0% encontró este documento útil (0 votos)
70 vistas5 páginas

ORATORIA

El documento aborda la problemática de la violencia escolar y propone acciones para crear un ambiente educativo libre de violencia. Se enfatiza la importancia de inculcar valores como la tolerancia y el respeto, así como la necesidad de colaboración entre alumnos, maestros y padres para abordar esta situación. Además, se sugieren medidas para mejorar la calidad de las relaciones educativas y fomentar la participación activa de los estudiantes en su propio proceso de aprendizaje.

Cargado por

arsinoe.zasa
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOC, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
70 vistas5 páginas

ORATORIA

El documento aborda la problemática de la violencia escolar y propone acciones para crear un ambiente educativo libre de violencia. Se enfatiza la importancia de inculcar valores como la tolerancia y el respeto, así como la necesidad de colaboración entre alumnos, maestros y padres para abordar esta situación. Además, se sugieren medidas para mejorar la calidad de las relaciones educativas y fomentar la participación activa de los estudiantes en su propio proceso de aprendizaje.

Cargado por

arsinoe.zasa
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOC, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Director unos compañeros se están peleando, maestro los niños más grandes molestan a los

más pequeños, actos de violencia que ocurren diariamente en la gran mayoría de las escuelas,

pero ¿qué haces tú, tú, sí tú… ¿qué hacemos para evitar estas situaciones?

Buen día distinguidos miembros del Honorable jurado, maestros, maestras, compañeros y

público que me escucha, mi nombre es ______________________________ soy alumno(a) de la

Escuela Primaria Francisco I. Madero de la localidad Nuevo Tejamanil, ubicada en el municipio

de Cazones de Herrera. Estoy frente a ustedes para disertar el tema “cómo puedo contribuir a

que mi escuela sea un espacio libre de violencia.

Hoy en día es verdad que uno de los temas de mayor interés es la violencia escolar. Año tras

año con este problema que hunde la reputación y la imagen de nuestras escuelas. Alumnos,

padres y madres de familia, especialistas en la materia, en ocasiones aportamos opiniones y en

la mayoría de los casos exigimos que se erradique este mal que provoca el miedo entre aquellos

que la sufren, abandono escolar, y un sin fin de hechos lamentables que se han evidenciado en

redes sociales y noticieros.

Hablar de violencia escolar es hablar de distintos factores que van desde la desintegración

familiar, juegos violentos, drogadicción, falta de valores, problemas emocionales, y un sin fin

de motivos los cuales la hacen crecer y poner en riesgo nuestra integridad física, psicológica y

emocional.

Debemos tener presente que la escuela es nuestro segundo hogar, donde compartimos gran

parte de nuestras experiencias, es por ello que las autoridades educativas han creado

programas para anular esta problemática, sin embargo estos hechos crecen de una manera

desmedida. Si bien el gobierno, los maestros y demás personas involucradas en la educación

son responsables de cumplir con la obligación de brindarnos la seguridad, es nuestro deber

actuar para aminorar estos hechos que son una pesadilla para nuestros compañeros que la

sufren constantemente.

Creo que el gran parte aguas de este sentido tema, radica en la falta de valores. Hablamos de

esta como el cáncer de nuestro entorno, pero nunca aceptamos que la fomentamos

cotidianamente, desde la justificación a nuestros actos por parte de nuestros padres, con las
permisivas de violencia para resolver problemas entre iguales … ¡no te dejes!, si te pegan,

¡pégale más fuerte! yo te defiendo en la escuela, que lamentable.

Como niños y niñas que padecemos los estragos de esta insoportable y agobiante situación,
considero que, sí podemos hacer frente a esta problemática, desde el momento en que evitemos
juegos violentos, insultos y empecemos a practicar un estilo de vida que mejore nuestra
convivencia en la que se incluyan valores como, la tolerancia, la empatía y el respeto como seres
humanos.

Exhorto a nuestras autoridades a elaborar y aplicar proyectos eficaces que combatan la violencia
en nuestras escuelas.

Que nuestro gobierno:

Ponga a disposición de nuestros maestros programas y materiales que permitan el desarrollo de


actividades para prevenir la violencia.

Se rompa la conspiración de silencio sobre la violencia escolar, que aplique medidas y verifique que
sean aplicadas en los centros escolares, con la finalidad de crear espacios reales donde impere la
convivencia sana y pacífica.

Estimados compañeros, público en general es hora de actuar, salir de nuestra trinchera y hacer
frente, tener la valentía para decir basta de abusos, basta de ofensas, basta de golpes,
aprendamos a pedir ayuda cuando se necesite, como niños y niñas y como ciudadanos
responsables, apliquemos las recomendaciones de seguridad que nuestras autoridades educativas
nos manifiestan por medio de la radio, la televisión y las dichosas redes sociales, de esta manera
es como podremos hacer de nuestras escuelas un lugar seguro y libre de violencia.

HE DICHO.
Conclusiones sobre cómo prevenir la violencia desde las relaciones que se establecen en la
escuela

A partir de lo analizado en este artículo se desprende que, para prevenir la violencia desde las relaciones que se establecen
en la escuela, es preciso:

 Adaptar la educación a los actuales cambios sociales, desarrollando la colaboración a


múltiples niveles, de forma que sea posible afrontar los complejos retos sociales que la
educación vive hoy. Para conseguirlo, hay que redefinir los papeles a partir de los cuales se
estructura la interacción educativa, dando al alumnado un papel más activo en su propia
educación, permitiendo que el profesorado incremente su autoridad, y poniendo en
marcha nuevos esquemas de colaboración entre la escuela y la familia, así como con el
resto de la sociedad. Estos objetivos exigen promover nuevos contextos que ayuden a la
búsqueda conjunta de soluciones para una meta compartida, como es la de mejorar la
educación, basados en el respeto mutuo entre los distintos agentes educativos, porque si
la escuela no está hoy aislada de los problemas que se producen fuera de ella, tampoco
debería estarlo para las soluciones.
 Mejorar la calidad del vínculo educativo y desarrollar el empowerment. Los estudios sobre
el origen de la violencia llevan a destacar la falta de calidad del vínculo educativo como
una de sus principales causas. Para prevenirla desde la escuela, es imprescindible que el
profesorado desarrolle su poder de referencia, así como distribuir el protagonismo
académico entre el alumnado, incrementando con ello lo que suele denominarse en
distintos foros internacionales como empowerment. La escuela debe promoverlo,
favoreciendo que cada alumno/a defina y desarrolle sus propios proyectos escolares. Los
procedimientos educativos participativos, como el aprendizaje cooperativo en grupos
heterogéneos, son de gran eficacia para conseguirlo. El fortalecimiento de las personas
encargadas de la educación, sobre todo del profesorado, debe ser destacado también
como una condición básica para mejorarla.
 Desarrollar alternativas a la violencia en los contextos y en los individuos. La violencia
puede ser utilizada para responder a funciones psicosociales cuando se carece de
alternativas. Por eso, y para prevenirla, es preciso desarrollarlas estableciendo contextos y
procedimientos alternativos en el sistema escolar (como las asambleas de aula que
pueden llevarse a cabo en las tutorías) y en la familia, por medio de los cuales y de forma
normalizada (sin que nadie se sienta amenazado en ellos) puedan expresarse las tensiones
y las discrepancias y resolverse los conflictos sin recurrir a la violencia (a través de la
comunicación, la negociación, la me-diación...), en donde las víctimas puedan encontrar la
ayuda que necesitan sin ser estigmatizadas por ello; y promoviendo alternativas en todos
los individuos (alumnado, profesorado...) mediante habilidades que permitan afrontar la
tensión y resolver los conflictos sin recurrir a la violencia.
 Romper la conspiración de silencio sobre la violencia escolar, e insertar su tratamiento en
un contexto normalizado orientado a mejorar la convivencia. Entre las condiciones que
contribuyen a la violencia escolar, destacan tres características de la escuela tradicional: la
justificación o la permisividad de la violencia entre chicos, como forma de resolución de
conflictos entre iguales; el tratamiento habitual que se da a la diversidad actuando como si
no existiera; y la falta de respuesta del profesorado ante la violencia entre escolares, que
deja a las víctimas sin ayuda, y que suele ser interpretada por los agresores como un
apoyo implícito. Dicha falta de respuesta está relacionada con la forma tradicional de
definir el papel del profesorado, especialmente en secundaria, orientado de manera casi
exclusiva a impartir una determinada materia. Y, como sugieren los propios profesores,
podría superarse si recibieran el apoyo y la formación adecuados para afrontar el tipo de
problemas que conducen a la violencia desde una perspectiva de ciudadanía democrática.
En este ámbito hay que situar el establecimiento de contextos normalizados orientados a
mejorar la convivencia, en los que las víctimas puedan encontrar la ayuda que necesitan y
los agresores recibir una adecuada disciplina, porque, de lo contrario, la impunidad de la
violencia contribuye a su incremento.
 Enseñar a condenar toda forma de violencia, favoreciendo una representación que ayude a
combatirla. Conviene orientar el rechazo a la violencia desde una perspectiva que incluya
tanto su repudio de forma general, con independencia de quién sea la víctima y quién el
agresor, como un tratamiento específico de sus manifestaciones más frecuentes: la
violencia de género y la violencia entre iguales, ya sea en la escuela, ya en el ocio. Las
medidas disciplinarias deben contribuir a lograr ese objetivo, ayudando a generar cambios
cognitivos, emocionales y conductuales, que permitan que el agresor se ponga en el lugar
de la víctima, que se arrepienta de haber empleado la violencia, y que intente reparar el
daño originado. La eficacia de estos tres componentes mejora cuando se integran en un
mismo proceso.
 Favorecer la identificación con el respeto a los derechos humanos, estimulando el
desarrollo de la capacidad para ponerse en el lugar del otro, motor básico de todo el
desarrollo socio-emocional, y que en sus niveles más evolucionados se extiende a todos
los seres humanos, así como la comprensión de los derechos universales y la capacidad de
usar esa comprensión en las propias decisiones morales, coordinando dichos derechos con
el deber de respetarlos. Al incluir el rechazo a la violencia dentro de tal perspectiva
conceptualizándola como una grave amenaza a los derechos humanos, se favorece su
comprensión como un problema que afecta a cualquier individuo, puesto que pone en
peligro el nivel de justicia necesario para que se respeten también sus derechos.
 Incluir actividades específicamente dirigidas a prevenir la victimización dentro de los
programas de prevención de la violencia, enseñando a decir no en situaciones que puedan
implicar abuso; pedir ayuda cuando se necesite; y estar preparado emocionalmente para
no sentirse culpable cuando se es víctima.
 Prevenir la intolerancia y el sexismo. Determinadas actitudes y creencias existentes en
nuestra sociedad hacia los papeles y las relaciones en cuyo contexto se produce la
violencia ejercen una influencia decisiva en el riesgo de ejercerla, como son las creencias
racistas, sexistas y xenófobas, la conceptualización de la violencia entre iguales como una
expresión de valentía, o cualquier otra creencia que lleve a rechazar a las personas que se
perciben diferentes, situación en la que todos/as podemos encontrarnos. De ahí se deriva
la necesidad de enseñar a detectar y a corregir dichas actitudes, como un requisito
necesario para prevenir la violencia en todas sus manifestaciones.
 Educar en la ciudadanía democrática, mejorando la coherencia entre los valores que se
pretenden enseñar y la práctica educativa. Uno de los principales obstáculos que debe
superar hoy la educación es el que ha sido denominado currículum oculto. El incremento
de los problemas de indisciplina descritos en los últimos años, sobre todo por el
profesorado de secundaria, pone de manifiesto que el currículum oculto ha perdido
eficacia como forma de control, y que para superar estas dificultades es necesario avanzar
en la construcción de la democracia desde la escuela, una de las mejores herramientas
para luchar contra la violencia y la exclusión. Por todo ello, es preciso incrementar la
participación del alumnado en la construcción y en la aplicación de las normas que regulan
la convivencia, y mejorar la eficacia educativa de la disciplina.
 Poner a disposición del profesorado los medios que permitan adaptar la escuela a una
situación nueva. Para llevar a la práctica los principios expuestos, es preciso desarrollar
condiciones que permitan a los profesores llevarlas a cabo. En tal sentido, conviene tener
en cuenta la necesidad de apoyarlos, facilitando que adquieran las habilidades necesarias
para conseguirlo, y creando condiciones que posibiliten la cooperación entre ellos sin caer
en la frecuente tendencia a sobrevalorar sus posibilidades para desarrollar objetivos muy
complejos sin los medios necesarios, ni en la tendencia contraria, infravalorando la
capacidad de unos profesionales para adquirir las habilidades necesarias que permitan
adaptar la educación a las exigencias de la situación actual.

También podría gustarte