Islendy Galván Gonzalez
A- 244712642
10018 Bob Wray RD
Knoxville Tenessee, 37923
Lugar de nacimiento: San Cristóbal Edo. Tachira Venezuela
Fecha de Nacimiento: 05/31/1973
Correo: islendygalvan@[Link]
Declaración Jurada
Yo, Islendy Jacqueline Galván González, Venezolana, mayor de edad, nacida en San Cristóbal,
Edo Táchira, Venezuela, en el año 1973, madre soltera de cuatro hijos varones, presento esta
declaración jurada con el fin de solicitar asilo político en los Estados Unidos de América. país en
el cual me encuentro en estos momentos ya que me vi obligada a abandonar el mio por causa
de la persecución política, amenazas hacia mi familia y intento de reclutamiento forzado de mis
hijos, un régimen oprecivo sistemático del gobierno venezolano por parte del PARTIDO
SOCIALISTA UNIDO PSUV.
Desde el año 2007 hasta el 2016 trabajé como funcionario publico en la Alcaldía del Municipio
Cárdenas. Durante ese periodo de tiempo, la alcaldía fue dirigida por Alcaldes opositores como
Alcaldes del chavismo, yo siempre mantuve una postura neutral antes cualquier cambio de
gobierno, comencé a sufrir presiones cada vez que cambiaba el mando político al chavismo.
Durante la gestión de un alcalde afín al chavismo, recibí una orden para manipular y cambiar los
nombres de una lista de beneficiarios de ayudas sociales. a la cual " Me negué", y esa misma
tarde fui llamada a la oficina del director de administración: “Galván, si tú no cooperas con la
revolución, no tienes cabida aquí. “Mi trabajo es técnico, yo no estoy aquí por política.”la
respuesta fue: “Entonces vete preparando, porque aquí se premia la lealtad, el compromiso con
la patria no la tibieza.” Desde ese día comenzaron a hacerme la vida imposible: me asignaban
tareas que no eran parte de mi cargo, me negaban permisos, y se generó un ambiente hostil
con otros compañeros adoctrinados.
Durante una jornada de “reunión ideológica”, se nos obligó a gritar consignas del PSUV. Yo me
mantuve en silencio. Una supervisora me gritó delante de todos: “¿Y tú qué te crees? ¿Una
escuálida infiltrada?” “No, yo solo estoy aquí para trabajar, no para hacer política.” “Pues
escoge: o te alineas, o te vas. Ya sabes cómo termina la gente que no obedece.” Salí llorando
esa noche. Pensé en renunciar, pero tenía cuatro hijos que alimentar. Aprendí a callar y resistir,
temiendo siempre perder mi empleo.
En 2014, con mucho esfuerzo logré graduarme como ingeniero en informática, en el 2016
acepté un cargo como jefe de oficina de sistemas, en Intavi (Instituto Tachirense de Vivienda)
en la Gobernación del estado Táchira. que para ese entonces era el Gobernador Vielma Mora
del partido PSUV, Al principio, todo parecía normal. Pero en 2017,dicho gobierno me exigen
que debo entrar a las filas de la Milicia Bolivariana de Venezuela, para conservar mi trabajo
como funcionario público, esto fue algo que viví muy fuerte por qué nos hacían meter a las
montañas a recibir entrenamiento militar y no me gustaba así que buscaba pretextos para no
asistir a dichas practicas.
En 2018 durante las protestas ciudadanas por falta de servicios, la seguridad escasez de
alimentos se nos convocó obligatoriamente a participar en contramarchas y actos de represión.
Me negué a asistir a ellas. Fui citada en la oficina del nuevo director político.“Usted está en un
cargo de confianza del gobierno bolivariano. Tiene que dar el ejemplo.” “Yo soy madre y padre
y no puedo llevar a mis hijos a una manifestación violenta.” “Entonces váyase preparando para
perder ese cargo... y también cuidado con lo que le pueda pasar a sus hijos. Nadie desobedece
a la revolución impunemente. ya que eso para ellos es traición a la patria” Volví a casa
temblando. Por primera vez, sentí que mis hijos estaban en peligro por culpa de mi trabajo.
En el 2019 en el departamento de vivienda INTAVI, me pidieron seleccionar solo a
simpatizantes del PSUV para recibir casas. Entregué una lista neutral y me llamaron: “¿Dónde
están los camaradas? ¿Por qué estás metiendo escuálidos en la lista?” “Porque esas personas
tienen más de cinco años esperando.” “¡No seas estúpida! El que no se pone la franela roja, no
recibe nada. Borra esos nombres o te los cargas tú.” Sentí impotencia. Una madre lloró frente a
mí ese día porque fue sacada de la lista de viviendas por no asistir a una marcha chavista. Yo
solo podía bajar la cabeza.
En 2023 fui trasladada sin explicación a la Fundación Fundes en la cual la directora es afecta al
chavismo, que me exigió ser integrante de un consejo comunal de mi sector y a participar como
policía comunal, donde la presión psicológica y física fue extrema. Nos hicieron desfilar con
uniformes, portar palos como armas y repetir consignas. Durante una jornada del clap, uno de
los entrenadores gritó: “Ustedes son la primera línea contra la traición interna. El que no
obedece es enemigo." Yo solo pensaba en mis hijos. Aquella noche, lloré sola, temblando. Me
sentía prisionera, sin poder renunciar ni escapar.
El más grave incidente en abril de 2024. Una mañana, llegaron a mi casa dos hombres en moto
con chaquetas de una institución pública. Dijeron: “Venimos a buscar a los muchachos. Van con
nosotros a la actividad del partido.” “¡Ellos No tienen por qué ir.” “Esto no es una opción. O van
por las buenas, o van por las malas. A ti ya te lo advirtieron.” Cerré la puerta como pude y llamé
llorando a mi hijo mayor, que ya estaba en Estados Unidos. Esa noche tomé la decisión más
dolorosa de mi vida: huir.
En mayo de 2024, salí de Venezuela junto a mis dos hijos , Mi hijo Bryan Leonardo no pudo
venir con nosotros porque su pareja estaba embarazada y él no quiso exponerla al peligro.
Iniciamos un viaje de casi cinco meses por tierra crusando; Colombia, Panamá, Costa Rica,
Honduras, Nicaragua y México, trabajando en las calles, durmiendo en andenes y plazas,
expuestos a todo tipo de peligros, aguantando hambre, frio, lluvia muchas veces, llorando y con
miedo cada día. entrando a Mexico fuimos secuestrados en Tuzla gutierrez, Mis hijos sufrieron
ansiedad, insomnio, pesadillas. Llegamos a los Estados Unidos en septiembre del 2024. Aquí
estamos intentando reconstruir nuestras vidas. No puedo volver a Venezuela ya que temo por
mi vida o ser privada de la libertad, Temo por la seguridad de mi hijo que quedó allá quien tuvo
que mudarse con su pareja a otro estado lejos del Táchira. Temo por vida de mis hijos. El
régimen chavista convirtió mi país en una cárcel donde no se permite disentir, donde las
madres son forzadas a entregar a sus hijos al servicio de la represión. Por eso, hoy,
humildemente, pido al gobierno de los Estados Unidos que me conceda protección y me
permita seguir viviendo en libertad, junto a mis hijos, lejos de la persecución y el miedo.
Atentamente,
Islendy Galván