Anuario Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales
e-ISSN 2218-3639
Volumen 14 Año 2023
Artículo original
Seguridad alimentaria y nutricional en Ecuador.
Marco legal, situación actual y desafíos
Food and nutrition security in Ecuador. Legal framework, current
situation and challenges
CARMEN MAGALY COBEÑA ORDOÑEZ
[Link]
mcobena@[Link]
Universidad Nacional de Chimborazo, Ecuador
MAGDALA DE JESÚS LEMA ESPINOSA
[Link]
mlema@[Link]
Universidad Nacional de Chimborazo, Ecuador
a
Licencia Creative Commons Atribución-No Comercial-Compartir Igual 4.0 Internacional
Como citar este artículo: Cobeña Ordoñez, C. M. y Lema Espinosa, M. J. (2023). Seguridad alimentaria y nutri-
cional en Ecuador. Marco legal, situación actual y desafios. Anuario Facultad de Ciencias Económicas y Empre-
sariales, 14, 72-83. [Link]
Resumen
El artículo tiene como objetivo analizar el marco legal de la Seguridad alimentaria
y nutricional en Ecuador, la situación actual y sus desafíos. Se parte de conceptualizar el
fenómeno que se estudia, caracterizando su fundamento legal, considerando la situación
actual y los retos existentes. La investigación demostró que el país dispone de un marco legal
riguroso sobre el tema, el cual constituye el fundamento de políticas, programas y proyectos
del Estado para garantizar la seguridad en términos de alimentación y nutrición. Sin embargo,
Ecuador está atravesando un contexto económico, social y ambiental complejo, derivado de
problemas nacionales e internacionales que han limitado avanzar en la erradicación del hambre,
la inseguridad alimentaria y nutricional. Para alcanzar la seguridad alimentaria se requiere de
transformaciones en los sistemas agroalimentarios logrando que sean más inclusivos, eficientes,
resilientes y sostenibles. De forma tal que proporcionen dietas saludables para toda la población
de manera constante.
Palabras clave: Seguridad alimentaria y nutricional, marco legal, disponibilidad de
alimentos, acceso a los alimentos, inocuidad alimentaria, estabilidad de los alimentos.
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Abstract
The article aims to analyze the legal framework of Food and Nutrition Security in Ecuador,
the current situation and its challenges. It starts from conceptualizing the phenomenon that is
studied, characterizing its legal foundation, considering the current situation and the existing
challenges. The investigation showed that the country has a rigorous legal framework on the
subject, which constitutes the foundation of State policies, programs and projects to guarantee
security in terms of food and nutrition. However, Ecuador is going through a complex economic,
social and environmental context, derived from national and international problems that have
limited progress in the eradication of hunger, food and nutritional insecurity. To achieve food
security, transformations in agri-food systems are required, making them more inclusive,
efficient, resilient and sustainable. In such a way that they provide healthy diets for the entire
population on a constant basis.
Keywords: Food and nutrition security, legal framework, food availability, food access,
food safety, food stability.
Recibido: 11/6/2022 Aprobado: 25/10/2022
Introducción
La Seguridad Alimentaria, como concepto, aparece en la década de los 1970. Su
surgimiento se asocia a la escasez de alimentos, provocada por el alza del precio del barril de
petróleo y de los fertilizantes, la reducción del stock mundial de granos, y el incremento de la
población mundial. Incluye cuatro dimensiones interrelacionadas: la disponibilidad, el acceso,
la utilización y estabilidad de los alimentos.
En la definición de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la
Alimentación (FAO), se expresa el enfoque multidimensional de este proceso. Existe Seguridad
Alimentaria cuando todas las personas poseen, en todo momento, acceso físico y económico
a suficientes alimentos inocuos y nutritivos para satisfacer sus necesidades alimenticias y sus
preferencias en cuanto a los alimentos a fin de llevar una vida activa y sana (FAO, 1996a). A pesar
de los esfuerzos desplegados por las Instituciones internacionales, los gobiernos nacionales y
locales para garantizar una alimentación estable y saludable la información estadística muestra
que los niveles de hambre y nutrición han alcanzado puntos muy críticos.
En 2016 existían 925 millones de hambrientos en el mundo y se sumarán dos mil millones
adicionales de personas en el año 2050 (Comisión Económica para América Latina y el Caribe
(Cepal, 2015). Las cifras del 2022 sobre el tema no son muy alentadoras.
En el informe “Hacia una seguridad alimentaria y nutricional sostenible en América Latina
y el Caribe en respuesta a la crisis alimentaria mundial”, elaborado en conjunto la Organización
de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, la Cepal y el Programa Mundial
de Alimentos (PMA), se advierte, con claridad que la guerra en Ucrania, así como las crisis
sucesivas a nivel internacional, comprometen el acceso de la región a los alimentos y a insumos
clave para el desarrollo de la agricultura regional. Problema que ya se había agudizado, desde
el 2019, por la pandemia de la COVID. (Cepal-FAO-PMA, 2022)
La dilatación de la situación mundial actual, en la que convergen diversas amenazas de
carácter productivo, comercial, climático y geopolítico, compromete la Seguridad alimentaria
y nutricional en el mediano y largo plazo. Lo cual limita poner fin al hambre y la malnutrición
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mundiales en todas sus formas para 2030, uno de los objetivos más importantes de Desarrollo
Sostenible trazados por la Organización de Naciones Unidos (Cepal, 2015). Además de conducir
a la región latinoamericana y al mundo a grandes retrocesos en materia de pobreza, desigualdad,
acción climática y desarrollo sostenible.
La hambruna creció, según datos de la FAO un 30% entre 2019 y 2021. La prevalencia de
la subalimentación aumentó del 8,4% en 2019 a cerca del 9,9% en 2020, lo cual supone que
entre 720 y 811 millones de personas padecieron hambre en todo el mundo en 2020, cifra que
supone hasta 161 millones de personas más que en 2019 (FAO, 2021). El elevado costo de
las dietas saludables, junto con la persistencia de los altos niveles de desigualdad de ingresos,
condujo a que las dietas saludables, para una nutrición sana, resultaran inasequibles en 2019
para cerca de 3 000 millones de personas de todas las regiones. Y lo peor es que se pronostica
que esta cifra aumente (FAO, 2021).
La pandemia de la COVID-19 ha influido de manera determinante en el último trienio,
delineando un escenario de estancamiento económico, inflación y caída de indicadores de
desarrollo social en la América Latina y el Caribe. Este factor típicamente coyuntural ha provocado
una profundización de los problemas estructurales y, en consecuencia, un agravamiento de las
condiciones de vida en la región. Una tercera parte de la población de América Latina y el
Caribe se encontraba en inseguridad alimentaria antes de la aparición de los primeros casos de
COVID-19. Las medidas sanitarias implementadas para impedir la propagación del virus han
afectado el funcionamiento de los sistemas alimentarios (FAO, Cepal, 2020). Esto ha tenido
un efecto sobre los grupos vulnerables y los países más dependientes del comercio para la
satisfacción de necesidades alimentarias.
En Ecuador, según el Informe de la FAO “El estado de la seguridad alimentaria y la
nutrición en el mundo 2021”, el número de personas que padecían de inseguridad alimentaria
creció significativamente después de 2016. En el período 2014- 2016 la población cuantificada
dentro del concepto de “inseguridad alimentaria” era de un millón de personas, mientras que
en el período de 2018-2021 la cifra aumentó hasta los dos millones. En el último quinquenio
(2018-2022), el retroceso en términos de seguridad alimentaria obliga a un análisis exhaustivo
del marco legal y las políticas orientadas a garantizar el mejoramiento en esta importante
dimensión del desarrollo económico y social del país.
En una intervención sobre Soberanía alimentaria y COVID 19, en Ecuador el 26 de mayo de
2020, el ministro de Agricultura y Ganadería reconoció la situación de desabastecimiento de alimentos
que tiene el país en algunas regiones y el difícil acceso a ellos por los grupos más vulnerables.
En Ecuador, como en muchos otros países del mundo, garantizar la Seguridad alimentaria
y nutricional es aún un reto. Aunque el país muestra avances en su desarrollo económico y
social, y existen numerosas iniciativas desde los gestores de políticas, para mejorar la situación
alimentaria y nutricional, la seguridad alimentaria es un tema pendiente por resolver, y amerita
analizar su fundamento legal, la situación actual y sus desafíos.
Métodos
El análisis se realiza utilizando el método histórico-lógico, para el estudio de la teoría y la
práctica de la Seguridad alimentaria y nutricional; el análisis-síntesis, para la caracterización
del marco legal; y el método de lo general a lo particular, para estudiar el tema desde el
ámbito internacional hasta las particularidades en Ecuador. En la primera parte del artículo, se
conceptualiza la Seguridad alimentaria desde sus dimensiones y la interrelación correspondiente
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entre las mismas. La segunda presenta el marco legal del proceso en Ecuador. Todo Estado
establece un conjunto de leyes, normas y reglamentos que fundamentan, en el caso que nos
ocupa, una estrategia para garantizar de manera permanente el derecho a la alimentación, la
seguridad alimentaria y nutricional de la población para el disfrute de una vida sana. Y en la
tercera, se analiza los principales resultados logrados en el país y los problemas que aun la
limitan, haciendo énfasis en los desafíos.
Resultados y discusión
I. La Seguridad alimentaria y nutricional, sus dimensiones
El concepto de Seguridad Alimentaria, como fue mencionado en la introducción, data de
los años 70. Se define primeramente con un proceso que asegura la disponibilidad suficiente
de alimentos a precios razonables en todo momento (FAO, 1974). La definición se ajusta a la
época histórica en que surge el proceso y responde, prioritariamente, a la necesidad de disponer
de los alimentos necesarios para satisfacer una necesidad vital del individuo.
En 1983, la FAO, amplia este concepto considerando la necesidad de asegurar que todas
las personas tengan en todo momento acceso físico y económico a los alimentos básicos que
necesitan (FAO, 1983). Se hace énfasis en la cuestión del acceso a los alimentos, como una
condición necesaria para que la población se alimente de manera segura. Esto coincide y se
relaciona, entre otras cuestiones, con la crisis de los años 80 de América Latina. Período que
se caracterizó por una fuerte caída en la producción nacional, un deterioro muy marcado en los
ingresos de las familias, una muy alta tasa de desempleo y una inflación galopante.
En la Cumbre Mundial sobre la Alimentación en 1996, este organismo expresa que la
Seguridad alimentaria existe solo sí todas las personas tienen en todo momento acceso físico
y económico a suficientes alimentos inocuos y nutritivos para satisfacer sus necesidades
alimenticias y sus preferencias a fin de llevar una vida activa y sana (FAO, 1996a). Obsérvese,
que en este caso se incorporó un argumento adicional, la necesidad de la inocuidad. Ya en ese
entonces era necesario y posible pensar en una alimentación sana. De este modo, el concepto de
Seguridad alimentaria se expresa mediante cuatro dimensiones: la disponibilidad, el acceso, la
utilización y estabilidad de los alimentos.
La disponibilidad de alimentos significa que la garantía de alimentos disponible depende,
esencialmente, de: la producción local de los alimentos y del nivel de precios; tecnología
existente; la calidad y cantidad de los factores de la producción; y de las expectativas que
tengan los productores sobre el futuro del producto y del mercado. Las importaciones y la ayuda
(vía donaciones), que una nación pueda recibir, son fuentes a considerar, aunque esto juega un
papel secundario por su peso relativo en la satisfacción de las necesidades de alimentos. Su
acceso se relaciona con la demanda de alimentos y la determina los precios de los productos, la
variación en los precios de los bienes relacionados, el ingreso, los gustos y las preferencias del
consumidor, las expectativas de los consumidores sobre el futuro que pueda tener su renta y los
precios. La utilización de los alimentos concierne a la inocuidad alimentaria, por tanto, significa
que los actores que forman parte de la cadena alimenticia, deben conocer y cumplir las normas
establecidas para garantizar que sus productos no afecten la salud del consumidor.
Téngase en cuenta que millones de personas, a nivel mundial, padecen inseguridad
alimentaria y malnutrición en todas sus formas porque no se les garantiza, ni se pueden permitir
una dieta sana y saludable. Referido a la estabilidad de los alimentos, como cuarta dimensión,
está determinada por las tres anteriores y expresa, como su nombre lo indica la capacidad de
asegurar la disponibilidad y el acceso a alimentos sanos de manera estable. De esta, manera,
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la Seguridad alimentaria y nutritiva considerando todas sus dimensiones se define como un
proceso que garantiza a todos los miembros de la sociedad, una disponibilidad y acceso estable
de alimentos, o sea, que la población tenga la capacidad para adquirirlos y, además que los
mismos tengan buena calidad e inocuidad (Castro, 2018).
Las cuatro dimensiones constituyen una unidad, en las que se condicionan mutuamente. La
disponibilidad, como producción local de alimentos, constituye el punto de partida, pero no es
suficiente para asegurar seguridad y nutrición alimenticia. Resulta necesario que esos alimentos
disponibles sean sanos, constantes y se tenga acceso a ellos. Significa, que la disponibilidad
es condición necesaria para el acceso, la utilización, y estabilidad. Y las tres últimas, son una
garantía para propiciar alimentos disponibles.
II. Marco legal de la Seguridad alimentaria y nutricional en Ecuador
El informe “Hacia una seguridad alimentaria y nutricional sostenible en América Latina
y el Caribe”, en respuesta a la crisis alimentaria mundial publicado en diciembre de 2022 hace
énfasis en que la solución a la crisis está en transformaciones radicales a nivel económico
y social, con énfasis en los sistemas agroalimentarios. Sin esto es imposible avanzar en el
propósito de eliminar el hambre y la desnutrición a nivel mundial. Esto debe constituir una
prioridad para todos los países del mundo, en especial para los menos desarrollados. El marco
legal nacional debe propiciar el logro de esta importante meta.
La Constitución de la República (Ecuador, 2008) norma el derecho humano a la alimentación.
El documento mencionado declara que la soberanía alimentaria es un objetivo estratégico. En un
total de 11 artículos se demuestra su posicionamiento en el concepto de Seguridad alimentaria y
nutricional como fundamento de la transformación económico- social del país (Cordero, 2022).
La Constitución parte de que la Seguridad alimentaria constituye el conjunto de normas conexas
destinadas a establecer las políticas alimentarias para fomentar la producción suficiente y la
adecuada para toda la población ecuatoriana. Lo que evidencia que el punto de partida en la
Carta Magna para abordar este problema, es la disponibilidad de alimentos, como dimensión
determinante de este proceso. Hay artículos, en el texto constitucional, relacionados con el
tema, que expresan explícitamente el enfoque multidimensional de la Seguridad alimentaria
y nutricional, cuestión importante si consideramos, como ya se expuso, que las dimensiones
se condicionan mutuamente. Por ejemplo, que las personas y colectividades tienen derecho
al acceso seguro y permanente a alimentos sanos, suficientes y nutritivos; preferentemente
producidos a nivel local y en correspondencia con sus diversas identidades y tradiciones
culturales, el Estado ecuatoriano promoverá la soberanía alimentaria (Art. 13).
El diseño e implementación de políticas públicas articuladas es un requisito indispensable
para avanzar en este proceso, de ahí la importancia de que estén concebidos en la Constitución
artículos al respecto. En el art. 284 se declara que la política económica tendrá los siguientes
objetivos: asegurar la Seguridad alimentaria y energética. Y el art. 304, refiere que la política
comercial tendrá que contribuir a que se garanticen la Soberanía alimentaria y energética, y se
reduzcan las desigualdades internas.
Se define claramente las funciones del Estado para regular el proceso. El Nro. 281, declara
que la soberanía alimentaria constituye un objetivo estratégico y una obligación del Estado para
garantizar que las personas, comunidades, pueblos y nacionalidades alcancen la autosuficiencia
de alimentos sanos y culturalmente apropiado de forma permanente. En 210, se expresa que
el Estado brindará a los agricultores y a las comunidades rurales apoyo para la conservación-
restauración de los suelos, así como para el desarrollo de prácticas agrícolas que los protejan y
promuevan la Seguridad alimentaria.
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Por su parte, en el art. 234 se expone que el Estado promoverá el acceso equitativo a
los factores de producción, para lo cual le corresponderá desarrollar políticas de fomento a la
producción nacional en todos los sectores, en especial para garantizar la soberanía alimentaria y
la soberanía energética, generar empleo y valor agregado. El empleo es una garantía para el acceso
a los alimentos porque determina los ingresos del individuo. Y el 413, que el Estado promoverá
la eficiencia energética, el desarrollo y uso de prácticas y tecnologías ambientalmente limpias
y sanas, así como de energías renovables, diversificadas, de bajo impacto y que no pongan
en riesgo la soberanía alimentaria, el equilibrio ecológico de los ecosistemas ni el derecho al
agua. Se reitera en todos los artículos el enfoque multidimensional respecto a la disponibilidad,
acceso, utilización y estabilidad de la Soberanía alimentaria y nutricional.
En 2009, en correspondencia con lo que establece el texto constitucional, el Gobierno
ecuatoriano promueve la Ley orgánica del régimen de la soberanía alimentaria (Ecuador, 2010).
El objetivo de la ley es garantizar Seguridad alimentaria y nutricional, en todas sus dimensiones.
Y así declara que todas las personas, comunidades y pueblos, deben tener disponibilidad de
alimentos sanos, nutritivos y culturalmente apropiados de forma permanente.
De la Ley orgánica del régimen de la soberanía alimentaria se derivan otras normas, decretos,
códigos y planes aprobados por el Estado ecuatoriano para regular el proceso de la Seguridad
alimentaria. Entre las que se destacan: Ley orgánica para el desarrollo de la Acuicultura y
Pesca (2020), Ley Orgánica de Agrobiodiversidad, Semillas y Fomento Agroecológico (2017),
Reforma de la Ley Orgánica de Economía Popular Solidaria (2011) y el Código Orgánico de la
Economía Social de los Conocimientos (2016). Además, del Plan Nacional del Buen Vivir en
el 2015; la Política agropecuaria nacional 2015-2025; Plan Nacional de Desarrollo 2017-2021,
“Toda una Vida”.
Se puede asegurar que la actividad legislativa desde los primeros años del presente siglo,
ha prestado particular atención a los problemas económico-sociales que afectan a la población
ecuatoriana. El órgano legislativo ha promulgado un número considerable de normas en las que,
de una u otra forma, se aborda el tema de la Soberanía alimentaria y nutricional y a la necesidad
de una redistribución de la riqueza como mecanismo para garantizar la autosuficiencia de
alimentos y la conservación del medio ambiente. La caracterización del marco legal ecuatoriano
demuestra que la Soberanía alimentaria constituye, legalmente, una prioridad para el Estado
ecuatoriano. Lo que explica los resultados alcanzados en esta dirección. Aunque, aún existen
desafíos que afectan el proceso y deben ser una prioridad para los gestores de políticas.
III. Resultados y desafíos de la Seguridad alimentaria y nutricional en Ecuador
Los resultados incluyen los avances del país y las cuestiones por resolver que constituyen
retos para el progreso en materia de una alimentación y nutrición segura. Ecuador, como fue
mencionado, tiene un marco legal diseñado para garantizar el derecho humano a la alimentación
sana de toda la población, respetando las particularidades culturales de los pueblos.
Se han creado alianzas estratégicas entre las instituciones públicas, el sector privado, las
organizaciones de la sociedad civil y los organismos de desarrollo para atender la disponibilidad
de alimentos como una prioridad. Una de las mejores experiencias ha sido, desde el 2015,
el Pacto Agroalimentario de Quito. El mismo ofreció un espacio de coordinación de políticas
para garantizar disponibilidad de alimentos frescos y nutritivos en algunos de los barrios más
vulnerables de la ciudad. Se elaboró, en el marco del Pacto, la Estrategia Agroalimentaria de
Quito para promover la agricultura urbana.
El propósito de este tipo de agricultura fue incrementar la disponibilidad de alimentos
nutritivos no solo para consumo propio, sino también con fines de comercialización en la ciudad
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a través de cadenas de suministro de alimentos significativamente más cortas. Entre las ventajas
de dichas cadenas está la reducción del costo. Lamentablemente esta experiencia no ha sido
reproducida en otras zonas del país donde el número de personas vulnerables es mucho mayor.
Se han creado, también, equipos técnicos del trabajo para consolidar el fortalecimiento de la
Agricultura, Familiar Campesina y Comunitaria y la Economía Popular y Solidaria.
Los avances expuestos con anterioridad han propiciado, entre otros aspectos, que la
producción de alimentos básicos no haya disminuido sustancialmente en términos de volúmenes
de producción. A pesar de la desfavorable coyuntura internacional, de la crisis post pandemia
de Covid-19 de y de las condiciones extremas del clima (la temperatura, la precipitación en
cantidad e intensidad, la intensa sequía y la radiación solar han afectado el rendimiento de
muchos cultivos).
La producción y los rendimientos de alimentos básicos no se han afectado severamente,
lo que evidencia que la disponibilidad de alimentos no es tan grave en Ecuador, como en otros
países de la región que tienen escenarios peores (Salvador, Guatemala Honduras, Haití) (Cepal,
FAO, PMA, 2022). Las cifras que siguen lo demuestran.
Tabla 1 Producción y rendimientos de alimentos básicos de Ecuador (2016-2022)
Años/ Banano Arroz Maíz Plátano
Productos
Prod. tm Rend. Prod. tm Rend Prod. Tm Rend Prod. tm Rend
tm/ha tm/ha tm/ha tm/ha
2016 6529676 36,2 1534537,0 4,2 1091108,0 3,6 610413,0 6,4
2017 6282105 39,7 1066614,0 3,0 16145,0 4,1 763820,0 7,7
2018 6505635 40,3 1350093,0 4,5 1324147,0 3,6 651968,0 6,5
2019 6250899,6 38,1 1099686,5 4,3 1479770,0 4,6 749450,0 5,5
2020 6023390,0 37,5 1336502,0 4,3 1304884,0 3,8 722298,0 5,6
2021 6684916,0 40,7 1504214,0 4,4 1699370,0 4,6 763455,0 6,8
Promedio 6379436,9 38,8 1315274,4 4,1 1152570,7 4,1 710234,0 6,4
Fuente: Elaboración propia con datos tomados a partir de la información del Instituto Nacional de Estadísticas y Censo (INEC) (2016–2021)
en las Encuesta de Superficie y Producción Agropecuaria Continúa (ESPAC).
Un logro significativo del país ha sido, disminuir la prevalencia de la subalimentación
en la población, de un 22,4 % en el período 2004-2006 al 12,4 % en el 2018-2020. Al igual
que el número de personas subalimentadas que disminuyó de 3,1 en el 2004-2006 a 2,2 en el
2018-2020 (FAO, Fondo Internacional de desarrollo agrícola -FIDA-, OMS, PMA y Fondo
de Naciones Unidas para la infancia/Unicef, 2021). Sin embargo, existen indicadores de la
Seguridad alimentaria y nutricional en los que el país no ha avanzado al ritmo necesario. Nos
referimos a la prevalencia de la inseguridad alimentaria grave y moderada en la población total.
En el caso de la primera aumentó de 6,0 (2014-2016) a 11,6 % 2018-2020. Y la moderada de
20,7 a 32,7% en iguales períodos (FAO, FIDA, OMS, PMA y Unicef, 2021).
Otro indicador de la Seguridad alimentaria y nutricional, con problemas en el país, es la
desnutrición. Los niños con desnutrición severa tienen el sistema inmunitario muy debilitado y corren
un mayor riesgo a morir a causa de otras enfermedades infantiles, además de limitar su crecimiento.
Ecuador es el segundo país latinoamericano con mayor proporción de desnutrición crónica.
Este mal afecta a uno de cada tres niños menores de dos años. Está entre los países de la
región que aún tienen una prevalencia de desnutrición por encima del 10 % (Unicef, 2022). La
situación es compleja en todas las zonas y la mayoría de los estratos económicos. No obstante,
en las zonas rurales y en las poblaciones indígenas la situación es mucho más complicada.
Según las cifras de (Unicef), del total de niños ecuatorianos que padecen desnutrición, un 40,7
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% son indígenas y están en el rango de desnutrición crónica y, en el 21,9 %, de esos casos, hay
afectación en el crecimiento, en su desempeño educativo y de aprendizaje (Gonzalo, 2022).
La Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y de Atención Primaria (Sepeap)
señala que el retraso del crecimiento en la niñez afecta, en la actualidad a unos 162 millones
de niños menores de 5 años. Y al menos 127 millones de niños, en esta edad, tendrán retraso
de crecimiento para 2025, (Sepeap, 2022). El problema del retraso infantil es un tema que en
el mundo no se ha resuelto. A pesar de que una meta, propuesta por la Agenda 2030 para el
Desarrollo Sostenible, es reducir a la mitad el número de niños afectados por este problema
para esa fecha. En el caso de Ecuador la prevalencia del retraso en el crecimiento infantil, en
Ecuador, también es alta. En 2022 fue de 23,1 %, (Naciones Unidas, Ecuador, 2022).
En estos resultados desfavorables han incidido factores que se relacionan fundamentalmente
con la dimensión de la Seguridad alimentaria y nutricional, el acceso de los alimentos. Entre ellos
destacan: la inflación, el desempleo con una repercusión considerable en el ingreso disponible
de las familias, en el consumo doméstico y en particular en la alimentación; la pobreza y las
asimetrías regionales que agudiza la desigualdad social.
En el período 2018-2022, la tasa de inflación en el país tuvo las siguientes cifras: -0,22;
0,27; -0,34; 0,13 y en el último año 3,2 %. Nótese que en 2018 y 2020 la inflación alcanza
niveles negativos y aunque a simple vista parece favorable, realmente el problema es que la
economía no creció y que los precios de los productos caen por la falta de consumo en la
mayoría de los casos. Y en el 2022 alcanzó el valor más alto del quinquenio que se analiza, 3,2
% (INEC. Encuesta Nacional de Empleo, Desempleo y Subempleo/ENEMDU, 2022)
El alza de precios en 2021 y en 2022 se debe a un incremento en nueve de los 12 grupos
de productos que forman la cesta con la que el INEC calcula el índice de precios al consumidor
(IPC). De todos ellos, tuvieron una mayor incidencia los alimentos (plátano, banana, arroz,
maíz) por la subida del precio de los fertilizantes. Esto afecta el acceso de alimentos y por ende
a la Seguridad alimentaria y nutricional (INEC, 2022).
La subida de los precios de los fertilizantes se explica por el conflicto bélico Rusia-
Ucrania. La región es muy dependiente de las importaciones de fertilizantes provenientes de la
Federación de Rusia, proveedor de una quinta parte de las importaciones regionales. Brasil es el
principal mercado de las exportaciones rusas de fertilizantes, no solo en la región, sino también
a nivel mundial. La Argentina, Nicaragua, el Uruguay y Colombia importan entre un 10 % y un
20 %. Guatemala, México, Costa Rica y Panamá entre el 20 % y el 30 %. Y Ecuador entre el
30 % y el 40 % (Cepal, FAO, PMA, 2022).
Al igual que en el caso de los alimentos, las importaciones regionales de fertilizantes son
afectadas no solo por el alza de los precios, sino también por las restricciones a las exportaciones.
En promedio, el 36% de los fertilizantes nitrogenados, el 20% de los potásicos y el 19% de los
fosfatados que la región importa han estado afectados por restricciones comerciales impuestas
en el contexto de la guerra. Esos valores superan el 30% de las importaciones en muchos países
(Cepal, FAO, PMA, 2022).
Referido al desempleo como otra variable a considerar en el análisis, es necesario destacar
que en Ecuador el desempleo es un fenómeno estructural y un problema crónico que repercute
en que la población tenga acceso a una alimentación y nutrición segura.
En 2020, el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) presentó las primeras cifras
de empleo tras los efectos de la crisis del coronavirus en el país. De acuerdo con los números
del INEC, el desempleo pasó de 4,28 % en diciembre del 2019, a 13,3 % en 2020. El aumento,
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de 9,5 puntos porcentuales, es una consecuencia directa de la pandemia, que tuvo un efecto muy
negativo en la población ecuatoriana. En el año 2021, los resultados son más alentadores, la tasa
de desempleo a nivel nacional fue de 5,2 %, a nivel urbano esta tasa se ubicó en 6,8 %, y a nivel
rural en 2,3 %. Y en el 2022, de 4,1 % (INEC, Enemdu, 2022).
Entre las causas de que el desempleo se ha mantenido relativamente bajo está la disminución
de las tasas de participación global. Es decir, el hecho de que una menor o mayor proporción de
las personas en edad de trabajar tenían ocupaciones o estaban buscando empleo en el momento
de ser encuestados. La tasa de participación global disminuyó en el país de 68, 1 % (2019) a 66
% (2021) y a 65,4 % en 2022, (INEC, 2022). Esto influye negativamente en el ingreso de las
economías domésticas, y en consecuencia el acceso a los alimentos, afectando una importante
dimensión de la Seguridad alimentaria y nutricional.
Referido a la pobreza, como un factor que agudiza la inseguridad alimentaria y nutricional, como
muestra la tabla 2, en 2022 la pobreza por ingresos a nivel nacional fue de 25,2 %, disminuyó en
relación con el 2021, pero su reducción no fue significativa (2,5 puntos porcentuales), (INEC, 2022).
Debe considerarse que Ecuador aún tiene casi un cuarto de su población viviendo con una
privación severa en la satisfacción de necesidades humanas básicas, incluyendo alimentos, agua
potable, instalaciones sanitarias, salud, vivienda, educación e información. Y algo importante
a destacar es, el porciento tan alto de población rural que vive en estas condiciones, 41,0%. Lo
que indica que las diferencias sociales que existen en el país es un problema por resolver para
poder avanzar en la Seguridad alimentaria y nutricional.
Tabla 2 Pobreza y pobreza extrema en Ecuador
Indicador 2018 2019 2020 2021 2022
Pobreza (%) Nacional 23,2% 25% 33% 27,7% 25,2%
Urbano 15,3% 17% 25,4% 20,8% 17,8%
Rural 40,0% 41% 49,2% 42,4% 41,0%
Pobreza Nacional 8,4% 8,9% 15,4% 10,5% 8,2%
extrema Urbano 4,1% 4,3% 9,0% 5,9% 3,9%
Rural 17,7% 18,7% 29,1% 20,3% 17,4%
Fuente: INEC. Encuesta Nacional de Empleo, Desempleo y Subempleo, 2022
Agréguese que Ecuador tiene seis provincias que registran porcentajes muy altos de niños
y adolescentes en hogares en situación de pobreza por ingresos: Bolívar (48 %), Chimborazo
(51 %), Esmeraldas (52 %), Napo (58 %), Morona Santiago (60 %) y Pastaza (67 %). Y que
con respecto al porciento de pobreza multidimensional infantil hay algunas como Esmeraldas
que tiene un 62,2 % (Encuesta de Salud y Nutrición en Ecuador 2018; Evaluación Social del
Ministerio de Inclusión Económica y Social y Banco Mundial, 2019).
La distribución desigual de los ingresos es otro factor que agudiza la pobreza y que afecta
la Seguridad en materia de alimentación y nutrición. El coeficiente de Gini en Ecuador fue en
2018 de 0,469, con una tasa de variación negativa, considerando el período 2008-2018. En el
2019 aumentó a 0,473 y en 2020 alcanzó la cifra más alta de los últimos 5 años (0,498). En
2021 y 2022 ha tenido una disminución no significativa, (INEC, Encuesta Nacional de Empleo,
Desempleo y Subempleo/Enemdu, 2022).
El Gobierno ecuatoriano debe prestarle atención al comportamiento de este importante
indicador, pues la desigualdad de ingresos impide, entre otras cuestiones, a la población más
vulnerable acceder a alimentos nutritivos suficientes. Por ejemplo, los hogares del decil de
ingresos más pobre consumen alimentos que contienen un 20 % más de carbohidratos y un 50
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% menos de proteínas de origen animal que el segmento de ingresos más rico (FAO, 2021). Se
debe priorizar la zona rural ya que entre el 2021 y 2022, el índice de Gini presenta un aumento
de 0,007, pasando de 0,426 a 0,433 (INEC, 2022, Enemdu, 2022).
Los resultados expuestos demuestran que el desafío, en términos más generales, a
resolver por Ecuador para mejorar la Seguridad alimentaria y nutricional en el país está en
la transformación de los sistemas alimentarios. Esta es la solución que plantea el informe “El
estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo 2021” para erradicar el hambre y
la malnutrición en todas sus formas (FAO, 2021).
Entiéndase que un sistema alimentario está formado por todos los elementos (medio ambiente,
población, recursos, procesos, instituciones e infraestructuras) y actividades relacionadas con
la producción, procesamiento, distribución, preparación y consumo de alimentos, así como los
resultados de estas actividades en la nutrición (Organización Panamericana de la Salud /OPS-
Organización Mundial de la Salud/OMS-FAO, 2018). Con el fin de realizar la transformación
de los sistemas alimentarios, en el informe mencionado anteriormente, la FAO indica vías
que, a juicio de los autores, incluyen los factores principales (inflación, pobreza, desempleo,
desigualdad social) que provocan el hambre y la desaceleración de los progresos en la reducción
de la malnutrición en todas sus formas en el Ecuador. Estas son:
- La integración de las políticas humanitarias, de desarrollo y de consolidación de la paz
en las zonas afectadas por conflictos.
- La ampliación de la resiliencia frente al cambio climático en los distintos sistemas alimentarios.
- Fortalecimiento de la resiliencia de la población vulnerable ante las adversidades económicas.
- La intervención a lo largo de las cadenas de suministro de alimentos para reducir el
costo de los alimentos nutritivos.
- La lucha contra la pobreza y las desigualdades estructurales garantizando que las
intervenciones favorezcan a la población pobre y sean inclusivas.
- El fortalecimiento de los entornos alimentarios y la introducción de cambios en el
comportamiento de los consumidores para promover hábitos alimentarios que tengan efectos
positivos en la salud humana y el medio ambiente.
- Lograr un mayor grado de sinergia y de coherencia en la formulación y la aplicación de
políticas de un sector a otro con el respaldo de inversiones más estratégicas de los sectores tanto
público como privado. Esto permitiría establecer o extender programas de creación de empleo.
- La creación de carteras integradas de políticas, inversiones y leyes incorporadas en
distintos puntos de las vías de transformación a fin de aumentar la asequibilidad de las dietas
saludables con enfoque de prevenir no agudizar las desigualdades y brechas ya existentes.
Conclusiones
La actividad legislativa en Ecuador ha sido prolija en refrendar a través de normas legales
(leyes, códigos y regulaciones), la atención que le concede la Constitución a la Soberanía
Alimentaria, como un problema que debe ser atendido dentro de la estrategia integral de
desarrollo económico y social del país. De esta forma, se ha constituido un marco legal para el
abordaje de la Soberanía Alimentaria que da soporte legal a las políticas, programas, metas y
proyectos encaminados a garantizar a todas las personas, la disponibilidad constante y el acceso
permanente a alimentos saludables.
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Si bien se puede afirmar que el país avanzó en las dimensiones de la soberanía alimentaria
hasta 2018. La situación a partir de 2019 cambió definitivamente. La aparición de la pandemia
de COVD-19 trajo consigo retrocesos, que elevaron el número de personas en situación de
vulnerabilidad. A la coyuntura ya desfavorable desde 2019, se sumó en 2022, el conflicto entre
Rusia y Ucrania. Este escenario se caracteriza por la disminución del comercio internacional,
las afectaciones en las cadenas de valor y la disrupción del trasporte marítimo entre otras. En
Ecuador estos problemas han limitado el acceso a los alimentos como consecuencia del alza de
los precios (inflación). La inflación viene del incremento de los costos y de la reducción de la
oferta de alimentos, teniendo como causas principales el encarecimiento de los insumos para la
agricultura y la agroindustria, el alto coste del transporte, y las dificultades para la importación
de alimentos. Este contexto económico, social y ambiental complejo, derivado de problemas
internacionales, han ralentizado el avance en la erradicación del hambre y la inseguridad
alimentaria y nutricional en el país en el último trienio.
En la actualidad, se requiere un análisis profundo del Marco legal vigente y de las políticas
públicas que se encaminan a elevar la seguridad alimentaria en Ecuador. Se deben diseñar
políticas que se adecuen mejor a la actual coyuntura, para lograr transformaciones en los sistemas
agroalimentarios, propiciando que sean más inclusivos, eficientes, resilientes y sostenibles. De
forma tal que permitan, de manera constante, avanzar en la promoción de dietas saludables para
toda la población ecuatoriana.
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