SENTENCIA CONSTITUCIONAL 0731/2007-R
Sucre, 20 de agosto de 2007
Expediente: 2007-16356-33-RHC
Distrito: La Paz
Magistrada Relatora: Dra. Silvia Salame Farjat
En revisión la Resolución 48/2007 de 18 de julio, cursante de fs. 79 a 80 vta., pronunciada por la Sala
Penal Segunda del Distrito Judicial de La Paz, dentro del recurso de hábeas corpus interpuesto por
Rodrigo Kurt Pereira Ramallo en representación sin mandato de Ángel Remigio Gonzáles Saico
contra Rolando Sarmiento Tórrez, Juez Noveno de Instrucción en lo Penal; Ángel Aruquipa Chui y
Gerardo Torres Antezana, Vocales de la Sala Penal Primera de la Corte Superior, todos del mismo
Distrito Judicial, alegando la vulneración de los derechos de su representado a la igualdad, a la
libertad, a la dignidad, a la seguridad jurídica, a la petición, al trabajo, a recibir una retribución justa,
a la presunción de inocencia, a la defensa, de la garantía del debido proceso y del principio de
legalidad.
I. ANTECEDENTES CON RELEVANCIA JURÍDICA
I.1. Contenido del recurso
I.1.1. Hechos que motivan el recurso
Por memorial presentado el 12 de julio de 2007, cursante de fs. 55 a 60, el recurrente asevera que el
6 de junio de 2007, el recurrido Juez de Instrucción instaló la audiencia de medidas cautelares que
fueron solicitadas por la querellante Mónica Viviana Frías Landa, dentro del proceso penal que
promovió a espaldas de su representado y en el que se dictó la imputación formal que por su
contenido fáctico y jurídico no acredita la probabilidad de autoría en ningún presunto ilícito penal;
por ese motivo, en la audiencia su abogado defensor comenzó a fundamentar la actividad procesal
defectuosa; empero, fue abruptamente “cercenado” por el Juez recurrido de hacer uso de la
palabra y poder realizar ese planteamiento que no es excluyente con relación a los otros actos que
tenían que verificarse por razones de concentración y justicia pronta y para evitar se dicte una
resolución restrictiva del derecho a la libre locomoción; impidiendo con ese arbitrario proceder que
pueda alegar defectos sustanciales antes de adoptar una decisión fundada en actos que afectan la
libertad, el derecho de ser asistido de un abogado defensor de su elección en la fase previa a la
imputación formal, de ejercer auto defensa, de tener un tiempo razonable para prepararla y de ser
comunicado de la causas de la acusación conforme a los arts. 8.1 y 2 incs. b), c), d) y e) del Pacto de
San José de Costa Rica que forma parte del bloque de constitucionalidad; además, que la imputación
fue pronunciada por una autoridad fiscal que al 5 de marzo de 2007 se hallaba cesada en sus
funciones, teniendo en cuenta que la Sala Penal Primera de la Corte Superior del Distrito Judicial de
La Paz, en otro caso asumió el criterio de que los fiscales adjuntos carecen de competencia para
representar al Ministerio Público debido a que su designación obedece al ejercicio de funciones en
las causas del sistema procesal anterior.
Sin embargo, por Resolución 233/2007 de 6 de junio, el Juez recurrido dispuso la detención
preventiva de su representado vulnerando sus derechos, ya que impidió que se efectúen en la
audiencia de medidas cautelares planteamientos relativos a la lesión de derechos y garantías
constitucionales que debieron ser resueltos antes de aplicar la medida cautelar, pues fue privado de
libertad sin ejercer defensa material y técnica, al no haber sido citado en su domicilio real para que
comparezca ante la autoridad fiscal para defenderse con la asistencia de un abogado defensor, ni
comunicado sobre la causa de la acusación y tampoco se le otorgó un tiempo razonable para
preparar su defensa. Además, que la imputación no estaba fundamentada al carecer de justificación
fáctica y jurídica, y de valoración de los medios probatorios; sin soslayar, que en el caso de autos,
intervino una Fiscal adjunta que emitió la imputación formal cuando estaba cesada en sus funciones,
por lo que a la fecha se encuentra procesada penalmente.
Agrega que la Resolución que dispuso la detención preventiva no fue fundamentada, al carecer de
una explicación fáctica y jurídica de los elementos de juicio que constituirían la probabilidad de
autoría; tampoco señaló el valor otorgado a los medios probatorios, sino basó su decisión en
hipotéticos no comprobados; pues en el Auto 223/2007 de 6 de junio, no se precisaron claridad los
elementos que permitían sostener con credibilidad la presunta autoría y participación en hechos
delictivos; sino un marcado silencio cuya interpretación se presta a la discrecionalidad y por lo tanto
a la incertidumbre y a la arbitrariedad.
Con relación a los riesgos procesales, el Juez recurrido no consideró que la facilidad para abandonar
el país o permanecer oculto conforme previene el art. 234 inc. 2) del Código de Procedimiento Penal
(CPP), lo que no fue pedido por el Fiscal ni por la querellante; sin embargo, el Juez recurrido decidió
considerar que su representado merecía la aplicación de ese riesgo, vulnerando la congruencia que
debe tener toda decisión, así como el derecho a la defensa, al privar la posibilidad de contradecirla,
controvertirla y desacreditarla; lo mismo sucedió en cuanto a lo dispuesto por el art. 234 incs. 4) y 5)
del CPP que no fue planteado por los acusadores ni fue parte del debate, cuando el Juez debió
circunscribirse a tratar los planteamientos de las partes de manera imparcial; a eso se agrega, el
hecho de que el Juez recurrido consideró que no existía la intención de su representado para
restablecer las prestaciones cumplidas por las partes a momento de celebrar el contrato de compra
venta, omitiendo que fue la propia querellante que en forma reiterada sostuvo en audiencia que su
representado le manifestó la voluntad de asumir compromisos sobre el particular.
Por otra parte, el Juez aplicó el art. 235 inc. 1) del CPP sin que haya sido promovido por ninguno de
los acusadores y sin explicar convincentemente del porque existirían esas circunstancias.
Añade que los acusadores en la audiencia cautelar, no plantearon ni justificaron la probabilidad de la
autoría, pues el Fiscal no efectuó ninguna referencia responsable, objetiva y real de las
circunstancias existentes para sustentar un fundamento creíble sobre la presunta probabilidad de
autoría. Por su parte, la querellante se limitó a soslayar los domicilios que tendría su representado,
cuando esa situación no constituye per se un riesgo procesal en los términos del art. 234 inc. 1) del
CPP.
En cuanto a los Vocales correcurridos, expresa que pese ha haber tomado conocimiento de estos
reclamos en el recurso de apelación, no los repararon como por ejemplo cuando señalaron que el
Juez y la Fiscal, dictaron Resoluciones fundamentadas, cuando esa situación no es cierta; incurriendo
los Vocales en falta de motivación en el Auto de Vista, al no explicar las razones que acreditarían ese
extremo, ni los elementos de juicio razonables que demuestren la existencia de una justificación
fáctica y jurídica, ni el razonamiento sobre el valor otorgado por la autoridad a los indicios o los
medios probatorios que habrían fundado la Resolución de privación de libertad, habiendo incluso
manifestado erradamente que la Resolución fiscal fue dictada por una fiscal de materia, apartándose
de sus propios precedentes.
Por último, los Vocales correcurridos, incurrieron en un fallo extra y ultra petita, omitiendo resolver
con congruencia las cuestiones resueltas por el inferior y que fueran cuestionadas en el recurso de
apelación, y empeorando la situación procesal de su representado al afirmar la existencia de un
riesgo de obstaculización que no fue reclamado en el recurso de alzada; además, exigieron que para
hacer viable la alzada se requería conforme exige el art. 239 inc. 1) del CPP de nuevos elementos de
juicio, cuando el recurso de apelación no estaba referido a la cesación de la detención preventiva,
por lo que interpone el presente recurso.
I.1.2. Derechos y garantía supuestamente vulnerados
El recurrente alega la vulneración de los derechos de su representado a la igualdad, a la libertad, a la
dignidad, a la seguridad jurídica, a la petición, al trabajo, a recibir una retribución justa, a la
presunción de inocencia, a la defensa, de la garantía del debido proceso y del principio de legalidad.
I.1.3. Autoridades recurridas y petitorio
De acuerdo a lo expuesto, interpone recurso de hábeas corpus contra Rolando Sarmiento Tórrez,
Juez Noveno de Instrucción en lo Penal, Ángel Aruquipa Chui y Gerardo Torres Antezana, Vocales de
la Sala Penal Primera de la Corte Superior, todos del Distrito Judicial de La Paz; solicitando su
procedencia, por ende, se disponga la nulidad de la Resolución 223/2007 de 6 de junio, así como del
Auto de Vista 481/07 de 20 del mismo mes y año; se ordene la inmediata libertad de su
representado y el pronunciamiento de una nueva resolución por el Juez recurrido tomando en
cuenta los fundamentos del recurso, con daños y perjuicios.
I.2. Audiencia y Resolución del Tribunal de hábeas corpus
Efectuada la audiencia el 18 de julio de 2007, con la presencia de la parte recurrente y del Juez
recurrido, y en ausencia del representante del Ministerio Público y de los Vocales correcurridos,
conforme consta en el acta cursante de fs. 76 a 78, se suscitaron los siguientes actuados:
I.2.1. Ratificación y ampliación del recurso
La parte recurrente ratificó su demanda y la amplió señalando que el Juez no efectuó una evaluación
integral, pese a concluir que su representado tiene domicilio, familia y una actividad.
I.2.2. Informe de las autoridades recurridas
El Juez recurrido informó que a solicitud del Ministerio Público y de la parte querellante, convocó a
una audiencia cautelar, destinada solamente a definir la situación procesal del imputado, motivo por
el cual no permitió que la defensa efectúe argumentaciones de fondo, que podrán ser planteados en
la etapa de investigación junto con todos los elementos de prueba de descargo. Respecto a la
actuación de la Fiscal adjunta, señaló que mediante Resolución de “agosto de 2006”, el Fiscal
General de la República dispuso que los fiscales adjuntos adquirieran estatus de fiscales de materia,
además que la Fiscal, Aleida Camacho recibió memorando de agradecimiento de servicios el 9 de
marzo de 2007, siendo la imputación del 5 del mismo mes y año.
Respecto a los peligros procesales, argumentó que el imputado tiene varios domicilios y otros
procesos, por lo que existe la facilidad de poder ocultarse y de evadir la acción de la justicia, al haber
justamente constituido varios domicilios, lo que implica que el recurrente efectúa una interpretación
sesgada de la Resolución, que fue dictada previa valoración de los argumentos expuestos por el
Fiscal y la parte querellante con relación a los requisitos exigidos por el art. 233 del CPP. Añadió que
su decisión fue apelada y confirmada por la Sala Penal Primera de la Corte Superior del Distrito
Judicial de La Paz, habiendo el imputado solicitado la cesación de la detención preventiva, que
inicialmente fue rechazada, estando pendiente el recurso de apelación.
Los Vocales correcurridos en informe cursante de fs. 72 a 74 manifestaron que mediante Resolución
223/07 de 6 de junio, el Juez Noveno de Instrucción en lo Penal, dispuso la detención preventiva del
representado del recurrente dentro del proceso penal por el delito de estafa seguido por el
Ministerio Público. Esta Resolución fue apelada por el imputado; en cuyo mérito, por Auto de Vista
481/07 de 20 de junio de 2007, la Sala Penal Primera recurrida, confirmó la Resolución apelada en el
entendido de que el Juez cautelar efectuó una correcta evaluación de obrados, ya que el apelante no
acreditó nuevos elementos de convicción conforme el art. 239 del CPP, teniendo en cuenta que el
superior no puede revalorizar la prueba presentada ante el inferior.
Agregaron que el Tribunal de alzada hizo una evaluación conjunta de los antecedentes y de la
Resolución impugnada, estableciéndose que en el presente caso se hacía necesario acreditar y
fundamentar cual es el domicilio que tiene el imputado con elementos suficientes que desvirtúen el
peligro de fuga. Puntualizaron que no se agravó ninguna situación procesal en virtud a que se
compulsó todo lo actuado, ya que incluso el imputado se limitó a referirse y a presentar prueba
sobre una actividad procesal defectuosa, que no correspondía ser analizada, siendo su competencia
limitada a conocer la apelación respecto a la Resolución 233/2007; lo que implica que la Sala Penal
Primera dio estricto cumplimiento a las normas que rigen la materia; además, que por prescripción
del art. 250 del CPP, el Auto de detención puede ser revocable o modificable aún de oficio, por lo
que el imputado tiene la vía expedita para acudir al Juez cautelar y solicitar la modificación de la
medida impuesta, como ya lo hizo siendo rechazada su pretensión estando pendiente la apelación.
Por último, expresaron que el Tribunal de hábeas corpus debe limitarse a establecer si se ha
conculcado la norma constitucional, resultando que la Resolución pronunciada por la Sala Penal
Primera de la Corte Superior del Distrito Judicial de La Paz, está debidamente fundamentada
conforme el art. 124 del CPP, por lo que no existiendo una conculcación ni limitación a las garantías
constitucionales, solicitaron la improcedencia del recurso.
I.2.3. Resolución
La Resolución 48/2007 de 18 de julio, cursante de fs. 79 a 80 vta., declaró improcedente el recurso,
con los siguientes argumentos:
a) Ante la solicitud de medidas cautelares, el Juez recurrido observó y aplicó el art. 233 del CPP.
b) El imputado puede intentar la modificación de la Resolución cuantas veces crea
conveniente; es así, que presentó una solicitud de cesación de detención preventiva que fue negada
y apelada, siendo de aplicación la SC 0160/2005-R de 23 de febrero, pues el recurrente está
haciendo uso de los medios de impugnación específicos y aptos para recuperar su libertad.
c) De acuerdo al informe del Juez, la Fiscal que suscribió la imputación lo hizo en su calidad de
Fiscal de Materia de acuerdo a la circular emitida por el Fiscal General de la República y conforme
consta en la propia imputación presentada el 5 de marzo, habiendo cesado la Fiscal en sus funciones
el 9 de “mayo”.
d) Los Vocales correcurridos, se limitaron a pronunciar el Auto de Vista tomando en cuenta los
aspectos cuestionados de conformidad al art. 398 del CPP, lo que significa que no dispusieron la
detención preventiva, por lo que no tienen legitimación pasiva en el presente recurso.
II. CONCLUSIONES
Luego del análisis de antecedentes, se establecen las conclusiones siguientes:
II.1. Por memorando 106/2007 de 26 de febrero (fs. 6), el Fiscal General de la República,
agradeció los servicios de la Fiscal de Materia, Aleyda M. Camacho Zuñiga, recordándole que su
designación fenece el 27 de febrero de 2007, siendo notificada en marzo de 2007, siendo ilegible en
la diligencia el día de notificación.
II.2. Por requerimiento 22/07 de 5 de marzo de 2007 (fs. 1 a 3), la Fiscal de Materia, Aleyda M.
Camacho Zuñiga, formuló imputación formal contra el representado del recurrente por la presunta
comisión de los delitos de estafa y estelionato; solicitando que se señale audiencia para la
consideración de medidas cautelares de carácter personal, sin ninguna fundamentación.
II.3. El 6 de junio de 2007 (fs. 40 a 42), se celebró la audiencia de medidas cautelares, actuación
en la cual el Ministerio Público solicitó la detención preventiva del representado del recurrente en
mérito a los arts. 233, 234 inc. 1) y 235 inc. 2) del CPP, argumentando respecto a las últimas
disposiciones que el imputado no tiene un domicilio cierto y conocido, y que el hecho atribuido se
habría cometido con la concurrencia de otras personas que deben ser objeto de investigación. La
parte querellante haciendo referencia al hecho que motiva el proceso, a los contactos amigables
para llegar a una solución recibiéndose sólo compromisos, propugnó el requerimiento fiscal
haciendo referencia al art. 234 inc. 1) del CPP, enfatizando que el imputado facilitó diferentes
domicilios por lo que no se tiene certeza de cual de ellos es el real, además de haber iniciado una
acción de divorcio, por lo que no tiene una familia constituida, sin tenerse tampoco certeza sobre su
actividad. Por su parte la defensa, a tiempo de observar la imputación y fundamentación fiscal
enfatizó que no pudo establecerse que el imputado haya adecuado su conducta a los delitos
imputados; además, de señalar que tiene un domicilio y una familia, solicitando su libertad.
II.4. Por Auto 223/2007 de 6 de junio (fs. 43 a 46), el Juez recurrido dispuso la detención
preventiva del representado del recurrente en el penal de San Pedro, bajo los siguientes
argumentos: a) De la relación fáctica realizada por el Ministerio Público, como por el abogado de la
parte querellante, se puede establecer que el imputado es con probabilidad autor de los delitos que
se le imputa; b) De la relación efectuada por el representante del Ministerio Público como por el
abogado de la parte querellante, y la prueba documental cursante en los cuadernos de
investigaciones y de control, se tiene que el imputado ha ido señalando varios domicilios en los
diferentes documentos que ha suscrito, lo que denota su intención de no someterse al proceso, y
ninguna voluntad de solucionar con la parte querellante el daño causado, conducta que se adecua al
peligro de fuga previsto en el art. 234 incs. 2), 4) y 5) del CPP; c) La defensa no enervó los extremos
de la imputación, habiéndose limitado a demostrar la concurrencia de domicilio, familia y actividad;
y d) Conforme establece el art. 235 ter del CPP, que faculta al juzgador apreciar todos los extremos
esgrimidos en la denuncia como la prueba cursante en el cuaderno de investigación, se llega a la
convicción de haberse dado cumplimiento a los requisitos exigidos en el art. 233 del CPP,
específicamente las circunstancias previstas en los art. 234 incs. 2), 4) y 5) del CPP y 235 inc. 1) del
CPP.
II.5. Esta decisión fue apelada por el imputado por memorial presentado el 8 de junio de 2007
(fs. 47 a 48 vta.), denunciando que en la audiencia cautelar no se le permitió fundamentar actividad
procesal defectuosa al no haber sido citado a efecto de ser oído y ejercer su derecho a la defensa; la
falta de fundamentación en la Resolución de detención preventiva y no haberse considerado que
tiene domicilio, además de ser incomprensible argumentar que el no tener domicilio resulta un
riesgo procesal de fuga. Además, de darle importancia a la figura del daño resarcible cuando nunca
fue planteado por los acusadores, actuando de manera ultra petita, más cuando la propia
querellante refirió que el imputado siempre tuvo la intención de restituirle la prestación resolviendo
el contrato.
II.6. Por Auto de Vista 481/07 de 20 de junio de 2007 (fs. 49 a 50), la Sala Penal Primera de la
Corte Superior del Distrito Judicial de La Paz, integrada por los Vocales correcurridos, confirmaron la
Resolución 223/2007, con los siguientes argumentos: La Resolución apelada está debidamente
fundamentada haciendo una relación de los hechos y pormenorizando el análisis de antecedentes,
así como los presupuestos que justificaron que el imputado ahora es probable autor de los hechos
incriminados, sin que la parte apelante no haya acreditado suficientes elementos de convicción que
resulten determinantes como era su obligación como apelante, pues la Resolución impugnada
contiene los elementos suficientes para la aplicación de los arts. 233, 234 y 235 del CPP, no siendo
aplicable por tanto el art. 239 inc. 1) del CPP que obliga la presentación de nuevos elementos de
convicción en la fase de apelación.
III. FUNDAMENTOS JURÍDICOS DEL FALLO
El recurrente alega que se han vulnerado los derechos de su representado a la igualdad, a la libertad,
a la dignidad, a la seguridad jurídica, a la petición, al trabajo, a recibir una retribución justa, a la
presunción de inocencia, a la defensa, de la garantía del debido proceso y del principio de legalidad,
pues: 1) El Juez recurrido: i) Dispuso su detención preventiva impidiéndole el planteamiento de
cuestiones relativas a la lesión de derechos y garantías que debieron ser resueltos antes de aplicar la
medida cautelar; pues fue privado de libertad sin ejercer defensa material y técnica, no fue citado en
su domicilio real, no se le comunicó sobre la causa de la acusación, ni se le otorgó un tiempo
razonable para preparar su defensa; además, que la imputación carece de una justificación fáctica y
jurídica, requerimiento que fue emitido por una Fiscal Adjunta que estaba cesada en sus funciones;
ii) La decisión de detención preventiva, no fue fundamentada ya que carece de una explicación
fáctica y jurídica de los elementos de juicio que constituirían la probabilidad de autoría; iii) Respecto
a los riesgos procesales, fundó la decisión en los arts. 234 incs. 2), 4) y 5) y 235 inc. 1) del CPP que no
fueron planteados por las partes ni fue parte del debate, cuando el Juez debió circunscribirse a tratar
los planteamientos de las partes de manera imparcial; además, de haber concluido que no existe la
intención de su representado para restablecer las prestaciones acordadas, omitiendo que la propia
querellante sostuvo en audiencia que su representado le expresó la voluntad de asumir
compromisos; y 2) Los Vocales recurridos: i) Pese a tomar conocimiento de los reclamos en el
recurso de apelación, no los repararon, concluyendo que la Resolución apelada y la imputación
estaban fundamentadas, cuando esa situación no es cierta; incurriendo el Tribunal de alzada en
similar omisión al no fundamentar su determinación; ii) Omitieron resolver con congruencia las
cuestiones resueltas por el inferior y cuestionadas en la apelación, pues establecieron riesgo de
obstaculización que no fue reclamada en la apelación; y iii) Exigieron la existencia de nuevos
elementos conforme el art. 239 inc. 1) del CPP cuando el recurso no estaba referido a la cesación de
la detención preventiva. Corresponde considerar lo solicitado a fin de otorgar o no la tutela
demandada.
III.1. Función del juez de instrucción en la etapa preparatoria
Los arts. 54 inc. 1) y 279 del CPP, atribuyen al juez de instrucción en lo penal la función de ejercer
control jurisdiccional durante el desarrollo de la investigación, respecto a la Fiscalía y a la Policía
Nacional, por eso la misma norma legal en los arts. 289 y en la parte in fine del 298 del CPP obliga al
Fiscal a dar aviso de la investigación dentro de las veinticuatro horas de iniciada la misma; pues es el
juez el encargado de precautelar que la fase de la investigación se desarrolle en correspondencia con
el sistema de garantías reconocido por la Constitución Política del Estado, las convenciones y
tratados internacionales vigentes y las normas del Código de Procedimiento Penal, pudiendo asumir
las medidas que el caso aconseje; de modo que toda persona relacionada a una investigación, que
considere la existencia de una acción u omisión que vulnere sus derechos debe acudir ante el juez de
instrucción en lo penal encargado del control de la investigación para que esta autoridad sin demora
se pronuncie sobre la denuncia, teniendo en cuenta además que el imputado puede ejercer todos
los derechos y garantías que la Constitución, las convenciones y los tratados internacionales vigentes
y que el Código de Procedimiento Penal le reconocen, desde el primer acto del proceso hasta su
finalización, de acuerdo al art. 5 del CPP.
III.2. Sobre las exigencias de fundamentación de la imputación formal
La SC 0760/2003-R de 4 de junio, al referirse a la fundamentación del requerimiento fiscal emitido
de acuerdo a los arts. 301 inc. 1) y 302 del CPP, estableció lo siguiente: ”(...) Imputar es: «atribuir a
otro una culpa, acción o delito» (Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española), expresión
que guarda similitud con el contenido normativo establecido por el art. 5 del Código procesal de la
materia, cuando expresa que ´Se considera imputado a toda persona a quien se atribuya la comisión
de un delito ante los órganos encargados de la persecución penal´. Conforme a esto, desde que se
comunica la admisión de una querella, denuncia o información fehaciente de la comisión de un
delito (art. 289 CPP), la persona a quien se atribuye tal conducta adquiere el status de imputado
(queda claro que no se puede considerar imputado al destinatario de una burda atribución de un
delito, que de lógico no va ameritar el inicio de investigación alguna). Ante esta imputación genérica,
el Fiscal, conforme al art. 304 CPP, tiene la facultad de rechazar la denuncia, querella o de las
actuaciones policiales. Esto supone que el Fiscal tiene el deber jurídico de hacer una ponderación
provisional sobre la atribución del hecho punible a una persona determinada, y si la encuentra
sustentable, debe instruir su investigación bajo su dirección funcional, haciendo conocer tal
determinación tanto al juez cautelar como al imputado, salvo los casos de reserva previstos por ley;
desde este momento, el imputado adquiere la condición de parte, y consiguientemente, ejercita el
derecho a la defensa, en los términos establecidos por el art. 16 CPE, arts. 8 y 9 CPP.
(…) Imputación formal.- La imputación formal ya no es la simple atribución de un hecho punible a
una persona, sino que la misma debe sustentarse en la existencia de indicios suficientes sobre la
existencia del hecho y la participación del imputado en el mismo, en alguno de los grados de
participación criminal establecidos por la ley penal sustantiva; o lo que es lo mismo, deben
apreciarse indicios racionales sobre su participación en el hecho que se le imputa”.
Ahora bien, la fundamentación de la imputación formal no sólo se limita a los indicios relativos a la
existencia del hecho y la participación del imputado, sino también a uno de los efectos que puede
derivar, ésto es a la adopción de medidas cautelares sobre el imputado y sus bienes, porque entre la
imputación y la adopción de medidas cautelares, sean personales o reales, existe una clara relación
de causalidad, conforme lo determinó la citada SC 0760/2003-R. En ese sentido, debe tenerse
presente que el art. 302 del CPP establece que la imputación presentada por el fiscal -una vez
concluida la investigación preliminar-, debe ser formalizada mediante resolución fundamentada,
conteniendo entre otros aspectos, la solicitud de medidas cautelares si procede; lo que significa que
el representante del Ministerio Público al solicitar la aplicación de medidas cautelares debe hacerlo
también de manera fundamentada, estableciendo con precisión la existencia de los requisitos
previstos en los art. 233 y 240 del CPP, sea que se trate de detención preventiva o medidas
sustitutivas, así como la indicación concreta de cual o cuales circunstancias concurren al caso
concreto de las descritas en los arts. 234 y 235 del CPP; esta necesaria fundamentación resulta
exigible ante la necesidad de que el imputado a tiempo de asumir conocimiento de la imputación
formal a través de la respectiva notificación, conozca los fundamentos de la solicitud, a efecto de
que en ejercicio de su derecho a la defensa, vinculado a la concesión de tiempo y medios adecuados
para su preparación (art. 8.II.c de la Convención Americana sobre Derechos Humanos), pueda en su
caso preparar una estrategia de defensa a ser desarrollada en la audiencia cautelar, que le permita
refutar, contradecir e incluso acreditar la inexistencia de las circunstancias que fundamentan la
petición fiscal o la presentada por la parte querellante; defensa que resultaría limitada en el caso de
que recién en la audiencia se conozcan los argumentos del Ministerio Público y del querellante para
solicitar la aplicación de una medida cautelar.
III.3. Oficialidad del juez o tribunal en la aplicación de medidas cautelares
Un tema vinculado al desarrollado en el punto precedente, es el referido a la posibilidad de que la
autoridad judicial pueda disponer la aplicación de una medida cautelar, por circunstancias que no
fueron invocadas por el fiscal o el querellante; en cuyo mérito para su análisis, debe partirse de la
oficialidad del juez en materia de régimen cautelar, reconocida por el art. 235 ter del CPP,
incorporado por la Ley de Sistema Nacional de Seguridad Ciudadana.
En ese propósito, corresponde señalar que el Tribunal Constitucional ha establecido los supuestos en
que procede la aplicación de la detención preventiva, así la SC 0227/2004-R de 16 de febrero, señala:
“(…) en los casos en que se aplique la detención preventiva u otra medida cautelar, es imprescindible
que exista solicitud fundamentada del fiscal o del querellante, conforme lo ha entendido la
jurisprudencia de este Tribunal en las SSCC 0348/2001-R, 0352/2001-R, 570/2001-R, 0605/2001-R,
0802/2001-R, 0901/2001-R, 1411/2002-R y 0003/2004-R, entre otras, al señalar: 'Que, en el sistema
penal actual rige el principio acusatorio, según el cual se tiene que diferenciar la función que tiene el
juez de juzgar y no realizar actos investigativos y la función que tiene el fiscal de investigar, imputar,
solicitar la aplicación de medidas cautelares y acusar, es decir que los últimos no realizan acto
jurisdiccional alguno, todo en el marco establecido en la previsión del art. 279 del CPP. Que, al estar
establecidas las atribuciones de dichas autoridades, se tiene que el juez no puede disponer de oficio
la aplicación de una medida cautelar, la que sólo puede ser impuesta previa solicitud fundamentada
del fiscal o del querellante, conforme establece el primer párrafo del art. 233 del CPP” (las negrillas
son nuestras).
De otro lado, respecto a la aplicación de las medidas sustitutivas a la detención preventiva por parte
del juez, este Tribunal en la SC 1629/2004-R de 11 de octubre, citada, interpretando los arts. 233 y
235 ter del CPP, determina: “(…) las previsiones contenidas en la referida disposición legal están
destinadas a los supuestos casos en los que el Ministerio Público solicite la aplicación de medidas
cautelares sustitutivas a la detención preventiva y el Juez, atendiendo los argumentos y valorando
los elementos probatorios ofrecidos podrá disponer la aplicación de medidas más graves que las
solicitadas, entendiéndose que la detención preventiva queda excluida de esta facultad, toda vez
que por expresa disposición de la norma contenida en el art. 233 del CPP debe existir un pedido
fundamentado del Fiscal para que la misma pueda disponerse (…)”.
Ratificando esa interpretación, la SC 1672/2004-R de 13 de octubre, indica: “(…) de acuerdo con lo
previsto por el art. 235 ter, incorporado por el art. 16 de la Ley del Sistema Nacional de Seguridad
Ciudadana (LSNSC), podrá disponer, atendiendo los argumentos y valorando los elementos
probatorios ofrecidos por las partes, la aplicación de una medida o medidas más graves que la
solicitada, siempre y cuando no se trate de la detención preventiva, por cuanto, la facultad de aplicar
una medida cautelar más grave a la solicitada no puede ser ejercida tratándose de la detención
preventiva, pues para esa medida cautelar el art. 233 del CPP exige el pedido fundamentado del
Fiscal o querellante (…)” (las negrillas y el subrayado son nuestros).
De la jurisprudencia glosada, se tienen los siguientes aspectos relevantes: a) La aplicación de una
medida cautelar exige necesariamente, además de la imputación formal, de una solicitud formulada
por el Ministerio Público, la parte querellante e incluso la víctima; y b) El Juez a tiempo de resolver la
petición debe hacerlo atendiendo los argumentos y los elementos ofrecidos por la partes en la
audiencia cautelar; por lo tanto, siguiendo ambos aspectos, debe precisarse que a partir del criterio
expuesto anteriormente en sentido de que la solicitud de medida cautelar en la imputación formal
debe ser fundamentada, sin perjuicio de la fundamentación oral que se efectúe en la audiencia
cautelar, se tiene que las circunstancias relativas a los peligros de fuga o de obstaculización descritas
en los arts. 234 y 235 del CPP invocadas en la solicitud, son las que deberán ser debatidas en la
audiencia bajo el principio de contradicción y respecto a las cuales el juez cautelar a tiempo de
emitir resolución se pronunciará sobre su concurrencia o no; esto significa, que el juez en la
resolución relativa a la aplicación de una medida cautelar de carácter personal y a la definición de la
situación procesal del imputado, únicamente podrá asumir la decisión en base a las circunstancias
que hayan sido invocadas, discutidas y acreditadas en la audiencia cautelar, sin que tenga facultad
de sustentar la decisión en otras circunstancias que si bien están previstas en la ley, no fueron
señaladas por las partes, por ende, no merecieron debate en la audiencia, pues asumir un
entendimiento contrario en base al art. 235 ter del CPP, significaría colocar al imputado en una
notoria situación de indefensión, al ser afectado en su derecho a la libertad o a la libre locomoción
por razones respecto a las cuales no asumió defensa.
III.4. Sobre la fundamentación de la decisión de detención preventiva y la concurrencia
simultanea de los requisitos de procedencia
El Tribunal Constitucional, en la SC 1141/2003-R de 12 de agosto, respecto a la fundamentación de la
resolución que imponga una medida cautelar, estableció que junto a otras configuran las
condiciones de validez de la restricción a la libertad de las personas por vía cautelar, al señalar que:
“(...) la aplicación de una medida cautelar de carácter personal en el ámbito procesal penal debe
cumplir con las condiciones de validez legal, lo que significa que, la autoridad judicial competente,
para adoptar la decisión de aplicar la detención preventiva, de una parte, está obligado a verificar y
determinar la concurrencia de los requisitos previstos por el art. 233 del CPP, para lo que deberá
contrastar la solicitud fundamentada del Ministerio Público con los elementos de prueba
presentados sobre la concurrencia de los requisitos, en el marco de las normas previstas por los arts.
234 y 235 del CPP; de otra parte, deberá fundamentar en derecho la decisión de aplicar la medida
cautelar de carácter personal, pues tomando en cuenta que uno de los principios fundamentales
inherentes al Estado Democrático de Derecho es la motivación de las decisiones de las autoridades
públicas, el juez está obligado a expresar los motivos de hecho y de derecho en que se basa su
convicción determinativa de la concurrencia de los requisitos, así como el valor otorgado a los
medios de prueba, esa fundamentación no puede ser reemplazada por la simple relación de los
documentos o la mención de los requerimientos de las partes; de modo que está obligado a
expresar los presupuestos jurídicos que motivan la medida, con cita de las normas legales aplicables
y la descripción clara y objetiva de los elementos de convicción concurrentes”.
De la jurisprudencia glosada se extrae que la resolución que determine la detención preventiva debe
ser motivada, en los hechos y en el derecho, así como en la prueba y el valor que se otorgó a la
misma, con mención expresa de cada uno de esos elementos que motivaron la convicción y la
resolución de aplicar la medida cautelar restrictiva de la libertad. Al respecto cabe recordar que la SC
0012/2006-R de 4 de enero, al hacer referencia a la exigencia de que la decisión judicial sea
fundamentada, precisó, que: “La motivación de los fallos judiciales está vinculada al derecho al
debido proceso y a la tutela jurisdiccional eficaz, consagrados en el art. 16.IV Constitucional, y se
manifiesta como el derecho que tienen las partes de conocer las razones en que se funda la decisión
del órgano jurisdiccional, de tal manera que sea posible a través de su análisis, constatar si la misma
está fundada en derecho o por el contrario es fruto de una decisión arbitraria; sin embargo, ello no
supone que las decisiones jurisdiccionales tengan que ser exhaustivas y ampulosas o regidas por una
particular estructura; pues se tendrá por satisfecho este requisito aun cuando de manera breve,
pero concisa y razonable, permita conocer de forma indubitable las razones que llevaron al Juez a
tomar la decisión; de tal modo que las partes sepan las razones en que se fundamentó la resolución
(…)”.
Además, debe tenerse presente que para la procedencia de la detención preventiva deben concurrir
los siguientes requisitos, luego de realizada la imputación formal y a pedido fundamentado del fiscal
o del querellante: 1) La existencia de elementos de convicción suficientes para sostener que el
imputado es, con probabilidad, autor o partícipe de un hecho punible, y 2) La existencia de
elementos de convicción suficientes de que el imputado no se someterá al proceso u obstaculizará la
averiguación de la verdad, para lo que la ley describe varios supuestos en los arts. 234 y 235 del CPP,
modificados por el art. 15 de la Ley del Sistema Nacional de Seguridad Ciudadana (LSNSC). Los
requisitos que contempla el art. 233 del CPP aludido, deben concurrir en forma simultánea, como lo
ha reconocido la SC 0149/2003-R de 11 de febrero, al declarar: “(...) en las previsiones de los arts.
233, 234 y 235 del CPP el legislador boliviano estableció las circunstancias necesarias que deben
concurrir para que el Juez cautelar, a través de una resolución fundamentada, ordene la detención
preventiva del imputado, que se da cuando concurren elementos de convicción para sostener que el
mismo es con probabilidad autor o partícipe de un hecho punible 'y' que no se someterá al proceso
'u' obstaculizará la averiguación de la verdad (...) al señalarse la 'y', como conjunción copulativa que
tiene por finalidad unir palabras o ideas, se entiende que para disponer una detención preventiva
deben necesariamente concurrir los requisitos establecidos en los incs. 1) y 2) del art. 233 del CPP.
No puede desconocerse que en cuanto al requisito del inc. 2) del art. 233 CPP -que configura el
contenido de las previsiones de los arts. 234 (peligro de fuga) o 235 (peligro de obstaculización) CPP-
, se establece la 'u' como conjunción disyuntiva que se emplea en lugar de la 'o' y denota diferencia
así como separación de ideas, es decir que alternativamente puede ser lo uno o lo otro; sin embargo,
corresponde dejar establecido que este razonamiento no impide a que en alguna situación, de
manera conjunta se den todos los requisitos y criterios establecidos en las normas referidas”.
III.5. La problemática planteada
En el caso de autos, el recurrente sostiene en primer término que el Juez recurrido le impidió
plantear cuestiones relativas a la lesión de derechos y garantías que debieron ser resueltas antes de
aplicar la medida cautelar; pues fue privado de su libertad sin ejercer defensa material y técnica, no
fue citado en su domicilio real, no fue comunicado sobre la causa de la acusación, ni se le otorgó un
tiempo razonable para preparar su defensa; además, que la imputación carece de una justificación
fáctica y jurídica, requerimiento que fue emitido por una Fiscal Adjunta que estaba cesada en sus
funciones.
Sobre el particular, se establece de los antecedentes del recurso, que el Juez recurrido informó que
evidentemente no permitió a la defensa efectuar argumentaciones de fondo, que podían ser
planteados en la etapa de investigación, determinación que si bien en parte resulta correcta
teniendo en cuenta que los temas relativos a su citación o a la supuesta cesación de funciones de la
Fiscal, pueden ser dilucidados en un incidente de nulidad, y que no ameritan su compulsa a través de
la presente acción tutelar por su naturaleza y finalidad; no es menos evidente la constatación de que
el imputado ciertamente no tuvo la oportunidad de ejercer su derecho a la defensa en términos
razonables, vinculado al de la libertad, si se tiene en cuenta que el Fiscal a tiempo de imputar
formalmente los delitos de estafa y estelionato, si bien efectuó una relación pormenorizada de los
hechos atribuidos, así como la respectiva fundamentación de derecho, basada en los indicios
acumulados en la investigación preliminar emergente de los documentos recabados y descritos en el
requerimiento, calificando provisionalmente los hechos; se limitó a solicitar el señalamiento de
audiencia para la consideración de medidas cautelares de carácter personal, sin ninguna
fundamentación, extremo que debió ser advertido por el juzgador teniendo presente que le
corresponde como autoridad cautelar, ejerce el control jurisdiccional de la investigación, conforme
se precisó en el Fundamento Jurídico III.1 de la presente Sentencia, por ende, de las distintas
actuaciones que forman parte de la etapa investigativa.
En cuanto a la denuncia del recurrente en sentido de que la decisión de detención preventiva no fue
fundamentada, ya que carece de una explicación fáctica y jurídica de los elementos que constituirían
la probabilidad de su autoría en los hechos imputados, a fin de determinar si la denuncia del
recurrente tiene o no asidero, corresponde previamente establecer los argumentos sostenidos por
el Juez recurrido en el Auto 223/2007 de 6 de junio, para disponer la detención preventiva del
recurrente; en ese sentido, se tiene que la resolución judicial, está compuesta por seis partes, la
primera de vistos en la que se hace referencia a los antecedentes procesales, una segunda destinada
a una relación a la fundamentación formulada por el Ministerio Público, la siguiente destinada a los
fundamentos de la parte querellante, la cuarta a la intervención de la defensa, la quinta a las
conclusiones y la última a la parte resolutiva. La relativa a las conclusiones es la que debe merecer
un análisis a efecto de determinar si efectivamente el Juez recurrido fundamentó su decisión;
estableciéndose que la primera conclusión a la que llega el Juez recurrido es a establecer que de la
relación fáctica realizada por el representante del Ministerio Público como del abogado de la parte
querellante se puede establecer que el imputado sea con probabilidad autor de los delitos que se le
imputan; sin embargo, esta afirmación simple y general, no expresa los motivos de hecho y de
derecho, ni la convicción determinativa de la concurrencia del requisito previsto por el art. 233 inc.
1) del CPP, ni al valor otorgado a los medios de prueba, menos a la descripción clara y objetiva de los
elementos de convicción que deben concurrir para la restricción a la libertad del imputado de
acuerdo a la citada norma procesal penal.
Por otra parte, conforme denuncia el recurrente, la autoridad judicial fundó la determinación en
circunstancias que no fueron planteadas por las partes, pues el Ministerio Público invocó los arts.
234 inc. 1) y 235 inc. 2) del CPP, respecto a los riesgos procesales, y la parte querellante en el art.
234 inc. 1) del CPP; empero, la decisión judicial de detención preventiva se fundó en los arts. 234
incs. 2), 4) y 5) y 235 inc. 1) del CPP, cuando dichas circunstancias no fueron invocadas por el
Ministerio Público ni por el querellante, por ende, no fueron discutidas ni debatidas en la audiencia
cautelar, y respecto de las cuales el imputado no tuvo la oportunidad procesal de rebatirlas o
demostrar su inconcurrencia; consecuentemente, de asumir defensa, pues como se tiene señalado
en el Fundamento Jurídico III.3 de la presente Resolución, la facultad concedida a la autoridad
judicial por el art. 235 ter del CPP, no implica la posibilidad de considerar circunstancias no
debatidas, menos de fundar la decisión en ellas.
Consiguientemente, se advierte que el Juez recurrido al disponer la detención preventiva, sin
verificar previamente de que la imputación formal estuviera fundamentada en cuanto a la solicitud
de medidas cautelares, y a través de una Resolución carente de fudamentación y en base a
circunstancias que no fueron debatidas en la audiencia cautelar, incurrió en un acto ilegal que
determina la ilegalidad de la aplicación de la medida cautelar de carácter personal.
III.6. Por último, con relación a la actuación de los Vocales correcurridos, se evidencia de los
antecedentes procesales, que como Tribunal de alzada al pronunciar el Auto de Vista 481/07 de 20
de junio de 2007, no reparó las irregularidades anotadas, pues al resolver el recurso de apelación
incidental interpuesto por el representado del recurrente, concluyeron que la Resolución apelada
estaba debidamente fundamentada, sin ser evidente ese extremo y sin considerar que el Juez a quo
dispuso la medida por circunstancias no planteadas por los acusadores conforme denuncia el
recurrente en su recurso de apelación incidental; sin soslayar, que la decisión de alzada estableció
que no era aplicable el art. 239 inc. 1) del CPP, sin considerar que la cuestión sometida a análisis no
estaba referida a la cesación de la detención preventiva para basar la decisión en la citada
disposición legal, sino a los agravios producidos a la parte imputada con la determinación de
detención preventiva asumida por el Juez cautelar.
Del análisis efectuado, se concluye que el Tribunal de hábeas corpus, al haber declarado
improcedente el recurso, no ha hecho una correcta evaluación de antecedentes, y no ha dado una
cabal aplicación del art. 18 de la CPE.
POR TANTO
El Tribunal Constitucional, en virtud de la jurisdicción y competencia que le confieren los arts. 18.III y
120.7ª de la CPE; arts. 7 inc. 8) y 93 de la Ley del Tribunal Constitucional, con los fundamentos
expuestos, en revisión resuelve:
1° REVOCAR la Resolución 48/2007 de 18 de julio, cursante de fs. 79 a 80 vta., pronunciada por
la Sala Penal Segunda del Distrito Judicial de La Paz; y en consecuencia,
2° Declarar PROCEDENTE el recurso interpuesto, en cuyo mérito, sin disponer la libertad del
recurrente, se deja sin efecto el Auto 223/2007 de 6 de junio dictado por el recurrido Juez cautelar,
así como el Auto de Vista 481/07 de 20 de junio, ordenando que el Juez, previa fundamentación
fiscal de la solicitud de medidas cautelares, en audiencia a señalarse dentro de las veinticuatro horas
siguientes, emita nueva resolución conforme a los entendimientos expresados en la presente
Sentencia.
Regístrese, notifíquese y publíquese en la Gaceta Constitucional.
No intervienen la Presidenta, Dra. Elizabeth Iñiguez de Salinas, por encontrarse en uso de su
vacación anual ni la Decana, Dra. Martha Rojas Álvarez, por estar con licencia.
Fdo. Dr. Artemio Arias Romano
MagistradO
Fdo. Dra. Silvia Salame Farjat
MAGISTRADA
Fdo. Dr. Walter Raña Arana
MAGISTRADO