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Presentacion 2

El documento aborda la importancia de la formación docente en el nivel preescolar, destacando que esta debe ser un proceso continuo que se adapte a los cambios sociales y pedagógicos. Se presentan estrategias para la planificación inclusiva, evaluación auténtica y el uso de tecnología en la enseñanza, enfatizando la necesidad de que los docentes inspiren a sus alumnos. Además, se analizan los desafíos actuales en la formación docente, especialmente tras la pandemia, que requieren nuevas competencias y enfoques en la educación.

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Presentacion 2

El documento aborda la importancia de la formación docente en el nivel preescolar, destacando que esta debe ser un proceso continuo que se adapte a los cambios sociales y pedagógicos. Se presentan estrategias para la planificación inclusiva, evaluación auténtica y el uso de tecnología en la enseñanza, enfatizando la necesidad de que los docentes inspiren a sus alumnos. Además, se analizan los desafíos actuales en la formación docente, especialmente tras la pandemia, que requieren nuevas competencias y enfoques en la educación.

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PRESENTACION

Detrás de cada estudiante hay un maestro que marca la diferencia. En el nivel

preescolar, donde se construyen las bases del pensamiento, la creatividad y la socialización, la

preparación de los docentes no es solo importante, sino esencial. Sin embargo, la formación

docente no es un punto de llegada, sino un proceso en constante evolución que debe

adaptarse a los cambios sociales, tecnológicos y pedagógicos.

Este documento, se basa en la obra "Formación Docente: revisiones, desafíos y

apuestas" de Liliana Abrate (2020), así como en otros referentes clave de la pedagogía. Aquí

exploraremos cómo la formación docente puede responder a los desafíos actuales, desde la

planificación de clases hasta la evaluación del aprendizaje, asegurando que cada niño reciba

una educación de calidad.

A lo largo del texto, se presentarán estrategias para la planeación didáctica inclusiva, la

evaluación auténtica y la creación de ambientes de aprendizaje que fomenten el desarrollo

integral de los niños. Además, se analizará el papel de la tecnología en la enseñanza y la

importancia de adaptar la educación a contextos diversos, como las escuelas multigrado e

indígenas.

Más que un análisis teórico, este documento busca ofrecer herramientas prácticas que

permitan a los docentes no solo enseñar, sino transformar la vida de sus estudiantes. Porque

un buen maestro no es solo quien transmite conocimientos, sino quien inspira a aprender.
INTRODUCCION

En cada aula se construye el futuro, y detrás de cada estudiante hay un maestro que

deja huella. Pero ser docente no se trata solo de enseñar, sino de guiar, inspirar y acompañar.

La educación ha cambiado mucho, y hoy formar a los maestros es tan importante como lo que

ellos enseñan. Según la OCDE (2023), el éxito escolar depende en gran parte de la calidad de

los docentes, lo que demuestra que su preparación es clave para cualquier sociedad.

Este documento busca aterrizar la formación docente a la realidad. No basta con

conocer la teoría, hay que saber aplicarla: diseñar experiencias que realmente ayuden a los

niños a aprender, evaluar de forma justa y crear ambientes donde cada estudiante se sienta

visto y valorado. También veremos cómo la tecnología puede ser una aliada en el aula, sin

dejar de lado lo humano.

Basado en el trabajo de Liliana Abrate (2020) y otros especialistas, este texto no solo

informa, sino que ofrece herramientas prácticas para que los docentes marquen la diferencia. Al

final, lo que define a un buen maestro no es cuánto sabe, sino cómo logra despertar en sus

alumnos el deseo de aprender.


¿SABIAS QUE…?

I. La formación docente: tradición e innovación pedagógica

El modelo normalista en Argentina y México (siglos XIX-XX) formó un tipo de docente

con características muy particulares. Estos maestros, principalmente mujeres en Argentina,

eran figuras de autoridad con estricta disciplina personal y moral intachable. Su enseñanza se

basaba en:

- Clases magistrales expositivas

- Ejercicios de repetición y memorización

- Uso de castigos físicos como correctivo

- Enseñanza simultánea a grupos numerosos

- Énfasis en la caligrafía perfecta y modales impecables

En el nivel inicial, estas características se matizaban: las maestras jardineras

desarrollaban mayor cercanía afectiva con los niños, aunque mantenían los mismos métodos

de repetición y disciplina. Su formación enfatizaba el desarrollo de hábitos de higiene y

socialización sobre lo académico, priorizando aprendizajes como:

- Seguir rutinas establecidas

- Desarrollar motricidad fina (mediante ejercicios de rasgado, ensartado)

- Aprender normas de convivencia básica

En México, el modelo incorporó variantes como talleres prácticos en zonas rurales y

algunos intentos de educación bilingüe en comunidades indígenas, aunque manteniendo la


rigidez característica del sistema. Las escuelas normales rurales en México formaban docentes

con adaptaciones particulares:

- Uso de materiales del entorno (en lugar de recursos estandarizados)

- Estrategias multigrado para atender grupos heterogéneos

- Mayor apertura a prácticas culturales locales, aunque dentro del marco

nacionalista

Durante el siglo XX, ambos países transformaron sus enfoques. Argentina adoptó

métodos globales de lectura (1960) y constructivismo (1980), mientras México implementó

métodos activos (1920) y posteriormente el conductismo (1970). Esta evolución llevó a cambiar

el perfil docente: del maestro autoritario al guía del aprendizaje.

Hoy, los docentes argentinos combinan plataformas digitales con enseñanza por

proyectos, conservando algunos valores tradicionales como la ética profesional. En México

destacan las redes de tutoría entre pares, integrando el legado comunitario del normalísimo

rural con nuevos enfoques interculturales.

El desafío actual es equilibrar esta herencia pedagógica -su rigor, disciplina y

compromiso- con las metodologías activas y tecnologías que demandan las aulas del siglo XXI,

formando educadores que mantengan lo esencial de la identidad docente mientras se adaptan

a los nuevos contextos educativos

La formación docente como proceso continuo

Abrate cuestiona la concepción tradicional que considera la formación inicial como un

proceso acabado: "Solemos encontrar en las escuelas ciertas expresiones que aluden a un

proceso concluido, suponiendo que al asumir un cargo ya están formados, han adquirido todo

aquello que le exige el ejercicio de su función".


La autora propone entender la formación como:

- Un proceso de incompletud e inacabamiento

- Una "incomodidad necesaria" para el crecimiento profesional

- Una tarea mutua y colectiva

- Un diálogo constante entre teoría y práctica

Philippe Meirieu (1998, citado en Abrate, 2020) advierte sobre el peligro de entender la

educación como fabricación: "La ambición de dominar por completo el desarrollo de un

individuo es siempre una ambición perversa y mortífera" (p. 41).

Paulo Freire (1997) enfatiza que "la educación es un proceso permanente donde

educadores y educandos se forman mutuamente en la praxis reflexiva" (Pedagogía de la

Autonomía, p. 25).

Esta visión dialógica refuerza la idea de que la formación docente no termina con el

título, sino que se construye en la práctica pedagógica cotidiana.

Además, estudios recientes (Darling-Hammond, 2017) demuestran que los sistemas

educativos más efectivos son aquellos que integran la formación inicial con el desarrollo

profesional continuo, mediante:

- Mentorías: entre docentes experimentados y noveles

- Comunidades de aprendizaje: para reflexionar sobre la práctica

- Formación en servicio: vinculada a problemas reales del aula

- Investigación-acción: como herramienta de mejora docente


Estas aportaciones refuerzan la postura de Abrate: la formación docente es un proceso

vivo, que se nutre de la experiencia, el diálogo con colegas y la confrontación constante con

nuevos desafíos educativos. Como concluye Michael Fullan (2016): "Ningún docente termina

de formarse; solo se transforma a través de su compromiso con el aprendizaje permanente"

(The New Meaning of Educational Change, p. 114).

Desafíos actuales en la formación docente

La pandemia por COVID-19 aceleró transformaciones profundas en la formación

docente, revelando nuevos retos y oportunidades. Este contexto crítico puso en evidencia tres

dimensiones clave que requieren atención prioritaria:

1. Gestión del tiempo educativo:

- Necesidad de replantear secuencias didácticas

- Flexibilización de cronogramas

- Adecuación de ritmos de aprendizaje

2. Reconfiguración de espacios formativos:

- Transición de aulas físicas a entornos virtuales

- Diseño de ambientes híbridos

- Aprovechamiento de espacios comunitarios

3. Nuevas formas de comunicación:

- Dominio de lenguajes digitales

- Uso estratégico de plataformas educativas


- Desarrollo de habilidades para la interacción a distancia

Estos desafíos se enmarcan en un escenario más amplio de transformación educativa,

donde las políticas actuales buscan responder a demandas de inclusión y calidad. La formación

docente debe incorporar:

- Estrategias para trabajar en contextos de diversidad

- Herramientas para la personalización de aprendizajes

- Métodos de evaluación adaptativos

- Enfoques interdisciplinarios

La experiencia pandémica demostró que los docentes requieren desarrollar

competencias específicas para:

- Gestionar emociones en entornos virtuales

- Mantener el vínculo pedagógico a distancia

- Seleccionar y adaptar recursos digitales

- Implementar evaluaciones formativas en línea

Estos retos configuran un nuevo perfil docente que combina lo mejor de la tradición

pedagógica con habilidades digitales y capacidad de adaptación a escenarios cambiantes. La

formación inicial y continua debe integrar estos elementos para preparar profesionales capaces

de responder a las complejidades de la educación contemporánea.

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