INSTITUTO TECNOLÓGICO DE LA ZONA OLMECA
Carrera:
INGIENERIA EN AGRONOMIA
Asignatura:
Genética General
Actividad:
Unidad 3
Estudiante:
NEMROD MARK TAPIA PEREZ
Docente:
Lilia Fraire Sierra
VILLA OCUILTZAPOTLÁN, CENTRO, TABASCO
3.1 La importancia del sexo
El sexo tiene una función biológica central en los organismos sexuales, ya que
permite la reproducción y la transferencia de material genético de dos progenitores.
Esta combinación de material genético genera variabilidad genética, lo que
proporciona a las especies una ventaja adaptativa en un entorno cambiante. La
variabilidad es un mecanismo clave para la evolución, ya que favorece la
supervivencia de ciertos rasgos en la población. Además, la diferenciación sexual
en organismos como plantas y animales también facilita una mayor especialización
en las funciones reproductivas, como la formación de estructuras sexuales
específicas y la sincronización de la reproducción con factores ambientales. La
transmisión de ciertos rasgos ligados al sexo, como las enfermedades genéticas
recesivas, también pone de manifiesto la importancia de la genética del sexo.
3.2. Mecanismos que determinan el sexo
La determinación del sexo depende de una combinación de factores genéticos,
hormonales y ambientales, aunque el mecanismo primario en muchos animales y
plantas es la genética. En los seres humanos, el sexo se determina por la presencia
de cromosomas sexuales X e Y. La mujer tiene dos cromosomas X (XX) y el hombre
tiene un cromosoma X y uno Y (XY). El cromosoma Y contiene un gen crítico
llamado SRY que inicia el desarrollo de las características sexuales masculinas,
como la formación de testículos. Sin embargo, en algunas especies, el sexo puede
estar determinado por factores ambientales, como la temperatura (en reptiles como
tortugas y cocodrilos), donde una temperatura específica puede determinar si un
huevo se convierte en macho o hembra. Otros mecanismos, como la haplodiploidía
en insectos, también juegan un papel importante en la determinación del sexo.
3.3. Mecanismos de cromosomas sexuales.
Los mecanismos que determinan el sexo en los organismos pueden variar, y los
cromosomas sexuales tienen un papel crucial en estos sistemas.
3.3.1. Balance génico
El balance génico se refiere al equilibrio entre los cromosomas sexuales y los
autosómicos (cromosomas no sexuales). En algunas especies, el número de
cromosomas sexuales en relación con el número total de cromosomas determina el
sexo. En algunas especies de insectos, como los dípteros (moscas), el sexo se
determina por la proporción entre cromosomas sexuales y autosómicos. Si la
relación entre cromosomas sexuales y autosómicos es 1:1, el organismo será
femenino; si es inferior a 1:1, será masculino. Este mecanismo resalta cómo la
cantidad de material genético influye directamente en la determinación sexual.
3.3.2. Haplodiploidía
La haplodiploidía es un sistema que se observa en algunas especies de insectos,
especialmente en abejas, avispas y hormigas. En este sistema, los machos son
haploides, es decir, tienen solo un conjunto de cromosomas, mientras que las
hembras son diploides, con dos juegos completos de cromosomas. Los machos se
desarrollan a partir de huevos no fertilizados (haploides), mientras que las hembras
provienen de huevos fertilizados (diploides). Este sistema permite una rápida
evolución y especialización en el comportamiento y la organización social de estas
especies.
3.3.3. Efectos de un solo gen
En algunos organismos, un solo gen puede determinar el sexo. Este es el caso del
gen SRY en los mamíferos, que está ubicado en el cromosoma Y y es responsable
del desarrollo de las características sexuales masculinas. Si este gen está presente,
el embrión se desarrollará como masculino, mientras que su ausencia (como en el
caso de los XX) lleva al desarrollo femenino. En algunos organismos, otros genes
pueden ejercer un control similar, lo que significa que un solo gen puede ser
suficiente para influir en el sexo del individuo.
3.4. Herencia ligada al sexo
La herencia ligada al sexo se refiere a los genes que se encuentran en los
cromosomas sexuales, especialmente el cromosoma X. Los genes ligados al sexo
tienen patrones de herencia diferentes a los genes autosómicos. En los hombres,
que tienen solo un cromosoma X, cualquier gen recesivo en ese cromosoma se
expresará, ya que no hay otro cromosoma X para contrarrestarlo. En las mujeres,
con dos cromosomas X, un gen recesivo en uno de los cromosomas X puede estar
"enmascarado" por una copia sana en el otro cromosoma X, lo que las hace
portadoras sin manifestar la enfermedad. Un ejemplo clásico de este tipo de
herencia es la hemofilia, una enfermedad de la sangre y el daltonismo, ambos
causados por mutaciones en genes del cromosoma X.
3.5. Variaciones de ligamiento al sexo
Las variaciones de ligamiento al sexo implican la herencia de ciertos rasgos o
enfermedades a través de los cromosomas sexuales. Estas variaciones incluyen
patrones de herencia en los que los genes no se heredan de manera simple o
independiente, sino que están ligados al sexo del individuo. Como resultado, estos
rasgos pueden manifestarse de manera diferente en hombres y mujeres. Las
enfermedades ligadas al sexo se expresan con mayor frecuencia en los hombres,
dado que ellos solo tienen un cromosoma X. Las mujeres, por tener dos
cromosomas X, suelen ser portadoras y no muestran la enfermedad, aunque en
raros casos pueden padecerla si ambas copias de los cromosomas X llevan el
mismo gen defectuoso.
3.6. Rasgos influenciados por el sexo
Algunos rasgos, como la distribución del cabello, la masa muscular y la voz, están
influenciados por las hormonas sexuales, principalmente los andrógenos y los
estrógenos. Estos rasgos no son estrictamente determinados por los cromosomas
sexuales, sino por la influencia hormonal que afecta el desarrollo de características
sexuales secundarias. Los hombres tienden a tener mayor masa muscular y vello
facial debido a la testosterona, mientras que las mujeres desarrollan características
como senos y una mayor proporción de grasa corporal debido a los estrógenos.
3.7. Rasgos limitados por el sexo
Los rasgos limitados por el sexo son aquellos cuya expresión está restringida a uno
de los sexos. Un ejemplo son las características sexuales secundarias, que solo se
desarrollan en un sexo o se desarrollan en diferente intensidad entre ambos sexos.
Además, algunas enfermedades genéticas, como el cáncer de próstata en hombres,
están limitadas por el sexo, ya que solo afecta a los hombres debido a la presencia
de órganos reproductivos masculinos.
3.8. Reversión sexual
La reversión sexual se refiere a un fenómeno en el cual un organismo cambia de
sexo en algún punto de su vida. Este fenómeno es común en ciertas especies de
peces, reptiles e invertebrados. La reversión sexual puede estar influenciada por
factores ambientales, como la temperatura o la socialización con otros individuos.
Por ejemplo, en algunas especies de peces, una hembra dominante puede
transformarse en macho si el macho dominante muere o es removido, asegurando
la reproducción en la población.
3.9. Fenómenos sexuales en las plantas.
Las plantas también exhiben una amplia variedad de mecanismos sexuales.
Algunas plantas son dioicas, lo que significa que existen plantas masculinas y
femeninas separadas, mientras que otras son monoicas y tienen ambas estructuras
reproductivas en la misma planta. Además, en algunas especies de plantas, la
determinación del sexo puede estar influenciada por factores genéticos y
ambientales, como la disponibilidad de nutrientes o la presencia de polinizadores.
En algunas especies, las plantas pueden cambiar de sexo dependiendo de las
condiciones de crecimiento, lo que les permite optimizar su éxito reproductivo.
3.10. Variación y mutación
Las variaciones genéticas son fundamentales para la evolución y la adaptación. Las
mutaciones son cambios en el ADN que pueden generar nuevas variantes
genéticas, lo que aumenta la diversidad genética en una población. Las mutaciones
pueden ser de diferentes tipos, como sustituciones de bases, inserciones o
eliminaciones, y pueden tener efectos neutros, beneficiosos o perjudiciales. Las
variaciones también se pueden originar por recombinación genética durante la
meiosis, que intercambian segmentos de cromosomas entre cromosomas
homólogos, creando nuevas combinaciones de genes.
3.10.1. Causas y efectos de la variación.
La variación genética puede ser causada por mutaciones espontáneas,
recombinación genética durante la meiosis o por migración entre poblaciones. Estas
variaciones proporcionan el material sobre el que actúa la selección natural,
favoreciendo ciertos rasgos que son ventajosos para la supervivencia y
reproducción del organismo. Sin variación ambiental, las especies no podrían
adaptarse a cambios.
3.10.2. Influencia del medio
El ambiente influye en la expresión de los genes, y los cambios en el ambiente
pueden alterar la forma en que ciertos rasgos se manifiestan. Factores como la
temperatura, la luz, la disponibilidad de alimentos y las interacciones sociales
pueden afectar el fenotipo de un organismo, sin alterar su genotipo. Este fenómeno
es común en los procesos de adaptación evolutiva.
3.10.3. Recombinación de factores hereditarios.
La recombinación genética es un proceso crucial durante la meiosis, donde se
intercambian segmentos de cromosomas homólogos. Este proceso asegura que los
descendientes tengan una combinación única de genes de ambos progenitores. La
recombinación aumenta la diversidad genética en las poblaciones y contribuye a la
evolución de nuevas características.
3.11. Mutación
Las mutaciones son cambios permanentes en la secuencia de ADN que pueden
generar nuevas variantes genéticas. Estas mutaciones pueden ser beneficiosas,
neutrales o perjudiciales para el organismo. La acumulación de mutaciones a lo
largo del tiempo es una fuente importante de variabilidad genética.
3.11.1. Causas e importancia de las mutaciones
Las mutaciones pueden ocurrir espontáneamente durante la replicación del ADN o
ser inducidas por factores externos como radiación, productos químicos o virus. Las
mutaciones son esenciales para la evolución, ya que introducen nuevas
características en las poblaciones, algunas de las cuales pueden ser seleccionadas
por la selección natural si ofrecen ventajas de supervivencia.
3.11.2. Factores bióticos
Los factores bióticos, como virus, bacterias y otros organismos, pueden inducir
mutaciones. Por ejemplo, los virus pueden insertar su material genético en el ADN
del huésped, lo que puede alterar el funcionamiento de los genes.
3.11.3. Factores abióticos
Los factores abióticos, como la radiación ultravioleta, la contaminación y las
sustancias químicas, pueden dañar el ADN y causar mutaciones. Estos factores
ambientales son responsables de muchas mutaciones que tienen efectos tanto
negativos como positivos en las poblaciones.
3.11.4. Aberraciones cromosómicas y evolución.
Las aberraciones cromosómicas, como las duplicaciones, translocaciones o
eliminaciones de partes del cromosoma, pueden causar enfermedades genéticas y
trastornos del desarrollo. Sin embargo, algunas aberraciones cromosómicas
pueden ser beneficiosas para la evolución, proporcionando nuevas variantes que
pueden ser seleccionadas en futuras generaciones.
3.12. Aneuploidía
La aneuploidia ocurre cuando un organismo tiene un número anormal de
cromosomas, lo que generalmente resulta de un error en la división celular, como la
no disyunción. Esto puede llevar a trastornos genéticos, como el síndrome de Down
(trisomía 21), donde hay una copia adicional del cromosoma 21. La aneuploidia
puede afectar el desarrollo del organismo y causar defectos de salud.
3.13. Euploidia
La euploidia es el estado en el que un organismo tiene un número completo de
cromosomas, es decir, un múltiplo exacto del número haploide. Los seres humanos
son diploides (2n), con dos copias de cada cromosoma. La euploidia también puede
incluir condiciones como la tetraploidía (4n) en algunos organismos.
3.14. Poliploidía en animales
La poliploidia, que implica la presencia de más de dos juegos de cromosomas, es
rara en animales pero se ha observado en algunas especies, como ciertos anfibios
y peces. La poliploidia puede resultar de errores en la división celular o de procesos
evolutivos. Aunque la poliploidia en animales no es común, puede resultar en
nuevas formas o características adaptativas.
3.15. Poliploidía en plantas
La poliploidia es más frecuente en plantas y puede ocurrir de forma natural o ser
inducida artificialmente para obtener cultivos con características deseables, como
mayor tamaño o resistencia a enfermedades. Las plantas poliploides a menudo
tienen una mayor variabilidad genética, lo que puede llevar a una mejor adaptación
a diferentes condiciones ambientales.
3.16. Aplicaciones de la poliploidia
La poliploidia tiene aplicaciones importantes en la agricultura, donde se utiliza para
mejorar la calidad de los cultivos. Por ejemplo, los cultivos de trigo, maíz y algodón
han sido mejorados mediante poliploidia para aumentar el rendimiento, la
resistencia a enfermedades y la capacidad de adaptación a diferentes climas.
Además, la poliploidia puede ser utilizada en la investigación genética y en el
desarrollo de nuevas especies de plantas con características agrícolas mejoradas.