El Amauta y su visión en el Perú
Ensayo académico 1 – 2025-1 – FIEE – UNI
El Amauta y su visión en el Perú
Condori Chambi, Wilver
Galindo Taquire, Victor Andre
Gonzales Jimenez, Ian Josseph Satish
Hernandez Chara, Franco Salvador Emanuel
Huanchi Huanchi, Juan Daniel
Julian Salas, Angelo Victor
Jurado Llanos, Jack Paris
Lacsamana Mendoza, Dylan Matthew
Lopez Tuesta, Robin
Resumen
El presente ensayo presentará un análisis detallado acerca de la visión de un personaje
considerado como uno de los más importantes eruditos que habló acerca de la realidad del
Perú y Latinoamérica, referido a José Carlos Mariátegui. Su presente obra propone una
visión realista acerca de la complicada situación que pasaba el Perú en diferentes ámbitos,
como lo son lo económico, político y social. Este advierte que su obra, si bien busca ser
objetivo acerca de las problemáticas ya mencionadas, está influenciada por sus ideales.
Palabras clave: realidad, sociedad, análisis, visión, problemas, pasado.
Abstract
This essay will show a detailed analysis about the vision that a character, considered as
one of the most important scholars who talked about the Peruvian and Latin American
reality, had. This is José Carlos Mariátegui. His main work proposes a realistic vision
towards the complex situation that Peru went through at different areas, which can be
economical, political and social areas. He warns that his work, even if it tries to be objective
towards the previously mentioned problems, is influenced by his ideals.
Keywords: reality, society, analysis, vision, problems, past.
Introducción
El presente ensayo ha sido realizado para el curso de Realidad Nacional, Constitución y
Derechos Humanos. Este presentará el análisis y la visión de José Carlos Mariátegui hacia
el Perú. El ensayo constará de cuatro puntos: El primero trata del autor mismo,
desarrollándose su biografía; el segundo, de la obra principal a tratar; el tercero, críticas
sustentadas por diferentes autores hacia Mariátegui; y finalmente, en el cuarto punto se
verán los diferentes análisis desarrollados por los integrantes del grupo.
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1. BIOGRAFÍA DEL AUTOR
José Carlos Mariátegui La Chira nació en Moquegua el 14 de junio de 1894. Su infancia
transcurrió en condiciones pobres, una década después de la guerra contra Chile, en un
Perú en crisis. Su padre abandonó a él, sus hermanos y a su madre; en consecuencia, se
trasladaron en 1899 a Huacho, donde poco después en 1902 sufrió un accidente y tuvo
que ser trasladado a Lima para ser tratado. Debido a este accidente, José Carlos
Mariátegui aprende a leer por su cuenta, apoyado por su hermana mayor y la clínica donde
se hospedó, ya que esta era francesa. Esto hizo que haga inmersión dentro de la lectura.
En 1909 ingresó a trabajar en el diario La Prensa, primero como auxiliar en los talleres y
luego como redactor. Esto hizo que se formase en el periodismo. Entre 1914 y 1919
trabajó en diferentes diarios y revistas, como lo fueron La Prensa y El Tiempo, bajo el
seudónimo de “Juan Croniqueur”.
En 1917, se vio envuelto en un escándalo, al ser partícipe, junto con más intelectuales, de
una actuación nocturna viendo a la bailarina Norka Rouskaya en el cementerio Presbítero
Maestro, dicho incidente fue tachado de profano debido a que fue realizado dentro del
camposanto.
Al año siguiente comenzó a tener más interés en la concientización de los problemas
sociales. Debido a esto, funda junto a otros jóvenes la revista Nuestra Época, el cual tenía
una visión popular. Esta revista no duró mucho, ya que iba contra el gobierno de ese
entonces, presidido por Augusto B. Leguía, motivo por el cuál fue clausurado.
Viajó a Europa en 1920, ya que Leguía no quería a Mariátegui en el Perú. En Europa
comenzó a adquirir ideales marxistas y socialistas gracias a la influencia de la revolución
rusa ocurrida unos años antes. También asistió a varios movimientos y sindicatos de
trabajadores. Mariátegui siempre tuvo la idea de viajar a la Unión Soviética, sin embargo,
nunca pudo concretar dicha acción. Se casó con la italiana Anna Chiappe y fruto de su
relación tuvieron 4 hijos.
En 1923 regresó al Perú, donde se hizo amigo de Víctor Raúl Haya de la Torre, el cuál lo
invitó a dar diferentes conferencias y después fue puesto a cargo de la revista Claridad.
Dos años después fundó la editorial Minerva, donde comenzó a publicar sus trabajos, sin
ningún tipo de filtro y con su autoría. La primera obra que publica fue el ensayo “La escena
contemporánea”, que trataba acerca de política en el mundo.
En 1926, funda la revista Amauta. De dicha revista sale su apodo como “El Amauta”. En
dicha revista se vio muchos artículos dirigidos a la realidad peruana que impulsó al
indigenismo.
Debido a la revista, fue conspirado como comunista y acusado de conspirar contra el
gobierno de Leguía, fue encarcelado en 1927, pero poco después fue liberado.
Influenciado por sus ideales comunistas, marxistas y socialistas, funda el Partido Socialista
Peruano en 1928 y un año después fundó, la Confederación General de Trabajadores del
Perú (CGTP).
Lamentablemente, producto de la enfermedad que padecía desde pequeño, murió en Lima
el 16 de abril de 1930. Fue enterrado en el cementerio Presbítero Maestro. Poco después,
se renombró su partido al Partido Comunista del Perú.
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2. SIETE ENSAYOS DE INTERPRETACIÓN DE LA REALIDAD PERUANA (1928)
I. Esquema de la evolución económica
El ensayo "Esquema de la evolución económica" de José Carlos Mariátegui, a día de hoy,
sigue siendo centro de diversos análisis y críticas desde su publicación en 1928, que, a
pesar de su longevidad, sigue siendo útil para poder entender el contexto por el que
atraviesa nuestra nación, y hasta nos presenta algunos atisbos de nuestra situación
económica actual.
Bajo esta premisa, daremos un breve análisis a este importante capítulo del libro de
Mariátegui.
La economía colonial: Mariátegui argumenta que la Conquista española marcó
una ruptura en toda la historia peruana. Antes de la llegada de los españoles, el
imperio incaico desarrollo una economía socialista, que se basada en el trabajo
colectivo y la justa distribución de recursos, lo que garantizaba la autosuficiencia
del pueblo. Sin embargo, la imposición del sistema colonial desarticuló este modelo
al imponer una economía extractiva basada en la explotación y el latifundismo.
Mariátegui (1928) mencionó que:
"Los conquistadores españoles destruyeron, sin poder naturalmente reemplazarla,
esta formidable máquina de producción. [...] Se repartieron las tierras y los
hombres, sin preguntarse siquiera por su porvenir como fuerzas y medios de
producción".
Las bases económicas de la república: La independencia entonces surgió
gracias a los comerciantes que deseaban la libertad de comerciar con el mundo.
Pero una vez lograda la independencia y fundada la República, la nueva clase
dirigente criolla mantuvo las estructuras socio-económicas de la colonia. Según
Mariátegui, en su tiempo coexistían en el Perú las tres economías: la feudal, la
burguesa y algunos residuos de la economía comunista indígena en la sierra.
El periodo del guano y del salitre: Según Mariátegui, la explotación del guano y
el salitre impulsó el desarrollo de un sector financiero y comercial, dando origen a
una clase capitalista emergente. No obstante, dicha élite provino mayormente de la
vieja aristocracia, lo que restringió cambios estructurales significativos en la
economía.
Carácter de nuestra economía actual: En este capítulo se enfatiza la persistencia
de las estructuras económicas y sociales tradicionales en el Perú, incluso ante
crisis significativas como la posguerra. Su análisis señala la ausencia de una
transformación profunda que permitiera al país superar las barreras impuestas por
su pasado colonial y avanzar hacia un modelo de desarrollo más equitativo e
independiente. Mariátegui (1928) aclaró que la derrota no sólo significó para la
economía nacional la pérdida de sus principales fuentes: el salitre y el guano; sino
que significó, además, la paralización de las fuerzas productoras nacientes.
Economía agraria y latifundismo feudal: El ensayo concluye con una serie de
observaciones críticas sobre la economía peruana de aquel período. En cuanto a
los recursos naturales, se menciona que el Perú posee una economía
predominantemente agrícola, con la Sierra como principal región productora
destinada al abastecimiento del mercado interno. En lo que respecta a la minería,
se destaca un crecimiento notable, especialmente en el ámbito de las
exportaciones. Asimismo, se cuestiona la visión limitada y deficiente del capitalismo
entre los terratenientes, quienes priorizan la renta sobre la producción, en contraste
con sus equivalentes en el extranjero.
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II. El problema del indio
Mariátegui compara la relación entre los hacendados y los indígenas trabajadores como un
sistema de feudalismo gamonal. El latifundio hace trabajar de gratis y forzadamente al
indígena, a pesar de estar penado por la ley. Aquel hacendado que se opusiese al sistema
sería cuestionado y separado del poder central.
Según Mariátegui (1928): “Desde los tiempos de la legislación colonial española, las
ordenanzas sabias y prolijas, elaboradas después de concienzudas encuestas, se revelan
totalmente infructuosas. La fecundidad de la República, desde las jornadas de
la Independencia, en decretos, leyes y providencias encaminadas a amparar a los indios
contra la exacción y el abuso, no es de las menos considerables. El gamonal de hoy, como
el “encomendero” de ayer, tiene sin embargo muy poco que temer de la teoría
administrativa”. Esto demuestra que Mariátegui está profundamente en contra de los
hacendados, los cuales abusan de los indígenas. Los gamonales poco siguen la ley, ya
que el poder está concentrado en cuan influyente es cada dueño.
El Perú, desde tiempos coloniales, ha permitido que este sistema perdure, y a pesar de los
levantamientos en contra, el abuso de los hacendados sigue estando presente. Mariátegui
califica esto como “la degeneración del indio”.
González Prada (1908) mencionó que “la condición del indígena puede mejorar de dos
maneras: o el corazón de los opresores se conduele al extremo de reconocer el derecho
de los oprimidos, o el ánimo de los oprimidos adquiere la virilidad suficiente para
escarmentar a los opresores”. Esto resulta en el apoyo hacia los indígenas, promoviendo
una revolución o una revuelta indígena.
El indio, según Mariátegui, es la base de todo el sistema, ya que este realiza todo el
trabajo arduo. Sin su trabajo los españoles no hubiesen podido progresar en todo América.
El gamonalismo hace que se ataque la educación del indio, un problema grave que ataca
la integridad del indio. Se menciona también que todos los lujos y vicios del hacendado son
producidos por el indio.
A pesar que la Independencia libró a los peruanos del control de los españoles, este
movimiento fue realizado mayoritariamente por los criollos de Lima y no por los indígenas
de las haciendas. Gracias a esto, los gobernantes fueron criollos descendientes de
españoles. Esto resultó en actos en contra del indio, al dictar leyes y decretos
desfavorables al indio, sin siquiera tomando su opinión en cuenta.
La República tiene más deberes que el Virreinato y, por ende, debería ser más liberal que
aquel. Sin embargo, más parece que ha seguido su legado, donde los criollos tomaron el
trabajo de los encomenderos, explotando a los plebeyos.
El burocratismo contribuyó a esta “degeneración del indio”, ya que, si bien los indios
hacían revueltas contra los hacenderos, estos eran regionales y no se concentraban en la
capital, donde se encontraba el poder central. Esto resultó en que muchas de sus voces no
pudieran ser escuchadas.
III. El problema de la tierra
En este ensayo, Mariátegui relaciona el problema de la tierra con la feudalidad pues
considera que no debemos repudiar la herencia española propiamente dicha, sino la
herencia feudal, el cual es el principal factor del retardo en el desarrollo capitalista del
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país. Así, Mariátegui identifica al latifundio, la servidumbre, la persistencia del modelo
económico colonial e indudablemente al problema del indio como las principales causas
del problema feudal. Para solucionar esto, Mariátegui propone dos soluciones principales,
la primera consiste en la liquidación del modelo feudal, propuesta similar a la de Manuel
González Prada (1904) quien dijo que:
"No veamos, pues, en la cuestión indígena una crisis provincial y transitoria,
sino uno de esos males crónicos y profundos que sólo desaparecen con una
transformación radical del organismo entero... La costa se civiliza y
enriquece, la sierra se barbariza y empobrece: dos pueblos coexisten en el
mismo territorio sin comprenderse ni amarse."
La segunda consistía en la implementación de una reforma agraria la cual permitiría una
distribución equitativa de la tierra y la modernización de la agricultura. Esta propuesta es
explicada por el historiador peruano Alberto Flores Galindo (1980) quien señala que:
"Para Mariátegui, el problema agrario era la clave de bóveda que sostenía
todo el edificio social peruano. Entendió que, sin resolver la cuestión de la
tierra y la servidumbre indígena, cualquier proyecto de modernización o de
nación estaba destinado a fracasar o a ser una farsa."
Además de Mariátegui, Haya de la Torre también considera el problema del indio como
uno de los factores del problema de la tierra pues según sus palabras "el problema del
indio es el problema de la tierra. Mientras subsista el régimen de feudalismo agrario que la
Conquista implantó el problema indígena seguirá siendo un problema sin solución". Con
esto, podemos concluir que para Mariátegui los problemas del Perú no son principalmente
un asunto racial, administrativo, educativo o moral, sino fundamentalmente un problema
económico-social residente en el sistema de propiedad y tenencia de la tierra.
IV. El proceso de la instrucción pública
Enfocándose en que la educación no responde a las necesidades del pueblo y la realidad
del país, además de carecer de espíritu nacionalista, que más bien potencia el espíritu
colonial y colonizador, a su vez que tiene influencia española, francesa y norteamericana,
sobre todo la española, pues según Mariátegui (1928) señaló “España nos legó, de otro
lado, un sentido aristocrático y un concepto eclesiástico y literario de la enseñanza.
Dentro de este concepto, que cerraba las puertas de la Universidad a los mestizos, la
cultura era un privilegio de casta”.
Continuando a lo anterior, Mariátegui (1928) sostiene que en esa época la educación en
el Perú era utilizada como un instrumento de dominación y control social por parte de las
clases dominante que eran los de clases medias y altas, para obtener beneficios por
encima de la población en general.
A su vez, para Mariátegui (1928) el acceso a la educación de calidad en el Perú era muy
desigual pues solo tenían esas facilidades las clases dominantes ya mencionadas,
excluyendo a las clases populares, particularmente a los campesinos e indígenas, está
cita es muy interesante pues demuestra que aún nos encontrábamos en una situación
colonial.
Asimismo, Mariátegui (1928) consideraba necesaria una reforma educativa pues está no
representaba las realidades y complicaciones que teníamos en el país, logrando ello se
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podría obtener una educación inclusiva y equitativa que nos ayude a tener una sociedad
más justa y desarrollarnos como nación.
De igual manera, Mariátegui (1928) destacaba que el sistema educativo era de suma
importancia como instrumento más eficaz para conseguir una transformación social, pues
con esta se lograría cambiar la ideología en la sociedad, las desigualdades que había y
obtener una mejor calidad de vida en los habitantes.
V. El factor religioso
En este ensayo Mariátegui, habla sobre la religión el Tahuantinsuyo y nos dice que no
violentaba la identidad de los indios y mucho menos basaba su religión en abstracciones,
sino en simples alegorías, cuyas raíces se alimentaban de los instintos espontáneos de
una nación constituida de tribus agrarias, sana y ruralmente panteístas, más propensas a
la cooperación que a la guerra. Mariátegui (1928) dijo que:
“Sabemos que una revolución es siempre religiosa. La palabra religión tiene un nuevo
valor, un nuevo sentido. Sirve para algo más que para designar un rito o una iglesia. Poco
importa que los soviets escriban en sus afiches de propaganda que la religión es el opio
de los pueblos. El comunismo es esencialmente religioso”.
Su iglesia (por llamarla de algún modo) fue una institución social y política, cuyo culto
estaba subordinado a los intereses sociales y políticos del imperio; la iglesia era el estado
mismo. Es lo que se llama “teocracia”. Producida la conquista, se impuso el culto católico
más que la prédica del evangelio, de modo que el culto pagano de la religión incaica
subsistió bajo el culto católico, fenómeno al que se conoce como sincretismo religioso. El
rol de la iglesia católica durante el virreinato fue de aval del estado feudal y semifeudal
instituido. Si bien es cierto que hubo choques entre el poder civil y el eclesiástico, éstos no
tuvieron ningún fondo doctrinal, sino que fueron meras querellas domésticas. Con el
advenimiento de la República no hubo cambio en tal sentido. La revolución de la
Independencia, del mismo modo que no tocó los privilegios feudales, tampoco lo hizo con
los eclesiásticos. Mariátegui (1928) mencionó que:
“El factor religioso es por qué estamos atrasados económica y socialmente además de ser
complejo y debía estudiarse a partir de las creencias de los pueblos
precolombinos. Consideraba que la religión era inmanente e histórica, y que estaba
presente en la lucha social”.
VI. Regionalismo y centrismo
El regionalismo no es en el Perú un movimiento, una corriente, un programa. No es sino la
expresión vaga de un malestar y de un descontento.
Mariátegui analiza cómo las distintas regiones del Perú (como la costa, la sierra y la selva)
se han desarrollado de manera desigual debido a factores históricos, económicos y
sociales. Mariátegui (1928) mencionó que: “La educación nacional, por consiguiente, no
tiene un espíritu nacional: tiene más bien un espíritu colonial y colonizador”. El
regionalismo se refiere a la diferencia en el desarrollo entre estas regiones, que ha sido
ignorada por el gobierno central. El país se ha estructurado bajo una visión centralista, lo
que ha llevado a una marginación de las regiones, especialmente de la sierra y la selva,
que han sido históricamente excluidas del proceso de modernización y del acceso a
recursos y poder.
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Mariátegui señala que las políticas del Estado han favorecido principalmente a la Costa
(especialmente Lima), lo que ha creado un gran desequilibrio en el desarrollo del país.
Este regionalismo genera tensiones y desigualdades, afectando la cohesión social y la
integración nacional.
El centrismo se refiere a la centralización del poder político y económico en Lima, la
capital, lo que históricamente ha reducido la autonomía de las regiones periféricas.
Mariátegui critica este modelo centralista porque ha llevado a que la estructura del Estado
y la economía del país favorezcan a la élite limeña, en detrimento de las otras regiones.
Según Mariátegui (1928), el centrismo limeño “ha ignorado sistemáticamente las
necesidades y características del Perú andino”. El centrismo se asocia a la imposición de
una visión homogénea del país que no toma en cuenta las particularidades de cada región.
Esto lo asocia Mariátegui (1928) cuando dijo que “El espíritu de clase suele ser, brutal y
medioevalmente, espíritu de casta”. Esta centralización limita la posibilidad de que las
regiones puedan desarrollarse de acuerdo con sus propias necesidades y características.
En su crítica al sistema educativo, económico y político, Mariátegui muestra que Lima ha
impuesto modelos ajenos a la realidad regional, muchas veces imitando a Europa sin
adaptarlos al contexto peruano.
Cuando Mariátegui (1928) dijo la célebre frase de “El Perú oficial no es el Perú profundo”,
se refirió a como Lima representa una élite desconectada del país real, especialmente del
mundo indígena y campesino. Mariátegui diferencia entre la representación formal del país
(la de las instituciones centralizadas) y su realidad social y cultural diversa.
También mencionó que el Estado ha sido históricamente un instrumento de las clases
dominantes costeñas. Esto es una critica hacia el uso del poder central para mantener
estructuras desiguales, beneficiando a una minoría en la costa y abandonando a las
regiones del interior.
VII. Proceso de la literatura
El ensayo "El Proceso de la Literatura", incluido en "7 Ensayos de Interpretación de la
Realidad Peruana" de José Carlos Mariátegui, representa un análisis profundo del
desarrollo literario peruano desde la época colonial hasta los albores del siglo XX. Este
ensayo explora cómo la literatura refleja y a menudo refuerza las estructuras sociales y
económicas imperantes en diferentes épocas. Mariátegui no estudia la literatura solo como
arte, sino como reflejo y síntesis de los cambios sociales, políticos y económicos del Perú.
1. Testimonio de Parte: Mariátegui inicia su análisis con la aclaración de que no
pretende realizar un estudio exhaustivo de la literatura, sino proporcionar un
testimonio desde su perspectiva ideológica y política. Su enfoque busca resaltar
cómo la literatura se vincula estrechamente con la realidad social peruana, actuando
como reflejo y a veces como crítica de su contexto histórico.
2. Literatura de la Colonia: Mariátegui caracteriza a la literatura colonial como una
expresión condicionada por la dependencia cultural hacia España. La producción
literaria de este periodo estuvo dominada por temas religiosos y didácticos,
reflejando la hegemonía española y el propósito evangelizador. Esta literatura no
logró desarrollar una identidad propiamente peruana, debido a su constante
referencia y subordinación a los cánones europeos.
3. Colonialismo Supérstite: Mariátegui denuncia la persistencia de formas culturales
coloniales después de la independencia del Perú. Este colonialismo supérstite se
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manifiesta en la perpetuación de valores, estilos y temas literarios derivados de la
época colonial, mostrando una resistencia cultural a la independencia auténtica y al
desarrollo de una literatura nacional autónoma.
4. Ricardo Palma, Lima y la Colonia: El autor analiza la obra de Ricardo Palma
destacando cómo sus "Tradiciones Peruanas" retratan la Lima colonial con una
mirada nostálgica y humorística. Aunque Palma realiza una crítica suave a ciertas
costumbres coloniales, Mariátegui señala que su obra refleja una actitud
conciliadora con el pasado colonial, expresando la ambigüedad de la clase criolla
respecto a su herencia cultural y su identidad.
5. González Prada: Manuel González Prada es presentado como una figura clave en
la ruptura con el pasado colonial y conservador. Mariátegui valora la actitud crítica y
radical de González Prada hacia la sociedad peruana, destacando su aporte como
precursor del pensamiento moderno y reformista en la literatura nacional, al romper
decididamente con el legado colonial y promover una visión nacionalista y
democrática.
6. Melgar: Finalmente, Mariátegui examina al poeta Mariano Melgar, destacando su
importancia como representante auténtico del sentimiento indígena y popular.
Considera a Melgar como una excepción notable dentro del panorama literario
colonial, debido a su compromiso con la realidad social peruana y su rol en el inicio
de una tradición literaria genuinamente nacional y popular.
7. Abelardo Gamarra: Abelardo Gamarra no tiene hasta ahora un sitio en las
antologías. La crítica relega desdeñosamente su obra a un plano secundario. Al
plano, casi negligible para su gusto cortesano, de la literatura popular. Ni siquiera en
el criollismo se le reconoce un rol cardinal. Cuando se historia el criollismo se cita
siempre antes a un colonialista tan inequívoco como don Felipe Pardo. Sin
embargo, Gamarra es uno de nuestros literatos más representativos. Es, en nuestra
literatura esencialmente capitalina, el escritor que con más pureza traduce y
expresa a las provincias. Tiene su prosa reminiscencias indígenas. Ricardo Palma
es un criollo de Lima; el Tunante es un criollo de la sierra. La raíz india está viva en
su arte jaranero.
8. Chocano: José Santos Chocano pertenece, a mi juicio, al período colonial de
nuestra literatura. Su poesía grandílocua tiene todos sus orígenes en España. Una
crítica verbalista la presenta como una traducción del alma autóctona. Pero este es
un concepto artificioso, una ficción retórica. Su lógica, tan simplista como falsa,
razona así: Chocano es exuberante, luego es autóctono. Sobre este principio, una
crítica fundamentalmente incapaz de sentir lo autóctono, ha asentado casi todo el
dogma del americanismo y el tropicalismo esenciales del poeta de Alma América.
9. Riva Agüero y su influencia .la generación futurista: La generación “futurista”
como paradójicamente se le apoda-, señala un momento de restauración
colonialista y civilista en el pensamiento y la literatura del Perú. La autoridad
sentimental e ideológica de los herederos de la Colonia se encontraba
comprometida y socavada por quince años de predicación radical. Después de un
período de caudillaje militar análogo al que siguió a la revolución de la
independencia, la clase latifundista había restablecido su dominio político, pero no
había restablecido igualmente su dominio intelectual.
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10. “Colonida” y Valdelomar: “Colónida” representó una insurrección una revolución
sería exagerar su importancia contra el academicismo y sus oligarquías, su énfasis
retórico, su gusto conservador, su galantería dieciochesca y su melancolía mediocre
y ojerosa. Valdelomar, sin embargo, había evolucionado. Un gran artista es casi
siempre un hombre de gran sensibilidad. El gusto de la vida muelle, plácida,
sensual, no le hubiera consentido ser un agitador; pero, como Óscar Wilde,
Valdelomar habría llegado a amar el socialismo. Valdelomar no era un prisionero de
la torre de marfil. No renegaba su pasado demagógico y tumultuario de Billinghurst.
Se complacía de que en su historia existiera ese episodio. Malgrado su
aristocratismo, Valdelomar se sentía atraído por la gente humilde y sencilla.
11. Nuestros “independientes”: Los movimientos, de las tendencias, de los cenáculos
y hasta de las propias generaciones, no han faltado en el proceso de nuestra
literatura casos más o menos independientes y solitarios de vocación literaria, pero
en el proceso de una literatura se borra lentamente el recuerdo del escritor y del
artista que no dejan descendencia. El escritor, el artista, pueden trabajar fuera de
todo grupo, de toda escuela, de todo movimiento más su obra no puede salvarlo del
olvido si no es en sí misma un mensaje a la posteridad. No sobrevive sino el
precursor, el anticipador, el suscitador. Por esto, las individualidades me interesan,
sobre todo, por su influencia. Las individualidades, en mi estudio, no tienen su más
esencial valor en sí mismas, sino en su función de signos.
12. Eguren: José María Eguren representa en nuestra historia literaria la poesía pura.
Este concepto no tiene ninguna afinidad con la tesis del Abate Bremon quiero
simplemente expresar que la poesía de Eguren se distingue de la mayor parte de la
poesía peruana en que no pretende ser historia, ni filosofía ni apologética sino
exclusiva y solamente poesía, los poetas de la República no heredaron de los
poetas de la Colonia la afición a la poesía teológica mal llamada religiosa o mística
pero sí heredaron la afición a la poesía cortesana y ditirámbica, el parnaso peruano
se engrosó bajo la República con nuevas odas, magras unas, hinchadas y otras.
13. Alberto Hidalgo: Alberto Hidalgo significó en nuestra literatura, de 1917 al 18, la
exasperación y la terminación del experimento “Colónida”. Hidalgo llevó la
megalomanía, la egolatría, la beligerancia del gesto “Colónida” a sus más extremas
consecuencias. Los bacilos de esta fiebre, sin la cual no habría sido posible tal vez
elevar la temperatura de nuestras letras, alcanzaron en el Hidalgo, todavía
provinciano, de Panoplia Lírica, su máximo grado de virulencia. Valdelomar estaba
ya de regreso de su a venturoso viaje por los dominios d’annunzianos, en el cual –
acaso porque en D’Annunzio junto a Venecia bizantina están el Abruzo rústico,
descubrió la costa de la criollada.
14. César Vallejo: Mariátegui afirma que la obra de Vallejo es una ruptura total con el
pasado, una muestra del nuevo espíritu de la literatura peruana y latinoamericana.
En él no hay retórica ni complacencia, hay creación auténtica, dolor real,
humanidad. Vallejo representa la función más elevada del poeta en una sociedad en
crisis, no entretener, sino revelar y transformar. Su poesía es revolución en forma de
palabra, es una denuncia del dolor humano y una afirmación de la esperanza.
15. Alberto Guillén: Mariátegui analiza la figura del poeta y periodista Alberto Guillén
siendo para él un poeta representativo del Perú en transición, destacando su papel
como representante de una literatura nueva, crítica y sensible al conflicto social. A
diferencia de los escritores modernistas o criollos anteriores, Guillén encarna una
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sensibilidad más moderna, urbana y combativa, ligada a los problemas del
trabajador, del cambio de época y del choque entre lo tradicional y lo industrial.
16. Magda Portal: Para Mariátegui, Magda Portal es una de las figuras más
prometedoras de la nueva literatura peruana. Aunque su obra aún está emergiendo,
ya se distingue por su compromiso político y social, su visión crítica desde la
experiencia femenina, su lugar dentro de una literatura de combate, no de evasión.
Mariátegui la destaca no solo por su talento poético, sino porque representa un
nuevo tipo de escritora: moderna, rebelde, solidaria y lúcida, capaz de romper con el
molde tradicional de la mujer en la literatura.
17. Las corrientes de hoy. El indigenismo: En este apartado, Mariátegui observa
como en la época emerge una corriente nueva que pone al indígena en el centro de
la creación literaria, no como personaje folclórico ni pintoresco, sino que muestra su
realidad como víctima de la opresión, pero también como fuerza potencial de
cambio. Afirma que el indigenismo no es una moda, sino una necesidad histórica; es
la expresión literaria de un pueblo que busca reconocerse y liberarse, es la forma en
que la literatura puede conectarse con las masas oprimidas del país. Y es, sobre
todo, un paso hacia una literatura revolucionaria y auténticamente peruana.
18. Alcides Spelucín: Mariátegui valora en Alcides Spelucín su giro ético y estético en
la poesía peruana, alejándose del modernismo superficial; se acerca a la vida real,
al sufrimiento del otro. Y aporta una espiritualidad humanista, distinta de la rebeldía
de Vallejo o el ímpetu de Portal, pero igual de valiosa. No lo encasilla como poeta
indigenista ni revolucionario, pero sí lo destaca como parte del despertar de una
sensibilidad auténtica en la literatura del Perú moderno.
19. Balance provisorio: Este apartado funciona como conclusión del capítulo, en el
que Mariátegui reconoce que la literatura peruana todavía no ha alcanzado su
plenitud. No hay aún una tradición literaria consolidada, falta una verdadera
literatura nacional con raíces profundas en la realidad social del Perú. Pero, afirma
que hay signos esperanzadores, especialmente en los nuevos escritores, que han
comenzado a abordar temas auténticamente peruanos, como el mundo indígena, la
lucha social y el alma popular.
3. CRÍTICAS A FAVOR Y EN CONTRA DE LA OBRA DEL AUTOR
Críticas a favor del autor
Mariátegui es elogiado por su capacidad para establecer una relación directa entre la
literatura y las estructuras sociales y económicas peruanas. Su enfoque crítico y
nacionalista es valorado por estimular una reflexión profunda sobre la identidad peruana y
promover la necesidad de una literatura auténticamente comprometida con la realidad
nacional.
Mariátegui fue un pensador original, con capacidad para enlazar literatura, economía e
ideología, y construir una visión integral y descolonizadora del país. Además, se le
reconoce por ser el primero en ofrecer una interpretación profunda y moderna de la
realidad nacional, y darles voz a los marginados del Perú, de aquel entonces, (indígenas,
obreros, mujeres, intelectuales jóvenes).
Para Mario Vargas Llosa, aunque desde una postura ideológica opuesta, reconoce que
Mariátegui fue un personaje muy importante para el Perú pues considera que fue un
impulsador de la cultura peruana. Esto lo deja ver en un evento en Madrid en el año 2019
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El Amauta y su visión en el Perú
Ensayo académico 1 – 2025-1 – FIEE – UNI
donde dijo que “con la muerte de Mariátegui, el Perú sufrió un apagón cultural”. También
resalta la importancia de la revista Amauta, fundada por Mariátegui, pues según palabras
de Llosa esta mostró la vitalidad cultural de Lima en los años 20 y 30, además, fue crucial
para la comunicación de la capital peruana con el resto del mundo.
Para Mike González, especialista en estudios latinoamericanos, Mariátegui es
considerado como “el gran pionero del marxismo latinoamericano”. En este sentido,
destaca que Mariátegui reconoció la necesidad de adaptar el marxismo a las condiciones
específicas de América Latina en lugar de simplemente copiar modelos europeos pues,
según Mike, "no queremos, ciertamente, que el socialismo sea en América calco y copia.
Debe ser creación heroica", y esto lo entendió Mariátegui.
Para Antonio Melis, autor italiano, la figura de Mariátegui es trascendental en la historia de
América, pues según sus palabras lo considera como “el mayor intelectual
latinoamericano de nuestro siglo”, además; lo considera como el primer marxista de
América.
Críticas en contra del autor
Algunos críticos cuestionan la marcada perspectiva ideológica de Mariátegui,
argumentando que limita el alcance objetivo de su análisis. También señalan una
tendencia a simplificar en exceso la diversidad cultural y literaria del Perú, reduciéndola a
un esquema binario de colonialismo versus nacionalismo.
Se le cuestiona a Mariátegui no haber desarrollado un programa político concreto para
resolver el problema indígena, el idealizar demasiado al indígena, politizar excesivamente
la literatura, el que sus ensayos no tengan suficiente método académico y que a veces
caen en el ensayismo poético más que en el análisis riguroso.
Haya de la Torre consideraba que la interpretación del marxismo por parte de Mariátegui
era limitada y que no se ajustaba a la realidad peruana y latinoamericana. Argumentaba
que Marx se basó en la realidad europea y sus conclusiones no eran universalmente
aplicables. Respetaba el análisis de la realidad peruana realizado por Mariátegui, pero
consideraba que su enfoque marxista era limitado y proponía una alternativa con el
APRA, basada en el nacionalismo latinoamericano y un frente de clases más amplio.
Víctor Andrés Belaúnde criticó la perspectiva marxista de Mariátegui para analizar la
realidad peruana. Aunque Belaúnde tenía tendencias sociales progresistas, su
pensamiento estaba fundamentado en el catolicismo y una visión más tradicional de la
sociedad, lo que lo distanciaba del materialismo histórico y la lucha de clases planteada
por Mariátegui.
4. CONCLUSIONES
Primero - Condori Chambi, Wilver
Este ensayo enfatiza la necesidad urgente de una literatura comprometida con la realidad
nacional peruana y crítica frente a las influencias coloniales que aún persistían en el siglo
XX. La visión de Mariátegui sigue siendo relevante para entender la relación intrínseca
entre cultura, sociedad y política en el Perú contemporáneo.
Segundo - Galindo Taquire, Victor Andre
La iglesia ha apelado a distraer y fatigar el pensamiento con fórmulas y métodos vacíos
asi como también la religiosidad ha tenido un papel en la lucha por la independencia, y
que violencia histórica de los indios trasciende épocas y momentos económico.
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Ensayo académico 1 – 2025-1 – FIEE – UNI
Tercero - Gonzales Jimenez, Ian Josseph Satish
Este primer ensayo explica cómo la economía peruana se deformó desde la conquista,
reemplazando un sistema colectivista por uno extractivo. A lo largo de la República, las
estructuras coloniales se mantuvieron, e impidieron una transformación profunda en el
sistema peruano. El auge del guano y el salitre generó riqueza, pero no modificó las
bases económicas, donde finalmente se denuncia la persistencia del latifundismo feudal y
la falta de visión capitalista moderna.
Cuarto - Hernandez Chara, Franco Salvador Emanuel
Es una obra fundamental que ofrece una lectura crítica y profunda del Perú desde una
perspectiva marxista de Mariátegui, pero adaptada a la realidad andina. Mariátegui
identifica al latifundismo y la explotación del indígena como las raíces del atraso nacional.
Plantea una transformación estructural que incluya reforma agraria, educación popular y
cultura comprometida. Su pensamiento es original, no copia modelos europeos y
reivindica lo autóctono y lo popular. Esta obra sigue siendo clave para entender los
problemas sociales y culturales del Perú moderno.
Quinto - Huanchi Huanchi, Juan Daniel
Mariátegui critica fuertemente el centralismo limeño y el abandono de las regiones,
especialmente del Perú andino e indígena, por parte del Estado y las élites costeñas. En
su obra, señala cómo Lima ha concentrado el poder político, económico y cultural,
marginando a las provincias y profundizando las desigualdades estructurales. Al mismo
tiempo, reivindica el regionalismo, sobre todo el de los Andes, como un espacio clave
para entender la realidad peruana y como base para una transformación social auténtica.
Sexto - Julian Salas, Angelo Victor
Como estudiante, me hizo reflexionar sobre cómo muchos de los problemas que él señaló
el abandono del mundo indígena, la mala distribución de tierras o una educación desigual
todavía existen en distintas formas. Mariátegui demuestra que no basta con copiar
modelos europeos (como el marxismo clásico), sino que es necesario adaptarlos a la
realidad concreta del Perú y América Latina. Este enfoque impulsa a los universitarios a
pensar con autonomía y cuestionar ideas importadas sin contexto.
Séptimo - Jurado Llanos, Jack Paris
Los ensayos de Mariátegui nos dan a entender mediante la crítica una visión de la
realidad del país en los ámbitos sociales, económicos, educativos y políticos en esa
época, y como han ido evolucionando, contribuyendo en cómo podemos desarrollarnos
como nación y superar las dificultades que expone como las desigualdades sociales,
estos ensayos se pueden tomar como parte de referencia para el futuro por su gran
repercusión en plasmar los problemas sociales en las que estamos involucrados para
lograr una sociedad con el objetivo de ser más justa.
Octavo - Lacsamana Mendoza, Dylan Matthew
Mariátegui tenía una clara visión del Perú, y si bien su visión fue influenciada por los
ideales por los que se lo criticó, contribuyó en exponer la problemática que desde ya
reinaba el Perú. Problemas en los ámbitos políticos, económicos, sociales, culturales u
otros, de los que frecuentemente se dejaban de lado. Su obra ha contribuido a que
diferentes personas empiecen a tomar cartas en el asunto, lo cual ha resultado en una
mayor concientización de estos problemas. Sin duda es clave su participación en el Perú
actual.
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Noveno - Lopez Tuesta, Robin
Sin duda, el “Amauta” nos dejó un legado imperecedero y multifacético pues gracias a que
durante su corta existencia abarcó temas como el análisis social y el análisis político
podemos tener una visión clara de lo que significaba realidad nacional en ese entonces,
puso al descubierto los problemas que bajo su perspectiva el Perú necesitaba solucionar
para progresar y construir una sociedad más justa. Además, promovió el pensamiento
crítico ayudando así a futuros pensadores, políticos y activistas comprometidos con la
transformación social. Con todo esto queda claro que Mariátegui dejó una huella
imborrable en la historia de nuestro país.
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