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El Pozo

La secuencia didáctica 'El Pozo' busca desarrollar la lectura y escritura en alumnos de 6° A y B, utilizando el cuento homónimo y conectándolo con el Día de la Memoria, Verdad y Justicia. A través de diversas actividades, los estudiantes explorarán la narrativa, los personajes y la biografía de autores mencionados, fomentando una comprensión crítica y reflexiva sobre su historia. Se enfatiza la importancia de la discusión y la interpretación en grupo para enriquecer la experiencia de lectura.

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El Pozo

La secuencia didáctica 'El Pozo' busca desarrollar la lectura y escritura en alumnos de 6° A y B, utilizando el cuento homónimo y conectándolo con el Día de la Memoria, Verdad y Justicia. A través de diversas actividades, los estudiantes explorarán la narrativa, los personajes y la biografía de autores mencionados, fomentando una comprensión crítica y reflexiva sobre su historia. Se enfatiza la importancia de la discusión y la interpretación en grupo para enriquecer la experiencia de lectura.

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EPB N° 40 “Mariano Moreno”

SECUENCIA DIDÁCTICA: “EL POZO” Juan Sebastián Ronchetti.

Año: 6° A y B.

Docente: Araujo Sabrina.

Fundamentación:

La presente secuencia didáctica tiene el propósito de desarrollar las prácticas de la lectura y


escritura a través del cuento “EL POZO” y se abordará articulando con la efeméride del 24 de
marzo: Día de la memoria, verdad y justicia.
“EL POZO” más allá de la fecha que se recuerda, la historia de los chicos hace revivir el
recuerdo de las infancias en los barrios –como Villa Domínico, en Avellaneda- y en los pueblos.
Cierta libertad para crearse aventuras –trepar a un vagón de carga para llenarse los bolsillos de
semillas de girasol- que esperamos que nuestras y nuestros alumnos disfruten.
Los estudiantes realizarán lecturas comprensivas, leerán a través del docente, por sí mismos y
de otros, escribirán descripciones de los personajes del cuento, conocerán los autores y
sinopsis de los libros: “El juguete rabioso” y “Mascaró, el cazador americano” que son
nombrados en cuento.

Propósitos:

Acercar a los alumnos a una variedad de textos de distintos géneros, épocas y autores y
colaborar a través de distintas propuestas didácticas para que entiendan la lectura como una
actividad gratificante y placentera, como vía de acceso al conocimiento y como forma de
ampliar y dar sentido a la experiencia personal.

Objetivos:

Elegir obras literarias para leer con otros e individualmente. Indagar distintas formas de
elección de obras literarias (por recorte temático, género, autor; por recomendaciones en
sitios web; por relaciones de intertextualidad con textos ya leídos; a partir de paratextos como
la contratapa o el prólogo; de la lectura de la primera página; de búsquedas en la base de
datos de una biblioteca).

Contenidos:

Prácticas del Lenguaje:


Lectura: lectura a través del docente, por sí mismos y de otros, comprensión y análisis de
fragmentos del cuento, Biografías de autores.
Escritura: Producción de textos breves. Descripción de personajes. Presentación de uno de los
personajes recogiendo datos del cuento.
Renarración de los hechos ubicándolos en otros escenarios, no cerca del ferrocarril sino frente
al puerto/en una casa abandonada/cerca del cementerio...

Actividades:

El cuento se leerá en las semanas previas a la celebración del 24 de marzo “Día de la Memoria
por la Verdad y la Justicia”. Se dialogará con las y los estudiantes sobre hechos dolorosos de
nuestra historia reciente. El relato da cuenta de una estrategia que desplegaron muchas
ciudadanas y muchos ciudadanos de nuestra patria para preservarse de las amenazas de la
dictadura cívico-militar. Si bien el hecho es central en la historia, casi parece una anécdota algo
atenuada o perdida entre las bromas y los juegos, a veces un poco peligrosos, de los tres
protagonistas del cuento.

Primera parte

Una vez que las y los estudiantes escucharon la lectura de su docente, conviene dejar un
momento de silencio e iniciar el intercambio luego. Se propone no tratar de averiguar si
entendieron sino de escucharlas y escucharlos y de que se escuchen; al tomar en cuenta la
interpretación de otras lectoras u otros lectores, cada quien profundiza su propia
interpretación. Los pibes –como los llama algunas veces el narrador– son tres. De algunos
sabemos los nombres o sabemos sus apodos…

Si –una vez concluida la lectura de la o del docente– es posible proyectar el texto del cuento,
todas y todos pueden releer las primeras páginas e identificar a los personajes, algunos por
su nombre, otro por su función (el narrador) y al cuarto personaje porque el narrador se
refiere a él al iniciar el relato. En sexto año –y también antes– las chicas y los chicos deben
poder identificar al narrador, en este caso un narrador protagonista que habla en primera
persona. Esta afirmación se puede confirmar con ejemplos del texto: “Caminamos los dos
atrás del Chueco…”; “Cury, que era de Racing, como yo, …”

Hablar sobre lo leído es una situación de gran valor didáctico en la formación de lectores.
Escuchar las diferentes interpretaciones enriquece las de las y los demás. Sin embargo, no
puede faltar otro protagonista del intercambio, el propio texto, al que se recurre en medio
del diálogo, para releer y confirmar –o no– lo que se entendió en la primera lectura.

Para promover que se hable sobre lo leído nos detenemos en que el narrador habla mucho del
lugar, ¿todas y todos saben qué son los monoblocks? Nombra las calles, ¿por dónde dice que
andan? ¿Alguna o alguno puede releer esa parte? Me parece que –casi desde el principio– se
presenta un ambiente ferroviario, ¿qué entendemos por “ambiente ferroviario”? ¿Saben qué
es un “tren de carga”? ¿Qué son las pipas? ¿Las probaron? ¿Cómo se llaman los trenes que no
son de carga? Les releo esta parte: “Caminamos hasta el terraplén, subimos la barranca y
empezamos a buscar a lo largo de la vía. No sabíamos cuánto tiempo teníamos antes de que
pasara de nuevo el tren…” Los chicos habían escuchado pasar un tren, ¿por qué será que se
apuran? ¿Saben qué son los durmientes? ¿Qué buscaban Cury, el Chueco y el narrador “a lo
largo de la vía”? ¿Dónde estaba el pozo, el que parece que le da el título al cuento? Les releo
esa parte… “—Miren –dijo y señaló un lugar donde había muchas piedras entre los
durmientes...”. Esta es la página 7. Miren, la proyecto. Relean cómo era el pozo. ¿Encontraron
el fragmento? “–Desde acá voy a verlo bien”, es lo que dice el Chueco. ¿Qué es lo que va a ver
bien? ¿Por qué sabe que lo va a ver bien? ¿Dónde está el Chueco y en qué posición? El
narrador también sabe qué es lo que va a ver, pero ¿qué siente al saberlo? Se releerá, en la
misma página 7: "Después de unos minutos me quería ir, recién ahí adentro comprendí que
nos iba a pasar el tren por arriba, ...” (Vale la pena releer este párrafo y el siguiente: “Calculaba
la distancia…”). La lectura de la o del docente ayuda a descubrir los sentimientos expresados
por el narrador. El tren va por los rieles, es
decir, las ruedas de la derecha por la vía de la derecha y las de la izquierda por la vía de la
izquierda. ¿Dónde está el pozo?, ¿dónde están los tres amigos? Los chicos conversan durante
unos minutos, comenten entre ustedes los temas sobre los que hablan, y vean si hay algo que
no entienden. ¿Por qué el narrador deja de contar de qué hablan? En este momento del relato
la charla se interrumpe “—¿Para qué tiene tu papá un escondite? –le pregunté de repente a
Cury, mientras pensaba si debía compartir el hallazgo”. Escuchen este párrafo, se leerá
nuevamente: “Pero no hubo tiempo. Cury me iba a contestar cuando comenzamos a sentir la
vibración y,…” (Lean el párrafo con el ritmo que tiene, repentino, impactante, casi sin tiempo
para respirar…, a la velocidad del tren). La exaltación del momento vivido, bajo el estruendo
del tren, provoca en los chicos reacciones diversas. ¿Qué hacen Cury y el Chueco? ¿Qué hace,
en cambio, el narrador? ¿Estará sólo impresionado por el momento vivido o alguna otra cosa
lo deja casi inmóvil? Alguien puede leer los últimos párrafos de esta parte del cuento. ¿Quién
es Ojeda? ¿Cómo reacciona cada uno de los amigos? El narrador está muy preocupado,
¿cuáles son las razones de su preocupación?

Segunda parte

En esta última parte se devela el secreto y se devela algo más… ¿cómo se llama el narrador?,
¿se acuerdan? ¿Cómo lo llamaba Ojeda? A mí me parece que esta decisión del padre de Cury
de llamarlo por su nombre, marca una diferencia importante, ¿a ustedes qué les parece? “…
siempre me decía pichón, o cuando me veía con mi mamá me decía jefecito…” "—
¿Para qué tiene tu papá un escondite?” La pregunta de Juan había quedado sin respuesta en la
primera parte del cuento. ¿La podemos responder ahora? ¿Qué esconde? ¿Por qué? Ojeda
comparte con Juan el secreto de la bolsa escondida y también el de haber dejado de ser
maquinista de trenes de pasajeros para conducir trenes de carga… A Ojeda se le quiebra la voz
porque lo que dice es conmovedor, habla de su responsabilidad. ¿Qué piensan ustedes?
¿Quién relee ese fragmento? “Tu papá me dijo un día que él no iba a quemar los libros ni a
esconderlos. Tuvo suerte. Ahora se terminó, pero igual no hay que descuidarse. Las cosas van a
quedarse acá, por el momento, pero quiero que algunos los tengas vos. A mi hijo no le
importan”. Qué hermoso este párrafo, ¿verdad? Juan debió sentirse orgulloso de su papá. ¿Por
qué creen que dice Ojeda “Ahora se terminó”?
Ojeda, el ferroviario, el padre de Cury No es posible cerrar estos comentarios sin dedicar
algunas relecturas al padre de Cury, un maquinista del ferrocarril. Su descripción, según el
narrador “Ojeda caminaba despacio, nunca le había prestado demasiada atención, pero
parecía más viejo de lo que realmente era. Aunque no debía ser mucho más grande que mi
papá, todo parecía costarle el doble.”

Si a los tríos de lectores les sale muy bien la lectura dramatizada, uno de sus participantes
puede resumir brevemente la historia y junto con el grupo compartir la dramatización con otro
grupo de oyentes (reunirse dos grupos y escucharse mutuamente; ofrecérsela a sus familias
reunidas alrededor de los tres lectores o a las y los estudiantes de quinto y cuarto año, en
pequeñas rondas, escuchando a diferentes lectores…).

Reflexión sobre el lenguaje:

Se trata de dedicar una o dos horas para discutir en el aula aspectos que pueden ayudar a las
chicas y a los chicos a profundizar su interpretación de lo que leen o a mejorar sus propias
escrituras. Después de llevar adelante las propuestas, se elaborará de manera conjunta una
conclusión que quede a la vista de las y los estudiantes en un afiche y anotada en sus carpetas.

La puntuación en las enumeraciones.

1. La docente retoma los fragmentos donde se relata el recorrido (desde la salida del
monoblock hasta llegar al pozo). Entre la página 3 y la 4, el narrador relata la salida de los
chicos desde el lugar donde viven hasta el hallazgo del pozo, enumera los lugares por los que
los tres jovencitos van pasando.

2. Luego de releer, puede anotar los primeros lugares por los que pasan siguiendo el cuento –e
incluso señalarlos puntualmente si el texto permanece proyectado–.

3. ¿Localizaron las lectoras y los lectores el fragmento del texto? ¿Se dieron cuenta de que la
docente –al anotar– produjo una síntesis? ¿Qué es lo que se modificó? La maestra se limitó a
nombrar cada lugar por el que los pibes pasaron.

4. ¿Alguna chica o algún chico observó algo respecto a la puntuación en el texto anotado en el
pizarrón?

5. Alguna o alguno puede releer el fragmento en el texto; allí predomina el punto seguido.
¿Por qué les parece que el narrador no utiliza comas? Acerca de cada lugar que atraviesan, el
narrador agrega detalles, incorpora diálogos o pequeñas anécdotas: “–Bordeamos los
monoblocks por la calle que llamábamos Ruta 2…” También se enumeran los lugares del
recorrido, pero no se dice simplemente por qué lugar pasaron los pibes. El narrador presenta
una enumeración compleja.

6. Las y los estudiantes pueden localizar en la misma página 4 una enumeración simple:
“Caminamos hasta el terraplén, subimos la barranca y empezamos a buscar a lo largo de la
vía.”

7. Al final de la página 7 encontrarán otro fragmento para comentar con las chicas y los chicos.
¿Se trata de una enumeración? ¿Es una enumeración más simple o más compleja? ¿Qué
piensan, porque aquí hay una variable, no sólo coma y punto seguido? ¿Con qué se
encontraron?

Estas reflexiones se pueden realizar en dos clases no consecutivas, un día de la semana y


algunos días más tarde, anunciando a las y los estudiantes que se retoma lo que, días antes,
se estuvo reflexionando, en este caso, sobre la puntuación en las enumeraciones.
Para cerrar se elabora la conclusión.
La docente tiene una participación activa: recoge por escrito en el pizarrón las palabras de
sus estudiantes, pero discute con ellas y ellos para aclarar los conceptos y mejorar la
escritura producida entre todas y todos.
Es importante que los ejemplos y la conclusión estén en carpeta de cada una o cada uno y
en un afiche.

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