cooperaci6n regional en el sena de una Comunidad Andina de Naciones (CAN).
La comunidad desea facilitar su inserci6n en procesos de integraci6n mas amplios (para las relaciones
con el MERCOSUR 0 en el sena deI Acuerdo de Libre Comercio de las Américas, 0 con el
proyecto de creaci6n de una Z.E.L.A., - Zona Econ6mica de Libre Asociaci6n - apoyada por los
Estados Unidos).
Ademas, los paises andinos han tomado conciencia de que una integraci6n panandina no podria hacerse
sin hacer antes una integraci6n interregional. En este contexto, el desarrollo de las infraestructuras,
la optirnizaci6n de los factores de producci6n y la consolidaci6n de este mercado comlln son los
principales objetivos econ6micos a los que se apunta para alcanzar el grado de integraci6n regional
buscado por los paises andinos. Estos objetivos deben ser completados por la realizaci6n de objetivos
sociales y culturales tendientes a mejorar los niveles educativos y de calidad de vida de los habitantes
de las regiones mas marginadas.
Para el ge6grafo, el aspecto de la integraci6n puede ser puesto en perspectiva en un anaiisis
cartografico que combina un encajamiento de escalas sucesivas, pudiendo hacer variar al mismo
tiempo la resoluci6n (tamafio de la red) y el espacio considerado (desde la circunscripci6n aldeana
hasta los grandes conjuntos continentales). Para cada pais esto representa ante todo conocer sus
propias estructuras, sus ventajas y sus desequilibrios.
Esta evaluaci6n debe asegurar entonces el paso de una visi6n local a una visi6n global dinamica en
este contexto, unico media de instaurar las indispensables sinergias buscadas.
En este marco es donde aparece todo el interés de un diagn6stico de los territorios en términos de
analisis espacial, teniendo en cuenta el hecho de que "la apertura de las fronteras lleva a las
diferentes regiones a reconsiderar su insercion en un espacio econ6mico mas vasto donde los
efectos de posicion se encuentran modificados... En esta geometrfa evolutiva hay una especie de
encajamiento de los espacios en el que los signatarios deI Tratado de Asuncion deben reconsiderar
cada vez su postura" (BRET, 1998).
De no ser asi, las reformas que implica la poHtica de integraci6n andina corren el riesgo de chocar
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con los efectos de los desequilibrios territoriales asi coma con las lfneas de fuerza surgidas de las
dimimicas recientes. Esta evaluaci6n de los territorios tendra por objetivo subrayar y caracterizar estas
tendencias, asi coma suscitar cuestionamientos resultantes de las simples 16gicas constatadas. Éstas
deben incluir la funci6n de los grupos de presi6n antiguos y de los mas recientes y fuertes (con el
narcotrafico) y tomar también en cuenta las problematicas surgidas de los litigios fronterizos.
Se constata en efecto que en las regiones sometidas a conflictos fronterizos el desarrollo de las
actividades y de los intercambios a menudo se paraliza. Esto ocasiona una marginaci6n progresiva de
estas zonas fronterizas litigiosas (fronteras Peru-Ecuador, Bolivia-Chile-Peru, Colombia-Venezuela).
Esta marginaci6n local contrasta con el dinamismo de otras zonas fronterizas normalizadas (Ecuador-
Colombia, Bolivia-Argentina 0 Bolivia-Paraguay) que crea fronteras interactivas.
En el proceso de recomposici6n espacial de los paises andinos, Bolivia, con 1 100 000 km 2 y mas
de 7 millones de habitantes, ocupa un sitio preferencial desde el punto de vista geografico, ya que
presenta un ejemplo de gestaci6n de un nuevo espacio en vias de integraci6n socioecon6mica, el de
las tierras bajas de la regi6n oriental, en la parte andina deI pais.
Es verdad que un analisis cartografico y un balance de sus recursos demograficos y econ6micos
no indica, a primera vista, que Bolivia esté llamada a jugar un papel protag6nico en la nueva
construcci6n. A causa de su posici6n geografica, Bolivia se encuentra coma encerrada en un amplio
anfiteatro andino que se levanta oponiendo una barrera a la costa deI Pacffico y a las tierras bajas
orientales. Sometida desde la segunda mitad deI siglo XIX a severas amputaciones territoriales
sucesivas que ocasionaron la pérdida de la mitad de su superficie te6rica de 1825, fecha de su
independencia, Bolivia se ha encontrado confinada detras de sus barreras andinas. La unica forma
de escapar a la asfixia y a una desaparici6n anunciada ha sido su enraizamiento en un s6lido
particularismo y el hecho de conformarse por mucho tiempo con una renta minera que ha sido la unica
en asegurar el funcionamiento minimo de un Estado débil e inestable.
Este aislamiento geografico explica que Bolivia haya acumulado grandes retrasos en su desarrollo
socioecon6mico, retrasos que la situan entre los paises mas pobres de América deI Sur. En este sentido,
el pais presenta para el ge6grafo una de las problematicas mas interesantes.
Pero su posici6n de interfaz geografica entre los Andes deI Sur y las cuencas deI Amazonas y de
La Plata hace también de Bolivia un pais-bisagra que descansa en una antigua placa geopolftica,
reactivada actualmente y que constituye una interfaz de primer orden para los intercambios
continentales entre las costas atlantica y pacffica.
La mayor parte de los indicadores socioecon6micos muestra la indigencia de la gran mayorfa de una
poblaci6n que era, hasta 1950, predominantemente rural y que estaba aislada en sus campos, a falta
de medios de comunicaci6n (graficos 0.1 y 0.2). El panorama que se desprende de los censos es
deprimente : el analfabetismo domina (16,4 % de la poblaci6n adulta, frente al 8 % de Venezuela), la
mortalidad infantil es muy alta (Bolivia 69%0 y Venezuela 21%0), la esperanza de vida es corta (61,4
afios frente a 72,4 de Venezuela) sobre todo en los medios mineros, y en otras partes las epidemias
son recurrentes. Culturalmente, se observa también la conservaci6n muy marcada de las lenguas
aut6ctonas - aymara y quechua - en contrapartida a una escolarizaci6n que apenas va mas alla de los
barrios acomodados 0 los de la clase media urbana.
Estos parametros negativos, testimonios de un profundo abandono por parte deI Estado, dominan
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hasta los afios 50 y adn persisten, principalmente en las regiones marginadas y en los nuevos
"ghettos" urbanos alimentados por las migraciones de campesinos pobres, seg6n el Ultimo censo
nacional, el de 1992.
Sin embargo, como 10 indica el grMico 0.1, se han becho progresos importantes. La esperanza de
vida pasa de 45,8 afios en 1970 a 61,4 en 1997. La mortalidad infantil cae de 1440/00 en 1970
a 690/00 en 1997.
La evaluaci6n de las desigualdades y de las dinâmicas de los territorios bolivianos se apoya también
en el postulado de que el espacio esta estructurado y de que existen instrumentos capaces de dar cuenta
de estas estructuras. Este aspecto instrumental sera expuesto en un primer capftulo.
Aquf se propone, a través deI programa ORELLANAl y en colaboraci6n con los participantes
andinos2, abordar la implicancia de la integraci6n y de la cooperaci6n regional por un procedimiento
que privilegia la evaluaci6n de los territorios y la modelizaci6n de los espacios, permitiendo asi
comparar sus estructuras y sus dinamismos. Se trata entonces de intentar delimitar las consecuencias
previsibles de los acuerdos de cooperaci6n econ6mica mediante el conocimiento de los desequilibrios
territoriales, requisito previo indispensable para cualquier anaiisis de la cuesti6n.
35
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Gréfico 0.1 : Indlcadores demogréflcos Gréflco 0.2 : Indlcadores de nive! de vida
Fuenle : PNUD, infonne sobre el desarrollo humano Fuenle : PNUD, Infonne sobre el desarrollo humano
1. El aer6nimo ORELLANA hace referencia al nombre dei explorador espafiol que. partiendo de los Andes, baj6 por
el rio Amazonas hasta su desembocadura ; signifiea : Observatorio de las Redes y de los Espacios en los Llanos, los
Andes y la Amazonia.
2. Por la parte de Bolivie, colaboraron por acuerdos en el seno de Orellana la UMSA, el Ministerio de Desarrollo Sostenible
y Medio Ambiente y el Orstom.
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Metodologia
La comparacion de las situaciones de los distintos pafses andinos constituye uno de los principales
objetivos del programa ORELLANA. Esta confrontacion se busca a diferentes niveles : la definicion
de indicadores comunes, la cohesion en los métodos y en los instrumentos, la btisqueda de estructuras
espaciales.
La identificacion de las estructuras espaciales constituye también un objetivo intrfnseco de esta obra
y forma parte del problema de la evaluaci6n de los territorios. Justifica asf el establecimiento de una
cadena de procesamiento en la que el amilisis de los datos, la cartograffa estadfstica y los modelos
geognificos constituyen herramientas complementarias.
Toda evaluacion del territorio debe basarse en un corpus de datos validos y explorados por métodos
experimentados. El censo de la poblaci6n boliviana de 1992 constituye nuestra principal fuente
de datos localizados.
El analisis exploratorio de los datos permite extraer las estructuras contenidas en un cuadro. Estos
instrumentos descriptivos deben ser completados recurriendo a modelos a base de analisis estadfsticos
multivariados.
La cartomatica
Los modelos resumen las conclusiones extrafdas del trabajo en curso y por consiguiente sintetizan
los analisis desarrollados.
A fin de asegurar una cierta cohesion metodol6gica entre los trabajos de los diferentes equipos
3. Programas informâticos utilizados : Cabral 1 500, cartograficador desarrollado en el IRD par H. Mazurek (version
Windows) y P. Waniez (version Mac Intosh) ; Data Desk de Data Description ; ADE-4 de la Universidad de Lion ;
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El proceso de recomposici6n regional propio de Bolivia sucede a un largo periodo marcado por
estructuras socioespaciales fijadas en un espacio enclavado (DELER, 1991). De hecho, el espacio
boliviano esta conformado por estructuras espaciales, algunas de ellas aun perennes, establecidas
por etapas hist6ricas sucesivas.
El analisis de la documentaci6n cartografica actualmente disponible (ARREGHINI et al., 1998) hace
aparecer dos estructuras maestras, heredadas de la historia econ6mica y que pesan todavia sobre la
organizaci6n deI espacio boliviano a pesar de sus transformaciones recientes. Se trata, de una parte,
de la oposici6n fundamental tierras altas - tierras bajas y, de otra parte, de la funci6n de interfaz
progresiva que juega el sistema altiplano - valles andinos - cord6n subandino - piedemonte, al
cual se superponen las areas culturales tradicionales : aymara en el Altiplano, quechua en los valles
andinos, guarani en las llanuras deI Chaco.
Eslruclura 20
Estruclura 10 Interfaces geogrilflcasO
separacion Andes/Orientes Y ilreas cullurales
~
---
..... ----. .-
.. --
Estructura 70
Eslruclura 3D Estructura 40 Eslruclura 50 Eslructura 60 Electos regionalesO
Tropismo oriental Triada urbana EJe de desarrollo Red urbana secundaria aberluralcierre
"." :. :è·.
"
Q
Figura 0.1. : Estructuras antiguas y dinâmicas recientes.
10
Otras cinco estructuras corresponden a dinamicas mas recientes (GOZALVEZ y al., 1997) vinculadas a
un evidente efecto antr6pico (figura 0.1) :
1. Se trata primero de un tropismo oriental.
2. Esta acompafiado de un cambio de eje de desarrollo.
3. Éste forma una estructura articulada en la emergencia de una triada urbana.
4. Procesos antiguos y dinamicas recientes se combinan para crear especificidad nueva,
la de la red urbana secundaria.
5. La tiltima estructura espacial importante se refiere a la imbricaci6n Bolivia en su contexto
regional, con la aparici6n de efectos fronteras tipo apertura - cierre, particularmente
activos por 10 atractivos que son.
La oposici6n tierras altas - tierras bajas se manifest6 muy pronto, antes deI advenimiento de la
colonizaci6n espafiola. Coincidfa con una barrera de altitud mas antigua que también descansaba en
una ruptura étnica y cultural entre Collas, nombre genérico de los pueblos serranos dei Altiplano, y los
Cambas, habitantes semin6madas de los llanos y de las planicies deI Chaco.
La era colonial no hace sino reforzar este recorte, con el desarrollo de una explotaci6n minera en
zona de sierra que produce enclaves demograficos perennes mientras que el conjunto de las tierras
bajas, sin potencialidades que no sean agrfcolas, formaba una zona-tap6n con densidades sumamente
bajas frente al Brasil portugués, y que fue confiada a la administraci6n de las misiones jesuitas
y franciscanas hasta 1767.
A nivel de Bolivia y de sus bases geograficas actuales, esta oposici6n aparece todavîa claramente
coma la causante de dinamicas espaciales muy diferentes. A un nive1 mayor, la transici6n entre
estas dreas de contacto no aparece tan contrastada. Los valles andinos juegan entonces el papel
de zonas de transici6n con las "fronteras difusas" entre las dos Bolivias, una original y serrana
y la otra de los orientes.
El poblamiento de los Andes obedece a un esquema de tipo archipiélago. La parte mas importante de
los asentamientos humanos se concentra, efectivamente, en el corredor farmado por el Altiplano, con
islotes de poblamiento en la red de los valles andinos. Al Norte deI Altiplano y en los Yungas (valles
templados mas abajo de La Paz) se extiende el area cultural aymara. El sur deI Altiplano, hasta los
piedemontes de Cochabamba y de Sucre, es el campo de extensi6n de la cultura quechua.
Los dos grupos lingüfsticos comparten una antigua cultura andina fundada en una agricultura de
subsistencia (SÂNCHEZ, 1992). Sin embargo, la proximidad de la ciudad de La Paz, situada en el
coraz6n de la regi6n aymara, y la presencia de algunos emplazamientos mineros importantes ha
introducido diferencias espaciales en la dinâmica de los dos principales grupos étnicos andinos. Asî,
se observan evoluciones divergentes en campos tan diversos coma la urbanizaci6n, la migraci6n, el
desarrollo econ6mico, social y cultural (Roux, WANIEZ, 1995).
Sin embargo, la doble particularidad de las areas culturales aymara-quechua (homogeneidad étnica
y geografica) no las hace parecidas a una estructura en reticulado de tipo Estado 0 Regi6n.
Efectivamente, a pesar de su importancia estructurante, el reticulado administrativo de Bolivia no
descansa en las areas culturales. Aunque disponen de una fuerte base territorial, estas areas culturales,
11
que constituyen la estructura deI complejo AltiplanolValles andinos, no son fijas debido a las
recomposiciones ocasionadas desde hace al menos cincuenta afios por las corrientes migratorias. Su
evoluci6n reciente las hace mas cercanas a las âreas de extension (0 de recesion en funci6n deI sentido
de la dinamica) segun la terminologfa utilizada por R. Brunet.
El tropismo oriental
Abandonadas durante mucho tiempo por falta de voluntad polftica y de medios para su puesta en
valor, las tierras bajas, que permanecieron casi vacfas de poblaci6n, ofrecen un nuevo interés desde
1950 que coincide con una fuerte dinamica de crecimiento. La declinaci6n deI sector minera andino,
la liberaci6n de las energfas de masas de campesinos sin tierras en seguida de la reforma agraria
y la emergencia de actividades nuevas en los llanos 4 , con la apertura finalmente de un enlace por
carretera Este-Oeste, originan un tropismo oriental amplificado (Roux, 1996). Observado a esta
escala, este deslizamiento progresivo de las fuerzas vivas de los Andes hacia eI Oriente representa
una superficie de tendencia.
Se ha establecido una red de comunicaciones de intercambios complementarios entre los tres polos
de desarrollo que son los conjuntos urbanos de La Paz, Cochabamba y Santa Cruz. Estos puntos
constituyen una tdada urbana, terminologfa que presupone la existencia de relaciones de sinergia
entre los tres polos.
Cada unD de los tres polos produce una jerarqufa urbana regional en pleno auge actualmente. Esta
estructura corresponde entonces al red urbana deI cuadro te6rico de la corematica.
El tropismo oriental, que permaneci6 con caracter virtual desde la conquista colonial, se manifiesta a
partir de 1976 (el censo de ese afio contiene las premisas) por una dinamica vigorosa que cuestiona el
centro de gravedad de Bolivia, ubicado tradicionalmente en el macizo andino.
Se manifiesta por la aparici6n de un nuevo eje de desarrollo de direcci6n Norte-Oeste/Sur-Este, que
ha reemplazado al eje andino basado desde los principios de la Colonia en la explotaci6n de las
cuencas mineras deI centro-Sur deI Altiplano. Este ultimo generaba, hasta los afios 50, una cuenca de
actividad econ6mica delimitada principalmente por las ciudades de La Paz-Oruro-Potosf y Sucre, que
representaba alrededor deI 95 % deI valor econ6mico producido por la antigua Bolivia.
Como una nueva espina dorsal que reestructura el pafs, el eje este-oeste absorbe desde 1976
importantes flujos de hombres y de actividades entre La Paz y Santa Cruz y mas alla, hacia Brasil 0
Argentina, regi6n que acoge grandes migraciones de trabajadores bolivianos. No se reduce unicamente
a un eje de propagacion, casa te6rico previsto por el cuadro de la corematica, ya que posee también
una capacidad intrfnseca de atracci6n y de autoreproducci6n.
4. Con el cultivo de la coca y de la soya, la explotaci6n dei petr6leo y ahora de importantes yacimientos de gas natural
que acaban de ser descubiertos en el Chaco.
12
Otra caracteristica reciente de la urbanizaci6n en Bolivia reside en el desarrollo de una red urbana
secundaria. Esto es concomitante con el auge reciente deI trapismo oriental, 10 que explica que la
aparici6n de nuevos centras urbanos tenga lugar principalmente en el Este deI pais. Muchos de
estos centras son agra-ciudades que dirigen el desarrollo de nuevas actividades agrfcolas. En la
Cordillera se observa por el contrario el debilitamiento e incluso la desaparici6n de los centras
mineros antiguos. Esta estructura corresponde a un nivel inferior de la red urbana deI cuadra
te6rico de la corematica.
Bolivia se caracteriza todavia por la extraversi6n de gran parte de sus actividades econ6micas. La plata
extraida de las minas de Potosi, después el estafio proveniente también de las minas andinas, la quina
de los valles y finalmente el caucho recogido en la Amazonia son todos ellos praductos destinados
al mercado mundial. Actualmente tanto las producciones agraalimentarias coma las energéticas 0 las
mineras obedecen a la misma orientaci6n.
El hecho nuevo es que desde los afios 50 los hombres circulan tanto coma las mercancfas, haciendo
que Bolivia vuelva a descubrir que su contexto regional obedece a modalidades cornpIejas.
En el Oeste, y en particular en la frantera chilena, la historia y las barreras ffsicas han impuesto
un cierre. Ademas, la pérdida de la fachada maritima deI Pacffico en 1884 reforz6 aun mas los
efectos de encerramiento, intraduciendo una dimensi6n "autistica" en la vida nacional. Sin embargo,
a partir de los afios 60, el auge de una gran actividad informaI ligada al contrabando ha reactivado
los intercambios interfranterizos, ya que los diplomaticos admitieron y aprabaron las necesidades
vinculadas a las nuevas actividades econ6micas. Al Este, los contenciosos territoriales zanjados en
perjuicio de Bolivia por la guerra deI Chaco (1932-1936) no son ya un freno a un efecto de apertura
deI pais hacia sus vecinos (Brasil, Paraguay y Argentina).
Sin embargo, esta apertura, si no es controlada, podria convertirse en una fuerza centrifuga perjudicial
para la cohesi6n deI pais. Este doble efecto de apertura/cierre corresponde claramente al corema
ruptura, interfaz deI cuadra de la corematica.
El reticulado de la malla administrativa de Bolivia tiene su origen en una doble herencia antigua :
primero, la colonizaci6n inca deI Collasuyo, que se impuso a poblamientos aut6ctonos mas antiguos,
y después la colonizaci6n espafiola a partir deI siglo XVI.
Duefia deI conjunto deI arco andino, Espafia cre6 en 1534 dos entidades administrativas : la Nueva
Castilla comprendia el Bajo Pero, mientras que la Nueva Toledo ocupaba el Alto Peru, es decir, la
base territorial de la futura Bolivia cuando se independizara.
En 1542 este vasto conjunto formaba el virreinato de Lima, que luego se dividiria en dos audiencias :
El Bajo Pero 0 Audiencia de Los Reyes (capital Lima) y el Alto Peru 0 Audiencia de Charcas
(capital Sucre). Esta ultima, fundada en 1559, correspondia a la futura Bolivia. La audiencia de
Charcas fue subdividida en cuatro pravincias (La Paz y sus dependencias, Potosi, Sucre y Santa
Cruz), mientras que dos vastos territorios orientales y excéntricos, Mojos y Chiquitos, eran confiados
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La creaci6n de las provincias ha obedecido, hasta nuestros dias, a un proceso permanente que responde
Cuadro 1 : La creacion de las provincias
Potosi / 8 6 2 16
Oruro 1 1 4 10 16
Tarija 1 3 2 6
Beni / 3 5 8
Pando / / 3 2 5
Sta Cruz 2 5 5 3 15
Chuquisaca / 1 8 1 10
La Paz 4 5 6 5 20
Cochabamba 2 6 6 2 16
Total 10 32 45 25 112
Fuenle : INE, censos de poblaci6n
La creaci6n de los cantones ha conocido una inflaci6n aun mas apreciable, principalmente a partir
de los allOS 1950. Ahora bien, este nivel cantonal es el que plantea problemas para poner en
14
pni.ctica una cartograffa que intente establecer una representacion de indicadores estadisticos al nivel
administrativo mas fino.
En efecto, el INE efectua sus censos sobre la base de cantones censales algunos de los cuales no tienen
existencia jurfdica, ni tampoco delimitacion oficial. Ademas, la variacion deI numero de cantones de
un censo a otro hace complejos los estudios comparativos entre dos censos.
Asi, en el cuadro 2, los antiguos departamentos (Chuquisaca, La Paz, Oruro, Potosi y Tarija) tienen
Cuadro 2 : Distribuci6n por departamento dei numero de provincias y cantones en 1992
Chuquisaca 10 116 98
La Paz 20 432 405
Cochabamba 16 97 146
Oruro 16 153 144
Potosi 16 256 230
Tarija 6 183 79
Santa Cruz 15 118 144
Beni 8 27 44
Pando 5 18 39
inas cantones censales que cantones legales. Por el contrario, los departamentos "nuevos", es decir,
los de los frentes pioneras (Cochabamba, Santa Cruz, Beni y Pando), disponen de mas cantones
legales que cantones censales. Esta distorsion revela una doble logica en la evolucion de la malla
administrativa en Bolivia : la logica politico-administrativa ((,camo estructurar el territorio para
controlarlo y administrarlo ?) y la logica técnica deI !NE (l,como realizar un censo de poblacion
de una forma mas racional ?).
En 1995, el Ministerio deI Desarrollo Sostenible y Medio Ambiente publico el trabajo de la comision
de limites de secciones de provincias que pone al dia la situacion en materia de limites administrativos
cantonales (DORY, 1996).
Esta reestructuracion reciente, realizada por la Direccion de Ordenamiento Territorial, después de
largos procedimientos administrativos y reglamentarios asi coma de operaciones de delimitacion
de campo, ha llegado a constituir una red de municipios que divide en zonas, con extensiones y
poblaciones variables, el conjunto deI territorio boliviano. Estas nuevas unidades sirven de base, en
el marco de la Ley de Participacion Popular, para la atribucion de presupuestos de funcionamiento y
de equipamiento colocados bajo el control de representantes locales elegidos. Por consiguiente, este
nuevo dispositivo es el que deberfa constituir la base operativa deI INES para futuros censos.
5. En 1999 se public6 el "Atlas estadistico de los Municipios", que presenta los principales indicadores socioecon6micos
sobre la base de esta nueva organizaci6n administrativa.
15
66°
Mapa de referencia : los cantones censales en 1992
LImites departamentales
LImites provinciales
Lfmtles cantonales
ISO
Bolivia ocupa una posiciôn central en el coraz6n deI continente sudamericano. Con una superficie
de 1 098 377 km2 no tiene sino una poblaci6n de 6,4 millones de habitantes segûn el censo de
1992 (estimada por el INE en 7,5 millones en 1997) ; el pais esta entonces claramente subpoblado
a pesar deI alto crecimiento demografico.
Aunque Bolivia esta generalmente considerada coma un pais andino tipico, la mayor parte de su
territorio (63 %) esta ocupado por los llanos y las selvas amazônicos, al norte y al centra, y las
llanuras 0 sabanas deI Chaco en la parte sur.
Debido a la posiciôn central que ocupa en el coraz6n deI continente, Bolivia esta situada en un cruce
entre los paises andinos costeras - Perû y Chile -, un pais amazônico coma el Brasil, 0 Estados
pertenecientes al cono sur como Argentina y Paraguay.
La prafunda originalidad deI pais reside tanto en su diversidad geolôgica, 10 que origina los recursos
mineros que han hecho su riqueza tradicional, el ora, la plata y el estafio principalmente, coma en la
diversidad de su morfologia (CORDOVA-CARDOZO, 1988), de su clima y de su fauna y flora.
El estudio geografico de Bolivia se estructura a partir de los conjuntos fisicos homogéneos (MONTES
DE OCA, 1989) representados de una parte por el macizo andino, las cordilleras y los valles que
se extienden hasta los piedemontes, y de la otra por las llanuras deI Oriente, con el Chaco y
los llanos.
El macizo andino
La estructura fisica que presenta el macizo andino boliviano es la de una serie de diferentes tipos de
relieves encajados unos en otros y que forman enclaves naturales. Esta compartimentaciôn, dado su
papel histôrico y demografico antiguo, constituye un factor explicativo de primera importancia.
La caracteristica principal deI macizo andino reside ante todo en sus elevadas altitudes, tanto las
extremas coma las medianas. La montafia mas elevada, el Sajama, a1canza los 6 550 metros, mientras
que el Altiplano 0 Meseta andina de altura, la parte montafiosa mas antiguamente poblada, se sitûa
en promedio a 4 000 metros s.n.m.
Esta estructura deI macizo montafioso andino obedece al modelo siguiente (MUNOZ REYES, 1991) :
- La Cordillera Occidental
- La puna 0 meseta deI Altiplano encerrada entre las dos cordilleras
- La Cordillera Oriental
- Los valles templados orientales
- El cordôn subandino
La Cordillera Occidental
Esta Cordillera forma una larga franja de direcciôn Norte/Sur y sirve de limite con Chile. Desde el
lago Titicaca hasta la frontera argentina, esta formada por conos vo1canicos en fin de actividad. Lavas
recientes y capas de cenizas forman en ella depôsitos de grandes volûmenes ; una erasiôn intensa
ha dado lugar a relieves acerados que dan a esta cadena montafiosa un aspecto abrupto y a veces
espectacular, coma se puede apreciar en el sur Lipez.
En su vertiente oriental, esta cordillera, debido al volumen de las precipitaciones que recibe, presenta
valles cortados a pico, estrechos y abruptos. A 10 largo de esta sierra las alturas de los diversos macizos
20
que la forman son elevadas : 6 340 m los Payachatas, 6 000 m el volcan Uturuncu en el macizo deI sur
Lipez y 6 550 m el Sajama. Esta barrera natural esta atravesada por pasos que permiten el pasaje hacia
ellitoral chileno, coma las de Tacora y Ollague, que han sido utilizadas para vias férreas.
El Altiplano 0 puna
Esta meseta de altura comienza al sur deI lago Titicaca, después se amplia, dilatândose entre
las Cordilleras Orientales y Occidentales, prolongandose después hasta la frontera sur de Chile
(Atacama).
El Altiplano se extiende a 10 largo de 800 km de Norte a Sur, con una anchura de 100 km en sus
partes mas estrechas y de 200 km en las mas anchas. Se subdivide en cuatro cuencas. La deI Titicaca
es la mas importante y alcanza 3 812 m de altura ; esta separada por la sierra de Tiahuanaco de
la cuenca de Jesus de Machaca ; mas al sur se encuentran las hondonadas de Oruro con el lago
Poopo y finalmente la cuenca de Uyuni a 3 660 m. El Altiplano es a la vez el crisol hist6rico y la
matriz cultural de la Bolivia tradicional.
La Cordillera Real sigue una direcci6n NINO-S/SE. Se prolonga a partir deI limite deI departamento
de Cochabamba siguiendo una direcci6n sur y penetra en el departamento de Santa Cruz. Esta larga
sierra se subdivide en varias ramas, con la Cordillera de Apolobamba, las sierras de Mufiecas, La
Paz, Tres Cruces, Santa Vera Cruz y Cochabamba. Por su altura y su envergadura esta cordillera
forma el conjunto mas importante de la cordillera oriental, y en ella se encuentran glaciares elevados
como el de Cololo, a 5915 m.s.n.m.
Estos valles se forman al este de la Cordillera Real central a partir de una antigua superficie plana
inclinada hacia el este y cortada en la montafia. Es una de las zonas rurales mas pobladas y mas
activas de Bolivia (MURRA, 1975) con los valles situados en los departamentos de Cochabamba,
Chuquisaca, Potosi y Tarija.
Al este de la Cordillera Real, los Yungas constituyen un conjunto fisico original. Se trata de un
sistema de valles pertenecientes a un medio de clima humedo y caluroso que se extienden entre 1
000 Y 2 500 m, constituyendo un a1ineamiento geomorfol6gico intermedio entre los valles altos y
el frente subandino. El media natural de los Yungas se extiende desde la frontera peruana, al Norte,
hasta el departamento de Santa Cruz, al Sur.
El frente subandino
Este sistema de valles de piedemontes esta cerrado, cerca de los llanos, por un cord6n montafioso que
constituye el frente subandino. Esta faja, de una altura de menos de 1 000 m, forma un fest6n
paralelo a la cadena oriental, y esta atravesado por los rios que bajan de los Andes. Su extensi6n
en latitud es muy importante ya que la faja subandina cruza Bolivia desde la frontera peruana hasta
la Argentina. Existen en esta zona estructuras geol6gicas petroliferas actualmente en explotaci6n
(Camiri, Camatindi, Bermejo).
La Bolivia oriental
Comprende dos tipos de formaciones fisicas representados por las grandes llanuras (llanos deI Chaco)
y el pequefio macizo de la Chiquitania.
21
Estas llanuras bajas conocen una variabilidad climatica debida a un efecto de gradiente. Poco
accidentadas, se extienden desde el Rio Beni, al Oeste, hasta la frontera brasilefia fonnada por el Rio
Itenez al Este. Esta inmensa sabana baja, cortada por bosques-galerias densos que festonan sus riberas,
recibe varios nombres locales : llanuras de Mamoré, llanos de Mojos 0 deI Beni. En la estaci6n de
lluvias los llanos se inundan a causa de los desbordes de los rios que los atraviesan.
Mas al sur, a la altura de Santa Cruz, empieza el Chaco, que constituye, con caracteristicas naturales
especfficas, una extensi6n de las pampas argentinas.
El macizo de la Chiquitania
Se situa en la parte oriental de Bolivia, frente al Matto Grosso brasilefio. Este modeste conjunto
montafioso, de direcci6n NO/SE, esta constituido por un sistema de relieves paralelos de una altura
promedio de 1 000 m, culminando a 1 445 m en el monte Chochis. Este macizo esta situado en la
meseta brasilefia, fonnaci6n geo16gica precambrica.
La situaci6n geogrâfica de Bolivia expliea la gran diversidad de sus medios naturales. Los gradientes
latitudinal y altitudinal se combinan para ofrecer una gran variedad de tipos de clima y de vegetaci6n.
Hidrografia
La organizaci6n de la red hidrogrâfica se caracteriza por la importancia de los sistemas lacustres
y por su papel de reservorio de agua deI macizo andino donde nacen arterias fluviales de gran
importancia.
Un sistema lacustre de altura esta fonnado por los lagos Titicaca y Poopo y una serie de lagunas
saladas. El lago Titicaca, con una superficie de 8 800 km2 , representa un fen6meno morfo16gico
sumamente importante. Al pie de la Cordillera Occidental existe una red de lagunas de aguas salobres
cargadas de b6rax, residuos de la acci6n de las lluvias sobre las cenizas y las lavas de la cordillera
y deI Altiplano. Salares (lagos salados desecados) de gran superficie completan este sistema ; el mas
célebre es el de Uyuni que se prolonga mas al Sur por lagunas de menor importancia. La regi6n deI
Beni presenta otro sistema lacustre, con los lagos Roguagua y Roguaguado, Huachi, Concepci6n, etc.
Finalmente, al Sudeste, cerca de la frontera brasilefia, se observa la existencia de otra red lagunar
(Uberaba, Gaiba, Mandiore y Caceres) paralela al curso deI Rio Paraguay; en esta misma zona
Bolivia es riberefia de los grandes pantanos deI Pentanal.
Junto a este medio lacustre, Bolivia dispone de una red hidrogrâfica extendida repartida en tres
cuencas. Al Norte, la parte tributaria deI Amazonas es la mas importante ; al Sur, se observa un
conjunto hidrogrâfico, mas modesto por su desarrollo, estructurado por los rios Pilcomayo y Paraguay,
y que fonna un componente de la cuenca de La Plata. Finalmente, el ultimo conjunto esta representado
por una red fluvial residual end6gena al macizo andino.
- La cuenca tributaria deI Amazonas esta organizada por algunos grandes rios como el
Madre de Dios, el Beni, el Mamoré y el Itenez, entre los principales ; la mayoria de
ellos nace en los Andes peruanos 0 bolivianos. Esta red hidrogrâfica esta muy ramificada
y se compone de numerosos afluentes importantes (Rios Abuna, Tahuamanu, Manuripi,
Yacuma, Piray, Grande). Se estima que esta cuenca cubre 724 000 km2 deI territorio
Clîma
El clima obedece, con variaciones considerables, a la complejidad deI relieve y a un efecto importante
de gradiente ; se reconocen en él cuatro grandes conjuntos climaticos : de tipo tropical, seco,
templado y frfo.
- El clima tropical caracteriza, con una importante variante humeda, al Chapare, donde
las precipitaciones pueden alcanzar los 6 000 mm. Con una tendencia mas moderada
y afectada por un inviemo seco, prevalece en la mayor parte de la regi6n de los
llanos deI Beni.
- Los climas secos son los que se encuentran tanto en la vasta zona deI Chaco al Sur,
coma en el centro deI departamento de Santa Cruz. Sus caracterfsticas estan marcadas
por inviemos secos, con una temperatura media de 25-30 0 , pero se ven perturbados por
la irrupci6n de frentes ventosos procedentes de las pampas deI sur, llamados surasos.
Las temperaturas pueden entonces caer bruscamente a 90 , llegando a alcanzar niveles
extremos de 20 • Tendencias propias deI clima desértico pueden darse también en ciertos
sectores deI Altiplano (regi6n de Potosf).
- Los climas Hamados templados, con inviemo frfo, caracterizan toda la regi6n deI Titicaca.
Par el contrario, los vaHes tienen un clima seco y caluroso, mientras que el frente
subandino tiene un clima humedo con inviemos secos y calurosos. Las temperaturas
D 0
varian entre 3 y 18 en promedio.
- Los climas frfos son de dos tipos : unD con un régimen de alta montafia que corresponde
a las cordilleras altas y que presenta glaciares permanentes y nevados una parte deI afio ;
el segundo tipo esta marcado por un clima Hamado de tundra que afecta las vertientes de
las cordilleras y una gran parte deI Altiplano.
El hombre y el media
Una caracterfstica importante de la organizaci6n deI medio ffsico de Bolivia es el hecho de estar
compartimentado en unidades ffsicas cerradas (GALOPa, 1998)7. Dos grandes tipos de medios
arganizan los paisajes naturales bolivianos.
Mepal.l. ea-
Region.. f1elogrMlçu de Bollvla
Signos conventionaJes
•• Cordillera oocJdenlal
Altlplano
CapiIaJ de departarnento
0tr08 oentros
• Cordlliera oriental
Subandlno
Uanura Beni-Chaco
Carreteras princlpalas
Salarea
Lagos
Escudo braailefio Rloe
10'
~
M
O,,? . . t.
,'--i! .
24
El media subtropical
La zona subtropical engloba una extensa parte del departamento deI Beni, el Norte deI de Santa Cruz,
se extiende por los valles de altura que rodean ellago Titicaca y ocupa el Norte deI Altiplano, hasta el
sur de Oruro. Se subdivide en cuatro tipos :
- Zona subtropical de tierras bajas, caracteristica deI Beni, con un clima semiseco en las
llanuras de Mojos y una gran parte de Chiquitos. Es la zona predilecta para la crianza
extensiva de bovinos que se ha desarrollado en forma particular desde hace 40 afios.
- El Chaco se caracteriza por un medio de clima semiarido.
- Zona subtropical de valles que permite, con las limitaciones de fuertes pendientes y una
marcada erosi6n, la crianza de ganado menor y cultivos tropicales muy variados, entre
los cuales se destaca la coca de los Yungas.
- Zona subtropical andina. Se trata de tierras situadas a menudo a 4 000 m y mas. Este
tipo de medio permiti6 el auge de una antigua agricultura andina, técnicamente adaptada
a las condiciones climaticas marginales por medio de la aplicaci6n de métodos que
imponen una estricta protecci6n de los suelos, con trabajos deI tipo andenes, cultivos
sobre camellones y la realizaci6n de pequefias redes de irrigaci6n (CONDARCO MORALES,
1970). Este tipo de agricultura se caracteriza también por la importancia dada a la
crianza de auquénidos (llamas) y de 6vidos, y una agricultura basada en la producci6n
de plantas andinas tradicionales.
La economfa de Bolivia, hasta mediados deI siglo XIX, se bas6 principalmente en la actividad minera,
que se concentra casi enteramente en el Altiplano y en sus cordilleras. Sin embargo, la agricultura de
subsistencia ocupaba a la mayor parte de la poblaci6n activa.
Las condiciones climaticas lfmites deI Altiplano explican el caracter aleatorio de las producciones
andinas (USSELMANN, 1994). Una de las grandes desventajas deI pequefio campesinado andino
reside en la obtenci6n de bajos rendimientos a pesar de la utilizaci6n de técnicas tradicionales
sofisticadas.
La reforma agraria comenzada en 1953 permiti6 poner fin a un sistema de tenencia de la tierra
dominado por las haciendas. Éstas monopolizaban el 90 % de las tierras cultivadas, que estaban
concentradas en el 6 % de propietarios. Este régimen arcaico, técnicamente obsoleto, sometfa a un
proletariado rural de origen indio a condiciones de trabajo y de vida marcadas por practicas de
dependencia social e incluso de servidumbre.
Esta reforma, como en el casa deI Pern, fue un fracaso general, a falta de créditos, de capacitaci6n
técnica y de mercados, al no existir medios de comunicaci6n. Pero psicol6gicamente ha marcado
de forma innegable un momento crucial en la conciencia polftica y social de la sociedad boliviana,
acabando con una pesada hipoteca hist6rica.
El sector minero, predominante desde la formaci6n de la Colonia, perdi6 progresivamente su
monopolio econ6mico exclusivo a partir de 1960.
25
Las poblaciones de los centros mineros y de las zonas rurales tradicionales deI Altiplano, arruinadas
por una serie de crisis (DELER, 1994), se dirigieron hacia las grandes ciudades dinamicas y en
menor medida hacia las nuevas tierras de colonizaci6n de los departamentos de Cochabamba, Santa
Cruz y deI Beni.
Los indices de rendimientos 0 de estructuras econ6micas (gratïcos 1.1 y 1.2) colocan a Bolivia en el
peor lugar de los palses miembros de la Comunidad Andina de Naciones (CAN). Asi, en 1997 su PBI
per capita era apenas la tercera parte deI de Venezuela (892 d6lares frente a 2 681d6Iares). El sector
agricola boliviano contribuye con cuatro veces mâs a la formaci6n deI PHI que el de Venezuela (16 %
frente a 4 %). Los indices demogratïcos bolivianos (mortalidad infantil, esperanza de vida) y sociales
(salud, educaci6n, vivienda, empleo) se encuentran también entre los mas bajos deI continente.
Gréfico 1.1. : PBI per cBpita y creclmlento dei PBI de los paises
de la CAN
Fuente : CEPAL, anexo estadfstico, 1999
70%
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Grafico 1.2. : Contrlbucl6n de los sectores de activldad al PBI en
los paises de la CAN en 1997.
Fuenta : PNUD, infonna sobra al desarroHo humano, 1999.
26
Como consecuencia directa de esta situaci6n se observan fuertes migraciones de trabajo hacia los
pafses vecinos 0 a los Estados Unidos. Segun los câ]culos extraoficiales, estas migraciones representan
entre 2 y 2,5 millones de personas 8 , es decir, entre el 25 y el 35 % aproximadamente de la poblaci6n
total censada en 1992.
Un amilisis de los flujos migratorios y de las tasas de urbanizaci6n confirma este diagn6stico global.
Aunque se pueden observar progresos importantes en los ultimos treinta anos, Bolivia esta lejos de
haber superado su atraso frente a los demas miembros de la CAN, debido a fuertes impedimentos : el
pafs esta fraccionado por las distancias, sufre los fuertes contrastes derivados de las diferencias entre
los medios climaticos y su economfa esta dividida en enclaves desarticulados.
Esta situaci6n ha llevado al establecimiento de extensas barriadas, desde hace 30 anos, alrededor de
las tres mayores ciudades deI pafs -La Paz, Cochabamba y Santa Cruz-. Dichas barriadas crecen en
forma espontanea e incontrolable (9,2 % por ano en El Alto) debido a la instalaci6n de migrantes
rurales entre los mas desfavorecidos, sin empleos estables y en condiciones de vida sumamente
precarias. Las actividades provenientes de la economfa informaI, con una marcada orientaci6n hacia
el narcotrafico, son a menudo el destina de esta poblaci6n desarraigada.
Tan importantes coma su diversidad geogrâfica, las diversas etapas de la historia de Bolivia juegan un
roI estructurante de primer grado que explica los fuertes contrastes regionales que se han conservado
hasta nuestros dfas.
En la Bolivia andina, de acuerdo al estado actual de los conoclmlentos, parece que las bases
hist6ricas y culturales que explican la aparici6n de las primeras formas etaticas fueron echadas con el
establecimiento deI imperio de Tiahuanaco (Tiwanaco), probablemente 1700 anos A.C. Pero culturas
mas rusticas reconocidas por los arque610gos, coma las de los perfodos lftico-arcaico y formativo,
existfan también antes de la aparici6n de los primeros Estados.
El Estado de Tiahuanaco
Este Estado disponfa de vfnculos con una amplia fachada litoral sobre el Pacffico, extendiéndose
desde Arequipa, al sur deI Peru, hasta la altura de Antofagasta en Chile. Al Norte, comprendfa el
lago Titicaca, cercano a su capital de Tiahuanaco, y se extendfa hasta el Sur, hasta la Argentina
septentrional. Al Este, iba mucho mas alla de los valles de piedemontes, alcanzando ellindero de los
llanos orientales deI actual Beni y deI departamento de Santa Cruz.
El imperio deI Tiahuanaco, deI que se han detectado cinco secuencias hist6ricas, de probable
organizaci6n confederada, y que contaba con ciudades y fortalezas, encuentra su apogeo a partir deI
ano 374 D.C. (Perfodo IV) para sus formas urbanas y agrfcolas y comienza a decaer a partir deI 724
D.C., para desaparecer en el 1172 D.C. (Perfodo V).
Este imperio dej6, con el sitio deI actual Tiahuanaco, importantes vestigios de un conjunto urbano y
ceremonial que hace suponer que tenfa una fuerte base demogrâfica.
8. Se calcula que hay 1 600 000 bolivianos instalados en Argentina, 200 000 en la regi6n de Sao Paulo y alrededor
de 500 000 en los Estados Unidos.
27
La cultura Mollo
A partir deI siglo XII se desarrolla la cultura Mollo (ARELLANü L6PEz, 1978), que ocupa, grosso modo,
el actual departamento de La Paz, es decir, 100 000 km 2 . Su metr6poli fue la ciudad-ciudadela de
Iskanwaya, situada en el valle de Llika, provincia de Mufiecas, encargada de impedir las incursiones
de los invasores procedentes de las tierras calientes de los llanos. Esta civilizaci6n supo desarrollar
una importante agricultura caracterizada por la realizaci6n de numerosos acondicionamientos deI tipo
terrazas y andenes y de sistemas de irrigaci6n.
La invasi6n inca fue dirigida por Tupac Yupanqui, que constituy6, con la conquista de la parte andina
de la Bolivia actual, el sector sur deI imperio Inca 0 Collasuyo, aproximadamente entre 1471 y
1532. A pesar de 10 corto de este periodo, los incas aportaron profundos cambios. Desarrollaron la
agricultura de productos comestibles, comenzaron una exp10taci6n minera (con el oro aluvial de la
provincia de Larecaja), construyeron caminos y fuertes. Su dominio permanente, salvo incursiones
de corta duraci6n 0 tardias hacia los piedemontes andinos y los llanos, se acanton6 en la regi6n
andina de la Bolivia actual, al mismo tiempo que se prolongaba hacia los Andes deI norte de
la Argentina.
Frente a los pueblos guaranies, el dominio inca estableci6 una frontera de altura9 que correspondia
a una clara brecha étnica. Asi puso en situaci6n de confrontaci6n a los pueblos montafieses deI
Norte - los Collas- y los n6mades guaranies -los Cambas- en expansi6n a partir deI Rio Paraguay
(SAIGNES yal, 1988).
Esta brecha espacial duradera constituye otra de las constantes importantes de la historia boliviana
hasta nuestros dias.
El vasto conjunto formado por el Oriente boliviano, que no se ha beneficiado hasta ahora de estudios
arqueol6gicos profundos lO , no permite una mayor precisi6n, tal coma 10 indica el estado actual de
las investigaciones (RIESTER, 1981).
Un especialista de las culturas deI antiguo Beni, W. Denevan, sefiala que "la mayoria de las
influencias culturales hist6ricas de Moxos parecen ser amaz6nicas, resultando probablemente de
combinaciones culturales procedentes de la Amazonia central Arawak con otras aportes provenientes
dei Norte y dei Este" (DENEVAN, 1980).
Trabajos recientes confirman que las caracteristicas originales de la civilizaci6n de Mojos (Beni)
fueron lacustres, aunque este hecho habia sido ya presentido por viajeros cientificos, coma el
naturalista espafiol Marius Del Castillo hacia 1920 (CASTILLO, 1929).
Se trataba, segun los vestigios encontrados, de una importante cultura que utilizaba técnicas
hidraulicas perfeccionadas caracterizadas especialmente por la construcci6n de terraplenes -las lomas-
que permitian el repliegue de las poblaciones en época de lluvias y que disponian de sistemas de
irrigacion y de drenaje, con diques que servfan también de caminos. Esta civilizacion practicaba la
agricultura a gran escala, ya que disponfa de un potencial demognifico estimado por Denevan en casi
350 000 personas, relativamente importante en el contexto demognifico de la época y sobre todo
en comparacion con la poblacion actual.
Esta sociedad, estructurada sobre bases jerarquizadas, se habrfa desarrollado entre los afios 300 y 800
de nuestra era. Si bien las etapas historicas de esta zona oriental son aun muy poco conocidas, los
numerosos indicios existentes harian pensar que era contemporanea de la cultura Tiahuanaco.
Al sur de Santa Cruz aparece otra area cultural importante, la de los Chiriguanos. Segun Métraux
(1948) se trata de descendientes de guaranies deI Sur instalados en las arillas deI Rio Paraguay y que
en el siglo XV migraron para penetrar en el Sur de la actual Bolivia.
La conquista espanola
En 1524, los espafioles emprenden la toma de posesion de la Cordillera Andina con Pizarro y Almagro,
quienes desembarcan en Tumbes, en la costa norte deI Peru. En 1535 entran en el Altiplano andino deI
Sur, acompafiados de aliados indfgenas ; Diego de Almagro se encarga a continuacion de la ocupacion
deI Collasuyo desde el Cuzco, capital de los Incas deI Sur, deI que se apodera en 1533 ; luego, en
1548, llega al sitio actual de La Paz.
Ese mismo afio, guiados por un indigena local, los espafioles descubren el Cerro Rico de Potosf,
una montafia que resultara una fabulosa reserva mineraI de plata. Este descubrimiento explica la
importancia capital que toma luego el Altiplano para Espafia coma el destino polftico futuro de una
region que, de otro modo, solo habrfa sido una region montafiosa sin interés particular.
La Audiencia de Charcas (LOPEZ BELTRÂN, 1988) creada en 1561 con Sucre, la ciudad de los tres
nombres (La Plata 0 Chuquisaca) coma capital, a pesar de estar alejada de Lima, asegura la presencia
directa de la autoridad de Espafia sobre las zonas mineras estratégicas deI Potos!. Éstas desempefiarfan
una funcion economica de primer orden hasta fines deI siglo XIX, justificada por su muy importante
produccion de plata que cambio completamente la economia europea e hizo de Potosf una ciudad
opulenta (con 200000 habitantes en su apogeo) célebre en Europa.
En 1776 se sustrae la Audiencia de Charcas de la autoridad deI Virreinato de Lima para ser transferida
a la jurisdiccion de la de Buenos Aires. En 1782 este Virreinato se organiza en ocho intendencias,
de las cuales las de Potosf y de La Paz, procedentes de Charcas, forman las bases geograficas
deI actual territorio boliviano. Luego, en 1810, debido a la situacion revolucionaria que prevalece
en Buenos Aires, el territorio de la ex Audiencia de Charcas vuelve a pasar bajo la tutela deI
Virreinato de Lima.
Esta oscilacion administrativa muestra c1aramente el balanceo geopolftico debido a la posicion central
de la Audiencia de Charcas que, por falta de peso demografico, esta sometida a las atracciones
contradictorias deI Sur, con Buenos Aires y el Atlantico, 0 deI Norte, con Lima y el Pacffico. A
partir de 1810 se puede considerar que el marco ffsico y administrativo que servira en 1825 de base
demografica à la Bolivia naciente estaba administrativamente constituido. El destino inestable de la
futura Bolivia, sometido a un tambaleo geopolftico antagonico entre las influencias deI Norte y deI Sur,
estaba consignado en este movimiento pendular instaurado por la administracion colonial.
29
La conquista espafiola deI Oriente (FINOT, 1939), es decir, desde la vasta zona que se extiende desde
los linderos de los piedemontes andinos hasta el Rio Madeira, en el Norte, incluyendo el curso
superior del Rio Paraguayen el Sudeste y deI Chaco riberefio deI rio Pilcomayo al Sudoeste, debia
obedecer al antagonismo de una doble presi6n : la procedente deI Norte, con las cabezas de puente de
Cuzco y Lima, y la de Asunci6n deI Paraguay y de Buenos Aires, al Sur.
Las leyendas insistentes que corrian atrajeron en seguida a los espafioles hacia las regiones orientales.
Estas leyendas mantenian el mita de una regi6n rica en metales y piedras preciosas, de tierras fecundas,
poseedoras de una poblaci6n numerosa y, desde luego, de mujeres de una belleza excepcional. ...
El desplazamiento de la ciudad de Santa Cruz, a 300 km hacia el Oeste, dia coma resultado que casi se
abandonara la Chiquitania, 10 que explica la reubicaci6n en los Andes de la Audiencia de Charcas, al
no poder contar con una salida fluvial al Rio Paraguay y por consiguiente hacia el Athlntico, situaci6n
que también constituy6 después una dificil herencia para la naciente Bolivia.
A fines deI siglo XVII, Espafia decide confiar la administraci6n deI Oriente a los jesuitas. En 1691
éstos fundan la primera misi6n, San Javier. A esta creaci6n le sigue el establecirniento de una red
de puestos misioneros unidos por pistas y que obedecen a una clara percepci6n deI ordenamiento
geogrâfico de un territorio en zonas.
Estas misiones jesuitas, ademas de la administraci6n de los indigenas, adquieren una funci6n
estratégica frente a los ataques de los bandeirantes procedentes deI Brasil y que constituyen a
menudo las avanzadas de las tropas portuguesas regulares. La formaci6n de un sistema defensivo,
conocido con el nombre de escudo misionero 0 de "escudo de Dios", constituye asi unD de los
elementos capitales de la protecci6n de fronteras vacias de poblaci6n sobre una extensi6n de
alrededor de 4 000 km.
Sin embargo, en 1767 la Orden de los Jesuitas es expulsada de América por los espafioles. Esta
expulsi6n provoca rapidas y nefastas consecuencias para Espafia porque la frontera con el Brasil, al
perder su dispositivo de protecci6n, vuelve a quedar abierta a las razzias de los bandeirantes en busca
de esclavos y de riquezas (Roux, 1997).
Esta sitiaci6n de margen en litigio explica la decadencia permanente deI Oriente boliviano a partir
de la época colonial (Roux, 2000).
Sucre, la capital de la Audiencia de Charcas, se funda en 1539, Potosi en 1545, La paz en 1548,
Cochabamba, la capital de los valles templados, en 1571, Tarija en 1574 y Oruro en 1606 (SCHOOP,
1981). En el Oriente, Santa Cruz, por no disponer de una ruta hacia el Paraguay 0 el norte argentino,
se estanca al encontrarse marginada, mientras que Trinidad, en el coraz6n deI Beni, se funda mas
tardiamente, en 1675 ; sin embargo, permanece por bastante tiempo coma una aldea sin dinamismo,
término de una mala pista peligrosa. Cochabamba se convierte, después de 1776, en la capital deI
vasto Oriente, ascenso que consigna bien el impase resultante de la elecci6n anterior de Santa Cruz
coma capital de esta rona oriental sin salidas al exterior.
Este vasto conjunto geogratico diversificado formado por la futura Bolivia, en el momento de la
independencia, s6lo esta poblado por menos de un mill6n de habitantes (COOK, 1972)11. Rigores
climatîcas deI Altiplano, epidemias cfclicas, malnutrici6n cr6nica, abusa deI trabajo obligatorio en
las minas, revueltas indigenas y represiones coloniales a 10 largo deI siglo xvm, explican esta
situaei6n demogrâfica calamitosa.
En el Oriente, a falta de cifras precisas, se puede estimar que la poblaci6n colonial representaba
menos de 100 000 habitantes.
Mape 1.3. 8ll"
Olatrlbuci6n de las culturas antlguas y prelncaicas Culturll de Tihuanaco
Arnas de ocupacl6n 0 de Inftuencia de la cullum mollo
Areas de inftuencia de la cullum moxas
SI LImites dei Collasuyo· Inca
ur
lC7:l
00
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1
1
1
PERU BRASIL
•
Trinldad
•
Santa Cruz
de IsSlefTs
PARAGUAY
CHILI
1: " .
32
Dos pafses de América deI Sur, Bolivia y Paraguay, estan colocados en una situaci6n de enclave
en el interior deI continente, sin fachada marftima. Sin embargo, Paraguay esta atravesado por
el gran rfo ep6nimo que le da una salida al Océano Atlantico, mientras que Bolivia sufre de un
enclaustramiento duradero desde 1825.
En estas condiciones, Bolivia tenfa interés en desarrollar una red de vfas de comunicaci6n terrestres,
tanto para conectar a las regiones entre sf coma para integrarlas a los intercambios con los pafses
vecinos. Se distinguen dos periodos de desarrollo de las infraestructuras de comunicaciones terrestres.
- Después de 1880, con la prioridad dada a la construcci6n de una red ferroviaria, el pafs
ponfa fin a un aislamiento casi total deI exterior.
- A partir de 1953 comenzaba una nueva etapa, la deI relanzamiento de la construcci6n de
la red vial aun embrionaria ; esta apuntaba a la conexi6n de la Bolivia andina con su
vasta parte oriental, asf coma con los pafses vecinos.
En 1825, en el momento de su independencia, el pafs s6lo se comunica con el exterior por dos rutas
coloniales. Una de ellas une La Paz con el puerto de Arica, en ellitoral deI Pacffico. Pero utiliza un
camino de herradura malo que atraviesa los pasos de la Cordillera Occidental, a 5 000 m. de altura
y no permite etapas de mas de 30 km diarios. La otra ruta, llamada imperial deI Sur, atraviesa el
Altiplano andino a 10 largo de 800 km, de Norte a Sur, y se dirige hacia Buenos Aires; a pesar de que
es mas larga, presenta la ventaja de desembocar en el Atlantico.
En 1825, la costa, que s6lo dispone de puertos de litoral abierto, esta vacfa de poblaci6n. Ademas
esta aislada deI Altiplano por un desierto hostil y la barrera de la Cordillera Occidental, cuyas
cimas pasan de los 6 000 m.
Sin embargo, el comercio exterior boliviano en el siglo XIX, en un 90 % de su valor, se reduce a la
exportaci6n de productos mineras brutos extrafdos deI Altiplano.
Respecto al estado de las comunicaciones internas deI pafs, el C6nsul inglés Pentland sefiala una
situaci6n desastrosa : "Los caminos en el interior de Bolivia solo son aptos para las mulas y las
llamas ,. no existe ninguna pista para las carretas en ningun rincon de la Republica" (PENTLAND,
1826). En cuanto a las comunicaciones deI macizo andino con las regiones orientales, son sumamente
aleatorias, no existe ninguna pista 0 camino permanente, s6lo los rios permiten que las balsas lleguen,
no sin riesgos, al Beni. En cambio, Pentland sefiala la ausencia de cualquier tipo de transporte en los
grandes rfos fronterizos con Brasil, coma los Rfos Madeira y Paraguay.
33
Cuadro 3. Duraci6n de los trayectos en numero de dias entre las principales ciudades bolivianas.
El comercio interno boliviano se reducfa entonces al aprovisionamiento de coca a las zonas mineras a
partir de los va11es temp1ados de los Yungas, asi coma de azucar y cacao provenientes de Santa Cruz,
y al comercio de cereales y tubércu10s producidos en el A1tip1ano. Aparte de estos pocos intercambios
regiona1es, la autarquia predominaba en la economia regional. A falta de vias de acceso, el ganado,
abundante sin embargo en el Oriente, no se comercializaba en las ciudades deI A1tip1ano, que se
abastecfan de carne de Argentina.
El Iitoral abandonado
A partir de 1880 sobreviene una crisis ocasionada por la cafda de los precios mundiales de la
plata. Esta cafda impone conjuntamente economfas de escala para el transporte y un aumento de
la producci6n para mantener la rentabilidad de la explotaci6n. Ahora bien, s6lo el ferrocarril podfa
responder al aumento masivo deI volumen de exportaci6n que se alcanzarfa entre 1889 y 1899.
Para mantener el acarreo tradicional del mineraI habrfa sido necesario disponer de 60 000 llamas
o de 24 000 mulas ; este potencial de animales de carga era imposible de reunir y de mantener,
ya que el mas importante transportista de la época no disponfa sino de 5 000 llamas para efectuar
el trayecto Oruro-Arica.
Acabado en 1889, el primer ferrocarril boliviano perrnite, en cinco afios, aumentar en 52 % la
producci6n minera, al mismo tiempo que asegura la recuperaci6n de los desechos mineros que era
hasta ese momento demasiado onerosa y que se multiplica por diez entre 1890 y 1894.
Pero el ferrocarril produce otro efecto, ya que favorece la aceleraci6n de las importaciones de
productos agrfcolas, que aumentan su valor en un 1 000 % de 1884 a 1894. Esta competencia
repentina con los productos agrfcolas bolivianos, destinados desde la Colonia a las zonas mineras de
Potosf y Oruro, ocasiona el debilitamiento de la agricultura regional.
A tftulo de ejemplo (MITRE, 1981), en 1890 una unidad de trigo producida en Cochabamba tiene un
precio igual a los que se pagan en los puertos deI Pacffico. Pero transportada a La Paz su precio es de
5 pesos, mientras que el trigo procedente de Antofagasta cuesta 3,98 pesos y el de Mollendo (puerto
deI sur peruano) 4,25. De 1891 a 1893 las importaciones de harina aumentan en un 45 % Y las de trigo
en un 48 %. La misma situaci6n prevalece para la producci6n azucarera de Santa Cruz que, entregada
al precio de 32 pesos el quintal en PotosI, ya no es competitiva con la llegada deI azucar importado
por vIa férrea a un precio de 20 pesos el quintal.
De todo esta resulta una situaci6n parad6jica para la polftica de transportes, ya que la decadencia
de las producciones locales ocasiona un decaimiento de las economfas regionales, desalentando la
creaci6n de nuevas lfneas de comunicaci6n internas.
Esta apertura ferroviaria tiene también otra implicaci6n y es que provoca el abandono deI comercio
que se efectuaba hasta entonces por el puerto de Arica en el Peru 0 bien por la Argentina, en provecho
de los puertos chilenos. En 1900, el 85 % de las importaciones se realiza por el puerto de Antofagasta
y s6lo el 14 % por el de Arica que también se ha convertido en puerto chileno. Vencedor ya de
la Guerra deI Pacffico, Chile monopoliza asf, con el ferrocarril construido hacia Bolivia, la mayor
parte deI comercio boliviano.
Por cierto que los gobernantes bolivianos no se resignan facilmente a esta situaci6n. Después de 1880
se sefiala un nuevo interés, que data de los afios 1850 (ABADIE, 1995), por estimular el desarrollo
deI trafico a través de los grandes rfos orientales. Pero esta sera un fracaso, por ausencia de una red
de carreteras en el Oriente y a causa de las dificultades deI trafico con los rapidos deI Madeira (que
en 1913 sera bordeado por el ferrocarril deI caucho, el Madeira-Mamoré). Si bien las esperanzas
se vuelven después hacia una salida por la cuenca de La Plata, la falta de un acuerdo fronterizo
con Asunci6n, que serfa 10 unico que habrfa abierto a Bolivia la navegaci6n por el Rfo Paraguay,
desemboca en una serie de fracasos, 10 mismo que las tentativas de navegaci6n por el Pilcomayo, rio
caprichoso que atraviesa el Chaco inexplorado y hostil.
Con la llegada al poder de los liberales en 1904, Bolivia emprende una polftica de extensi6n acelerada
de su red ferroviaria. Se le da la preferencia sobre la construcci6n de carreteras, tanto mas cuanto que
con ello se beneficia de préstamos de consorcios internacionales que estan en refiida competencia.
Bolivia recibe también indemnizaciones por las cesiones territoriales -a falta de comunicaciones para
35
aprovechar las tierras- hechas en 1903 (Acre) y 1904 (Litoral) respectivamente al Brasil y a Chile,
ipara construir vias férreas de interés comun con estos paises vecinos !
Esta politica tiene coma base un nuevo interés economico, el de las exportaciones de mineraI de
estaiio, al convertirse Bolivia en uno de los mayores productores mundiales de dicho mineraI. Las
nuevas minas estan también situadas en eI Altiplano andino y por 10 tanto se benefician de las
infraestructuras ferroviarias ya existentes, justificando asi la extension de la red. Asi, después deI
reino de los "patriarcas de la plata" la economia deI pais pasa a depender de manera duradera de
los "reyes deI estallo".
De 1900 a 1925 se construye en el Altiplano la mitad de la red ferroviaria boliviana actual, mientras
que en el Oriente boliviano, privado de cualquier construccion de via férrea, el aislamiento se agudiza.
El valor de las exportaciones de mineraI se cuadruplica entre los periodos 1901-1905 y 1926-1930,
Y las importaciones siguen el mismo ritmo ; ventas de importancia secundaria de antimonio, de
cobre y de plata acentuan el caracter economico minera de los Andes, que monopolizan 10 esenciaI
de la economia boliviana después de la ruina definitiva de las ventas deI caucho amazonico a
partir de 1923.
En 1950, esta politica ferroviaria permanece inconclusa debido a la bancarrota que sigue a la
desastrosa guerra deI Chaco. Y 10 que es mas grave aun, si bien Bolivia dispone de una red importante,
ésta queda truncada en comparaci6n con los otros paises andinos.
En efecto, la finalizacion en 1954 de la linea de Santa Cruz a Corumba (750 Km.) en eI Brasil
comenzada en 1938, luego la de Santa Cruz a Yacuiba (600 Km.) y Argentina, iniciada en 1942, no
es seguida de su conexion, ya sea con Cochabamba 0 con Sucre y la red andina. Precisemos que estas
dos nuevas lineas, construidas con el apoyo financiero y técnico de Brasil y Argentina, respondieron
principalmente a las necesidades de la exportaci6n hacia estos dos proses deI petroleo descubierto en
los allOS 1920 en el Oriente boliviano y que es aI origen de la Guerra deI Chaco, de 1932 a
1936. Esta situacion duradera no hizo sino profundizar la ruptura geogrlifica y econ6mica existente
entre el macizo andino, rico por sus minas, y el Oriente, otra vez inerte economicamente a partir
deI fin deI boom deI caucho en 1912, ya que se desconecto tanto deI resta de paises coma deI
exterior (FIFER, 1976).
La red ferroviaria no ha evolucionado desde 1955. Alcanza una extensi6n de 3 641 km, dividida entre
la deI Oriente, con 1 414 km, y la red occidental andina, con 2 227 km.
A inicios deI siglo XX, si bien Bolivia inicia la construcci6n de una red ferroviaria, se encuentra casi
desprovista de un sistema de carreteras : En 1905, un profundo conocedor deI pais (BALLIVIAN, 1905)
constata pudicamente que: "la viabilidad de los caminos no ofrece el mismo grado de importancia
que en los otros paîses.. .". Los esfuerzos publicos, sefiala, son tan reducidos para un territorio
tan inmenso que el resultado es irrisorio. El unico tnifico notable es el de "numerosos hatos de
mulas, asnos y llamas que caminan en un continuo ir y venir en los pasos de montafia, profundos
y estrechos.. .". Este tipo de transporte anticuado es atendido por indigenas reclutados a la fuerza
que mantienen también los caminos mediante el trabajo obligatorio, perpetuaci6n deI régimen de
servidumbre deI imperio Inca y de la Colonia...
Entonces, Bolivia s610 posee una red vial sumaria, que solamente une las principales ciudades y
los centros mineros deI Antiplano, y se prolonga unicamente hacia Cochabamba, la capital agrfcola
de los valles templados. En las regiones orientales, que representan las dos terceras partes deI
pais, todos los informes de los prefectos lamentan regularmente la ausencia de pistas 0 bien su
estado de abandono.
Si bien existe una pista que llega a Santa Cruz y luego se prolonga en direcci6n al Rio Paraguay,
es temporal y peligrosa, debido a las incursiones de los indios y a las duraderas inundaciones
estacionales. Un experto econ6mico (WALLE, 1913), sefiala la dificultad deI mantenimiento de las
carreteras, asi coma los elevados costos de las nuevas construcciones, 10 que explica que la red
solamente alcance 3 348 km en 1912, pero de los cuales menos de la tercera parte permite una
utilizaci6n permanente.
El diagn6stico de otro experto (SCHURZ, 1921), una década mas tarde, no indica ningun progreso y
confirma la persistencia deI mal estado de la red de carreteras, imputable a las condiciones climaticas
extremas propias tanto deI Altiplano coma deI Oriente.
Los poderes publicos se desinteresan de esta situaci6n, segun muestra el presupuesto, en constante
reducci6n, consentido por el gobiemo. Sus prioridades van al ferrocarril, que se aprovecha de la
reducci6n draconiana deI presupuesto de carreteras, el cual pierde el 99 % de su financiamiento
publico entre 1906 y 1916 ...
La crisis deI ferrocarril y la inyecci6n de una importante ayuda intemacional perrniten, a partir de
los afios 1950, desarrollar una red de carreteras mas consolidada, al menos en 10 que se refiere a
algunos ejes mayores.
En 1960, se cuenta con alrededor de 40000 km de carreteras y pistas, pero s610 10 000 km tienen las
caracteristicas de la red vial central. Segun un informe de la época, su estado es desastroso : "Bolivian
roads are uniformly bad, usually incredibly bad and most often dangerous" (OSBORNE, 1984). La
unica verdadera carretera asfaltada fue la construida entre Cochabamba y Santa Cruz mediante la
cooperaci6n de los Estados Unidos, a partir de 1945, y que fue puesta en servicio en 1953.
Desde esa fecha, la crisis ferroviaria persistente favoreci6 la extensi6n regular de la red y deI trafico
de carreteras. En total, Bolivia dispone de una red de 52 216 km de vias terrestres, pero s610 2
871 km estan pavimentadas 0 asfaltadas, 10 que implica una seria limitaci6n estacional deI trafico,
especialmente deI de los camiones de carga.
A pesar de estos progresos, el estado de esta red presenta grandes deficiencias ; aSI, el 38 % de las
carreteras principales esta en mal estado, la situaci6n es idéntica para el 75 % de las vias secundarias
y el 90 % de los caminos vecinales (GOMEZ-GARdA, 1997). En el contexto regional, el pais dispone
de la mas pequefia red de carreteras de América deI Sur con un 1 % de autopistas, y de los mas bajos
coeficientes de caminos, por habitante y en relaci6n a su superficie ... Sin embargo, este balance es
precario ya que el mantenimiento de esta red parece aleatorio cuando se considera la débil capacidad
presupuestal del pals.
37
El informe deI Servicio Nacional de Caminos de 1995 (S.N.C., 1995) parece un tante optimista
frente a la realidad deI terreno, al menos en 10 que concierne a su c1asificaci6n de las carreteras
internacionales.
- Cuatro carreteras permiten el acceso al litoral deI Pacifico, de las cuales dos estan
asfaltadas, la de La Paz hacia 110 en el Peru, y la de Patacamaya hacia Arica, en Chile.
- Al Sur, con Argentina, existen tres salidas que pasan por Villazon, Bermejo y Yacuiba.
- Frente a la larga frontera boliviana con Brasil, los medios de comunicacion son
c1aramente mas reducidos. Existen dos vias, pero son pistas mediocres y no carreteras
internacionales. Una de ellas une Santa Cruz con Puerto Suarez, la otra llega a San
Matias y al Brasil contiguo.
Segun los conteos de vehiculos publicados por el S.N.C., el trlifico vial internacional es muy limitado,
habiendo 1 168 vehiculos en 1995 de los cuales 671 van a la costa deI Pacifico, 417 a Argentina
y solamente 80 a Brasil.
Desde 1950, Bolivia ha logrado innegables progresos en la mejora de su red de carreteras interna
y en sus conexiones con el exterior. Sin embargo, una gran parte deI Oriente, despoblado y poco
activo, permanece apartada de las grandes vias radiales realizadas 0 en curso de finalizaci6n. S6lo
el desarrollo de una red aérea interna permite a estas regiones marginadas beneficiarse de una
conexion con el resta dei territorio.
Mapa 1.6bls
Mapa 1.6. La red terrestre bollvlana en 1950
La red terrestre bollvlana en 1898
BRASIL
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,.... Camlnos ,.... Cammas
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o Pérdldas territoriales CI Perclldas ternlOrlales
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Mapa 1.6ter
La red terrestre bollvlana : 1992
Leyenda
r---- Carreteras pnnclpales
,... Cammas
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m Centres poblados
CI Pêrdldas territoriales
BRAS IL
PARAGUAY
Capitulo 2
Estructuras y dinâmicas
de la poblaci6n
41
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Gréflco 2.2 : Plr6mlde de edadea de la poblaclon urba- Gréflco 2.3 : Plrémlde de edades de la poblacl6n rural
na en 1992 en 1992
Fuente : INE, ceneo 1992 Fuente : INE, censo 1992
12. Las principales fuentes utilizadas son: Los censos nacionales de poblaci6n y vivienda de Bolivia. Allos 1900 - 1950 -
1976 - 1992 - publicados por el INE (Instituto Nacional de Estadistica) ; el artfculo de CASTRO-ROVIRA, 1 : Âreas urbanas
y migraciones en Bolivia, pp.l47 - 170. In : C6RDOVA J. & Roux lC. : 1996. Ver también : ARREGHINI L. & Roux lC.
& WANIEZ P. Cap!tulo geograffa humana en : Atlas Nacional de Bolivia : 195-276, 1998. Y : ARREGHINI L. & DORY D. &
Roux le. Atlas de los departamentos de Bolivia, 1998.
42
60 allOS y por debajo de los 15 allos. Esto indica una poblaci6n envejecida debido a la migraci6n
de los adultos. La base de la pinimide de edades se ensancha porque los hijos de los emigrantes
permanecen en la regi6n.
Cuadro 4. Los grandes indicadores demogrâficos (En gris, los departamentos andinos)
CP(%) EG. M. I. EV TU
Bolivia 2,35 4,41 66.55 61.23 58
En el contexto sudamericano, Bolivia aparece coma unD de los pafses menos densamente poblados
junto con las Guyanas. Es sorprendente el contraste con los pafses miembros de la CAN con densidades
mas elevadas (grafico 2.4.). Sin embargo, la poca densidad general deI pafs es heterogénea a causa
de diferencias regionales apreciables (grafico 2.5.). El departamento mas poblado, Cochabamba,
alcanza los 25 habitantes por km2 , mientras que el menos poblado, Pando, no sobrepasa 1 habitante
por km 2 .
Desde 1920, un ge6grafo estadounidense, Isahia Bowman, sellalaba que el 72 % de la poblaci6n estaba
concentrado en el Altiplano, y ademas de manera muy desigual (BOWMAN, 1920).
La distribuci6n de las densidades, calculada fuera de la poblaci6n urbana, produce en el mapa 2.1
una representaci6n en forma de archipiélago continental. Algunos islotes de densidades elevadas
(superiores a 55 por km 2) emergen en el Altiplano y en los bordes deI piedemonte y de la cordillera
oriental. Asf, la mayor parte del espacio boliviano esta caracterizada por densidades bajas 0 muy
bajas, comprendidas entre menos de 7 y 0,32 habitantes por km2 .
°
En el Altiplano y las cordilleras, se observan muy bajas densidades (de a 2,28 por km2) debidas
principalmente al éxodo rural. Éstas afectan el sudoeste deI departamento de La Paz, la mayorfa de los
de Oruro y de Potosf, especialmente con el Lipez. Las crisis minera y agrfcola explican el abandono, a
falta de recursos econ6micos, de zonas de condiciones climaticas ingratas.
La otra zona de bajas densidades se encuentra en los sectores importantes deI Oriente. Este es el
caso para el conjunto deI departamento de Pando, deI departamento deI Beni y deI de Santa Cruz,
especialmente con la y las provincias Velasco y - uflo de Chavez. Esta situaci6n es compartida
también por la parte deI Chaco perteneciente a los departamentos de Chuquisaca y de Tarija.
Contrariamente al Altiplano en proceso de despoblaci6n, las bajas densidades deI Oriente son el
resultado de una lejana herencia hist6rica.
43
Por su parte, las zonas relativamente densas forman un arco de circulo de direccion N. O/S.E., deI
Lago Titicaca hasta Tarija13 , con un desbordamiento muy marcado hacia la zona de los valles centrales
de Cochabamba asi como de los piedemontes en el departamento de Santa Cruz.
Algunos islotes de densidades notables -de 2,28 a 6,65- se destacan, en el Oriente, en los sectores
fronterizos deI Brasil, con Puerto Suarez y San Manas, en el departamento de Santa Cruz, la periferia
de Trinidad Y los alrededores de Reyes, Yucuma y Rurrenabaque en el departamento deI Beni.
45
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GrMlco 2.4. : Densldades de poblaclOn en los palses de Gra\flco 2.5. : Densldades departamentaJes en 1997
la CAN en 1997 (hl km2 ) Fuente : INE, 1999.
Fuente : UQAM-GRIC, la lntegraci6n de las Américas, Cuadros esta-
dfstlcos, maya 1999
16" 18'
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66'
13. Donde en algunos valles, en 1950, se advierte una saturaci6n demogrMico en relaci6n a los recursos locales. Cf.
Averanga Mollinedo, A. Aspectos generales de la poblaci6n boliviana. 1974.
44
El analisis deI mapa deI indice de masculinidad revela dos tipos de estructuras espaciales que se
sobreponen. La principal reside en la oposici6n entre los Andes, con bajo indice, y los Orientes, donde
la masculinidad es c1aramente mas elevada. La segunda estructura distingue la red urbana que muestra
un indice similar, cualquiera que sea la situaci6n geogrâfica de las ciudades.
Asi, las grandes ciudades bolivianas (94 hombres por 100 mujeres en La Paz y Santa Cruz; 91 en
Cochabamba) y las ciudades mineras (94 hombres en Oruro y 92 en Potos!) presentan indices cercanos
al promedio nacional. El indice de Sucre es por el contrario mas bajo, con 89.
En los departamentos orientales la masculinidad es particularmente elevada. En efecto, en la mayoria
de los casos los indices estan comprendidos entre 103 y 113, con cantones que alcanzan de 113 a
490. La misma situaci6n prevalece en las pequefias localidades deI departamento de Tarija, al Sur,
particularmente en el Chaco y la zona de Bermejo, donde el cultivo de la cafia de azucar atrae a
trabajadores agricolas.
En el conjunto deI macizo andino, la masculinidad es generalmente baja (83 a 90) particularmente en
los cantones de poblaci6n inferior a 1 000 habitantes donde se pueden encontrar indices deI orden de
49 a 82. Algunos centros de masculinidad elevada aparecen en los llanos deI Norte deI departamento
de La Paz, en las provincias Iturralde y F. Tamayo, asi coma en los Yungas ; se trata de sectores que
reciben migraciones rurales espontaneas.
En el mapa 2.2 aparece c1aramente un eje de fuerte masculinidad que se extiende al norte de la
nueva trfada urbana, de los Yungas a los llanos de Santa Cruz pasando por el Chapare. Alla estan los
principales frentes pioneros internos instalados a partir de 1950.
El mapa de la poblaci6n de 0 a 9 afios presenta una Bolivia muy joven que se extiende en el conjunto
deI Oriente y la zona de contacta de los valles, con tasas de 33 a 45 % de poblaci6n de esa edad. Todas
las ciudades, cualquiera que sea su tamafio, presentan tasas c1aramente menores, comprendidas entre
el 24 y el 28 %. Este mapa es el reflejo de una doble realidad : muestra, por una parte, las corrientes
migratorias, y, por otra parte, el paso a una demograffa de transici6n deI medio urbano.
Este mapa muestra las dos estructuras espaciales distinguidas anteriormente en el mapa de la
masculinidad. Pero aqui la red urbana constituye la estructura principal y la oposici6n Andes/Oriente
la estructura secundaria. Un analisis mas detallado indica :
- Una Bolivia de poblaci6n joven localizada en los territorios orientales y de colonizaci6n.
Las tasas de poblaci6n menor de 19 afios estan aqui comprendidas entre el 23 y el 27 %
en general, pero pueden situarse entre el 27 y el 56 %, especialmente en algunas ciudades
de crecimiento rapido tales coma Riberalta, Guayaramerin, San Matias, Puerto Suarez, el
sector de Cordillera y algunas localidades deI Beni.
- En las ciudades principales 0 secundarias, tasas comprendidas entre el 23 y el 56 %
indican también la presencia de una poblaci6n joven.
Si bien en el Altiplano ciertos sectores mineros presentan tasas promedio (19 a 23 %) de manera
puntual, e inc1uso tasas elevadas (23 a 56 %), la mayor parte deI sector rural andino muestra tasas
inferiores al 16 %, 10 que prueba la pérdida de sus fuerzas vivas.
45
Q 61900
5
Numeros de hombres par 100 mujeres
o
114·490
103 - 113
97 - 102
o 91 - 96
o 63·90
-
o
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c9 ._-~ 49 • 82
• 0
o
37
o 33
o 28
o 24
lB" 6 16"
46
Esta distribuci6n de los adolescentes parece prefigurar el mapa de la nueva Bolivia activa asf coma
el juego de sus dimlmicas migratorias
Los mapas de las poblaciones de mayor edad (40 a 59 afios y 60 afios y mas) presentan estructuras
idénticas. Las tasas mas elevadas se encuentran en medio rural andino, particularmente en los sectores
en crisis adosados a la cordillera occidental.
Una dorsal demogrâfica se extiende desde el Lago Titicaca hasta el sur deI departamento de Potosf
y se extiende a los valles templados. Esta constituida por una fuerte proporci6n de adultos de edad
media. Esta lfnea de ruptura separa dos conjuntos territoriales marcados por una desigual repartici6n
de los de mayor edad.
- Las mayores proporciones de poblaci6n adulta mayor de 60 afios se encuentran
concentradas en el Altiplano, la periferia deI Lago Titicaca, una gran parte de los
cantones de los departamentos de Oruro y de Potosf y de los sectores de los valles
bajos deI Norte de Potosi.
- En las grandes ciudades y el conjunto del Oriente, las proporciones de esta clase de edad
son limitadas. Una profunda renovaci6n de la demograffa regional desde hace 30 afios,
particularmente bajo el efecto de las migraciones, explica este débil peso.
Las migraciones representan uno de los elementos esenciales de la dinamica demografica contem-
poranea en Bolivia y de la reestructuraci6n espacial que de ésta se deriva. A partir de los afios 50,
la Reforma Agraria y la apertura de los frentes pioneros hacia los valles y el Oriente ampliarfan los
movimientos migratorios (PEREIRA y al., 1991).
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49
Migraciones y urbanizaci6n
Entre las causas que explican las turbulencias migratorias de los afios cincuenta, se cita a menudo la
reforma agraria de 1953 coma el desencadenante de las grandes migraciones rurales. En efecto, esta
redistribuci6n territorial dej6 coma saldo numerosos campesinos sin tierra, 0 bien con parcelas tan
reducidas que no podian satisfacer las necesidades familiares minïmas.
En consecuencia, el conjunto de los departamentos andinos presentaria saldos rnigratorios negativos
(cf. grMico 2.6.). Primero los flujos se dirigieron hacia las tierras libres deI departamento de
Cochabamba, particularmente en el Chapare (COŒCTlVO, 1984) ; 1uego hacia el Alto Beni, donde
se efectuaron experiencias de colonizaci6n dirigidas, que recibieron flujos menores de inmigrantes
andinos.
Sin embargo, el grMico 2.6. muestra que el departamento de Santa Cruz absorbe 10 esencial de las
corrientes migratorias (ARRŒTA et al., 1990).
Fina1mente, se observa que para el periodo mas reciente el balance migratorio ha mejorado claramente
en los departamentos de Beni y Pando, donde la situaci6n se ha invertido, rnientras que se deteriora en
el departamento de La Paz, acentuando asi el diferencial Andes/Orientes.
De todas maneras, coma 10 muestra el grMico 2.7., las corrientes migratorias interdepartamentales
de poblaciones rurales se refieren a un numera lirnitado de personas. Son mas marcadas en los
departamentos de Potosi y de Chuquisaca, evidenciando la gravedad de la crisis agricola alti reinante
y el atractivo de las tierras de colonizaci6n.
Las migraciones deI medio urbano hacia el media rural se producen tanto en los departamentos mas
urbanizados, tales coma La Paz, Santa Cruz 0 Cochabamba, coma en los menos urbanizados,
Beni, Potosi u Oruro. La crisis minera es la causa de numerosas reinstalaciones en medio rural de
mineros despedidos. Recientemente, una poblaci6n joven, luego de un episodio migratorio urbano
y a falta de calificaci6n profesional, se vuelve hacia los empleos rurales ligados al "milagro
agricoIa" deI Oriente.
10 +-------------------------
-10
14. Esto es algo que 00 podemos abordar aquf, a faIta de infonnaciooes oficiaIes disponibles
50
Pero las corrientes migratorias mas marcadas son del tipo rural/urbano, particularmente en los
departamentos de La Paz y PotOS!, donde un verdadero éxodo afecta a las poblaciones.
El cuadro recapitulativo de las migraciones situa los analisis efectuados en proporciones de emigrantes
y resalta la gran movilidad geografica que esta migracion implica a nivel nacional.
El mapa 2.8. muestra la importancia de los flujos migratorios y sobre todo informa acerca de su
direccion. As! se ve hasta qué punto estan desgajandose los departamentos andinos y en primer
lugar Potos!. Se perciben dos direcciones dominantes de flujos : la primera los concentra en los
departamentos deI eje La Paz-Cochabamba-Santa Cruz ; la segunda los dirige de Oeste a Este
a 10 largo de este eje. Estos migrantes de una vida, es decir, 875 405 personas, se instalaron
prioritariamente en el departamento de Santa Cruz (33 % de ellos), pero también en Cochabamba
(23 %), en La Paz (15 %) Yen Tarija (7 %).
El impacta migratorio en el Oriente de Santa Cruz es muy marcado, ya que las densidades no
Cuadro 5. Cifras relativas a los diversos tipos de migraciones.
El grafico 2.8., que establece la evolucion de la urbanizacion, no toma en cuenta los datos poco
confiables de los censos 0 los conteos de poblacion realizadas de 1825 a 1880. En efecto, el primer
cense moderno, sujeto a un procedimiento metodologico riguroso, fue realizado en 1900 (BALLIVIAN,
1901 Y1902). La evolucion de la red urbana se desarrolla en cuatro etapas :
- En 1900, solo se distingue la concentracion urbana de La Paz con una poblacion de
71 800 habitantes. Siguen cuatro ciudades provincianas de aproximadamente 20 000
habitantes. Se trata de Cochabamba (21 900), Sucre (20 907), PotOS! (20 910) Y Santa
Cruz (18 335).
- En 1950, La Paz refuerza su roI de capital con 267 000 habitantes. Comienza a dibujarse
una jerarqu!a a nivel de las capitales regionales ; as!, Cochabamba cuenta con cerca de
75 000 habitantes, mientras que las ciudades mineras aun conservan su importancia, con
Oruro (58 706) YPotOS! (43575).
- En 1976, La Paz sobrepasa los 600 000 habitantes. A nivel de las capitales regionales,
la crisis minera y la emergencia de nuevas actividades en el Oriente, alimentadas por las
migraciones de origen andino, cambian completamente la jerarqu!a urbana. Santa Cruz
emprende un ascenso espectacular y se ubica en segundo lugar. Cochabamba se afirma
después coma metropoli de equilibrio. Por el contrario, las ciudades mineras progresan
51
menos nipidamente : Oruro alcanza 124 213 habitantes, y Potosi, 77 397 habitantes.
Vienen 1uego las viejas ciudades de Sucre (63 625) Y Tarija (38 916). Finalmente,
Trinidad, en los llanos, asciende al nive1 de ciudad.
- En 1992, la red urbana actual de Bolivia estâ instaurada. Se observa un erecimiento
sostenido de la "triada urbana" con La paz (713 370 habitantes, pero 1 118 870 con El
Alto), Santa Cruz (697 278 habitantes) y Cochabamba (407825 habitantes).
La urbanizaci6n que se ace1era a partir de los aiios 1950 es acompaiiada por intensos movimientos de
emigraci6n de las zonas rurales. En efecto, la poblaci6n urbanizada pasa de126 % en 1950 al 42 % en
1976. Alcanza el 58 % en 1992 y se estima en cerca deI 61 % para 1995. Sin embargo, en el contexto
regional, Bolivia sigue estando aUn por debajo de las tasas de urbanizaei6n alcanzadas en otras partes.
Comparte con el Ecuador la mas baja tasa de urbanizaci6n de la CAN, con a1rededor deI 60 %. El
Peru y Colombia se siman en el 72 %, mientras que Venezuela se distingue con cerea dei 93 % de
su poblaci6n urbanizada (gratico 2.9).
La concentraci6n en los grandes centros urbanos es la caracteristica principal de la poblaci6n urbana,
un 78,5 % de la cual esta instalado en las ciudades de mas de 50 000 habitantes. Por otra parte, de las
124 localidades de mas de 2 000 habitantes (limite de poblaci6n que derme la urbanizaci6n, seglin el
INE), 71 tienen menos de 5 000 habitantes y 21 entre 5 000 Y 10 000.
La urbanizaci6n se ha desarrollado de acuerdo a eondiciones variables (gratico 2.10.) Aunque se
observan tasas de crecimiento importantes en las ciudades pequefias y medianas (comprendidas entre
3 y 4 % anual para las concentraciones de 10 000 a 50 000 Y de 50 000 a 100 000 habitantes), este
crecimiento ha llevado hasta abora a la constituci6n, en un caso, de una vasta conurbaci6n, 0, en otros
dos casos, de redes urbanas regionales desarrolladas.
60000n
45000
40000
35000
30000
25000
20000
15000
10000
5000
o
La Paz
Cochabamba
-Qruro
u-u : Urbano-lJIbancflanta CWttosl
A-U : Rural-Urbano Chuqulsaca ~ L
U-A : Urbanp-Rural n Tarija
R·A : Rural-Rural Pando
Gr8fico 2.7. : Mlgraclones absolutas Interdepartamenta- Grjflco 2.8. : Evolucl6n de la poblaci6n de las capitales
les en 1992 de departamento
Fuente : lNE, censo de 1992 Fuenle : INE, censo de 1992
El mapa 2.9. sitUa las localidades de rango urbano segun las definiciones deI INEl5 -es decir, de mâs
de 2 000 habitantes- en funci6n deI croce de dos criterios : su fecha de ascenso a la categoria urbana y
100%
90
BQ
70
60
50
40
30
20
Venezuela 10
Peru o
CoIombla
Ecuador 1990 1995
1985
Bollvla
Grâfico 2.9. : Poblaci6n urbana en los parses de la CAN. GrMlco 2.10. : Creclmiento anual de las ciudacies segun
Fuente : UQAM· GAie, La Integracl6n en las Américas, cuadros su tamaiio entre 1976 y 1992
estadisticos. maye 1999. Fuente : INE, censos 1976-1992
el tamaDO de su poblaci6n. Ellugar ocupado por las ciudades principales de la red urbana es heredado
directamente de la Colonia. Pero si bien en 1900 s610 habia una veintena de localidades de mas de 2
000 habitantes, en 1950 se cuenta con 48 y en 1992 con 122.
A excepci6n de Santa Cruz, en 1900 como en nuestros mas, todas las ciudades importantes estân
situadas en el macizo andino 0 su extensi6n de los valles, con tres concentraciones urbanas principales,
La Paz, El Alto y Cochabamba. Vienen luego las antiguas capitales regionales de Oruro, Potosi,
Tarija y Sucre de menor importancia.
La emergencia de una red urbana secundaria se remonta a los aDos cincuenta, pero dicha red esta
distribuida desigualmente. Si bien numerosas localidades deI Oriente acceden al rango de ciudades,
segUn la terminologia deI INE, otras desaparecen en las zonas mineras deI macizo andino.
15. La definici6n dei carâcter urbano (m1c1eo de mas de 2 ()()() habitantes) no es satisfactoria. Aparte deI numero de
pob1adores. una ciudad representa también la sede de funciones urbanas y actividades que se proyectan a su periferia, 10 que
no es el caso para muchos de los nuc1eos urbanos que responden a la definici6n.
53
Mapa2.8. lW
Migraciones seglin lugares de nacimiento
10"
179844
Fecha de apancl6n de la aglomeracl6n urb
2000 19OOt.
19501:.
19761:.
• • Desaparicl6n coma aglomeracl6n
.19921:.
urbana en 19921:.
o
18" ,.
o
o
54
El grâfico 2.11. c1asifica los departamentos en funci6n de sus tasas respectivas de crecimiento anual
entre 1976 y 1992. Por encima y por debajo del promedio nacional se reparten los departamentos
orientales y los departamentos andinos. En efecto, los departamentos de Santa Cruz, Beni, Tarija
y Cochabamba presentan tasas de crecimiento superiores al promedio nacional, mientras que La
Paz, Chuquisaca, Oruro y PotoS! presentan un crecimiento inferior. Solo Pando, en el Oriente, es la
excepci6n, con un crecimiento global inferior al promedio nacional.
En 10 que respecta al crecimiento urbano, Pando al extremo Norte y Chuquisaca al Sur se distinguen
por tasas de crecimiento muy elevadas. Los departamentos de Tarija y Cochabamba presentan también
un aumento dei crecimiento urbano en relaci6n con la época anterior.
El crecimiento rural experimenta por su parte una evoluci6n mas negativa. Durante el periodo
7%
6
6
4
3
2
o
-,
~~ ,0, -2
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&4 C'~"I ot~ '?6,
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1950 a 1976, el conjunto deI medio rural andino boliviano presentaba at1n un cierto dinamismo,
particulannente los departamentos orientales. Para el periodo comprendido entre 1976 y 1992, se
constata una desaceleraci6n relativa dei crecimiento de la poblaci6n rural en Santa Cruz y en el
Beni. Para to<los los departamentos andinos as! como para el de Pando, el grâfico muestra también
la imagen de un decaimiento de las estructuras demogrâficas rurales. En el ejemplo dei Pando, se
observa un traslado de la poblaci6n rural hacia el medio urbano pr6ximo. S610 el departamento
de Cochabamba mantiene una tasa de crecimiento de su poblaci6n rural comparable al periOOo
precedente, ya que se beneficia dei auge de la coca.
Los mapas dei crecimiento de la poblaci6n, para los dos periodos mas recientes (mapa 2.10. y 2.11.),
muestran la imagen de una Bolivia que evoluciona seg6.n dos ritmos : por un 1000 un Oriente atractivo
y, por otto lado, los Andes, con una decadencia demogrâfica acelerOOa.
El mapa 2.10. sefiala que a partir de 1950 el crecimiento demogrâfico de Bolivia se inscribe en
un cambio espacial significativo.
- Al Sur dei Lago Titicaca, aIrededor de La Paz en el centro dei departamento, al noroeste
de Oruro y a su nordeste, el crecimiento de la poblaci6n se invierte, volviéndose débil 0
estancado e inc1uso negativo en el Altiplano andino.
• El crecimiento es alto en una gran parte deI Beni y sobre tOOo por la provincia Vaca Diez,
55
% snual
14,01 - 6,69 )
[2,21 - 4,01 [t.
[1,37-2,21 (t.
o [,78-1,37[
010-0,78 1t.
[-,18-0(
16'
% anual
(4,62 - 5,78)
o [1,79·4,62[t.
o [0-1,79[
[-,76-0[
[ ·2,02 - -,76 [
• [ ·3,97 - -2,02{t.
16'
D:'--
00~""
56
El mapa 2.11., que establece el balance del crecimiento demografico departamental entre 1976 y
1992, es explicito, ya que muestra la clara amp1ificaci6n de los fen6menos demograficos senalados
anteriormente.
- El conjunto deI macizo andino, incluidos Altiplano y Cordilleras, a excepci6n deI centro
deI departamento de La Paz, presenta un cambio negativo deI crecimiento de la poblaci6n
que se situa entre 0 y - 4 % segun las provincias.
- El crecimiento de las provincias de Carrasco y deI Chapare en el departamento de
Cochabamba senala la influencia deI boom de la coca. En el Beni y el pequeno sector
urbano de Pando el crecimiento es positivo, sobrepasando el 5 % anual. La misma
situaci6n prevalece en el departamento de Santa Cruz, en sus provincias de Velasco y de
Guarayos, en el centro, y la de Santi Esteban, en el Oeste.
Conclusion
Los indicadores analfticos presentados en este capitulo revelan dos grandes estructuras espaciales
recurrentes. As!, la oposici6n fundamental Tierras altas/Tierras bajas se asocia a menudo al diferencial
ciudades/campo. Aunque estas estructuras son 10 suficientemente fuertes para ser identificadas en los
mapas analiticos, las hemos completado con un mapa de s!ntesis. Este mapa de clasificaci6n de los
grupos de edad (mapa 2.12.) resume las estructuras espaciales, pero revela, por otro lado, dinamicas
subyacentes que aseguran su evoluci6n. Este mapa muestra claros diferenciales entre la cordillera
occidental, donde los procesos de envejecimiento de la poblaci6n son a menudo irreversibles, y
la zona a 10 largo deI piedemonte oriental y los val1es, que tiene por el contrario una poblaci6n
muy joven.
Los Orientes presentan una estructura de poblaci6n relativamente "equilibrada", con una presencia
significativa de adultos y ninos, pero con un déficit relativo de ancianos.
Bolivia aparece formada por nûcleos de fuerzas vivas econ6micas, constituida en archipiélagos, con
una dominante de adultos activos. Ademas de las enclaves residuales de actividades mineras en los
Andes, este perfil demografico involucra los frentes pioneros internos coma los Yungas, el Chapare,
algunos sectores deI Oriente, as! coma zonas fronterizas.
Finalmente, a pesar de ser poco visibles debido al modo de representaci6n, los nucleos urbanos
presentan un perfil demografico especffico.
57
Clases
• Grupos 1 ; Predominio de adultos jovenes
o Grupos 2 ; Ligero predominlo de adultos jovenes y de nll'los
Grupos 3 ; Ligero predominlo de nif\os y de adolescentest
Grupos 4 ; Gantones en proceso de envejeclmiento
Grupos 5 : Cantones envejecidos
• Grupos 6 : Cantones al estado ulllmo de envejeclmlento
Cantones de menos de 500 habitantes
16·
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66·
Capftulo 3
Poblacion activa
61
lOOk
60"/0
50"/0
40%
30%
20%
10%
0%
Venezuela
Colombla Ecuador -............._ -
Peru Bollvlll
Luego de las medidas de urgencia destinadas a derrotar la inflaci6n y a estabilizar los indicadores
macroecon6micos, los gobiemos que se han sucedido de 1985 hasta el presente han implementado
reformas econ6micas y politicas de largo plazo. Consisten basicamente en la capitalizaci6n de las
empresas publicas y en el retiro deI Estado deI ambito productivo ; van también acompafiadas de
una decentralizaci6n administrativa y de una reforma deI sistema educativo y de seguridad social
(MARl1NEz DE BuJO y al., 1990-96). De estas reformas se espera el desarrollo de un sector productivo
modemo que arrastre los servicios conexos
De hecho, el mercado laboral ha sido capaz de absorber gran parte deI aumento de la PEA en la
década de los noventa. La tasa de desocupaci6n de Bolivia esta entre las mas bajas de la CAN (grafico
3.2). Esta baja tasa, acompafiada de indicadores macroecon6micos favorables, oculta sin embargo
una situaci6n cada vez mas precaria de la poblaci6n activa. Las familias, para paliar la disminuci6n
de sus ingresos, adoptan Ulla doble estrategia : poner en el mercado laboral a la mayor cantidad
posible de miembros, en particular a j6venes, mujeres y niüos, e invadir el sector informal a falta
de oportunidades en el sector formaI.
En efecto, si de acuerdo con los objetivos de las reformas emprendidas el sector privado esta creciendo
(grMico 3.3), los empleos creados resultan insuficientes para absorber las demandas en el mercado.
Como por otra parte el Estado reduce sus actividades productivas, los activos deben recurrir al sector
informal para suplir las insuficiencias deI mercado nonnal deI empleo.
14
12
10
8
6
4 Venezuela
Colombla
Eeuador
Peru
Bolivie
14%.,----------
12 + - - - - - - - - -
10
8
8
Gréflco 3.2 : Tasa de desocupaci6n urbana abierta en 4
los palan de la CAN. 2
Fuente : CEPAL, anuario estadistico de América Latina y el
Caribe,1999
.~ tc~~~=l11=.!=4~~~~=~
-4 ""==============='"
Sector formai Sector InfomNll
• Grandes empresas Independlentes
Mlcroempresas • Mlcroempresas
o Sector pUbllco o Servlclo doméstico
Gniflco 3.3: Aumento dei empleo entre 1990 y 1995
Fuente : PNUO, BIO y CEPAL, Mimeo 1997
63
Pese a una constante disminuci6n de sus integrantes, la agricultura constituye todavfa la actividad
dominante y emplea al 44 % de los activos deI pais. Su importancia se refleja en el mapa 3.2 que
mezcla dos tipos de agricultura :
- La agricultura familiar de subsistencia, enraîzada esencialmente en el campo tradicional
de los Andes, se practica en los medios rurales mas desfavorecidos. En ellos se encuentran
las tasas de actividad mas elevadas por el hecho de que se utiliza una mano de obra
infantil l6• En el mapa 3.2, estas tasas se extienden desde el Norte dellago TIticaca hasta
el Sur deI departamento de Tarija.
- La agricultura especulativa, si bien puede darse en el marco familiar, se practica sobre
todo en el seno de empresas modemas y capitalistas que poseen grandes propiedades
en las tierras bajas. En volumen, emplea una mano de obra asalariada considerable. Es
10 que muestra el mapa 3.2, desde los Yungas hasta la regi6n de Santa Cruz, pasando
por el Chapare.
La Reforma Agraria de 1953 marca un cambio decisivo para la agricultura boliviana y para cerca
deI 75 % de la poblaci6n que en aquella época era rural. Por las buenas 0 por las malas, rompe
las relaciones tradicionales de producci6n que caracterizan la actividad agrfcola. Sin embargo, sus
efectos resultan parad6jicos.
En efecto, aunque fue diseîiada para establecer una draconiana redistribuci6n de las tierras, la
Reforma Agraria qued6 limitada a los departamentos andinos, mientras que gran parte de los extensos
departamentos orientales se vieron excluidos. Por el contrario, éstos se beneficiaron de la aplicaci6n
de medidas especfficas favorables a la modernizaci6n y a la extensi6n de las grandes propiedades l7 .
A partir de 1955 comenz6 la rehabilitaci6n econ6mica de los antiguos latifundios mediante la
inyecci6n de una cantidad considerable de créditos intemacionales (ARRlETA et al., 1990) y luego
nacionales.
SegUn las fuentes disponibles (BARJA BERRIO y CARDOZO GoNZÂLEZ, 1971), la reforma agraria
abarc6 9,3 millones de hectireas y benefici6 a 201 285 cabezas de familia provenientes deI pequeîio
campesinado. En los departamentos orientales de Santa Cruz, Beni y Pando (es decir, mas de 650
000 km2) el impacto de la reforma flle limitado. Menos de 15 000 beneficiarios recibieron 3,2
millones de hectareas provenientes de 1 884 propiedades, de un total nacional de 9 270 propiedades
afectadas por esas medidas.
En consecuencia, a partir de la reforma se observa una doble evoluci6n. La agricultura familiar de
autoconsumo, practicada en las tierras pobres de los Andes, se va debilitando debido a la emigraci6n
masiva de campesinos que se quedaron sin tierras, mientras que en el Oriente se desarrolla una
agricultura modema destinada al comercio y dirigida por empresarios capitalistas.
52 - 57
45 - 51
39 - 44
o 32-38
o Cl 4 - 31
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65
Pafs con baja densidad poblacional que por mucho tiempo qued6 aislado deI exterior y compartimen-
tado en el interior, Bolivia se limit6, hasta los afios cincuenta, a una actividad rural orientada en
primer lugar a satisfacer sus necesidades alimentarias basicas.
Por eso, la agricultura ha movilizado a mas de la mitad de la poblaci6n activa (77,5 % en 1900, 72 %
en 1950 y 47,9 % en 1976) ; luego, con un 44 % de activos empleados en 1992, la agricultura todavfa
es predominante en muchas provincias de los Andes. En valor absoluto de la PEA, el numero de
activos confinna este descenso. En 1900, hay alrededor de 1,2 mill6n de activos agrfcolas, 2 millones
en 1950 (AVERANGA MOLINEDO, 1970) Y 1,4 mill6n en 1992, segun el lNE.
Parad6jicamente, la agricultura no tiene sino un escaso dominio espacial. Segun una encuesta oficial
(Ministerio de Agricultura, 1994), de los 17,3 millones de hectareas, es decir, el 15 % de la superficie
deI pafs censada coma cultivable, 1,4 mi1l6n son realmente cultivados (l,3 % deI territorio nacional).
1,2 mi1l6n de hectareas constituyen pastizales naturales, mientras que la irrigaci6n abarca apenas 80
000 hectareas.
Por otra parte, las condiciones climaticas diffciles deI Altiplano, oficialmente calificadas de "factores
adversos" (Ministerio de Desarrollo Sostenible, 1994), explican el caracter aleatorio y la escasa
rentabilidad de las producciones andinas. Las irregularidades climaticas y la necesidad de recurrir a
las técnicas tradicionales de producci6n justifican los bajos rendimientos que desalientan la simple
Cuadro 6 • Distribuci6n de las superficies cultivadas
18. A partir de un anâlisis critico de los ecosistemas, el autor diagnostica las etapas hist6ricas de la desagregaci6n de
los sistemas de agricultura andina.
66
19. Cifra oficial de 1997, pero que habria disminuido de un 50 % a raiz de la campana de erradicaci6n emprendida
después.
20. Segun Urquiola : Bolivia en el siglo XX, 1999, la superficie cultivada en Santa Cruz alcanzaba 945 244 ha en
el periodo 1994-1997.
21. El primer censo agricola oficial se realiz6 en 1936. Luego, en 1941, el Ministerio de Hacienda public6 "Estadfstica
67
La sintesis presentada aqui es parcial porque los datos utilizados son incompletos y heterogéneos.
Ademas, el aparato estadistico deI sector agricola es demasiado reciente y carece de medios 21 . La
principal fuente es la encuesta agricola de 1994, pero contiene algunos vacios. Por ejemplo, no se
dispone de ninguna estadistica sobre el cultivo de la coca, tanto ellegal y destinado al consumo local,
coma el ilegal y destinado a la fabricaci6n de la cocaina. Por otra parte, el censo omite también
los datos sobre el cultivo deI cacao. Las cifras de 1990 estiman esta producci6n entre 3 500 Y 4
000 toneladas, efectuada en 5 000 a 6 000 ha de plantaciones antiguas situadas en gran parte en los
departamentos de La Paz, Santa Cruz y deI Beni.
Esta encuesta oficial tampoco da cuenta de la importancia de la actividad ganadera. Sin embargo,
otras fuentes recientes de informaci6n (CID, 1998) permiten llenar algunos vacios. Asi, informan
de una duplicaci6n deI ganado bovino entre 1965 y 1995, que pasa de 2 930 000 cabezas a
cerca de 6 millones. Este desarrollo de la ganaderia bovina se da principalmente en el Beni y
en Santa Cruz.
Finalmente, los datos publicados en los balances retrospectivos de la agricultura boliviana (MINISTERIO
DE AORICULTURA, 1990) revelan la baja productividad de muchas producciones y los escasos progresos
registrados entre 1980 y 1988. Esto es muy claro en el casa deI maiz, la quinua y el sorgo,
cultivos alimentarios bâsicos. Este analisis indica también un estancamiento e incluso una baja
de los rendimientos en los departamentos andinos, mientras que en Santa Cruz se observa una
progresi6n regular.
Asi, la concentraci6n de las tierras en el Oriente y la puesta en valor de nuevas tierras por parte de
los empresarios capitalistas, los aportes de mana de obra provenientes deI Altiplano y el progreso de
las vias de comunicaci6n se combinaron para permitir el desarrollo de una agricultura exportadora
en el Oriente boliviano.
Desde sus origenes, Bolivia ha ligado su destino econ6mico a la explotaci6n de las minas de los
Andes. La disminuci6n de la demanda internacional acarre6 una mengua de esta actividad y el
empobrecimiento de un pais que dificilmente desarrolla actividades alternativas. Este decaimiento
no ha borrado aun la "cultura politica de la mina", que jug6 un papel de gran importancia electoral
y explica la intervenci6n deI Estado, responsable de este sector clave desde la nacionalizaci6n de
1952. Este destina minero es también el origen deI dominio politico y econ6mico de la Bolivia
andina sobre los Orientes.
De 1976 a 1992, el empleo de activos en el sector minero ha caido de 4,2 % a 2,4 % a nivel nacional
(llegando localmente hasta mas deI 50 % de los integrantes) mientras que se situaba en un 6 % en
1950. Sin embargo, estos porcentajes, basados en una disminuci6n de - 43 % de la proporci6n de
mineros con relaci6n a la PEA, segun el INE, deben ser relativizados en funci6n de la evoluci6n deI
numero global de activos. De 1950 a 1992, éste pasa de 1 361 227 a 2 530 409 activos yen el sector
22. La proporci6n de la inversi6n extranjera pasa de 112 rnillones de d6lares (66 % dei total) en 1992, a 47,4 millones de
d6lares (12 %) en 1995, a 28,7 millones de d6lares (12,3 %) en 1996 (cf. VILLEGAS QUIROGA, 1998).
68
minero, de 43441 en 1950 a 52623 en 1992. Ahora bien, para muchos autores la crisis minera de los
allOS ochenta habrfa acarreado el despido de al menos 20 000 mineros 22 .
El mapa de los activos deI sector minero (mapa 3.3) es un indicador de 10 que subsiste de esta
fuente de riqueza deI pasado. La actividad minera que se ha mantenido se concentra a 10 largo de
un eje Norte/Sur que sigue el borde de la cordillera oriental. Puntualmente, se observan también
algunos sitios ligados por ejemplo a la explotaci6n dei oro aluvial en los valles fluviales de Mapiri,
Guanay y Tipuani, al Norte de La Paz.
Los valles orientales deI arco andino, en el cual se inscribe Bolivia en su parte meridional, cultivan
la coca. Desde las épocas precolombinas se consumia esta planta para aliviar el hambre y durante
las ceremonias tradicionales. Pero desde los allOS sesenta los Andes orientales se han convertido en
productores y exportadores de cocaina, que se obtiene a partir de la hoja de coca. Este estupefaciente,
de alto valor agregado, encuentra un amplio mercado en América deI Norte y en Europa. Bolivia
proporciona alrededor de la cuarta parte de la producci6n de cocaina de América deI Sur, es decir, un
aproximado de producci6n que representa el 7 % deI PIB (INCHAU5TE, 1998). La historia reciente de
la producci6n de la hoja de coca en Bolivia ha pasado por cuatro fases :
1. El caos politico imperante entre 1960 y 1980, marcado por una serie de golpes de Estado, favorece
la corrupci6n e incentiva el tnifico que se beneficia de complicidades activas en el sena deI Estado.
La vasta regi6n dei Chapare permite, con toda impunidad, una extension en gran escala dei cultivo de
la hoja de coca, apoyado por los carteles colombianos.
2. La actividad de la cadena coca-cocaina necesita una abundante mana de obra. Las rentas que
distribuye atraen al Chapare a los campesinos pobres deI Altiplano, de modo temporal 0 permanente,
e inc1uso ha permitido la reubicaci6n de parte de los mineros dejados a su suerte por la crisis
de los allOS ochenta.
3. Debido a su posici6n geognifica central y a sus fronteras dificiles de controlar, Bolivia se ha
convertido en un centro de intercambios deI trâfico de cocaina, que exporta por via aérea, fluvial
y terrestre hacia los paises vecinos.
4. La ley 1008, promulgada en 1988, preveia la permanencia en los Yungas de 12000 hectareas de
cultivo de coca destinado al consumo tradicional y su erradicaci6n en el resta deI pais. Esta meta,
postergada por razones de politica interna, ha sido retomada desde 1995 por los gobiernos bolivianos
sucesivos, sometidos a una fuerte presi6n de parte de los Estados Unidos. La politica de erradicacion
sistematica en curso (8 500 ha suprimidas en 1998), cuestiona una renta de situaci6n y aparece coma
una fuente de conflictos en todos los niveles de la vida politica, economica y social deI pais.
Algunas observaciones respecto allugar que ocupa la cadena coca-cocaina en la economia boliviana
completaran esta exposici6n sintética (DORY, Roux, 1998) :
- El consumo de coca es una constante sociocultural importante de la historia de la Bolivia
andina y su usa esta todavia firmemente arraigado en las tradiciones de las poblaciones
rurales y mineras deI Altiplano.
- La extensi6n sin control de los cultivos, a partir de 1960, es el resultado combinado de
la miseria campesina, deI fracaso econ6mico de la Reforma Agraria y de la inestabilidad
politica deI pais. Traduce también una notable capacidad de adaptaci6n de los cocaleros
a los circuitos deI mundo econ6mico moderno.
- Se estima que la poblaci6n insertada en la cadena coca-cocafna a1canza eI 6 % de la
poblaci6n activa, de la cual al menos 20 000 son cultivadores.
69
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Numero de personas Que trabajan en
las minas por 100 aetivost:.
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Las provlnclas de la coca
Leyenda
• Coca traditional
Coca-oocalna de exportaet6n
70
- Por la masa financiera generada a nivel local (estimada en 800 millones de d61ares
anuales), las mafias de las drogas pesan en el media politico y orientan sus inversiones
en ciertos sectores claves de la economfa oriental: inmobiliario, agricultura, industrias,
transportes, turismo, comercio de lujo, etc.
Las grandes ciudades se distinguen por la diversidad e intensidad de sus actividades econ6micas.
Los indicadores obtenidos a partir de los datos de los sectores secundarios y terciarios ilustran
directamente las cinco dinamicas espaciales de la Bolivia contemporanea. Se trata, por orden de
importancia :
- deI cambio radical deI eje de desarrollo,
- de la instauraci6n de una nueva trfada urbana,
- de la emergencia de una red urbana secundaria,
- de un tropismo oriental generalizado,
- de los efectos fronterizos puntuales.
Estas dinamicas, asf coma las estructuras espaciales que se derivan de ellas, fueron identificadas
durante el analisis de los indicadores demograficos. Han permitido deducir a la vez las estructuras
espaciales heredadas deI pasado y las dinamicas mas contemporaneas que transforman el espacio
boliviano. La lectura de los mapas realizados en base a los indicadores de la poblaci6n activa de los
sectores secundarios y terciarios se apoyara en estas dinamicas espaciales esenciales.
Hemos visto que la decadencia deI antiguo eje de actividad andino esta directamente ligada a la crisis
de la minerfa (cf. mapa 3.3). Su desaparici6n en beneficio de un nuevo eje de desarrollo, constituido
principalmente por la trfada urbana (La Paz - Cochabamba - Santa Cruz), es perceptible en diversos
grados en el conjunto de mapas de los sectores secundario (mapa 3.4) y terciario (mapa 3.8). Todos
los mapas de las principales ramas: manufacturas (mapa 3.5), transportes (mapa 3.6) y construcci6n
(mapa 3.7), asf coma el comercio (3.9) muestran una estructura espacial ramificada.
La jerarqufa de la trfada sigue estando centrada en La Paz, que todavfa conserva cierta preponderancia
en la mayorfa de los sectores economicos. Pero esta en estrecha competencia con Santa Cruz, en
particular en el sector terciario (no obstante los empleos publicos de la capital) y en las ramas
comerciales (mapa 3.9). Cochabamba se queda atras, en cualquier sector de actividad, desempefiando
plenamente su roI de metropoli de conexi6n. En este sentido, el mapa de las manufacturas (3.5) resulta
muy aleccionador en muchos aspectos. El indicador representado muestra pocas diferencias absolutas
entre los tres elementos de la trfada, 10 que refleja cierto equilibrio entre las tres metr6polis y la
importancia creciente de Cochabamba en relaci6n con su peso demografico.
Desde el punta de vista demografico, la decadencia acelerada de los Andes, sefialada por el
surgimiento de un nuevo eje de actividad, estructurado por la trfada urbana, constituye la evoluci6n
principal de las ultimas décadas y se traduce en la emergencia de nuevas y vigorosas estructuras
espaciales.
71
A ejemplo de las dinamicas espaciales anteriores, la emergencia de la red urbana secundaria fue objeto
ya de un analisis detallado. Algunos indicadores de la poblaci6n activa corroboran 10 que ha sido
expuesto y proporcionan nuevos elementos sobre la naturaleza de estas dinamicas.
Asi, los mapas de los transportes (3.6) y de la construcci6n (3.7) seiialan unicamente las ciudades
importantes, tanto en los Andes coma en las l1anuras (Tarija, el binomio Riberalta- Guayaramerin),
10 que refleja cierto grado de concentraci6n de estas actividades. En cambio, las modalidades de
emergencia de la red urbana secundaria aparecen claramente en el mapa deI comercio (3.9) yen el
de las manufacturas (3.5). Este indicador es el mâs completo para ilustrar estas modalidades. Se
puede observar una constelaci6n de pequefios centros poblados esparcidos en una parte deI Oriente,
atestiguando la presencia de actividades, en particular con el auge de las localidades agricolas
de la regi6n de Santa Cruz.
Alrededor de Santa Cruz y de Cochabamba, los anillos urbanos, identificados ya anteriormente (cf.
mapa 2.9), corresponden también a la aparici6n de actividades diversas inducidas por las metr6polis :
manufacturas, comercios, servicios.
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Fen6meno reciente pero digno de tomar en cuenta, el desarrollo de ciudades di mimi cas en las fronteras
refleja una nueva tendencia a la extroversi6n de Bolivia. De alguna manera es el resultado deI
movimiento generalizado de la poblaci6n boliviana hacia el Este. En efecto, los poblados fronterizos
se han desarrollado en contacto con Argentina (Yacuiba, Villaz6n, etc.), de Brasil (Puerto Suarez, San
Matias, Riberalta-Guayaramerin, etc.). Todos los mapas de las actividades secundarias y terciarias
revelan una actividad de estos poblados fronterizos, en particular en los sectores de transportes
y comercio. Actividad de contrabando y parada en las comunicaciones terrestres intemacionales
constituyen otras importantes razones deI nipido crecimiento y prosperidad de estos pueblos.
Conclusion
23. Les petites unités spatiales où se concentrent les activités sont peu visibles et les unités étendues et dépeuplées
accaparent l'infonnation visuelle.
75
dispuestos en archipiélagos que emergen de un vasto espacio en el cual predomina la actividad agricola
(primer grupo) y donde existe una carencia de los demas sectores de actividad. Este déficit estadfstico
observado corresponde a una ausencia de actividad por falta de un tejido poblacional.
Un segundo grupo esta integrado por cantones donde predominan las actividades agricolas y mineras
y que se extienden deI norte deI departamento de La Paz al sur de Potosi, a 10 largo de la cordillera
oriental. La complementariedad mineria-agricultura esta representada por el cultivo de la coca en los
valles andinos y los cultivos alimentarios destinados a los mineros.
Un tercer grupo esta conformado por cantones exclusivamente mineros. Su distribuci6n espacial es
bastante parecida a la de los cantones deI grupo anterior.
El cuarto, quinto y sexto grupos tienen cada uno un perfil especffico : predominio de las actividades
secundarias en general, deI sector manufacturero en particular 0 de las actividades terciarias. Estas
especializaciones pueden cubrir una realidad puntual, pero la mayoria de los cantones que entran
en estas categorfas presentan perfiles de actividad truncados, debido al bajo numero de personas
que emplean.
Finalmente, el séptimo grupo es el unico que presenta un abanico de las actividades secundarias y
terciarias. En él esta representado el conjunto de la red urbana. Un tratamiento especffico deberfa
permitir diferenciar perfiles de actividad propios de la red urbana. Lamentablemente, ésta no esta
suficientemente estructurada coma para dar resultados convincentes.
Bolivia aparece aqui coma un pais con pocos hombres y con actividades concentradas. La mayor parte
deI territorio se dedica -en el mejor de los casos- a la agricultura. Los demas sectores de actividad
no aparecen sino puntualmente. Es el casa de la extracci6n minera, que ocupa todavia bolsones
notables en el conjunto deI arco andino. En cuanto a las actividades terciarias, subrayan el sitio
que ocupa la nueva red urbana, con el roI motor de la trfada urbana que forma el nuevo eje
econ6mico de Bolivia.
La persistencia de una agricultura de subsistencia de baja productividad que acapara la mayor parte
de los activos, la decadencia de las minas y de su renta, el auge de la narcoeconomfa y la extroversi6n
de gran parte de las nuevas actividades agroalimentarias deI Oriente constituyen los principales rasgos
de la economia boliviana deI fin deI siglo XX.
76
Actlvldades dlverslficadas
con predominlo de terclario
Camones de menas de 500 habitantes
16°
66°
Caprtulo 4
Mas que en ningl1n otro pafs de América Latina, el sistema educativo boliviano se ve confrontado a
dos realidades que pesan sobre los resultados y limitan los beneficios de los considerables esfuerzos
realizados durante las sucesivas campaiias de alfabetizaci6n.
Dos factores antiguos y determinantes explican en primer lugar la situaci6n desastrosa de la ensefianza
pl1blica en Bolivia : por un lado, la pobreza y la marginaci6n de gran parte de la poblaci6n rural ; por
otro, la persistente ignorancia de parte de las autoridades -desde la independencia- de la existencia de
mas de la mitad de la poblaci6n boliviana, la de origen indio.
En segundo lugar, el caracter pluriétnico, multicultural y plurilingüe ha hecho mayores las dificultades
-para un Estado que ademas es pobre-, para asumir una polftica educativa adaptada a esta diversidad.
A pesar de las reformas necesarias emprendidas, la definici6n y aplicaci6n de un modela educativo
Unico, basado en una cultura urbana espaiiola y dominante, ha dejado de lado, hasta nuestros dias,
numerosos componentes etnoculturales deI pafs. Desfavorecidos por esquemas socioculturales -que
les resultan ajenos- transmitidos por un instrumento de comunicaci6n, el espaiiol, que no dominan,
muchos ninos de los medios rurales andinos terminan en situaci6n de fracaso escolar y se convierten
en adultos analfabetos. Las ninas son las mas afectadas, pues en promedio son de tres a cuatro veces
mas numerosas que los ninos en padecer el analfabetismo (cf. grafico 4.4).
Sin embargo, el pais experiment6 varias fases de intensa movilizaci6n, desde 1950, a fm de hacer
retroceder el analfabetismo, entrecortadas, es verdad, por perfodos de inestabilidad poHtica que
se tradujeron en retrocesos de la educaci6n. Si bien los intentos para crear a partir de 1920 una
escuela popular nunca dieron resultados tangibles, prepararon las mentes para las reformas iniciadas
a partir de 1950.
La primera verdadera gran movilizaci6n tuvo lugar durante la "revoluci6n de 1952". A lado de la
nacionalizaci6n de las minas, de una reforma agraria y de la instauraci6n deI sufragio universal, una
reforma educativa abri6 el acceso a la educaci6n a las poblaciones de cultura india, que hasta ese
entonces se habian quedado al margen deI sistema. En la década de los 80, una nueva refonna, el
Plan Nacional de Alfabetizaci6n y Educaci6n Popular, constituy6 un nuevo e importante bito. Su
meta era la alfabetizaci6n de un mill6n de personas en medio rural antes de 1986 (OEI, 1999). La
Reforma Educativa, implementada a partir de 1994, hace hincapie en las caracterfsticas pluriculturales
y plurilingües de la sociedad boliviana, a las cuales el sistema educativo debe ceiiirse. En este sentido,
constituye una ruptura ideol6gica con el esquema educativo dominante desde la Colonia.
A pesar deI éxito indiscutible de la polftica de educaci6n emprendida desde la segunda mitad deI siglo
XX, Bolivia sigue siendo el mas atrasado de los pafses sudamericanos en este campo. Asi, en 1997,
la tasa de analfabetismo en Bolivia es el doble de la de Venezuela (16 % Y 8 %, respectivamente,
gratico 4.1).
El gratico 4.2 ilustra el retroceso generalizado deI analfabetismo. Todos los departamentos se
benefician de las mejorfas de la situaci6n observadas entre 1976 y 1992. Sin embargo, las tasas
de variaci6n muestran que los avances no han sido uniformes. Los departamentos mas favorecidos
arrojan las tasas de variaci6n mas elevadas, mientras que en los departamentos mas afectados por
el analfabetismo, en particular Chuquisaca y Potosi, la baja es menor. En consecuencia, se abonda
la brecha frente al analfabetismo, entre los departamentos rurales andinos y los departamentos
con economias dinamicas. Asi, mientras que la relaci6n de la tasa de analfabetismo entre los dos
departamentos extremos (Santa Cruz y Chuquisaca), era de 2,6 en 1976, en 199211egaba a 3,6.
80
En términos de desigualdad segilll el género, Bolivia se distingue con una tasa de analfabetismo
femenino dos veces y medio superior a la tasa masculina (23 % Y 9 %, respectivamente). En
Venezuela, las diferencias son minimas (8 % Y 7,5 %), mientras que Colombia ha alcanzado la
paridad con 9 %.
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70"...
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40
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Ecuador 0~vo.~ (If'
Gréflco 4.1 : Anatfabetlsmo en los pafses de la CAN en Gr6.flco 4.2 : Varlacl6n departamental dei ana"abetlsmo
1997 Fuente : INE, Censo 1976-1992
Fuente : PNUD, Informe sobre el desarrollo humano, 1999
El analfabetismo permanece todavfa en niveles altos, tanto local como globalmente, con el 22,5 %
de la poblaci6n en 1992 (16 % en 1997).
El grMico 4.3 muestra la evoluci6n deI analfahetismo rural y urbano entre 1976 y 1992. En 1976
el analfabetismo rural es muy elevado en tres departamentos -Chuquisaca, Potosi y Cochabamba- en
donde supera el 50 % de la poblaci6n, mientras es elevado en los de Tarija, La paz y Oruro con
tasas entre 40 y 50 % de analfabetos. En los departamentos orientales las tasas son mas bajas, con
20 a 30 % de analfabetos. Si bien el analfabetismo urbano esta en retroceso, sigue siendo alto en los
departamentos de Chuquisaca y Potosf, donde afecta a cerca deI 20 % de la poblaci6n urbana,
En 1992, el censo indica una indiscutible mejorfa de la situaci6n general deI analfabetismo, con un
retroceso que puede llegar a un 20 %. La misma tendencia favorable y amplificada aparece en las
ciudades, de las cuales s610 las de los departamentos de Chuquisaca y Potosi conservan tasas de
analfabetismo que giran alrededor deI 10 % de la poblaci6n. Pero aunque esta en disminuci6n en el
campo, pennanece sin embargo en niveles altos en los departamentos andinos -de 40 a 50 % - en
los departamentos de Chuquisaca y Potosi.
La marginaci6n econ6mica, geogrâfica, social y cultural de algunas zonas rurales, en particular
aquéllas donde la cultura quechua esta desarrollada, explica la desigualdad agravada en el acceso a la
educaci6n en las ciudades y en las carnpifias andinas.
El anaIisis cartogrâfico deI analfahetismo y de los niveles de educaci6n permite precisar mejor todas
las situaciones de marginaci6n que de ellos se derivan. Para concluir este capitulo, una tipologfa de
los cantones sintetizara los perfiles educativos existentes.
81
El analfabetismo se encuentra muy fuerte en el espacio ubicado en el borde oriental deI Altiplano
as! como en sus extensiones de los valles y piedemontes orientales. Las tasas son deI 26 al 89 % de
poblacion analfabeta, con numerosos cantones que tienen tasas deI 32 al 40 %, inclusive deI 41 al 89
% en casos extremos. Esta situacion se encuentra también en el Norte deI Lago Titicaca y hacia los
llanos deI centro norte deI departamento de La Paz.
La mayor parte de estas âreas corresponden a la ârea de extension de la cultura quechua. Pero se
encuentran también boIsas de analfabetismo en la ârea cultural aymara, sobre el Altiplano norte y en
el piedemonte andino de Tarija, donde existen comunidades rurales exclusivamente hispanohablantes.
Estas poblaciones tienen en comun de ser todas geograficamente y socialmente marginales.
Cuadro 8 : Tasas de analfabetismo de la poblacion de 15 anos y mas (en gris, los departamentos andinos)
En media rural la alfabetizaci6n de las ninas sigue siendo mas descuidada que la de los nifios. Se debe
a la vez a la herencia de conceptos tradicionales sobre el roI de las mujeres en una sociedad rural y a
la insuficiencia de estructuras bâsicas de educaci6n.
El mapa refleja la distribuci6n deI analfabetismo global, pero con un mayor nfunero de mujeres
afectadas, tanto en la parte andina deI pafs, donde son frecuentes tasas deI 43 al 97 % de mujeres
analfabetas, como en la parte oriental, donde si bien las tasas son meno.res, siguen siendo altas (deI
35 al 42 % de mujeres analfabetas).
En las grandes ciudades el analfabetismo femenino es claramente menor, pero aun mayor al de los
hombres, con tasas que pueden llegar al 20 % de mujeres analfabetas.
El gnifico 4.4 indica una desigualdad importante entre el analfabetismo femenino y el masculino,
cualquiera que sea el departamento. Sin embargo, deben tomarse en cuenta las diferencias geogrâficas,
pues la relaci6n en 1992 es de 2,8 mujeres analfabetas por 1 hombre analfabeto en el Beni y de 6,3 en
el Pando. S6lo el departamento de Oruro mejora la relaci6n, que pasa de 3,2 a 3.
- Este grâfico destaea la situaci6n de clara subalfabetizaciôn femenina existente para
la mayor parte deI Altiplano y de la Cordillera occidental, con relaciones extremas
comprendidas entre 207 y 2 000 mujeres analfabetas por 100 hombres analfabetos.
- Esta situaci6n se atemla en la red de los valles que bordean el Altiplano oriental, donde las
relaciones pasan de 142 a 206 mujeres analfabetas por 100 hombres analfabetos.
- En Oriente, las relaciones son alin mejores en los departamentos de Pando, Santa Cruz
(con la Chiquitania) y Tarija.
En las ciudades, es patente la desigualdad de los géneros frente a la educaci6n. Para La Paz-El Alto,
la relaciôn vuelve a acentuarse, con 259 a 337 mujeres analfabetas por 100 hombres analfabetas ;
también para Cochabamba, Oruro y Potosî las cifras son similares. Sôlo Santa Cruz y sus localidades
satélites presentan îndices comprendidos entre 142 y 206. Si bien la ciudad es ellugar donde el acceso
a la educaci6n se ve facilitado, la relaci6n hombre/mujer se deteriora respecta al analfabetismo, seiial
también de una discriminaci6n cultural de los géneros en cuanto al acceso a la educaci6n y que afecta
al conjunto de los estratos de la sociedad boliviana.
7
6
5
4
3
2
1
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WH analfabelos 92
Por el gran numero de personas comprendidas y la intensidad de las tasas, este mapa da cuenta de las
dificultades de la ensefianza en Bolivia. Sin embargo, la situaci6n es variable seglin los tres pIanos
geogrâficos de partici6n deI espacio boliviano.
- En Oriente, la tasa de personas sin ningun nivel escolar es relativamente moderada
respecto al promedio nacional, situandose entre 0 y 14 %, ineluida la ciudad de Santa
Cruz. Sin embargo, se observan algunas tasas elaramente superiores en el Norte deI
Beni y en Pando, con un 24 a 78 % de las personas, pero involucrando a un numero
reducido de pobladores.
- En la parte andina, desde el Norte dellago Titicaca hasta Tarija, al Sur, los cantones se
situan mayoritariamente en rangos de tasas comprendidas entre 15 y 23 %.
- En 10 que respecta al borde oriental deI macizo andino con los valles y piedemontes
orientales y el sur de la ciudad de La Paz hasta Tarija, las tasas son elaramente mas altas,
inscribiéndose dentro de una dominante de 24 a 78 % de las personas sin nive!.
- Para las ciudades la situaci6n es menos negativa : La Paz se situa entre 0 y 10 %, 10
mismo que Oruro y Potosi.
Como en el casa del analfabetismo, las personas sin ningun nivel de educaci6n constituyen un
indicador que revela graves y persistentes lagunas de la ensefianza y la marginaci6n escolar prolongada
de parte de la poblaci6n distribuida mayoritariamente en el macizo andino.
El nivel de primaria es sobre todo una realidad rural compartida de modo casi uniforme por el Oriente,
los valles y piedemontes as! coma el Altiplano, con tasas promedio comprendidas entre las clases
superiores de la distribuci6n (de 48 a 83 %).
Para las ciudades, donde las estructuras educativas y los niveles de actividades estan elaramente mas
diversificados, las tasas de personas que s6lo tienen el nivel de primaria son mucha mas bajas y estan
comprendidas dentro de los rangos inferiores de la distribuci6n (de 10 a 34 %). Es el casa de La Paz,
Cochabamba, Santa Cruz y de la mayor parte de las capitales de departamento.
Se trata deI nivel del primer cielo de secundaria, de 12 a 15 afios de edad. El mapa indica una
interesante partici6n territorial:
- En el Oriente estas tasas son elevadas, comprendidas dentro de los rangos superiores
de la distribuci6n (entre 10 y 27 %).
- Los valles y piedemontes viven situaciones marcadas por tasas elaramente mas bajas que
se situan entre 1 y 10 % de las personas en las dos elases inferiores de la distribuci6n.
- El Altiplano en conjunto se situa dentro de los rangos e1evados de la distribuci6n, con
tasas comprendidas entre 10 y 42 % de las personas.
- Las ciudades presentan situaciones variables. Asî, La Paz-El Alto, Cochabamba, Oruro,
Sucre y Potosî tienen de 16 a 21 % de las personas de educaci6n intermedia, pero en el
Oriente, para Santa Cruz 0 Riberalta y algunas otras localidades secundarias, las tasas
son mas altas, comprendidas entre 21 y 27 %.
84
El nivel medio, que culmina con el bachillerato, es significativo sobre todo en las localidades
importantes y las capitales departamentales, con tasas comprendidas entre 16 y 39 %. Tasas
comparables se encuentran en las ciudades secundarias, pero son claramente inferiores para el
resta deI pais.
No obstante su antigua tradici6n, con la memorable Universidad Real y Pontificia de Sucre, la apertura
deI sistema universitario, elitista por mucho tiempo, recién empez6 a partir de 1980. Su presencia s6lo
es notable en las grandes ciudades, con tasas que alcanzan de 9,6 a 16 % de las personas que disponen
de esta educaci6n. El mapa dibuja la antigua estructura urbana andina conformada por La Paz (9,3 %),
Oruro (10 %), la pareja Sucre-Potosi (9,5 %) YTarija (12 %), en el piedemonte andino.
La antigua estructura universitaria se ve ahora reemplazada por la de la nueva triada urbana (La Paz,
Cochabamba y Santa Cruz) donde se encuentra el mayor numero de personas que alcanzaron el
nivel universitario. Sin embargo, hay que subrayar que en valor relativo Santa Cruz, con un 7,3 %,
presenta una tasa sensiblemente inferior a las otras dos metr6polis (La Paz con 9,3 % Y Cochabamba
con 11 %), 10 que se explica probablemente por la intensidad deI flujo de migrantes desde hace
unos treinta afios.
Bolivia vive una situaci6n sociolingüfstica original. Al lado deI espafiol, lengua heredada de
la colonizaci6n, subsisten numerosas lenguas vernaculas geograficamente bien arraigadas. La
clasificaci6n mas usual de estas lenguas las distribuye en tres grupos : andino, Tupi-Guaranf y Arawac
(ALBO, 1995) que se subdividen en acho familias.
No se puede hablar de1lugar de las lenguas vernaculas en Bolivia sin mencionar la situaci6n étnica.
Desde la conquista, una pequefia poblaci6n de origen espafiol se sobreimpuso y luego se integr6 a un
fondo de poblaciones Hamadas "indigenas" en los antiguos censos, las que por otra parte representan
la mayoria de la poblaci6n. Es cierto que la poblaci6n de origen colonial, Hamada "crioHa", se ha
mestizado desde hace mucho tiempo e incluso se ha mezclado totalmente, en medio rural, con los
elementos aut6ctonos. Por eso es que la utilizaci6n de una lengua local no significa necesariamente
la pertenencia a un grupo étnico.
Los censos nacionales, de 1900 a 1992, aunque con el uso de algunos artificios de presentaci6n,
permiten apreciar la importancia respectiva de los diversos grupos lingüisticos bolivianos.
Si bien el cense de 1900 c1asifica étnicamente la poblaci6n boliviana, los censos posteriores s610
tomaron en cuenta la lengua empleada. En esas fechas, al grupo heterogéneo Hamado "indfgena" se
le atribuia el 48,5 % de la poblaci6n total, al grupo de los "Blancos" el 14,2 %, al de los "Negros"
el 0,2 % Y al grupo calificado de mestizo, el 29,7 %. El autor deI censo, M.V. Ballivian, no ocultaba
un prejuicio evidentemente despectivo hacia los "indfgenas" y, apoyandose en una serie de citas de
autores de la época, hacfa alarde de prejuicios claramente racistas.
Segun el cuadro 9, se observa que:
- El espafiol, ampliamente practicado, predomina cada vez mas y sirve coma lengua de
comunicaci6n para los otros grupos.
- El grupo lingüfstico quechua (cerca de 2 millones de hablantes), aunque esta en retroceso,
involucra aun a mas de la tercera parte de la poblaci6n total.
- El aymara (1,2 mill6n de hablantes) esta perdiendo terreno y menos de la cuarta parte
85
1976 1992
EspaiioI 78,8 87,4
Aymara 28,8 23,5
Quechua 39,7 34,3
Guarani Il
Bilingüe 46,1 45,2
Fuente : INE. Cense 1992.
90
80
70
60
50
40
30
20
10
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<?o\ll{~mba
LaPez
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ChuqUfsaca
~~?Hcruz
Tartja Beni
Asi, la cuesti6n lingüistica no es nada residual en Bolivia. Es el centro de un debate de sociedad que
apunta, con la Reforma Educativa en curso, a favorecer un renacimiento de las lenguas aut6ctonas
en complementariedad con el espafiol.
A partir de la conquista colonial el espafiol se convierte en la lengua oficial, pero nipidamente una
parte de los colonos, debido a un fuerte mestizaje, practica también las otras lenguas aut6ctonas, ya
sea el aymara y el quechua en el Altiplano 0 el guarani en el Oriente.
- Con el 99 al 100 % de las personas, la pnictica deI espafiol es predominante en las
ciudades deI eje La Paz - El Alto - Cochabamba - Santa Cruz. En cuanto a las ciudades
andinas, si bien Oruro presenta un nivel de pnictica similar, las tasas de Sucre y Potosi
son ligeramente inferiores, comprendidas entre 91 y 99 %.
- En los departamentos de Tarija, el espafiol es la lengua casi exc1usiva, con la excepci6n
de las provincias poco pobladas deI Chaco que fueron colonizadas tardiamente. Esta
situaci6n de monopolio deI espafiol se encuentra en una parte de las provincias deI
piedemonte oriental central (Vallegrande) y sur (Cordillera). Se trata de antiguas zonas
de colonizaci6n rural espafiola, constituidas en el siglo XVIII.
- En el Oriente, fuera de algunas excepciones debido a migraciones andinas rurales y
situadas en la periferia de Santa Cruz, el espafiol predomina con intensidades maximas.
- La situaci6n es c1aramente diferente para una parte de los valles de la cordillera oriental
central deI departamento de Santa Cruz. En este sector, que esta en la zona de influencia
tradicional de la cultura quechua, las tasas caen y estan comprendidas entre 7 y 66 % de
las personas que practican el espafiol
- En el Altiplano central y occidental, aunque las tasas varian, permanecen elevadas, salvo
en el Norte deI lago Titicaca; 10 mismo OCUITe en una parte de la periferia de La Paz,
receptaculo de fuertes migraciones rurales desde hace 30 afios.
La practica deI quechua esta firmemente arraigada en el centro sur de la Bolivia andina, entre
el Altiplano oriental y los valles calidos, llegando a los piedemontes. La lengua quechua esta
muy difundida en la zona limftrofe de los departamentos de PotOSl, Chuquisaca y Cochabamba.
Alcanza valores altos, tanto en proporci6n de hablantes coma en numero de personas, 0 sea entre
56 y 100 %.
El quechua dispone también de una zona de influencia marcada en el norte deI lago Titicaca y
hacia los llanos deI centro norte deI departamento de La Paz, donde se han establecido colonias
agrfcolas de migrantes quechuas.
Debido a la migraci6n, el quechua ocupa posiciones destacadas en algunos centros urbanos de la
periferia de Santa Cruz, con tasas comprendidas entre 28 y 53 % de las personas.
En las ciudades, el quechua ocupa un lugar apreciable, ya que su audiencia alcanza el 28 al 53 %
de las personas en Cochabamba, Oruro y PotOSl. Su practica, con menos de 9 %, es menor en La
Paz, situada en la zona de influencia aymara.
El aymara dispone de una audiencia c1aramente mas reducida que la deI quechua, pero obedece a
una 10calizaci6n geografica precisa, el Altiplano y el Norte de la Cordillera occidental. Su dominio
se extiende desde el Norte deI lago Titicaca hasta la gran periferia de La Paz, involucra también
87
por migraci6n a una parte de las Yungas y a la mayor parte central y occidental deI departamento
de Oruro, cuna ancestral deI aymara. Pese a las intensas migraciones rurales, su practica no es muy
significativa en el Oriente. En la ciudad de La Paz, la proporci6n de hablantes es alta, con el 47 % de
las personas, pero su influencia es menor en Oruro donde, a pesar de la cercanfa de las campinas con
dominante aymara, s610 el 22 % de las personas 10 habla.
Lengua de los Cambas deI Oriente, el guarani tiene boy en dia uoa ioflueocia limitada. Un iotenso
mestizaje antiguo, las vicisitudes de la Historia y una condici6n rural pauperizada explican la
retracci6n de su area de influencia geognüica, otrora muy amplia, como 10 atestigua la toponimia.
Hablado por un nUmero reducido de pobladores deI Oriente, el guarani esta actualmente muy
concentrado geograficamente en las provincias de la Cordillera, al Sur de Santa Cruz, y de Luis
Calvo en el departarnento de Chuquisaca, asi COffiO en una parte de la provincia deI Gran Chaco deI
departarnento de Tarija. En esta ultima, en cinco cantones pero poco poblados, el guarani cueota con
tasas altas, comprendidas entre el 22,5 y el 95 % de las personas que 10 practican.
Otro enclave guarani se sitUa en el noroeste deI departamento de Santa Cruz, en la provincia de
Guarayos. Las tasas de pnictica varian localmente de 8 a 95 %. En la ciudad de Santa Cruz, s610
el 2 % de los habitantes 10 utiliza todavia.
Q 8829
-
Numero de persanes analfabetas
1 por 100 persanes de 6 afios y màs
41 - 89
32·40
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Q 5239
1
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por 100 mujerea de 6 aoos y mas
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Q 417
1
Numero de persanss
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por 100 personss de 8 silos y mas
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Nûmero de personas
que alcanzan el nivel intennedlario
por 100 persanes de 6 anos y mas
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18 - 21
15 - 17
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Q 21193
1
Nûm6fo de persanas
que alcanzan el nivel medi<>
por 100 persanas de 6 a1\os Y màs
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Q 105636
5
Numero de persones que hablan espanol
por 100 persanas de 6 anes y mést
99 - 100
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GE 36588
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Q 34 155
1
Nùmero de persanas Que hablan aymara
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Conclusion
De un censo a otro, se observa una clara mejoria cuantitativa deI acceso a la escolarizaci6n. Pero las
desigualdades frente a la educaci6n subsisten e incluso se agravan :
- Entre el campo y las ciudades.
- Entre los departamentos rurales andinos y los deI Oriente.
- Entre mujeres y hombres.
Si bien los avances de la escolarizaci6n son indiscutibles y han permitido un retroceso global deI
analfabetismo, parad6jicamente se ahondan las desigualdades en perjuicio de las poblaciones mas
marginadas y fragiles, a pesar de ser el blanco privilegiado de las numerosas campafias de erradicaci6n
deI analfabetismo iniciadas en las ultimas décadas. Ademas, profundas diferencias cualitativas separan
también la enseiianza privada de la deI sector publico, en detrimento de esta wtima, cualquiera que sea
el tipo de enseiianza, diferencias que son comprobables sobre todo en el medio urbano.
Las lenguas locales experimentan un verdadero menoscabo de su roI y de su extensi6n geogrâfica
desde hace cincuenta alios. Las intensas migraciones rurales hacia las ciudades, asi como la mejor
penetraci6n de la red escolar oficial en el campo, explican esta regresi6n. loEs esto inexorable, como
el caso dei Oriente, que se ha vuelto casi monolingüe en beneficio deI espafiol, pareciera inducirlo a
futuro ? loO bien la Reforma Educativa que se esta aplicando permitira el mantenimiento y hasta un
nuevo desarrollo de las lenguas nativas ? S610 la disponibilidad de medios importantes -teniendo en
cuenta la actual indigencia deI sistema escolar-, mas alla de las peticiones de principio, podrân hacer
posible el éxito de esta acci6n tardia de rehabilitaci6n.
El espaliol, como instrumento privilegiado de adquisici6n de conocimientos, de comunicaci6n y
promoci6n social, juega un papel de discriminaci6n de la poblaci6n, favoreciendo a los que 10 dominan
correctamente y marginando a los demas. De este modo, las poblaciones de culturas amerindias no
tienen otra opci6n sino practicar el bilingüismo, para poder conservar su propia cultura.
94
66·
Mapa 4.13.
Clasificacién de los cantones seglin los niveles de educacién de la poblacién
Clases
• Grupo 1: Bajo nivel de educaci6n
16" 16·
% unlversnario
-il
%tècnico
66·
1
Capitulo 5
Salud y poblaci6n
97
Durante las ultimas décadas, los paises de América Latina en conjunto han experimentado una mejorfa
constante de las condiciones sanitarias de sus poblaciones, 10 que refleja en particular la mayorfa
de los indicadores comunes utilizados en las mediciones de niveles de salud. Sin embargo, estos
avances, que se deben a un conjunto de factores econ6micos, sociales y tecno16gicos, no beneficiaron
de manera uniforme al continente en su totalidad. Es el casa de Bolivia que, no obstante los
progresos realizados, continua en situaci6n marginai respecto a la mayorfa de los indicadores de
morbilidad y mortalidad.
El gnifico 5.1, que muestra la evoluci6n de la mortalidad infantil en los paises de la CAN, ilustra
a cabalidad esta situaci6n. En los aDos 1950 a 1955, la mortalidad infantil llegaba al 175%0 en
Bolivia. Para el perfodo 1990 a 1995 ha bajado al 75%0, pero sigue muy por debajo deI 23%0
de Venezuela
Por largo tiempo en manos de la Iglesia cat6lica, la organizaci6n de un sistema de salud merece el
interés de los poderes publicos recién en 1938, con la creacion de un ministerio encargado de definir
y aplicar la politica de Salud PUblica deI Estado. En realidad, esta intenci6n se volverfa efectiva s6lo
a partir de 1942, coma 10 demuestra el crecimiento deI presupuesto de la salud publica en esa fecha,
pero que sigue lirrùtado en valor absoluto (BALCÂZAR, 1946).
Asî, a principios de los aDos cincuenta el panorama de la salud publica en Bolivia se presenta
negativamente. A excepcion de algunas grandes ciudades, el pais padece la falta de organizaci6n de
un verdadero sistema de asistencia médica y una carencia general de medios y personal calificado.
Durante mucha tiempo el presupuesto deI Estado no penniti6 dedicar un mînimo indispensable de
créditos para mejorar la salud publica, situacion que explica por qué Bolivia ocupa hasta la actualidad
el ultimo lugar de la region en la mayorfa de los indicadores de salud. Asî, segUn el grafico 5.2, si
bien en términos de esfuerzos en 1995 los gastos de salud de Bolivia se situan dentro deI promedio
de los paises de la CAN (6 % deI PBI en 1995, 7,6 % para Venezuela), en valor absoluto Bolivia solo
invierte 48 dolares per capita en salud, por 229 d61ares en Venezuela.
200%0r- --;:::===:::::::::::;~
.......Venezuela
180 ~=-----------f__ Colombla
1ac + - - = - - - . : : . . _ . . . - - - - - f Ecuador
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140 +- -----=-.---------"'-c--f-ll-Bollvla
120 1
80 -!-i------""II'o;;::-----=~-- -""""-::-:--'
4O+---------~""""~_=----___l
20
1 GDS/C : Gastes de salud per capita ($ de 1995)
o or- -.,.----,.- -,- ~-~~
1950-1955 1960-1965 1970-1975 1980-1985 1990-1995 GDS : GaslOs de sa!ud (% dei PIS)
Gréllco 5.1 : Mortalldad in'anttl en los pafses de la CAN Gréflco 5.2 : Gastos de salud (DOS) en los pefses de la
Fueote : PNUD, iolonne sobre el desarrollo humano 1999 CAN en 1995
Fuente: OPS, la Salud en las Américas, edici6n 1998
98
Es cierto que con un territorio de mis de un millon de km2 y una densidad general inferior a 6
habitantes por km2 , los costos de prevencion y asistencia médica son altos para un pais que cuenta con
recursos limitados. Ademas, no hay muchos polos de concentracion en el espacio boliviano debido a
una red urbana incompleta y desequilibrada. La insuficiencia generalizada de la red de comunicacion
explica también el aislamiento de gran parte deI pais. Finalmente, Bolivia acumula los inconvenientes
de las patologias propias de las regiones de gran altitud y de las enfermedades tropicales caracteristicas
de las tierras bajas y calidas deI Oriente.
A las causas estructurales deI retraso de la salud publica se anaden causas sociales, con el hecho
de que una parte importante de la poblacion boliviana, principalmente en media rural, vive por
debajo deI limite de pobreza (UDAPSO, 1993). Esta marginacion economica va acompanada de
exclusiones sociales, geograficas y culturales que repercuten en el estado de salud de las poblaciones
mas vulnerables.
Los ninos son las primeras victimas de esta situacion. Asi, segun el grafico 5.4, en materia de
desnutricion cronica las desigualdades aun son considerables entre los departamentos andinos, coma
Potosi u Oruro, que presentan las tasas de desnutricion cronica mas elevadas, y el departamento de
Santa Cruz, el menos afectado por este problema. La mortalidad infantil sigue siendo preocupante
en el medio rural andino, donde la diarrea y las enfermedades deI aparato respiratorio constituyen
todavia las primeras causas de mortalidad.
Las mujeres estan aun mas afectadas por las graves carencias deI sistema sanitario. Asi, la encuesta
de salud de 1994 indica que la mortalidad materna presenta grandes diferencias entre las ciudades y
el campo (274 y 524 decesos por 100 000 nacimientos, respectivamente), pero sobre todo entre las
regiones. En efecto, la cifra de mortalidad materna es el doble en el Altiplano que en los valles (607 y
293, respectivamente) i pero seis veces mas alta que en los llanos (110) ! (OPS, 1998).
99
50%
12%0 45
40
35
30
25
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Grafico 5.3 : Mortalidad bruta en los parses de la CAN. Gréflco 5.4 : Desnutrlci6n en los niftos menores de 5
Fuente : OPS, la Salud en las AmériCas, edici6n 1998 afios en los departamentos en 1995
Fuente : OPS, la SaJud en las Américas, adici6n 1998
En un contexto de penuria, hasta de indigencia, el roI de los poderes publicos es por 10 tanto
primordial para definir una politica global de salud e implementar un sistema de control sanitario.
El grafico 5.5 muestra la estructura de los gastos de salud en los pafses de la CAN. Mientras que el
sector privado representa mas deI 70 % de los gastos de salud en Colombia, en Bolivia los poderes
publicos tienen que financiar mas de la mitad de los gastos. El Estado boliviano debe por 10 tanto
asumir 10 mejor posible estos roles mUltiples y diffciles y buscar la ayuda de la cooperaciôn regional
e il1temacional. Debe también contar con todos los recursos intemos y procurar armonizar las ofertas
de asistencia médica que de ellos se derivan dentro de un sistema médico coherente a fin de cumplir
con el objetivo de equidad que se propone.
_ Gastes privadas
_ GaBlos publieas
25 ---1
20
15
10
o
Venezuela Ecuador .
Colombla
Bollvla
La ambici6n de una cobertura social general y de una solidaridad nacional, reinvindicada desde los
allOS cincuenta, no resisti6 a los corporativismos. La seguridad social esta fragmentada y es manejada
por cajas sectoriales a las que se han unido poco a poco cajas privadas. Respecto a los demas paises
de la zona andina (cf. grâficos incluidos en el mapa), los gastos pl1blicos deI sector seguridad social
de Bolivia son comparables (entre 80 y 105 d6lares en 1995), para una tasa de cobertura deI 19 %
(14 % segl1n el censo de 1992).
La naturaleza sectorial y mutualista de estas instituciones limita su alcance geogrâfico y el nl1mero
de personas involucradas s6lo a algunos sectores prafesionales y a zonas de actividades especfficas
(minas, energfa, transportes).
- Su roI es notable sobre todo en el medio urbano, con La Paz, Cochabamba y Santa Cruz,
con un 14 a 28 % de personas que se benefician de ellas.
- En las ciudades de la cuenca minera todavia activa, este tipo de servicio esta mas presente.
Asi, alcanza deI 28 al 47 % de personas en los nl1cleos urbanos de Potosf y Oruro. En el
departamento de Potosf, gran parte de los mineras estan afiliados a una caja de seguridad
102
social (de 28 hasta 71 %), situaci6n heredada de la época de las nacionalizaci6n de las
minas y de la intervenci6n deI Estado en la esfera productiva.
La distribuci6n geogrâfica particular de los beneficiarios de la seguridad social (ciudades y cuencas
mineras, con exclusi6n de todo el sector rural de los Andes y deI Oriente), indica su vinculo con los
estatutos de las diversas actividades regionales.
En América Latina en su conjunto, entre 1980 y 1990, pese a la recesi6n econ6mica, los gastos
de salud aumentaron en forma sustancial. El sector privado es casi el unico responsable de esta
pragresi6n ; en efecto, sus gastos se han duplicado durante este periodo, pasando su parte relativa
deI 54 % al 64 % (OPS, 1997). Bolivia ha visto aumentar la parte deI sector privado, pero esta
evoluci6n sigue limitandose al sector urbano.
En mayor medida todavia que la seguridad social, el acceso a la medicina privada muestra un clara
diferencial ciudad-campo. S610 las grandes ciudades, en las cuales se ha desarrollado una clase media,
presentan una atenci6n significativa deI sector privado. En primer lugar, en la triada urbana, donde la
atenci6n es importante en valor absoluto. En algunos distritos periféricos, las tasas son incluso muy
elevadas. Las ciudades andinas (Oruro, Potosi, Sucre) presentan también cifras significativas en valor
absoluto, mientras que muy pocos centras mineras presentan tasas relativamente elevadas.
Los datos deI !NE indican una tasa de utilizaci6n deI sector médico privado entre las mas altas en el
departamento de Pando. jLas tasas serian aun mas elevadas que en la capital deI departamento ! Se
trata a todas luces de un problema a nivel de recolecci6n de datos.
Mas alla deI diferencial geogrâfico, el hecho de recurrir a la medicina privada es un simple indicador,
senal de una clara ruptura entre algunas categorias sociales urbanas y privilegiadas que se benefician
de los progresos realizados en materia de salud, y la gran mayoria de la poblaci6n, en medio rural pero
también en los suburbios pobres de las ciudades, donde estos pragresos todavia no llegan.
Especialmente pr6speras en el medio rural andino, la diversas medicinas tradicionales nunca han
merecido la atenci6n de los poderes publicos que simplemente las han ignorado. En el nuevo Plan
24. http://www.sns.gov.bo
103
El !NE ha censado 1 102 ONG en Bolivia en 1998, de las cuales 156 operan en el campo de la salud
(el 14 %). La salud solo ocupa el tercer lugar, después de la agricultura que agrupa a 226 ONG
(20 %) Y la educacion (165 ONG, 15 %). Pero, lejos de desarrollar sus actividades alli donde las
necesidades son mas apremiantes, es decir, en las regiones mas marginales deI pais, el grâfico 5.7.
muestra una concentracion de estas ONG médicas en los departamentos centrales (80 en La Paz,
32 en Cochabamba y 18 en Santa Cruz). Los departamentos que presentan los niveles de salud
mas deteriorados, es decir, Potosi, Oruro y Chuquisaca, solo atrajeron a 4, 3 Y 1 establecimientos
respectivamente. l,Deseo de mostrar eficiencia 0 inaccesibilidad geogrâfica y/o cultural de las regiones
con problemas ?
El mapa, que ilustra la situacion de 1992, ademas de la confirmacion de la concentracion de las
90
80
70
60
50
40
30
20
10
o
ONG, muestra que cuando Ulla ONG se instala en lugares marginados, responde a una carencia total
de infraestructura sanitaria. Es el casa deI Norte deI lago Titicaca, de la regi6n norte PotOS! - sur
Cochabamba y de los confInes fronterizos.
Este mapa merece una atenci6n especial, tanto por la importancia global deI numero de personas
interesadas coma por sus impHcancias geognificas. Es cierto que plantea algunos problemas de
interpretaci6n Hgados a las imprecisiones de las defIniciones proporcionadas por el !NE en el
momento deI censo de 1992. En particular, resulta imposible -al leer el cuestionario bâsico- conocer
las causas de la falta de atenci6n médica. No hay mas remedio que plantear hip6tesis, como la
inaccesibilidad fisica, econ6rnica 0 los obstâculos culturales (OPS, 1999) a las ofertas de servicios
médicos, para expHcar esta ausencia de atenci6n declarada.
En el medio urbano, la poblaci6n que no recibe atenci6n de salud representa un numero elevado
de personas -clara senal de la marginaci6n de algunos barrios, tanto en La Paz-El Alto como en
Cochabamba u Oruro-, es decir, deI 7 al 20 % de su poblaci6n. Esta cifra es significativa, teniendo en
cuenta el peso demografIco de estas ciudades.
La periferia dellago Titicaca, asi coma el conjunto deI Altiplano deI departamento de La Paz, se estân
desertizando. Ademâs, las poblaciones residentes presentan las tasas mas elevadas de no participaci6n
en ningun sistema de atenci6n de salud (de 40 hasta 100 %). Existe una situaci6n similar, pero de
modo mas puntual, en los cantones de los departamentos de PotOS! y Oruro, donde ni siquiera existe
una oferta de atenci6n de parte de los curanderos locales.
Q 33 691
1
Nùmero de personas que reouren
al sector pùbllco
par 100 habitanles
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108
Conclusion
Teniendo coma te16n de fondo la penuria econ6mica y la profundizaci6n de las desigualdades sociales
frente a la enfermedad y a la muerte, Bolivia presenta un perfil sanitario desequilibrado, donde al
lado de progresos espectaculares, de los cuales se beneficia sobre todo una franja estrecha de clases
medias urbanas, la mayor parte de la poblaci6n padece condiciones sanitarias que se encuentran entre
las mas deficientes deI continente.
Una sintesis cartognifica resume el impacto geognifico deI conjunto de las combinaciones de los
recursos terapéuticos (Mapa 5.8.). Casi se podrfa leer en él una jerarquia geognifica en el acceso
a los servicios de salud :
- Las principales ciudades y el sector minero activo se benefician de la mejor cobertura,
con el binomio medicina privada - seguridad social. S6lo las clases acomodadas urbanas
cuentan con esta combinaci6n de accesos privilegiados.
- Practicamente todos los margenes geogrâficos dei pais (confines fronterizos deI Beni, de
Santa Cruz y de Potosf) presentan una frecuentaci6n alta de los centros publicos de salud.
El servicio publico de salud, aunque a menudo mal equipado y carente de personal y de
medios, representa para la mayorfa de la poblaci6n el sistema de atenci6n mas utilizado,
principalmente en el campo y en los barrios pobres de las ciudades.
- La implantaci6n geognifica deI servicio de atenci6n en las farmacias y en el sector
caritativo es puntual, pues estos tipos de ofertas juegan un papel complementario. Si el
recurso a la farmacia esta mas cerca de la automedicaci6n, parece que la implantaci6n de
la oferta de servicios de salud caritativos obedece mas a las estrategias de los actores de
las ONG que a una verdadera prioridad geogr8fica de las necesidades.
- Las zonas rurales de cultura quechua, es decir, el Altiplano sur y los va11es, asi
coma el Norte deI lago Titicaca, constituyen la tierra de elecci6n de la medicina
tradicional de los Kallawas y Jampiri-Atiri. Se trata de cantones rurales marginados
y deprimidos econ6micamente, pero que conservan todavia estructuras tradicionales
sumamente persistentes.
- En los cantones mas deprimidos y desestructurados por las migraciones, situados al sur
deIlago Titicaca, no existe ninguna oferta de atenci6n de salud. Por 10 tanto aparecen en
una clase de la categorfa "no reciben atenci6n". Pese a su ambigüedad, esta claro que se
trata de un indicio de falta de acceso a la oferta de servicios de salud.
109
66°
Mapa5.8.
Claslficacion de los cantones segûn la utilizacion de los servtcios de curaclon
Clasest
• Numero elevado de gente que no se curan
Persencla notable dei sector carltatlvo
Predominio de la medicina tradicional
Predominio de la mediclna publlca
o Sin predominlo partlcular
• Recurso importante a la farmacia
Recurso importante a la medicina privada
• Numero elevado de beneficiarios de la segurida
social yrecurso notable a la medicina privada
Cantones de menos de 500 habitantes
16°
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66°
Capitula 6
Condiciones de alojamiento
y equipamiento de las viviendas
113
Ademas de ser un excelente marcador de la dinamica de las poblaciones, la vivienda esta directamente
ligada a las condiciones de vida de los habitantes. En el casa de Bolivia, toda politica, en particular la
de salud, esta intrinsecamente ligada a los problemas de mejoramiento de los equipamientos publicos
e individuales propios deI habitat. Por ejemplo, el proyecto deI Ministerio de Salud que apunta a la
eliminaci6n de la enfermedad de Chagas en la perspectiva deI afio 2002 incluye una parte referida
al saneamiento de los entomos residenciales 25 . Excepto algunos cuadros publicados por el !NE, las
encuestas de pobreza recientes ignoran la vivienda coma criteria para medirla26 . Sin embargo, el
interés que presentan estos estudios, funda~entados en el método de las NBI (necesidades basicas
insatisfechas) es que toma en cuenta los equipamientos de los hogares. Segun un estudio (PEREIRA,
JIMÉNEZ, 1997), "Las principales carencias de los hogares bolivianos se concentran en la Jalta
de equipamiento bdsico coma el agua, el desagüe de las aguas servidas y los diferentes tipos de
energta para la casa".
La urbanizaciôn reciente en Bolivia ha incrementado considerablemente el parque inmobiliario. A la
inversa, el habitat rural experimenta un abandono en el Altiplano y un crecimiento variable en los
valles del Oriente. A partir de 1953, movimientos de migraciôn rural sostenidos y amplios hacia las
grandes ciudades generaron varios tipos de problemas que aparecen en el censo de 1992 :
- penuria de viviendas en las grandes ciudades,
- falta de equipamientos colectivos para las viviendas en general,
- subequipamiento agravado deI parque de viviendas sociales accesible tanto a las clases
medias coma populares en las nuevas periferias urbanas.
Es que la improvisaciôn reemplaza a menudo a la politica urbana para atender los problemas mas
urgentes, sin un plan de urbanizaciôn y sin pensar en crear las infraestructuras basicas indispensables.
La proporci6n de viviendas ocupadas y el numero promedio de habitantes por vivienda son dos
indicadores que dan cuenta de las presiones ejercidas por las dinamicas de la poblaci6n. Los mapas
presentados muestran los diferenciales entre las zonas de fuerte crecimiento y las que se estan
debilitando, dividiendo a Bolivia en dos partes a 10 largo deI eje andino. Al oeste domina el éxodo
rural y el abandono de las actividades econômicas. Por el contrario, al este de este eje, en los valles
y los llanos prevalece el dinamismo. Finalmente, la red urbana se impone a este diferencial y juega
papeles variables con respecto al campo, en funci6n de la situaciôn geografica de los nucleos urbanos :
aspiradora deI éxodo rural 0 propagadora deI desarrollo econômico.
Se observa que el diferencial urbano-rural no obedece a la partici6n Andes/Oriente. En efecto,
una concentraci6n urbana elevada se encuentra tanto en el Altiplano (La Paz y Oruro) coma en
Oriente (Santa Cruz y Beni) ; igualmente, una dominante rural se mantiene en Chuquisaca y Potosi
asi coma en Pando.
25. Organizaci6n Panamericana de la Salud, Bolivia. La prevenci6n y el control de enfermedades de Chagas, http://
pos.org. bo/chagas/proyectoeliminacion.htm
26 Encuestas y la Medici6n de Condiciones de Vida en América Latina y el Caribe (MECOVI/ISLC). El Programa
MECOVIIISLC es una iniciativa comun deI BIO, el Banco Mundial y la CEPAL.
114
Drbana Rural
Chuquisaca 32,5 67,5
Potosf 33,6 66,4
Oruro 69,3 34,7
La Paz 62,8 37,2
Tarija 59,7 49,3
Cochabamba 52,3 47,7
Santa Cruz 72 28
Beni 66,2 33,8
Pando 26,3 73,7
Total 57,5 42,5
Fuente : IN E, Censo 1992
El amilisis de las tasas de ocupaci6n de las viviendas permite identificar al mismo tiempo los procesos
de dinamicas espaciales y ciertas modalidades estructurales propias de la demograffa de cada regi6n.
El mapa 6.1. dibuja una geograffa bastante contrastada :
- Las tasas mas elevadas de ocupaci6n de las viviendas se encuentran en los piedemontes
deI sur andino y los llanos 0 valles frente a ellos (Tarija y Chuquisaca). Predominan
en el departamento de Tarija, salvo en la parte occidental que corresponde al eje de
comunicaci6n Norte-Sur. El dinamismo econ6mico de estas zonas ejerce una atracci6n
que se traduce en una ocupaci6n mas alta de las viviendas.
- En el medio urbano las tasas son idénticas, comprendidas entre el 98 y el 100 % de las
viviendas ocupadas. Es el casa de La Paz-El Alto (96-97 %), Oruro (98-99 %), Potosf
y Sucre en las mismas proporciones. Similar situaci6n es la de los nucleos urbanos deI
Oriente, coma Santa Cruz, con el 98 al 99 %, 0 de algunos centros importantes coma
Trinidad y Riberalta y la mayorfa de las localidades de las antiguas misiones jesuitas de
la Chiquitania que constitufan la unica trama urbana antigua.
- En cambio, el macizo andino presenta situaciones muy contrastadas inscritas en un
mosaico de cantones que presentan tasas de ocupaci6n muy bajas que alteman con
tasas mas elevadas. Pero la situaci6n que prevalece es un estado de virtual abandono
demografico de numerosos cantones por razones econ6micas. Es el casa de la mitad sur
deI departamento de La Paz donde se observa una altemancia de bajas tasas de ocupaci6n
(del31 al 92 %) y de tasas altas (entre 96 y 100 %).
- En gran parte de la zona de cultura quechua, es decir, el este de Oruro, el sur de
Cochabamba, el norte de Potosf y el norte de Chuquisaca, las tasas de ocupaci6n son altas
(deI 96 al 99 %). A falta de dinamismo econ6mico, esta regi6n tradicional demuestra un
dinamismo demografico que ejerce presi6n sobre la ocupaci6n de las viviendas.
115
Aun mâs que la proporciôn de viviendas ocupadas, la densidad de ocupaciôn por vivienda es un
indicador de presiôn demogrâfica y socioeconômica que da cuenta de las dinâmicas espaciales. Asi,
el mapa 6.2. resalta los contrastes entre las situaciones urbanas y las diferentes zonas rurales segun su
pertenencia a la Bolivia andina u oriental.
- En la regiôn andina la situaciôn presenta contrastes. Se observan altas densidades de
ocupaciôn -de 3,4 a 5,4 personas por vivienda- en las grandes ciudades tales coma La
Paz, El Alto, Cochabamba, Oruro. Por el contrario, las antiguas zonas mineras y el campo
donde se practica una agricultura tradicional, fuertemente afectados por las migraciones,
presentan densidades bajas en la parte central de los departamentos de La Paz, Oruro y
Potosi, es decir, menos de 2,8 habitantes por cada hogar.
- En el sector de los valles andinos las densidades de ocupaciôn son similares, a veces
bastante elevadas (5,4 personas por vivienda), a veces mâs bajas (3,4).
- En cambio, para los departamentos orientales en conjunto, tanto en media urbano coma
rural, las densidades de ocupaciôn son uniformemente altas, en general de 5 a 8 personas
por vivienda, indicando una presiôn permanente sobre las viviendas.
Este mapa da cuenta también de ciertos fenômenos migratorios importantes que se remontan a
los aiios 1980.
116
Los indicadores de equipamiento basico de las viviendas (agua, electricidad, instalaciones sanitarias)
son excelentes reveladores de la pobreza y de las desigualdades socioeconomicas. Por eso se utilizan a
menudo para calcular indicadores tales coma el fndice de desarrollo humano. Su cartograffa cantonal
revela situaciones geograficas a la vez homogéneas y contrastadas.
De ello se desprende que los nûcleos urbanos grandes y medianos, tanto en el macizo andino coma
en los valles 0 los llanos orientales, cuentan con las mejores tasas de equipamiento en materia de
electricidad, agua 0 instalaciones sanitarias.
En medio rural y a nivel nacional, el equipamiento de los hogares sufre globalmente serias limitaciones
marcadas por niveles de equipamiento muy desiguales.
El cuadro 12 indica las graves carencias que afectan a la mayor parte deI hâbitat y las serias
distorsiones regionales presentes en los niveles de equipamientos basicos.
Si bien cuentan con las mejores tasas de equipamiento eléctrico (entre el 71 y el 97 % de las
viviendas), las ciudades incluyen aûn barrios desprovistos de conexiones eléctricas. En La Paz, por
ejemplo, el 18 % de las viviendas carece de ellas.
En el medio rural, el equipamiento eléctrico de los hogares es limitado y sujeto a desigualdades
espaciales. Asf, en los Andes, salvo excepciones puntuales, la electrificacion deI hâbitat rural 0 de
las pequefias localidades es casi inexistente. En el Oriente esta globalmente mejor, e incluso es
satisfactoria en algunos sectores deI Beni y el oeste deI departamento de Santa Cruz, localmente mejor
equipados y con tasas comprendidas entre el 37 y el 64 % de las viviendas electrificadas.
La particularidad de este mapa es que indica que alrededor de los grandes nûcleos urbanos algunos
anillos de localidades se benefician de tasas promedio de equipamiento comprendidas entre 37 y
117
64 % de las viviendas.
El subequipamiento eléctrico afecta pues al pais entero. Genera un profundo subdesarrollo socioe-
con6mico que alcanza a amplias capas de la poblaci6n.
Este mapa deI equipamiento en agua corriente presenta similitudes con el mapa de la electrificaci6n
de los hogares. Existe el mismo contraste entre ciudad y campo. En cambio, hay diferencias en
el equipamiento deI campo.
Las viviendas de los grandes nucleos urbanos disponen de agua corriente en proporciones que varian
entre 65 y 100 % de los casos. En las ciudades medianas las variaciones son también apreciables ; si
una parte de ellas se beneficia con la red de distribuci6n de agua para el 36 al 64 % de las viviendas,
otra parte no cuenta con agua corriente sino en pequenas proporciones (deI 13 al 35 %).
Sin embargo, existen algunas excepciones regionales. En el departamento de Pando, por ejemplo, el
abastecimiento de agua a las viviendas se limita a algunas casas de la capital departamental, 10 que se
explica tal vez por la escasa poblaci6n y por el hecho de que generalmente el habitat esta establecido
cerca de recursos hidricos. La situaci6n es la misma en gran parte deI Beni, donde s6lo las viviendas
urbanas disponen en gran proporci6n de agua corriente. En cambio, en el sur de la Chiquitania, al
oeste de Santa Cruz, regi6n sometida a un periodo anual de sequia, las localidades cuentan con agua
a domicilio, con porcentajes que varian entre 36 y 100 % de viviendas equipadas. Finalmente, en el
Altiplano el agua no llega a los hogares rurales en su conjunto, a excepci6n de algunas localidades
mineras de los departamentos de Oruro y Potosi que parecen estar mejor equipadas.
La ausencia de una red de distribuci6n de agua corriente a las viviendas origina malas condiciones
de higiene general y en consecuencia crea problemas de salud publica. El problema es diferente en el
Oriente deI Norte, donde los recursos hidricos son importantes, y en el Altiplano, donde la ausencia
de tal red de distribuci6n es a menudo sin6nimo de penuria.
La carencia de instalaciones sanitarias en las viviendas aparece aun mas notoria que en el casa de
la electricidad y el agua corriente, en particular en el macizo andino. El diferencial Andes/Oriente,
que reaparece aquf, opone comportamientos distintos de los medios rurales, de las tierras altas y
de las tierras bajas.
- El medio urbano en general cuenta con una mejor tasa de equipamiento, pero se
comprueba que en el gran centro urbano de La Paz-El Alto y la ciudad de Oruro, las tasas
de equipamiento sanitario son bastante bajas, comprendidas entre el 32 y el 54 % de las
viviendas. En las otras grandes ciudades, las tasas alcanzadas varian deI 55 al 88 % de
las viviendas. A excepci6n de la periferia de la ciudad de Santa Cruz, la mayoria de las
localidades suburbanas rara vez cuenta con instalaciones sanitarias.
- El Altiplano en su conjunto, los valles subandinos y los piedemontes sur de Cochabamba
a Tarija, pasando por el extremo oeste de Santa Cruz, presentan también una situaci6n de
grave penuria de instalaciones sanitarias.
- En el Oriente la situaci6n aparentemente es mejor, aunque Pando esta subequipado,
mientras que el departamento de Santa Cruz presenta, localmente, situaciones mas
favorables.
118
g
Ocupacl6n de 188 vlvlendas 280922
31998
-
Numero de vlvlendas ocupadas
por 100 viviendas
2
100 - 100
98-99
96 - 97
D 93 - 95
a
a
•
.
r9
0
8
•
•
-- 87-92
31 - 86
111"
••
4·5
3 - 4
Cl 3 - 3
Cl 2 - 3
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- 0- 2
'8'
119
g
Vivlenda8 Indlvlduales con lI8f'Vicio de electricldad 273786
37 - 64
CJ 13 - 36
o 0- 12
16"
• • ,6"
fi
·a
• •• a
g
Vlvlend88 Indlvlduales con serviclo de agua
273786
36·64
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o 0- 12
16· 16'
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g
V1vlendas Indivlduales con servlclos sanitarlos 273786
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• • o 12 - 31
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Conclusién
66°
Mapa6.6
Clasiflcacion de los cantones segun el equlpamiento de las viviendas
Clases
Déficit genera/lsado de todas los servicios
•
buen nlvel de servicio de agua
Buen nivel general de equlpamlento de las viviendas
Cantones de menas de SOO habitantes
16°
1. % de vlviendas ocupadas
2. Habitantes 1 vivlenda
3. % de viviendas equlpados con servicios sanltarios
4. % de vivtendas que tienen agua
S. % de viviendas que tienen electricidad
~k-3 -2 -1 0 -2 -1 0
Desvlaciones estAndar dei promedio
1 -5 -4 -3 -2 -1 0 2 2
66°
Conclusion general :
Aunque conoci6 en el pasado varios ciclos de actividades ampliamente extrovertidas -quina entre 1825
y 1875 (OVIEDO, Roux, 1995), caucho entre 1880 y 1910 (Roux, 1994), extracci6n de plata desde
los inicios de la Colonia y de estaiio en épocas mâs recientes- Bolivia permaneci6 aislada durante
mucho tiempo entre sus cordilleras andinas. Esta dicotomia caracteristica (extroversi6n econ6mica
e introversi6n socioespacial) conserva todavfa una influencia considerable bajo forma de estructuras
espaciales heredadas, persistentes carencias en las infraestructuras y equipamientos colectivos, asf
como importantes retrasos socioecon6micos. La reciente apertura de Bolivia a su entorno regional y
luego su inserci6n en el nuevo orden econ6mico mundial han cambiado profundamente la organizaci6n
interna deI pais. Las reformas econ6micas de las ultimas décadas han acelerado las dinâmicas
originadas por la reforma agraria iniciada en 1953. Estos cambios, que conducen a verdaderas
mutaciones espaciales, se traducen esencialmente en una inversi6n de polarizaciones, en la emergencia
de los territorios orientales y la declinaci6n de la Bolivia andina. La formaci6n de una conurbaci6n,
que une en forma de triada La Paz-Cochabamba-Santa Cruz, representa el elemento fundamental
e innovador de las mutaeiones espaciales en Bolivia desde hace siglo y medio. El mapa-modelo
"recomposiciones espaciales Andes-Orientes" resume estas dinâmicas espaciales contemporaneas.
Conexlones reglonales
126
• Cada cielo historico ha dejado su huella en los paisajes y las actividades de las sociedades, en forma
de estructuras espaciales que son sus marcadores. Los cielos mineros han forjado la imagen de una
Bolivia concentrada en su zocalo andino y que olvida sus territorios orientales.
• Un efecto de barrera natural, reforzado par un virtual bloqueo geopolitico que impone un
verdadero enelaustramiento, ha contribuido a paralizar sus estructuras economieas y a perpetuar un
conservadurismo social y politieo
• La distribucion de las poblaciones ha obedecido a la situacion de puesta en valor, en una época dada,
de los recursos disponibles para el mercado externo.
• Las zonas rurales tradieionales permanecieron autarquicas durante mucha tiempo, pese a los cambios
introducidos a partir de los afios cincuenta.
El modelo metropolitano de Bolivia difiere deI Pern, donde se ha desarrollado una metr6poli unica,
Lima. Tampoco se le puede comparar al deI Ecuador, donde reina una dualidad polftico-econ6mica
entre Quito y Guayaquil. El proceso metropolitano se ha traducido en Bolivia por el desarrollo de un
eje urbano ligado por flujos orientados. En este trio urbano se distingue la espectacular emergencia
de Santa Cruz, que se beneficia de la apertura deI pais a su contexto regional e internacional y de
las nuevas actividades que se desarrollan en el Oriente (petr61eo, agroindustria, comercio con Brasil
y Argentina). Por su lado, La Paz ha seguido con su desarrollo, sacando fuerzas vivas de su entomo
rural. Cochabamba se ha convertido en una metr6poli de equilibrio y se confonna con un destino
regional, al mismo tiempo que se encuentra en el centro deI circuito coca-cocaina.
El desarrollo de la red urbana secundaria refleja las dinamicas regionales deI pais. Al decaimiento
e incluso la desaparici6n de ciudades y localidades de las zonas mineras andinas, responde la
emergencia de nucleos urbanos en el Oriente, principalmente en la regi6n de Santa Cruz. Se puede
observar que Santa Cruz, y en menor medida Cochabamba, difunde su crecimiento y su dinamismo,
suscitando asi la consolidaci6n de una red de ciudades secundarias. En cambio, el crecimiento de
La Paz se ha hecho fagocitando su espacio regional, cuyo campo se vacia impidiendo la aparici6n
de ciudades intennedias.
128
Para Jeffrey Sachs, padre de la drastica reforma econ6mica boliviana de 1985, con una tasa dei 4 %
anual Bolivia no alcanza un crecimiento satisfactorio, si se compara con Vietnam 0 Polonia que
comparten también una "historia compleja" con sus vecinos, pero cuyo crecimiento es deI doble. En
consecuencia, este resultado relativamente decepcionante no permite esperar, en un plazo razonable,
una recuperaci6n socioecon6mica.
El economista dei FMI habla deI "déficit geografico", es decir, se refiere explfcitamente al
determinismo geografico y geop6litico que produjo su doble aislamiento, interno y externo, e hizo
que los costos de sus intercambios internacionales fueran exorbitantes.
Su diagn6stico global recomienda la integraci6n deI pais en su contexto regional, uniéndose a los
proyectos de infraestructuras continentales (enlace transoceanico e hidrovfa deI Rfo Paraguay), asf
coma la aceleraci6n de la puesta en valor de las tierras dei Oriente que ofrecen mas potencialidad
de desarrollo.
Asf, 1. Sachs, mientras se apoya en conceptos geograficos algo deterministas y comparaciones
apresuradas de situaciones hist6ricas cornpiejas, formula en forma implfcita un juicio que trae a
la memoria la famosa y lapidaria maldici6n echada por un ge6grafo espafiol (MALAGRIDA, 1919)
"jBolivia es un absurdo geografico !". En consecuencia, avala la 16gica actual de la concentraci6n
de fuerzas vivas, demograficas y econ6micas en eI corredor interoceanico, 10 que estimularfa el
rapido crecimiento dei Oriente.
Las perspectivas abiertas por el MERCOSUR, al cual se adhiri6 Bolivia en 1996 sin dejar de
pertenecer a la Comunidad Andina de Naciones, constituye un nuevo ejemplo de su oscilaci6n
hist6rica entre Norte y Sur dei continente. Dichas perspectivas hacen aun mas interesante el proyecto
de corredor oceanico que unirfa dos de las mayores economfas dei continente, las de Brasil y Chile.
La raz6n de ser de este proyecto se fundamenta en las proyecciones que postulan un fuerte crecimiento
a futuro de los intercambios entre el Asia marftima y América. Junto a los principales flujos en
direcci6n a la costa oeste de los Estados Unidos y deI canal de Panama, se esboza actualmente una
129
Para evitar que Bolivia sea utilizada s610 coma simple corredor de paso de los grandes ejes de
circulaci6n, tales proyectos deben apoyarse en las perspectivas de desarrollo end6geno. El extenso
Oriente de Santa Cruz seria, con toda 16gica de cercania y debido a sus multiples potencialidades,
el primer beneficiario :
- La construcci6n de un gasoducto entre el Sur boliviano y la regi6n de Sao Paulo en Brasil,
siguiendo el eje Santa Cruz-Puerto Suarez, actualmente en proceso de terminaci6n,
confirma el reforzamiento de la integraci6n de las economias de los dos pafses, mas aun
porque los productores brasilenos dispondrian de unas 300 000 ha de tierras de cultivo
en el departamento de Santa Cruz.
- La ciudad de Santa Cruz se situa en el punto de conexi6n de un eje vial hacia el Beni, en
el Norte, cuya construcci6n esta por terminarse y que apunta en el futuro a la Amazonia
central (Estado de Rfo Branco). Al Sur, esta unida ya con la frontera argentina por
Yacuiba, tanto por via terrestre coma ferroviaria. Su aeropuerto internacional presenta
un intenso trafico que crece regularmente y 10 convierte en un lugar de intercambios
de nivel internacional, teniendo en cuenta las limitaciones deI aeropuerto de La Paz
(situado a 4 000 m.s.n.m.).
- La regi6n de Santa Cruz se ha convertido, en 30 afios, en el polo ascendente de la
economia boliviana. Su extenso departamento (370 000 km 2), poco poblado, presenta
importantes recursos naturales, tanto por sus producciones agroindustriales coma
energéticas ; a ello se suman las perspectivas que ofrecen los mineraies deI Mutun en el
130
precambrico, las de vastas reservas forestales estimadas en 5,5 millones de hectâreas, las
posibilidades de grandes extensiones para la ganaderia con 100 000 km2 disponibles asf
coma para la agricultura de exportaci6n, con 200 000 ha facilmente irrigables.
La emergencia econ6mica deI Oriente de Santa Cruz y su integraci6n en su contexto geogrâfico
regional, consideradas en el marco de las mutaciones espaciales internas en curso, destacan aun mas
sus potencialidades y su nueva renta de situaci6n.
Esta nueva redistribuci6n, econ6mica, demogrâfica y espacial, en beneficio de este eje, genera un
nuevo desequilibrio evidente de las estructuras deI pafs :
- Con la desertizaci6n demogrâfica acelerada de la Bolivia andina, en primer lugar a 10
largo de los Andes occidentales. En total, este fen6meno abarca un territorio de 134 877
km2, a 10 largo de la cordillera Occidental y en la franja oeste deI Altiplano, es decir,
el 13 % deI territorio nacional.
- La absorci6n de las fuerzas vivas por el eje central origina el abandono de zonas
marginales, pobres y superpobladas, de los departamentos andinos de Oruro, Chuquisaca,
Potosf y La Paz, es decir, el 20 % de la superficie nacional.
Por eso, las recientes proyecciones demograficas deI !NE (Instituto Nacional de Estadfstica) prevén
que en el 2005, al ritmo actual de las migraciones, el extenso departamento de La Paz (130 000
km 2) tendra su poblaci6n (estimada en 2,3 millones) concentrada en un 80 % en el conglomerado
urbano formado por la capital de La Paz y la ciudad de El Alto, mientras que su campo caera en un
dramatico estado de desertizaci6n demogrâfica.
La evoluci6n de los indicadores deI indice de Desarrollo Humano (lDH), instrumento de medici6n
deI progreso social adoptado par el PNUD, confirma las grandes desigualdades (Roux, 1996) que
afectan el crecimiento de las diversas regiones bolivianas. Sus instrumentos de analisis : esperanza de
vida, alfabetizaci6n, escolarizaci6n y PEI per capita, subrayan la brecha que se ha creado y continua
acentuandose entre las dos Bolivias, una andina y otra deI eje oriental.
Asi, la superposici6n sobre el nuevo eje actual deI desarrollo boliviano de un corredor oceanico que
10 cruzarfa en parte, puede hacer temer, con el nuevo y brutal desarrollo que favoreceria a la regi6n de
Santa Cruz, que los desequilibrios internos actuales se agraven inevitablemente.
131
Bibliographie citée
Introducci6n
Integraci6n regional y desequilibrios territoriales en los pafses andinos 5
El casa boliviano : un mosaico de recomposiciones complejas 6
Metodologia
Identificar e interpretar las estructuras y las dinâmicas dei territorio 8
Los instrumentos : una cadena de procesamiento coherente
y complementaria 8
El anâlisis de los datos 8
La cartomatica ..... . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 8
Estructuras espaciales y modelos graficos : la corematica 8
Conclusi6n 56
Introducci6n 61
Conclusi6n 74
137
Conclusi6n 93
Conclusi6n 108
Introducci6n , 113
El habitat coma marcador de la dinâmica de las poblaciones 113
Ocupaci6n de las viviendas (Mapa 6.1.) 114
Densidades de ocupaci6n de las viviendas individuales (Mapa 6.2. . 115
Conclusi6n 120
138
Bibliografia 131
Cuadros
Mapas
Sources:
- La carte de référence a été réalisée par Louis Arreghini de L'IRD, avec la collaboration de Ismael
Gonzalez Tapia de l'Universidad Mayor de San Andres, à partir de sources documentaires variées en
provenance essentiellement des services de la Subsecretaria de Ordenamiento Territorial.
- Les sources des cartes 1.1 à 1.6 sont indiquées dans la légende de ces cartes
- Les cartes 2.1 à 6.6 ont été réalisées à partir des données de L'INE de Bolivie
Figura y Grâficos