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11 - Afecciones Anorectales

El documento aborda las afecciones ano-rectales, centrándose en las hemorroides, que son dilataciones varicosas de las venas hemorroidales, y su clasificación, etiología, frecuencia y tratamiento. Se describen las posiciones para el examen físico, el cuadro clínico, los síntomas, el diagnóstico y las complicaciones asociadas. Además, se menciona la fisura anal como una lesión dolorosa común, con su propia etiología y frecuencia de aparición.

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11 - Afecciones Anorectales

El documento aborda las afecciones ano-rectales, centrándose en las hemorroides, que son dilataciones varicosas de las venas hemorroidales, y su clasificación, etiología, frecuencia y tratamiento. Se describen las posiciones para el examen físico, el cuadro clínico, los síntomas, el diagnóstico y las complicaciones asociadas. Además, se menciona la fisura anal como una lesión dolorosa común, con su propia etiología y frecuencia de aparición.

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00- AFECCIONES ANO-RECTALES RANDY MEJÍAS GONZÁLEZ

Posibles posiciones del paciente para el exámen físico


anorrectal:
1. Posición ginecológica.
2. Posición genupectoral.
3. Posición de Sims.
4. Posición anterior en mesa proctológica.

HEMORROIDES
se definen las hemorroides como dilataciones varicosas de las venas de los plexos hemorroidales.

Las hemorroides dan lugar a la salida de sangre, de ahí su nombre, y al prolapso. Se localizan en la porción inferior del recto, canal
anal, y márgenes del ano. Son de tamaño variable, entre 0.5 y 2 cm., según el momento evolutivo o condiciones patológicas, y de
color rojo o violáceo

Recuento anatomo-fisiológico
Plexos hemorroidales. Estos son dos:
1) Plexos hemorroidal superior, interno o submucoso. Se forma a expensas de sacos venosos situados inmediatamente por
encima de la línea anorrectal.
2) Plexo hemorroidal inferior o externo. Está constituido por venillas que están situadas por debajo de la línea anorrectal y
otras que circulan el canal anal.
Este plexo da origen a dos venas importantes: la hemorroidal inferior que procede de la región anal y que desemboca en la vena
pudenda; y la hemorroidal media que procede del plexo que rodea el canal y desemboca en la vena hipogástrica.
Entre los plexos hemorroidales superior e inferior existen anastomosis. Las hemorroides internas pertenecen al territorio de la vena
hemorroidal superior y las hemorroides externas al de la vena hemorroidal inferior

ETIOLOGÍA
Causas predisponentes:
 Hereditarias.
 Anatómicas. (ausencia de válvulas en las venas hemorroidales)
 Profesionales.
 Senilidad.
 Los esfuerzos violentos o repetidos
 Posición erecta del hombre.

Causas determinantes:
 La constipación como causa frecuentísima
 Los tumores tanto intrínsecos como de órganos vecinos,
 El embarazo, contribuyen a la formación de hemorroides,
 Afecciones cardíacas, pulmonares o hepáticas que producen éxtasis en la circulación porta.
 La dieta poco adecuada, carente de elementos ricos en fibra y la ingestión frecuente de bebidas alcohólicas intervienen en
el desarrollo de esta patología.
 Algunas sustancias irritantes, sean alimenticias o medicamentosas
 Las diarreas frecuentes intervienen también como factores determinantes.
 Infecciones anorrectales

Fisiológicas: Estasis en la circulación porta.

CLASIFICACIÓN
1. según su lugar de origen o topográficamente, Las hemorroides internas pueden hacerse
 Internas externas cuando se prolapsan
 Externas
 Cuando coexisten los dos tipos se les llama hemorroides mixtas
2. De acuerdo a su grado evolutivo pueden ser:
 Hemorroides Grado I. Cuando dan escasa sintomatología. No se prolapsan. Sangrado escaso.
 Hemorroides Grado II. Cuando producen mayor sangrado. Se prolapsan al momento de la defecación, pero se reducen
espontáneamente.
 Hemorroides Grado III. El prolapso no se reduce espontáneamente, sino que hay que reducirlo manualmente o es
irreducible

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Frecuencia
 Las hemorroides constituyen uno de los padecimientos más frecuentes del ser humano.
 Aparecen con mayor frecuencia en el hombre que en la mujer.
 En cuanto a la raza, no hay diferencia ostensible.
 Generalmente, las hemorroides comienzan a dar síntomas después de los 20 años, y esta sintomatología aumenta su
frecuencia hasta la década de los 50.
 Aunque pueden observarse procesos hemorroidales en niños, constituyen una rareza.
 En el anciano, la frecuencia de las hemorroides es menor, y generalmente la sintomatología se relaciona con el prolapso.

Cuadro clínico
El cuadro clínico de la enfermedad hemorroidal debemos considerarlo según se trate de hemorroides internas o externas, pues la
sintomatología varía grandemente de unas a otras, cuando se manifiestan aisladamente. Así mismo, el conjunto de síntomas y signos,
será mucho más florido cuando la afección tome ambos plexos hemorroidales.
Sintomatología:
1) Hemorrágica:
 Mínima: solo manchas de sangre en ropa interior o papel higiénico
 Copiosa: desvanecimiento del paciente, anemia crónica, caquexia.
El paciente refiere un goteo al final de la defecación y a veces un pequeño chorro de sangre.
La sangre es de color rojo rutilante. Puede ser de color rojo oscuro e incluso de forma de coágulos, cuando la
sangre se acumula en el recto, pero no es lo frecuente.
2) Dolor: Generalmente, las hemorroides internas son indoloras si no están complicadas. El paciente puede tener sensación de
lleno o peso rectal. A veces de evacuación incompleta o falsos deseos de defecar. Los dolores solo se presentan en las
hemorroides externas por la rica inervación somática anal, complicadas por inflamaciones agudas, flebitis, periflebitis y trombosis.
3) Prolapso hemorroidal: Es también un signo frecuente, produciendo severas molestias al paciente. Al principio se presenta al
realizar el enfermo el esfuerzo para defecar, reduciéndose espontáneamente. En estadios avanzados de la enfermedad, las
hemorroides prolapsadas se mantienen fuera, irreductibles
4) Secreción: El paciente refiere con frecuencia que tiene secreción mucosa, en forma de almidón, que le mancha la ropa interior.
Esta secreción está constituida por el mucus propio de la mucosa prolapsada
5) Otros síntomas:
 Prurito anal
 Escozor después de defecar o periodo largo de sentado
 Relajación permanente del esfínter externo, hace imposible la reducción efectiva de las hemorroides.
 La constipación
 Es frecuente la presencia de trastornos a la micción y dolores en la columna lumbosacra.
 A menudo el paciente presenta irritabilidad del carácter debido al continuo sufrimiento y a las limitaciones que en su
vida socio laboral le produce.

Las hemorroides externas generalmente producen sólo las molestias mecánicas de una masa tumoral en esta localización y que,
como es natural, guardan relación con su tamaño. Además, tienen la característica de que dificultan la higiene de la región. Son
excepción las hemorroides trombótica, o trombo hemorroidal. En estas el paciente se queja de la aparición brusca de un tumor liso,
redondeado, de consistencia dura, que el produce dolor agudo, que aumenta hasta hacerse intolerable Se alivia con el tratamiento
impuesto o al disminuir la tensión al paso del tiempo, por la organización y retracción del coágulo. A menudo esta tensión ocasiona
la ulceración de la piel que recubre el trombo, con lo cual se produce un sangrado moderado, siendo en esta ocasión la sangre de
color oscuro

Diagnóstico positivo:
 Anamnesis.  Exámen Físico (inspección y tacto rectal)  Endoscopia

Inspección:
A. Hemorroides externas: aparecen como abollonaduras de la piel perianal o del conducto anal, debajo de la cual están las venas
dilatadas, que le dan un color azul violáceo a la zona afectada. Son de comienzo insidioso, con poca sintomatología y representan
un signo bastante seguro de la presencia de hemorroides internas. Las hemorroides trombosadas son de aparición brusca. El
paciente nota un tumor pequeño, redondeado, doloroso, que a la inspección aparece de color violáceo, con edema más o menos
marcado, en la región perianal o tomando el canal anal. Si está ulcerado, habrá historia de sangrado moderado, constituido por
sangre oscura. La ulceración ocurre después de varios días de evolución
B. Hemorroides internas: Al examen físico encontraremos, a la inspección, un ano que puede ser normal o la presencia de
prolapso muco hemorroidal, que aparece como una masa de color rojizo de dimensiones variables, cubierta por mucosa sana o
en ocasiones algo erosionada o de aspecto fibroso, debido a las continuas exteriorizaciones.
El tacto rectal, necesario para descartar otras patologías, nos da pocos detalles sobre las hemorroides.

El diagnóstico definitivo necesitará de la endoscopia, en la cual las hemorroides internas aparecen como saculaciones globulosas,
de color rojo o rosado más intenso que la mucosa rectal, por la que están cubiertas. Están situadas inmediatamente por encima de la
línea pectínea, tomando una parte o toda la circunferencia anal

Diagnóstico diferencial:
I. Prolapso mucoso. Puede apreciarse a la inspección un tumor cubierto por mucosa sana, que cuando es completa adopta una
forma redondeada, con pliegues de la mucosa dispuestos en forma radiada.
II. Procidencia del recto. En este caso la tumoración que prolapsa es de mucho mayor tamaño, con pliegues de la mucosa
dispuestos de forma concéntrica.
III. Pólipos. Puede aparecer como una tumoración procidente, redondeada, cubierta por mucosa sana. A la rectoscopia aparece
con los caracteres descritos, puede ser pediculado o sésil y generalmente se inserta más alto que las hemorroides.

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IV. Papila hipertrofiada. Las papilas anales, formaciones normales situadas en la línea pectínea a veces se hipertrofian y crecen
desmesuradamente. En estas condiciones pueden prolapsarse. Aparecen como un tumor redondeado, de color semejante a la
piel del ano, por la cual están cubiertas. Si la hipertrofia es moderada, aparecen a la endoscopia como mamelones de forma
piramidal, de color rosado blanquecino, fijos en la línea pectínea.
V. Cáncer del ano-recto. Puede aparecer como una ulceración crateriforme del borde anal, de bordes elevados, de consistencia
dura y que da la sensación de fijeza e infiltración. En otras ocasiones tenemos un tumor mamelonante, con frecuencia ulcerado,
de consistencia dura, situado en el recto, en o por encima de la línea pectínea. La toma del estado general, astenia, pérdida de
peso, etc. y la biopsia aclararán el diagnóstico.
VI. Hemorroides centinela. Puede confundirse fácilmente con una hemorroide externa de tipo cutánea. La historia del dolor y la
presencia de una fisura por encima de ella, harán el diagnóstico.
VII. Condiloma acuminado. Están constituidos por masas de aspecto vegetante, de color gris o gris rosado, con secreción saniosa
y mal olor característico, situadas alrededor del ano.
VIII. Tumor velloso. Sea procidente o visto por el endoscopio, tiene el aspecto de un tumor mamelonante de color rojo, superficie
aterciopelada y muchas veces cubierto por secreción mucosa transparente, hialina, de la cual el paciente realiza frecuentes
descargas.

Complicaciones:
• Trombosis hemorroidales. (nota: requiere Tto médico-quirúrgico)
• Crisis o fluxión hemorroidales. (nota: requiere Tto médico)
• Otras: sangrado y anemia, prurito anal, prolapso rectal, abscesos y fístulas, fibromas y carcinomas.

Tratamiento
Prevención
La prevención de las hemorroides o de sus complicaciones consiste en mantener una dieta sana, libre de comidas demasiado
condimentadas o irritantes. El abuso en la ingestión de bebidas alcohólicas tiene gran influjo en la aparición de hemorroides. Debe
mantenerse una buena higiene local, que evitará infecciones. El establecimiento de un buen hábito para defecar contribuirá a
mantener el estado de salud en la región. El uso de la fibra dietética ayudará a las personas constipadas a lograr este objetivo, para
lo cual no deben usarse los purgantes drásticos.

Clasificación, síntomas y tratamiento de las hemorroides internas


Grado PROLAPSO CLÍNICA TRATAMIENTO
I No Rectorragia Conservador, esclerosis (si sangrado)
II Al defecar, reducción espontánea Prolapso, rectorragia, malestar Ligadura con bandas, esclerosis
moderado
III Al defecar y reducción manual Prolapso, rectorragia, malestar, Cirugía o ligadura con banda elástica
ensuciamiento, prurito (si sangrado)
IV Persistente, no se puede reducir Prolapso, dolor, rectorragia, trombosis Cirugía. Hemorroidectomía.

El Tto quirúrgico de las hemorroides externas debe reservarse para los casos en que el desarrollo de las hemorroides haya alcanzado
un grado tal que causen molestias en razón de su tamaño o cuando se relacionen con las internas y estas deban ser operadas (Grado
III y IV)
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FISURA ANAL
La fisura anal es una lesión dolorosa, de forma triangular, con su base externa, situada por debajo de la línea dentada del conducto
anal, la cual puede tener carácter agudo o crónico.

ETIOLOGÍA
Ciertas enfermedades y la cirugía pueden predisponer, también a la misma. Las enfermedades inflamatorias del colon, como la
Enfermedad de Crohn y la Colitis Ulcerativa Idiopática, favorecen la aparición de esta lesión en el ano.
En pacientes operados de hemorroides y fístulas ano rectal, pueden quedar fibrosis como secuela de la intervención, disminuyendo
la elasticidad de los esfínteres y dar lugar a una fisura. Como causa desencadenante, la constipación es la más probable. Está
presente en más del 90 % de los casos tratados.

Frecuencia:
 La fisura anal constituye la segunda causa de consulta al Proctólogo, después de la enfermedad hemorroidal.
 Esta es una lesión que se presenta en la persona adulta, es menos frecuente en el niño y el anciano, posiblemente por la
laxitud de los tejidos en estas edades.
 En la mujer embarazada es frecuente, provocada por la constipación.
 Su localización es más frecuente (90%) en la comisura posterior del ano; aunque se puede presentar en la anterior y lateral.
La fisura de comisura anterior es más frecuente en la mujer que en el hombre. Las localizadas en los bordes laterales
pueden ser múltiples y son generalmente de origen traumático.

Fisiopatología:
1º. El paso de un bolo fecal duro a través del canal anal, puede provocar un desgarro del epitelio que lo recubre, en sus puntos más
débiles
2º. Esta lesión puede cicatrizar o evolucionar hacia la cronicidad en dependencia de la tonicidad del esfínter interno. En el caso de
presentar el esfínter interno un aumento de su tono muscular, esta lesión mantendrá unido sus bordes provocando el
estacionamiento de las secreciones evitando su cicatrización, lo cual la llevará hacia la cronicidad.
3º. El espasmo mantenido del esfínter interno se considera causa y efecto de la fisura, pues al mantener el espasmo provoca
constipación y a la vez más dolor en el momento de la defecación; inhibe al paciente a realizar la evacuación en el momento que
aparece el deseo y lo hace más constipado por el temor al dolor que le provocara la defecación.

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Cuadro clínico:
Síntomas:
 Dolor, que se inicia con la defecación y se mantiene por espacio de minutos u horas. Los pacientes lo describen como
sensación de ardor o quemadura en la zona.
 El sangrado puede estar presente o no.
 En ocasiones, puede haber secreción y prurito anal.
 La constipación se agudiza por temor al dolor. Las lesiones de tipo traumáticas con localización lateral pueden ser
extremadamente dolorosas.
 Se pueden presentar síntomas reflejos de disuria, retención de orina o tenesmo vesical.

Signos
 A la simple inspección de la región se puede observar la fisura con su forma triangular y base externa. En ocasiones,
debido a la hipertonía del esfínter y al capuchón de la hemorroide centinela, no se hace tan evidente la fisura y para lograrlo
es necesario abrir el ano para poder observarla debajo del pliegue centinela.
 La palpación de la zona perianal, comprobará el espasmo del esfínter interno.
 El tacto rectal debe ser realizado con la mayor gentileza, al introducir el dedo en el conducto anal, haciendo mayor presión
hacia la zona contraria a la lesión. Al explorar el recto se precisará la presencia o no de la hipertrofia de una papila anal y
se descartará la presencia de alguna lesión tumoral. Por medio del tacto puede también ser diagnosticado, con frecuencia,
algún trayecto fistuloso, que, partiendo de la fisura, se exterioriza a uno o dos centímetros del borde anal.
 En el caso que haya sido difícil la exploración a consecuencia del espasmo del esfínter, por medio de la Anoscopia, se
puede precisar mejor la lesión y descartar la presencia de hemorroides, papilas hipertróficas y criptas inflamadas. La
rectoscopia puede darnos una visión más amplia del estado de la mucosa a mayor altura, pudiéndose diagnosticar la
presencia de lesiones en la mucosa del recto.

DIAGNÓSTICO DIFERENCIAL
1º. Epitelioma del ano: ulceración de bordes irregulares implantada a una zona infiltrada de fondo mamelonante rojizo que sangra
con facilidad
2º. Úlcera tuberculosa: es rara en estos días, es indolora y habitualmente lateral de bordes delgados y desprendidos, irregulares
rosados, con descargas abundantes de pus blanquecino, Bacilo de Koch al raspado de la lesión.
3º. Chancro sifílico: lesión indolora, circular u oval, de color cobrizo, dura, acompañada de adenopatía inguinal típica. Trponema
en el raspado de la lesión.
4º. Las leucemias provocan úlceras fagedémicas de gran extensión que no tienden a la regresión.
5º. El prurito anal ocasiona lesiones lineales localizadas en cualquier porción del orificio anal. En ocasiones son múltiples y con una
disposición radial con relación a la margen del ano.
6º. Lesiones tumorales del Ano y del Recto. El carcinoma Epidermoide del canal anal en su inicio comienza con una lesión que
puede confundirse con una fisura anal. El diagnóstico se sospechará por presentar una lesión de bordes muy engrosados y al
tacto se comprobará infiltración de los tejidos vecinos provocando dolor intenso mantenido.
7º. Llas fisuras provocadas por traumas

Complicaciones: Absceso y Fistulización


Evolución: La fisura anal aguda y de poco tiempo de evolución puede cicatrizar con tratamiento medicamentoso adecuado o
evolucionar hacia la cronicidad
Pronóstico: El tratamiento adecuado proporciona la cura definitiva de la lesión

Tratamiento.
1º. Profiláctico: El hábito de defecar diariamente a una misma hora, contribuye a recuperar el reflejo perdido de la defecación.
Defecar diariamente a la misma hora, ha mejorado y curado a pacientes con constipación. Además, deben ser evitados los
alimentos y las bebidas constipantes frecuentes en nuestro medio como: el té, chocolate, vino tinto, plátano verde, guayaba,
malanga y otros.
2º. Medicamentoso: En la fisura anal aguda, de poco tiempo de evolución y motivo de consulta en el Cuerpo de Guardia, el
tratamiento irá dirigido a aliviar el dolor. Esto se logra disminuyendo la tensión del esfínter interno, administrando a los pacientes
relajantes de la fibra muscular lisa, baños de asientos o fomentos tibios, analgésicos, pomadas y supositorios anestésicos. Los
tranquilizantes contribuyen a coadyuvar el tratamiento anterior. En este momento el tratamiento de la constipación es
fundamental.
3º. Quirúrgico: Este tratamiento se reservará para los pacientes con fisura anal crónica, con hipertrofia papilar y/o hemorroides
centinela; también para aquellos que no hayan curado con el tratamiento medicamentoso.

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ABSCESOS FISTULOSOS ANORRECTALES
Los abscesos de la región ano-rectal son iguales a los del resto del cuerpo, pero tienen como característica que, en un elevado
porcentaje, dejan como secuela un trayecto fistuloso, por lo que se definen como abscesos fistulosos. Son más frecuentes en el adulto
joven, más en el hombre que en la mujer, poco frecuente en el niño y en la mujer embarazada.

Etiología:  Criptas. Fisuras. Traumatismos. Forúnculos.

Fisiopatogenia
La infección de las glándulas anales es la causa más frecuente de la formación de abscesos fistulosos anorrectales. La infección es
provocada con frecuencia por estafilococos, estreptococos y Escherichia coli y anaerobios.
La infección penetra a través de las criptas y conductos anales hasta las glándulas en donde se origina el absceso. En un episodio
de diarreas, suele suceder que las heces líquidas penetren a través de las criptas y conductos anales y causan una adenitis supurativa
obstructiva, dando lugar a la infección glandular. La constipación o el trauma pueden, a punto de partida de esta infección, formar el
absceso en el espacio interesfintérico y provocar su diseminación por varias vías hacia los espacios perianales y rectales. Esta

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diseminación puede extenderse más allá de los espacios perianales y rectales y agravar el proceso. Cuando el drenaje se causa por
la acción quirúrgica o espontánea, se origina una comunicación entre el orificio de entrada de la infección y el de salida, unidos por
un trayecto fibroso, al que se denomina con el nombre de fístula

Diagnóstico
Antecedentes:
a. Mala higiene perianal y perineal.
b. Malos hábitos defecatorios: - Constipación. - Diarreas.
c. Enfermedades sistémicas: - Diabetes. - Leucemia. - Síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA).

Cuadro clínico
Los abscesos de esta región no difieren, en cuanto a su sintomatología, de los situados en otras partes del organismo, pero tienen
ciertas características especiales de acuerdo con su localización. Esta sintomatología será mucho más evidente mientras más cercana
a la piel sea su localización.
Absceso perianal .Absceso retrorectal
Son muy dolorosos, el dolor aumenta con los movimientos, Este absceso también evoluciona dando escasos síntomas en
puede haber fiebre moderada, retención de heces y orina. su inicio. El dolor se hace más presente cuando su crecimiento
Los signos más evidentes, además del dolor, son el aumento se acerca a la línea peptínea o borde anal. Al tacto rectal se
de volumen del borde anal, rubor y calor. En ocasiones, localiza una masa renitente cubierta por mucosa en la pared
cuando el absceso es incipiente, se precisa de la exploración posterior del recto.
cuidadosa de todo el surco interesfintérico para localizar un
punto intensamente doloroso que se puede corresponder, al Absceso submucoso
tacto rectal, con un ligero abombamiento de la pared del Se localiza en este espacio, provocando un abombamiento de
conducto anal doloroso también y con una zona de fluctuación la mucosa, dolor localizado en el interior del ano y sensación
de falso deseo de defecar.

Absceso isquioanorrectal
Son menos dolorosos que los anteriores en su fase inicial, pero a medida que evolucionan, se acentúa la toma del estado general
y el dolor se hace más intenso.
En esta fase el paciente presenta los síntomas de la intoxicación: fiebre alta, retención de orina y heces.
En la exploración física en su fase inicial, puede no observarse alteración de la margen del ano; aunque sí un dolor intenso en
algún punto del espacio interesfintérico y conducto anal. Si en los primeros días de su evolución no se hace el diagnóstico, aparece
enrojecimiento de alguna zona de la región perianal con signo de celulitis, qur puede ser bilateral, debido a la diseminación de la
infección a través del espacio post-+anal a la fosa isquiorrectal contralateral, dando lugar al llamado absceso en herradura.
La fluctuación se evidencia tardíamente en su evolución, por lo que no debe esperarse a este estadio para el tratamiento quirúrgico

Fístulas
En los casos en que el absceso deja como secuela una fístula, esta puede ser clasificada como:
– Fístula ciega: las que no presentan orificio externo, drenando su contenido a través del orificio primario del conducto anal.
– Fístula completa o simple: las que presentan orificio interno y externo.
– Fístula en herradura: las de trayectos bilaterales con su orificio primario en la comisura posterior o anterior, con varios
orificios externos en los cuadrantes correspondientes.
– Fístula compleja: las que presentan varios trayectos fistulosos y su orificio primario se encuentra por encima de la línea
peptínea. En este grupo pueden incluirse las fístulas en herradura.
– Fístula complicada: con invasión a otros órganos vecinos como las recto vaginales, recto uretrales, las que derivan de
las enfermedades inflamatorias del colon como la colitis ulcerativa idiopática, enfermedad de Crohn y la tuberculosis
intestinal, entre otras. Los procesos neoplásicos del conducto anal o recto, cuando se abscesa, drenan al exterior y crean
una fístula externa
Por su relación con el esfínter se clasifican en extraesfinterianas, transesfinterianas e interesfinterianas

Exámenes complementarios:
Laboratorio:
– Hemograma. Punción bajo anestesia, para confirmar el diagnóstico y realizar el estudio microbiológico.
– Glicemia.
– Serología (SIDA).
– Cultivo y antibiograma del pus.

Diagnóstico diferencial: Debe ser hecho con todas las afecciones anorrectales que provoquen dolor, tales como
 la trombosis hemorroidal, que presenta un aumento de volumen en la región perianal, provocado por un hematoma
subdérmico de color violáceo; los tumores malignos, que se caracterizan por su consistencia pétrea;
 los senos y fístulas pilonidal que presentan orificios puntiformes característicos en la línea media de la región sacrococcígea
y la hidrosadenitis supurativa,
 lesión superficial de la dermis que se extiende por fuera de las márgenes del ano en forma de placa con orificios segregantes

Evolución
 La colección purulenta del absceso buscará salida espontáneamente. Unas veces lo hará a través de la piel perianal y otras
a través de la cripta que le dio origen. En el primer caso dejará una fístula completa y en el segundo una fístula ciega o
sinus, sin orificio externo.
 La evolución de un absceso anorrectal, en pacientes diabéticos y con gangrena de Fournier puede ser de consecuencias
fatales si no se realiza el diagnóstico y el tratamiento temprano. La evolución rápida de la sepsis en estos pacientes
invadiendo en cuestión de horas los tejidos y órganos vecinos, llevan al paciente a un estado de shock irreversible y a la
muerte. Están reportadas muertes por estas causas

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Tratamiento
Profiláctico
La mejor prevención es mantener un hábito para defecar diario y evitar los estados de constipación o diarreas. Cualquiera de estas
dos situaciones puede traumatizar las criptas del conducto anal y provocar la entrada de la sepsis. Para evitar esto se hace necesario
un hábito higiénico-dietético que contribuya a la formación de un bolo fecal normal. Todo trastorno digestivo que modifique el contenido
normal del intestino contribuirá a la formación de abscesos en esta región.

El tratamiento de estos abscesos siempre es quirúrgico y la técnica está determinada por la localización de la lesión.
Siempre se utiliza antibiótico y terapia en el posoperatorio, teniendo en cuenta que la Escherichia coli es el germen más frecuente

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PRURITO ANAL
El prurito anal es una desagradable sensación cutánea que provoca el deseo de rascarse, a veces incontenible. Es un síntoma
complejo que puede aparecer como única manifestación patológica del enfermo o estar asociado a algún proceso ano-rectal o general,
con implicaciones médicas o quirúrgicas y que tiene tendencia a la recidiva.
En efecto, el prurito anal puede ser la manifestación de alguna de muchas enfermedades o considerarse idiopático, y se basa en una
alteración de la piel perianal debida a la irritación de las terminaciones nerviosas regionales

Etiología
El prurito anal tiene sus causas en múltiples afecciones, locales o generales, de las cuales constituyen una molestísima manifestación.
No obstante, existe un elevado número de pacientes en los cuales no puede demostrarse la causa que lo origina, por lo que se
considera como prurito idiopático. Algunos autores consideran que la cifra de estos pacientes rebasa el 50 % de los afectados.

A. Prurito secundario
La causa principal en innumerables casos de prurito anal está constituida por la falta de una adecuada higiene. Además, cualquier
elemento que cause o contribuya a mantener la humedad en la región, constituye un factor coadyuvante a la aparición del prurito.
1) Hasta un 25 % de los casos de prurito son originados por afecciones proctológicas. Las más comunes son:
 fisura anal,
 hemorroides, 2) Se piensa que un 20 % de los pacientes afectos
 fístulas, presentan alguna afección dermatológica, tales
como:
 senos que drenan,
 psoriasis,
 úlceras,
 dermatitis seborreica,
 prolapso mucoso,
 eczema atípico y otras.
 papilitis,
 criptitis,
3) Las causadas por alergia y las dermatitis por
 apéndices cutáneos, contacto provenientes de anestésicos locales,
 neoplasias, en las cuales el prurito anal es un síntoma antihistamínicos y otros medicamentos de uso local
importante; 4) El papel sanitario puede ser una causa.
 incontinencia anal, que al permitir el rezumamiento
procedente del recto es causa indirecta.

5) Causadas por infecciones e intertrigo en las que intervienen el calor, la humedad y la fricción: moniliasis, dermatofitosis, o de
origen bacteriano.
6) Aquellas que tienen por causa los parásitos como: sarna y pediculosis.
7) Asociado a lesiones no comunes, como la enfermedad de Paget extramamaria y los comedones gigantes.
8) Por último, aproximadamente un 10 % de los pacientes tiene prurito como resultado de una enfermedad general visceral, tales
como:
 entero virus,  terapéutica antibiótica oral,  diabetes (generalmente moniliasis),
 enfermedad hepática,  linfoma  policitemia vera.

B. Prurito Idiopático
Como hemos dicho anteriormente, más de la mitad de los pacientes con prurito anal se clasifican en este grupo. Para la explicación
del origen de este prurito esencial se han expuesto teorías diversas relacionadas con la acción de las heces fecales, alérgicas,
psicógenas, etcétera. No hay dudas que la personalidad del enfermo interviene en gran medida en la aparición, intensidad y
permanencia del prurito. Pero no puede establecerse un tipo preciso de personalidad, ocurriendo en pacientes con o sin algún
trastorno de ésta o de neurosis. Son pacientes que mantienen una atención extremada sobre la región anal, que confunden u ocultan
la sintomatología asociada y aún las funciones fisiológicas, expresando su malestar solamente a través de su "fijación" anal.

FRECUENCIA: Su frecuencia es mayor en hombres que en mujeres donde se dan cifras de hasta 1 a 4. Aunque no con tanta
frecuencia como en la edad adulta activa, se ve en niños y ancianos

Cuadro clínico
La picazón es el síntoma principal y predominante.
 Se presenta generalmente en el ano, a veces internamente, otras en su parte externa o en la región perianal. Puede también
extenderse al periné, base del escroto o grandes labios.
 Puede ser constante o paroxístico, con períodos de remisión.
 A veces su intensidad es tal, que no deja un momento de reposo al paciente, al que produce un irresistible deseo de
rascarse.
 En estos casos el paciente se ve muchas veces inhabilitado para realizar sus actividades sociales, con lo que pueden
producirse alteraciones de su personalidad.
 Con mucha frecuencia el prurito se exacerba impidiendo el sueño del paciente.

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00- AFECCIONES ANO-RECTALES RANDY MEJÍAS GONZÁLEZ

Al examen físico de la región pueden encontrarse algunas de las causas mencionadas en la etiología.
 Aunque no son raros los casos en que la región anal aparezca normal, lo común es que existan alteraciones de la piel, tales
como engrosamiento de la misma, aumento del grosor de los pliegues anales, grietas, variaciones en la pigmentación y
signos de rascado, hasta llegar a la liquenificación, en los casos crónicos
 Debe realizarse el tacto rectal y la rectoscopia, a fin de detectar cualquier lesión proctológica que actúe como agente
etiológico

Diagnóstico diferencial  Creemos que el diagnóstico diferencial del prurito anal debe basarse ante todo en dilucidar si existe
una enfermedad demostrable como causa o no. De existir ésta, debemos llegar al diagnóstico positivo de la misma, para instituir el
tratamiento consecuente. El resto de los pacientes, que como hemos expresado siempre será alto, se clasificaría como prurito
idiopático, y como tal será tratado.

Evolución  La evolución del prurito anal es tórpida, dependiendo en gran parte el éxito de los tratamientos de la disposición del
paciente a cooperar con el médico en la correcta y constante aplicación de los mismos. De lo contrario, la afección tendrá constantes
recaídas o se hará crónica.

Complicaciones  El prurito anal puede extenderse a las regiones vecinas: periné, escroto, vulva, o hacia la región sacro-coxígea.
La piel perianal puede presentar lesiones de rascado y en ocasiones infectarse. Como consecuencia de la constante picazón puede
presentarse síntomas reflejos y alteraciones nerviosas, que dan lugar a un gran decaimiento físico del paciente con cambios
importantes en la psiquis del mismo.

Pronóstico  El pronóstico de esta afección, en lo referente a su curación es reservado. Aunque un número elevado de pacientes
mejora o se cura con las medidas higiénicas elementales o tratamientos muy simples, existen otros con prurito rebelde a los
tratamientos, en los que inclusive será necesario recurrir al tratamiento quirúrgico.

Tratamiento
 Es indudable que, existiendo un importante número de pacientes en los cuales el prurito es consecuencia de una u otra
enfermedad, se hace necesario el diagnóstico exacto de la misma, siendo entonces su tratamiento y eliminación la conducta
ideal para el tratamiento del prurito.
 El lavado de la región anal, sobre todo después de la defecación es imprescindible.
 Se debe usar un jabón neutro y después secar cuidadosamente la región.
 El uso de un talco secante es conveniente.
 Se impondrá un régimen alimenticio en el que sean eliminados los alimentos muy condimentados o aquellos que por alguna
razón resulten tóxicos para el paciente. Este debe cooperar con el médico mediante una atenta vigilancia, para descubrir que
productos le producen alteraciones, independientemente de cualquier investigación que a tal efecto se realice. Las bebidas
alcohólicas deben ser eliminadas.
 El hábito defecatorio debe ser normalizado. Para corregir la constipación aconsejamos añadir a la dieta fibra (salvado de trigo)
y en los casos con diarreas se investigará la causa de éstas para imponer tratamiento a las mismas.
 Consideramos que estas son las primeras medidas a tomar en un paciente con prurito anal, sin olvidar que debe existir una total
comprensión del médico con respecto a la importancia que para aquel tiene su padecimiento.
 Con ellas, relativamente fáciles de aplicar, se resolverá un gran número de casos con este molesto padecimiento.
 En aquellos pacientes en que existan lesiones agudas o crónicas de la piel, debemos mejorar estas, para lo cual se suspenderán
cualquier tratamiento anterior basado en medicaciones tópicas.
 Se usarán compresas frescas con agua de manzanilla o solución de Burow, o si se prefiere baños de asiento
 El uso de sedantes es útil en muchos pacientes. Ya hemos mencionado la importancia que puede tener en el tratamiento de
ciertos pacientes, la cooperación del psiquiatra o el psicólogo, en algunos casos imprescindibles.

Tratamiento quirúrgico
Debemos mencionar en primer lugar el tratamiento quirúrgico de las afecciones proctológicas, que en la mayoría de los casos en que
se diagnostique una de estas afecciones, será el tratamiento de elección, con resultados buenos en la mayoría de los pacientes.

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QUISTE PILONIDAL
Es un absceso agudo o senos drenantes crónicos en la región sacrococcigea. Ocurre frecuentemente en hombres blancos, jóvenes
y peludos

Cuadro clínico:
 A la inspección se ve uno o más senos en la línea media, ocurren en la piel de la región sacra y pueden formar una cavidad
que frecuentemente contiene pelos.
 Es sintomático.
 Cuando se infecta provoca dolor

Tratamiento:
 Incisión y drenaje
 Los senos crónicos que persisten deben ser extirpados por medio de excisión o cerramiento primario o preferentemente
por una técnica abierta (marsupialización o cistotomía).
 Generalmente no es necesario el uso de antibióticos.

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