Universidad Vizcaya de las Américas
Facultad de Ciencias de la Salud
Licenciatura: Fisioterapia
Asignatura: Fisioterapia en ortopedia y reumatología
Manual
Alumna: Adriana Tzec Paat
Grado y Grupo: 5to cuatrimestre “A”
Docente: Mónica Del Rosario Cruz Uc
Fecha: 25 de abril de 2025
Índice
Fracturas………………………………………………………………………………………………………3
Fracturas de miembro inferior……,,,,,………………………………………………………………..4
Luxaciones…………………………………………………………………………………………………..14
Luxaciones de miembro inferior………………………………………………………………………15
Conclusión.…………………………………………………………………………………………………22
Referencias…………………………………………………………………………………………………23
Fracturas
Una fractura es una grieta o una rotura de un hueso. La mayoría de las fracturas
son consecuencia de la fuerza aplicada a un hueso
• Las fracturas suelen ser consecuencia de lesiones o de un uso excesivo.
• La zona lesionada duele, generalmente está hinchada, y puede estar
contundida, distorsionada, angulada o fuera de su posición.
• También pueden estar presentes o desarrollarse con posterioridad otras
lesiones, como las lesiones de los vasos sanguíneos y nervios, el síndrome
compartimental, infecciones y problemas articulares a largo plazo.
• A veces los médicos pueden diagnosticar las fracturas basándose en los
síntomas, las circunstancias causantes de la lesión y los resultados de la
exploración clínica, pero por regla general se necesitan radiografías.
Las fracturas varían mucho tanto en
gravedad como en el tipo de
tratamiento requerido. Por ejemplo, las
fracturas pueden ir desde una fisura
pequeña en un hueso del pie, que
fácilmente pasa inadvertida, hasta una
importante fractura pélvica que pone
en peligro la vida.
Una fractura puede romper la piel (denominada fractura abierta) o no (fractura
cerrada).
La causa más frecuente de las fracturas es un traumatismo. El traumatismo
incluye:
• Un traumatismo directo, como sucede en caídas o accidentes de tráfico.
• Fuerza moderada repetida.
La gravedad de la fractura depende en parte de la intensidad del traumatismo.
El síntoma más claro de una fractura es:
• Dolor
La parte lesionada duele, especialmente cuando el sujeto trata de cargar peso o
mover la extremidad. La zona que rodea a la fractura es dolorosa al tacto.
Fracturas de miembro inferior
Fractura de fémur
Las fracturas pueden ocurrir en la parte media (diáfisis) del
hueso del muslo (fémur), que es el hueso más largo del cuerpo.
La parte superior del fémur forma parte de la articulación de la
cadera. Por lo tanto, las fracturas en la parte superior del fémur
se consideran fracturas de cadera
Objetivos
• Comprender las causas y mecanismos de la fractura de fémur.
• Identificar las fases de recuperación fisiológica
• Restaurar la longitud y alineación del hueso
• Asegurar la rápida unión de la fractura
• Minimizar complicaciones
Etiología
Las fracturas suelen producirse cuando una fuerza excesiva supera la resistencia
natural del hueso.
• Entre las causas más frecuentes se encuentran los traumatismos graves,
como accidentes de autos o caídas desde altura.
• Pueden originarse debido a enfermedades que debilitan el hueso, como la
osteoporosis y otras condiciones degenerativas.
• Las afecciones óseas como tumores o infecciones pueden comprometer el
fémur y facilitar su fractura.
• En el caso de los niños, las fracturas pueden ser consecuencia de
traumatismos sufridos durante actividades físicas intensas o accidentes.
Aspectos mecánicos/fisiológicos
Dentro de las fracturas de fémur vamos a hacer una diferenciación que las clasifique
según su localización y según su forma.
Localización:
• Trocantéreas: la localización de la línea de
fractura se sitúa justo por debajo de la cabeza
femoral. Normalmente no existe compromiso
vascular por lo que aparecen menores
complicaciones.
• De cuello femoral: suelen tener más
complicación puesto que se producen
internamente a la capsula y por tanto el paquete
vascular queda afectado. Si se trata de una fractura no desplazada y es
suficientemente estable, podrá ser tratada de manera conservadora
prescindiendo de cirugía.
• De cabeza femoral: son las de menor incidencia y a menudo se relacionan
con una fractura del acetábulo, así como de una luxación de cadera
traumática.
• Diafisarias: como norma general se realizará la fijación salvo que se trate de
un niño en fase de crecimiento con el que trataremos de manera
conservadora para no afectar al desarrollo óseo.
• Fracturas del tercio distal: pese a ser las más infrecuentes también debemos
tenerlas en cuenta puesto que pueden tener consecuencias graves sobre la
biomecánica de la marcha por estar íntimamente relacionadas con tibia y
peroné, en la articulación de la rodilla.
Forma:
• Completas/incompletas: la línea de fractura afecta por completo al espesor
del hueso o solo afecta a alguna de las caras.
• Abiertas/cerradas: según si se rompe o no la continuidad del tejido cutáneo.
Tratamiento fisioterapéutico
La primera etapa principalmente tiene por objetivo la disminución del dolor e
inflamación, y el restablecimiento progresivo del balance articular, comprendieron
las siguientes actividades:
La segunda etapa tiene por objetivo aumentar el rango articular y facilitar la
elongación muscular, como lo siguiente:
La tercera etapa tiene por objetivo el fortalecimiento neuromuscular:
Esta etapa se realiza una vez que se ha visto una rehabilitación en la movilidad, y
su principal objetivo es fortalecer el movimiento muscular, las actividades que aquí
se desarrollan son:
• Ejercicios isométricos e isotónicos
• Ejercicios de fortalecimiento muscular con bandas de Thera Band
• Reeducación postural global
• Reeducación de la marcha
Fractura de tibia
Las fracturas de tibia son comunes y usualmente son causadas
por una lesión, o por ejercer presión continua sobre el hueso. En
algunos casos, el único síntoma de una pequeña fractura es
dolor en la espinilla al caminar. En casos más severos, el hueso
de la tibia puede sobresalir a través de la piel.
Objetivos
• Analizar las causas principales de fractura de tibia.
• Reconocer los aspectos mecánicos de la lesión.
• Restaurar la alineación y estabilidad del hueso para una correcta
consolidación.
• Prevenir complicaciones como infecciones, especialmente en fracturas
abiertas.
• Recuperar la función y movilidad de la pierna después de la curación.
Etiología
Los huesos largos en el cuerpo son muy resistentes, pero en ocasiones las fracturas
de tibia pueden presentarse por alguna de las siguientes razones:
• Lesiones traumáticas, como accidentes de auto o caídas
• Realizar deportes que implican impacto continuo, como correr largas
distancias
• Lesiones provocadas por deportes de contacto, como fútbol americano
• Osteoporosis, que hace que los huesos se debiliten más de lo usual
Aspectos mecánicos/fisiológicos
• Fractura de tibia proximal: esta es una
ruptura en la parte superior del hueso
de la tibia. La ruptura puede conectarse
a la articulación de la rodilla a través de
la placa de crecimiento.
• Fractura del eje tibial: es una fractura en la parte media del
hueso de la tibia.
• Fractura distal de tibia: esta es una ruptura en la parte inferior
del hueso de la tibia. La ruptura puede conectarse a la
articulación del tobillo a través de las placas de crecimiento.
• Fractura de estrés: esta es una ruptura que ocurre
gradualmente con el uso excesivo.
• Fractura expuesta: esta es una ruptura en el hueso que hace que el hueso
quede expuesto al aire exterior a través de una ruptura en la piel
Tratamiento fisioterapéutico
Desde el 1° día hasta el 7° día después del tratamiento médico
Inicialmente las intervenciones se enfocan en la analgesia y en la desinflamación
del miembro lesionado, y secundariamente en mantener la amplitud articular y la
fuerza muscular, para ello se indica:
• Educación para el manejo de órtesis o férulas de inmovilización.
• Crioterapia y termoterapia.
• Reducación de la marcha con apoyo en aditamentos ortopédicos
• Ejercicios de movilidad rotuliana y metatarsofalángica.
• Ejercicios de amplitud articular de la articulación de la rodilla y las
articulaciones de los pies.
• Elevación de pierna recta de cadena cinética
• Ejercicios de fortalecimiento y rango de movimiento para la pierna sana.
• Actividades de las extremidades superiores.
Fase II: 1 – 6 semanas
Dependiendo de la evolución del paciente, se continuará con las medidas
terapéuticas aplicadas en la fase anterior, así como también podrá incrementar la
dosificación del ejercicio. En esta fase podrán indicarse intervenciones como:
• Ejercicios de estiramiento de las extremidades inferiores.
• Ejercicios en bicicleta estacionaria o piscina (cuando hayan sanado los
puntos de sutura).
• Ejercicios enfocados en aumentar la estabilidad del Core.
• Fortalecimiento de la cadera en varios planos de cadena cinética cerrada en
el lado no afectado.
• Técnicas de facilitación neuromuscular propioceptiva (FNP) de las
extremidades inferiores.
• Ejercicio de propiocepción que enfatiza el control neuromuscular.
• Ejercicios de fortalecimiento progresivo del tobillo en varios planos.
Fase III: 6 -8 semanas
En esta fase se inicia la descarga de peso bajo supervisión, el porcentaje de peso
descargado sobre la extremidad dependerá de la calidad de callo óseo presente,
esto será verificado por el médico tratante mediante radiografías. Algunas de las
indicaciones terapéuticas son:
• Continuación de las modalidades aplicada en las otras fases (dependiendo
del caso).
• Incremento en la intensidad de la dosificación del ejercicio, se inician a
movimientos activos para el fortalecimiento de los músculos de la pierna
afectada
• Ejercicios de estiramiento para los músculos de la pierna afectada
• Progresión del soporte de peso: actividades con soporte de peso completo
• Entrenamiento de reeducación de la marcha
• Propiocepción y entrenamiento del equilibrio
Fase IV: 9 – 20 semanas
Los objetivos para tratar en este punto son normalizar la marcha, recuperar el rango
de movimiento completo en la rodilla y el tobillo, así como la fuerza muscular. En
esta fase el entrenamiento es más fuerte y con mayor descarga de peso sobre la
extremidad lesionada, además, se indican ejercicios de fortalecimiento de la parte
inferior del cuerpo como sentadillas, elevaciones de talón, puentes y elevaciones de
piernas.
Fractura de peroné
Una fractura de peroné se refiere a una pérdida
de continuidad ósea de este hueso, es conocida
comúnmente como fractura de maléolo o tobillo
externo, es una lesión que puede afectar a
cualquier persona, pero principalmente afecta a
deportistas y frecuentemente sucede a raíz de un
esguince de tobillo
Objetivos
• Explicar la importancia clínica de las fracturas de peroné.
• Entender los mecanismos de lesión y recuperación
• Reducir o eliminar el dolor
• Recuperar la función y movilidad de la pierna
• Prevenir complicaciones
Etiología
Suele suceder luego de un esguince de tobillo en el que se aplica una tensión
mecánica excesiva sobre esta articulación que el peroné es incapaz de soportar.
Esta lesión también puede deberse a una mala caída, un accidente o después de
una luxación de tobillo, siendo común en deportistas que practican fútbol,
baloncesto o artes marciales
Aspectos mecánicos/fisiológicos
Teniendo en cuenta la división del hueso, una fractura
podría clasificarse en: fisura, fractura incompleta y
fractura múltiple. Siguiendo la misma tipología, las
fracturas de peroné se clasifican de acuerdo con cómo
se ven en las radiografías:
• Tipo A: ocurren en el hueso por debajo de la
articulación. Generalmente, no comprometen el
ligamento y suelen resolverse sin cirugía.
• Tipo B: se dan al nivel de la articulación, por lo que puede presentarse
inestabilidad articular; pueden estar comprometidas con una fractura de tibia
y, en ocasiones, requerir cirugía.
• Tipo C: estas suceden por encima de la articulación, lo cual genera
inestabilidad articular. Para corregir este tipo de fractura siempre será
necesaria la intervención quirúrgica.
Tratamiento fisioterapéutico
Fase I (Desde el 1° día hasta la 6° semana)
Inicialmente el fisioterapeuta busca aliviar el dolor y la inflamación presentes
mediante el uso de crioterapia y drenaje linfático manual. En esta fase se evita la
descarga de peso, así como también se evitan movilizaciones tanto activas como
pasivas del tobillo, sin embargo, se incentiva el movimiento y la fuerza muscular
de las articulaciones metatarsofalángicas y de la rodilla. Una vez cumplidas las 4
semanas, se dan inicio a movilizaciones en el tobillo, así como también el
fisioterapeuta inicia un entrenamiento progresivo, enfocado en ganar fuerza
muscular de los cuádriceps, flexores dorsales y plantares del tobillo.
Fase II (6-8 semanas)
Dado que, en este tiempo, el cuerpo ha podido reparar medianamente la lesión y
unir los fragmentos fracturados, se inicia un entrenamiento con carga y resistencia
mayor que el realizado en la fase anterior, para ganar rango de movimiento y
fuerza muscular. Pudiendo retirarse la férula o yeso, esto claro, si se ha
evidenciado en un estudio radiológico un callo óseo lo suficientemente fuerte y
estable. Algunas de las intervenciones indicadas por el fisioterapeuta en esta fase
son:
• Progresión gradual a la carga completa.
• Restauración de la mecánica normal de la marcha.
• Movilización activa y pasiva completa en todos los planos de la articulación
afectada.
• Ejercicios de amplitud enfocados en restaurar la dorsiflexión completa.
• Ejercicios isométricos e isotónicos de tobillo.
• Fortalecimiento intrínseco del pie.
• Entrenamiento propioceptivo.
• Entrenamiento cardiovascular (sin impacto).
Fase III (8-12 semanas)
Algunas de las intervenciones indicadas por el fisioterapeuta en esta fase son:
• Ejercicios de amplitud de movimiento en el rango de movimiento completo
en todos los planos.
• Fortalecimiento intrínseco avanzado del tobillo y el pie.
• Entrenamiento de la marcha progresivamente más intenso (por ejemplo,
iniciar corriendo en piscina hasta progresar a tierra firme).
• Progresión lineal a movimientos funcionales laterales y rotacionales del
tobillo.
• Progresión bilateral a entrenamiento pliométrico unilateral.
Fase IV (12-16 semanas)
Para que el paciente logre obtener una funcionalidad normal que le permita seguir
sus actividades cotidianas de manera óptima es necesario un entrenamiento más
avanzado que el realizado en las fases anteriores. Algunas de las intervenciones
indicadas por el fisioterapeuta en esta fase son actividades y ejercicios de mayor
impacto y progreso funcional, así como también ejercicios deportivos específicos
en el campo o la cancha con refuerzo funcional, adecuado a la disciplina deportiva
que practica el paciente (de ser el caso). Según la evolución de la fractura de
peroné se indica la vuelta a actividad deportiva a los 3-4 meses.
Luxaciones
Una luxación es la separación completa de los huesos que forman
una articulación. En la subluxación, los huesos de una articulación
están parcialmente fuera de su posición. A menudo, una
articulación luxada permanece luxada hasta que el médico la
vuelve a colocar en su lugar (reducción), pero a veces se vuelve a
colocar en su lugar por sí sola.
• La mayoría de las luxaciones son el resultado de lesiones agudas o del uso
excesivo.
• La zona lesionada duele, generalmente está hinchada, y puede estar
contundida, distorsionada, angulada o fuera de su posición.
• Muchas luxaciones (dislocaciones) no causan problemas de larga duración,
pero algunas debilitan o rompen los ligamentos y tendones que estabilizan
la articulación.
• Cuando se inmoviliza una articulación, ésta puede volverse rígida y los
músculos pueden acortarse o atrofiarse.
La causa más frecuente de las luxaciones y otras lesiones de los tejidos
musculoesqueléticos es un traumatismo. El traumatismo incluye:
• Un traumatismo directo, como sucede en caídas o accidentes de tráfico
• Las lesiones por desgaste, como ocurre durante las actividades diarias o
como resultado de movimientos vibratorios o sacudidas
• El uso excesivo, como sucede con el sobreentrenamiento deportivo
Cuando se produce una luxación, los huesos pueden estar claramente fuera de
su posición. La articulación puede verse deformada o curvada. Un hueso
puede sobresalir de forma anormal, provocando que la piel que lo rodea se
estire y sobresalga. Las luxaciones causan los síntomas siguientes:
• Dolor
• Hinchazón
• Incapacidad para usar la parte lesionada con normalidad
• Hematomas o alteración de la coloración
• Posiblemente pérdida de la sensibilidad
Luxaciones de miembro inferior
Luxación de cadera
Se produce una luxación de cadera cuando la
cabeza del fémur, que tiene forma de esfera,
se sale de la cavidad redondeada que existe
en la pelvis.
Objetivos
• Comprender el mecanismo de una luxación de cadera.
• Reducción temprana
• Identificación de posibles fracturas
• Prevención de complicaciones
• Aplicar tratamientos de fisioterapia para restaurar la movilidad.
Etiología
Se produce una luxación de cadera cuando una fuerza muy intensa golpea la rodilla
flexionada y empuja la cabeza del fémur hacia atrás. Una causa común es cuando
la rodilla choca con el salpicadero de un coche en un accidente. También se puede
producir una luxación de cadera cuando el sujeto cae desde una gran altura o
durante la práctica de un deporte de contacto
Aspectos mecánicos/fisiológicos
En la mayoría de las luxaciones de cadera, la cabeza del fémur es empujada hacia
atrás, lo que se denomina una luxación de cadera posterior.
La fuerza que produce la luxación de cadera a menudo también causa otras
lesiones. Por ejemplo, cuando una luxación de cadera se produce tras una caída o
una lesión deportiva, puede existir una fractura de la pelvis, la rodilla o la pierna,
una lesión de la espalda o un traumatismo craneoencefálico.
Cuando se luxa la cadera, pueden producirse fracturas óseas y pueden lesionarse
los nervios, como por ejemplo el nervio ciático.
El suministro de sangre a la cabeza del fémur
puede interrumpirse, causando la muerte del
tejido
También se puede luxar una prótesis de
cadera. A veces se luxa después de un
traumatismo, pero puede ocurrir también
mientras la persona afectada está haciendo
sus actividades diarias, incluso cuando cruza
las piernas
Tratamiento fisioterapéutico
En primeras fases del tratamiento los objetivos terapéuticos serán disminuir el
dolor del paciente y tratar de disminuir el edema que pueda presentar:
Opciones terapéuticas para disminuir el dolor:
• Electroterapia antiálgica
• Termoterapia
• Cinesiterapia
• Masoterapia
• Tratamiento postural
Opciones terapéuticas para disminuir el edema:
• Elevación
• Ejercicios activos distales
• Baños de contraste
• Masoterapia
• Tratamiento postural
Una vez que se consigue modular el dolor del paciente y disminuir el edema, los
objetivos serán:
1. Aumentar la amplitud articular
• Ejercicios activos y asistidos
• Movilización pasiva
• Movilización activa
• Hidroterapia
2. Conseguir un refuerzo muscular dirigido con el objetivo de aumentar el tono
uscular mediante la potenciación analítica de los músculos
• Electroestimulación
• Ejercicios globales de MMII
• Solicitación progresiva de movimientos
3. Reeducación propioceptiva
4. Estabilización del tronco
5. Entrenamiento del equilibrio y cargas progresivas
Luxación de rodilla
Las luxaciones de rodilla se producen cuando el
extremo del fémur pierde contacto con la tibia.
Las luxaciones de rodilla pueden interrumpir el
suministro de sangre a la parte inferior de la
pierna, lo que a veces conduce a la amputación
Objetivos
• Reconocer los mecanismos de luxación de rodilla.
• Implementar estrategias de rehabilitación seguras
• Reducción de la luxación
• Inmovilización para permitir la curación de tejidos dañados
• Restaurar la función y fuerza de la articulación
Etiología
La rodilla se luxa cuando una fuerza de gran intensidad empuja o flexiona la rodilla
más allá de sus límites normales. La rodilla a menudo está de manera obvia fuera
de su posición, es siempre dolorosa y está hinchada, y el sujeto no puede caminar.
Puede ocurrir como en los accidentes de tráfico de alta velocidad o al introducir la
pierna en un agujero.
Aspectos mecánicos/fisiológicos
La rodilla se puede luxar cuando se
desplaza la pierna hacia adelante más
allá de los límites normales de la
articulación de la rodilla
(hiperextensión de rodilla). En tales
casos, la tibia se desplaza hacia
adelante con respecto al fémur. La
tibia también se puede desplazar por
detrás del fémur o a ambos lados.
La mayoría de las luxaciones de rodilla resultan de la aplicación de una gran fuerza.
Pero a veces un traumatismo de menos energía.
Una luxación de la rodilla siempre lesiona las estructuras que soportan la
articulación de la rodilla (como los ligamentos y los tendones), haciendo que ésta
sea inestable, a veces de forma permanente.
Las arterias y los nervios a menudo también se lesionan. Si se lesiona una arteria,
se puede interrumpir el suministro de sangre a la pierna, y los tejidos pueden morir.
Si este problema no se identifica y se trata, la pierna puede tener que ser amputada.
Tratamiento fisioterapéutico
Dos semanas después de la lesión:
• Aplicación de férulas
• Hielo
• Vendaje
• Ejercicios isométricos de cuádriceps para garantizar su fortalecimiento y
que la musculatura posterior de la pierna se pueda mover con normalidad
De tres a cinco semanas después de la lesión:
• Ejercicios de fortalecimiento y potenciación del cuádriceps, como extensión
de rodillas al borde la cama o sentadillas apoyados en la pared. Esto
ayudará a que el paciente pueda soportar sobre la rótula su propio peso y a
aumentar la amplitud de su movimiento.
• Para aumentar la amplitud de flexión de la rodilla también se recomiendan
ejercicios como paseos, natación o ciclismo y ejercicios de propiocepción
de la rodilla, cuya intensidad irá en aumento a medida que pase el tiempo.
En las últimas semanas de la rehabilitación, el paciente podrá volver
progresivamente a su actividad deportiva normal.
Luxación de tobillo
Una luxación de tobillo es una lesión que
puede ser provocada al momento de realizar
cualquier movimiento que cause
inestabilidad en las extremidades inferiores
de una persona, ya sea porque hizo un mal
movimiento haciendo algún deporte, en un
gimnasio o porque pisó sin darse cuenta una
superficie inestable
Objetivos
• Analizar los factores de riesgo de una luxación de tobillo
• Reducir el dolor y la inflamación
• Restaurar la estabilidad de la articulación
• Facilitar la recuperación de la función normal del tobillo
Etiología
La luxación de tobillo ocurre cuando los huesos que forman la articulación (tibia,
peroné y astrágalo) pierden su alineación normal debido a un trauma intenso.
Aspectos mecánicos/fisiológicos
Pérdida de congruencia articular:
• El astrágalo se desplaza de su
posición normal respecto a la
mortaja tibioperonea, rompiendo el
alineamiento que permite el
movimiento normal del tobillo.
Ruptura o distensión de los ligamentos:
• Dependiendo del tipo de luxación,
pueden lesionarse:
• Ligamento deltoideo (cara interna).
• Ligamentos laterales externos:
talofibular anterior, calcaneofibular y
talofibular posterior.
• Ligamento sindesmótico (entre tibia
y peroné), si hay separación entre
ellos.
Daño capsular y articular:
• La cápsula articular se puede desgarrar, provocando hemartrosis (sangrado
dentro de la articulación) e inflamación inmediata.
• Compromiso vascular y nervioso: En luxaciones graves, puede comprimirse
la arteria tibial posterior o los nervios peroneo superficial y profundo,
generando riesgo de isquemia o pérdida de sensibilidad/movimiento.
Tratamiento fisioterapéutico
Fase Aguda (0-7 días post-reducción)
• Crioterapia (aplicación de frío): 15-20 minutos varias veces al día para
reducir dolor e inflamación.
• Elevación del miembro inferior para favorecer el drenaje venoso y disminuir
el edema.
• Vendaje compresivo o férula según indicación médica.
• Movilización pasiva de dedos del pie para mantener movilidad.
• Ejercicios isométricos suaves
Fase Subaguda (7-21 días)
• Movilización articular activa-asistida: dorsiflexión, flexión plantar, inversión y
eversión dentro de límites sin dolor.
• Ejercicios de fortalecimiento progresivo: usando bandas elásticas
(TheraBand) para peroneos, tibial anterior, tríceps sural.
• Movilización de tejidos blandos
Fase de Reeducación Funcional (3-6 semanas o más)
• Ejercicios propioceptivos
• Marcha asistida: Inicialmente con apoyo parcial, luego progresivo a carga
total.
• Ejercicios de fortalecimiento dinámico: Sentadillas asistidas, saltos
controlados, cambios de dirección.
• Tareas específicas: Para deportistas, ejercicios de agilidad, dribbling, trote
progresivo.
Conclusión
El presente manual ofrece una visión integral de las principales lesiones
traumáticas del miembro inferior tanto de fracturas de fémur, tibia y peroné, así
como luxaciones de cadera, rodilla y tobillo desde su origen hasta la rehabilitación
funcional. A lo largo de cada sección hemos abordado:
Objetivos claros para orientar el enfoque diagnóstico y terapéutico.
Etiologías detalladas, resaltando las causas más frecuentes.
Aspectos mecánicos y fisiológicos, que explican cómo la alteración de la
congruencia articular, la ruptura de ligamentos o la afectación vascular
condicionan el cuadro clínico y las limitaciones funcionales.
Además, se menciona el tratamiento fisioterapéutico basado en fases progresivas:
• Control de dolor e inflamación (inmovilización, crioterapia, vendaje).
• Recuperación del rango de movimiento y activación muscular
(movilizaciones pasivas/asistidas, ejercicios isométricos y con resistencia
elástica).
• Reeducación funcional completa (propiocepción, marcha, fortalecimiento
dinámico y tareas específicas al nivel de actividad del paciente).
Todo esto nos sirve para prevención de complicaciones y recomendaciones para
garantizar una reincorporación segura a la vida diaria y/o deportiva.
Finalmente, este manual puede servir como guía práctica para estudiantes y
profesionales de la salud, promoviendo una atención de calidad mediante la
aplicación de protocolos estructurados y evidenciados en la bibliografía ortopédica
y de rehabilitación. La actualización continua y el seguimiento de avances
científicos garantizarán la mejor recuperación funcional posible en cada caso
Referencias
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MSD Versión Para Público General.
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• Webmaster. (2025, March 3). Luxación de tobillo: ¡Aprendemos más sobre
esta lesión! Escuela Colombiana de Rehabilitación.
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