Pachacútec
Pachacútec
emperador inca
Pachacútec o Pachacuti,[a] también conocido como Pachacuti Inca Yupanqui, (Cuzco, ca. 1400–
Cuzco, ca. 1471) fue el noveno gobernante del Estado inca y quien lo gobernó en su expansión desde
un curacazgo regional hasta convertirse en un imperio. Habría tomado su nombre al momento de
recibir el mascapaicha.[b] Su padre, Huiracocha Inca, lo designó como sucesor alrededor de 1438,
tras dirigir victoriosamente la defensa militar del Cuzco ante la invasión del belicoso ejército chanca.
Como parte de su visión de estadista y caudillo guerrero, conquistó muchas etnias y estados,
destacando su conquista del Collao, que acrecentó el prestigio de los incas y particularmente de
Pachacútec, quien por la notable expansión de sus dominios fue considerado un excepcional líder,
dando vida a historias épicas e himnos gloriosos en tributo a sus hazañas. Numerosos curacas no
dudaban en reconocer sus destrezas e identificarlo como «hijo del Sol» (en quechua clásico, <indi
churin> o <indip churin>).[1]
Mientras aún vivía, su hijo y sucesor Túpac Yupanqui derrotó al reino chimú y continuó con la
expansión del Tahuantinsuyo. Además de conquistador, guerrero y emperador, diversas crónicas
afirman que fue también un gran administrador, planificador, filósofo, observador de la psicología
humana y carismático general.[c]
Pachacútec es el primer soberano inca del cual se encuentran referencias históricas que corroboran
su existencia, por cual es reconocido como el «primer inca histórico», sin embargo, la relevancia de
su figura y legado, así como el de su denominación, lleva a pensar a varios estudiosos que tiene una
importancia mucho mayor que la de solo un personaje, llegando a representar el inicio de toda una
época de transición y reestructuración para la sociedad inca, etapa de cambios que continuaría
posterior a su muerte en 1471, por su hijo Túpac Yupanqui y su nieto Huayna Cápac.
Nombre
Las fuentes del siglo xvi en general suelen utilizan variantes ortográficas de Pachacuti Inga,
Pachacuti Yupangui y Pachacuti Inga Yupangui para referir a este inca. Antes de su coronación, el
príncipe aparece referido como Inga Yupangui (y sus variantes escritas) en las crónicas del siglo xvi
como las de Juan de Betanzos, Pedro Cieza de León, Polo Ondegardo y Pedro Sarmiento de
Gamboa.[d] Debe recordarse que el «quechua del inga» presentaba el rasgo de sonorización de
consonantes oclusivas después de una consonante nasal,[4] [5] hoy ausente en el quechua sureño
pero presente en dialectos como el ecuatoriano.
Pachacútec
De acuerdo con la versión de Pedro Sarmiento de
Pachakutiy Inka Yupanki
Gamboa, sin embargo, su nombre de pila habría
Inca del Tahuantinsuyo
sido <Cusi> 'contento, dichoso', reconstruible al
Sapa Inca
quechua del siglo xvi como *[kuʂi].[6]
La adopción del nombre Pachacuti habría ocurrido en el momento de ser coronado con la
mascapaicha tras salir vencedor de la guerra con los chancas. La versión betanciana de ese evento
incluye además los nombres o epítetos cápac (en ortografía quechua actual: qhapaq)[f] e Indichuri
(‘hijo solar’; en ortografía quechua actual: Inti churi). Algunos historiadores han interpretado el pasaje
betanciano como indicando el nombre completo del inca.[cita requerida]
Y hera costumbre entre estos señores que quando aquello ansí se hazía, el que la
tal borla le ponía en la cabeça al otro, juntamente con ponérsela le avía de
nombrar e dar nombre, el qual l[e] avía de tener desde allí adelante. E ansí
Viracocha Ynga, como le pusiese la borla en la cabeça le dijo: Yo te nombro para
que de oy más te nombren los tuyos e las demás naçiones que fueran subjetas
Pachacuti y Ynga Yupangue Cápac e Indichuri, que dize buelta de tienpo rey
Yupangue, hijo del sol. El Yeupangue [sic] es el alcuna [sic] e linaje de do ellos son
porque ansí se llamava Mango Cápac, que por sobrenombre tenía Yupangue.
Juan Diez de Betanzos, Suma y Narración de los Incas, [1551], cap. xvii, ff. 38v-
39r.[17]
Biografía
Origen
Nacido en el palacio de Cusicancha o 'la casa de regocijo', fronterizo al templo del Coricancha. Su
nombre original era Inca Yupanqui (o Cusi), que ha sido interpretado como «príncipe dichoso». Fue
hijo de Huiracocha Inca y de la Coya Mama Runto. Tuvo un hermano menor, Cápac Yupanqui, y
varios medios hermanos. Su ayo Micuymana fue quien le enseñó lengua, historia y leyes, así como el
manejo de los quipus.[18]
Tras cumplir el rito del Warachikuy, el joven príncipe Cusi Yupanqui participó en empresas militares
bajo la dirección de los generales Apu Maita y Vicaquirao. Sarmiento de Gamboa refiere que «sus
jefes tenían buena esperanza por el valor que mostraba en su florida adolescencia».[19] Fue admirado
por los nobles incas, pues tenía la valentía, inteligencia y madurez que tanto le hacía falta a su medio
hermano, Urco, quien había sido nombrado sucesor de Huiracocha.[20] [21] Se dice que los nobles
aconsejaron a Huiracocha que lo nombrara como su nuevo heredero, pero Huiracocha se había
encariñado tanto con Urco que siempre lo prefería ante cualquiera otra persona. Cuando Huiracocha
decidió retirarse al valle de Yucay, envió mascapaicha (símbolo del poder real inca) a Urco, que
asumió así como correinante de la confederación cuzqueña. Sin embargo, Inca Urco, en vez de
cumplir su función política, cayó en la holganza y pasó el tiempo en diversiones y vicios.[22]
Conflicto con los chancas
Hacia 1430 se produjo la invasión de los chancas. Se hallaban estos ya en Vilcaconga, cuando
enviaron sus emisarios a Cuzco para exigir la rendición a Huiracocha Inca. Este, ya anciano y
temeroso del poderío de los invasores, respondió que estaba de acuerdo con someterse y que
deseaba entrevistarse con el jefe chanca. Acto seguido, Huiracocha, su esposa favorita Curi Chulpi y
sus hijos, Inca Urco y Socso, huyeron del Cuzco y se refugiaron en el fuerte de Caquia
Xaquixahuana,[23] [g] ante la sorpresa de la etnia inca, que depositó entonces su esperanza en Cusi
Yupanqui, quien recibió el apoyo de los generales Vicaquirao y Apo Mayta para organizar la defensa
de Cuzco.[24] [h]
Cusi Yupanqui pidió a su padre que regresara a encabezar la defensa de Cuzco, pero al recibir su
negativa, hizo un llamado general a las etnias vecinas para resistir juntos a la amenaza chanca. Los
canas fueron los únicos que se aliaron a los incas, mientras que por otro lado, los ayarmacas fueron
los únicos que apoyaron a los chancas; las demás etnias esperaron a ver el bando sobre el que se
inclinaría la victoria para unírseles a él.[25] La primera batalla fue en Cuzco, donde todos los
habitantes participaron en la defensa, construyendo fosas cubiertos por ramas y tierra donde
cayeron muchos chancas al cargar. Destacó entre ellos una mujer, Chañan Qori Coca, que luchó tan
bravamente que hizo retroceder al enemigo de su barrio.[26] Los soldados del ejército inca finalmente
vencieron, impresionando a las etnias espectadoras, quienes se unieron a su lado en las siguientes
batallas.[27] En Yahuarpampa, la victoria inca se acentuó, dando origen a la leyenda de los soldados
de piedra.[28]
Una vez derrotados los chancas, los incas alistaron las celebraciones en Cuzco a las cuales
Huiracocha fue invitado por Cusi Yupanqui; sin embargo, Huiracocha se negó a recoger el fruto de la
victoria, pues consideraba que ello debía hacerlo Inca Urco, por ser el correinante al momento de la
invasión chanca. Obviamente, ni Cusi Yupanqui ni nadie quiso recibir a Inca Urco. Motivado por la
envidia, Inca Urco organizó un pequeño ejército y marchó a Cuzco para derrocar a Cusi Yupanqui
pero este, hábilmente preparado, lo derrotó.[29] Inca Urco fue herido de una pedrada en la garganta,
siendo capturado y descuartizado. Sus restos fueron arrojados al río Tambo.[30] Furioso por la
muerte de su hijo predilecto, Huiracocha regresó a su palacio en Calca y no quiso volver a vivir en el
Cuzco.
Ceñimiento de la mascapaicha
Al morir Inca Urco, Cusi Yupanqui fue el único candidato adulto para asumir el gobierno de la
confederación cuzqueña. Se iniciaron los preparativos para la ceremonia en la que el príncipe se
ceñiría la mascapaicha. A solicitud de Cusi Yupanqui, una comitiva de orejones se dirigió a Calca en
busca de Huiracocha Inca para solicitar y rogar que fuera al Cuzco a entregar la mascapaicha al
nuevo soberano; de ese modo enmendaría la deshonra de haber abandonado la capital en pleno
conflicto contra los chancas.[31]
…y los tales señores caciques se fueron de allí derechos donde Huiracocha Inca
estaba y le dijeron cómo Inca Yupanqui los enviaba allí a que viesen en qué era
servido, que ellos le sirviesen; y como Virachoca Inca los viese delante de sí y tan
gran multitud de señores y de tanto poder, holgose mucho de ello […]. Después de
repartirles vasos de chicha y porciones de coca, levantose en pie Huiracocha Inca
y considerando que pues su hijo le enviaba aquellos señores y ellos tanto le
amaban y le querían por señor, que era justo que él asimismo en ello les animase.
Les hizo cierta oración, por la cual él de su parte les agradecía lo que por él y por
su hijo habían hecho, y que ya sabían […] que él hasta allí había sido señor del
Cuzco, y que se había salido de él por causas que para ello le movieron; y que de
allí en adelante Inca Yupanqui, su hijo, había de ser Señor en la ciudad del Cuzco.
Tomado de Suma y narración de los Incas, del cronista Juan de Betanzos.
Numerosas llamas cargadas de ofrendas comenzaron a llegar a la ciudad del Cuzco desde los
poblados vecinos e, incluso, desde más lejos. Del Antisuyo se traían innumerables cestas de coca,
hierbas y resinas aromáticas; de los yungas, por su parte, llegaban conchas utilizadas en los
sacrificios, así como pimientos y rocotos rojos que serían empleados para sazonar el banquete
real.[31] Conforme se aproximaba el día de la ceremonia, los curacas y nobles confederados invitados
hacían su ingreso en la capital con gran fastuosidad rodeados por su séquito. Cada uno de los
visitantes traía hermosos regalos en señal de reconocimiento, entre los que podían observarse
vistosas andas, queros decorados, suaves mantas, metales preciosos y exóticas plumerías. Para la
ocasión, tomó como coya ("esposa principal") a Mama Anahuarque, natural del Aillu Chocco.[32]
Llegado el día esperado, después de que los sacerdotes encabezados por el Willac Umu hicieran una
serie de sacrificios y plegarias, incluyendo la inmolación de cien niños como parte del ritual conocido
como Capac Cocha, el propio Huiracocha Inca procedió a colocar la borla real en la cabeza del joven
Cusi Yupanqui, nombrándolo de allí en adelante, como Pachacuti y dándole los títulos de cápac y de
Indichuri.[17] Una vez investido como Inca, Pachacútec determinó que fuera su padre el primero en
rendirle homenaje. Para ello el viejo Inca debió beber una olla llena de chicha hasta dejarla vacía. Sin
ninguna objeción, Huiracocha cumplió lo ordenado y, al terminar, se inclinó pidiendo perdón por
haber abandonado el Cuzco en plena guerra. Pachacútec, respetando siempre el rango del anciano, y
a la vez como hijo, lo ayudó a incorporarse inmediatamente.[33]
Gobierno (1438–1471)
Según la información recogida por varios cronistas, los historiadores aceptan comúnmente que el
gobierno de Pachacútec se inició alrededor del año 1438 y terminó con su muerte alrededor del año
1471.[34] Durante su gobierno, consolidó el curacazgo inca frente a amenazas de pueblos locales y lo
transformó en el Tahuantinsuyo, iniciando una época imperial para los incas. Realizó varias
expediciones conquistadoras y encargó otras a su hermano Cápac Yupanqui y a su hijo Túpac
Yupanqui. Por todo esto, su gobierno es reconocido como uno de los más exitosos en la historia de
la América precolombina.
Al igual que sus antecesores, la primera actividad que debió realizar el nuevo Inca fue enfrentar una
rebelión, esta vez organizada por los descendientes ayarmacas de Tocay Cápac. Una encarnizada
batalla se llevó a cabo en Huanancancha, pero la superioridad del ejército inca dio la victoria a
Pachacútec, quien, decidido a aniquilar definitivamente a los insurrectos, asoló los pueblos enemigos
diezmando gran parte de su población. Después de esta derrota, el peligroso curacazgo de los
ayarmacas no volvería a recuperar su antiguo poderío. El sinchi ayarmaca fue conducido como
prisionero al Cuzco, donde pasó el resto de sus días encerrado en prisión.[35]
Durante los primeros meses de su gobierno, Pachacútec tuvo que someter a varios sinchis vecinos
del Cuzco: Páucar Ancho y Tocari Topa de Ollantaytambo; Ascaguana y Urcocona de Huacara; y
Alcapariguana de Toguaro. A diferencia de las guerras realizadas en los reinados anteriores, estas
campañas militares representaban un verdadero esfuerzo por consolidar una unidad territorial, un
predominio de los cusqueños sobre sus comarcanos. Las numerosas guerras que sostendría en el
futuro le permitirían adquirir una enorme extensión territorial.[36]
Dominados los curacas vecinos, Pachacútec decidió organizar una expedición hacia los antiguos
territorios chancas. Al mando de más de 40.000 hombres, transportado en andas, el Inca se dirigió
hacia el río Apurímac. Al llegar a Curahuasi, a 26 leguas del Cuzco, entregó una palla del Cuzco al jefe
o sinchi chanca Túpac Uasco. Con este acto, Pachacútec logró la adhesión del sinchi. La expedición
continuó hacia Andahuaylas, donde, tras una reunión del consejo de orejones, se resolvió avanzar
hacia el territorio de los soras. La resistencia ofrecida por los sinchis Guacralla, de Soras, y Puxayco,
de Chalco, fue desbaratada con facilidad.[37] Los soras y rucanas huyeron hacia las proximidades del
río Vilcas y se refugiaron en un peñón.[38]
Pachacútec estableció su cuartel en Soras y permaneció allí todo el invierno, pues las lluvias le
impedían continuar. Pasado el invierno, salieron dos ejércitos incas: el uno al mando de Cápac
Yupanqui (hermano del Inca), que se dirigió hacia la costa para conquistar el señorío de Chincha; y el
otro al mando de Apu Mayta, para cercar a los soras y los vilcas refugiados en el peñón de Vilcas.
Sobre estas campañas militares llevadas a cabo por los generales de Pachacútec, existe mucha
confusión entre los cronistas, y no es posible hacer una correlación cronológica de los hechos.[39]
Después de permanecer algún tiempo en Soras, Pachacútec levantó su cuartel general y se desplazó
hacia Huamanga, conquistando todos los pueblos visitados en el trayecto. El siguiente objetivo fue
Vilcashuamán, un centro importante de la región. Cuando llegó a este lugar, Pachacútec mandó
construir un Templo del Sol y varias edificaciones. De esta manera, el asentamiento se convirtió en
un importante centro administrativo.[40]
Una vez dominada toda la región de los chancas y sus confederados, se emprendió el regreso a
tierras cusqueñas. Antes de llegar a la capital, el Inca debió someter a los sinchis Ocacique y
Otaguasi, señores del pueblo de Acos, localizado a diez leguas del Cuzco. Como represalia por haber
sido herido en la cabeza durante el enfrentamiento, Pachacútec desterró a los sobrevivientes y los
reubicó en los términos de Huamanga, donde está hoy el pueblo de Acos.[41]
Habían pasado aproximadamente diez años desde la coronación de Pachacútec, cuando el viejo Inca
Huiracocha moría en su residencia de Calca. En honor a su rango, Pachacútec organizó un solemne
entierro. El cuerpo del Inca difunto fue paseado en andas por el Cuzco portando sus armas e
insignias reales. El cortejo fúnebre se desplazaba acompasado por el lento retumbar de los
tambores, cuyo sonido marcaba el paso de decenas de guerreros.[42]
Tras pequeñas luchas con los pobladores de Juli y los pacasas, Pachacútec consiguió dominar todo
el Collao,[45] dejando allí guarniciones y un gobernador general. Su siguiente destino fue el territorio
de Condesuyos: sus conquistas le llevaron por Arequipa y Camaná. Terminado esto, regresó al Cuzco
por Chumbivilcas.[46]
La primera de dichas expediciones fue encargada a su hermano Cápac Yupanqui hacia territorios del
Chinchaysuyo, y las demás a su hijo y sucesor Túpac Yupanqui tanto al norte como al sur del
imperio. Con estas conquistas, el Tahuantinsuyo llegaría cerca de su máxima expansión y mejor
consolidación.
La conquista del Chinchaysuyo o las provincias del norte fue encomendada al general Cápac
Yupanqui, que ya se había destacado en la conquista del señorío costeño de Chincha. Contaba con la
colaboración de los guerreros chancas, al mando de Anco Huallu.[50]
El ejército de Cápac Yupanqui marchó hacia el norte, siguiendo la ruta de Andahuaylas. Asediaron la
fortaleza de Urcocollac, al norte de Huamangas, donde se habían refugiado un grupo de lugareños
reacios a la dominación inca. Pero dos ataques sucesivos de los cuzqueños fracasaron
estrepitosamente. Hasta que un tercer ataque, encomendado a los chancas, logró tomar la fortaleza.
Esto provocó los celos de los cuzqueños, que temieron que los chancas se envalentonaran y se
rebelaran contra su autoridad, por lo que informaron del hecho a Pachacútec. Por lo pronto,
continuaron juntos con la campaña conquistadora.[51]
El siguiente rival del ejército inca fue la nación huanca, del valle del Mantaro (actual ciudad de Jauja).
Cápac Yupanqui les ofreció la paz a cambio de someterse, pero los huancas se negaron y resistieron
con valor. Finalmente fueron derrotados, aunque el general inca se mostró magnánimo y liberó a los
prisioneros, así como prohibió a sus tropas dedicarse al pillaje.[52]
Luego, el ejército inca sometió Yauyos, Huarochirí y Canta (Atavillos). Prosiguió su avance hacia
Bombón, donde se halla el lago Junín (donde no encontraron resistencia y se limitaron a cosechar
los sembríos abandonados); y hacia la zona donde se ubica la actual ciudad de Tarma (cuyos
habitantes, al verse en inferioridad militar, se sometieron).[53]
Estando en camino hacia el norte, a la región de Huaylas (actual Áncash), Cápac Yupanqui recibió la
respuesta de Pachacútec con respecto a los chancas: la orden era que los exterminara a todos. Sin
embargo, los chancas se enteraron del mensaje y a medianoche levantaron su campamento y
huyeron para internarse en la región selvática, donde provenían sus ancestros.[54]
En Huaylas, Cápac Yupanqui derrotó a los grupos étnicos confederados de huaylas, pincos,
piscopampas, huaris y conchucos, no sin antes construir el tambo militar de Maraycalle. Luego de
que el inca derrotara a una facción sureste, avanzó en dirección norte hacia el río Yanamayo, donde
fue atacado y obligado a retroceder a un lugar elevado. Eligió las alturas de Yauya por su ubicación
estratégica, donde construyó un tambo militar. Desde este punto, dirigió los asedios a todas los
centros poblados de la región. Los confederados tuvieron ventajas sobre los cusqueños debido a la
ubicación elevada de sus fortalezas que las hacían inexpugnables. Luego de medio año de batallas,
los incas lograron derrotar a los rebeldes.[55]
En persecución de los chancas, Cápac Yupanqui llegó cerca de Cajamarca, capital de Guzmango
Cápac, el señor de los cajamarcas. Este se alió con el Chimú Cápac, señor de los chimúes de la
costa, y enfrentó a los incas. Pero Cápac Yupanqui, apelando a la astucia, apresó a los dos señores, y
derrotó finalmente a los ejércitos aliados. El botín que recogieron los incas fue fabuloso.
Enorgullecido, Cápac Yupanqui llegó a decir que había adquirido mayores trofeos que su hermano el
Inca. Este desliz, sumado al hecho de que se había extralimitado en muchas de sus funciones,
determinaron que Pachacútec lo condenara a la pena capital. Cápac Yupanqui murió ahorcado,
aunque no se ha determinado si le aplicaron la pena o se autoeliminó.[56]
Hacia 1460, cuando Pachacútec tenía 60 años de edad y casi 30 de reinado, nombró como
correinante a su hijo legítimo primogénito, Amaru Inca Yupanqui. Pero este se mostró más apegado
a la administración y a las actividades pacíficas, en una época en que se forjaba el imperio incaico a
base de conquistas militares. Su carencia de cualidades militares se hizo evidente cuando se le
encargó la represión de una rebelión de los collas. Ello provocó las críticas de los nobles, por lo que
Pachacútec decidió separar a Amaru Yupanqui del correinado. En su lugar fue elegido el otro príncipe
Túpac Yupanqui, que por entonces tenía 18 años de edad y estaba recién casado con su hermana
Mama Ocllo II.[57]
Túpac Inca Yupanqui era lo contrario de su hermano. Ya desde temprana edad demostró grandes
dotes de guerrero. De inmediato, encabezó una expedición militar al Chinchaysuyo para anexar más
territorios. El mando efectivo lo tenían tres generales, Tilca Yupanqui, Auqui Yupanqui y Túpac Cápac,
todos hijos de Pachacútec.[58]
Si bien la región entre el Cuzco y Cajamarca ya había sido anexada al imperio, quedaban todavía
focos aislados de resistencia. Uno tras otro, Túpac Yupanqui los fue reduciendo. Llegado a
Cajamarca, donde estableció su cuartel, dirigió sus miras hacia el reino chimú. Sabiendo que era
difícil atacar Chan Chan, la capital chimú, por los arenales de la costa, elaboró una certera estrategia:
bajar por las quebradas andinas y cortar el suministro de agua de la ciudad, desviando el curso de
las torrenteras. Como Chan Chan se encontraba en medio del desierto, no tardó muchos días en
anunciar su rendición.[59]
Luego, Túpac Yupanqui se dirigió a la conquista de los chachapoyas, gente guerrera que le opuso
tenaz resistencia, pero que terminaron por ser sometidos. En otra salida, Túpac Yupanqui marchó a
la conquista de Cutervo, Huambo, Chota, llegando posiblemente hasta Huancabamba.[60]
Terminada la primera expedición al norte, Túpac Inca Yupanqui volvió al Cuzco con numeroso botín y
llevando a muchos orfebres y artesanos chimúes, para que enseñaran esas artes en la capital.
Descansó ahí dos años, y enseguida salió nuevamente hacia el norte.[61] Conquistó a los
guayacondos, los bracamoros, los paltas, los cañaris. Llegó así hasta la tierra de Quito-Carangue.
Fundó Tomebamba (donde nació su hijo, el futuro inca Huayna Cápac) y edificó la fortaleza de
Quinche en las cercanías de Quito. Habían transcurrido cuatro años desde que dejara el Cuzco, pero
pese a que era requerido en la capital, inició otra campaña de conquista en el norte, en la costa del
actual Ecuador, entre Manta y Guayaquil, donde derrotó a los chonos, huancavilcas, punaeños y
paches.[62]
Los pueblos costeros de Manta eran expertos navegantes, que se adentraban en el mar en balsas de
madera. Túpac Yupanqui se enteró a través de ellos de la existencia de unas misteriosas islas
llamadas Ahuachumbi y Ninachumbi, rebosantes de riquezas. Entusiasmado por esta noticia, el
joven inca organizó una nutrida flota de balsas, que partió desde Manta a descubrir dichas islas.[63]
Las crónicas de Pedro Sarmiento de Gamboa y Miguel Cabello de Balboa relatan el éxito de esta
expedición. A las misteriosas islas a las que arribó Túpac Inca Yupanqui se las ha querido identificar
con las islas Galápagos, la isla de Pascua e incluso la lejana Polinesia.[64]
Victorioso y con abundante botín, Túpac Inca Yupanqui emprendió el retornó al Cuzco, del cual había
estado ausente durante seis años. Su padre, el ya anciano inca Pachacútec, salió a recibirle en
Vilcaconga. Ambos entraron triunfantes en la capital imperial, en medio de gritos de júbilo de la
gente.[65]
Ilustración de la crónica de
Martín de Murúa que muestra
al inca Pachacuti en el
Coricancha.
Puede considerarse la primera gran obra arquitectónica de Pachacútec la reedificación del templo
del Sol o el Inticancha: la edificación humilde de sus antecesores se transformó en un templo repleto
de riquezas; se refaccionó la estructura con bloques líticos obtenidos desde las canteras de Salu, a
cinco leguas del Cuzco; por toda la nueva suntuosidad del palacio pasó a ser conocido como
Coricancha ('recinto de oro').
Y visto por él (Pachacuti) el sitio donde a él mejor le pareció que la casa debía se
edificada, mandó que allí fuese traído un cordel, y siéndole traído, levantáronse
del lugar donde estaban él y los suyos, y siendo ya en el sitio donde había de ser la
casa edificada, él mismo por sus manos con el cordel midió y trazó la Casa del Sol;
y habiéndola trazado, partió de allí con los suyos y fue a un pueblo que dicen Sallo,
que es casi cinco leguas de esta ciudad, que es donde se sacan las canteras, y midió
las piedras para el edificio de esta casa, y así medidas, de los pueblos comarcamos
pusieron las piedras que les fue señaladas y las que fueron bastantes para el
edificio de esta casa [...] así como el Inca Yanqui la había trazado e imaginado.
Tomado de Suma y narración de los Incas, del cronista Juan de Betanzos.
Uno de los cambios más importantes realizados por Pachacútec fue la división del creciente imperio
en cuatro suyos, teniendo como centro la ciudad del Cuzco; al este el Antisuyo, al oeste el Contisuyo,
al norte el Chinchaysuyo y al sur el Collasuyo. Con el propósito de fortalecer "la generosidad de la
administración" en el Tahuantinsuyo, el Sapa Inca ordenó la creación y expansión del Acllahuasi, una
red de edificios residenciales de las acllas, que eran grupos de mujeres especializadas en varias
actividades productivas y artísticas, particularmente la textilería, la cerámica y la preparación de
chicha, y que estaban obligadas a prestar servicios laborales al estado.[67]
Muerte y sucesión
Pachacútec murió naturalmente en pleno apogeo del imperio. Fue reconocido y valorado como el
más grande Sapa Inca por sus contribuciones a la expansión y consolidación del naciente imperio
incaico. Su momia fue llevada en su tiana o asiento, cargada por los grandes señores hasta la plaza
Aucaypata, donde se le rindió homenaje. Las exequias reales se iniciaron con el encuentro entre las
momias de Pachacútec y Huiracocha Inca. El fallecido soberano fue vestido con suntuosas mantas y
adornos de oro y plata, además de un tocado de plumas y un escudo de armas. Finalmente, su
momia fue colocada en el centro de Tococache (actual barrio de San Blas, en Cuzco) en un templo
dedicado al trueno que él mismo mandó a edificar.
Hacia el final del reinado de Pachacútec, la gestión del imperio estaba en manos de Yamqui
Yupanqui, un importante general y cogobernante de Hanan Cuzco de Pachacútec (el principal
gobernante de Hurin Cuzco, el Villac Umu, y su co-soberano, o yanapac, ostentan poder religioso y no
tienen poder político). Yamqui Yupanqui, ya anciano, renuncia a un golpe de Estado y, en cambio,
confirma al sucesor designado. Así la sucesión al mando del Imperio Inca fue asumida por su hijo,
Túpac Yupanqui, con quien había cogobernado en los últimos años y quien había demostrado una
gran destreza militar en las expediciones que Pachacútec le había encargado tanto hacia el norte
como hacia el sur del territorio imperial. De este modo, sin ninguna objeción, Túpac Yupanqui se
ceñiría la mascapaicha y asumiría por completo el gobierno del Tahuantinsuyo, tras la muerte y
exequias reales de su padre.
Obras
Gracias a Pachacútec, los dominios del incario dejaron de constituir un simple reino para conformar
el Tahuantinsuyo, un Estado que logró dominar y controlar política, militar y económicamente a otros
estados y cacicazgos ubicados en las proximidades de los Andes. Esta transformación devino de las
victorias obtenidas ante varios estados que rodeaban inicialmente el reino inca: principalmente la
confederación chanca y el señorío de los Ayarmaca.
Arquitectura y urbanismo
Momia
Como toda realeza inca, su cuerpo fue momificado y preservado por muchos años, incluso después
de la conquista del Perú. El último lugar conocido de haber albergado sus restos fue el antiguo
Hospital Real de San Andrés en Lima, Perú.[cita requerida]
Otros historiadores recalcan su figura histórica y tienden a considerarlo como una de las principales
figuras en el desarrollo de las civilizaciones precolombinas como, por ejemplo, diría de él el
historiador británico Clements R. Markham: «El más grande hombre que la raza aborigen de América
haya producido»;[71] otros historiadores y cronistas comparan su figura con la de un Carlomagno
americano, haciendo referencia a la expansión del Estado inca y la consolidación del imperio que
logró; e incluso a la de Solón, recalcando los dotes de legislador y estadista que se cuenta tuvo
Pachacútec.
El compositor peruano José María Valle Riestra (1858) compuso el poema sinfónico Pachacútec:
fantasía incaica, en honor al inmortal inca.
«Con sus medidas dio unidad geográfica e idiomática, iniciando la uniformidad
que permitió más tarde la formación del Perú actual».
Tomado de Historia del Tahuantinsuyo, historiadora María Rostworowski.
Detalle central del mural de la Historia del Qosqo, por Juan Bravo, para la municipalidad del Cuzco. El
mural tiene como eje y figura central a Pachacútec, como reconocimiento de ser el iniciador de la
expansión inca, la organización del Tahuantinsuyo y el legado dado que perdura hasta la actualidad.
Véase también
Imperio incaico
Huaca
Guerra chanca-inca
Religión incaica
9°
Cápac Inca
Dinastía Hanan Cuzco
Predecesor: Sucesor:
Huiracocha Inca Amaru Inca Yupanqui
1438 - 1471
Predecesor: Sucesor:
1°
— Amaru Inca Yupanqui
Inca del Tahuantinsuyo
1438 - 1471
Notas
3. Como por ejemplo, cuenta Juan de Betanzos en su Suma y Narración de los Incas (1551) que
Pachacútec fue un «joven integro, muy virtuoso, muy amigo de hacer el bien a los pobres».
4. Sobre la posible etimología de Yupanqui ~ Yupangui, revisar los trabajos de César Itier[2] y
Rodolfo Cerrón-Palomino.[3]
5. Los asteriscos antepuestos marcan formas y palabras no atestiguadas, como aquellas que son
reconstruidas. Ver Asterisco#Lingüística.
8. Esta es la versión de Juan de Betanzos (1551), que es la más aceptada, al coincidir con la
crónica de Miguel Cabello Valboa (1583) y las más depuradas cronologías. Otra versión menos
creíble figura en los Comentarios Reales de los Incas del Inca Garcilaso de la Vega, que afirma
que el inca fugitivo fue el anciano Yahuar Huácac y que el príncipe que asumió la defensa del
Cuzco fue su hijo Hatun Topa, llamado después Huiracocha.
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Enlaces externos
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