ACTIVIDAD: 02
2° “PROPONEMOS ACCIONES PARA RECONOCER Y
REGULAR
NUESTRAS EMOCIONES EN RELACIÓN CON LA
ESPIRITUALIDAD CRISTIANA” 2DO
Oración.
Dame agudeza para entender. Capacidad para asimilar.
Método y facilidad para aprender.
Ingenio para interpretar y gracia copiosa para hablar. Dame acierto
al empezar.
Dirección al progresar y perfección al acabar. Tú, que eres
verdadero Dios.
Hombre que vives y reinas por los siglos de los siglos.
¡Amén!
SITUACIÓN SIGNIFICATIVA:
Al iniciar las clases a nivel Nacional en las Instituciones Educativas, se observa que
los estudiantes llegan con diferentes necesidades académicas, emocionales,
morales y espirituales; por lo mismo, existe la preocupación por generar espacios
donde los estudiantes desarrollen la capacidad para resolver conflictos, tomen
decisiones, expresen de forma adecuada sus emociones, practiquen valores y
ejerciten sus habilidades blandas y sociales para lograr un buen clima institucional.
Ante esta situación nos planteamos el siguiente reto: ¿Qué acciones proponemos
para fomentar el bienestar socioemocional, espiritual y físico desde las enseñanzas
de la Sagrada Escritura y el Magisterio de la Iglesia?
Se observan las siguientes imágenes:
RESPONDE LAS SIGUIENTES PREGUNTAS SEGÚN LO OBSERVADO:
Los estudiantes responden con la técnica de la lluvia de ideas:
¿Qué observas en las imágenes?
¿Estas imágenes representan una forma de vivir? Si. No ¿Por qué?
¿Cuánto tiempo crees que le dedican a estar “conectados” y cuánto tiempo al
diálogo con su familia?
¿Por qué muchos adolescentes prefieren entablar contacto y comunicación
mediante el uso de la tecnología?
¿Qué les ofrece afectivamente estos espacios?
¿Te sientes identificado con alguna de estas imágenes? Explica.
Si lograras definir en pocas palabras ¿Qué es tener salud emocional y
espiritual? Explica.
Se conforman equipos con los estudiantes solicitando que elijan un líder para el
trabajo colaborativo. Cada equipo tendrá que realizar las siguientes acciones:
Responden a las preguntas de análisis.
Sintetizan las ideas y el aporte de cada integrante.
Leen con atención la lectura (Anexo I, II, III y IV respectivamente). Responden a las
preguntas de análisis que son distintas para cada grupo.
Sintetizan las ideas y el aporte de cada integrante.
De acuerdo con el contenido de la lectura en relación con sus experiencias,
plantean propuestas para fomentar la salud emocional y espiritual.
Los estudiantes proponen acciones desde lo aprendido,
respondiendo a las siguientes preguntas:
¿Qué acciones promovemos para cuidar nuestra salud emocional?
¿Qué acciones promovemos para fortalecer nuestra salud espiritual?
¿Qué valores cristianos promovemos para fomentar el bienestar socioemocional y
espiritual?
ANEXO I
EQUIPO 1. Salud corporal.
Nuestro cuerpo, templo del Espíritu Santo.
San Pablo escribe: “¿No saben que son templo de Dios y, que el
Espíritu de Dios mora en ustedes?... el templo de Dios, el cual son ustedes,
santo es” (1 Corintios 3, 16-17). Existen muchas personas que no
reconocen el valor de nuestro cuerpo como algo sagrado, como parte de
nuestro propio ser, como parte de nuestra dignidad, de nuestro valor como
personas humanas. Se es persona por el alma humana y por el cuerpo
humano. Por lo tanto, el cuerpo es sagrado, es el medio material que Dios
nos ha regalado para poder realizar miles de obras buenas y nunca se le
debe despreciar considerándolo como un estorbo o como un objeto con el
que puedo hacer lo que se me antoja.
En los hombres, el cambio más notable es que aumentó su estatura
y su peso; vino el rápido crecimiento de sus huesos largos del cuerpo: un
"estirón" repentino. Su voz cambió y se volvió ronca. Se ensancharon sus
hombros y se desarrollaron sus músculos. Todo su cuerpo se ha preparado
para que puedan llevar a cabo su misión como jefes futuros de una familia,
misión que requiere de mucha fuerza y mucha valentía, pues a ustedes,
hombres, les corresponderá velar porque nada falte en su familia; no sólo
casa, vestido y sustento, sino principalmente la seguridad que solo dan el
amor y la disciplina.
Las mujeres tuvieron también sus cambios, bien diferentes a los de
los hombres: aumentó su estatura, mas no tanto como la de ellos,
crecieron sus pechos, sus caderas se redondearon haciendo parecer más
delgada la cintura y de pronto, las niñas de hace unos años, que jugaban
fútbol y canicas con los niños, se convirtieron en unas mujeres delicadas y
femeninas. Con todos estos cambios físicos, su cuerpo se ha ido
preparando para la grandiosa misión de la maternidad. Los cambios físicos
en las mujeres se notan por fuera y se sienten por dentro.
También es importante no confundir la atracción sexual con el
amor. Esa atracción poderosa que sienten hacia el otro sexo puede llegar a
formar parte del amor, pero no es el amor, pues el amor no es un
sentimiento ni una sensación, sino que es un acto de la voluntad. Para
comprender que todo tiene su tiempo, incluso el desarrollo de una sana
afectividad es importante que reconozcamos que somos personas creadas
a imagen y semejanza de Dios.
Recuerda que “La pureza de corazón ...nos permite considerar el cuerpo
humano, el nuestro y el del prójimo, como un templo del Espíritu Santo,
una manifestación de la belleza divina". (Catecismo de la Iglesia Católica
n.2519).
Respondan a las siguientes preguntas:
1. ¿Por qué el cuerpo no es un estorbo o un objeto con el cual puedo
hacer lo que me dé la gana?
2. ¿Cuáles son las características físicas que distinguen a un varón y a una
mujer?
3. ¿Cómo explicarían desde su experiencia la expresión “pureza de corazón”?
4. ¿Por qué es importante reconocer que somos personas humanas
creadas a imagen y semejanza de Dios?
5. Si nuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo ¿Qué actividades
podemos realizar para mantener un buen estado de salud corporal?
ANEXO II
EQUIPO 2. Salud mental y emocional.
Conceptos sobre la salud mental y emocional.
La salud mental es un estado de bienestar mental que permite a las
personas hacer frente a los momentos de estrés de la vida, desarrollar
todas sus habilidades, poder aprender y trabajar adecuadamente y
contribuir a la mejora de su comunidad. La salud mental es, además, un
derecho humano fundamental y esencial para el desarrollo personal,
comunitario y socioeconómico. Es más que la sola ausencia de trastornos
mentales. Significa tener bienestar y serenidad, incluso en momentos de
incertidumbre o complejidad.
Salud emocional y fe
Hasta hace poco, la mayoría de los psiquiatras, médicos, psicólogos
y otros profesionales de la salud consideraba a la fe cristiana un factor
negativo para la salud mental, señal de inmadurez psicológica y
generadora de neurosis y desajustes emocionales. En contraste, en la
década de los noventa muchos la perciben como un elemento para la salud
mental y espiritual. Es ahora que resurge el tema de la espiritualidad y se
da mucha importancia a lo trascendental y a la sanidad espiritual.
En este contexto conviene preguntarnos: ¿Qué razón hay para que
actualmente tantos profesionales no cristianos legitimen la fe, y qué
consecuencias, tanto terapéuticas como pastorales, tiene esta nueva
faceta de convivencia entre la fe y las ciencias de la salud mental?
Investigaciones realizadas mayormente en la década de los
noventa concluyen que, en un ochenta por ciento de los casos, la fe está
asociada a beneficios que ésta presta en el área de la salud mental y
física. Últimamente diversos organismos de salud se han referido en sus
revistas profesionales a la correlación positiva entre la fe y la salud mental.
Así, por ejemplo, se afirma que la fe no es dañina sino favorable en casos
como el de la depresión, el suicidio, la delincuencia, el alcoholismo, el
bienestar emocional, el divorcio, las enfermedades físicas o mentales, etc.
Se indica también que las personas con una fe activa tienden a ser menos
depresivas y a no considerar el suicidio como una solución a sus
problemas, y tienen mayor fortaleza emocional para enfrentar crisis tales
como la del abandono o de enfermedades terminales, presentando un
estilo de vida saludable.
Otros estudios señalan que la fe es un elemento positivo para la
salud mental porque ofrece proveer un propósito definido para la vida,
tener fe en Dios, poseer una amplia capacidad de amar y perdonar,
facilitar la capacidad de meditar y experimentar paz interior, y el sentirse
parte de una comunidad, lo cual conlleva un sentimiento de aceptación.
Recuerda que, en tiempos de duda u oscuridad, podemos repetir las palabras
de San Pablo, apóstol de Jesús “Todo lo puedo en Aquél que me conforta”
(Filip. 4,13).
Respondan a las siguientes preguntas:
1. ¿Cuáles son los riesgos de no cuidar nuestra salud emocional?
2. ¿Cuál es la relación que tiene la salud emocional con la fe?
3. ¿Qué características tiene una persona que goza de un buen estado
de salud mental y emocional?
4. De alguna manera. ¿Algún participante del equipo ha tenido una
experiencia donde la fe ha sido fuente de fortaleza familiar?
5. ¿Qué actividades podemos realizar para tener una buena salud emocional?
ANEXO III
EQUIPO 3. Salud espiritual.
"Dios creó al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó,
hombre y mujer los creó" (Gn 1,27). El hombre ocupa un lugar único en la
creación: "está hecho a imagen de Dios"; en su propia naturaleza une el
mundo espiritual y el mundo material; es creado "hombre y mujer". Dios lo
estableció en la amistad con él (CaIC 355). De todas las criaturas visibles
sólo el hombre es "capaz de conocer y amar a su Creador" (GS 12,3); es la
"única criatura en la tierra a la que Dios ha amado por sí misma" (GS 24,3);
sólo él está llamado a participar, por el conocimiento y el amor, en la vida
de Dios. Por haber sido hecho a imagen de Dios, el ser humano tiene la
dignidad de persona; no es solamente algo, sino alguien. Es capaz de
conocerse, de poseerse y de darse libremente y entrar en comunión con
otras personas; y es llamado, por la gracia, a una alianza con su Creador, a
ofrecerle una respuesta de fe y de amor que ningún otro ser puede dar en
su lugar. (CaIC 357).
Por estas razones, de la misma manera que cuidamos la salud
corporal o emocional, es necesario alimentar el espíritu con la vida de
gracia, la oración y el ofrecimiento. Cuanto más educamos y fortalecemos
nuestro espíritu, más fácil es crear un ambiente positivo, resiliente y
perseverante. Educar y cuidar nuestra vida espiritual implica participar de
los sacramentos, especialmente de la Eucaristía, practicar la vida de
oración y perseverar en los buenos propósitos.
“La oración es la elevación del alma a Dios o la petición a Dios de
bienes convenientes” (San Juan Damasceno). La humildad es la base de la
oración. “Nosotros no sabemos pedir como conviene” (Rm 8, 26). La
humildad es una disposición necesaria para recibir gratuitamente el don de
la oración.
Estamos viviendo el tiempo de Cuaresma y el Papa Francisco nos
invita a fortalecer nuestra vida espiritual con la PRÁCTICA DEL AYUNO que
significa privarnos de aquellas ataduras que nos están esclavizando; puede
ser nuestro comportamiento, la saturación de información (verdadera o
falsa) o productos de consumo, para abrir las puertas de nuestro corazón a
Dios. También nos anima a vivir la ESPERANZA que nace de la
reconciliación con Dios, con los demás e incluso con nosotros mismos para
convertirnos en difusores del perdón mediante nuestras palabras y gestos.
Esto puede ser posible con el recogimiento y el silencio de la oración; por
último, podemos vivir con más profundidad, la CARIDAD, mostrando
atención y compasión por cada persona.
La vida de los santos también nos animan a cuidar nuestra salud
espiritual, mostrándonos con su ejemplo de vida que sí se puede vivir las
virtudes humanas desde un encuentro personal con Dios; por ejemplo,
Carlo Acutis encontraba paz y claridad en las visitas a la Capilla del
Santísimo; Teresita del Niño Jesús, veía su caminito al cielo en cumplir bien
y con amor los deberes diarios o, Domingo Savio quien procuraba cuidar la
pureza de su alma, evitando malas conversaciones y hablando de Jesús a
sus demás compañeros.
Recuerda que, nuestro corazón es la morada de Dios por tanto su promesa
se hace realidad en nuestra vida cuando tomamos en cuenta sus palabras:
“Si permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo
que quieran, y se les concederá” (Jn 15, 7).
Respondan a las siguientes preguntas:
1. ¿Cuáles son las características que distinguen a la persona
humana de los demás seres de la creación?
2. ¿Por qué el ser humano es el único capaz de reconocer y adorar a Dios?
3. ¿Por qué la vida de oración es importante para el crecimiento espiritual?
4. ¿Cuál es la relación entre el mensaje del Papa y la vida de los santos?
5. ¿Qué actividades podemos realizar para tener una buena salud espiritual?
ANEXO IV
Equipo 4.
Respeto por el cuerpo y la salud emocional del prójimo.
Jesús resume los mandamientos en dos grandes preceptos:
“Amarás a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo” (Mc
12, 29 -31). Este mandamiento resume lo que podemos hacer por los
demás ya que si cuidamos nuestro cuerpo y tratamos de estar bien
emocionalmente para tomar mejores decisiones es necesario crear los
mismos espacios para quienes nos rodean. Si nosotros estamos bien, los
demás también se sentirán bien. Cuidar de nuestro cuerpo como templo
del Espíritu Santo implica querer el bien para los demás así lo recuerda el
Papa Francisco en su discurso para la preparación de la XXXVII (37°)
Jornada Mundial de la Juventud al mencionar el ejemplo de la Virgen María
que no pierde el tiempo buscando la atención o la aprobación de los demás
sino que se mueve para servir a su prima Isabel, de la misma manera
nuestro caminar, si está habitado por Dios nos lleva directamente al
corazón de cada uno de nuestros hermanos. También menciona que los
jóvenes son la esperanza de una nueva unidad para la humanidad
fragmentada y dividida.
Al leer con atención el mensaje del Nuevo Testamento podemos
reconocer cómo el mensaje de Jesús hace eco en las palabras de sus
discípulos; por ejemplo, en la carta del Apóstol Juan se puede leer: “Si
alguno dice que ama a Dios, pero odia a su hermano, es un mentiroso”
(1Jn 4, 20) por tanto, es necesario reconocer que nuestro prójimo merece
el mismo respeto y cuidado por su cuerpo que nosotros le dedicamos al
nuestro, así como a nuestras emociones. Si bien es cierto existen
situaciones que nos dejan desconcertados, no podemos dejar de practicar
los valores humanos y cristianos con los cuales fuimos educados respecto
a los demás. La amabilidad, el buen trato, la solidaridad con los más
necesitados o la honestidad para ofrecer una amistad auténtica.
Para promover el respeto por la vida de los demás es necesario
reconocer que todos tenemos dignidad y que por derecho nos corresponde
tener una vida plena, saludable y próspera. Si Dios es Padre quiere decir
que los seres humanos somos hermanos y merecemos tratarnos bien
solamente por nuestra condición humana. Cuanto más si nos decimos
creyentes.
Recuerda que, Jesús nos invita a reconocer que todo en este mundo es
recíproco: “Todo lo que ustedes desearían de los demás, háganlo con ellos:
ahí está toda la Ley y los Profetas” (Mt 7, 12).
Respondan a las siguientes preguntas:
1. ¿Cuál es el mandamiento que resume toda la ley y los profetas?
2. ¿Por qué es tan importante respetar el cuerpo y las emociones de los
demás?
3. ¿Qué valores cristianos y humanos podemos practicar para
promover un entorno emocionalmente saludable?
4. ¿Por qué es importante reconocer que todos tenemos la misma
dignidad de ser hijos de Dios?
5. ¿Qué actividades podemos realizar para promover el cuidado y
respeto por la vida de los demás?
ANEXO V
RITERIOS DE AUTOEVALUACIÓN PARA EL ESTUDIANTE
COMPETENCIA. Construye su identidad como persona humana, amada por Dios, digna, libre y
trascendente, comprendiendo la doctrina de su propia religión, abierto al diálogo con las que le son
cercanas.
NIVELES DE LOGRO LO LOGRÉ LO LOGRÉ CON NO LO
¿POR QUÉ? AYUDA LOGRÉ
¿POR QUÉ? ¿POR QUÉ?
Comprende sus propias
emociones y propone
acciones que favorecen el
respeto y la caridad y el
encuentro con Dios en su
entorno.
Promueve la práctica de
acciones que fomentan el
bienestar emocional y
espiritual y el respeto por la
vida humana y el bien común.