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Resultados Yare

Los jóvenes valduparenses han desarrollado marcos de referencia significativos hacia la cultura Hallyu, influenciados por la música, el audiovisual, y vínculos afectivos que les permiten explorar y adoptar elementos de esta cultura. A través de la pandemia, el acceso a contenidos coreanos se convirtió en un refugio emocional, facilitando una conexión más profunda con sus valores, costumbres e idioma. Esta tendencia no solo transforma su identidad, sino que también les brinda un sentido de pertenencia y autodescubrimiento.

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Resultados Yare

Los jóvenes valduparenses han desarrollado marcos de referencia significativos hacia la cultura Hallyu, influenciados por la música, el audiovisual, y vínculos afectivos que les permiten explorar y adoptar elementos de esta cultura. A través de la pandemia, el acceso a contenidos coreanos se convirtió en un refugio emocional, facilitando una conexión más profunda con sus valores, costumbres e idioma. Esta tendencia no solo transforma su identidad, sino que también les brinda un sentido de pertenencia y autodescubrimiento.

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Describir los marcos de referencia que tienen los jóvenes valduparenses frente a la

tendencia hallyu.

Figura 1.

Marcos de referencia que tienen los jóvenes valduparenses frente a la tendencia Hallyu.

Al escuchar y leer las experiencias compartidas por varias jóvenes de Valledupar, fue

posible descubrir que su conexión con la cultura coreana, conocida como Hallyu o “ola

coreana”, no es superficial ni pasajera. Cada una, desde su vivencia particular, ha ido

formando una relación personal con esta tendencia, motivada por diferentes razones que

van más allá del gusto por una canción o una serie de televisión; Se trata de una experiencia

que toca distintas áreas de su vida: lo que sienten, lo que piensan, lo que sueñan e incluso lo

que hacen en su día a día. De manera que, a través de estas vivencias, fue posible identificar

ciertos caminos comunes o formas en que las participantes se acercaron a este fenómeno

cultural. Así pues, estos caminos, que aquí llamamos “marcos de referencia”, ayudan a

entender cómo se van descubriendo, adoptando y compartiendo aspectos de la cultura

coreana: desde su música, su idioma y su estilo, hasta sus valores, costumbres y maneras de

relacionarse con los demás. Cada historia permite ver cómo esta tendencia extranjera se
convierte en algo cercano, que deja huella en su identidad, su forma de ver el mundo y su

manera de relacionarse con los otros.

Musical/Audiovisual: Ritmo, estética y carisma como puerta de entrada

Uno de los marcos de referencia más significativos desde los cuales las participantes

del presente proyecto, se acercan a la cultura coreana es el musical y audiovisual. Este

primer contacto suele darse de manera espontánea, ya sea al ver un videoclip en redes

sociales, escuchar una canción en alguna plataforma digital o recibir una recomendación de

parte de alguien cercano. Lo que llama la atención inicialmente es la propuesta diferente

que ofrece el K-pop: una combinación de ritmos modernos como el pop, el hip-hop, el

R&B y la electrónica, unidos a una estética visual cuidada, colorida y llamativa, y a una

ejecución artística impecable. En ese sentido, las participantes expresaron que lo que más

les atrajo en un principio fue esa mezcla de géneros musicales poco comunes en la música

comercial que normalmente consumían como se manifiesta a continuación “Por mi parte

en el 2019, este como que me llamó la atención un grupo que mezclaba muchos géneros

que me gustan... entonces cuando yo vi esa mezcla de ritmos, esa mezcla de géneros yo dije

esto es lo mío.”.

Además, al escuchar canciones de grupos como BTS, BLACKPINK, NewJeans,

EXO o Stray Kids, notaron que estas agrupaciones no solo cantaban, sino que también

contaban historias a través de su música, con una producción que iba más allá del sonido:

incluía videoclips con narrativa, conceptos visuales innovadores, coreografías impactantes

y una puesta en escena que demostraba un alto nivel de preparación. La mayoría no se

quedó solo en la experiencia superficial de escuchar una canción pegajosa, ya que el interés

despertó una curiosidad más profunda que las llevó a investigar quiénes eran esos artistas,
qué decían sus letras, cómo se llamaban sus integrantes y de dónde venía esa cultura tan

distinta pero tan atractiva. Algunas de ellas comenzaron a aprender palabras en coreano,

incluso sin entender su significado al principio, solo por el deseo de acercarse más a lo que

admiraban, tal como se manifiesta a continuación “De 2020, cuando vi que a mí me gusta

mucho el pop entonces como que yo veía hacerle la gomera en cuando Blackpink hizo una

colaboración con Selena... investigué más... hasta aprendí a leer coreano.”. Otras se

motivaron a formar o unirse a grupos de baile locales, donde podían practicar las

coreografías que veían en los videos, lo que a su vez reforzaba su vínculo con la música y

el arte coreano, como se expresa en el siguiente relato “En mi caso pues fue principalmente

el año anterior... comenzando con un grupo de niñas en particular y ya como que me gustó

más cuando supe de este grupo de baile los BLACPARADE.”

Así pues, la música y lo audiovisual representan más que un simple gusto por el

entretenimiento. Constituyen una vía de exploración cultural, un espacio donde las

participantes de esta investigación encuentran algo diferente que les despierta emociones,

curiosidad y una necesidad de conocer y aprender más. Este acercamiento no se da de

forma impuesta, sino como un proceso natural, emocional y constante, en el que cada

canción, baile o video es una oportunidad para conectar con una parte de sí mismos a través

de algo que proviene del otro lado del mundo.

Afectivo: Vínculos significativos como mediadores culturales

Además del impacto que genera la música y el contenido audiovisual, el

componente afectivo cumple un papel fundamental en la forma en que las participantes se

acercaron a la cultura coreana. En muchos casos, el primer contacto no ocurre de manera

aislada, sino a través de personas con las que tienen una relación cercana: hermanos,
hermanas, amigos, primos o incluso compañeros de estudio. Esos vínculos afectivos actúan

como puentes culturales, convirtiéndose en facilitadores para descubrir, explorar y,

eventualmente, apropiarse de elementos de la cultura Hallyu.

Por ejemplo, algunas entrevistadas relataron relatan que fue gracias a una hermana

menor o a una amiga cercana que comenzaron a ver dramas coreanos o a escuchar música

K-pop, tal como se manifiesta en los siguientes relatos: “Personalmente fue en 2019... mi

hermana la que me adentró ahí porque ella como que le interesó eso y pues yo era

bastante cercana a ella... me mostró eso y también me fue gustando.” y, “un día estaba

normal y una conocida, que en ese entonces pues era una amiga, me envió me envió un

kdrama, me gustó, me gustó como actuaba, me gustó la temática y de ahí empecé a ver

kdramas”. Así pues, este proceso no se reduce a una simple transmisión de gustos, sino que

involucra una experiencia emocional compartida, lo que permite que la cultura coreana se

convierta entonces en un terreno común donde se crean memorias significativas, donde se

construyen nuevas formas de convivencia y donde incluso se abren espacios para el

diálogo, la confianza y el respeto mutuo. Por ello, las narrativas recogidas anteriormente

muestran cómo, al ver dramas o practicar bailes juntos, los lazos entre familiares y amigos

se vuelven más sólidos. Otro aspecto importante del marco afectivo es el reconocimiento

emocional. Al compartir sus intereses con alguien de confianza, los jóvenes sienten que no

están solos en sus gustos, que pueden expresarse sin temor al juicio, y que su entusiasmo es

validado por alguien que también lo comprende. Esta validación emocional fortalece la

conexión no solo con la persona que les recomendó la cultura coreana, sino también con la

cultura misma, que comienza a asociarse con sentimientos positivos de compañía,

pertenencia y alegría.
Estética: Admiración por lo visual, la moda y el cuidado personal

El aspecto estético de la cultura coreana ha capturado profundamente la atención y

admiración de las participantes de esta investigación, ya que no se trata únicamente de

apreciar lo visual en los videoclips musicales o en los dramas, sino de un interés más

amplio y personal que se refleja en la forma en que se visten, se cuidan y se expresan. Para

ellos, la estética coreana representa algo más que una tendencia: es una fuente de

inspiración que se conecta con su forma de verse a sí mismos y con el deseo de mejorar o

transformar su imagen y bienestar. Uno de los elementos más llamativos es el cuidado

personal; Algunas de las participantes se han sentido atraídos por las rutinas de skincare

(cuidado de la piel) que observan en influencers, idols o personajes de dramas coreanos, tal

como se manifiesta a continuación "Yo creo que el maquillaje, el skincare, la moda, el

estilo de ropa, creo que yo por ejemplo sufrí ansiedad y entonces yo antes no sabía tanto

de skincare, fue que cuando empecé a seguir la cultura coreana supe todo lo de los

tónicos, los sérum, los tóner, y ya compré cosas que, según TikTok, son populares en

Corea. Ajá, siento que eso me es lo que más me atrae.". Lo anterior evidencia como estas

prácticas, que incluyen pasos detallados como la doble limpieza, el uso de esencias, sueros,

mascarillas y protectores solares, han sido incorporadas a sus vidas cotidianas. Pero más

allá de los productos o marcas, lo que realmente resuena en ellos es la filosofía que hay

detrás: el autocuidado como un acto de amor propio, como una manera de regalarse tiempo

y atención.

En este sentido, algunos participantes relatan que adoptar estas rutinas no solo ha

mejorado su piel, sino también su estado de ánimo, como por ejemplo lo refiere la siguiente

participante a continuación "Me parece atractivo sobre el skincare, los K-dramas y el


maquillaje. En la parte del skincare es por el hecho de que me gusta cuidar mi piel y

porque hace ver la cara de porcelana.". Lo anterior evidencia que, al dedicar tiempo a sí

mismos, sienten que están tomando control sobre su bienestar, generando un espacio diario

para desconectarse del estrés y reconectarse consigo mismos. En ciertos casos, este hábito

ha tenido un efecto positivo en su autoestima, pues verse bien frente al espejo también

influye en cómo se sienten por dentro. La estética coreana, entonces, no es vista como una

forma superficial de belleza, sino como una herramienta para sentirse mejor física y

emocionalmente.

La moda toma un papel fundamental también a la hora de seguir la cultura coreana

y sus costumbres debido a que las participantes manifiestan su gusto y atracción hacia la

manera en que visten y la forma en que estos personajes combinan sus ropas, yendo desde

ropa holgada, colores neutros, combinaciones sencillas pero elegantes, hasta ir a accesorios

discretos. En ese sentido, una de las participantes refirió que las prendas femeninas Hayul

otorgan características delicadas a la figura de la mujer, como se expresa a continuación

"En lo personal sería la moda y la gastronomía, pero más que todo la moda ya que siento

que en Corea el tipo de vestimenta en las mujeres es delicado, femenino, y elegante y en

los hombres es muy varonil.". Además, la anterior narrativa también enaltece la manera en

que visten los hombres, pues le da más sentido varonil y elegantes a la figura del hombre.

También, a través de la estética de las ropas se denotan las maneras en que estas

costumbres de moda han evolucionado a través del tiempo, dándole aspectos de identidad

personal y como a través de la ropa, las personas expresan su manera de ser ante el mundo,

tal como se manifiesta a continuación “Me gusta la moda. Es algo que es muy espectacular
porque a medida que uno va investigando, uno se va enterando que la moda ya y esos

aspectos de identidad personal han evolucionado bastante."

Lo anterior no solo refleja una admiración por lo visual, sino también un deseo de

transformación y crecimiento personal. A través de estos cambios en su apariencia y

rutinas, los jóvenes construyen una versión de sí mismos con la que se sienten más

cómodos, más seguros y más auténticos. Por lo tanto, el componente estético de la cultura

coreana se ha convertido en una vía para el autodescubrimiento y la mejora personal. Lejos

de ser algo superficial, esta admiración visual se transforma en actos cotidianos de cuidado,

exploración y afirmación personal, donde lo externo y lo interno se encuentran para darle

forma a nuevas formas de ser, sentir y habitar el mundo.

Situacional: Pandemia, redes sociales y búsqueda de sentido

El contexto de la pandemia por COVID-19 representó un antes y un después en la

manera en que muchas personas, especialmente las participantes de esta investigacion,

accedieron a nuevas formas de entretenimiento y, con ello, a culturas distintas a la propia.

Durante el confinamiento, el aislamiento físico, el miedo constante a la enfermedad y la

incertidumbre frente al futuro generaron un vacío emocional difícil de sobrellevar. Fue en

medio de esa soledad impuesta donde muchos encontraron en los dramas coreanos una

compañía silenciosa pero significativa, una presencia constante que les permitía

desconectarse de la realidad inmediata y reconectarse con sus emociones.


Al no poder salir de casa ni compartir momentos con amigos o familiares como de

costumbre, los jóvenes comenzaron a pasar más tiempo frente a las pantallas. Plataformas

como YouTube, TikTok y Netflix se convirtieron en escenarios cotidianos de exploración,

distracción y, en muchos casos, consuelo, como por ejemplo lo menciona la siguiente

participante en lo siguiente "El algoritmo de redes sociales como Instagram, YouTube y

demás nos muestra pedacitos de K-dramas...", lo cual se relaciona con el cómo los K-

dramas comenzaron a aparecer con más frecuencia, ya fuera por sugerencias de otros

usuarios, por videos virales o por recomendaciones automáticas del algoritmo, tal como se

refiere a continuación “La cultura coreana inició a interesarme en el año 2020 cuando

inició la pandemia, a razón por el confinamiento, el encierro, a través de TikTok

comenzaron a salir contenido coreano.”. Así, lo anterior releva la forma en que sin

buscarlo de manera intencional, algunas de las participantes se vieron inmersas en historias

profundamente humanas, que hablaban de amor, amistad, superación y esperanza, justo en

un momento en el que esas emociones eran más necesarias que nunca.

No se trató solo de entretenimiento. Para varios jóvenes, estos contenidos se

transformaron en una forma de escape emocional que no negaba la realidad, pero sí la hacía

más llevadera. En un contexto donde las noticias eran mayoritariamente negativas, y donde

el contacto físico con los demás era limitado, sumergirse en una historia con personajes

entrañables y escenarios estéticamente cuidados ofrecía un tipo de refugio emocional, como

se enuncia a continuación “Fue cuando empezó la pandemia, me puse a ver series

coreanas en páginas de entretenimiento... fue algo que me ayudó mucho a pasar el

tiempo.”. Por ello, en través de estas narrativas, muchas sintieron una conexión afectiva
con lo que veían, desarrollando incluso un vínculo simbólico con los personajes, sus

vivencias y sus formas de relacionarse con el mundo.

Cabe destacar nuevamente que, el algoritmo de las plataformas, al identificar los

gustos e interacciones de los usuarios, comenzaba a sugerir de forma constante más

contenido relacionado. Así, una simple recomendación de un video podía desencadenar una

cadena de descubrimientos: desde un drama, hasta un grupo musical, una receta, un idioma

o una forma de vestir. Todo esto construyó una nueva referencia cultural, una ventana a un

mundo desconocido que comenzaba a sentirse cercano y familiar, como lo mencionan a

continuación "YouTube, Netflix son fuentes de información para seguir la cultura

coreana." Y “Yo estaba normal en YouTube, vi un documental de ellos y me llamó la

atención y quise conocer más acerca de ese grupo.". En definitiva, el contexto situacional

de la pandemia no solo facilitó el acceso a la cultura coreana, sino que también le dio un

valor emocional y simbólico profundo. Para muchos, descubrir este contenido fue más que

un pasatiempo: fue una forma de mantenerse en pie, de encontrar sentido en medio del caos

y de construir nuevas formas de conexión consigo mismos y con los demás, incluso cuando

el mundo parecía haberse detenido.

Cultural: Curiosidad por valores, idioma y costumbres

El marco cultural relacionado con la tendencia Hallyu en los jóvenes valduparenses

no se limita únicamente al disfrute de contenidos como K-dramas o música K-pop; también

abarca una profunda curiosidad por los valores, las costumbres y el idioma coreano. Este

interés cultural surge no solo del entretenimiento, sino de un deseo auténtico de comprender

una cultura tan distante y, a la vez, tan atractiva. Los jóvenes sienten fascinación por las
tradiciones coreanas, las cuales, aunque tan diferentes a las suyas, presentan un enfoque que

muchos consideran admirable y digno de emulación.

Uno de los elementos que más resalta entre las costumbres coreanas es el respeto a

los ancestros, un valor profundamente arraigado en su sociedad, especialmente visible

durante celebraciones como el Chuseok. Este festival, que podría compararse con una

mezcla entre el Día de Acción de Gracias y el Año Nuevo en Occidente, simboliza la

importancia de honrar a los antepasados y de reconocer el papel de la familia en la

construcción de la identidad y la historia. Como se refiere a continuación "De la cultura

coreana, pues te podría decir que cuando ellos celebran el Chuseok, que es como si uno

celebrara aquí Año Nuevo, pero allá es diferente, que ellos honran a sus ancestros, se

visten de época, o sea, conservan, han conservado el pasar de los años como esa

tradición.". Lo anterior demuestra que las participantes que se interesan por este tipo de

prácticas no solo se sienten atraídos por su significado, sino que también perciben una

dimensión ética que, de alguna forma, resuena con sus propios valores y deseos de

fortalecer los lazos familiares.

La disciplina social es otro aspecto que cautiva a muchos. En Corea, el respeto por

las normas sociales, la educación y el orden son fundamentales en la vida diaria. Estos

valores se reflejan en la forma en que las personas se relacionan, en su actitud hacia el

trabajo y en su compromiso con el bienestar colectivo. De manera que, las participantes les

atraen esa capacidad de cohesión social y la manera en que, a pesar de ser una sociedad

moderna y dinámica, Corea mantiene un respeto profundo por sus tradiciones y estructuras

sociales como se refiere en lo siguiente “Me encanta mucho el arte de esa cultura de

Corea, nos encanta. Su educación, la disciplina, el respeto, todo eso, eso nos ayuda y
obviamente nos mantiene alejados de cosas que son malas, como por ejemplo las drogas,

todo eso, la depresión." A través de los medios, muchos llegan a admirar cómo se gestiona

el equilibrio entre el progreso y la preservación de lo tradicional, algo que a menudo parece

ausente en otros contextos globales.

Además, el alfabeto Coreano, ha cautivado a algunas de las participantes, lo que

simboliza para algunas de ellas el deseo de los coreanos por preservar su identidad frente a

influencias externas, como la influencia de la escritura china, como lo dicen a continuación

"La cultura coreana de cómo se dio por decir no vamos a seguir con las letras chinas...

crear su propio alfabeto.". Por lo anterior, el hecho de que algunas de ellas se animen a

estudiar Hangul por sí mismos es un claro reflejo de cómo la fascinación por la cultura

coreana va más allá de un simple entretenimiento; está relacionada con una búsqueda de

conocimiento y una apreciación por los detalles que conforman una identidad cultural rica y

única.

Finalmente, los marcos de referencia que los jóvenes valduparenses han

desarrollado en torno a la tendencia Hallyu se entrelazan para formar una red semántica

compleja. Esta red revela no solo cómo estos jóvenes consumen contenidos de la cultura

coreana, sino cómo esta experiencia va más allá de ser un simple fenómeno de

entretenimiento. La Hallyu se convierte en un proceso mucho más profundo y

emocionalmente significativo que impacta su vida cotidiana, sus relaciones interpersonales

y, de manera clave, la construcción de su identidad.

Lo que comienza como una fascinación por la música K-pop, los K-dramas o la

moda coreana, se transforma en una vivencia afectiva y estética que conecta a los jóvenes

con una cultura distante, pero a la vez vibrante y llena de valores que resuenan con su
propia vida y entorno. La música, las coreografías y las representaciones visuales se

convierten en vehículos para canalizar emociones, ya sea admiración, nostalgia, alegría o

incluso, en algunos casos, consuelo. La expresión de estas emociones a través de la música

y el baile genera un vínculo afectivo profundo con los contenidos consumidos,

convirtiéndolos en una parte integral de la vida de los jóvenes.

A lo largo de este proceso, la cultura coreana se va apropiando de diferentes formas:

no solo como un conjunto de tendencias, sino también como un lenguaje estético y cultural

que transforma la manera en que los jóvenes se ven a sí mismos y al mundo que los rodea.

Desde aprender un idioma extranjero como el coreano, hasta emular las coreografías de sus

grupos favoritos, estos jóvenes se apropian de elementos culturales específicos que, en su

contexto local, adquieren un nuevo significado. Así, no solo consumen, sino que

reinterpretan y adaptan estos elementos de manera personal, fusionándolos con sus propias

realidades.

La Hallyu, por lo tanto, no es simplemente una moda pasajera, sino una experiencia

transformadora que influye en cómo los jóvenes de Valledupar perciben su entorno social y

cómo construyen sus identidades. Estos elementos de la cultura coreana funcionan como un

espejo a través del cual los jóvenes examinan y reconfiguran sus propias perspectivas,

valores y aspiraciones. La búsqueda de una identidad contemporánea se entrelaza con la

globalización, pero con una fuerte carga de apropiación local que da forma a nuevas formas

de relacionarse y expresarse. La Hallyu, así entendida, se convierte en una herramienta para

la integración de influencias globales que enriquecen y diversifican las identidades

juveniles en la ciudad.
Analizar los imaginarios (estereotipos) de belleza en los y las jóvenes de la ciudad de

Valledupar.

Figura 2.

Imaginarios (estereotipos) de belleza en los y las jóvenes de la ciudad de Valledupar.

La construcción de los imaginarios de belleza en los y las jóvenes está

profundamente influenciada por factores sociales, culturales y emocionales que moldean su

autopercepción y sus relaciones con los demás. En esta investigación, se ha buscado

comprender cómo se configuran estos estereotipos de belleza en la cotidianidad de los

participantes, explorando sus discursos, emociones, vivencias y reflexiones en torno a lo

que se considera “bello” o “aceptable” dentro de su entorno. A partir de sus propias

narrativas, se evidencia cómo los ideales estéticos operan como referentes que impactan no

solo su imagen corporal, sino también su identidad, autoestima y bienestar. Este análisis

parte de las voces auténticas de quienes participaron en el estudio, y tiene como propósito

dar cuenta de las diversas formas en que se viven, reproducen o resisten estos imaginarios

sociales, más allá de los modelos tradicionales impuestos desde la cultura dominante.

Influencia de las Redes Sociales en la Percepción de la Belleza


Las redes sociales se configuran como un espejo fragmentado de los estándares

actuales de belleza. Para los participantes de esta investigación, estas plataformas no solo

informan, sino que modelan sus ideas, expectativas y deseos en torno al cuerpo y la

apariencia. A través del contacto constante con imágenes idealizadas, surge una relación

ambivalente: por un lado, de aspiración, y por otro, de frustración o inconformidad.

Los participantes reconocen que las redes sociales difunden cuerpos "perfectos" que

son poco realistas o inalcanzables, generando presiones constantes. Una participante

expresa: “Las redes sociales muestran una imagen de belleza muy irreal, las mujeres con

cuerpos perfectos y figuras que a veces no son ni naturales. Eso genera que uno se sienta

inconforme con su propio cuerpo”. Aquí se identifica un imaginario de belleza artificial,

vinculado a lo estético, lo normativo y lo publicitario. La frase “figuras que a veces no son

ni naturales” remite a una crítica consciente de los filtros, cirugías o alteraciones digitales

que promueven estándares deshumanizados y excluyentes. Las redes sociales generan un

efecto de comparación constante. Una participante comparte: “Veo a muchas mujeres en

Instagram con piel perfecta, cabello hermoso, cuerpo ideal, y me pregunto por qué yo no

soy así”. Este fragmento muestra un proceso de autoevaluación negativa. El “¿por qué yo

no soy así?” revela una tensión interna entre el ideal y lo real, entre la representación visual

dominante y la identidad personal. Esta subcategoría da cuenta de cómo las redes se

vuelven espejos deformantes, afectando la autoestima y promoviendo la autocrítica.

Presión Social y Cultural sobre la Apariencia

La belleza no es solo una construcción individual, sino también una exigencia social

y cultural. Los discursos de los participantes permiten identificar cómo sus entornos —
familiares, educativos, comunitarios— refuerzan ideales que, en muchos casos, reproducen

estereotipos de género, racismo estético y gordofobia.

Las expectativas sociales sobre cómo deben lucir las personas están profundamente

arraigadas. Un participante afirma: “En la sociedad donde uno vive, si uno no tiene buen

cuerpo o no se viste bien, lo miran mal, lo critican”. La mirada del otro opera como un

mecanismo de validación o exclusión. Aquí se observa cómo la apariencia se convierte en

un criterio de aceptación o rechazo. La cita revela un contexto de vigilancia constante,

donde el cuerpo se vuelve objeto de escrutinio. Las exigencias estéticas varían según el

género, y para las mujeres suelen ser más rígidas. Una participante declara: “A las mujeres

se nos exige estar siempre arregladas, bonitas, delgadas. Si no es así, te dicen que estás

descuidada”. Esta narrativa denuncia un imaginario patriarcal de belleza, donde el cuerpo

femenino es considerado un “proyecto” que debe ser constantemente intervenido. El

adjetivo “descuidada” se vuelve sinónimo de no cumplir con el mandato estético,

reforzando una desigualdad basada en el género.

Diversidad Corporal y Resistencia a los Estereotipos

Frente a la hegemonía de los ideales impuestos, emergen también voces críticas que

promueven la aceptación corporal y desafían los estereotipos tradicionales. Esta categoría

recoge narrativas de resistencia, donde las y los participantes se posicionan de manera

activa frente a los modelos impuestos. Algunas participantes comienzan a construir

discursos de reconciliación con sus cuerpos. Una participante dice: “Antes me sentía mal
por no ser delgada, pero ahora entiendo que mi cuerpo es único y está bien así”. Este

fragmento es poderoso porque rompe con la lógica de la culpa y la vergüenza. La expresión

“mi cuerpo es único” representa un giro discursivo hacia la singularidad y la validación

personal. En este caso, el imaginario de belleza comienza a ser transformado desde una

mirada más inclusiva. Algunas participantes identifican cómo los estándares son

construcciones sociales que deben ser cuestionadas. Una participante expresa: “Yo no

tengo que parecerme a nadie. La belleza es subjetiva y cada quien tiene su estilo”. Aquí se

pone en juego una agencia subjetiva frente a la presión externa. La afirmación “no tengo

que parecerme a nadie” es un acto de afirmación identitaria y resistencia simbólica. La

belleza se redefine desde lo auténtico, lo propio, lo plural.

Impacto Emocional de los Imaginarios de Belleza

Los imaginarios de belleza no solo afectan la forma en que se perciben los cuerpos,

sino que también generan impactos profundos en la dimensión emocional. Ansiedad,

tristeza, inseguridad y frustración son algunos de los efectos mencionados por los

participantes. Varias participantes vinculan los ideales de belleza con una disminución de la

autoestima. Una participante expresa: “Me da pena salir sin maquillaje porque siento que

no me veo bien, que todos me van a mirar feo”. Esta cita refleja cómo la estética se vuelve

un mecanismo de defensa frente al juicio externo. El maquillaje deja de ser una opción y se

transforma en una obligación emocional, una “máscara” que oculta el miedo al rechazo.

También se mencionan emociones como la ansiedad en relación con el cuerpo. Un

participante comenta: “Me siento mal cuando veo mi reflejo en el espejo, quisiera cambiar

muchas cosas de mí”. Este relato revela una experiencia íntima de malestar, donde el
cuerpo es percibido como un “problema” que debe ser corregido. El espejo deja de ser un

objeto neutral y se convierte en un dispositivo de vigilancia emocional.

El análisis de las narrativas de los participantes de esta investigación permite

identificar la existencia de imaginarios de belleza profundamente marcados por los

discursos mediáticos, los entornos sociales y las estructuras culturales. Las redes sociales

emergen como una fuente clave en la configuración de modelos imposibles que generan

comparaciones constantes y autocríticas. Además, la presión de los entornos próximos —

familia, comunidad, instituciones— refuerzan estos estándares, especialmente sobre los

cuerpos femeninos.

No obstante, dentro del discurso también se encuentran voces de resistencia y

resignificación, donde algunas participantes apuestan por la diversidad corporal, la

autenticidad y la ruptura con los estereotipos. Estas posturas críticas revelan una transición

hacia formas más amplias, empáticas y saludables de entender la belleza.

Finalmente, las consecuencias emocionales de estos imaginarios son innegables: la

autoestima, la ansiedad y el malestar se entrelazan con los ideales de belleza que operan

como mandatos implícitos. Este análisis no solo visibiliza los estereotipos, sino que

también invita a problematizarlos, resignificarlos y desnaturalizarlos.

Develar la incidencia de la tendencia Hallyu en la autoimagen y la autoestima de los

jóvenes valduparenses.

Figura 3.

Incidencia de la tendencia Hallyu en la autoimagen y la autoestima de los jóvenes

valduparenses.
Con el propósito de develar la incidencia de la tendencia Hallyu en la autoimagen y la

autoestima de las participantes de la investigación, se llevó a cabo un análisis interpretativo

de las narrativas recolectadas a través de entrevistas semiestructuradas. Este proceso

permitió comprender cómo los discursos, referentes y prácticas vinculadas al fenómeno

Hallyu. En especial el K-pop, los estándares estéticos coreanos, la moda, el maquillaje y los

contenidos audiovisuales, influyen en la manera en que las jóvenes se perciben a sí mismas,

elaboran su identidad y configuran su sentido de valía personal. Las voces de las

participantes evidencian no solo transformaciones en la apariencia física o el estilo de vida,

sino también en aspectos más profundos relacionados con la autopercepción, la aceptación

de su imagen corporal y el fortalecimiento de su autoestima. A continuación, se presentan

las categorías y subcategorías emergentes, acompañadas de sus respectivas citas textuales,

que permiten profundizar en la comprensión de este fenómeno desde las experiencias

subjetivas de las jóvenes:

Transformación de la Autoimagen a partir de Estándares Hallyu

Esta categoría refleja cómo la ola Hallyu, especialmente a través del K-pop y los

productos audiovisuales coreanos, ha promovido cambios visibles y simbólicos en la

manera como los jóvenes configuran su imagen personal. No se trata solamente de una
copia superficial de la estética coreana, sino de una reconfiguración de hábitos, rutinas y

maneras de verse a sí mismos.

Aquí se evidencia que varios jóvenes adoptan prácticas relacionadas con la

apariencia física y el cuidado personal motivados por la admiración hacia los estándares

coreanos de belleza. Una participante dice: “...yo comencé a darme duro tanto como

negativamente, como positivamente a cuidar mi imagen personal por eso me esfuerzo

constante mente en vestirme lindo, y cuidarme la cara constantemente con productos

coreanos y seguir esas tendencias.”. Este relato muestra una dualidad: por un lado, la

presión por ajustarse a ciertos modelos genera exigencia personal e incluso autocrítica

(“darme duro”), pero al mismo tiempo implica una mejora percibida en la imagen

(“vestirme lindo”, “cuidarme la cara”). Esta conducta es una forma de agencia estética, en

donde el joven se transforma a partir de referentes ajenos, pero incorporados con intención

personal. Otra participante señala que: “...yo no tenía como un estilo de cuidar de la piel,

de rutina y nada de eso, eso sí ha influenciado en mi vida, porque ahora te puedo decir,

una rutina de skincare completa...”. Esta cita ilustra un cambio concreto y estructurado en

la autopercepción corporal: la incorporación del “skincare” no es trivial, sino una forma de

reafirmación personal y autoatención influenciada por la estética coreana, la cual promueve

una piel “limpia, luminosa, sin imperfecciones” como símbolo de disciplina y valor

personal.

A pesar de la influencia visual y conductual del Hallyu, hay quienes delimitan su

impacto: “...yo he implementado eso en mi vida, pero no en el sentido de que eso puede

que construya mi autoestima... más no es algo que sea como una pieza fundamental de mi

estilo de vida.”: En este caso, se expresa una apropiación más racional y crítica. Aunque
hay admiración por lo coreano, no hay una dependencia emocional ni una valoración

absoluta de los estándares extranjeros. La identidad personal se conserva, aunque

enriquecida por elementos estéticos foráneos. Este tipo de respuestas son claves, ya que

muestran jóvenes que reconocen la influencia del Hallyu sin perder su autonomía psíquica.

Estética Coreana como Modelo Aspiracional

Esta categoría da cuenta de cómo la imagen proyectada por ídolos coreanos se

convierte en un ideal aspiracional para muchos jóvenes, generando tanto admiración como

presión estética. Aquí el fenómeno Hallyu actúa como un espejo simbólico que refleja lo

deseado, lo soñado, pero también lo inalcanzable. Una participante expreso: “...se sienten

algo acomplejados, porque si he escuchado algunos que no voy hacer como ellos... quieren

llegar a ser como sus aider, cuando son personas que han llegado hasta a procesos de

cirugías...”. En lo anterior se revela el conflicto interno entre la idealización de la belleza

coreana y la aceptación de las propias limitaciones físicas. La mención de las cirugías

plásticas de los idols funciona como una forma de “revelar el truco”: aunque el ideal es

perfecto, es también fabricado, lo que puede provocar frustración o decepción. Esta tensión

es central en la conformación de la autoimagen, ya que los modelos aspiracionales pueden

ser tan motivadores como devastadores si no se alcanzan.

Muchos jóvenes no solo admiran la estética coreana, sino que la estudian, la imitan

y la adaptan a su contexto: “...los maquillajes esos que le resaltan los ojos, los peinados

con trenzas muy definidas o los jeans esos... siento que ya así emplean la manera en la que

se viste como en corea...” y “...la forma de vestir, pues, un maquillaje como más sutil... los

peinados como un poco... más elegantes.”. Estas narrativas muestran una adopción

consciente y detallada de la estética Hallyu, lo cual implica que los jóvenes no solo se
“influencian” superficialmente, sino que interiorizan patrones de presentación corporal,

embellecimiento y lenguaje visual. Este conocimiento específico también fortalece un

sentido de pertenencia a una comunidad estética global, que trasciende lo local.

Influencia Positiva del Hallyu en la Autoestima

Aunque el Hallyu puede generar presión estética, también cumple una función

positiva y fortalecedora. Esta categoría resalta cómo el contenido coreano, especialmente a

través de sus letras musicales, valores narrativos y grupos sociales, promueve la

autoaceptación, el amor propio y la validación emocional. Una joven afirma: “Bueno creo

que en mi caso ha sido de forma muy positiva a través de BTS... canciones que hablan de

la autoaceptación, de la importancia de conocerse a uno mismo, de amarse.”. En lo

anteriores destaca el poder simbólico de la música como vehículo de transformación

emocional. Los mensajes de los grupos coreanos, especialmente BTS, funcionan como

discursos de resistencia al odio propio, a la inseguridad y al rechazo corporal. El Hallyu en

este sentido actúa como un “espacio seguro” para muchos jóvenes, donde el amor propio se

construye a través de la empatía que generan los idols. Como se expresa a continuación:

“...aceptarme como soy, como me siento mejor conmigo misma... involucra esa

satisfacción de que tenemos que querernos tal cual y como somos.”. Las anteriores frases

demuestran que la estética coreana no solo impone ideales físicos, sino que también

promueve valores de autocompasión y autenticidad. La autoestima, entonces, se ve

reforzada por la identificación emocional con los artistas, y no solo por una apariencia

externa.

El K-pop también permite a los jóvenes expresarse a través del cuerpo y la

danza:“...cuando empecé a bailar k-pop... yo antes era una persona muy tímida... pero al
estar en un grupo... me llené de confianza y pues aquí estamos, estamos geniales.”. En lo

anterior se observa cómo el baile se convierte en una práctica liberadora que mejora la

confianza y la expresión emocional. No se trata solo de coreografías, sino de performance

de identidad: los jóvenes reconstruyen su autoestima al sentirse parte de un grupo que

valida sus talentos.

Relación entre Involucramiento con el Hallyu y Satisfacción con la Autoimagen

Esta categoría busca matizar el impacto del Hallyu, reconociendo que su influencia

no es total ni homogénea. Algunas de las participantes reportaron una influencia leve o

moderada, mientras otros ven cambios significativos, aunque sin perder la noción de que la

autoestima es un fenómeno más complejo y multidimensional. “...para mí sería algo como

muy leve... no es como que algo fundamental... sería como que un 40% de satisfacción del

100%.”. Este tipo de respuestas reflejan una postura crítica frente al fenómeno: si bien se

reconoce un impacto, no se le atribuye un rol determinante. El Hallyu actúa más como una

herramienta o un complemento, no como el eje central de la identidad o autoestima. Esta

percepción también puede considerarse un signo de madurez emocional. Finalmente,

algunas de las participantes expresaron que el Hallyu ha sido una forma de reconocerse y

valorar a otros, promoviendo empatía y comunidad: “...nos podamos ayudar... a personas

que realmente no se sientan conformes consigo mismas... apoyarlas. Y decirles, hey mira,

tienes un gran potencial. “y, “...si tú puedes, yo puedo, tú también puedes. Entonces, pues

es algo que ha ayudado demasiado.” Estas frases condensan el espíritu colectivo del

fenómeno Hallyu: la autoestima se construye en red, en comunidad, y a través de modelos

que no solo “deslumbran” sino que también “inspiran”. En este sentido, el Hallyu es más

que una moda: es una herramienta de conexión emocional y fortalecimiento psicológico.


A través de las narrativas analizadas, se evidencia una relación ambivalente,

compleja y profundamente subjetiva entre los productos culturales coreanos y la

configuración de la autoimagen y la autoestima. Uno de los hallazgos más notorios es la

transformación concreta de prácticas cotidianas asociadas al cuidado físico y la

presentación personal, especialmente en lo relacionado con la piel, la moda y el maquillaje.

Para muchas de las participantes de esta investigacion, el K-pop y los dramas coreanos no

solo son formas de ocio, sino espacios de aprendizaje estético que inciden directamente en

la forma en que se ven y se presentan ante el mundo. Esta transformación no siempre es

superficial: implica rutinas, disciplina y, en muchos casos, un reconocimiento positivo del

cuerpo y del rostro, que impacta la autoestima desde una lógica de autoatención y

autocuidado.

Sin embargo, esta influencia también tiene un rostro exigente. Algunas narrativas

muestran que los estándares de belleza promovidos por el Hallyu pueden generar presión,

frustración e incluso inseguridad, especialmente cuando los jóvenes se sienten distantes de

los cuerpos “perfectos” que se idealizan en estos productos. La conciencia sobre el uso de

cirugías plásticas, filtros y estándares inalcanzables aparece en los discursos como una

crítica a la idealización, pero también como una forma de mantener el equilibrio emocional

ante el riesgo de una autoestima dependiente de modelos irreales.

Al mismo tiempo, emergen relatos donde el Hallyu cumple una función

eminentemente positiva en la vida emocional y social de los jóvenes. Las letras de

canciones, los mensajes de autoaceptación de grupos como BTS y los valores proyectados

en dramas coreanos actúan como dispositivos simbólicos de sanación emocional,

motivación y fortalecimiento del amor propio. Lejos de ser un consumo pasivo, el vínculo
con el Hallyu permite la construcción de redes de apoyo, grupos de baile, círculos de

amistad y escenarios donde los jóvenes se expresan libremente, fortaleciendo su identidad y

confianza personal. El fenómeno se convierte así en una plataforma para resignificar la

propia imagen y construir autoestima desde el reconocimiento mutuo, como se observa en

frases que promueven el apoyo entre pares, la validación de emociones y la empatía. Este

aspecto revela que el Hallyu no opera únicamente como una corriente de imitación cultural,

sino como un escenario simbólico de resistencia al malestar emocional, donde la estética y

el arte se vinculan con procesos psicosociales profundos.

Finalmente, es importante destacar que el impacto del Hallyu no es homogéneo.

Algunas participantes reconocen una influencia leve o parcial, delimitando el alcance que

estos referentes tienen en su identidad. Esta postura crítica permite pensar que la juventud

valduparense, si bien está influenciada por fenómenos globales, también es capaz de

establecer límites, reflexionar sobre lo que consume y negociar con sus propios valores

culturales y personales.

Identificar los factores socioculturales que contribuyen a la adopción de la tendencia

Hallyu por parte de los jóvenes valduparenses.

Figura 4.

Factores socioculturales que contribuyen a la adopción de la tendencia Hallyu por parte

de los jóvenes valduparenses.


Influencia Familiar en la Adopción del Hallyu

Esta categoría se refiere a la manera en que el entorno familiar de las participantes

de esta investigación impacta directamente en su interés y adopción de la tendencia Hallyu.

La familia, como primer núcleo social, juega un papel crucial en la formación de los gustos

y la aceptación de nuevas influencias culturales. Los padres, hermanos y otros miembros de

la familia pueden apoyar activamente a los jóvenes en su interés por la cultura coreana, ya

sea participando en actividades relacionadas, como ver K-dramas o escuchar K-pop, o

respetando sus gustos personales, aunque no los compartan. La aceptación o resistencia de

la familia a estas nuevas influencias culturales puede variar dependiendo de la educación, el

contexto y las creencias familiares, pero su impacto es fundamental para que los jóvenes se

sientan cómodos o incómodos al incorporar estas tendencias en su vida cotidiana. Asi pues,

esta categoría aborda cómo las familias, tanto en términos de apoyo directo como de
aceptación pasiva, influyen en la manera en que las participantes adoptan la cultura

coreana, y cómo los valores familiares afectan este proceso, como se evidencia a

continuación:

El apoyo directo de la familia, especialmente de miembros cercanos como padres y

hermanos, es clave en la adopción de tendencias culturales externas. En el caso de la

tendencia Hallyu, este apoyo puede manifestarse de diversas formas, desde la participación

activa en actividades relacionadas con la cultura coreana hasta la disposición para aprender

sobre esta cultura junto con las participantes, de manera que relatos como "Con mis amigos

es más normal porque son más jóvenes, pero con mi familia, sobre todo mi mamá, a veces

me ve y le parece normal, mi hermana también le gusta, y comparto ese gusto con ella." Y,

"Mi mamá, poco a poco, empezó a ver los doramas conmigo y se termina uno completo, le

va gustando un poco más.", se observa cómo los familiares cercanos, inicialmente

reticentes, muestran interés y eventualmente se integran al gusto de las participantes. El

relato de la madre que comienza a ver doramas con su hija refleja una integración gradual

de la cultura coreana en la vida familiar, lo que facilita la aceptación de la tendencia Hallyu

por parte de los jóvenes.

Por otro lado, en algunos casos, aunque no hay una participación activa de la familia

en la adopción de Hallyu, sí existe una aceptación respetuosa de los gustos de las

particpantes, lo cual es crucial para la libre expresión de sus intereses culturales. En ese

sentido, relatos como "Mi familia sabe que me gusta la cultura coreana, pero no se meten

mucho. Me aceptan como soy y respetan mis gustos." Y, “Mis amigos respetan mis gustos,

pero algunos no los comparten. La aceptación es mutua." muestran cómo la familia y los

amigos pueden no compartir la afición por la cultura coreana, pero su respeto por los gustos
de las participantes les permite disfrutar de su afición sin juicio. Este respeto mutuo

favorece el proceso de integración de Hallyu en el entorno familiar y social.

Sin embargo, aunque algunos participantes reciben apoyo o aceptación de su

familia, algunos enfrentan resistencia o desaprobación, lo que puede generar conflictos o

tensiones. Esta resistencia puede deberse a percepciones negativas o falta de comprensión

sobre la cultura coreana. Lo anterior se basa en las siguientes afirmaciones "Con mi

familia, es un choque porque es algo diferente a lo que ellos conocían. Para ellos es raro,

no lo aprueban, pero lo respetan." Y "Algunas familias no apoyan la afición de sus hijos

por la cultura coreana porque la ven como algo ajeno a nuestra tradición local.". Por ello,

el anterior tipo de resistencia está basado en una visión conservadora de la cultura, que

rechaza influencias extranjeras percibidas como ajenas o inadecuadas. Sin embargo, aún en

casos de desaprobación, la tendencia Hallyu sigue siendo respetada de manera general, lo

que permite la coexistencia de ambas culturas.

Impacto de los Amigos y el Círculo Social

El círculo social, especialmente entre los amigos, es otra fuerza poderosa en la

adopción de tendencias culturales. Los amigos juegan un rol significativo al ser los

primeros en compartir y promover intereses comunes, lo que incluye la fascinación por la

cultura coreana. El respaldo de los amigos en la elección de ver doramas, escuchar K-pop o

seguir otras expresiones de Hallyu puede hacer que un joven se sienta respaldado en su

gusto y, por lo tanto, más motivado a profundizar en él. Los jóvenes se influencian por las

opiniones y el comportamiento de sus amigos, y los grupos sociales en los que se

desarrollan tienen un impacto en la validación de sus intereses. Además, las dinámicas


dentro del grupo pueden llevar a la creación de subgrupos de aficionados a la cultura

coreana, amplificando así la adopción de Hallyu.

El círculo social, especialmente entre jóvenes, tiene una gran influencia en la

adopción de tendencias culturales. En este caso, los amigos juegan un rol determinante, ya

que las participantes buscan validación y apoyo en sus aficiones, lo que puede facilitar la

expansión de la cultura coreana dentro de sus redes sociales. El apoyo de los amigos es uno

de los factores más poderosos para que los jóvenes sigan una tendencia cultural. La

validación de los amigos crea un espacio de aceptación donde el gusto por la cultura

coreana no es solo tolerado, sino también compartido. Lo anterior guarda relación con lo

que se enuncia a continuación: "Con mis amigos, el apoyo es más fuerte, me dicen que es

algo espectacular y me siento respaldado en mi gusto por el K-pop.", y "Mis amigos me

apoyan y respetan que me guste el K-pop. Es algo que compartimos y no nos juzgamos.".

Los anteriores relatos evidencian cómo la relación entre las particiapntes, un ambiente

positivo para la adopción de Hallyu. La validación y el apoyo de los amigos no solo

facilitan la aceptación de la tendencia, sino que también fomentan la creación de grupos de

interés comunes, como es el caso del K-pop, lo que refuerza el vínculo social entre los

jóvenes.

El impacto positivo de la cultura coreana también se puede ver cuando las jóvenes

difunden su afición a otros miembros de su círculo social, generando un efecto

multiplicador en la adopción de esta tendencia, tal como se evidencia a continuación: “Le

mostré una canción de Blackpink a mi prima y empezó a gustarle, luego ella le contó a su

mamá y se unieron al gusto por el K-pop. Es una influencia positiva que aleja a los jóvenes

de cosas malas." y, "Mi círculo social respeta mi gusto, aunque no compartan la afición
por completo. Hay un respeto mutuo.". Aquí, los relatos reflejan cómo el interés por la

cultura coreana se expande no solo dentro del grupo de amigos, sino también hacia otros

familiares, creando una red más amplia de aceptación de Hallyu. La influencia positiva de

esta cultura se asocia con aspectos como el entretenimiento saludable y el acercamiento a

valores como el esfuerzo y la dedicación.

Adaptación a la Cultura Local

La relación entre la cultura local (vallenata, costeña, colombiana) y la cultura

coreana dentro de las participantes, plantea un proceso de adaptación cultural. Aunque las

participantes adoptan muchos aspectos de la cultura Hallyu, como el K-pop o los doramas,

no necesariamente rechazan su cultura local. Este proceso de adaptación se da cuando

logran equilibrar o integrar ambos mundos de manera simbiótica, fusionando elementos

coreanos con sus tradiciones locales. Sin embargo, también puede existir un sentido de

desconexión cuando sienten que la cultura coreana es muy diferente y ajena a sus

costumbres, valores y lenguaje, lo que puede generar una sensación de conflicto o dualidad

cultural. A pesar de estas diferencias, algunas de ellas encuentran formas de vincular los

valores y aspectos de ambas culturas, adaptándolos de manera que encajen en su identidad

social y personal. En ese sentido, las participantes, al adoptar la cultura Hallyu,

experimentan un proceso de adaptación que implica reconciliar dos culturas distintas: la

local y la coreana. Esta categoría analiza cómo los jóvenes se enfrentan a la integración o

desacoplamiento entre ambas culturas.


A pesar del creciente interés por la cultura coreana, las participantes reconocen que

hay una desconexión significativa entre Hallyu y la cultura local vallenata. Esta diferencia a

veces puede generar sentimientos de alienación o desconcierto, como por ejemplo "La

cultura Hallyu y la cultura vallenata son totalmente diferentes. No está mal, pero son dos

culturas ricas y diferentes." Y "Las culturas no se conectan directamente, pero es

importante aceptarlas como son, aunque son muy distintas.". Estos relatos reflejan cómo

los jóvenes son conscientes de la brecha cultural existente, pero, en lugar de rechazar la

cultura local, prefieren apreciar ambas culturas por sus particularidades, entendiendo que

las diferencias no son un obstáculo sino una oportunidad de enriquecer su vida cultural.

A pesar de las diferencias culturales, algunas participantes logran integrar elementos

de la cultura coreana con la cultura local, creando un espacio híbrido en el que se pueden

compartir valores y experiencias, como se refiere a continuación: "Algunos jóvenes se

sienten atraídos por los K-dramas que tratan temas familiares o románticos que resuenan

con nuestras experiencias." Y "Aunque la cultura coreana es distinta, hay valores como el

esfuerzo y la perseverancia que se comparten con nuestra tradición local.". Estos relatos

muestran cómo los jóvenes encuentran puntos en común entre las culturas, como los

valores familiares y la ética del trabajo duro, lo que facilita una integración más fluida y

menos conflictiva.

Factores Socioeconómicos en la Adopción del Hallyu

Los factores socioeconómicos son determinantes en la manera en que las

participantes de esta investigacion pueden acceder a la cultura coreana. El acceso a internet,


la disponibilidad de dispositivos electrónicos como teléfonos inteligentes o computadoras,

y la capacidad económica de las familias para consumir productos relacionados con el

Hallyu (merchandising, conciertos, cursos de coreano) juegan un papel fundamental. Para

muchos jóvenes, la posibilidad de acceder a contenidos de calidad, como K-dramas, videos

de K-pop y otros recursos en línea, depende de su acceso a internet de alta velocidad y la

disponibilidad de dispositivos adecuados. Los factores socioeconómicos, entonces, no solo

determinan el acceso a contenidos, sino también la capacidad de ellas para consumirlos

activamente y participar en la cultura de una manera más profunda, como asistir a eventos o

comprar productos de sus grupos favoritos.

El acceso a recursos materiales y tecnológicos juega un papel crucial en la adopción

de la cultura Hallyu. Los factores socioeconómicos, como el acceso a internet y el poder

adquisitivo, determinan la posibilidad de los jóvenes de acceder a contenidos culturales de

Corea. Por ejemplo, la siguiente participante refiere "El internet es fundamental para

conocer el K-pop y la cultura coreana. Sin él, no sabríamos de su existencia.", además "El

acceso a plataformas como YouTube, TikTok, y Spotify hace que podamos consumir

contenido relacionado con el Hallyu.". Por ello, estos relatos reflejan cómo el acceso a

internet actúa como un facilitador esencial para la adopción de la cultura coreana. Las

plataformas digitales son el puente a través del cual los jóvenes descubren, exploran y

consumen esta cultura.

Asimismo, el consumo de productos relacionados con la cultura coreana, como

discos de K-pop, o incluso entradas para conciertos, está determinado por el poder

adquisitivo de las participantes y sus familias, como lo enuncian a continuación: "A pesar

de la situación económica, los jóvenes siguen consumiendo contenido relacionado con el


K-pop porque el internet lo facilita." Y, "El acceso a internet de calidad y los dispositivos

adecuados son cruciales para seguir la cultura coreana. Si tuvieras el dinero, comprarías

productos relacionados, como photocards o merchandising.". Aquí, los relatos muestran

cómo la posibilidad de adquirir productos físicos relacionados con la cultura coreana

depende en gran medida de los recursos económicos de los jóvenes, aunque el acceso al

contenido gratuito en línea les permite seguir la tendencia sin grandes gastos.

Desafíos Sociales en la Adopción del Hallyu

La adopción de una tendencia cultural extranjera como el Hallyu también enfrenta

barreras sociales que pueden generar conflictos o tensiones. A pesar de la creciente

globalización y apertura hacia nuevas culturas, algunas personas dentro de la sociedad local

pueden ver la adopción de Hallyu como algo extraño o innecesario, lo que lleva a la

creación de estigmas sociales. Las jovenes pueden sentirse presionados por los demás para

ajustarse a los gustos más tradicionales o populares en su comunidad, y aquellos que siguen

la tendencia Hallyu pueden enfrentar críticas o burlas. Esta categoría explora cómo los

jóvenes enfrentan estas críticas sociales, cómo afectan su percepción de la cultura coreana y

la manera en que estos desafíos pueden influir en la forma en que los jóvenes deciden vivir

su relación ya sea a través de la aceptación pública o la ocultación de su gusto por esta

cultura.

Asi pues, la adopción de la tendencia Hallyu por parte de las participantes está

determinada por diversos factores socioculturales que incluyen la influencia de la familia,

el círculo social de los jóvenes, la relación con la cultura local, los factores

socioeconómicos y los desafíos sociales. Estos factores no son aislados, sino que se

interrelacionan de manera dinámica y afectan la forma en que los jóvenes se identifican con
esta tendencia cultural. La familia, como primer núcleo social, juega un papel de aceptación

o resistencia que influye en la comodidad con la que los jóvenes adoptan nuevas

tendencias. El círculo social, por su parte, sirve como un espacio de validación y expansión

de estos intereses culturales. A nivel local, los jóvenes navegan entre la integración de

elementos de la cultura coreana y su identidad vallenata, generando un espacio híbrido que

permite la coexistencia de ambas culturas. Además, el acceso a recursos digitales es

esencial para el consumo de contenidos Hallyu, lo que hace que los factores

socioeconómicos sean determinantes en el proceso. Finalmente, aunque las participantes

enfrentan estigmas sociales debido a la adopción de una cultura extranjera, muchos logran

defender y disfrutar de Hallyu, mostrando una actitud inclusiva hacia las tendencias

globales mientras se mantienen enraizados en su identidad local.

La adopción de tendencias extranjeras no está exenta de desafíos. Estos pueden

incluir el estigma social, la falta de comprensión y la presión para conformarse con las

normas culturales locales. Debido a que, el hecho de adoptar una tendencia cultural externa

puede generar críticas y estigmatización social, especialmente en una sociedad que valora

profundamente sus tradiciones y costumbres, como se manifiesta a continuación: "Algunos

jóvenes sienten inseguridad porque son juzgados por su gusto por el K-pop. Esto puede

llevarlos a ocultar sus aficiones o dejar de seguir la tendencia." Y, "Hay personas que te

señalan o te critican por seguir algo ajeno a nuestra cultura. Algunos se sienten mal por la

falta de apoyo de la sociedad.". Estos relatos muestran cómo la adopción de Hallyu no

siempre es bien recibida por la sociedad local, lo que puede generar inseguridad y hasta

exclusión social. Sin embargo, muchos jóvenes persisten en su afición a pesar de las

críticas.
Sumado a esto, algunas participantes están dispuestos a defender la diversidad

cultural y aceptar las diferencias entre las culturas, lo que les permite disfrutar de la cultura

coreana sin sentirse limitados por las normas sociales locales. Esto anterior se relacione con

los siguientes relatos: "La aceptación de la cultura coreana en Valledupar no está exenta

de críticas, pero hay jóvenes que lo defienden y lo ven como una forma de aprender y

disfrutar." Y "Es importante tener una mentalidad abierta, aceptar las diferencias y no

juzgar. Cada cultura tiene su valor y no se debe rechazar lo que es distinto.". De manera

que, los anteriores relatos reflejan una actitud más inclusiva y abierta hacia la diversidad

cultural, lo cual es fundamental para la integración de tendencias extranjeras como el

Hallyu en la sociedad local.

Finalmente, el fenómeno Hallyu entre las participantes de esta investigación está

siendo influenciado por una combinación de factores socioculturales que incluyen el apoyo

y la aceptación familiar, la influencia del círculo social, la adaptación a la cultura local, los

factores socioeconómicos y los desafíos sociales que enfrentan los jóvenes. La integración

de Hallyu en la vida cotidiana de los jóvenes valduparenses no es un proceso sencillo, pero

su capacidad para adaptar y negociar elementos culturales, en conjunto con el apoyo de su

entorno social y familiar, facilita su adopción. A pesar de los estigmas sociales y las

tensiones entre culturas, los jóvenes continúan mostrando un fuerte interés en la cultura

coreana, lo que refleja un cambio en las dinámicas culturales de la región, favoreciendo una

mayor apertura hacia la globalización cultural.

Explorar los rituales de la tendencia hallyu adoptados por los jóvenes valduparenses.

Figura 5.
Rituales de la tendencia hallyu adoptados por los jóvenes valduparenses.

El presente objetivo busco explorar cómo las participantes de esta investigacion,

adoptaron e incorporan rituales derivados de la ola Hallyu (tendencia cultural surcoreana

que abarca el K-pop, K-dramas, gastronomía, idioma, moda, entre otros aspectos) en su

cotidianidad. La exploración de estos rituales permite evidenciar no solo prácticas de

consumo cultural, sino también procesos simbólicos y sociales que transforman la

identidad, los hábitos y sus relaciones. Entender los rituales implica ir más allá del acto

superficial de ver una serie o escuchar música; se trata de analizar acciones repetidas,

cargadas de significado y emocionalidad, que son asumidas como parte de su día a día,

como cambiar sus formas de vestir, su estética, sus gustos culinarios, sus expresiones

lingüísticas e incluso su forma de interactuar con familiares y amigos.

Asimismo, este objetivo permite evidenciar cómo estas prácticas no ocurren en el

vacío, sino que están mediadas por dinámicas familiares, sociales y culturales locales,

donde se negocia el sentido y la legitimidad de estas nuevas formas de expresión. La

exploración de estos rituales también abre la puerta a reflexionar sobre fenómenos como la
globalización cultural, la construcción de identidad juvenil, y el uso de lo simbólico para

establecer vínculos emocionales con culturas lejanas.

Adopción Cultural del Hallyu

Este proceso surge a partir de como las participantes de esta investigación integran

aspectos culturales de Corea del Sur, como costumbres, lenguaje, modas, alimentos y

comportamientos a su vida diaria. Esta adopción no es solo imitación, sino una

incorporación simbólica y práctica en sus rutinas. Los rituales se evidencian en gestos

cotidianos repetitivos: saludar en coreano, quitarse los zapatos al entrar a casa, usar palillos,

consumir alimentos coreanos, entre otros. Estas acciones se convierten en símbolos de

conexión con la cultura Hallyu, aunque se realicen en el contexto local. Esto es importante

porque muestra cómo la cultura coreana no solo se ve o escucha, sino que se vive en

pequeñas acciones cotidianas. Se evidencia un proceso de transculturación, donde lo

extranjero se incorpora a la identidad local, que no solo se trata solo de ver dramas o

escuchar música, sino de asimilar costumbres, actitudes y prácticas que conectan con la

cultura surcoreana. Por ejemplo, la siguiente participante refiere que "A mí me gusta mucho

cómo se saludan, y también eso de quitarse los zapatos. A veces, cuando llego a casa, lo

hago sin pensar, como si estuviera allá.". Este relato refleja un ritual simbólico adoptado

de la cultura coreana: quitarse los zapatos al entrar al hogar. Este gesto cotidiano se

convierte en una acción ritualizada, que el joven internaliza sin estar en Corea, como un

acto de respeto y limpieza. Aquí se evidencia cómo un hábito de otra cultura se naturaliza

en la rutina del joven. Por otro lado, otra participante refiere que no solo está comiendo

algo típico coreano (ramen), sino que reproduce el ritual de comer con palillos, imitando lo

que observa en los K-dramas. Es un acto performativo con significado emocional y


cultural, que le permite “vivir” la experiencia coreana en Valledupar, por ejemplo "Yo

como ramen con palitos, no importa que me digan que es raro, me gusta sentirme como en

los doramas.".

Construcción de Identidad a través del Hallyu

Esta categoría abarca cómo las participantes usan la cultura Hallyu para definirse,

expresarse y sentirse parte de algo. A través del K-pop, los K-dramas y demás elementos

coreanos, muchos jóvenes reafirman aspectos personales como su estilo, su círculo social, o

su sentido de pertenencia. Así pues, los rituales aquí son actos simbólicos de

autoafirmación: cambiar el estilo de vestir o peinarse como los ídolos coreanos, formar

grupos de fans, adoptar formas de hablar. Todo esto fortalece una identidad personal y

colectiva ligada al Hallyu. De manera que esto sirve como una herramienta de

transformación identitaria, que permite que las jóvenes exploren quiénes son, se sientan

parte de una comunidad y se proyecten hacia el mundo. Por ejemplo, la siguiente

participante afirma "Conocí amigas gracias a que también les gusta el K-pop. Hablamos

casi todos los días, nos mandamos memes o hablamos de BTS.". De manera que, en lo

anterior, el ritual es la interacción constante y compartida en torno al Hallyu. El vínculo se

fortalece por un gusto común, lo que crea micro comunidades de pertenencia donde los

jóvenes sienten aceptación y conexión. Estos espacios se convierten en escenarios de

reafirmación de identidad. Asimismo, el acto de cambiar la apariencia física, inspirado en

ídolos coreanos, es un ritual que refleja autonomía, rebeldía y afirmación del yo. Aquí, el
Hallyu se convierte en un medio de exploración personal y liberación identitaria frente a

normas familiares o sociales. Lo anterior se refleja en la siguiente narrativa: "Me pinté el

pelo como Lisa de BLACKPINK, mi mamá no quería, pero lo hice. Me sentí feliz, como

más yo."

Prácticas de Consumo Ritualizado

Esta categoría se refiere al consumo regular y significativo de productos culturales

coreanos: series, música, moda, celebraciones. No es un consumo casual, sino repetido,

estructurado y emocionalmente relevante, al punto de convertirse en rituales personales o

colectivos. Es decir, ver dramas todos los domingos, escuchar álbumes completos al

lanzarse, celebrar cumpleaños de ídolos o seguir rutinas específicas al ver un concierto

online son rituales que otorgan orden y sentido al consumo cultural. Involucran emoción,

repetición y comunidad. Esto es de destacar ya que, muestra cómo las participantes no solo

consumen, sino que transforman ese consumo en experiencias rituales que los conectan con

sus emociones, con sus pares y con una cultura lejana que sienten cercana. Lo anterior

guarda relación con la siguiente cita "Todos los domingos me pongo al día con mis dramas.

Es como mi espacio sagrado, nadie me molesta.". De manera que, de lo anterior se presume

que el consumo de K-dramas se ritualiza como una actividad semanal con un valor personal

profundo. Se convierte en una rutina emocionalmente cargada, que estructura parte del

tiempo libre de la participante, le proporciona satisfacción y sentido. Por otro lado, cuando

una de las participantes expreso: "Cuando sale un álbum nuevo de BTS, me encierro con
mis audífonos y lo escucho completo. Luego lo comento con mis amigos.", se evidencio una

estructura de ritual de escucha: aislamiento, atención plena al nuevo contenido, y luego una

fase social de compartir. El acto no es casual ni superficial, sino intencionado, repetido y

significativo, como un rito de iniciación en la comunidad fan.

Mediación Familiar y Social del Ritual Hallyu

Finalmente, la última categoría Analiza cómo la familia, los amigos y el entorno

social influyen o participan en la vivencia del Hallyu. Algunos inicialmente rechazan, otros

se adaptan o incluso se involucran activamente. Es decir, en una de las narrativas mostradas

a continuación, se evidencia como la madre empieza a ver dramas con su hija, o cuando los

amigos pasan de burlarse a bailar K-pop juntos, se están generando rituales compartidos o

aceptados en lo social. Estas prácticas cruzan lo individual y se vuelven espacios de

convivencia, resistencia o negociación. Esto es importante porque muestra que los rituales

del Hallyu no ocurren en el vacío: se insertan en dinámicas familiares y sociales. Este

contexto puede reforzar, modificar o incluso legitimar la vivencia del Hallyu como parte

del día a día de las participantes.

Así pues, esta categoría analiza cómo el entorno social participa o se integran a

estos rituales, afectando su forma y significado. Por ejemplo, la siguiente participante al

afirmar "Al principio mi mamá decía que eso era raro, pero ya ve los dramas conmigo.

Hasta quiere aprender a hacer kimchi.”, muestra como el ritual se expande e integra a la

familia, generando nuevos lazos afectivos y prácticas compartidas. La cultura coreana actúa

como un puente generacional y de comunicación. Lo que inicia como una práctica

individual, se vuelve colectiva. Por otro lado, existen otros relatos en esta investigación que

muestra un ritual de resistencia y posterior validación social. Por ejemplo, "Mis amigos al
principio se burlaban, ahora hasta me piden que les enseñe a bailar las coreografías.", en

donde se evidencia que la participante persiste en sus prácticas, y con el tiempo, el entorno

se adapta e incluso participa. Este proceso reafirma la identidad del joven y transforma su

entorno social.

Asi pues, a lo largo de este recorrido por las voces y experiencias de las

participantes de este proyecto, quedó en evidencia que la tendencia Hallyu no solo ha

llegado a sus vidas como una moda pasajera, sino como un estilo de vida cargado de

significado. En sus relatos, descubrimos que detrás de cada canción de K-pop que

escuchan, cada drama coreano que siguen o cada palabra en hangul que pronuncian, hay

una intención de conectar con algo más grande, algo que les permite reconocerse,

expresarse y encontrar pertenencia.

Muchos han adoptado costumbres coreanas que, aunque lejanas geográficamente, se

han vuelto cercanas emocionalmente. Preparar un ramen mientras ven un episodio de su K-

drama favorito, repetir saludos coreanos o aprender las coreografías de sus grupos

preferidos no son simples actos de entretenimiento: son rituales que les permiten sentirse

parte de una comunidad global, compartir intereses y construir un espacio donde se sienten

libres y comprendidos. En esa búsqueda, la cultura coreana se ha convertido para ellos en

un espejo donde se ven reflejados y validados. El Hallyu ha sido una oportunidad para

explorar su identidad, para atreverse a mostrarse tal como son, incluso cuando su entorno

no siempre lo comprende. Y lo más valioso es que, poco a poco, también han abierto un

puente hacia sus familias: madres, hermanos, primos y amigos que antes no entendían,

ahora los acompañan en una noche de K-dramas, o prueban con curiosidad un platillo

coreano. Allí, en esos pequeños gestos, se crea un espacio de encuentro y afecto. Así,
podemos decir que los rituales del Hallyu en Valledupar no solo transforman la rutina, sino

que construyen vínculos, resignifican relaciones y ofrecen una nueva manera de habitar el

mundo desde el arte, la música, el lenguaje y el corazón.

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