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Leccion Xviii

El dolo es un vicio del consentimiento que implica engaño intencional para inducir a error a otra persona en un acto jurídico. Se clasifica en diferentes tipos según su naturaleza, como dolo grave, dolo irrelevante y dolo unilateral, y puede dar lugar a la nulidad del acto si cumple ciertas condiciones. La omisión dolosa también se considera un acto intencional que causa daño al no cumplir con un deber jurídico.

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Leccion Xviii

El dolo es un vicio del consentimiento que implica engaño intencional para inducir a error a otra persona en un acto jurídico. Se clasifica en diferentes tipos según su naturaleza, como dolo grave, dolo irrelevante y dolo unilateral, y puede dar lugar a la nulidad del acto si cumple ciertas condiciones. La omisión dolosa también se considera un acto intencional que causa daño al no cumplir con un deber jurídico.

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LECCION XVIII:

VICIOS DEL CONSENTIMIENTO. EL DOLO

I. Concepto de Dolo

El dolo es toda maniobra, engaño o artificio realizado con la intención de inducir a error
a otra persona para que celebre un acto jurídico que, de haber conocido la verdad, no
habría realizado o lo habría hecho en otras condiciones.

Características del Dolo:

1. Intencionalidad: debe haber una intención deliberada de engañar.


2. Engaño eficaz: el engaño debe ser determinante para obtener el
consentimiento.
3. Puede ser bilateral o unilateral: puede provenir de una o ambas partes.
4. Puede coexistir con culpa: si no es intencional, pero hay negligencia, puede
haber responsabilidad por culpa, no por dolo.

Dolo vs. Error

 El error es una falsa representación de la realidad sin intención de engañar.


 El dolo implica voluntad maliciosa de inducir al error.

Asimismo, se destaca que el dolo puede entenderse en tres sentidos:

1. Como uno de los vicios del acto jurídico.


2. Como intención de causar un daño.
3. Como la decisión de incumplir un contrato adrede.

II. En el Derecho, especialmente en la doctrina civil paraguaya y


comparada, el vocablo “dolo” tiene varias acepciones según el
contexto en el que se utilice.

1. Dolo como vicio del consentimiento:

Es la acepción más común en el derecho civil contractual. Se refiere al engaño


intencional realizado por una de las partes para inducir a la otra a celebrar un acto
jurídico.

Ejemplo: Una persona oculta intencionalmente un defecto grave en una propiedad al


venderla.

2. Dolo como intención de dañar (Responsabilidad civil y penal)

Aquí, el dolo se entiende como la voluntad deliberada de causar un daño, ya sea en el


ámbito civil (extracontractual) o penal.

Ejemplo en civil: Dañar adrede el vehículo de otra persona.

3. Dolo en el incumplimiento contractual


En algunos casos, el dolo también se presenta cuando una parte incumple
deliberadamente un contrato, sabiendo las consecuencias jurídicas.

Ejemplo: Un proveedor entrega intencionalmente un producto distinto al pactado para


ahorrar costos.

4. Dolo eventual (especialmente en penal, pero con eco en civil)

Es cuando el agente no busca directamente el resultado, pero prevé que puede ocurrir
y acepta ese riesgo.

Ejemplo: Una persona que conduce a gran velocidad en zona escolar y atropella a
alguien. No quiso causar el daño, pero lo previó y aceptó esa posibilidad.

5. Dolo procesal (Derecho procesal civil y penal)

Es el engaño utilizado dentro de un proceso judicial, como la presentación de pruebas


falsas o la ocultación de hechos relevantes.

1. Según la Intensidad o Gravedad

 Dolo principal o determinante: Es el que induce directamente al otro a celebrar


el acto jurídico. Si no existiera, la persona no habría prestado su
consentimiento.
 Dolo incidental o secundario: Es el que no determina la voluntad, pero influye
en las condiciones del acto (por ejemplo, en el precio o modalidad). No anula
el contrato, pero puede dar lugar a indemnización.

2. Según su Procedencia

 Dolo de una de las partes: Proviene directamente del co-contratante que busca
engañar a la otra parte.
 Dolo de un tercero: Proviene de una persona ajena al contrato. Solo produce
efectos si fue conocido o facilitado por la parte que se benefició del acto.

3. Según la Forma de ejecución

 Dolo positivo o comisivo: Se manifiesta mediante acciones engañosas, como


mentir, ocultar información, falsificar datos.
 Dolo negativo u omisivo: Consiste en callar o silenciar información relevante
cuando existe el deber de informarla.

4. Según la Relación con el Daño (especialmente en responsabilidad civil o


penal)

 Dolo directo: El sujeto quiere y busca el resultado perjudicial.


 Dolo eventual: El sujeto prevé la posibilidad del daño y, aun así, actúa,
aceptando el riesgo.

5. Según el Momento en que Ocurre

 Dolo antecedente: Se comete antes o al momento de la celebración del


contrato (afecta el consentimiento).
 Dolo concomitante o coetáneo: Se produce durante la ejecución del contrato.
 Dolo subsiguiente o posterior: Se da después de la ejecución, como medio de
incumplimiento fraudulento.

III. Para que el dolo provoque la anulación de un acto jurídico las


condiciones son:

1. Que el dolo sea grave:

Debe tratarse de un engaño suficientemente intenso o grave, no de simples


exageraciones o astucias menores. Tiene que ser capaz de influir de forma decisiva en
la voluntad de la víctima.

2. Que el dolo haya sido determinante del consentimiento

El engaño debe ser la causa principal por la que la parte afectada celebró el acto
jurídico. Si la persona hubiera obrado igual aun conociendo la verdad, el acto no es
anulable.

3. Que el dolo provenga de la otra parte o sea conocido por ella

Si el dolo fue realizado por un tercero, solo se anula el acto si se prueba que la otra
parte conocía o se aprovechó del engaño.

4. Que no haya confirmación posterior

Si la parte engañada ratifica o confirma voluntariamente el acto luego de conocer el


dolo, ya no puede pedir su nulidad. (Art. 423 del Código Civil sobre confirmación de
actos viciados).

5. Prueba del dolo

La carga de la prueba recae sobre quien lo alega. Se requiere probar que hubo
intención de engañar y que ese engaño influyó directamente en el consentimiento.

IV. Dolo irrelevante

Aunque el Código Civil paraguayo no menciona explícitamente el concepto de dolo


irrelevante, la doctrina y la jurisprudencia tienden a identificarlo cuando el dolo no tiene
una repercusión significativa en el acto jurídico, es decir, cuando el engaño no afecta
de forma sustancial el consentimiento o el objeto del contrato. En este caso, la nulidad
del acto no se considera procedente, ya que el daño causado por el dolo es
considerado de poca importancia.

Este tipo de dolo sería irrelevante si, por ejemplo, el engaño o manipulación no altera
sustancialmente la voluntad del otro contratante o no afecta la esencia del acto
jurídico, como podría ser el caso de un error de poca importancia que no incide en el
interés principal del acuerdo.

V. Dolo grave
El dolo grave en el contexto civil paraguayo tiene mayor relevancia, ya que afecta
significativamente el consentimiento y puede dar lugar a la nulidad del acto o contrato.
Un dolo grave implica una intención de engañar de manera significativa, y este tipo de
fraude puede tener un impacto considerable sobre la validez del contrato o acto
jurídico, generando consecuencias legales severas para la parte que lo ha cometido.
En este caso, el engaño tiene una relevancia suficiente como para que se considere
que el contrato es viciado de nulidad.

El dolo grave es aquel que se utiliza de manera intencional para perjudicar a la otra
parte o inducirla a un error que es fundamental para el acuerdo, como ocultar
información clave o manipular intencionalmente las condiciones de un contrato.

En resumen:

 Dolo irrelevante: En el ámbito civil, podría entenderse como un dolo que no


afecta de manera significativa el consentimiento ni la validez del acto o
contrato. No genera nulidad.
 Dolo grave: Es aquel engaño que afecta sustancialmente el consentimiento y
puede dar lugar a la nulidad del acto jurídico o contrato.

Ambos conceptos, aunque no necesariamente reflejados textualmente de la misma


manera que en el derecho penal, son comprendidos dentro de la doctrina y la
jurisprudencia civil de Paraguay para determinar la validez de los actos jurídicos
viciados por dolo.

VI. Modo de Apreciación de la gravedad del dolo:

El modo de apreciación de la gravedad del dolo en la doctrina paraguaya toma en


cuenta factores como la intención del autor, las consecuencias del dolo, el impacto
sobre el consentimiento, el perjuicio causado y la naturaleza del acto jurídico. Cuanto
más grave sea la intención, el daño, y el vicio en el consentimiento, más grave será el
dolo y más severa será la consecuencia jurídica (nulidad del acto, sanciones, etc.).

El dolo determinante del acto es un concepto jurídico utilizado para describir el tipo de
dolo que determina la realización de un acto o la celebración de un contrato, es decir,
el dolo que influye directamente en la decisión de la persona que lo lleva a cabo,
viciando así su voluntad y consentimiento.

En términos más simples, el dolo determinante del acto es aquel que hace que una
persona actúe o celebre un contrato bajo una falsa creencia, inducida por una
manipulación, engaño o fraude por parte de otra persona. Este dolo es considerado
fundamental para que el acto se realice, ya que, si no hubiera existido el dolo, la
persona afectada no habría llevado a cabo el acto o no habría celebrado el contrato en
los términos en que lo hizo.

Características del dolo determinante del acto:

1. Vicia el consentimiento: El dolo determinante es el que vicia el


consentimiento de una de las partes. Sin este dolo, el consentimiento no se
habría formado de la misma manera, lo que afecta la validez del acto o
contrato.
2. Influencia directa: Este dolo tiene una influencia directa en la acción o
decisión de la persona. La persona que es víctima de este dolo realiza el
acto o suscribe el contrato debido a la engaño o falsedad en la información
proporcionada.
3. Esencial para el acto: El dolo determinante es considerado como esencial
para que el acto o contrato se celebre en primer lugar. Si el engaño no
hubiera existido, el acto no se habría realizado o habría sido realizado bajo
condiciones diferentes.

Ejemplos de dolo determinante del acto:

 Contrato de compraventa: Si una persona vende una propiedad a otra


ocultando un defecto estructural grave, el dolo (engaño sobre el estado de la
propiedad) sería determinante para que la otra parte acepte el contrato. Si se
hubiera conocido la verdad, la parte afectada no habría aceptado las
condiciones del acuerdo.
 Actos jurídicos: Si una persona engaña a otra sobre la existencia de un bien o
derecho, y eso lleva a la otra parte a firmar un contrato, ese dolo sería
determinante para que se celebrara el contrato.

VII. Daño Importante:

El daño importante es un concepto jurídico que se refiere a una lesión significativa o


perjuicio grave causado a los intereses, bienes o derechos de una persona, ya sea en
el ámbito civil, penal o contractual. El daño importante se distingue de un daño menor
por su alcance y consecuencias, ya que tiene un impacto sustancial sobre la víctima o
el acto jurídico en cuestión.

En términos generales, un daño es considerado importante cuando afecta de manera


relevante la vida, propiedad, derechos o bienestar de una persona, y este impacto
puede justificar una compensación o sanción más severa.

Características del daño importante:

1. Gravedad: El daño importante tiene un gran impacto en la persona o en su


patrimonio. Esto podría incluir una pérdida significativa de propiedad, la
alteración sustancial de la situación personal o económica de una persona, o
la violación grave de derechos fundamentales.
2. Consecuencias: Un daño importante genera consecuencias serias que
pueden afectar la capacidad de la víctima para desempeñar sus actividades
cotidianas, su estabilidad económica o su bienestar personal. En contratos,
un daño importante puede justificar la nulidad o la resolución del acuerdo.
3. Relación con el acto o comportamiento ilícito: En el contexto de los actos
jurídicos o delitos, el daño importante está estrechamente vinculado a la
gravedad del comportamiento ilícito o de la conducta dolosa que lo causa.
Un daño de gran magnitud puede surgir de un acto fraudulento, un
incumplimiento contractual grave o un delito, y puede ser utilizado para
justificar sanciones severas.

Ejemplos de daño importante:

1. En el ámbito penal: Un daño importante podría ser una agresión física grave
que cause heridas de consideración o la muerte de una persona. En este
caso, las consecuencias son suficientemente graves como para que se
consideren un factor determinante en la severidad de la pena.
2. En el ámbito civil y contractual: Si una persona compra un bien o celebra un
contrato basado en un engaño (dolo determinante) y como resultado sufre
una pérdida económica significativa, este perjuicio sería considerado un
daño importante. Por ejemplo, comprar una propiedad con defectos
estructurales graves que no fueron informados adecuadamente.
3. Daños a la reputación: Si una persona sufre un daño importante a su
reputación debido a una calumnia o difamación, el impacto en su vida
profesional y personal puede justificar una compensación económica
importante.

¿Por qué se considera importante?

El daño importante se distingue de otros daños menores en que su magnitud es tal


que modifica sustancialmente la situación de la víctima. En el caso de un contrato
viciado por dolo, por ejemplo, el daño importante puede ser determinante para la
nulidad del contrato, o en el ámbito penal, puede influir en la gravedad de la pena
impuesta al infractor.

En resumen, el daño importante es aquel que tiene consecuencias graves para la


persona afectada y justifica, dependiendo del contexto, medidas de reparación o
sanciones legales más severas.

VIII. El dolo unilateral no recíproco:

Es un concepto jurídico utilizado en el ámbito del derecho civil y contractual, que hace
referencia a una situación en la que una sola de las partes en un acto o contrato actúa
con dolo (intención de engañar o fraude), pero la otra parte no tiene conocimiento ni
intención de engañar. Es decir, es un dolo que afecta solo a una de las partes, sin que
haya una reciprocidad de engaño o fraude entre las partes involucradas.

Características del dolo unilateral no recíproco:

1. Unilateralidad: En este tipo de dolo, solo una de las partes está


involucrada en un acto fraudulento o engañoso. La otra parte del
contrato o del acto jurídico no tiene conocimiento de la manipulación o
el engaño que se está produciendo.
2. Falta de reciprocidad: La otra parte, que no está actuando de mala fe,
no comete ningún dolo. Esta parte está inocente respecto al acto de
engaño, lo que distingue este tipo de dolo de otras situaciones en las
que ambas partes podrían estar involucradas en un engaño mutuo (dolo
recíproco).
3. Impacto sobre la validez del acto: El dolo unilateral no recíproco puede
viciar el consentimiento de la parte engañada. Si la parte que ha sido
víctima del dolo hubiera conocido la verdad o no hubiera sido
engañada, probablemente no habría celebrado el contrato o realizado el
acto en las mismas condiciones. Esto puede dar lugar a la nulidad del
acto o contrato, ya que el consentimiento fue viciado por el dolo.

Ejemplo en contratos: Un ejemplo típico de dolo unilateral no recíproco es cuando una


de las partes de un contrato oculta información relevante o engaña a la otra parte,
induciéndola a celebrar el contrato. Por ejemplo, si una persona vende un bien
sabiendo que tiene un defecto grave, pero no informa al comprador, el vendedor está
actuando con dolo unilateral no recíproco. El comprador, al no saber del defecto,
celebra el contrato sin la intención de ser engañado.
IX. Omisión Dolosa:

En la doctrina jurídica paraguaya, la omisión dolosa es un concepto que se refiere a la


conducta omisiva (es decir, la falta de acción) que se lleva a cabo de forma
intencionada o dolosa, con conocimiento y voluntad de que la omisión produce un
daño o perjuicio a otro, o bien vulnera un deber jurídico. La omisión dolosa implica que
el sujeto, al no hacer lo que debía hacer, tiene la intención de causar un daño o de
beneficiarse de una situación ilícita.

Características de la omisión dolosa:

Omisión con conocimiento y voluntad: En la omisión dolosa, el sujeto no realiza una


acción que está obligado legalmente a hacer, pero lo hace de manera intencionada y
con pleno conocimiento de las consecuencias de su inacción. El autor es consciente
de que su omisión puede causar un daño o lesionar un derecho.

Incurrir en un deber de actuación: La omisión dolosa generalmente ocurre en


circunstancias donde existe un deber jurídico de actuar. Esto puede estar vinculado
con una obligación que la persona tiene frente a otra, como el deber de auxilio (por
ejemplo, ayudar a una persona en peligro) o el cumplimiento de un contrato. El hecho
de no cumplir con este deber, a sabiendas de las consecuencias, se considera una
omisión dolosa.

Dolo en la omisión: El dolo se refiere a la intención de causar un resultado ilícito. En la


omisión dolosa, el sujeto tiene la voluntad de no actuar, y a sabiendas de que su
inacción traerá como consecuencia un perjuicio o un daño, opta por no actuar. Este
dolo puede ser tanto directo (cuando se desea el daño) como indirecto (cuando se
asume el riesgo de que el daño ocurra).

Diferencia con la omisión culposa:

A diferencia de la omisión culposa, donde el sujeto no actúa de manera intencionada,


sino por negligencia o imprudencia, la omisión dolosa implica una intención deliberada
de no cumplir con un deber, con el fin de obtener un beneficio ilícito o causar un
perjuicio. En la omisión culposa, el resultado es involuntario y producto de la falta de
diligencia.

La omisión dolosa en la doctrina jurídica paraguaya se refiere a la inacción


intencionada de una persona que está obligada por un deber jurídico a actuar, pero
decide no hacerlo a sabiendas de que esta omisión causará un perjuicio o un daño a
otra persona. Esta conducta implica intención y no simplemente una negligencia o
imprudencia. La omisión dolosa puede tener consecuencias tanto en el ámbito penal
como civil, dependiendo del contexto y la gravedad del daño causado.

X. Efectos del dolo:

En la doctrina jurídica paraguaya, el dolo tiene efectos importantes en diversos


ámbitos, especialmente en el derecho civil y el penal, dado que influye en la validez de
los actos jurídicos y en la responsabilidad penal del autor del engaño. Los efectos del
dolo son particularmente relevantes cuando se trata de la nulidad de actos o la
imposición de sanciones, dependiendo de si se trata de dolo en el ámbito contractual,
delictivo o contractual civil.

A continuación, se detallan los principales efectos del dolo:


1. Efectos del dolo en el ámbito civil:

Vicia el consentimiento: En el derecho civil y contractual, el dolo tiene como principal


efecto la nulidad o anulabilidad del acto o contrato. El dolo vicia el consentimiento de la
persona engañada, es decir, esta persona no habría celebrado el contrato o realizado
el acto de haber conocido la verdad de los hechos. El consentimiento viciado por dolo
puede llevar a la nulidad del acto o contrato en cuestión, dependiendo de la magnitud
del dolo y su impacto sobre la voluntad del afectado.

Nulidad del contrato: Según el Código Civil de Paraguay, el dolo puede dar lugar a la
nulidad o anulabilidad de los actos jurídicos. Si el dolo es grave y ha afectado
sustancialmente el consentimiento, el acto o contrato celebrado bajo esa influencia
puede ser declarado nulo. La persona que ha sido víctima del dolo puede demandar la
nulidad del contrato, con la finalidad de restaurar su situación original.

Reparación de daños: El dolo puede generar la obligación de reparar los daños


causados a la parte engañada. Si el dolo ha causado perjuicios económicos o daños
materiales a la víctima, la parte que ha actuado de mala fe puede ser responsable de
compensar a la otra parte por los daños sufridos. Esto implica que la parte afectada
puede reclamar una indemnización por los perjuicios derivados de la conducta
fraudulenta.

Acción rescisoria: En algunos casos, el dolo puede permitir que la parte afectada
rescinda (de forma retroactiva) un contrato. La acción rescisoria busca anular el
contrato y restituir a las partes a la situación previa a la celebración del acto.

XI. Dolo de un tercero:

En la doctrina jurídica paraguaya, el dolo de un tercero se refiere a la conducta


fraudulenta o engaño llevado a cabo por una persona distinta a las partes principales
en un acto jurídico o contrato, que afecta a una de las partes en ese acto o contrato.
Es decir, el dolo de un tercero involucra a una persona que no forma parte directa de
un contrato o relación jurídica, pero cuya acción de engaño induce a una de las partes
a realizar un acto jurídico bajo falsas pretensiones o condiciones.

Características del dolo de un tercero:

Intervención de una tercera persona: En este tipo de dolo, no son las partes
involucradas en el acto o contrato las que cometen el engaño, sino un tercero ajeno a
la relación contractual o al acto jurídico. Esta persona actúa con la intención de
perjudicar a una de las partes y hacer que esta parte actúe de una determinada forma
(como celebrar un contrato o realizar un acto), mediante el uso de engaños o fraude.

Impacto en las partes del acto o contrato: Aunque el dolo es cometido por un tercero,
la parte engañada es la que experimenta las consecuencias del fraude. La parte
afectada realiza un acto que, bajo condiciones normales, no habría realizado si no
hubiera sido influenciada por el engaño del tercero.

Causación de un perjuicio: El dolo de un tercero generalmente causa un perjuicio o


daño a la persona engañada, quien, al ser inducida a error, realiza un acto jurídico que
no le beneficia o que le causa una pérdida económica o patrimonial.
Vicio del consentimiento: El dolo de un tercero tiene el mismo efecto que el dolo
realizado por una de las partes involucradas directamente. Si el dolo es grave, puede
viciar el consentimiento de la parte afectada, lo que puede dar lugar a la nulidad o
anulabilidad del acto o contrato, dependiendo de las circunstancias.

Ejemplos de dolo de un tercero:

Fraude en la compraventa: Si un tercero engaña a una de las partes de un contrato de


compraventa, haciéndole creer que el vendedor es el propietario legítimo de un bien, y
como resultado de ese engaño, la parte afectada compra el bien, este fraude del
tercero puede afectar la validez del contrato y permitir que la parte engañada demande
la nulidad del mismo.

Intervención en contratos laborales: Si un tercero induce a un empleador a contratar a


una persona utilizando referencias falsas sobre su experiencia o capacidades, el
empleador, engañado por el tercero, firma el contrato laboral. El dolo de este tercero
podría influir en la validez del contrato y dar lugar a consecuencias legales.

Fraude en el testamento o herencia: Si un tercero engaña a una persona (como un


testador) para que realice un testamento bajo falsos supuestos (como informándole
incorrectamente sobre el estado de salud o circunstancias de herederos), dicho
testamento podría ser impugnado, ya que el dolo de un tercero vicia la voluntad del
testador.

XII. Prueba del dolo:

En la doctrina jurídica paraguaya, la prueba de dolo se refiere al proceso mediante el


cual se demuestra que una persona ha actuado con dolo en un acto jurídico,
contractualmente o en una conducta ilícita, con el fin de perjudicar a otra o de obtener
un beneficio ilícito. El dolo, en este contexto, implica una intención fraudulenta o
engaño, y la prueba de este dolo es esencial tanto en el ámbito civil como penal para
la determinación de la validez de un acto o la responsabilidad del autor.

Características de la prueba de dolo:

Prueba subjetiva: El dolo es un elemento subjetivo del acto, ya que implica la intención
o conocimiento de una persona de que su conducta va a causar un perjuicio o un daño
a otra parte, o de que va a obtener un beneficio ilícito. Como es un acto de voluntad,
es más difícil de probar que los hechos objetivos de un acto. La prueba del dolo se
enfoca en demostrar la intención y el propósito malicioso de la persona.

Carga de la prueba: En general, la carga de probar el dolo recae sobre la parte que
alega su existencia. Es decir, si una persona afirma que un contrato fue celebrado bajo
dolo, deberá demostrar que la otra parte actuó de mala fe. Sin embargo, si el dolo es
evidente, por ejemplo, a través de pruebas directas de fraude o engaño, puede ser
más fácil demostrar su existencia.

Pruebas directas e indirectas:

Pruebas directas: Son aquellas que demuestran el dolo de manera explícita, como
declaraciones de la parte que cometió el dolo, documentos que prueban el engaño o
manipulación, grabaciones, correos electrónicos, mensajes u otros documentos que
reflejen la intención fraudulenta.
Pruebas indirectas: En muchos casos, el dolo no se puede probar de manera directa,
por lo que se utilizan pruebas circunstanciales que permiten inferir la existencia del
dolo. Esto puede incluir, por ejemplo, la conducta de las partes antes o después de la
firma de un contrato, la discrepancia entre lo que se pactó y lo que realmente ocurrió,
o la desproporción de las condiciones acordadas.

Presunciones:

En algunos casos, la ley o la doctrina pueden permitir la presunción del dolo. Por
ejemplo, cuando se demuestra que una parte actuó con comportamientos que
normalmente solo se asocian con fraude o con la intención de causar un daño. A partir
de estas presunciones, puede inferirse que hubo dolo, aunque no se cuente con
pruebas directas.

Testimonios:

Los testimonios de las partes involucradas y de terceros que fueron testigos de los
hechos relacionados con el acto en cuestión pueden ser cruciales para probar la
existencia del dolo. La declaración de la parte que alega dolo también puede tener un
peso importante, pero debe ser corroborada por pruebas adicionales para que sea
efectiva.

Documentación:

En el ámbito civil, los documentos que evidencian el engaño son fundamentales para
probar el dolo. Esto incluye contratos, correspondencia escrita, acuerdos previos o
cualquier otro documento que demuestre el fraude. En algunos casos, el análisis de la
proporcionalidad o equidad de las condiciones contractuales también puede ser
indicativo de que hubo dolo.

Prueba pericial:

En ciertos casos, especialmente cuando el dolo está relacionado con fraudes


complejos, puede ser necesario recurrir a la prueba pericial. Un perito podría ser
designado para analizar documentos, contratos, o situaciones que permitan determinar
si se trató de una conducta fraudulenta.

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