“Los amigos de la plaza”
En un pequeño barrio lleno de árboles
y casas de colores, vivía Luna, una
niña curiosa que siempre se
preguntaba:
—¿Quién hace que todo funcione en mi
comunidad?
Una mañana de sábado, Luna salió a la plaza y se encontró
con Don Pedro, el jardinero, que regaba las flores.
—¡Buenos días, Luna! —saludó con una sonrisa—. Mira cómo
crecen estas plantas gracias al cuidado diario.
—¡Qué bonito trabajo! —dijo Luna—. Tú haces que nuestra
plaza se vea feliz.
Más tarde, vio a la señora Lili, la panadera, sacando pan
calientito del horno.
—¡Hola, Luna! ¿Quieres probar una galleta?
—¡Gracias! —respondió—. ¡Tu trabajo hace que el barrio
huela delicioso!
Después pasó por la posta y vio al doctor Marcelo atendiendo
a una niña que se había caído en bicicleta.
—El doctor también ayuda mucho —pensó Luna—. ¡Su trabajo
cuida nuestra salud!
Ese día, Luna comprendió algo muy importante: cada persona
en su comunidad
tiene un trabajo especial que ayuda a todos. Y con una
sonrisa en el rostro, corrió a casa para dibujar un mural
con todos los oficios que había visto.