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Asociacion 2

El documento detalla la solicitud de radicación presentada por los defensores de Arquímides José Rondón y Roger José Galindo Caramauta, quienes argumentan irregularidades procesales en su causa penal por legitimación de capitales y asociación. Se destaca la necesidad de trasladar el juicio a un circuito judicial diferente para garantizar la tutela judicial efectiva y el debido proceso, citando jurisprudencia relevante que apoya esta solicitud. La Sala de Casación Penal, bajo la ponencia del Dr. Maikel José Moreno Pérez, considera la radicación como un remedio ante la dilación y violaciones de derechos en el proceso judicial.
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Asociacion 2

El documento detalla la solicitud de radicación presentada por los defensores de Arquímides José Rondón y Roger José Galindo Caramauta, quienes argumentan irregularidades procesales en su causa penal por legitimación de capitales y asociación. Se destaca la necesidad de trasladar el juicio a un circuito judicial diferente para garantizar la tutela judicial efectiva y el debido proceso, citando jurisprudencia relevante que apoya esta solicitud. La Sala de Casación Penal, bajo la ponencia del Dr. Maikel José Moreno Pérez, considera la radicación como un remedio ante la dilación y violaciones de derechos en el proceso judicial.
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Magistrado Ponente Dr.

MAIKEL JOSÉ MORENO PÉREZ

Con fecha treinta y uno (31) de julio de 2015, fue recibida en la Secretaria de

la Sala de Casación Penal, SOLICITUD DE RADICACIÓN suscrita por los

abogados AMÍLCAR AQUINO TORRES y PABLO MÉNDEZ, inscritos en el

Instituto de Previsión Social del Abogado bajo los números 110433 y 137930,

defensores privados de los ciudadanos ARQUÍMEDES JOSÉ

RONDÓN y ROGER JOSÉ GALINDO CARAMAUTA, titulares de las cédulas

de identidad números 8965339 y 10289593, respectivamente.

Solicitud de radicación a la cual se le dio entrada el tres (3) de agosto de 2015,

asignándosele el alfanumérico AA30-P-2015-000323, siendo que, en fecha cuatro (4)

de agosto de 2015, se designó como ponente al Magistrado Doctor MAIKEL JOSÉ

MORENO PÉREZ, quien con tal carácter suscribe el presente fallo.

Actuación relacionada con la causa penal GP11-P-2014-001744, que cursa ante

el Tribunal Tercero de Primera Instancia en Funciones de Control del Circuito Judicial

Penal del Estado Carabobo (extensión Puerto Cabello), contra los

ciudadanos ARQUÍMEDES JOSÉ RONDÓN y ROGER JOSÉ GALINDO

CARAMAUTA, por la presunta comisión de los delitos de LEGITIMACIÓN DE

CAPITALES, previsto en el artículo 35 de la Ley Orgánica contra la Delincuencia

Organizada y Financiamiento al Terrorismo, y ASOCIACIÓN, previsto en el artículo

37 eiusdem, en perjuicio del Estado Venezolano.

En virtud de ello, designado para emitir pronunciamiento sobre la presente

solicitud de radicación, se resuelve en los términos siguientes:

FUNDAMENTOS DE LA SOLICITUD DE RADICACIÓN PROPUESTA

POR LA DEFENSA DE LOS CIUDADANOS ARQUÍMEDES JOSÉ

RONDÓN y ROGER JOSÉ GALINDO CARAMAUTA.

Consta en las actas, que los abogados AMÍLCAR


AQUINO TORRES y PABLO MÉNDEZ, en su condición de defensores privados

de los ciudadanos ARQUÍMEDES JOSÉ RONDÓN y ROGER JOSÉ GALINDO

CARAMAUTA, requirieron a esta Sala que la solicitud interpuesta fuese declarada

ha lugar y se ordenara su radicación en un Circuito Judicial Penal diferente al del

estado Carabobo (extensión Puerto Cabello), argumentándose:

“... DE LAS VIOLACIONES CON OCASIÓN AL DESORDEN

PROCESAL EN LA TRAMITACIÓN DE LA CAUSA (COMPETENCIA,

DECLINATORIA, INHIBICIÓN). Sin menoscabo a lo anterior, esta defensa

considera importante hacer del conocimiento de esta Sala de Casación Penal,

que en la tramitación de la causa se han consumado múltiples irregularidades

que consuman (sic) groseramente el desorden procesal que afecta la seguridad

jurídica de nuestros representados. Con gran preocupación, esta defensa

procede a efectuar la siguiente denuncia: Consta en el acta de audiencia de

presentación del ciudadano ARQUÍMEDES RONDÓN (...) celebrada en

fecha 10 de diciembre de 2014, luego de iniciada la audiencia, el Tribunal

deja constancia de que ‘LA JUEZA EN FUNCIONES DE CONTROL N° 2

SE DECLARA COMPETENTE PARA CONOCER EL PRESENTE

ASUNTO’. No obstante, consta en autos también que en fecha 19 de febrero

de 2015, el Tribunal de Primera Instancia en Funciones de Control N° 02 del

Circuito Judicial Penal del estado Carabobo, extensión Puerto Cabello, dictó

decisión, previa solicitud del Ministerio Público, mediante la cual DECLINÓ

LA COMPETENCIA al Tribunal de Primera Instancia en Funciones de

Control N° 03 del referido Circuito, con fundamento en el artículo 75 del

Código Orgánico Procesal Penal. Ahora bien honorables Magistrados de esta

Sala de Casación Penal, de la actuación delegada por los Tribunales de

Primera Instancia en Funciones de Control, surgen para nuestros

representados fundados elementos para considerar que no están siendo

juzgados de forma oportuna ni transparente, pues el Tribunal que en principio

se declaró competente (luego de iniciada la írrita audiencia de presentación),


luego reconoce su propia incompetencia y declina bajo una decisión judicial

INMOTIVADA (...) que simplemente hace referencia a la solicitud del

Ministerio Público. En tal sentido, no comprende esta defensa cómo es que el

Tribunal que se declaró competente para celebrar la írrita audiencia de

presentación contra el ciudadano ARQUÍMEDES RONDÓN, dos meses

después de haber sustanciado y conocido de las actuaciones de la causa, se

declara incompetente y declina. En tal sentido, por más que los representantes

de la Vindicta Pública, y los Jueces de Control que han conocido de la

presente causa, pretendan tapar el sol con un dedo, las normas tanto

procesales como constitucionales se encuentran erguidas en toda su vigencia

y, en tal sentido, no pueden ser sustituidas o relajadas mediante

solicitudes acomodaticias para una de las partes (Fiscalía) o interpretaciones

banales, que sólo recaen en desquiciar debido proceso, la tutela judicial

efectiva y que se utilizan con el velado objeto de perjudicar a nuestros

representados, como sujetos pasivos de la justicia penal. Para traer el

convencimiento de la manera como se violó el debido proceso, nos parece

oportuno definir el mismo, acogiendo para ello la definición dada por la Sala

Constitucional de nuestro Tribunal Supremo de Justicia, así: ‘Se denomina

debido proceso, a aquel proceso que reúne las garantías indispensables para

que exista una tutela judicial efectiva. Es a esta noción a la que alude al

artículo 49 de la Constitución de 1999, cuando expresa que el debido proceso

se aplicará a todas las actuaciones judiciales y administrativas’. Visto la

anterior definición, debemos concluir que siempre que en el proceso judicial

se vulnere la tutela judicial efectiva, a la que se contrae el artículo 26

constitucional, bien por sí mismo o por incompatibilidad de los postulados

contenidos en los ocho (08) ordinales del artículo 49 del mismo rango, se

estará inequívocamente violando el debido proceso, pues ese menoscabo

judicial se traducirá a tal verificación. Argüido como se encuentra todo lo


anterior, basta con una visión somera a las actuaciones del Tribunal,

convalidando descaradamente todos los errores cometidos por el Ministerio

Público, para concluir que la tutela judicial efectiva, el debido proceso y

dentro de ellos el derecho a la defensa no han sido resguardados en el proceso

penal que se le sigue a nuestros patrocinados. Asimismo, es importante

señalar que esta defensa, en reiteradas oportunidades ha tenido la necesidad

de diligenciar a fin de que se haga efectivo el traslado y en el expediente

original consta que casi todos los DIFERIMIENTOS son por FALTA DE

TRASLADO, con lo cual se extiende injustificadamente la situación de

nuestros representados. En tal sentido, se desprende que entre los funcionarios

judiciales y los jueces se produce un verdadero clima de tensión al momento

de trasladar a los imputados, generando una situación de alarma y estrés entre

los trabajadores tribunalicios, suficiente para generar una condición de

zozobra e intranquilidad ante la celebración de cualquier acto del proceso

relacionado con nuestros representados circunstancias que justifican la

necesidad de la RADICACIÓN, de la presente causa y, en consecuencia, sea

reubicado en un Circuito Judicial Penal de otra Circunscripción, a fin de

garantizar la tutela judicial efectiva a la que tiene derecho nuestros

representados (...) DE LA PROCEDENCIA DE LA PRESENTE

RADICACIÓN. La solicitud de radicación debe ser presentada ante la Sala

de Casación Penal, por cuanto las denuncias formuladas se refieren al proceso

penal que se sigue en contra de nuestros defendidos ARQUÍMEDES

RONDÓN y ROGER GALINDO. Así las cosas, la jurisprudencia de este

Máximo Tribunal de la República, en la Sala de Casación Penal, de fecha

reciente (17/07/2015) estableció lo siguiente: ‘... la radicación constituye una

excepción a la regla de competencia territorial, que consiste en excluir el

conocimiento del juicio a un tribunal con potestad jurisdiccional limitada por

el territorio, con el propósito de atribuirlo a otro de igual jerarquía, pero en un


circuito judicial penal de diferente área geográfica, dada la necesidad de

resguardar al proceso de influencias ajenas a la verdad procesal, que incidan

en su desenvolvimiento o influyan en la psiquis de los jueces o juezas a

quienes corresponde el conocimiento del asunto. Bajo este aspecto, la

radicación surge de la necesidad salvaguardar una correcta administración de

justicia, la cual debe encontrarse al margen de inconvenientes que puedan

interferir en la integridad e independencia del Poder Judicial’ (...) Asimismo

y respecto a la radicación, la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de

Justicia, en decisión N° 1329 del 20 de junio de 2002 (caso: Sucesora de la

Comunidad del Sitio de Suárez y Comuneros y Adjudicatarios del Lote C-1

del Sitio de Suárez) estableció: ‘Se trata de una institución ligada a que se

cumplan varios postulados consagrados en el artículo 26 constitucional, tales

como: 1. La tutela judicial efectiva de los derechos, que hacen valer las

personas ante los órganos jurisdiccionales; 2. El derecho a obtener con

prontitud la decisión correspondiente, es decir, el derecho de obtener una

justicia expedita, sin dilaciones indebidas; y, 3. La imparcialidad, idoneidad,

transparencia e independencia del órgano que juzga. Cuando es necesario que

estos postulados se cumplan, la figura del juez natural que no podía

cumplirlos, se debilita, y el legislador ha considerado que otro juez, que

originalmente no era el competente, se convierta en juez natural, a fin de que

se cumplan las garantías del artículo 26 constitucional. El Código Orgánico

Procesal Penal, contempla en el artículo 63, y en los casos de delitos graves,

procede la radicación: a) Si los delitos a juzgarse causen alarma, sensación o

escándalo público en la localidad donde se han de juzgar los hechos; b) En

este supuesto, es de pensar que la presión colectiva influya sobre los jueces y

su deber de imparcialidad, motivo por el cual es preferible que el juicio sea

conocido por un juez de otra localidad. Cuando por recusación, inhibición o

excusa de los jueces titulares y de sus suplentes y conjueces respectivos, el

proceso se paralice indefinidamente. Este último supuesto, que persigue


impedir la paralización indefinida de los procesos, no sólo debe funcionar con

relación a las recusaciones, inhibiciones o excusas de los jueces, sino con toda

actividad procesal que no puede ser manejada por los jueces y que convierta

al proceso, no en un instrumento para la declaración del derecho, sino todo lo

contrario, que nunca pueda sentenciarse el fondo, o que nunca lo sentenciado

pueda hacerse efectivo. No solo la paralización indefinida, que es una de las

causales de radicación previstas en el artículo 63 del Código Orgánico

Procesal Penal, sino que la dilación indefinida, cuyos efectos son idénticos a

los de la paralización, también tiene que ser causa de radicación de un juicio

cuando los jueces no pueden gobernarlo, así la ley no la contemple

expresamente. Siendo la radicación un remedio ante el incumplimiento de las

garantías constitucionales conexas con el derecho de acceso a la justicia, ella

-como institución- no es exclusiva del proceso penal, donde se la reconoce,

sino que es aplicable a cualquier proceso, donde las garantías del artículo 26

constitucional no pueden cumplirse por fallas en los componentes del sistema

de justicia. Para esta Sala, es inconcebible que la justicia de fondo no pueda

administrarse porque entre incidencias de toda índole, más recusaciones,

inhibiciones, declaratorias de incompetencia, etc., en un proceso, no logre

avanzar hacia su resolución definitiva, a pesar de que los Códigos prefijan

oportunidades procesales para las peticiones, y señalan los trámites que han

de darse a cada una. Fuera de los actos procesales que atienden a peticiones

determinadas, que señalan las leyes, no hay otros, a menos que se acuda al

artículo 607 del Código de Procedimiento Civil, el cual previene incidencias

por causas muy concretas. No está pensando el proceso, para que se llene de

peticiones, fuera de las expresamente previstas en la ley, y para que esas

peticiones no previstas, formen un laberinto que impida el avance del proceso.

Los jueces no pueden permitir tal situación, que es por demás ilegal y que

atenta contra el artículo 17 del Código de Procedimiento Civil, ya que el


abuso de los derechos procesales no es más que un tipo de fraude procesal, y

las peticiones inoportunas deben ser declaradas inadmisibles de inmediato.

Cuando los jueces de primera y segunda instancia que conocen de una causa,

no pueden corregir la dilación indefinida proveniente de peticiones abusivas,

ellos no pueden administrar justicia, y no lo están haciendo; máxime, cuando

esos jueces en defensa del orden público y las buenas costumbres, pueden de

oficio dictar las providencias que saneen el proceso, tal como lo facilita el

artículo 11 del Código de Procedimiento Civil. A juicio de esta Sala, y se

repite, la protección a las garantías establecidas en los artículo 26

constitucional y 257 eiusdem, que reza: ‘El proceso constituye un instrumento

fundamental para la realización de la justicia’, formado por trámites eficaces,

permite que la institución de la radicación opere en cualquier causa conocida

por los órganos jurisdiccionales, siempre que surjan las causales que la

permitan y sea solicitada a la Sala del Tribunal Supremo de Justicia que

pudiere conocer de la causa en alguna forma’. (Subrayado de la Sala). Así las

cosas, es preciso señalar que tan relevante es la institución procesal de la

radicación, que la propia Sala Constitucional ha establecido que también

procede la RADICACIÓN DE OFICIO, independientemente del estado en

que se encuentre, tal y como se desprende de su sentencia marco N° 743/2012,

en la cual estableció lo siguiente: ‘... La Sala ha establecido que en presencia

de una serie de incidencias dilatorias que atentan contra la justicia célere e

idónea a que se refiere el artículo 26 de la Constitución de la República

Bolivariana de Venezuela, se puede ordenar de oficio la radicación del juicio,

a los fines de preservar los valores constitucionales, incluso en el proceso

civil, dado que la misma -como se señaló en el fallo parcialmente citado- no

es una institución exclusiva del proceso penal, donde es reconocida. Es

oportuno destacar el precedente judicial N° 708 del 10 de mayo de 2001 (caso:

Juan Adolfo Guevara y otros), dictado por esta Sala Constitucional, en el cual
se estableció lo siguiente: ‘El derecho a la tutela judicial efectiva, de

amplísimo contenido, comprende el derecho a ser oído por los órganos de

administración de justicia establecidos por el Estado, es decir, no sólo el

derecho de acceso sino también el derecho a que, cumplidos los requisitos

establecidos en las leyes adjetivas, los órganos judiciales conozcan el fondo

de las pretensiones de los particulares y, mediante una decisión dictada en

derecho, determinen el contenido y la extensión del derecho deducido, de allí

que la vigente Constitución señale que no se sacrificará la justicia por la

omisión de formalidades no esenciales y que el proceso constituye un

instrumento fundamental para la realización de la justicia (artículo 257). En

un Estado Social de derecho y de justicia (artículo 2 de la vigente

Constitución), donde se garantiza una justicia expedita, sin dilaciones

indebidas y sin formalismos o reposiciones inútiles (artículo 26 eiusdem), la

interpretación de las instituciones procesales debe ser amplia, tratando que si

bien el proceso sea una garantía para que las partes puedan ejercer su derecho

de defensa, no por ello se convierta en una traba que impida lograr las

garantías que el artículo 26 constitucional instaura.’ Con base en lo anterior, y

en protección a la garantía establecida en los artículo 26 constitucional y

257 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, la Sala

considera procedente en el caso sublite radicar de oficio el proceso

penal seguido al ciudadano Miguel Rafael Ruiz Camero, en el Circuito

Judicial Penal del estado Aragua, y en consecuencia ordena que la causa

penal sea enviada en el estado en que se encuentre, al Presidente del

mencionado Circuito Judicial para que previa distribución al juzgado

correspondiente, continúe la misma. Así se declara.’ (Subrayado y negrillas

de los solicitantes). En el presente caso es evidente la gravedad de los delitos

acusados a nuestros defendidos, considerando además la particularidad de los

hechos sobre los cuales trata la investigación (descritos en el primer punto de

este escrito), los cuales causan impacto social y colectivo, incidiendo en el


normal desenvolvimiento del proceso penal, al punto tal que todos los

funcionarios judiciales del Circuito Judicial Penal del estado Carabobo,

extensión Puerto Cabello, sienten temor y zozobra cuando les corresponde

tramitar cualquier solicitud relacionada con la causa de nuestros defendidos.

En consecuencia, solicitamos la diligente y eficaz intervención de la máxima

autoridad judicial en materia penal de la República que es la Sala de Casación

Penal del Tribunal Supremo de Justicia, la que en casos muy similares al

presente, ha restituido los Derechos que habían sido conculcados,

reafirmando el imperio de la Constitución y de la Ley, y así lo pedimos en el

presente caso, por cuanto estamos ante una situación de manifiesta injusticia

que se traduce en violaciones a la TUTELA JUDICIAL EFECTIVA, que

requieren de la RADICACIÓN del proceso penal que se le sigue a nuestros

defendidos. PETITORIO. Con fundamento en todos los argumentos de hecho

y de derecho ampliamente expuestos (...) solicitamos muy respetuosamente

a esta honorable Sala Penal del Tribunal Supremo de Justicia que DECLARE

CON LUGAR la presente solicitud y, en consecuencia, RADIQUE la causa

penal N° GP11-P-2014-001744, seguida contra nuestros defendidos, y sea

REMITIDA a otro Circuito Judicial Penal distinto al del estado Carabobo,

extensión Puerto Cabello...”.

II

COMPETENCIA DE LA SALA DE CASACIÓN PENAL

La competencia para que el Tribunal Supremo de Justicia en Sala de Casación

Penal conozca de las solicitudes de radicación materializadas en los procesos penales

en curso, se encuentra establecida en el numeral 3 del artículo 29 de la Ley Orgánica

del Tribunal Supremo de Justicia, que dispone:

“Son competencias de la Sala Penal del Tribunal Supremo de Justicia: (...) 3.

Conocer las solicitudes de radicación de juicio”.


En consecuencia, corresponde a la Sala de Casación Penal pronunciarse sobre

la solicitud de radicación propuesta por la defensa de los ciudadanos ARQUÍMEDES

JOSÉ RONDÓN y ROGER JOSÉ GALINDO CARAMAUTA. Así se declara.

III

DE LOS HECHOS

De acuerdo al escrito de solicitud de radicación presentado por los

abogados AMÍLCAR AQUINO TORRES y PABLO MÉNDEZ, en su

carácter acreditado anteriormente, los hechos por los cuales se sigue la presente
causa

en contra de los ciudadanos ARQUÍMEDES JOSÉ RONDÓN y ROGER JOSÉ

GALINDO CARAMAUTA, son los siguientes:

“... En fecha 7 de diciembre de 2014, el Ministerio Público tuvo conocimiento

a través del acta policial levantada y suscrita por los funcionarios militares,

1TTE. (GNB) FRANCO PAOLO RIZZI PÉREZ, S/1 DARWIN SANOJA

RODRÍGUEZ, y S/AY DOUGLAS MENDOZA, adscritos los dos primeros a

la Unidad Especial Regional Antidrogas con sede en Puerto Cabello y el último

a la Tercera Compañía del Destacamento N° 41 de la Guardia Nacional de

Venezuela, quienes a su vez obtuvieron información por parte del equipo móvil

de inteligencia del Comando Nacional Antidrogas de la Guardia Nacional

Bolivariana que, en la moto nave de nombre BF. IPANEMA, IMO:9433145,

de bandera liberiana, procedente del puerto de EVERGLADES de Estados

Unidos de América, transportaba un vehículo amparado con el

BLPEVPBL22456, con desembarque en el Puerto Marítimo de Puerto Cabello,

el cual presuntamente contenía de manera oculta mercancía no declarada

(divisas). Vista la información obtenida, el día 7 de diciembre del referido año,

siendo aproximadamente las 02:30 horas de la madrugada, atracó en el muelle


Nro. 26 del Puerto Marítimo de Puerto Cabello, la referida motonave, por lo

que constituidos procedieron a trasladarse a dicho muelle, a los fines de

presenciar la descarga de la mercancía en calidad de importación a bordo de la

motonave. Así pues, siendo aproximadamente las 09:00 horas de la mañana se

presentó un ciudadano quien se identificó como MARIO RICARDO

SÁNCHEZ PORTUGUEZ, quien se desempeña como Supervisor de

Operaciones de la AGENCIA NAVIERA EUROLOGISTIC, en el muelle Nro.

26, con la finalidad de iniciar labores inherentes a su cargo y que mantuvo

comunicación con la comisión, por cuanto se solicitó la prioridad de descargar

un (1) vehículo, marca Ford, color blanco, el cual se encontraba a bordo de un

Flat Rack. En relación al referido requerimiento, el ciudadano MARIO

RICARDO SÁNCHEZ PORTUGUEZ, informó a la comisión policial la

imposibilidad de descargar el vehículo por instrucciones del Departamento de

Planificación de las empresas EURO LOGISTIC y de la línea Naviera KING

OCEAN, toda vez que dicho vehículo sólo debía ser movilizado a bordo de la

motonave, porque este no sería su puerto de descarga; oída tal manifestación,

la comisión exhibió al representante de la Agencia Naviera el manifiesto de

importación BL Nro. PEVPBL22456, recibido del equipo móvil de

inteligencia, el cual indicaba que el destino y puerto de descarga era el puerto

marítimo de Puerto Cabello, por lo que procedieron a efectuar la descarga del

vehículo en cuestión, constatándose que se trata de un (1) vehículo marca Ford,

tipo Camión, color Blanco, desprovisto de placas identificativas,

encontrándose a bordo de éste un (1) contenedor, tipo Flat Rack, siglas Nro.

TRIU0778031, teniendo como proveedor Double Ace Cargo, INC, FMC #

16078NF 11027NW STREET MEDLEY, FL 33178, ESTADOS UNIDOS y

como consignatario o destinatario de recibir el equipo, es decir, el vehículo el

ciudadano ARQUÍMEDES JOSÉ RONDÓN. Así las cosas, el ciudadano

MARCOS RAFAEL GUTIÉRREZ BERRIOS, titular de la cédula de identidad

N° 15.104.897, Gerente de Operaciones de la empresa ROYAL


ESTIBADORES, la cual realizó los trámites de agenciamiento y los servicios

portuarios del indicado Buque IPANEMA, remitió a la Unidad Antidrogas de

la Guardia Nacional Bolivariana de Venezuela N° 41 con sede en Puerto

Cabello, un oficio S/N de fecha 07/12/2014, consignó un juego de correos

electrónicos emitidos por la línea naviera KING OCEAN SERVICES LTD, en

el que giraba la instrucción desde la oficina de Miami Estados Unidos, de no

descargar y devolver el equipo (vehículo en comento) al puerto de origen.

Posteriormente, la comisión militar procedió a trasladar el vehículo tipo

camión cesta, hacia el equipo no intrusivo de RX, ubicado dentro de la Zona

Portuaria del Puerto Marítimo de Puerto Cabello, siendo operada por el

Servicio Nacional Integrado de Administración Aduanera y Tributaria

(SENIAT), conjuntamente con funcionarios adscritos a la 3CIA de

Destacamento Nro. 412CZGNB41, el cual fue conducido por un ciudadano, a

quien le solicitaron la colaboración a los fines de ser testigo del procedimiento,

manifestando el mismo no tener impedimento, cuya identificación se omite,

conforme a las estipulaciones del artículo 23 de la Ley Orgánica de Protección

a la Víctima, Testigos y además sujetos procesales. Seguidamente se procedió

a la inspección del vehículo, observando sombras no comunes, situadas

específicamente en la parte posterior del vehículo automotor, comprendido por

la plataforma y estructura del mismo, trasladando, nuevamente el vehículo

hasta la sede principal del Puerto de Comandado de la Unidad Regional de

Inteligencia Antidrogas N° 41 Carabobo, para su resguardo y revisión. Una vez

en el Comando, se procedió a trasladar la plataforma del vehículo, observando

que se encontraba de forma oculta una bolsa transparente donde se puedo

observar que la misma contenía en su interior billetes de moneda extranjera

(dólares), motivo por el cual se procedió a efectuar el traslado del vehículo

hasta el Destacamento Nro. 412 del Comando de Zona de la Guardia Nacional,

con la finalidad de la seguridad a la inspección que se llevaría a cabo. En ese


orden de ideas, procedieron los funcionarios a efectuar revisión del vehículo

en presencia de los testigos, iniciando desde el interior de la cabina del mismo,

revisando todas las áreas, sin encontrar ningún tipo de objeto oculto en esta

parte, posteriormente se procedió a iniciar la inspección en la parte posterior

(plataforma) donde ya se había evidenciado una bolsa trasparente con moneda

extranjera en su interior, realizando la apertura total de las láminas con el uso

del esmeril y un equipo oxicorte, observando que la misma se encontraba

dividida por vigas de acero, formando siete (07) comportamientos, los cuales

cuatro (04) contenían en su interior bolsas plásticas trasparentes contentivas en

su interior de moneda extranjera de diferentes denominaciones así como

también billetes sin empacar que se encontraban deteriorados por la humedad,

sustrayendo todos los paquetes, los cuales se trasladaron hacia la oficina del

personal del Destacamento N° 412 de la Guardia Nacional, con la finalidad de

efectuar el conteo total del dinero encontrado. En fecha 09/12/2014, el

ciudadano ARQUÍMEDES RONDÓN, fue aprehendido, luego de haber

acompañado voluntariamente a los funcionarios para una ‘entrevista’, en virtud

de orden de aprehensión expedida vía telefónica, de la cual nunca se le informó,

otorgada bajo urgencia y necesidad por el Juzgado N° 3 de Primera Instancia

en Funciones de Control del Circuito Judicial Penal del estado Carabobo,

extensión Puerto Cabello...”.

IV

CONSIDERACIONES PARA DECIDIR

Como principio general que rige el proceso penal, la competencia de un

tribunal para el juzgamiento de un hecho punible está determinada, entre otros

elementos, por el territorio. Por ello, conforme al encabezado del artículo 58 del

Código Orgánico Procesal Penal, el conocimiento del proceso penal corresponderá al

tribunal del lugar donde el delito se haya consumado.


Sin embargo, la radicación constituye una excepción a la regla de competencia

territorial, que consiste en excluir el conocimiento del juicio a un tribunal con potestad

jurisdiccional limitada por el territorio, con el propósito de atribuirlo a otro de igual

jerarquía, pero en un circuito judicial penal diferente al área geográfica, dada la

necesidad de resguardar al proceso de influencias ajenas a la verdad procesal, que

incidan en su desenvolvimiento o influyan en la psiquis de los jueces o juezas a

quienes corresponde el conocimiento del asunto.

Bajo este aspecto, la radicación surge de la necesidad de salvaguardar una

correcta administración de justicia, la cual debe encontrarse al margen de

inconvenientes que puedan interferir en la integridad e independencia del Poder

Judicial.

Formalmente, el artículo 64 del Código Orgánico Procesal Penal limita los

supuestos para la procedencia de la radicación, enmarcándolos en: 1) cuando se trate

de delitos graves, cuya perpetración cause alarma, sensación o escándalo público; y

2) cuando por recusación, inhibición o excusa de los jueces o juezas titulares y de sus

suplentes respectivos, el proceso se paralice indefinidamente, después de presentada

la acusación por el o la fiscal.

Por consiguiente, la radicación de una causa penal se justifica solo en el caso

de delitos graves, determinados por el perjuicio ocasionado a la colectividad o al

individuo y por factores tan diversos como la condición del agresor y del agredido,

las relaciones existentes entre ellos, las funciones que respectivamente desempeñan

en la sociedad de que forman parte, los medios utilizados por el delincuente y la forma

de cometer el hecho, cuya perpetración ocasione un estado de alarma, sensación o

escándalo público, producto de una inquietud o impresión por un peligro, o como

causa de una conmoción por un hecho.

Por tal motivo, la interposición de la solicitud de radicación exige la clara

descripción de las circunstancias de modo, tiempo y lugar, conjuntamente con el

señalamiento de las incidencias ocurridas en el curso de la causa, la identificación de

la instancia y el estado actual del proceso, acompañadas de las referencias


periodísticas y documentales que demuestren la existencia de un obstáculo ostensible

para el adecuado desenvolvimiento del juicio en el circuito judicial penal donde se

desarrolla.

Debiendo destacar que la solicitud de radicación es de derecho estricto,

limitada por las formalidades de ley. Por consiguiente, su procedencia se restringe al

cumplimiento de los requisitos legales establecidos en el artículo 64 del Código

Orgánico Procesal Penal, procurándose garantizar el debido proceso y la tutela

judicial de los y las justiciables.

En esta oportunidad, la Sala observa que, la defensa solicitante fundamenta la

pretensión radicatoria en particular por tratarse de delitos graves, advirtiendo así que

la sola comisión de estos, en principio, causan escándalo, conmoción, admiración y la

exacerbación en la colectividad, específicamente en la ciudad de Puerto Cabello del

estado Carabobo.

Señalaron que los hechos investigados y por los cuales fueron acusados los

ciudadanos ARQUÍMEDES JOSÉ RONDÓN y ROGER JOSÉ GALINDO

CARAMAUTA (Legitimación de Capitales y Asociación), devienen de

acontecimientos ocurridos en el Puerto Marítimo de Puerto Cabello estado Carabobo,

describiéndose de esta manera un retardo que a su decir afecta negativamente la

agilización del proceso penal, por circunstancias atribuidas a los operadores de

justicia.

A tales efectos señalaron que “... esta defensa considera importante hacer del

conocimiento a esta Sala de Casación Penal, que en la tramitación de la causa se han

(...) [verificado] múltiples irregularidades que consuman groseramente el desorden

procesal que afecta la seguridad jurídica de nuestros representados...”. Asimismo “...

Consta en el acta de audiencia de presentación del ciudadano

ARQUÍMEDES JOSÉ RONDÓN (...) celebrada en fecha 10 de diciembre de 2014,

luego de iniciada la audiencia, el Tribunal deja constancia de que “LA JUEZA EN

FUNCIONES DE CONTROL N° 2 SE DECLARA COMPETENTE PARA


CONOCER EL PRESENTE ASUNTO...”.

Sin embargo, refieren que “... consta en autos también que en fecha 19 de

febrero de 2015, el Tribunal de Primera Instancia en Funciones de Control N° 02 del

Circuito Judicial Penal del estado Carabobo, extensión Puerto Cabello, dictó decisión,

previa solicitud del Ministerio Público, mediante la cual DECLINÓ LA

COMPETENCIA al Tribunal de Primera Instancia en Funciones de Control N° 03 del

referido Circuito, con fundamento en el artículo 75 del Código Orgánico Procesal

Penal...”.

Sobre el mismo aspecto expusieron “... es evidente la gravedad de los delitos

acusados a nuestros defendidos, considerando además la particularidad de los hechos

sobre los cuales trata de la investigación (descritos en el primer punto de este escrito),

los cuales causan impacto social y colectivo, incidiendo en el normal

desenvolvimiento del proceso penal...”.

Concluyendo que “... es importante señalar que esta defensa, en reiteradas

oportunidades ha tenido la necesidad de diligenciar a fin de que se haga efectivo el

traslado y en el expediente original consta que casi todos los DIFERIMIENTOS son

por FALTA DE TRASLADO, con lo cual se extiende injustificadamente la situación

de nuestros representados...”, manifestando que las peticiones elevadas a la instancia

jurisdiccional no son atendidas, según su criterio, porque la alarma y sensación que

ha producido los hechos han conllevado a “... que todos los funcionarios judiciales

del Circuito Judicial Penal del estado Carabobo, extensión Puerto Cabello, sienten

temor y zozobra cuando les corresponde tramitar cualquier solicitud relacionada con

la causa de nuestros defendidos...”.

Expuesto lo anterior, la Sala constató que cursa en los folios 4 y 5 de la presente

solicitud de radicación, ambos inclusive, un recuento del estado actual de la causa,

efectuada en los siguientes términos:

“... En fecha 10/12/2014, se celebra la audiencia de presentación del

ciudadano ARQUÍMEDES JOSÉ RONDÓN, ante el Juzgado N° 2 de


Primera Instancia en Funciones de Control del Circuito Judicial Penal del

estado Carabobo, extensión Puerto Cabello, que ‘SE DECLARA

COMPETENTE PARA CONOCER’ y decreta la medida judicial preventiva

de libertad y acuerda medida ‘genérica’ de incautación sobre los bienes

relacionados con la causa. En fecha 27/12/2014, el ciudadano ROGER JOSÉ

GALINDO CARAMAUTA fue aprehendido, en virtud de orden de

aprehensión expedida vía telefónica por supuesta urgencia y necesidad por el

Juzgado N° 2 de Primera Instancia en Funciones de Control del Circuito

Judicial Penal del estado Carabobo, extensión Puerto Cabello. En fecha

28/12/2014, se celebra la audiencia de presentación del ciudadano ROGER

JOSÉ GALINDO CARAMAUTA, ante el Juzgado N° 2 de Primera Instancia

en Funciones de Control del Circuito Judicial Penal del estado Carabobo,

extensión Puerto Cabello, que decreta la medida judicial privativa de libertad

y acuerda medida ‘genérica’ de incautación sobre bienes relacionados con la

causa. En fecha 19/01/2015, el Juzgado N° 2 de Primera Instancia en

Funciones de Control del Circuito Judicial Penal del estado Carabobo,

extensión Puerto Cabello, publicada la decisión de la audiencia presentación

celebrada al ciudadano ARQUÍMEDES JOSÉ RONDÓN. En fecha

21/01/2015, el Juzgado N° 2 de Primera Instancia en Funciones de Control

del Circuito Judicial Penal del estado Carabobo, extensión Puerto Cabello,

publica la decisión de la audiencia de presentación celebrada al ciudadano

ROGER JOSÉ GALINDO CARAMAUTA. En fecha 22/01/2015, el

Ministerio Público presenta acusación contra el ciudadano

ARQUÍMEDES JOSÉ RONDÓN, ante el Juzgado N° 2 de Primera Instancia

en Funciones de Control del Circuito Judicial Penal del estado Carabobo,

extensión Puerto Cabello, por la presunta comisión de los delitos de

LEGITIMACIÓN DE CAPITALES y ASOCIACIÓN PARA DELINQUIR.

En fecha 11/02/2015, el Ministerio Público presenta acusación contra el


ciudadano ROGER JOSÉ GALINDO CARAMAUTA, ante el Juzgado N° 2

de Primera Instancia en Funciones de Control del Circuito Judicial Penal del

estado Carabobo, extensión Puerto Cabello, por la presunta comisión de los

delitos LEGITIMACIÓN DE CAPITALES y ASOCIACIÓN PARA

DELINQUIR. En fecha 18/02/2015, el Ministerio Público solicita ante el

Juzgado N° 2 de Primera Instancia en Funciones de Control del Circuito

Judicial Penal del estado Carabobo, extensión Puerto Cabello, que decline la

competencia con fundamento en el artículo 75 del Código Orgánico Procesal

Penal. En fecha 19/02/2015, el Juzgado N° 2 de Primera Instancia en

Funciones de Control del Circuito Judicial Penal del estado Carabobo,

extensión Puerto Cabello, declina la competencia al Juzgado N° 3 de Control

del referido Circuito Judicial Penal. En fecha 15/02/2015, el Juzgado N° 3 de

Primera Instancia en Funciones de Control del Circuito Judicial Penal del

estado Carabobo, extensión Puerto Cabello, se INHIBE del conocimiento de

la presente causa...”.

Anexo a la solicitud de radicación, los requirentes presentaron una serie de

copias simples de las actuaciones, consignadas en el orden que se indican a

continuación:

1.- Auto del ocho (8) de abril de 2015, emanado del Tribunal 3 de Primera

Instancia en Funciones de Control del Circuito Judicial Penal del estado Carabobo,

extensión Puerto Cabello, dictado por el Juez NEPTALÍ BARRIOS BENCOMO,

en el que se deja constancia del diferimiento de la audiencia preliminar solicitada por

la defensa privada de los ciudadanos ARQUÍMEDES JOSÉ RONDÓN y ROGER

JOSÉ GALINDO CARAMAUTA, pues se requieren copias de actuaciones para

ejercer las acciones jurídicas, vista la declinatoria de competencia dictada por el

Tribunal 2 de la aludida circunscripción judicial; en consecuencia se decide “...

Diferir y fijar nuevamente Audiencia Preliminar para el día MIÉRCOLES 06-05-

2015, A LAS 10:00 HORAS DE LA MAÑANA...”.

2.- Auto del nueve (9) de diciembre de 2014, emanado del Tribunal Segundo de
Primera Instancia en Funciones de Control del Circuito Judicial Penal del estado

Carabobo, extensión Puerto Cabello, dictado por la Jueza JACKELINE

VILLANUEVA ROMERO, dada la petición efectuada por la

Abogada MARISELA DE ABREU RODRÍGUEZ, Fiscal Provisoria Séptima del

Ministerio Público a Nivel Nacional con Competencia Plena y Abogado LUIS

JAVIER LOZANO SILVA, Fiscal Auxiliar Interino Décimo Segundo Encargado de

la Fiscalía Vigésima Quinta del Ministerio Público del estado Carabobo con

Competencia en Materia Contra las Drogas, relacionada con la medida judicial de

privación preventiva de libertad, en el que se emite entre otras como pronunciamiento

“... PRIMERO: SE RATIFICA LA ORDEN DE APREHENSIÓN en contra del

ciudadano ARQUÍMEDES JOSÉ RONDÓN (...) conforme a los parámetros

establecidos en los numerales 1, 2 y 3 del artículo 236 del Código Orgánico Procesal

Penal, en armonía con lo establecido en los artículos 237 y 238 eiusdem...”.

3.- Auto del veintisiete (27) de diciembre de 2014, emanado del Tribunal

Segundo de Primera Instancia en Funciones de Control del Circuito Judicial Penal del

estado Carabobo, extensión Puerto Cabello, dictado por la Jueza JACKELINE

VILLANUEVA ROMERO, dada la petición efectuada por la abogada MARISELA

DE ABREU RODRÍGUEZ, Fiscal Provisoria Séptima del Ministerio Público a

Nivel Nacional con Competencia Plena y abogado LUIS JAVIER LOZANO

SILVA, Fiscal Auxiliar Interino Décimo Segundo Encargado de la Fiscalía Vigésima

Quinta del Ministerio Público del estado Carabobo con Competencia en Materia

Contra las Drogas, relacionada con la medida judicial de privación preventiva de

libertad, en el que se emite como pronunciamiento lo siguiente: “... ÚNICO: SE

RATIFICA LA ORDEN DE APREHENSIÓN en contra del ciudadano ROGER

JOSÉ GALINDO CARAMAUTA (...) conforme a los parámetros establecidos en los

numerales 1, 2 y 3 del artículo 236 del Código Orgánico Procesal Penal, en armonía

con lo establecido en los artículos 237 y 238 eiusdem...”.

4.- Auto del diecinueve (19) de enero de 2015, emanado del Tribunal
Segundo de Primera Instancia en Funciones de Control del Circuito Judicial Penal del

estado Carabobo, extensión Puerto Cabello, dictado por la Jueza JACKELINE

VILLANUEVA ROMERO, donde se plasma la motivación que dio lugar a que el

día diez (10) de diciembre de 2014, en la correspondiente Audiencia Especial de

Presentación se decretase medida judicial privativa preventiva de libertad, en contra

del ciudadano ARQUÍMEDES JOSÉ RONDÓN; y en donde se sostuvo que:

“... PRIMERO: Admite la imputación formulada por el representante de la

Fiscalía 25 del Ministerio Público en contra del ciudadano ARQUÍMEDES

JOSÉ RONDÓN (...) por la presunta comisión de los delitos de

LEGITIMACIÓN DE CAPITALES, previsto y sancionado en el artículo 35

de la Ley Orgánica Contra la Delincuencia Organizada y Financiamiento al

Terrorismo y el delito de ASOCIACIÓN ILÍCITA PARA DELINQUIR,

previsto y sancionado en el artículo 37 eiusdem (...) SEGUNDO: Se decreta

Medida Privativa Judicial Preventiva de Libertad, de conformidad con los

artículos 236 numerales 1, 2 y 3, 237 numerales 2 y 3, 238 y parágrafo

primero del Código Orgánico Procesal Penal, en contra del imputado

ARQUÍMEDES JOSÉ RONDÓN (...) TERCERO: Se acuerda proseguir la

averiguación por la vía ordinaria de conformidad con el artículo 373 del

Código Orgánico Procesal Penal...”.

5.- Auto del veintiuno (21) de enero de 2015, emanado del Tribunal

Segundo de Primera Instancia en Funciones de Control del Circuito Judicial Penal del

estado Carabobo, extensión Puerto Cabello, dictado por la Jueza JACKELINE

VILLANUEVA ROMERO, donde se plasma la motivación correspondiente a lo

resuelto por dicho tribunal en la Audiencia Especial de Presentación celebrada el día

veintiocho (28) de diciembre de 2014, donde fue decretada medida judicial privativa

preventiva de libertad, en contra del ciudadano ROGER JOSÉ GALINDO

CARAMAUTA, del cual se evidencia entre otras cosas lo siguiente:

“... PRIMERO: Se admite la imputación formulada por la representante de la


Fiscalía 25 del Ministerio Público en contra del ciudadano ROGER JOSÉ

GALINDO CARAMAUTA (...) por la presunta comisión de los delitos de

LEGITIMACIÓN DE CAPITALES, previsto y sancionado en el artículo 35

de la Ley Orgánica Contra la Delincuencia Organizada y Financiamiento al

Terrorismo y el delito de ASOCIACIÓN ILÍCITA PARA DELINQUIR,

previsto y sancionado en el artículo 37 eiusdem (...) SEGUNDO: Decreta

Medida Privativa Judicial Preventiva de Libertad, de conformidad con los

artículos 236 numerales 1, 2 y 3 y 237 numerales 2 y 3, 238 y parágrafo

primero del Código Orgánico Procesal Penal, en contra del imputado ROGER

JOSÉ GALINDO CARAMAUTA (...) TERCERO: Se autoriza al Ministerio

Público a proseguir la averiguación por la vía ordinaria de conformidad con

el artículo 373 del Código Orgánico Procesal Penal...”.

Atendiendo a lo señalado, y observándose de esta manera los hechos narrados

en la solicitud, así como la muestra de recaudos adheridas a dicho escrito, se precisa

la configuración del primero de los supuestos indicados en el artículo 64 del Código

Orgánico Procesal Penal, donde se prevé el cambio de radicación o sede del

proceso, “... cuando se trate de delitos graves, cuya perpetración cause alarma,

sensación o escándalo público...”.

Y es que en este primer supuesto de la norma, no se puede supeditar a que la

máxima sea que la radicación proceda por la sola existencia de menciones

periodísticas en lo que concierne al delito investigado, inclusive habiéndola de una

manera excesiva tanto en la prensa local como en la nacional, si se está tratando con

delitos graves esto conlleva en primer lugar a que la sola comisión de éstos, traiga

consigo escándalos, conmociones así como admiraciones y también exacerbaciones

de los ánimos como consecuencia del daño hecho al bien jurídico tutelado.

Justamente, con relación al tema, esta Sala ha señalado en sentencia número

582, del veinte (20) de diciembre de 2006, respecto a la gravedad del delito como

circunstancia determinante para proceder a la radicación del caso, lo siguiente:


“... Respecto a la gravedad del delito es importante señalar que muchos

doctrinarios han relacionado el carácter grave de los delitos con las penas más

severas. No obstante, ha sido jurisprudencia reiterada, el criterio sostenido

por la hoy extinta Corte Suprema de Justicia, en cuanto a que la expresión

‘delitos graves’ debe ser interpretadas de una manera más lata y general y no

tan restringida. Esto es, que la gravedad del delito va a depender del perjuicio

o daño ocasionado a la colectividad o al individuo ‘(...) teniendo en cuenta

factores tan diversos como la condición del agresor y del agredido, las

relaciones existentes entre ellos (...) las funciones que respectivamente

desempeñan en la sociedad de que forman parte, los medios utilizados por el

delincuente y la forma de cometer el hecho, más las circunstancias agravantes,

atenuantes o eximentes de responsabilidad...’. De manera que, aceptar la

interpretación restringida de la expresión ‘delitos graves’, hace nugatoria la

procedencia del instituto procesal de la radicación, en aquellos juicios

seguidos por delitos con un quantum no elevado de pena, atentando

flagrantemente contra los fines de la radicación (excluir influencias extrañas

a la verdad procesal y a la recta aplicación de la Ley en los juicios, penales)

y contra el deber del estado de garantizar una justicia gratuita, accesible,

imparcial, idónea, transparente, autónoma, independiente, responsable,

equitativa y expedita, sin dilaciones indebidas, sin formalismos o

reposiciones inútiles (Artículo 26 de la Constitución de la República

Bolivariana de Venezuela). Por consiguiente, las adversas repercusiones del

delito son lo que, en definitiva, incide ‘... en la buena marcha de la

administración de justicia y en el seno de la comunidad a la cual alcanza su

influencia...’ y lo que explica y justifica la radicación de un juicio (GF

Nro.55, p. 75)...”.

Sin embargo, como resultado de lo anteriormente expuesto, es de remarcar que

concurre una circunstancia adicional, y es que de ninguna manera se puede colocar al

escándalo propiamente dicho, como el aditivo esencial para que derive la radicación,
en absoluto, cuando se usa este término debe representarse aquel como causal no
solo

de alarma, sino también de inquietud y el temor por el peligro que representa; o por

el contrario como sensaciones o emociones producidas dadas las connotaciones del

hecho; sin desvirtuar que ha de tratarse de aquella alarma que también sienten los

imputados, víctimas, testigos y en general todo aquel cuerpo de sujetos procesales.

Por consiguiente, debe ser una alarma o escándalo que debido a su magnitud

pueda adentrarse y corroer el ánimo del juez en el momento del proceso valorativo

incidiendo en su dictamen.

En este caso, los peticionarios dan cuenta en su escrito de la inseguridad con lo

cual vienen actuando los funcionarios judiciales del Circuito Judicial Penal del Estado

Carabobo, atemorizados ante la realización de ciertas actividades; lo cual, a su decir,

repercuta en el buen desenvolvimiento de este proceso penal, comentándose que se

“... siente temor y zozobra cuando les corresponde tramitar cualquier solicitud

relacionada con la causa de nuestro defendido”.

En ese orden de ideas, encuentra la Sala que los hechos que se pretenden

enjuiciar en la presente causa, constituyen delitos graves, como lo es la Legitimación

de Capitales y el de Asociación.

En primer término, la Ley Orgánica Contra la Delincuencia Organizada y

Financiamiento al Terrorismo en su artículo 35, tipifica el delito de legitimación de

capitales, así:

“... Quien por sí o por interpuesta persona sea propietarios o propietaria,

poseedor o poseedora de capitales, bienes, fondos, haberes o beneficios, a

sabiendas de que provienen directa o indirectamente de una actividad ilícita

será penado o penada con prisión de diez a quince años y multa equivalente

al valor del incremento patrimonial ilícitamente obtenido. La misma pena se

aplicará a quien por sí o por interpuesta persona realice las actividades


siguientes: - La conversión, transferencia o traslado por cualquier medio de

bienes, capitales, haberes, beneficios o excedentes con el objeto de ocultar o

encubrir el origen ilícito de los mismos o de ayudar a cualquier persona que

participe en la comisión de tales delitos a eludir las consecuencias jurídicas

de sus acciones.- El ocultamiento, encubrimiento o simulación de la

naturaleza, origen, ubicación, disposición, destino, movimiento o propiedad

de bienes o del legítimo derecho de éstos. - La adquisición, posesión o la

utilización de bienes producto de algún delito. - El resguardo, inversión,

transformación, custodia o administración de bienes o capitales provenientes

de actividades ilícitas. Los capitales, bienes o haberes objeto del delito de

legitimación de capitales serán decomisados o confiscados.”

En tal sentido, cabe destacar que es común en las organizaciones dedicadas al

crimen, con esta actividad de legitimar capitales, incorporar bienes y riquezas

obtenidos producto del mismo, en el sistema financiero.

Al hacer algunas consideraciones sobre esta actividad, EDUARDO FABIÁN

CAPARRÓS señalo en la obra “Combate del Lavado de Activos desde el Sistema

Judicial”. Pág. 84, lo siguiente:

“La irrupción de las asociaciones criminales ha sido la razón principal que ha

hecho que el beneficio económico procedente del delito, encuentre otras

actividades al autoconsumo. Por una parte la riqueza ilícita constituye una

suerte de ‘colchón financiero’ con los que hacer frente a los gastos derivados

de la empresa criminal. Por otra, la organización puede optar por invertir parte

de esas ganancias, tratando con ello de potenciar al máximo la productividad

de la empresa...”.

Continua el autor refiriendo: “... Tanto en un caso como en el otro, esa riqueza

ilícita que revierte en la propia estructura delictiva también está inexorablemente

destinada a aflorar antes o después al sector sometido al control del Estado. Incluso

en el caso de que el desembolso motivado por esos gastos o por ese capital se realice
en el ámbito ilícito -pago de sobornos, adquisiciones de armas o de drogas a otras

redes clandestinas-...”.

Es por ello, que mediante la legitimación de capitales, se pretende incorporar

el beneficio económico producto del crimen al sistema financiero, siendo el fruto de

esta actividad, un factor determinante para que se siga con el ciclo delictivo, y el

mantenimiento de la asociación ilícita en la sociedad, razón por la cual el Estado

Venezolano es frontal en la erradicación de este tipo de conducta.

Ciertamente, se hace referencia de un delito que como fenómeno global

contemporáneo, no es que sea nuevo, por el contrario ha existido desde hace mucho

tiempo; sin embargo, lo que sucede es que hoy día se ha fortalecido, en virtud que
esta

traspasando circunscripciones territoriales, al punto que su escalada se remonta al

ámbito internacional, perturbando esos intereses colectivos, por lo que existe todo un

proceso de internacionalización.

Y según lo expresado por los solicitantes en el escrito de radicación,

específicamente en el capítulo I que denominaron “DE LOS HECHOS Y EL ITER

PROCESAL”, involucran el transporte físico del efectivo, al apuntar que el siete (7)

de diciembre de 2014, siendo más o menos las 02:30a.m, atracó en el muelle número

26 del Puerto Marítimo de Puerto Cabello estado Carabobo, una motonave de nombre

BF.IPANEMA.IMO:9433145, de bandera liberiana, procedente del Puerto de

EVERGALDES de los Estados Unidos de América, en el cual se constató que traía

en su carga un (1) vehículo marca Ford, tipo camión cesta, color blanco, que al

efectuársele la debida revisión, funcionarios de la Unidad Antidrogas de la Guardia

Nacional Bolivariana de Venezuela encontraron en la parte posterior (plataforma) del

vehículo “... siete (7) compartimientos, los cuales cuatro (4) contenían en su interior

bolsas plásticas transparentes contentivas en su interior de moneda extranjera de

diferentes denominaciones, así como también billetes sin empacar que se encontraban
deteriorados por la humedad...”.

En este mismo orden, no cabe duda de que en el delito de legitimación de

capitales su primordial efecto está en lo social, donde los autores de este flagelo

pueden vincularse y llevar al descontrol no solo de un país sino a muchos países. Lo

que resulta que se active la cooperación de las distintas naciones con sus
legislaciones

encarando a este mal.

Es evidente que este puerto marítimo es uno de lo más importantes y de mayor

valor económico del país debido a su gran actividad de importación de materias

primas para el sector industrial venezolano, por lo que resulta ventajoso para el

funcionamiento de redes, asociaciones y organizaciones, no solo comerciales sino

criminales, pudiéndose captar fácilmente personas que estén dispuestas a vender

dólares, euros, pesos, etc., siendo reinsertado en el mercado financiero del país, lo
que

podría considerarse como legitimación de capitales, debido a la ilicitud en las

operaciones cambiarias.

Asimismo, son estos puertos marítimos ventanas para las organizaciones

delictivas, que como parte de sus sistemas de protección y seguridad bajo su enorme

potencial económico crean importantes empresas industriales o comerciales (con

pantallas legales), conformándose grupos de poder, cuya capacidad de acción en el

campo financiero les facilita realizar operaciones de blanqueo y reciclaje de dinero,

siendo su objetivo los habitantes de Puerto Cabello, estado Carabobo, para poder

mantener sus inversiones seguras de grandes volúmenes de dinero, agrupando a

personas y colocándolos como “fuerza de ataque”, perfectamente entrenados y

equipados, cuidadosamente reclutados -mayormente entre personas de escasos

recursos- deseosas de satisfacer sus necesidades más apremiantes y de mejorar su

situación, bajo la promesa de un rápido ascenso económico.

En definitiva es un delito grave que su configuración está vinculada a delitos

también graves previos que lo originan, encontrándose estos en la misma Ley


Orgánica Contra la Delincuencia Organizada y Financiamiento al Terrorismo:

1.- De los delitos contra el tráfico y Comercio Ilícito de Recursos o Materiales

Estratégicos y de los Metales o Piedras Preciosas: Tráfico y comercio de recursos o

materiales estratégicos; Legitimación de capitales (Dolo); Legitimación de capitales

por los sujetos obligados (Culpa).

2.- De los delitos Contra el Orden Público: Asociación; Tráfico ilícito de

armas; Fabricación ilícita de armas.

3.- De los delitos contra las personas: Manipulación genética ilícita; Trata de

personas; Inmigración Ilícita y Tráfico Ilegal de Personas; Tráfico Ilegal de Órganos;

Sicariato.

4.- De los delitos Contra la Administración de Justicia: Obstrucción a la

Administración de Justicia.

5.- De los delitos Contra la Indemnidad Sexual: Pornografía; Difusión de

material pornográfico; Utilización de Niños, Niñas y Adolescentes en la Pornografía

Infantil; Elaboración de Material Pornográfico Infantil.

6.- De los delitos Contra la Libertad de Industria y Comercio: Obstrucción de

la libertad de comercio

7.- Otros Delitos de Delincuencia Organizada: Fabricación Ilícita de Monedas

o Títulos de Crédito Público.

8.- Del Financiamiento al Terrorismo: Terrorismo; Financiamiento al

Terrorismo.
Por otro lado, el delito de asociación previsto en el artículo 37 de la Ley Orgánica
Contra la Delincuencia Organizada y Financiamiento al Terrorismo, en el se
dispone: “... Quien forme parte de un grupo de delincuencia organizada, será
penado o penada por el solo hecho de asociación de seis a diez años de
prisión.”

Considerando como un delito grave, pues observando lo antes detallado, aun


cuando el legislador no lo haya precisado en ese articulado, la acción antijurídica
recae sobre la colectividad, pretendiéndose proteger el derecho que tienen todos los
ciudadanos de asociarse para fines lícitos, tal como exalta el artículo 52 de la
Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, siendo que, la conformación
de toda asociación con fines distintos estará al margen de la ley. Reza textualmente el
artículo 52 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela: “... Toda
persona tiene el derecho de asociarse con fines lícitos, de conformidad con la ley. El
este derecho”. En efecto, se trata de un delito que no es inventiva de una legislación
venezolana, más bien se debe a todo lo que ha venido surgiendo en la legislación
internacional, y al igual como sucede en Venezuela estas asociaciones delictivas su
cometido es buscar nuevas formas para lograr sus objetivos ilegales, lo cual trae como
consecuencia un perjuicio a la economía de las sociedades, y no solo eso, crean una
incertidumbre a la sociedad, afectando su libre desenvolvimiento en paz, y es por ello
que se ubica dentro de los delitos contra el orden público. Respecto al marco
internacional, Venezuela suscribió la Convención de las Naciones Unidas contra la
Delincuencia Organizada Trasnacional, en Palermo, Italia el 15 de diciembre de 2000,
y aprobada por la Asamblea Nacional, publicada en Gaceta Oficial nro. 37357, de
fecha cuatro (4) de enero de 2002 (conocida como la Convención de Palermo), como
la ley 646 de Italia, vigente desde el trece (13) de septiembre de 1982, y la Racketeer
Influenced And Corrupt Organizations Statute, (conocida como Ley Rico de los
Estados Unidos de América, por sus siglas en inglés), conjuntamente con las
legislaciones de Alemania, España, Argentina y México.

Evidentemente, que las legislaciones internacionales su objetivo es el de castigar las


sociedades que se constituyan al margen de la ley, dado que se presupone el hecho
cierto que fueron constituidas con el único propósito de ejecutar actos delictivos, aun
cuando su apariencia sea lícita.

De igual manera, al plasmar los solicitantes la manera como fue efectuada el acta
policial que consta en el expediente iniciado por el Ministerio Público, llevada a cabo
por los funcionarios adscritos a la Unidad Especial Regional Antidrogas de la Guardia
Nacional Bolivariana de Venezuela, con sede en Puerto Cabello, estado Carabobo,
refieren que: “... la comisión exhibió al representante de la Agencia Naviera el
manifiesto de importación BL Nro. PEVPBL22456, recibido del equipo móvil de
inteligencia, el cual indicaba que el destino y puerto de descarga era el puerto
marítimo de Puerto Cabello, por lo que procedieron a efectuar la descarga del vehículo
en cuestión, constatándose que se trata de un (1) vehículo marca Ford, tipo Camión,
color Blanco, desprovisto de placas identificativas, encontrándose a bordo de éste un
(1) contenedor, tipo Flat Rack, siglas Nro. TRIU0778031, teniendo como proveedor
Double Ace Cargo, INC, FMC # 16078NF 11027NW STREET MEDLEY, FL 33178,
ESTADOS UNIDOS y como consignatario o destinatario de recibir el equipo, es decir,
el vehículo el ciudadano ARQUÍMEDES JOSÉ RONDÓN...”.

En esta dirección, observando lo antes descrito, el delito de Asociación como todo


delito tiene una estructura organizativa, características propias, especiales y
específicas en su existencia como son:

• Permanencia en el tiempo de los miembros de su estructura, como actores de la


actividad ilícita.

• Enorme capacidad de adaptación a las condiciones propias del entorno local en el


que determinan desarrollar sus actividades.

• Explotación de la vulnerabilidad jurídica.

• Rápida asimilación, aplicación y aprovechamiento en la utilización de las llamadas


nuevas tecnologías.

• Gran movilidad y expansión como consecuencia de la evolución en el campo de las


telecomunicaciones y el transporte.

• Aprovechamiento del entorno y de todos aquellos factores sociales y culturales que le


sean propicios modificando sus expectativas en función de ellos.

• La obtención de poder a través de sumas ingentes de dinero.

Es inminente que estas asociaciones delictivas actúan bajo esquemas empresariales


claramente establecidos, planificando sus actividades de acuerdo con los criterios
económicos, contemplando a su vez el impacto de la acción investigativa y
penalizadora del Estado. De igual forma, estructuran su actividad con la división del
trabajo y la especialidad de la mano de obra.
Sobre el particular, advierte esta Sala que del análisis del presente asunto como bien
ha sido sostenido, el puerto marítimo de la ciudad de Puerto Cabello Estado
Carabobo, es una zona apetecible para el desarrollo de estos grupos delictivos, ya que
confluye la existencia de un gran movimiento económico empresarial, tendiendo
incluso a corromper a la personas de esta localidad, con el fin de cometer delitos, y un
plan permanente y estable, es decir, trae consigo una suerte de dispositivos de
multiplicación de riesgos para la zona, caracterizada por una determinada estructura.
De allí que, Grisanti Aveledo citando a Eusebio Gómez, apunte en cuanto al Orden
Público la siguiente conclusión: “... la lesión en el orden público en otros términos, no
es consecuencia de otras particulares violaciones del ordenamiento jurídico; se
presenta como un efecto (...) que ataca directa y exclusivamente a la paz pública (...)
son delitos que no recaen sobre ningún bien jurídico determinado, se le reprime no
porque lesione ese ideal orden público a que se hace referencia. Se le reprime porque,
al producir su efecto, que es la alarma colectiva, atacan el derecho a la tranquilidad
que todos los ciudadanos tienen...“. (Manual de Derecho Penal Parte Especial,
Vigésima Quinta Edición, p. 975).

Por otra parte, el segundo supuesto que indica el artículo 64 del Código Orgánico
Procesal, para que proceda la radicación a solicitud de las partes es con ocasión a las
recusaciones, inhibiciones y hasta excusas por parte de los “... Jueces o Juezas
titulares y de sus suplentes respectivos...” lo cual incida en el proceso paralizándolo
“...indefinidamente, después de presentada la acusación por el o la fiscal.”

Pues bien, cuando la norma se refiere sobre una paralización indefinida del proceso,
es en el entendido de que debe ser por un tiempo más o menos importante, y por las
razones que ahí taxativamente están establecidas, sin embargo, se evidencia en el
caso que nos ocupa la ausencia de celeridad en la ejecución de los actos judiciales, es
decir, tal como fuera plasmado en uno de los acápites del escrito recursivo, el
Ministerio Público en fecha veintidós (22) de enero de 2015, presentó la acusación en
contra de los ciudadanos ARQUÍMEDES JOSÉ RONDÓN y ROGER JOSÉ GALINDO
CARAMAUTA, por la presunta comisión de los delitos de LEGITIMACIÓN DE
CAPITALES, y ASOCIACIÓN, delitos estos previstos en la Ley Orgánica contra la
Delincuencia Organizada y Financiamiento al Terrorismo.

Asimismo, devino una serie de incidencias como la inhibición planteada el quince (15)
de febrero de 2015, proferida por el Tribunal Tercero de Primera Instancia en
Funciones de Control, del aludido circuito judicial, transcurriendo un lapso considerable
y aún a la espera de la audiencia preliminar, así como, la declinación de competencia
en fecha diecinueve (19) de febrero de 2015, por parte del Tribunal Segundo de
Primera Instancia en Funciones de Control del Circuito Judicial Penal del estado
Carabobo, extensión Puerto Cabello. Es decir, una audiencia preliminar que a la letra
del artículo 309 del Código Orgánico Procesal Penal, establece que “... Presentada la
acusación el Juez o Jueza convocara a las partes a una audiencia oral, que deberá
realizarse dentro de un plazo no menor de quince días ni mayor de veinte días...”. En
este sentido no cabe duda que no se está tomando en cuenta esa actividad de decidir
–que no es más que la consagración de un principio legal- la cual es colocada como
obligación en el Código Orgánico Procesal Penal, al disponer la Plus Lex en su artículo
6, que “Los Jueces y Juezas no podrán abstenerse de decidir so pretexto de silencio,
contradicción, deficiencia, oscuridad o ambigüedad, en los términos de las leyes, ni
retardar indebidamente alguna decisión...”.

Y que a su vez, tiene rango constitucional, a tenor de lo señalado por el artículo 26 de


la Constitución, que al detenerse en la justicia, nos encumbra a que el Estado
garantizará que la misma sea expedita, sin dilaciones indebidas, sin formalismos o
reposiciones inútiles, porque como destaca la doctrina, y lo acentúa expresamente la
ley, la nulidad únicamente procede en los casos expresamente señalados por la ley,
porque resulta fraguado con lo que representa el proceso, la nulidad por la nulidad
misma, para satisfacer un interés teórico o meros pruritos formales.

Apreciada esta solicitud y los aportes adjuntos, la Sala verifica un peligro real más allá
de una amenaza, que efectivamente oprime y afecta sustancialmente a las partes en
litigio, al proceso en sí mismo y a las garantías que en éste deben resguardarse, lo
que directamente conlleva a deducir neutralmente que en la jurisdicción del lugar
donde se cometió el hecho, los intervinientes (imputado, defensa, representantes del
ministerio público, jueces) en el proceso, estarán sometidos a imponderables
situaciones que dificultaran su actividad ante la pérdida de los parámetros mínimos de
sosiego y objetividad.

En razón a lo expuesto, la Sala considera que lo ajustado a derecho es declarar HA


LUGAR la solicitud de radicación propuesta por los abogados AMÍLCAR AQUINO
TORRES y PABLO MÉNDEZ, en su condición defensores privados de los ciudadanos
ARQUÍMEDES JOSÉ RONDÓN y ROGER JOSÉ GALINDO CARAMAUTA, por
encontrarse llenos los extremos exigidos en el artículo 64 del Código Orgánico
Procesal Penal. Así se decide.
V

DECISIÓN

Por las razones antes expuestas, el Tribunal Supremo de Justicia en Sala de Casación
Penal, administrando justicia en nombre de la República y por autoridad de la ley,
declara:

PRIMERO: HA LUGAR la solicitud de radicación propuesta por los abogados


AMÍLCAR AQUINO TORRES y PABLO MÉNDEZ, en su condición de defensores
privados de los ciudadanos ARQUÍMEDES JOSÉ RONDÓN y ROGER JOSÉ
GALINDO CARAMAUTA.

SEGUNDO: Se ordena RADICAR la causa en el Circuito Judicial Penal del Área


Metropolitana de Caracas.

TERCERO: Se ordena a la Presidencia del Circuito Judicial Penal del Estado


Carabobo, la remisión inmediata del expediente original a la Presidencia del Circuito
Judicial Penal del Área Metropolitana de Caracas, a fin de que sea distribuido a un
Tribunal de Primera Instancia en Función de Control, el cual continuará conociendo del
presente caso.

Publíquese, regístrese y remítase el expediente. Ofíciese lo conducente.

Dada, firmada y sellada en el Salón de Audiencias del Tribunal Supremo de Justicia,


en Sala de Casación Penal, a los veintiún (21) días del mes de octubre de 2015. Años
205°de la Independencia y 156° de la Federación.

El Magistrado Presidente,

MAIKEL JOSÉ MORENO PÉREZ

(Ponente)
La Magistrada Vicepresidenta,

FRANCIA COELLO GONZÁLEZ

La Magistrada,

DEYANIRA NIEVES BASTIDAS

El Magistrado,

HÉCTOR MANUEL CORONADO

FLORES

La Magistrada,

ELSA JANETH GÓMEZ MORENO

La Secretaria,

ANA YAKELINE CONCEPCIÓN de GARCÍA

Exp. No. 2015-323

MJMP

La Magistrada Doctora Deyanira Nieves Bastidas no firmó por motivo

justificado.

La Secretaria,

ANA YAKELINE CONCEPCIÓN de GARCÍA

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