EXP 77226/12
"ENCINA JUANA GRACIELA C/ EMPRESA ROMERO S.A. (ERSA) S/ DAÑOS Y
PERJUICIOS"
N° 65 Corrientes, 04 de abril de 2017.-
Y VISTOS: Estos autos caratulados: "ENCINA JUANA GRACIELA C/ EMPRESA
ROMERO S.A. (ERSA) S/ DAÑOS Y PERJUICIOS". Expte. N° 77226.
Y CONSIDERANDO:
LA SRA. JUEZ DE CAMARA DRA. MARIA JOSE NICOLINI DE FRANCO DIJO:
I- Que vienen estos autos a conocimiento del Tribunal en virtud del recurso de
apelación interpuesto por la actora a fs. 206/215, contra el resolutorio Nº 138 de fecha 09
de marzo de 2016, obrante a fs. 204/205, recurso que -previo traslado- fue concedido en
relación y con efecto suspensivo por providencia Nº 22196 de fs. 223.
A fs. 227 por providencia N° 3384 se llaman autos para resolver, integrándose la
Sala en la forma allí dispuesta y con el orden de votación que da cuenta el acta de fs. 228.
II- Que previo al tratamiento del recurso incoado, corresponde realizar un breve
análisis de los antecedentes del trámite que provocaron la resolución en crisis.
En tal cometido se verifica que a fs. 132/135 se presenta la citada en garantía
"Protección Mutual de Seguros del Transporte Público de Pasajeros", oponiendo
excepciones de inexistencia de la demanda y de prescripción de la acción, a la vez que
contesta la demanda de manera subsidiaria.
Con el alcance indicado la accionada entiende que en este caso es aplicable el plazo
de prescripción del Código de Comercio, para los casos de transporte de pasajeros (art. 184
y 855 del Código de Comercio), que es inclusive más corto (1 año a contar desde que el
viaje concluyó o debió concluir). Y que, para el supuesto de que se entienda aplicable la
normativa del derecho civil, también procede se declare prescripta la acción en los términos
del art. 4.037 del Código Civil (dos años).
A fs. 198/201, la actora contesta ambas excepciones, solicitando el rechazo de las
mismas. Respecto de la excepción de prescripción liberatoria, entiende debe ser rechazada.
Ello por cuanto la citada en garantía afirma de forma errónea que la misma se halla
cumplida. Al respecto debe considerarse: que la demanda fue interpuesta el 14/5/2.012
(conforme cargo de fs. 5), mientras que en Mesa Receptora Informatizada, fue presentada el
11/5/2.012 (fs. 1) y que, el hecho ocurrió el 10/3/2.010, pero su mandante recién tomó real
conciencia del daño sufrido el 15/5/2.010. Entiende que la prescripción no puede comenzar
a correr hasta que se tenga conocimiento de los daños sufridos, es decir, cuando el daño es
concreto.
Posteriormente, determina el a quo que de acuerdo a los antecedentes y las
manifestaciones vertidas en la demanda, el hecho objeto de autos ocurrió el 10/3/2.010 y de
las constancias de Mesa Informatizada (fs. 1), advierte que la demanda fue interpuesta el
día 11/5/2.012, a las 12.48 hs. Es decir, dos meses después del día en que se cumplía el
plazo bienal del art. 4.037 del Código Civil; por lo que resuelve hacer lugar a la excepción
de prescripción interpuesta por la citada en garantía "Protección Mutual de Seguros del
Transporte Público de Pasajeros" a fs. 132/135, con costas a la actora vencida.
III- Los agravios: sintetizando, la actora funda sus agravios en las siguientes
razones: 1) no se ha examinado ni aplicado la ley de Defensa del Consumidor de oficio,
debido a la naturaleza de orden público que reviste la misma y 2) el período de prescripción
tomado en cuenta no considera la particular situación de que la parte actora al sufrir el
accidente quedó inconciente por más de dos meses y con un largo tratamiento posterior.
IV- Hallándose reunidos los recaudos de admisibilidad formal con respecto al
recurso objeto de tratamiento en orden a la oportunidad, legitimación y fundamentación,
corresponde considerar la procedencia sustancial de la queja.
En tal cometido cabe indicar que no puede soslayarse la entrada en vigencia del
nuevo Código Civil y Comercial de la Nación, y con ello un nuevo orden jurídico que
contiene una especial regulación en lo que respecta a la defensa de los derechos del
consumidor.
A fin de considerar su aplicación el art. 7 de la sobreviniente legislación, prevé
diferentes situaciones. Al respecto, enseña la Dra. Aída Kemelmajer de Carlucci que los
hechos cumplidos están regidos por la ley vigente al tiempo en que se desarrollaron y, a su
vez, que el nuevo ordenamiento no se proyecta atrás ni altera el alcance jurídico de las
situaciones y consecuencias de los hechos y actos realizados y agotados en un momento
bajo un determinado dispositivo legal (Kemelmajer de Carlucci, Aída; La aplicación del
Código Civil y Comercial a las Relaciones y Situaciones Jurídicas Existentes, 1ª edición,
Santa Fe, Rubinzal-Culzoni, 2015, ps. 30/31).
Ya lo explicaba Moisset de Espanés al estudiar la reforma introducida al Código
Civil de Vélez Sárfield con la Ley 17.711. Dicho jurista apuntó que "… pretender juzgar la
creación, modificación o extinción de una relación jurídica con arreglo a las nuevas leyes,
es darles un efecto retroactivo, prohibido categóricamente…salvo que la propia ley haya
consagrado de manera expresa una excepción a esa irretroactividad" (Moisset de Espanés,
Luis; La Irretroactividad de la Ley y el Nuevo art. 3 del Código Civil (Derecho
Transitorio), Córdoba, Universidad Nacional de Córdoba, Dirección General de
Publicaciones, 1976, ps. 17/18).
No obstante lo expuesto, respecto a las normas del derecho del consumo, la regla se
invierte en el sentido de que, al contrato de consumo en curso de ejecución, le son
aplicables las nuevas leyes supletorias que puedan sancionarse, siempre y cuando,
obviamente, por fidelidad a un principio cardinal que informa la materia, sea más favorable
al consumidor.
O sea, las leyes de protección de los consumidores, sean supletorias o imperativas,
son de aplicación inmediata. No dispone la aplicación retroactiva de la ley sino su
aplicación inmediata a los contratos en curso de ejecución (Kemelmajer de Carlucci, Aída;
ob. cit., ps. 60/61)
Así el Código Civil y Comercial aplicable consagra, en la materia una "serie de
principios generales de protección mínima" que serán el núcleo duro de tutela en la materia;
la que ha presentado un significativo avance, pues sus normas han pasado a formar parte de
lo más alto de nuestro sistema jurídico, comenzando por la inclusión en el art. 42 de la
Constitución Nacional, y ahora como un Título específico, a la misma altura que nuestro
Derecho de las Obligaciones o Derecho de los Contratos. Es que, como bien se ha dicho, el
Código Civil y Comercial, como centro del sistema de derecho privado argentino,
jerarquiza cada una de las materias que regula y el derecho del consumidor pasa a ser una
de ellas.
Por supuesto que -y sin dejar de sostener que el nuevo régimen es positivo en líneas
generales- ha habido algunos cambios que han generado una difícil interpretación, como
sucede en materia de prescripción en el ámbito del consumo.
En ese contexto, la ley 26.994 cambió las reglas de prescripción en el ámbito de la
ley de defensa al consumidor al reformar el artículo 50 de la ley 24.240, el que quedó
redactado de la siguiente manera: "Las sanciones emergentes de la presente ley prescriben
en el término de TRES (3) años. La prescripción se interrumpe por la comisión de nuevas
infracciones o por el inicio de las actuaciones administrativas".
Con la anterior redacción de la ley 26.361 se establecía que "Las acciones
judiciales, las administrativas y las sanciones emergentes de la presente ley prescribirán en
el término de tres años. Cuando por otras leyes generales o especiales se fijen plazos de
prescripción distintos del establecido precedentemente se estará al más favorable al
consumidor o usuario. La prescripción se interrumpirá por la comisión de nuevas
infracciones o por el inicio de las actuaciones administrativas o judiciales".
Como puede verse, el ámbito de actuación de ambas normas es absolutamente
distinto. En el régimen anterior, el plazo de prescripción para las acciones judiciales
derivadas de la ley 24.240 era de tres años y en caso de existir plazos de prescripción
fijados por leyes especiales o generales, debía estarse al más favorable para el consumidor.
No ahondaré en el debate que se generó en torno a la interpretación de la norma -el
que incluso contó entre sus filas con un conocido plenario de la Cámara Nacional de
Apelaciones en lo Civil - Plenario "Saez González Julia del Carmen c/ Astrada Armando
Valentín y otros s/ daños y perjuicios (acc. trán. c/ les. o muerte)" del 12/03/2012 que sentó
la siguiente doctrina: "es aplicable a las acciones de daños y perjuicios originadas en un
contrato de transporte terrestre de pasajeros el plazo de prescripción establecido por el art.
50 de la ley de Defensa del Consumidor -ley 24240 modificada por la ley 26361"; el que
pregonara la aplicación del plazo trienal de la LDC al contrato de transporte, por sobre el
plazo anual del Código de Comercio- pero sí puedo concluir que se trataba de un régimen
que, interpretado correctamente, propiciaba una adecuada tutela a los derechos del
consumidor que contaban con un plazo suficiente para interponer sus acciones, incluso en
materias que tenían plazos de prescripción más breves como el contrato de seguro o el ya
citado contrato de transporte (un año en ambos casos).
Ahora bien, al suprimirse de la ley de defensa al consumidor el plazo de
prescripción para las acciones judiciales, surge que todo lo atinente a ésta materia, deberá
regirse por lo establecido en el Título I del Libro Sexto del C.C.y C.N., es decir normas que
reglan la prescripción liberatoria de manera común.
En éste sentido, el nuevo Código establece en su art. 2560, un plazo genérico de
prescripción de cinco años. A renglón seguido, se fijan plazos especiales para distintos
supuestos tales como las acciones por resarcimiento de daños por agresiones sexuales a
personas incapaces (10 años), por reclamo de indemnización de daños derivados de la
responsabilidad civil (3 años sin distinción de órbitas), contrato de transporte (2 años sin
distinguir si el contrato es o no de consumo), reclamo por vicios redhibitorios (1 año), entre
otros (arts. 2561, 2562, 2563 y 2564).
Sin embargo, y aquí es donde viene la principal crítica al nuevo régimen: no hay
una norma específica que establezca el plazo de prescripción para interponer acciones
derivadas de una relación de consumo, como la que claramente se presenta en autos.
Al no existir dicho plazo específico, como si ha sucedido con otras materias de
mucha menor trascendencia (al menos cuantitativamente, como la acción autónoma de
revisión de cosa juzgada: art. 2564 inc. f), debe jugar un papel central el intérprete y la
jurisprudencia, que irán manteniendo diversas posturas hasta consensuar ideas y puntos en
común.
Por ello, entiendo que las pautas para interpretar correcta y adecuadamente la
situación del consumidor, en cuanto a los plazos de prescripción, es la siguiente:
a) Al haberse derogado el plazo previsto en el art. 50 de la LDC -al menos en lo atinente a
las acciones judiciales-, se debe aplicar el régimen de prescripción previsto en el nuevo
Código Civil y Comercial. Es que, como se expresa en los Fundamentos del Anteproyecto,
"el Código recupera una centralidad que ilumina a las demás fuentes, debiendo el
intérprete, recurrir al Código para el lenguaje común de lo no regulado en la ley especial".
b) En este marco regulatorio, se debe tener en cuenta el principio protectorio del
consumidor de rango constitucional (art. 42 C.N.), así como las directivas emanadas de los
arts. 1.094 y 1.095 del nuevo Código y el art. 3º de la ley 24.240, y por supuesto el
principio de progresividad en materia de derechos humanos.
c) Cuando el reclamo del consumidor sea por resarcimiento de daños derivados de una
relación de consumo (tutela resarcitoria o preventiva), deberá aplicarse el plazo trienal del
art. 2561, salvo que se funde en el resarcimiento de daños sufridos en el contrato de
transporte de consumo, en cuyo caso tendrá dos años para accionar (art. 2562).
Así se advierte palmariamente que en éste último caso, la situación del consumidor
se ha empeorado en relación a la ley 24.240, y queda abierta la posibilidad de una
interpretación amplia y que se considere que el plazo de prescripción para reclamar el daño
derivado de una relación de consumo, incluido el proveniente del transporte de personas,
sea de tres años en función de una hermenéutica favorable al consumidor (conf.
"Prescripción de la acción de daños en el Código Civil y Comercial"; Alferillo, Pascual E.;
RCyS2015-V, 15).
En este sentido nuestro más alto Tribunal ha decidido en su actual conformación
que la incorporación del vocablo referente a la protección de la salud y seguridad de los
consumidores o usuarios en el art. 42 de la Constitución Nacional es una decisión
valorativa que obliga a los prestadores de servicios públicos desempeñar conductas
encaminadas al cuidado de lo más valioso que existe en ella: la vida y la salud de todos sus
habitantes, por lo que la interpretación de la extensión de la obligación de seguridad que
tiene su causa en el contrato de transporte de pasajeros, integrada con lo estatuido por el
citado art. 184, debe ser efectuada teniendo en cuenta el derecho a la seguridad previsto en
la Carta Magna para los consumidores o usuarios, dado que éstos resultan ser sujetos
particularmente vulnerables a los que el constituyente decidió proteger de modo especial
(ver considerandos 6º y 7º del fallo recaído en autos "Ledesma María Leonor c. Metrovías
S.A." del 22-4-08, Fallos: 331:819, y considerandos 7º, 8º y 10º del precedente "Uriarte
Martínez, Héctor c/Transportes Metropolitanos Gral. Roca" del 8-3-10, Fallos: 333:203).
Corresponde, pues, considerar tal decisión valorativa del art. 42 de la CN y los
criterios establecidos por la ley 24.240 de Defensa del Consumidor como por la ley 24.999
que extendió aquel principio protector a las relaciones contractuales en cuanto a la
responsabilidad que cabe a los prestadores de servicios por los daños y perjuicios
producidos a los usuarios y consumidores contemplándose también que dicha norma
constitucional establece un sistema más amplio respecto del deber de seguridad básico del
contrato de transporte ya que tiene en cuenta situaciones no previstas por aquella norma
legal referentes a la salud y la seguridad del consumidor (ver Rinessi, Antonio J., Relación
de consumo y derechos del consumidor, Buenos Aires, Astrea 2006, pág. 14; De Lorenzo,
Miguel Federico, "La protección extracontractual del contrato", LA LEY, 1998-F, 927;
Conte Grand, Julio, "Perspectiva económica y jurídica" en Lorenzetti, Ricardo, Defensa del
Consumidor, Buenos Aires, Abaco, 2003, pág. 27 y sigtes. y Farina, Juan M., Defensa del
consumidor y del usuario, 1ª. ed. Buenos Aires, 1995, pág. 24 y en Belluscio-Zanonni,
Código Civil y leyes complementarias, Buenos Aires, Tomo 8, Ed. Astrea, 1999, pág. 880,
n° 6)
Con tales consideraciones, teniendo en cuenta la tuitiva materia, si bien la ley
especial puede prever un plazo menor al previsto en el Código, lo cierto es que toda
relación de consumo, queda protegida por el "núcleo duro de tutela" previsto en el nuevo
Código y -consecuentemente- deberá aplicarse la norma más favorable al consumidor (art.
1094 y 1095 [Link].N.; art. 3° de la ley 24.240).
Ello por cuanto ninguna ley especial, puede derogar esos mínimos de protección sin
afectar el sistema. De tal manera, el plazo de prescripción previsto en la ley especial, sólo
regirá para las relaciones que no sean de consumo, es decir, para aquellas en las que no se
verifique la presencia de un consumidor final de bienes y servicios.
Asimismo, y en apoyo a esta posición, el art. 2532, al expresar que las normas del
Código se aplican sólo ante la inexistencia de "disposiciones específicas", limita su campo
de actuación al Capítulo I, más no al Capítulo II que es el que contempla los plazos
prescripción.
En conclusión, en el presente debe aplicarse el plazo de prescripción de tres años,
como sucedía en el anterior régimen de la ley 24.240 (modificada por ley 26.361), dando
uniformidad y coherencia al "microsistema del consumidor; y en consecuencia no
verificándose el mismo vencido desde la fecha denunciada del suceso, o el día 10 de marzo
de 2.010, a la fecha de la interposición de la acción, esto es el 11/5/2.012, la excepción
interpuesta no puede prosperar.
V- Por todo lo expuesto propicio, hacer lugar al recurso de apelación interpuesto por
la actora a fs. 206/215, contra el Resolutorio Nº 138 de fecha 09 de marzo de 2016, obrante
a fs. 204/205, dejándolo si efecto en todas sus partes y en su reemplazo disponer rechazar
la excepción de prescripción interpuesta por la citada en garantía "Protección Mutual de
Seguros del Transporte Público de Pasajeros" a fs. 132/135; con costas en ambas instancias
por su orden, en razón de que la cuestión sometida a decisión es susceptible de diversas
interpretaciones. Asimismo corresponde devolver las presentes actuaciones a origen a fin
de que el a quo se expida respecto de la excepción de inexistencia de la demanda, cuyo
tratamiento fuera declarado inoficioso en el considerando III del interlocutorio
individualizado.
LA SRA. JUEZ DE CAMARA DRA. LUZ GABRIELA MASFERRER DIJO:
I.- Que vienen a mi conocimiento estas actuaciones para analizar en segundo
término el recurso de apelación interpuesto a fs. 206/215 contra el decisorio N° 138 de fs.
204/205 que hizo lugar a la excepción de prescripción.
II.- Que voy a propiciar la revocación del resolutorio por fundamentos diferentes a
los expresados por la Sra. Vocal que me precede.
Entiendo que el plazo de prescripción a aplicarse en el presente caso es el plazo de
dos años previsto por el art. 4037 del Código Civil anterior, aplicable a la responsabilidad
civil extracontractual al momento en que se produjera el hecho por el cual se demanda en
esto autos. "El plazo de prescripción bianual previsto para la responsabilidad
extracontractual, por el art. 4037 del Código Civil, debe ser aplicado cuando se trata de la
responsabilidad derivada de la violación del deber general de no dañar" ([Link], sala
M, 13/3/98, LL 1998-D-488). Tratándose de una acción fundada en la responsabilidad
derivada de un hecho ilícito, es dable aplicar el plazo de dos años previsto por la norma del
4037 y no la prescripción anual que establecía el art. 855 inc. 1 del Código de Comercio.
Así lo entendió la jurisprudencia frente a la acción indemnizatoria deducida por el pasajero
contra el dependiente que conduce un transporte ([Link], sala H, 29-3-99, LL 1999-F-
170; DJ 2000-2-339); toda vez que, en el supuesto de que el incumplimiento contractual
configure un delito se ha interpretado, por el juego armónico de los artículos 1107 y 4037,
que la acción prescribirá a los dos años (Díaz, Contrato de transporte, en Tratado de
Derecho Comercial, T IV, La Ley, 2010, p. 844).
En nuestro caso, no puede dudarse que la acción se funda en la responsabilidad
derivada del hecho ilícito. Así lo expresa la actora al demandar y lo ratifica en su escrito de
responde a la defensa de prescripción deducida por la co-demandada, por lo que, el
encuadre legal dado por el "a quo" y según el cual el plazo de prescripción es de dos años, a
mi modo de ver, resulta correcto.
Sin embargo, no habré de compartir el criterio del judicante de grado en cuanto al
inicio del cómputo de la prescripción; tema sobre el cual existió agravio concreto del
apelante. También ha sostenido la jurisprudencia que "el plazo de prescripción de la acción
regida por el art. 4037 del Código Civil comienza a correr desde la acción pudo ser
ejecutada, esto es, desde la fecha en la que el daño se exteriorizó y fue conocida por la
víctima o pudo serlo; ello en tanto la ignorancia no provenga de negligencia" ([Link] y
Com. Fed, sala 2°, 11-2-99, LL 1999-E-941; DJ 2000-I-746). "El punto de partida del
plazo de prescripción en caso de responsabilidad extracontractual debe computarse a
partir del momento en que la demandante tomó conocimiento de los daños que
reclama…pues el curso del plazo de la prescripción comienza cuando sea cierto y
susceptible de apreciación del daño futuro" (CS, 4-4-02, LL on line). En ese sentido,
siguiendo la evolución jurisprudencial, ha sostenido la doctrina que puede afirmarse que
para que comience a correr la prescripción, es necesario la ocurrencia efectiva del daño y la
conciencia por parte del damnificado de la producción y magnitud del mismo; siempre y
cuando su ignorancia no provenga de su propia negligencia. (Bueres - Highton, Código
Civil y normas complementarias, T 6B, Hammurabi, 2007, p. 885).
En el caso, frente al planteamiento de la defensa de prescripción manifestó la actora
que si bien el hecho ocurrió en fecha 10-3-10 su parte tomó dimensión y conciencia del
daño causado en fecha 15-5-10 al expedirse el certificado médico que da cuenta de la
incapacidad que fundamenta su reclamo. Esta alegación tiene respaldo documental, ya que
dicho certificado fue traído a la causa (ver fs. 46) y no fue objeto de impugnación por la
contraria, con lo cual bien puede tenerse por acreditada dicha circunstancia. Entonces,
computado el plazo desde esa fecha y habiéndose presentado la demanda en mesa receptora
el 11-5-12 (ver fs. 1), el lapso de dos años previsto para la prescripción de la acción había
transcurrido.
Así las cosas, por las razones dadas, entiendo que la acción no se encuentra
prescripta y que por ello debe revocarse la recurrida, sin que quepa expedirme sobre la
aplicación de las normas tuitivas que rigen la relación del consumidor, toda vez que la
defensa que intenta el apelante en base a tal fundamento aparece introducida recién en esta
instancia y no ha sido sometida a la consideración del juez.
III.- Por lo expuesto y fundamentos expresados, deberá hacerse lugar al recurso y
revocarse la recurrida en cuanto recepta la excepción, la que, en mérito de lo resuelto,
queda rechazada, con costas al excepcionante. Asimismo, la causa debe continuar su
tramitación, para lo cual deberá el Sr. Juez expedirse sobre la defensa de inexistencia de
demanda cuyo tratamiento se consideró inoficioso en el mismo decisorio. Las costas de
alzada deben ser impuestas por su orden, en atención a que no hubo contradicción de la
contraria a los fundamentos del recurso. Así voto.
LA SRA. PRESIDENTE DE CAMARA DRA. MARIA EUGENIA SIERRA DE
DESIMONI DIJO:
Ante la disidencia suscitada entre los Sras. Vocales integrantes de la Sala II voy a
dar las razones por las que adhiero al criterio sustentado por la Dra. Nicolini de Franco.
I.- Por Resolución N°138 de fecha 9 de marzo de 2016 el Sr. Juez a-quo hace lugar
a la excepción de prescripción interpuesta por la citada en garantía con costas a la actora
vencida. Contra dicho pronunciamiento la actora interpone recurso de apelación el que
previo traslado es concedido a fs. 223, llamándose los autos.
II.- Ambas vocales preopinantes hacen lugar al recurso de apelación. La disidencia
en el presente caso se basa en que, mientras la Dra. Nicolini considera que estamos en
presencia de la responsabilidad surgida del contrato de transporte de pasajeros, que se rige
por las normas del Derecho del Consumidor debiendo seguirse una hermenéutica favorable
a éste y conforme esa interpretación propicia aplicar el plazo de prescripción del art. 50 de
la Ley 24.240 modificada por Ley 26.361 (tres años) desde la fecha denunciada del suceso
10-03-10; la Dra. Masferrer considera que nos encontramos dentro del ámbito de la
responsabilidad civil extracontractual derivada de un hecho ilícito y que el plazo de
prescripción de la acción es el previsto en el art. 4037 del Código Civil (dos años) a
computarse a partir del 15-05-10, fecha en que la actora tomó conciencia del daño sufrido.
III.- En primer lugar debemos tener en cuenta que la demanda se promueve en fecha
11-05-12 y que se reclaman los daños sufridos por la Sra. Juana Graciela Encina quien
manifiesta que el día 10-03-10 a las 8,45 se encontraba viajando junto a su hija de cuatro
años en el interno N° 686 de la línea de transporte público N°106. Agrega que accionó el
timbre de descenso, que el chofer abrió las puertas traseras del colectivo mucho antes de lo
debido, realizando una maniobra brusca al doblar lo que la desestabiliza saliendo despedida
del interior del colectivo y golpeando la cabeza contra el cordón de cemento de la calle.
Hasta el 25-04-10 quedó internada en terapia intensiva. El diagnóstico de incapacidad
permanente física fue elaborado el 15-05-10 por el Dr. Pedro Raul Alcaraz. Funda el
derecho en los artículos 1109 y 1113 segundo párrafo del Código Civil y además normas
concordantes, jurisprudencia y doctrina aplicables citadas.
IV.- Derecho transitorio: El Código Civil y Comercial de la Nación regula la
eficacia temporal de las nuevas normas en el art. 7, siguiendo las pautas tradicionales
fijadas por el art. 3 del Código Civil, reformado por la ley 17.711. Regula expresamente los
efectos temporales de los nuevos plazos de prescripción cuando existen plazos pendientes.
El art. 2537 establece que "los plazos de prescripción en curso al momento de entrada en
vigencia de una nueva ley se rigen por la ley anterior. Pero si por esa ley se requiere
mayor tiempo que el que fijan las nuevas, quedan cumplidos una vez que transcurra el
tiempo designado por las nuevas leyes, contado desde el día de su vigencia". Esta norma
deja vigente el plazo anterior, si éste estuviera aún en curso. El nuevo término será
aplicable a los plazos en curso cuando el tiempo que fijen para que se verifique la
prescripción de la acción, sea menor al viejo y venza en una fecha anterior.
En el caso de autos, a la fecha de entrada en vigencia del C.C.C.N., el plazo de
prescripción no estaba en curso. El plazo de prescripción de la acción de autos, había
fenecido con anterioridad a la entrada en vigencia del código unificado, es decir antes del
1° de agosto de 2015 (art. 7° de la ley 26.994 modificado por de la ley 27.077).
Por lo tanto los arts. 2561 y 2562 inc. d) del C.C.C.N. no son aplicables al caso de
autos, dado que no se trata de una prescripción en curso al momento de su entrada en
vigencia.
V.- Consecuentemente, no hay conflicto de leyes en el tiempo, sino que la
disidencia surge a partir de que la misma cuestión litigiosa ha sido subsumida por las dos
magistradas preopinantes, en plataformas legales diferentes que prevén distintos plazos de
prescripción. Sobre la cuestión (supuesto de daños ocasionados con motivo del contrato de
transporte público de pasajeros) se esbozaron tres posturas: a) que se trata de
responsabilidad contractual fundada en un incumplimiento contractual, de conformidad al
Código de Comercio que establecía el plazo de un año; b) de situarla en el ámbito de la
responsabilidad extracontractual fundada en la violación de un deber preexistente al
contrato, determinado en el Código Civil y con plazo de 2 años, y por último c)
considerarla como relación de consumo, y subsumida en la ley de Defensa del Consumidor
que establece el plazo de tres años.
VI.- La tesis de la responsabilidad extracontractual, seguida por la Dra. Masferrer
sostiene que para determinar la naturaleza de la relación jurídica que sirve de base a ese
tipo de responsabilidad, debe tenerse presente una distinción esencial entre las
contingencias normales y predecibles del contrato de transporte, tales son: el arribo a
destino fuera de horario; el extravío del equipaje o la omisión de la empresa en el
cumplimiento de los servicios pactados para el viaje, de las contingencias extraordinarias e
imprevisibles que desbordan los límites del convenio. Sobre tal distinción se apoyan
aquellos que consideran que la responsabilidad en caso de siniestro es extracontractual,
porque resulta de una obligación preexistente al contrato, fundada en la ley (arts. 1109 y
1113 C.C) e independiente de la autonomía de la voluntad como conformadora de las
cláusulas del contrato de transporte público. Adhiriendo a esta postura la Corte Suprema de
Justicia de la Nación ha sostenido que: "Es arbitraria la sentencia que subsumió la acción
promovida por el pasajero lesionado en un siniestro, en la regulación del contrato de
transporte comercial y aplicó el plazo anual de prescripción del Art. 855 del Cód. de
Comercio en vez del bienal del art. 4037 del Cód. Civil, si ello se fundó en que la demanda
se dirigió contra la empresa transportista y su asegurador y no contra el autor del ilícito,
pues ello no configura derivación razonada del derecho vigente -que permite al
damnificado perseguir a todos o a cualquiera de los sujetos citados en el art. 1113 parte
primera del Cód. Civil-, y se apoya en afirmaciones dogmáticas con menoscabo de las
garantías del debido proceso y el derecho de propiedad (del dictamen del Procurador
Gral. de la Corte, por mayoría, hace suyo)" (CSJN - "Acuña Zaragoza, Adelfa O. c. Vuelta
de Rocha S.A.T.C.I. Línea 64 y otros - 19/06/2003 - LA LEY, 2003 - E, 404 -
AR/JUR/985-2003).
VII.- La tesis de la relación de consumo, seguida por la Dra. Nicolini de Franco
argumenta lo siguiente: A partir de la reforma de 1994 al art. 42 de la Constitución
Nacional, se establece la protección de la seguridad, la salud e intereses económicos de
consumidores y usuarios, por lo que desde la norma fundamental se impone su resguardo.
La ley 24.240 de defensa del consumidor es un régimen autónomo, un "microsistema
protectorio" de la parte más débil. En el conflicto entre "ley general" y "ley especial" y
entre "ley anterior" y "ley posterior", debe primar el régimen del consumidor; y toda
relación en la que una persona física o jurídica adquiera o utilice bienes o servicios en
forma gratuita u onerosa como destinatario final, en beneficio propio o de su grupo familiar
o social, estará comprendida en el régimen tuitivo de la norma; abarcando el contrato de
transporte, pues cuando la normativa del consumidor quiso excluir de su alcance a un
determinado régimen, lo hizo como con el "transporte aeronáutico" (conf. art. 63, ley
24.240), circunstancia que omitió con el "contrato de transporte terrestre", pudiéndolo
haber hecho. El art. 50 incorpora a las acciones judiciales emergentes de la norma como
prescriptibles a los tres años. En la duda entre aplicar el art. 855 del Cód. de Comercio y el
art. 50 de la ley 24.240 debe resolverse teniendo en cuenta el art. 42 de la Constitución, el
art. 3 de la ley 24.240 y el propio art. 50 de esta norma, cuando establece en la segunda
parte sin hesitaciones: "Cuando por otras leyes generales o especiales se fijen plazos de
prescripción distintos del establecido precedentemente, se estará al más favorable al
consumidor o usuario". La Cámara de Apelaciones en lo Civil en pleno en "Saez González,
Julia del Carmen c/ Astrada, Armando Valentín y otros s/ Daños y Perjuicios" adhirió a esta
posición determinando que el plazo de prescripción liberatoria que rige en las acciones de
daños y perjuicios originados en un contrato de transporte terrestre de pasajeros es el
previsto en el art. 50 de la Ley de Defensa del Consumidor a partir de la sanción de la ley
26.361.
VIII.- El Código Civil y Comercial de la Nación cuando trata de la función
resarcitoria dentro de la responsabilidad civil unifica el régimen contractual y el aquiliano,
al establecer en el art. 1716 que "la violación del deber de no dañar a otro, o el
incumplimiento de una obligación, da lugar a la reparación del daño causado". Esto es
importante para la interpretación de las normas reguladoras de la prescripción de la acción
para reclamar el resarcimiento. Siguiendo a Pascual Alfierillo, puede decirse que si bien es
cierto que en el art. 2560 del C.C.C.N. se establece, en cinco años, el plazo genérico para
todas las obligaciones, en el tema de la prescripción liberatoria para reclamar el
resarcimiento de los daños y perjuicios derivados de responsabilidad civil, el plazo común
fue establecido en el art. 2561 en tres años. En esta norma no se discrimina la génesis del
daño, razón por la cual, si no hubiere un plazo especial determinado, será de aplicación para
limitar en el tiempo la exigibilidad de las reclamaciones indemnizatorias. En la
responsabilidad aquiliana el anterior plazo de dos años se verá incrementado a tres años.
Pero resulta que en el art. 2562 C.C.C.N. se regula la prescripción de acciones con plazo de
dos años para impetrar el reclamo de los daños derivados del contrato de transporte de
personas o cosas (inc. d). Entonces, para los daños derivados de esta relación contractual, el
C.C.C.N. ha previsto una prescripción bienal para el transporte de cosas o de personas, ya
que no establece diferencia. Este plazo se aplicará exclusivamente para el reclamo entre las
partes que han celebrado el contrato de transporte, pues los terceros que puedan recibir
daño de las cosas transportadas están sujetos al contenido del arts. 1757 y sig., donde se
reglamenta la responsabilidad derivada de la intervención de las cosas y de ciertas
actividades, en cuyo caso el plazo sería el común de tres años. La compatibilización entre el
plazo de prescripción definido en tres años en el art. 50 Ley 24.240 de Defensa de los
Consumidores, con el reglado en el Código de Comercio para demandar los daños
derivados del transporte, por cuanto se considera a los pasajeros transportados
consumidores, es superado en el C.C.C.N. con la modificación introducida al art. 50 por las
normas complementarias y transitorias que acompañan la Ley 26.994, el cual queda
redactado de la siguiente forma: "las sanciones emergentes de la presente ley prescriben en
el término de tres años. La prescripción se interrumpe por la comisión de nuevas
infracciones o por el inicio de las actuaciones administrativas". La prescripción prevista en
esta norma está referida a las sanciones enumeradas en el art. 47, particularmente, las
administrativas por infracciones previstas en la Ley de Defensa de los consumidores
excluyendo las reclamaciones de reparación de los daños provenientes de las relaciones de
consumo las cuales quedarían sujeta a los plazos de la ley sustantiva común. De este modo
se elimina el conflicto entre las fuentes normativas que regulan plazos de prescripción
diferentes. Todo daño derivado de una relación de consumo prescribirá a los tres años y,
como excepción, la proveniente del transporte de personas o cosas, será de dos años por
tener una norma específica (autor citado. "Prescripción de la acción de daños en el Código
Civil y Comercial". RCyS2015-V, 15, Cita Online: AR/DOC/803/2015).
IX.- En mi opinión, la aplicación de la normativa protectoria del consumidor es de
orden público. El caso de autos queda subsumido en el art. 50 de la ley 24.240 reformado
por la ley 26.361, pues la misma se hallaba vigente cuando ocurrió el hecho dañoso y al
momento en que se interpuso la demanda. Por esta razón, siendo que la demandada es una
empresa de transporte público de pasajeros, la relación encuadra en el art. 1 y 2 de la ley
24.240, siéndole aplicable el plazo de prescripción de tres años. De allí que al momento de
la promoción del presente juicio la acción no se encontraba prescripta pues el plazo de la
prescripción liberatoria se cumplía el día 10-03-13.
X.- Respecto de las costas, si bien es principio general en materia de imposición de
costas el criterio objetivo de la derrota (art. 68 del C.P.C.C.), procede apartarse del mismo
cuando median razones fundadas y con criterio restrictivo. En el caso de autos, la dispensa
de costas a la demandada está avalada porque la cuestión debatida es opinable. Cabe
resaltar que la aplicación de esta regla surge cuando existen opiniones divergentes o cuando
no hay todavía elaborada una doctrina o jurisprudencia definida. Ha dicho la jurisprudencia
"Resulta equitativo eximir del pago de las costas al vencido, cuando existe divergencia
doctrinaria y jurisprudencial respecto a la cuestión debatida" (C1° CC La Plata, sala II, Ja
950-I, PÁG. 213, C°2 CC, La Plata, sala II, DJBA 51:101, C Apel. San Nicolás, DJBA 51-
331) "Tratándose de cuestiones de dudosa resolución, corresponde imponer las costas por
su orden siendo signo elocuente de ello la existencia de jurisprudencia contradictoria"
(CNCom, Sala C, 29/7/80, ll, 1980 -D-618
XI.- Por todo lo expuesto, dejando a salvo mi opinión en el sentido expresado en los
considerandos IV y VIII, considero que el art. 50 de la ley 24.240 reformado por la ley
26.361 además de ser la ley más favorable al consumidor (argumento del primer voto), es la
vigente durante todo el curso de la prescripción liberatoria de la acción deducida en autos,
en consecuencia adhiero al voto de la Dra. Nicolini de Franco, y me expido en idéntico
sentido. ASI VOTO.
En consecuencia;
SE RESUELVE:
1) HACER LUGAR al recurso de apelación interpuesto por la actora a fs. 206/215,
contra el Resolutorio Nº 138 de fecha 09 de marzo de 2016, obrante a fs. 204/205,
dejándolo si efecto en todas sus partes y en su reemplazo disponer rechazar la excepción de
prescripción interpuesta por la citada en garantía "Protección Mutual de Seguros del
Transporte Público de Pasajeros" a fs. 132/135.
2) COSTAS en ambas instancias por su orden.
3) DEVOLVER las presentes actuaciones a origen a fin de que el a quo se expida
respecto de la excepción de inexistencia de la demanda, cuyo tratamiento fuera declarado
inoficioso en el considerando III del interlocutorio individualizado.
4) Insértese, regístrese y notifíquese.
Dra. LUZ GABRIELA MASFERRER Dra. MARIA JOSE NICOLINI DE FRANCO
Juez - Sala II Juez - Sala II
Cám. Apel. Civil y Comercial Cám. Apel. Civil y Comercial
Corrientes Corrientes
Dra. MARIA EUGENIA SIERRA de DESIMONI
Juez de Cámara
Dr. LISANDRO BARRIOS MARASCO
Pro Secretario SALA II
Cám. Apel. Civil y Comercial
Corrientes