LA BASURA
ÉL: Buenos días.
ELLA: Buenos días.
ÉL: La señora es del 610.
ELLA: Y el señor del 612.
ÉL: Sí.
ELLA: Yo aún no lo conocía personalmente…
ÉL: De hecho…
ELLA: Disculpe mi atrevimiento pero he visto su basura.
ÉL: ¿Mi qué?
ELLA: Su basura.
ÉL: Ah.
ELLA: Me he dado cuenta que nunca es mucha. Su familia debe ser pequeña.
ÉL: En realidad solo soy yo.
ELLA: Mmmhhh… Me di cuenta también que usted usa mucha comida enlatada.
ÉL: Es que tengo que hacer mi propia comida y como no sé cocinar…
ELLA: Entiendo.
Él: Y usted también.
ELLA: Puede tutearme.
ÉL También perdone mi atrevimiento, pero he visto algunos restos de comida en su basura.
Champiñones, cosas así…
ELLA: Es que me gusta mucho cocinar. Hacer platos diferentes. Pero como vivo sola a veces sobra.
ÉL: Usted… eh… vos, ¿no tenés familia?
ELLA: Tengo. Pero no son de por aquí.
ÉL: Son de Melo.
ELLA: ¿Cómo lo sabe?
ÉL: Veo unos sobres en su basura. De Melo.
ELLA: Claro. Mi madre me escribe todas las semanas.
ÉL: ¿Ella es profesora?
ELLA: Esto es increíble! ¿Cómo adivinó?
ÉL: Por la letra del sobre Pensé que era letra de profesora. ¿Te peleaste con tu novio, no es cierto?
ELLA: ¿Eso también lo descubriste en la basura?
ÉL: Primero el ramo de flores , con la tarjetita, tirado a la basura. Después muchos pañuelitos de
papel.
ELLA: Es que lloré mucho, pero ya pasó.
ÉL: Pero incluso hoy vi unos pañuelitos
ELLA: Es que hoy estoy un poquito resfriada.
ÉL: Ah
ELLA: Veo muchos crucigramas en tu basura.
ÉL: Claro... Sí, bien… me quedo solo en casa… No salgo mucho. Vos me entendés.
ELLA: ¿Novia?
ÉL: No
ELLA: Pero hace unos días tenías una fotografía de una mujer en tu basura. Parecía linda.
ÉL: Estuve limpiando unos cajones. Cosa del pasado.
ELLA: No rasgaste la foto. Eso significa que, en el fondo, vos querés que ella vuelva.
ÉL: Vos estás analizando mi basura!
ELLA: No puedo negar que tu basura me interesó.
ÉL: Qué divertido. Cuando revisé tu basura, decidí que quería conocerte. Creo que fue la poesía.
ELLA: Nooo! ¿Viste mis poemas?
ÉL: Los vi, y me gustaron mucho
ELLA: Pero, ¡si son tan malos!
ÉL: Si vos crees que eran realmente malos los hubieras rasgado. Y solo estaban doblados…
ELLA: Si hubiera sabido que los ibas a leer…
ÉL: Pero no los guardé porque, al final, los estaría robando. Aunque no sé: ¿la basura de una
persona aún es propiedad de ella?
ELLA: Creo que no. La basura es de dominio público.
ÉL :Tenés razón. A través de la basura lo privado se vuelve público. Lo que sobra de nuestra vida
privada se mezcla con las sobras de los demás. La basura es comunitaria, es nuestra parte más
social. ¿Será así?
ELLA: Bueno, ahí estás yendo un poco lejos con la basura… Yo creo que…
ÉL: Ayer, en tu basura
ELLA: ¿Qué?
ÉL: ¿Me equivoco, o eran cáscaras de nuez?
ELLA: Acertaste. Ayer me compré unas nueces y las pelé.
ÉL: ¡Me encantan las nueces! (pensativo)
ELLA: Las pelé, pero aún no las comí. Son para una salsa… Quién sabe, tal vez podamos…
ÉL: ¿Cenar juntos?
ELLA: ¿Por qué no?
ÉL: No quiero darte trabajo.
ELLA: No es ningún trabajo.
ÉL: Pero vas a ensuciar tu cocina.
ELLA: Tonterías. En un instante limpio todo y pongo los restos en la basura.
ÉL: ¿En tu basura o en la mía?
LA BASURA
SRA.- La vamos a extrañar, vecina
VECINA.- ¿Perdón?
SRA.- Digo que lo vamos a extrañar de menos cuando se vaya del edificio.
VECINA.- Muy amable, señora. ¿cómo se enteró de que me mudo?
SRA.- Por el diario que tiró a la basura. Vi que estuvo marcando los alquileres de los clasificados.
VECINA.- ¡Ajá!
SRA.- A usted le vendía bien algún apartamentito en Maroñas, así está cerca de los burros
VECINA.- ¿Y eso que tiene que ver?
SRA.-Vamos, conmigo no tiene que mandarse la parte, me di cuenta de que también marcó la
página de las carreras.
VECINA.- ¿Siempre revisa mi basura?
SRA.- No, no, permítame que le haga una corrección, la basura no es suya ni es mía, la basura es
comunitaria. El tacho es un lugar público.
VECINA.- ¿Qué dice? Usted no puede andar inspeccionando lo que tiran los demás.
SRA.- Un momentito que yo no soy ninguna hurgadora. A mí no me anima la curiosidad sino la
vocación de servicio. Yo la quiero ayudar, Juliana.
VECINA.- ¿De qué me está hablando? ¿Cómo sabe mi nombre?
SRA.- Está escrito en cada sobre de correspondencia que recibe.
VECINA.- Muy observadora.
SRA.-Lo necesario para reconocer a una huérfana de amor.
VECINA.- ¿Cómo dice?
SRA.- La última carta que le mandó Susana me partió el corazón.
VECINA.- ¿Lee mis cartas?
SRA.- No me lo agradezca, cualquiera en mi lugar hubiera hecho lo mismo. Le escribí a la
dirección del remitente y le dije que era una desalmada, una insensible...
VECINA -¿Usted le escribió a Susana?
SRA.- Bueno, no con esas palabras. Usé una metáfora equina, más adecuada a su pasión burrera. Le
puse que su madre era una yegua.
VECINA.- Pero que... ¿Cómo puede insultar a una persona que ni siquiera conoce?
SRA.- No se preocupe que firmé con su nombre.
VECINA.- ¿Eh?
SRA.- Le copié la firma de un recibo que encontré en el tacho.
VECINA.- ¡Usted está enferma!
SRA.- Un resfrío sin importancia.
VECINA.- No, no, está mal de la cabeza. Tiene que hacerse ver. ¿Sabe una cosa? En ese tacho
tendría que estar usted, porque es una basura!
SRA.-¡Qué carácter más podrido! Eso es por comer tanta carne roja, mire todos esos huesos en la
basura... Dime lo que tiras y te diré quién eres.