Licenciatura en Fonoaudiología
Lenguaje y Comunicación I
FUNCIONES EJECUTIVAS
FUNCIONES MENTALES SUPERIORES SOLIDARIAS CON LA CONSTRUCCIÓN DEL LENGUAJE
En este apartado trabajaremos con la siguiente bibliografía:
- Maggio, V. Comunicación y lenguaje en la infancia. (2020). Buenos Aires. Paidós.
- Webb,W- Adler, R. Neurología para el logopeda (2010). Elsevier.
- Grañana, N. Manual de intervención para trastornos del desarrollo del espectro autista.
(2014). Paidós.
- Otros artículos y material subido al aula virtual.
Neuroanatomía funcional de los lóbulos frontales
Los lóbulos frontales son las estructuras más anteriores de la corteza cerebral, se encuentran
situadas por delante de la cisura central y por encima de la cisura lateral. Se dividen en tres
grandes regiones: la región orbital, la región medial y la región dorsolateral; cada una de ellas
están subdividida en diversas áreas.
Corteza frontal dorsolateral
La corteza frontal dorsolateral es la región más grande y filogenéticamente más nueva de la
corteza frontal, principalmente su región media y anterior. Se divide en cuatro áreas principales:
corteza motora, premotora, dorsolateral y órbitofrontal.
- Corteza motora y premotora
La corteza motora participa en el movimiento específico de los músculos estriados de las
diferentes partes del cuerpo.
La corteza premotora permite la planeación, organización y ejecución secuencial de
movimientos y acciones complejas. La región más anterior de la corteza motora suplementaria
se relaciona con la selección y preparación de los movimientos, mientras que su porción
posterior se relaciona principalmente con la ejecución de los mismos.
Tres áreas que involucran regiones premotoras y motoras suplementarias se encuentran
particularmente muy desarrolladas en el humano:
1) el campo oculomotor, involucrado en la percepción y síntesis de información visual compleja;
2) el área de Broca, relacionada con los aspectos más complejos del lenguaje como la sintaxis;
3) el área de control del movimiento complejo de las manos y dedos (corteza premotora lateral).
- Corteza prefrontal dorsolateral
La región anterior a la corteza motora y premotora se denomina corteza prefrontal (CPF) y, en
comparación con los primates más cercanos, representa la estructura neocortical más
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desarrollada, particularmente su porción más anterior presenta un desarrollo y organización
funcional exclusivos de la especie humana.
Estas zonas se consideran regiones de asociación supramodal o cognitivas ya que no procesan
estímulos sensoriales directos.
La región dorsolateral de la CPF se denomina corteza prefrontal dorsolateral (CPFDL) y se divide
funcionalmente en dos porciones: dorsolateral y anterior, y presentan tres regiones: superior,
inferior y polo frontal.
La porción dorsal se encuentra estrechamente relacionada con los procesos de planeación,
memoria de trabajo, fluidez (diseño y verbal), solución de problemas complejos, flexibilidad mental,
generación de hipótesis, estrategias de trabajo, seriación y secuenciación; procesos que en su
mayoría se consideran funciones ejecutivas (FE).
Las porciones más anteriores (polares) de la corteza prefrontal dorsolateral se encuentran
relacionadas con los procesos de mayor jerarquía cognitiva como la metacognición, permitiendo
la autoevaluación (monitoreo) y el ajuste (control) de la actividad en base al desempeño continuo
y en los aspectos psicológicos evolutivos más recientes del humano, como la cognición social y la
conciencia o autoconocimiento (integración entre la conciencia de sí mismo y el conocimiento
autobiográfico), logrando una completa integración de las experiencias emocionales y cognitivas
de los individuos.
- Corteza órbitofrontal
La corteza órbitofrontal (COF) se encuentra estrechamente relacionada con el sistema límbico,
y su función principal es el procesamiento y regulación de emociones y estados afectivos, así
como la regulación y el control de la conducta.
Además, está involucrada en la detección de cambios en las condiciones ambientales tanto
negativas como positivas (de riesgo o de beneficio para el sujeto), lo que permite realizar ajustes
a los patrones de comportamiento en relación a cambios que ocurren de forma rápida y/o
repentina en el ambiente o la situación en que los sujetos se desenvuelven.
La COF se involucra aún más en la toma de decisiones ante situaciones inciertas, poco
especificadas o impredecibles, se plantea que su papel es la marcación de la relevancia
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(emocional) de un esquema particular de acción entre muchas opciones más que se encuentran
disponibles para la situación dada.
Diferencias hemisféricas
Existen importantes diferencias entre el funcionamiento de la CPF izquierda y la CPF derecha.
La CPF izquierda, está más relacionada con los procesos de planeación secuencial, flexibilidad
mental, fluidez verbal, memoria de trabajo (información verbal), estrategias de memoria
(material verbal), codificación de memoria semántica y secuencias inversas; así como en el
establecimiento y consolidación de rutinas o esquemas de acción que son utilizados con
frecuencia.
La CPF derecha se relaciona más con la construcción y diseño de objetos y figuras, la memoria
de trabajo para material visual, la apreciación del humor, la memoria episódica, la conducta y la
cognición social, así como en la detección y el procesamiento de información y situaciones
nuevas.
La CPF izquierda se relaciona más con decisiones que tienen una lógica, condiciones
determinadas y un espacio de decisión conocido; a este tipo de decisiones se le ha denominado
“verídicas”, ya que con independencia del sujeto que las haga el resultado es prácticamente el
mismo, por ejemplo, ante la situación: ¿qué línea de colectivo tomo para ir a la universidad?
únicamente hay una respuesta correcta y esta decisión se realizará con relativa independencia
del sujeto que la haga.
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En cambio, la CPF derecha se relaciona más con decisiones subjetivas y adaptativas que no son
lógicas, son relativas al momento y espacio de un sujeto en particular, sus condiciones no son
claras ni el espacio en donde se desarrollan son completamente conocidos (por ejemplo:
situaciones de la vida diaria como: ¿qué ropa me pondré hoy para ir al cine?, ¿qué película veo?
¿voy al cine o al bar?).
DESARROLLO DE LAS FUNCIONES EJECUTIVAS
El término “Funciones Ejecutivas” es un término relativamente reciente dentro de las
neurociencias. La observación que las áreas cerebrales prefrontales están involucradas en
estrategias cognitivas, tales como la solución de problemas, formación de conceptos, planeación
y memoria de trabajo, dio como resultado el término “funciones ejecutivas”.
Las FE permiten la puesta en marcha o ejecución de una tarea y están implicadas en todas las
formas de actividad cognitiva.
Luria es el antecesor directo del concepto de funciones ejecutivas ya que propuso tres unidades
funcionales en el cerebro: 1) alerta-motivación (sistema límbico y reticular); 2) recepción,
procesamiento y almacenamiento de la información (áreas corticales postrolándicas); y 3)
programación, control y verificación de la actividad, lo cual depende de la actividad de la corteza
prefrontal (Luria, 1980). Luria menciona que esta tercera unidad juega un papel ejecutivo.
Es importante entender que las FE no abarcan solo los lóbulos frontales, ni que toda actividad
frontal puede considerarse FE:
No hay una única definición, pero la mayoría de los autores coinciden que las FE abarca:
▪ La elaboración de un plan que incluya la estimulación del punto de partida, el punto de
llegada y las estrategias intermedias para realizarlo.
▪ La toma de decisiones que implica la capacidad de elegir la acción mas apropiada para
alcanzar el objetivo trazado.
▪ El juicio en el interviene la evaluación de las opciones más pertinentes.
▪ El automonitoreo y corrección que asegura el control y el mantenimiento del programa
en curso hasta completar la tarea.
Otros autores definen a las FE como la habilidad de anticipar consecuencias, generar respuestas
novedosas, iniciar acciones apropiadas o respuestas a situaciones, monitorear el curso exitoso o
la dalla de una conducta, y modificar el rendimiento en función de la retroalimentación del
ambiente.
Las FE implican desarrollar planes para futuras acciones, y retener esos planes y la secuencia de
acciones en la memoria de trabajo hasta que se ejecuten mientras se inhiben acciones
irrelevantes.
Aunque las definiciones son bastante diferentes, todas apuntan a lo mismo, a controlar y regular
las capacidades básicas para dirigir conductas apropiadas y orientadas a un objetivo, en un
tiempo y circunstancia determinada y de manera adaptativa.
Luria relacionó la actividad de los lóbulos prefrontales con la programación de la conducta
motora, inhibición de respuestas inmediatas, abstracción, solución de problemas, regulación
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verbal de la conducta, reorientación de la conducta de acuerdo a las consecuencias conductuales,
integración temporal de la conducta, integridad de la personalidad y consciencia.
La corteza prefrontal juega un papel clave de monitoreo en las funciones ejecutivas, pero
también participan otras áreas del cerebro como la coordinación de la cognición y la emoción.
La corteza prefrontal ha sido vista como el centro para la integración entre las emociones y la
cognición.
En consecuencia, hay dos habilidades de lóbulo prefrontal diferentes pero que están
estrechamente relacionadas:
1) Solución de problemas, planeación, inhibición de respuestas, desarrollo e implementación de
estrategias y memoria de trabajo (estas son las funciones que generalmente se entienden como
funciones ejecutivas, generalmente medidas a través de pruebas neuropsicológicas de funciones
ejecutivas); estas son las habilidades más estrechamente relacionadas con el área dorsolateral
de la corteza prefrontal, y se puede hacer referencia a ellas como “funciones ejecutivas
metacognitivas”.
2) Coordinación de la cognición y la emoción: se refiere a la habilidad de satisfacer los impulsos
básicos siguiendo estrategias socialmente aceptables.
En el último caso, lo que es más importante no necesariamente es el mejor resultado conceptual
e intelectual, sino el resultado que va de acuerdo a los impulsos personales. En ese sentido, la
función principal del lóbulo prefrontal es encontrar justificaciones aparentemente aceptables
para los impulsos límbicos (los cuales constituyen las “funciones ejecutivas emocionales”).
Las FE surgen y maduran en diferentes etapas a lo largo de varios años que van desde el
desarrollo intrauterino hasta entrada la veintena. Están íntimamente relacionadas con el
desarrollo de los lóbulos frontales.
Las FE se desarrollan en fases de modo de mediar y modificar de manera efectiva las respuestas
al ambiente. Un intenso desarrollo de las FE ocurre en 3 momentos críticos: entre los 5 y los 7
años, entre los 9 y los 12 años y en la adolescencia.
Las funciones más complejas del humano, entre ellas las funciones ejecutivas (FE) son soportadas
como dijimos anteriormente, por la corteza prefrontal. Ésta participa en el control, la regulación
y la planeación eficiente de la conducta humana, también permiten que los sujetos se involucren
exitosamente en conductas independientes, productivas y útiles para sí mismos.
Se definen como un proceso o una serie de procesos cuyo principal objetivo es facilitar la
adaptación a situaciones nuevas, opera por medio de la modulación o el control de habilidades
cognitivas más básicas; estas habilidades o rutinas son procesos sobre-aprendidos por medio de
la práctica o la repetición e incluyen habilidades motoras y cognitivas, como la lectura, la
memoria o el lenguaje.
Aunque se ha identificado y estudiado un número importante de ellas, no existe una función
ejecutiva unitaria, existen diferentes procesos que convergen en un concepto general de las
funciones ejecutivas. Entre todas las nombradas se destacan: la planeación, el control
conductual, la flexibilidad mental, la memoria de trabajo y la fluidez.
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▪ Planeación
La planeación es una de las capacidades más importantes de la conducta humana, se define como
la capacidad para integrar, secuenciar y desarrollar pasos intermedios para lograr metas a corto,
mediano o largo plazo.
En algunas ocasiones la planeación no sólo se realiza en una sola dirección, con frecuencia se
realizan pasos indirectos o en sentido inverso (para lo cual también se requiere de flexibilidad
mental, otra función ejecutiva importante) que, al seriarse con los pasos directos, se consigue
llegar a la meta planteada (Luria, 1986). Por medio de estudios de neuroimagen funcional se ha
encontrado que las porciones dorsolaterales de la CPF, son las áreas que se encuentran
principalmente involucradas en los procesos de planeación.
▪ Control conductual
Una de las funciones más importantes de la CPF es la capacidad de control sobre los demás
procesos neuronales que se llevan a cabo dentro y fuera de la CPF, el control inhibitorio ejercido
por la CPF, en particular por la CFM, permite retrasar las tendencias a generar respuestas
impulsivas, originadas en otras estructuras cerebrales, siendo esta función reguladora
primordial para la conducta y la atención.
▪ Flexibilidad mental
La capacidad para cambiar un esquema de acción o pensamiento en relación a que la evaluación
de sus resultados indica que no es eficiente, o a los cambios en las condiciones del medio y/o de
las condiciones en que se realiza una tarea específica, requiere de la capacidad para inhibir este
patrón de respuestas y poder cambiar de estrategia. También implica la generación y selección
de nuevas estrategias de trabajo dentro de las múltiples opciones que existen para desarrollar
una tarea.
Las situaciones de la vida diaria con frecuencia son altamente cambiantes y los parámetros y
criterios de respuestas no dependen de una lógica inflexible y generalizable a todas las
circunstancias, sino que dependen del momento y el lugar en donde se desarrollen; la excesiva
fijación de un criterio, una hipótesis o una estrategia de acción, afectan de forma importante la
solución de problemas.
▪ Memoria de trabajo
La memoria de trabajo es la capacidad para mantener información de forma activa, por un breve
periodo de tiempo, sin que el estímulo esté presente, para realizar una acción o resolver
problemas utilizando información activamente, así como también para el curso de los procesos
de pensamiento.
Ante diversas modalidades de información o tipo de procesamiento existe participación
diferente de diversas estructuras de la CPF para el mantenimiento de la memoria de trabajo, lo
cual se extiende más allá de la división verbal-visual.
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▪ Fluidez
La velocidad y precisión en la búsqueda y actualización de la información, así como en la
producción de elementos específicos en un tiempo eficiente, es un importante atributo de la CPF
y se relaciona con la función ejecutiva de productividad. La fluidez de lenguaje, en particular la
fluidez de verbos o acciones, se relaciona más con la actividad de la zona premotora y con el área
de Broca. La fluidez de diseño (dibujos y figuras) se relaciona con la CPF derecha.
Recientemente se ha hecho énfasis en capacidades psicológicas no incluidas dentro del concepto
FE, sino capacidades de mayor jerarquía cognitiva, como la metacognición, la mentalización y la
cognición social.
Metacognición: es el proceso con mayor jerarquía cognitiva y no se considera una función
ejecutiva sino un proceso de mayor nivel. Es definida como la capacidad para monitorear y
controlar los propios procesos cognoscitivos.
Mentalización: es la capacidad de pensar lo que otra persona puede estar pensando, pensará y/o
reaccionará en relación a una situación o evento particular. Es una de las capacidades humanas
más importantes para las relaciones interpersonales y sociales.
Conducta social: durante el desarrollo, los niños tienen que asimilar, aprender y desarrollar
diversos sistemas de reglas cognitivas y sociales, las cuales cuando adultos, les permitan
interactuar propositivamente con su medio. Esta serie de capacidades se ha denominado:
implementación de reglas, permitiendo que de forma flexible se alterne, seleccione, actualice y se
ejecuten procedimientos efectivos de conducta en base a situaciones sociales determinadas.
Cognición social: la capacidad de cognición social se ha propuesto para definir los procesos
cognitivos que incluyen al sujeto (con sus motivaciones y valores) en un contexto social en donde
hay que tomar decisiones personales.
Cada sujeto tiene intereses personales, profesionales y sociales los cuales intenta desarrollar en
dependencia de la evaluación de su pertinencia social-ambiental. Se plantea que la cognición
social requiere de un modelo mental del sujeto (auto-conocimiento) que le permita identificar
su papel particular dentro de un contexto familiar, laboral y social; de forma que pueda estimar,
regular y planear cómo puede lograr satisfacer sus intereses en un ambiente social complejo.
Otras consideraciones acerca del desarrollo de las FE:
Existe un modelo de desarrollo de FE actual, este modelo se basa en dos grandes dominios,
flexibilidad cognitiva y establecimiento de objetivos; y dos dominios subsidiarios de los
anteriores, control atencional y velocidad de procesamiento.
El módulo de flexibilidad cognitiva hace referencia a la habilidad para alternar entre diferentes
opciones según sean requeridas para dar una respuesta adaptativa. Implica poder dividir la
atención entre las múltiples y cambiantes demandas del ambiente y poder procesar
simultáneamente varias fuentes de información entrante. También alude a poder aprender de
los errores, generar alternativas y estrategias diferentes y adaptarse a las circunstancias a
tiempo.
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El módulo de establecimiento de objetivos refiere a la habilidad para anticipar respuestas y
predecir las consecuencias en las diferentes demandas situacionales, así como para evocar las
rutinas aprendidas. Involucra la generación de planes y objetivos para situaciones novedosas, la
iniciación del trabajo de una manera organizada y eficiente, trabajar dentro de los parámetros
(determinados interna o externamente) necesarios para la consecución de la meta; y aplicar
automonitoreo para lograr el objetivo.
El módulo de control atencional implica poder focalizar, sostener y atender selectivamente a la
información relevante durante el tiempo que sea necesario; poder inhibir respuestas
inapropiadas mientras se planifican y ejecutan las conductas apropiadas. También conlleva
controlar la impulsividad.
Por último, el módulo de procesamiento de la información alude al rendimiento y la conducta
que se logren de la integración de los distintos niveles de procesamiento (sensoriomotor,
asociativo y ejecutivo) en términos de velocidad y eficiencia.
También refiere a la fluencia verbal y las habilidades de procesamiento del lenguaje internas
(autoverbalizaciones) que guían nuestros planes.
En ese sentido hay que tener en cuenta que un niño que tenga pobres habilidades lingüísticas
(como sucede en el trastorno del lenguaje), es probable que tenga un pobre desarrollo y
rendimiento de FE en los términos en que acabamos de definirlas.
Por otro lado, la adquisición de las diferentes habilidades sigue una línea temporal en la que cada
dominio tiene sus propios momentos de mayor o menor desarrollo.
Además, y siguiendo el desarrollo de los lóbulos frontales debe tenerse en cuenta que hacia la
adolescencia se produce la “segunda poda neuronal”. Esto es un mecanismo neurofisiológico que
permite reforzar las conexiones sinápticas que han sido utilizadas y se pierden las menos útiles,
lo cual determinará finalmente la madurez de las funciones con la mayor eficacia de
procesamiento.
No obstante, esto genera que en los años de la adolescencia las funciones ejecutivas parecen ser
menos eficientes; aumenta la impulsividad, hay menos flexibilidad, se adoptan rituales, etc.
A todo esto, además hay que sumarle los grandes cambios hormonales que se producen en esta
etapa lo cual hace que todo el comportamiento del adolescente sea más voluble.
Según Webb (en su libro Neurología para el Logopeda) las FE se refieren a la capacidad del ser
humano para realizar procesos no rutinarios. Están mediadas por la corteza prefrontal en los
lóbulos frontales. Estas funciones son:
- Anticipación.
- Establecimiento de objetivos.
- Planificación.
- Control de los acontecimientos internos y externos.
- Interpretación y utilización de la información de retroalimentación.
Otros autores agregan: resolución de problemas, inhibición, control atencional y memoria
principalmente memoria de trabajo.
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Se debe mencionar también a la impulsividad, que resulta más bien de una consecuencia a la
alteración de las FE; y la memoria a largo plazo, que anatómica y fisiológicamente se localiza en
diferentes regiones y conexiones como veremos más adelante cuando hagamos referencia a la
Memoria.
Los lóbulos frontales presentan múltiples conexiones directas e indirectas con otras áreas
cerebrales.
EL DESARROLLO DE LA MEMORIA
Desde el nacimiento el bebé desarrolla habilidades sensoriales y motoras que van constituyendo
una memoria implícita.
Aprende muy tempranamente a reconocer a las personas significativas y a los objetos de su
ambiente. Esto implica un proceso de codificación y almacenamiento de la información, pero se
pondrá de manifiesto como reconocimiento ya que hasta la adquisición de la simbolización y el
lenguaje el niño no es capaz de evocar esta información.
Con respecto a la memoria de trabajo se analiza el desarrollo de todos sus componentes. El
sistema fonológico se presenta en el niño de 2 a 3 años a través de las unidades de
almacenamiento, pero no será hasta los 6 o 7 años que el niño descubrirá la estrategia de
repetición a través del bucle articulatorio.
El cerebro no puede conservar intacta la información en la unidad de almacenamiento por más
de unos segundos a menos que sea reactivada por repetición. Este rápido desvanecimiento de la
información auditiva explica por qué lo niños más pequeños a los 3 años son más sensibles a los
efectos de similaridad fonológica (ejemplo “taza, casa, masa”) y de longitud (a igual familiaridad
recuerdan mejor las palabras más cortas). Sin embargo, si las mismas palabras similares
fonológicamente o largas (polisilábicas) son representadas por dibujos, el efecto se pierde. Esto
muestra que en este caso el niño recurre a su agenda visuoespacial, que se desarrolla antes, para
la codificación.
A partir de los 7 años, si el material lo permite, se pone en marcha una doble codificación (a
través del bucle fonológico y la agenda visuoespacial) lo que aumenta la eficacia de la memoria.
Además, la maduración de las funciones prefrontales de autorregulación a partir de la pre
adolescencia, permiten una administración máxima de los recursos cognitivos a través de
Sistema Ejecutivo Central determinando las mejores estrategias de codificación para cada
material.
El modelo de la memoria de trabajo: el ejecutivo central, el bucle fonológico y la agenda
visoespacial
Dicho modelo está formado por un sistema ejecutivo central, encargado de controlar a otros
sistemas. Estos sistemas son el bucle fonológico y la agenda visoespacial. El primero es el
encargado del procesamiento del lenguaje y el segundo se encarga de la manipulación de las
imágenes mentales.
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El elemento más importante del modelo es el ejecutivo central ya que ejerce las funciones del
control atencional y que tiene capacidad limitada.
El bucle fonológico almacena la información verbal de forma temporal y está formado por el
sistema de control articulatorio, que es un sistema de repetición verbal (voz interior); y por el
almacén fonológico, que es un sistema de almacenamiento de tipo verbal (oído interior). Estos
dos sistemas se comunican entre sí. La agenda visoespacial almacena información visual y
espacial durante un cierto tiempo y actúa como el “ojo interior”.
Con respecto al desarrollo de la memoria de largo plazo, si tomamos la memoria semántica, se
afirma que el conocimiento de palabras genera una suerte de retroalimentación en los
mecanismos de almacenamiento y activación de la memoria. Esto se evidencia en la dificultad
que tienen los niños para recordar palabras desconocidas dentro de una lista de palabras
conocidas.
No obstante, cuanto más parecidas sean estas no palabras a las ya conocidas más fácil será para
el niño recordarlas (efecto de familiaridad léxica).
Respecto a la memoria episódica (autobiográfica), se comprueba que los niños a los 13 o 14
meses pueden conservar recuerdos de experiencias vividas unas semanas antes. A los 36 meses
pueden evocar experiencias ocurridas 6 meses antes, y a los 4 años ya pueden estructurar un
relato intencionalmente. A partir de allí se van refinando las estrategias tanto de codificación
(almacenamiento) como de evocación (recuperación).
CODIFICACIÓN ALMACENAMIENTO RECUPERACIÓN
ADQUIRIR CONSERVAR EVOCAR
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CLASIFICACIÓN DE LA MEMORIA:
MEMORIA
MEMORIA CORTO PLAZO LARGO PLAZO
SENSORIAL (MCP) (MLP)
MEMORIA DE MEMORIA MEMORIA EXPLÍCITA
TRABAJO IMPLÍCITA DECLARATIVA
PROCEDIMENTAL
SISTEMA
EJECUTIVO MEMORIA MEMORIA
CENTRAL SEMÁNTICA EPISÓDICA
BUCLE AGENDA
FONOLÓGICO VISUOESPACIAL
La memoria es una capacidad o facultad del ser humano de poder adquirir, almacenar y
recuperar información pasada.
El primer paso en el procesamiento de la información que nos conduce a la memoria es el
almacenamiento sensorial, lo más habitual es el almacenamiento de la información visual y
auditiva y es de almacenamiento muy breve.
Durante la codificación o procesamiento de la información se extrae parte del significado y en
este proceso influyen las asociaciones, experiencias y percepciones de una persona, es exclusivo
de cada individuo.
Los tipos principales de almacenamiento de la memoria son a corto y largo plazo.
La MCP tiene naturaleza temporal y la capacidad del cerebro para esta forma de almacenamiento
es limitada.
La información en la memoria a corto plazo debe actualizarse continuamente o desaparece en
poco tiempo. Dependiendo del autor, se considera a la memoria de trabajo como sinónimo de
memoria a corto plazo, otros los diferencian, al primero como un procesamiento activo para
retener información y al segundo como una zona de almacenamiento.
Por otra parte, la MLP es el almacenamiento permanente de la información, con una capacidad
ilimitada. Los dos tipos principales de almacenamiento de conocimiento en la memoria son la
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memoria procedimental o implícita, la cual sólo se recupera a través de la realización de
comportamientos aprendidos, principalmente motores, otros mentales, por ejemplo conducir o
andar en bicicleta, y la realización de la función gramatical; el otro tipo es la memoria
declarativa o explícita, sólo es accesible de manera directa a través de las tareas de
reconocimiento y recuerdo, se desplazan por la mente por medios verbales o visuales, se
subdivide en Memoria Semántica y Memoria Episódica.
Tiene lugar en cerebro, médula espinal, circuitos neuronales, activación y representación en
éstos, regiones subcorticales como el hipocampo y la amígdala.
DESARROLLO DE LA ATENCIÓN:
Se puede definir la atención como la capacidad para percibir un estímulo concreto a lo largo del
tiempo y para manipular de manera flexible la información.
Para que se dé, debemos permanecer en un estadio fisiológico de disponibilidad que se
denomina vigilia o alerta, éstas, son la parte inicial de la atención.
La capacidad de atención es la cantidad de información que se puede recibir en un momento
dado.
El control de la atención es el proceso de guía o direccionamiento de la capacidad de atención,
siempre que sea necesario. Este control puede ser automático o un proceso controlado si es
frente a estímulos nuevos.
Se las puede clasificar en atención sostenida, selectiva y dividida. El sistema cortical que
participa activamente en el compromiso selectivo parece residir en la corteza prefrontal.
La capacidad atencional aumenta con la edad durante la niñez hasta alcanzar su máximo nivel
de madurez hacia el final de la adolescencia.
A su vez desde una perspectiva ontogénica, la maduración de otras habilidades cognitivas
aumenta la adquisición de la capacidad atencional. Algunas de estas habilidades son las
siguientes:
- Velocidad de procesamiento.
- Control motor.
- Discriminación perceptiva.
- Lenguaje.
La red de orientación espacial:
Comienza a actuar prácticamente desde el nacimiento. En los primeros meses de vida esta
orientación depende fundamentalmente de estímulos exógenos ambientales, siendo más
inconsciente y mediada por estructuras más reflejas.
A los 3 o 4 meses los bebés son capaces de desviar su atención de un objeto para explorar otro.
Hacia los 6 meses comienzan a desarrollar un control más endógeno mediador de sus propios
intereses. Esta atención es más consciente, propositiva y requiere más esfuerzo cognitivo.
A los 3 años el control ocular motor mejora las habilidades de atención selectiva.
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A los 6 años la orientación hacia estímulos externos es prácticamente la misma que en el adulto,
en parte por la puesta en práctica de una estrategia de exploración sistemática (funciones
ejecutivas), mientras que la orientación endógena continúa perfeccionándose durante toda la
niñez.
La atención selectiva en el espacio madura alrededor de los 7 años, luego lo que mejoran son los
tiempos de realización de la tarea.
La atención focalizada:
Si bien no hay muchos estudios sobre esto en niños, los datos indican que desde el nacimiento
los niños tienen una atención más global y que a partir de los 4 o 5 años (comienzo de la
escolaridad) se vuelve más localizada con un estrechamiento del foco atencional.
Red ejecutiva y control atencional:
El control atencional varía mucho a lo largo de la infancia. Un período especialmente crítico es
entre los 4 y 5 años en el que hay un importante incremento del control atencional y de la
posibilidad de inhibir respuestas motoras.
Esto coincide por un lado con mayor desarrollo prefrontal en esos momentos y por el otro es
esencial para poder cumplir con las rutinas académicas y sociales de un primer grado.
Estudios con neuroimágenes funcionales mostraron mayores áreas de activación en los niños
pequeños ante tareas de control atencional que en los niños mayores (9 a 11 años) lo que sugiere
que a temprana edad se necesitan mayores recursos cognitivos para ejercer el control atencional
y la inhibición de respuestas impulsivas.
La atención sostenida o capacidad de concentración se incrementa a lo largo de toda la
infancia llegando a su etapa madura al inicio de la adolescencia. De algún modo la duración del
esfuerzo atencional aumenta en función de la edad y de la capacidad del niño para elaborar
estrategias de autocontrol. Por ejemplo, un niño de 4 años pasa más tiempo tratando de resolver
una tarea de encastres que uno de 3 años.
La atención dividida (capacidad de atender y rendir en dos tareas simultáneamente); se
desarrolla progresiva y regularmente entre los 6 y 11 años y termina su consolidación y madurez
hasta entrada la adolescencia.
La capacidad o amplitud atencional, definida como la cantidad máxima de información a la que
se puede atender en un momento determinado, juega, por ejemplo, un rol muy importante a la
hora de que el niño pueda registrar las consignas que le da la maestra.
A modo de conclusión:
Si hablamos de los factores cognitivos en el lenguaje y la comunicación debemos conocer y citar
a la atención, la memoria, el razonamiento y las funciones ejecutivas.
Según el autor o la bibliografía hemos visto que es difícil delimitar la definición y la cantidad de
funciones ejecutivas, ya que muchos autores consideran al control atencional y la memoria
(principalmente de trabajo) dentro de las FE. Lo que sí es general y aceptado es que todos estos
mecanismos cognitivos intervienen y se relacionan directamente con el lenguaje oral y escrito,
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tanto en expresión y comprensión, no sólo para la construcción de los mismos sino para
regularlos y monitorearlos.
El análisis de las funciones ejecutivas representa una de las preguntas más estudiadas en las
neurociencias contemporáneas.
Al analizar las funciones ejecutivas, tenemos que concluir que existen dos tipos diferentes de
estas funciones; metacognitivas y emocionales, las cuales dependen de sistemas cerebrales
diferentes. Se puede argumentar que sólo el primer tipo de funciones puede ser considerada
como función ejecutiva; sin embargo, usualmente ambos tipos son considerados dentro de la
mayoría de definiciones de funciones ejecutivas, asumiendo cierta unidad.
La evaluación actual de las funciones ejecutivas se ha centrado en la abstracción, solución de
problemas y habilidades metacognitivas similares.
Se concluye que las habilidades metacognitivas representan una adquisición humana reciente,
no dependiente de cambios biológicos recientes. El lenguaje no sólo permite conceptualizar la
experiencia inmediata, sino también, gracias a su capacidad de transmitir conocimiento, ha sido
propuesto como el principal instrumento cultural de metacognición.
La complejidad del lenguaje ha incrementado históricamente con el desarrollo del lenguaje
escrito. Sin duda alguna, otros instrumentos culturales también han contribuido al desarrollo de
habilidades metacognitivas; por ejemplo, las matemáticas, el dibujo y la tecnología (de la rueda
a las computadoras), las normas sociales (dadas por la ética, el sistema legal, las tradiciones
culturales, etc.), también representan instrumentos importantes para las funciones ejecutivas
metacognitivas.
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