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ENCUENTRO

La educación cristiana es un proceso transformador que busca formar discípulos de Cristo integrando la fe en todas las áreas del aprendizaje y fomentando el desarrollo integral y la formación del carácter. Además, promueve la participación activa de los cristianos en la vida pública y la importancia de la sensibilidad y el respeto hacia los demás. La educación cristiana también aborda la gestión de la ira, enfatizando la necesidad de controlarla a través de la confesión y la guía del Espíritu Santo.

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ENCUENTRO

La educación cristiana es un proceso transformador que busca formar discípulos de Cristo integrando la fe en todas las áreas del aprendizaje y fomentando el desarrollo integral y la formación del carácter. Además, promueve la participación activa de los cristianos en la vida pública y la importancia de la sensibilidad y el respeto hacia los demás. La educación cristiana también aborda la gestión de la ira, enfatizando la necesidad de controlarla a través de la confesión y la guía del Espíritu Santo.

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LA EDUCACIÓN CRISTIANA

Salmo 119.97-112

¿QUE ES? La educación cristiana, en su definición más amplia, es un


proceso transformador que busca formar discípulos de Cristo maduros,
reflexivos y comprometidos. Proceso integral que busca formar
individuos completos, desarrollar sus capacidades intelectuales,
espirituales y morales.

Una iglesia saludable es una iglesia que educa a la luz de las Sagradas
Escrituras. Consecuente a esta intención, la iglesia invierte sus mejores
recursos y esfuerzos para alcanzar esta hermosa aspiración eclesial. El
riesgo de enseñar y aprender el Evangelio de forma correcta es la
transformación social y, sobre todo, el goce pleno de la libertad en Cristo
Jesús.

La educación cristiana consiste en el esfuerzo divino-humano


deliberado [unión de la intención-intervención divina y la responsabilidad
humana], sistemático y continuo de comunicar o apropiarse del
conocimiento [enfoque constructivista de la educación], valores,
actitudes, habilidades, sensibilidad (capacidad de percibir y comprender
los sentimientos, pensamientos y experiencias de los demás, así como la
propia conciencia y emociones. Es un rasgo fundamental para la
interacción social y el desarrollo emocional) y el comportamiento que
constituye o son consistentes con la fe cristiana.

Enfoque y Objetivos:

 Integración de la fe:

La educación cristiana no se limita a la enseñanza de doctrinas


religiosas, sino que busca integrar la fe en todas las áreas del
aprendizaje, desde la ciencia y las matemáticas hasta las artes y las
ciencias sociales.

 Desarrollo integral:

Fomenta el desarrollo de las capacidades intelectuales, emocionales,


sociales y espirituales de los estudiantes, preparándolos para una vida
plena y significativa.

 Formación del carácter:

Inculca valores cristianos como el amor, la justicia, la honestidad y la


solidaridad, formando individuos con una ética sólida y un sentido de
propósito en la vida.

 Relación con Dios:


Ayuda a los estudiantes a desarrollar una relación personal con Dios, a
través de la oración, la lectura de la Biblia y la participación en la
comunidad de fe.

ACTITUDES SABIAS (PALABRAS-ACCIONES).

REGLA DE ORO.
Una de las principales formas en que se manifiesta la bondad es en la
forma en que hablamos con los demás. Esto incluye la forma en que
hablamos con amigos, familiares, compañeros de trabajo, empleados de
tiendas, pastores, extraños en las redes sociales y especialmente con
aquellos que son desagradables con nosotros.
Teniendo en cuenta que atraes a las personas a Dios cuando muestras el
fruto de la bondad en la forma en que hablas con los demás, hazte las
siguientes preguntas:¿Pueden las personas contar contigo para ser
positivo y alentador cuando te hablan? ¿O esperan negatividad y
palabras de crítica?
Todos tenemos que esforzarnos por ser amables, pero en última
instancia, todos somos responsables de cada palabra que decimos
(Mateo 12:36). Aquí hay un cuestionario rápido para ver el estado del
fruto de la bondad en tu árbol:
 ¿Eres respetuoso, cariñoso y alentador con tu cónyuge, o siempre
señalas sus faltas?
 ¿Disciplinas a tus hijos con amor y aliento, o eres duro y crítico?
 ¿Respetas a tus hijos mayores o haces pucheros y los haces sentir
culpables si no hacen lo que quieres que hagan?
 ¿Eres un suegro amable y alentador?
 Si eres un jefe o líder, ¿lideras construyendo relaciones y
expresando aprecio a tu equipo, o lideras con intimidación y
amenazas?
 Aquí está la prueba más grande de todas: si te preguntaran,
¿todas las personas en tu vida te describirían como amable?
Ciertamente, estas preguntas no pretenden condenar a ninguno de
nosotros. ¡Todos necesitamos mejorar en ciertas áreas de nuestra vida!
¡Y sin cuestionarnos en ciertas áreas, no podremos crecer, madurar y
desarrollarnos para convertirnos en el tipo de personas que agradan a
Dios, atraen a los demás hacia Él y viven una vida bendecida!
Ahora, más que nunca, este mundo necesita la influencia amorosa que
los cristianos tienen para ofrecer. La gente necesita ver cómo es el amor
de Dios y cómo puede cambiar sus vidas. Necesitan que seamos
amables cuando la mayor parte del mundo es duro.
¿Cuál es el punto fundamental?, Nosotros, como cristianos, siempre
debemos esforzarnos por hablar con los demás de una manera que los
edifique y anime, no que los critique y los haga sentir derrotados.

FRUTOS DEL ESPIRITU SANTO= VALORES


Estos valores son fundamentales para una convivencia armoniosa y el
desarrollo individual y colectivo.

Son cualidades divinas que se cultivan en la vida de una persona que


sigue a Jesucristo. Son el resultado de la presencia y acción del Espíritu
Santo en el corazón del creyente. No son algo que se pueda lograr por
esfuerzo humano, sino que son un regalo de Dios. En resumen, los frutos
del Espíritu Santo son una guía para una vida cristiana, donde el Espíritu
Santo transforma el corazón y lleva a la manifestación de estos atributos
divinos en la conducta.
El objetivo principal de la educación cristiana entonces es que los
cristianos sean guiados por el Espíritu Santo hacia una relación
más profunda con Dios y ayudarles a vivir conforme a su voluntad. Esto
implica no solo aprender sobre Dios, sino también experimentar su
presencia en todos los aspectos de la vida.

¿QUE ES LA SENSBILIDAD?
Capacidad de un creyente para sentir y comprender las necesidades y el
sufrimiento de los demás, así como para responder a ellos con
compasión y acción. Es una respuesta visceral, una conmoción del
corazón ante las necesidades de los demás, inspirada en la sensibilidad
que Jesús mostró al ver el sufrimiento de la gente. Romanos 12.16-21

Elementos clave de la sensibilidad cristiana:


 Comprensión:
La sensibilidad cristiana implica no solo comprender las necesidades de
los demás, sino también sentir profundamente el peso de su
sufrimiento.
 Acción:
La sensibilidad cristiana no se queda solo en la comprensión, sino que
impulsa a la acción, a responder con compasión y aliviar el sufrimiento
de los demás.
 Corazón tierno:
La sensibilidad cristiana requiere de un corazón tierno y receptivo, capaz
de sentir la llamada de Dios a amar y servir a los demás.
 Sensibilidad del corazón (compasión):
Es importante cuidar el corazón de que se haga insensible a las
necesidades de los demás.
 Sensibilidad Espiritual:
La capacidad de comprender la voz de Dios a través de tu espíritu. Es
señal de que has encontrado la sabiduría de Dios y de que tienes la
capacidad de discernir asuntos espirituales como adónde ir y qué
dirección seguir sin depender de tus cinco sentidos. ROMANOS 8.14

RESPETANDONOS UNOS A OTROS.


Implica reconocer la dignidad inherente de cada persona. Se manifiesta
en el trato, el lenguaje, la comprensión y el esfuerzo por construir
relaciones basadas en la confianza y la unidad, no en la crítica o el
juicio.

El respeto como fundamento del cristianismo:


 Sin favoritismo:
Los cristianos deben evitar la discriminación o el trato preferencial a
aquellos que comparten sus creencias, reconociendo que Dios no hace
acepción de personas.
 Búsqueda de unidad:
Se debe buscar la unidad y la colaboración, en lugar de la división y la
confrontación, promoviendo el diálogo y el entendimiento mutuo.
 Prudencia en nuestra opinión:
Hablar con cuidado, de forma justa y adecuada, con reflexión, cautela y
sensatez y con precaución para evitar posibles daños y dificultades a los
demás, respetando los derechos, sentimientos y libertades de otras
personas. PROVERBIOS 12.18
 Trato respetuoso:
Se debe evitar el uso de un lenguaje despectivo (Que muestra desprecio
o indiferencia) o humillante, así como las actitudes que denigran a los
demás.
 Modelo de Jesús:
Jesús, a través de su vida y enseñanza, mostró un profundo respeto por
las personas, incluso por aquellos que lo rechazaban o no lo
entendían. SAN LUCAS 6.31-38

Respeto no significa estar siempre de acuerdo con la otra persona, sino


estar dispuestos a escuchar y compartir nuestras opiniones sin grosería
ni impaciencia.

Desgraciadamente, no todos consiguen vivir según estas ideas,


independientemente de que sean cristianos o no.
¿Cuánto mejor sería nuestro mundo si todos tratáramos a los demás con
amor, amabilidad y respeto?
Jesucristo es nuestro máximo ejemplo de humildad. Durante Su
ministerio terrenal, siempre reconoció que Su fortaleza derivaba de Su
dependencia del Padre. Él dijo: “No puedo yo hacer nada por mí mismo,
no busco mi voluntad, sino la voluntad del Padre, que me envió” (Juan
5:30).
El Señor te fortalecerá a medida que seas humilde ante Él. Santiago
enseñó: “Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes,
Humillaos delante del Señor, y él os ensalzará” (Santiago 4:6, 10).

LA PARTICIPACIÓN DEL CRISTIANO EN LA VIDA PUBLICA.


La participación cristiana se refiere a la acción y el compromiso de los
cristianos en la sociedad, buscando construir un mundo más justo y
equitativo, guiados por los valores del Evangelio. Esto implica no solo la
participación en la vida de la Iglesia, sino también en la vida política,
social y cultural, buscando promover el bien común y el desarrollo de las
personas.

 En la vida política:
Participar en el debate público, votar con conciencia, y buscar influir en
la toma de decisiones políticas para promover políticas que beneficien a
la sociedad.
 En la vida social:
Servir a los demás, especialmente a los más necesitados, apoyar a
organizaciones de caridad y promover la justicia social.
 En la vida cultural:
Crear, promover y difundir valores cristianos en el arte, la música, la
literatura y otros ámbitos culturales.
 En la vida profesional:
Ejercer su profesión con ética y justicia, y contribuir al desarrollo de la
comunidad donde viven.

La participación cristiana es una responsabilidad que todos los cristianos


tienen, independientemente de su nivel de formación o de su posición
social. Lo importante es que esta participación se realice con fe,
esperanza y caridad, buscando siempre el bien de la sociedad y el Reino
de Dios.
ENFRENTANDO LA IRA.
 La Destructividad de la Ira.
El primer hombre que descubrió el poder destructivo de la ira, fue Caín.
Caín y su hermano Abel, fueron los dos primeros hijos de Adán. Cuando
estos hijos llegaron a ser adultos, Caín se hizo agricultor y Abel era
pastor de ovejas.
A Caín y Abel se les había enseñado la forma correcta de adorar a Dios.
Sabían que Dios exigía la ofrenda de un animal inocente como sacrificio
por sus pecados. Pero cuando llegó el tiempo de adorar al Señor, sólo
uno de los hermanos obedeció a Dios.
Un día en que Caín y Abel estaban juntos en el campo, Caín se levantó
contra su hermano y lo asesinó. Así, el primer hombre nacido en este
mundo se hizo asesino porque no controló su ira.

Hay 3 cosas que hacemos con nuestra ira:


 Podemos expresarla.
Cuando la ira está fuera de control, hace gran daño. Cuando nos
enojamos tanto que deseamos arremeter contra alguien y herirlo,
estamos cometiendo un gran pecado. Lo llamamos “perder el control”. A
veces pensamos que demostramos lo fuerte que somos cuando nos
descontrolamos, pero perder el control es señal de debilidad, no de
fuerza. (Eclesiastés 7:9).
 Podemos suprimirla.
Suprimir la ira es guardársela adentro. Hay personas que se enojan y
expresan su furia abiertamente. Otras tienen los mismos sentimientos
de ira, pero logran guardarlos dentro de sí. La ira que se guarda o se
mantiene encerrada dentro de nosotros, nos hiere y continúa
hiriéndonos. Se convierte en resentimiento y amargura y puede causar
una depresión o también muchas clases de enfermedades físicas.
 Podemos confesarla.
La mejor manera de tratar con los sentimientos de enojo, es hablar con
Dios acerca de ellos. Ésta es una buena forma de desahogarse sin pecar.
Dios nos conoce mejor que nos conocemos a nosotros mismos y siempre
será comprensivo con nosotros.
El sólo estar en la presencia de Dios nos ayuda a calmarnos. También
nos ayuda a ver las cosas en su perspectiva correcta. Muchas veces nos
damos cuenta de que lo que nos molestaba tanto, en realidad no era tan
importante.

Situaciones que producen el mal genio.


 Alguien nos desprecia.
Ser menospreciado o rebajado por los demás, es una de las causas más
comunes del enojo. Alguien dice algo desagradable o hiriente acerca de
nosotros, y nos enojamos por dentro. Nuestro orgullo ha sido herido.
 No podemos salirnos con la nuestra.
Somos obstinados y decididos a salirnos con la nuestra. Cuando alguien
se nos opone y no podemos hacer lo que queremos, tal vez nos
ponemos de mal humor, de mala cara o damos rienda suelta a nuestra
ira.
 Otra persona recibe más honores que nosotros.
Nos gusta que los demás nos respeten y admiren. Por esta razón nos
ponemos celosos de otras personas cuando tienen éxito. Los celos se
transforman pronto en ira cuando alguien obtiene el empleo o el honor
que nosotros deseábamos.
Puede ser que no nos demos cuenta, pero la razón principal de todo
nuestro descontento es que nos amamos a nosotros mismos y queremos
agradarnos. Mientras sigamos haciendo de nosotros mismos el centro de
todo, reaccionaremos con ira cuando cualquier persona se nos oponga.
 Debemos aceptar la responsabilidad por nuestro mal genio.
Es muy fácil disculparnos echándole la culpa a otra persona por nuestro
mal genio. Decimos, “Si fulano no me hubiera hablado en esa forma, no
me habría descontrolado”. En otras palabras, pensamos que el mal
genio es un problema externo, causado por algo que viene de afuera.
El hecho es que el mal genio es un problema interno. El mal genio
proviene de nuestro interior, no de afuera. Los demás pueden decir o
hacer cosas que me incomoden, pero nadie puede hacer que yo pierda
el control excepto yo mismo.

 La ira como emoción:


La Biblia no condena la ira en sí misma, sino el abuso de ella, cuando
permite que nos lleve a la ira, el enojo y la furia, que son pecado.
 El control de la ira:
Implica una actitud de paciencia, comprensión, y dominio propio,
buscando no reaccionar de manera impulsiva o agresiva.
 La importancia de la confesión:
Reconocer y confesar la ira a Dios ya los demás es un paso crucial en el
control de la ira, permitiendo la posibilidad de la reconciliación y la
restauración.
 La dirección del Espíritu Santo:
Pedir la guía del Espíritu Santo para reaccionar con amor, paciencia y
sabiduría en momentos de conflicto es esencial para el control de la ira.
 El fruto del Espíritu:
La ira contraria al fruto del Espíritu, que incluye amor, alegría, paz,
paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, humildad y dominio propio.

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