Magistrado Ponente Dr.
MAIKEL JOSÉ MORENO PÉREZ
Con fecha treinta y uno (31) de julio de 2015, fue recibida en la Secretaria de
la Sala de Casación Penal, SOLICITUD DE RADICACIÓN suscrita por los
abogados AMÍLCAR AQUINO TORRES y PABLO MÉNDEZ, inscritos en el
Instituto de Previsión Social del Abogado bajo los números 110433 y 137930,
defensores privados de los ciudadanos ARQUÍMEDES JOSÉ
RONDÓN y ROGER JOSÉ GALINDO CARAMAUTA, titulares de las cédulas
de identidad números 8965339 y 10289593, respectivamente.
Solicitud de radicación a la cual se le dio entrada el tres (3) de agosto de 2015,
asignándosele el alfanumérico AA30-P-2015-000323, siendo que, en fecha cuatro (4)
de agosto de 2015, se designó como ponente al Magistrado Doctor MAIKEL JOSÉ
MORENO PÉREZ, quien con tal carácter suscribe el presente fallo.
Actuación relacionada con la causa penal GP11-P-2014-001744, que cursa ante
el Tribunal Tercero de Primera Instancia en Funciones de Control del Circuito Judicial
Penal del Estado Carabobo (extensión Puerto Cabello), contra los
ciudadanos ARQUÍMEDES JOSÉ RONDÓN y ROGER JOSÉ GALINDO
CARAMAUTA, por la presunta comisión de los delitos de LEGITIMACIÓN DE
CAPITALES, previsto en el artículo 35 de la Ley Orgánica contra la Delincuencia
Organizada y Financiamiento al Terrorismo, y ASOCIACIÓN, previsto en el artículo
37 eiusdem, en perjuicio del Estado Venezolano.
En virtud de ello, designado para emitir pronunciamiento sobre la presente
solicitud de radicación, se resuelve en los términos siguientes:
FUNDAMENTOS DE LA SOLICITUD DE RADICACIÓN PROPUESTA
POR LA DEFENSA DE LOS CIUDADANOS ARQUÍMEDES JOSÉ
RONDÓN y ROGER JOSÉ GALINDO CARAMAUTA.
Consta en las actas, que los abogados AMÍLCAR
AQUINO TORRES y PABLO MÉNDEZ, en su condición de defensores privados
de los ciudadanos ARQUÍMEDES JOSÉ RONDÓN y ROGER JOSÉ GALINDO
CARAMAUTA, requirieron a esta Sala que la solicitud interpuesta fuese declarada
ha lugar y se ordenara su radicación en un Circuito Judicial Penal diferente al del
estado Carabobo (extensión Puerto Cabello), argumentándose:
“... DE LAS VIOLACIONES CON OCASIÓN AL DESORDEN
PROCESAL EN LA TRAMITACIÓN DE LA CAUSA (COMPETENCIA,
DECLINATORIA, INHIBICIÓN). Sin menoscabo a lo anterior, esta defensa
considera importante hacer del conocimiento de esta Sala de Casación Penal,
que en la tramitación de la causa se han consumado múltiples irregularidades
que consuman (sic) groseramente el desorden procesal que afecta la seguridad
jurídica de nuestros representados. Con gran preocupación, esta defensa
procede a efectuar la siguiente denuncia: Consta en el acta de audiencia de
presentación del ciudadano ARQUÍMEDES RONDÓN (...) celebrada en
fecha 10 de diciembre de 2014, luego de iniciada la audiencia, el Tribunal
deja constancia de que ‘LA JUEZA EN FUNCIONES DE CONTROL N° 2
SE DECLARA COMPETENTE PARA CONOCER EL PRESENTE
ASUNTO’. No obstante, consta en autos también que en fecha 19 de febrero
de 2015, el Tribunal de Primera Instancia en Funciones de Control N° 02 del
Circuito Judicial Penal del estado Carabobo, extensión Puerto Cabello, dictó
decisión, previa solicitud del Ministerio Público, mediante la cual DECLINÓ
LA COMPETENCIA al Tribunal de Primera Instancia en Funciones de
Control N° 03 del referido Circuito, con fundamento en el artículo 75 del
Código Orgánico Procesal Penal. Ahora bien honorables Magistrados de esta
Sala de Casación Penal, de la actuación delegada por los Tribunales de
Primera Instancia en Funciones de Control, surgen para nuestros
representados fundados elementos para considerar que no están siendo
juzgados de forma oportuna ni transparente, pues el Tribunal que en principio
se declaró competente (luego de iniciada la írrita audiencia de presentación),
luego reconoce su propia incompetencia y declina bajo una decisión judicial
INMOTIVADA (...) que simplemente hace referencia a la solicitud del
Ministerio Público. En tal sentido, no comprende esta defensa cómo es que el
Tribunal que se declaró competente para celebrar la írrita audiencia de
presentación contra el ciudadano ARQUÍMEDES RONDÓN, dos meses
después de haber sustanciado y conocido de las actuaciones de la causa, se
declara incompetente y declina. En tal sentido, por más que los representantes
de la Vindicta Pública, y los Jueces de Control que han conocido de la
presente causa, pretendan tapar el sol con un dedo, las normas tanto
procesales como constitucionales se encuentran erguidas en toda su vigencia
y, en tal sentido, no pueden ser sustituidas o relajadas mediante
solicitudes acomodaticias para una de las partes (Fiscalía) o interpretaciones
banales, que sólo recaen en desquiciar debido proceso, la tutela judicial
efectiva y que se utilizan con el velado objeto de perjudicar a nuestros
representados, como sujetos pasivos de la justicia penal. Para traer el
convencimiento de la manera como se violó el debido proceso, nos parece
oportuno definir el mismo, acogiendo para ello la definición dada por la Sala
Constitucional de nuestro Tribunal Supremo de Justicia, así: ‘Se denomina
debido proceso, a aquel proceso que reúne las garantías indispensables para
que exista una tutela judicial efectiva. Es a esta noción a la que alude al
artículo 49 de la Constitución de 1999, cuando expresa que el debido proceso
se aplicará a todas las actuaciones judiciales y administrativas’. Visto la
anterior definición, debemos concluir que siempre que en el proceso judicial
se vulnere la tutela judicial efectiva, a la que se contrae el artículo 26
constitucional, bien por sí mismo o por incompatibilidad de los postulados
contenidos en los ocho (08) ordinales del artículo 49 del mismo rango, se
estará inequívocamente violando el debido proceso, pues ese menoscabo
judicial se traducirá a tal verificación. Argüido como se encuentra todo lo
anterior, basta con una visión somera a las actuaciones del Tribunal,
convalidando descaradamente todos los errores cometidos por el Ministerio
Público, para concluir que la tutela judicial efectiva, el debido proceso y
dentro de ellos el derecho a la defensa no han sido resguardados en el proceso
penal que se le sigue a nuestros patrocinados. Asimismo, es importante
señalar que esta defensa, en reiteradas oportunidades ha tenido la necesidad
de diligenciar a fin de que se haga efectivo el traslado y en el expediente
original consta que casi todos los DIFERIMIENTOS son por FALTA DE
TRASLADO, con lo cual se extiende injustificadamente la situación de
nuestros representados. En tal sentido, se desprende que entre los funcionarios
judiciales y los jueces se produce un verdadero clima de tensión al momento
de trasladar a los imputados, generando una situación de alarma y estrés entre
los trabajadores tribunalicios, suficiente para generar una condición de
zozobra e intranquilidad ante la celebración de cualquier acto del proceso
relacionado con nuestros representados circunstancias que justifican la
necesidad de la RADICACIÓN, de la presente causa y, en consecuencia, sea
reubicado en un Circuito Judicial Penal de otra Circunscripción, a fin de
garantizar la tutela judicial efectiva a la que tiene derecho nuestros
representados (...) DE LA PROCEDENCIA DE LA PRESENTE
RADICACIÓN. La solicitud de radicación debe ser presentada ante la Sala
de Casación Penal, por cuanto las denuncias formuladas se refieren al proceso
penal que se sigue en contra de nuestros defendidos ARQUÍMEDES
RONDÓN y ROGER GALINDO. Así las cosas, la jurisprudencia de este
Máximo Tribunal de la República, en la Sala de Casación Penal, de fecha
reciente (17/07/2015) estableció lo siguiente: ‘... la radicación constituye una
excepción a la regla de competencia territorial, que consiste en excluir el
conocimiento del juicio a un tribunal con potestad jurisdiccional limitada por
el territorio, con el propósito de atribuirlo a otro de igual jerarquía, pero en un
circuito judicial penal de diferente área geográfica, dada la necesidad de
resguardar al proceso de influencias ajenas a la verdad procesal, que incidan
en su desenvolvimiento o influyan en la psiquis de los jueces o juezas a
quienes corresponde el conocimiento del asunto. Bajo este aspecto, la
radicación surge de la necesidad salvaguardar una correcta administración de
justicia, la cual debe encontrarse al margen de inconvenientes que puedan
interferir en la integridad e independencia del Poder Judicial’ (...) Asimismo
y respecto a la radicación, la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de
Justicia, en decisión N° 1329 del 20 de junio de 2002 (caso: Sucesora de la
Comunidad del Sitio de Suárez y Comuneros y Adjudicatarios del Lote C-1
del Sitio de Suárez) estableció: ‘Se trata de una institución ligada a que se
cumplan varios postulados consagrados en el artículo 26 constitucional, tales
como: 1. La tutela judicial efectiva de los derechos, que hacen valer las
personas ante los órganos jurisdiccionales; 2. El derecho a obtener con
prontitud la decisión correspondiente, es decir, el derecho de obtener una
justicia expedita, sin dilaciones indebidas; y, 3. La imparcialidad, idoneidad,
transparencia e independencia del órgano que juzga. Cuando es necesario que
estos postulados se cumplan, la figura del juez natural que no podía
cumplirlos, se debilita, y el legislador ha considerado que otro juez, que
originalmente no era el competente, se convierta en juez natural, a fin de que
se cumplan las garantías del artículo 26 constitucional. El Código Orgánico
Procesal Penal, contempla en el artículo 63, y en los casos de delitos graves,
procede la radicación: a) Si los delitos a juzgarse causen alarma, sensación o
escándalo público en la localidad donde se han de juzgar los hechos; b) En
este supuesto, es de pensar que la presión colectiva influya sobre los jueces y
su deber de imparcialidad, motivo por el cual es preferible que el juicio sea
conocido por un juez de otra localidad. Cuando por recusación, inhibición o
excusa de los jueces titulares y de sus suplentes y conjueces respectivos, el
proceso se paralice indefinidamente. Este último supuesto, que persigue
impedir la paralización indefinida de los procesos, no sólo debe funcionar con
relación a las recusaciones, inhibiciones o excusas de los jueces, sino con toda
actividad procesal que no puede ser manejada por los jueces y que convierta
al proceso, no en un instrumento para la declaración del derecho, sino todo lo
contrario, que nunca pueda sentenciarse el fondo, o que nunca lo sentenciado
pueda hacerse efectivo. No solo la paralización indefinida, que es una de las
causales de radicación previstas en el artículo 63 del Código Orgánico
Procesal Penal, sino que la dilación indefinida, cuyos efectos son idénticos a
los de la paralización, también tiene que ser causa de radicación de un juicio
cuando los jueces no pueden gobernarlo, así la ley no la contemple
expresamente. Siendo la radicación un remedio ante el incumplimiento de las
garantías constitucionales conexas con el derecho de acceso a la justicia, ella
-como institución- no es exclusiva del proceso penal, donde se la reconoce,
sino que es aplicable a cualquier proceso, donde las garantías del artículo 26
constitucional no pueden cumplirse por fallas en los componentes del sistema
de justicia. Para esta Sala, es inconcebible que la justicia de fondo no pueda
administrarse porque entre incidencias de toda índole, más recusaciones,
inhibiciones, declaratorias de incompetencia, etc., en un proceso, no logre
avanzar hacia su resolución definitiva, a pesar de que los Códigos prefijan
oportunidades procesales para las peticiones, y señalan los trámites que han
de darse a cada una. Fuera de los actos procesales que atienden a peticiones
determinadas, que señalan las leyes, no hay otros, a menos que se acuda al
artículo 607 del Código de Procedimiento Civil, el cual previene incidencias
por causas muy concretas. No está pensando el proceso, para que se llene de
peticiones, fuera de las expresamente previstas en la ley, y para que esas
peticiones no previstas, formen un laberinto que impida el avance del proceso.
Los jueces no pueden permitir tal situación, que es por demás ilegal y que
atenta contra el artículo 17 del Código de Procedimiento Civil, ya que el
abuso de los derechos procesales no es más que un tipo de fraude procesal, y
las peticiones inoportunas deben ser declaradas inadmisibles de inmediato.
Cuando los jueces de primera y segunda instancia que conocen de una causa,
no pueden corregir la dilación indefinida proveniente de peticiones abusivas,
ellos no pueden administrar justicia, y no lo están haciendo; máxime, cuando
esos jueces en defensa del orden público y las buenas costumbres, pueden de
oficio dictar las providencias que saneen el proceso, tal como lo facilita el
artículo 11 del Código de Procedimiento Civil. A juicio de esta Sala, y se
repite, la protección a las garantías establecidas en los artículo 26
constitucional y 257 eiusdem, que reza: ‘El proceso constituye un instrumento
fundamental para la realización de la justicia’, formado por trámites eficaces,
permite que la institución de la radicación opere en cualquier causa conocida
por los órganos jurisdiccionales, siempre que surjan las causales que la
permitan y sea solicitada a la Sala del Tribunal Supremo de Justicia que
pudiere conocer de la causa en alguna forma’. (Subrayado de la Sala). Así las
cosas, es preciso señalar que tan relevante es la institución procesal de la
radicación, que la propia Sala Constitucional ha establecido que también
procede la RADICACIÓN DE OFICIO, independientemente del estado en
que se encuentre, tal y como se desprende de su sentencia marco N° 743/2012,
en la cual estableció lo siguiente: ‘... La Sala ha establecido que en presencia
de una serie de incidencias dilatorias que atentan contra la justicia célere e
idónea a que se refiere el artículo 26 de la Constitución de la República
Bolivariana de Venezuela, se puede ordenar de oficio la radicación del juicio,
a los fines de preservar los valores constitucionales, incluso en el proceso
civil, dado que la misma -como se señaló en el fallo parcialmente citado- no
es una institución exclusiva del proceso penal, donde es reconocida. Es
oportuno destacar el precedente judicial N° 708 del 10 de mayo de 2001 (caso:
Juan Adolfo Guevara y otros), dictado por esta Sala Constitucional, en el cual
se estableció lo siguiente: ‘El derecho a la tutela judicial efectiva, de
amplísimo contenido, comprende el derecho a ser oído por los órganos de
administración de justicia establecidos por el Estado, es decir, no sólo el
derecho de acceso sino también el derecho a que, cumplidos los requisitos
establecidos en las leyes adjetivas, los órganos judiciales conozcan el fondo
de las pretensiones de los particulares y, mediante una decisión dictada en
derecho, determinen el contenido y la extensión del derecho deducido, de allí
que la vigente Constitución señale que no se sacrificará la justicia por la
omisión de formalidades no esenciales y que el proceso constituye un
instrumento fundamental para la realización de la justicia (artículo 257). En
un Estado Social de derecho y de justicia (artículo 2 de la vigente
Constitución), donde se garantiza una justicia expedita, sin dilaciones
indebidas y sin formalismos o reposiciones inútiles (artículo 26 eiusdem), la
interpretación de las instituciones procesales debe ser amplia, tratando que si
bien el proceso sea una garantía para que las partes puedan ejercer su derecho
de defensa, no por ello se convierta en una traba que impida lograr las
garantías que el artículo 26 constitucional instaura.’ Con base en lo anterior, y
en protección a la garantía establecida en los artículo 26 constitucional y
257 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, la Sala
considera procedente en el caso sublite radicar de oficio el proceso
penal seguido al ciudadano Miguel Rafael Ruiz Camero, en el Circuito
Judicial Penal del estado Aragua, y en consecuencia ordena que la causa
penal sea enviada en el estado en que se encuentre, al Presidente del
mencionado Circuito Judicial para que previa distribución al juzgado
correspondiente, continúe la misma. Así se declara.’ (Subrayado y negrillas
de los solicitantes). En el presente caso es evidente la gravedad de los delitos
acusados a nuestros defendidos, considerando además la particularidad de los
hechos sobre los cuales trata la investigación (descritos en el primer punto de
este escrito), los cuales causan impacto social y colectivo, incidiendo en el
normal desenvolvimiento del proceso penal, al punto tal que todos los
funcionarios judiciales del Circuito Judicial Penal del estado Carabobo,
extensión Puerto Cabello, sienten temor y zozobra cuando les corresponde
tramitar cualquier solicitud relacionada con la causa de nuestros defendidos.
En consecuencia, solicitamos la diligente y eficaz intervención de la máxima
autoridad judicial en materia penal de la República que es la Sala de Casación
Penal del Tribunal Supremo de Justicia, la que en casos muy similares al
presente, ha restituido los Derechos que habían sido conculcados,
reafirmando el imperio de la Constitución y de la Ley, y así lo pedimos en el
presente caso, por cuanto estamos ante una situación de manifiesta injusticia
que se traduce en violaciones a la TUTELA JUDICIAL EFECTIVA, que
requieren de la RADICACIÓN del proceso penal que se le sigue a nuestros
defendidos. PETITORIO. Con fundamento en todos los argumentos de hecho
y de derecho ampliamente expuestos (...) solicitamos muy respetuosamente
a esta honorable Sala Penal del Tribunal Supremo de Justicia que DECLARE
CON LUGAR la presente solicitud y, en consecuencia, RADIQUE la causa
penal N° GP11-P-2014-001744, seguida contra nuestros defendidos, y sea
REMITIDA a otro Circuito Judicial Penal distinto al del estado Carabobo,
extensión Puerto Cabello...”.
II
COMPETENCIA DE LA SALA DE CASACIÓN PENAL
La competencia para que el Tribunal Supremo de Justicia en Sala de Casación
Penal conozca de las solicitudes de radicación materializadas en los procesos penales
en curso, se encuentra establecida en el numeral 3 del artículo 29 de la Ley Orgánica
del Tribunal Supremo de Justicia, que dispone:
“Son competencias de la Sala Penal del Tribunal Supremo de Justicia: (...) 3.
Conocer las solicitudes de radicación de juicio”.
En consecuencia, corresponde a la Sala de Casación Penal pronunciarse sobre
la solicitud de radicación propuesta por la defensa de los ciudadanos ARQUÍMEDES
JOSÉ RONDÓN y ROGER JOSÉ GALINDO CARAMAUTA. Así se declara.
III
DE LOS HECHOS
De acuerdo al escrito de solicitud de radicación presentado por los
abogados AMÍLCAR AQUINO TORRES y PABLO MÉNDEZ, en su
carácter acreditado anteriormente, los hechos por los cuales se sigue la presente
causa
en contra de los ciudadanos ARQUÍMEDES JOSÉ RONDÓN y ROGER JOSÉ
GALINDO CARAMAUTA, son los siguientes:
“... En fecha 7 de diciembre de 2014, el Ministerio Público tuvo conocimiento
a través del acta policial levantada y suscrita por los funcionarios militares,
1TTE. (GNB) FRANCO PAOLO RIZZI PÉREZ, S/1 DARWIN SANOJA
RODRÍGUEZ, y S/AY DOUGLAS MENDOZA, adscritos los dos primeros a
la Unidad Especial Regional Antidrogas con sede en Puerto Cabello y el último
a la Tercera Compañía del Destacamento N° 41 de la Guardia Nacional de
Venezuela, quienes a su vez obtuvieron información por parte del equipo móvil
de inteligencia del Comando Nacional Antidrogas de la Guardia Nacional
Bolivariana que, en la moto nave de nombre BF. IPANEMA, IMO:9433145,
de bandera liberiana, procedente del puerto de EVERGLADES de Estados
Unidos de América, transportaba un vehículo amparado con el
BLPEVPBL22456, con desembarque en el Puerto Marítimo de Puerto Cabello,
el cual presuntamente contenía de manera oculta mercancía no declarada
(divisas). Vista la información obtenida, el día 7 de diciembre del referido año,
siendo aproximadamente las 02:30 horas de la madrugada, atracó en el muelle
Nro. 26 del Puerto Marítimo de Puerto Cabello, la referida motonave, por lo
que constituidos procedieron a trasladarse a dicho muelle, a los fines de
presenciar la descarga de la mercancía en calidad de importación a bordo de la
motonave. Así pues, siendo aproximadamente las 09:00 horas de la mañana se
presentó un ciudadano quien se identificó como MARIO RICARDO
SÁNCHEZ PORTUGUEZ, quien se desempeña como Supervisor de
Operaciones de la AGENCIA NAVIERA EUROLOGISTIC, en el muelle Nro.
26, con la finalidad de iniciar labores inherentes a su cargo y que mantuvo
comunicación con la comisión, por cuanto se solicitó la prioridad de descargar
un (1) vehículo, marca Ford, color blanco, el cual se encontraba a bordo de un
Flat Rack. En relación al referido requerimiento, el ciudadano MARIO
RICARDO SÁNCHEZ PORTUGUEZ, informó a la comisión policial la
imposibilidad de descargar el vehículo por instrucciones del Departamento de
Planificación de las empresas EURO LOGISTIC y de la línea Naviera KING
OCEAN, toda vez que dicho vehículo sólo debía ser movilizado a bordo de la
motonave, porque este no sería su puerto de descarga; oída tal manifestación,
la comisión exhibió al representante de la Agencia Naviera el manifiesto de
importación BL Nro. PEVPBL22456, recibido del equipo móvil de
inteligencia, el cual indicaba que el destino y puerto de descarga era el puerto
marítimo de Puerto Cabello, por lo que procedieron a efectuar la descarga del
vehículo en cuestión, constatándose que se trata de un (1) vehículo marca Ford,
tipo Camión, color Blanco, desprovisto de placas identificativas,
encontrándose a bordo de éste un (1) contenedor, tipo Flat Rack, siglas Nro.
TRIU0778031, teniendo como proveedor Double Ace Cargo, INC, FMC #
16078NF 11027NW STREET MEDLEY, FL 33178, ESTADOS UNIDOS y
como consignatario o destinatario de recibir el equipo, es decir, el vehículo el
ciudadano ARQUÍMEDES JOSÉ RONDÓN. Así las cosas, el ciudadano
MARCOS RAFAEL GUTIÉRREZ BERRIOS, titular de la cédula de identidad
N° 15.104.897, Gerente de Operaciones de la empresa ROYAL
ESTIBADORES, la cual realizó los trámites de agenciamiento y los servicios
portuarios del indicado Buque IPANEMA, remitió a la Unidad Antidrogas de
la Guardia Nacional Bolivariana de Venezuela N° 41 con sede en Puerto
Cabello, un oficio S/N de fecha 07/12/2014, consignó un juego de correos
electrónicos emitidos por la línea naviera KING OCEAN SERVICES LTD, en
el que giraba la instrucción desde la oficina de Miami Estados Unidos, de no
descargar y devolver el equipo (vehículo en comento) al puerto de origen.
Posteriormente, la comisión militar procedió a trasladar el vehículo tipo
camión cesta, hacia el equipo no intrusivo de RX, ubicado dentro de la Zona
Portuaria del Puerto Marítimo de Puerto Cabello, siendo operada por el
Servicio Nacional Integrado de Administración Aduanera y Tributaria
(SENIAT), conjuntamente con funcionarios adscritos a la 3CIA de
Destacamento Nro. 412CZGNB41, el cual fue conducido por un ciudadano, a
quien le solicitaron la colaboración a los fines de ser testigo del procedimiento,
manifestando el mismo no tener impedimento, cuya identificación se omite,
conforme a las estipulaciones del artículo 23 de la Ley Orgánica de Protección
a la Víctima, Testigos y además sujetos procesales. Seguidamente se procedió
a la inspección del vehículo, observando sombras no comunes, situadas
específicamente en la parte posterior del vehículo automotor, comprendido por
la plataforma y estructura del mismo, trasladando, nuevamente el vehículo
hasta la sede principal del Puerto de Comandado de la Unidad Regional de
Inteligencia Antidrogas N° 41 Carabobo, para su resguardo y revisión. Una vez
en el Comando, se procedió a trasladar la plataforma del vehículo, observando
que se encontraba de forma oculta una bolsa transparente donde se puedo
observar que la misma contenía en su interior billetes de moneda extranjera
(dólares), motivo por el cual se procedió a efectuar el traslado del vehículo
hasta el Destacamento Nro. 412 del Comando de Zona de la Guardia Nacional,
con la finalidad de la seguridad a la inspección que se llevaría a cabo. En ese
orden de ideas, procedieron los funcionarios a efectuar revisión del vehículo
en presencia de los testigos, iniciando desde el interior de la cabina del mismo,
revisando todas las áreas, sin encontrar ningún tipo de objeto oculto en esta
parte, posteriormente se procedió a iniciar la inspección en la parte posterior
(plataforma) donde ya se había evidenciado una bolsa trasparente con moneda
extranjera en su interior, realizando la apertura total de las láminas con el uso
del esmeril y un equipo oxicorte, observando que la misma se encontraba
dividida por vigas de acero, formando siete (07) comportamientos, los cuales
cuatro (04) contenían en su interior bolsas plásticas trasparentes contentivas en
su interior de moneda extranjera de diferentes denominaciones así como
también billetes sin empacar que se encontraban deteriorados por la humedad,
sustrayendo todos los paquetes, los cuales se trasladaron hacia la oficina del
personal del Destacamento N° 412 de la Guardia Nacional, con la finalidad de
efectuar el conteo total del dinero encontrado. En fecha 09/12/2014, el
ciudadano ARQUÍMEDES RONDÓN, fue aprehendido, luego de haber
acompañado voluntariamente a los funcionarios para una ‘entrevista’, en virtud
de orden de aprehensión expedida vía telefónica, de la cual nunca se le informó,
otorgada bajo urgencia y necesidad por el Juzgado N° 3 de Primera Instancia
en Funciones de Control del Circuito Judicial Penal del estado Carabobo,
extensión Puerto Cabello...”.
IV
CONSIDERACIONES PARA DECIDIR
Como principio general que rige el proceso penal, la competencia de un
tribunal para el juzgamiento de un hecho punible está determinada, entre otros
elementos, por el territorio. Por ello, conforme al encabezado del artículo 58 del
Código Orgánico Procesal Penal, el conocimiento del proceso penal corresponderá al
tribunal del lugar donde el delito se haya consumado.
Sin embargo, la radicación constituye una excepción a la regla de competencia
territorial, que consiste en excluir el conocimiento del juicio a un tribunal con potestad
jurisdiccional limitada por el territorio, con el propósito de atribuirlo a otro de igual
jerarquía, pero en un circuito judicial penal diferente al área geográfica, dada la
necesidad de resguardar al proceso de influencias ajenas a la verdad procesal, que
incidan en su desenvolvimiento o influyan en la psiquis de los jueces o juezas a
quienes corresponde el conocimiento del asunto.
Bajo este aspecto, la radicación surge de la necesidad de salvaguardar una
correcta administración de justicia, la cual debe encontrarse al margen de
inconvenientes que puedan interferir en la integridad e independencia del Poder
Judicial.
Formalmente, el artículo 64 del Código Orgánico Procesal Penal limita los
supuestos para la procedencia de la radicación, enmarcándolos en: 1) cuando se trate
de delitos graves, cuya perpetración cause alarma, sensación o escándalo público; y
2) cuando por recusación, inhibición o excusa de los jueces o juezas titulares y de sus
suplentes respectivos, el proceso se paralice indefinidamente, después de presentada
la acusación por el o la fiscal.
Por consiguiente, la radicación de una causa penal se justifica solo en el caso
de delitos graves, determinados por el perjuicio ocasionado a la colectividad o al
individuo y por factores tan diversos como la condición del agresor y del agredido,
las relaciones existentes entre ellos, las funciones que respectivamente desempeñan
en la sociedad de que forman parte, los medios utilizados por el delincuente y la forma
de cometer el hecho, cuya perpetración ocasione un estado de alarma, sensación o
escándalo público, producto de una inquietud o impresión por un peligro, o como
causa de una conmoción por un hecho.
Por tal motivo, la interposición de la solicitud de radicación exige la clara
descripción de las circunstancias de modo, tiempo y lugar, conjuntamente con el
señalamiento de las incidencias ocurridas en el curso de la causa, la identificación de
la instancia y el estado actual del proceso, acompañadas de las referencias
periodísticas y documentales que demuestren la existencia de un obstáculo ostensible
para el adecuado desenvolvimiento del juicio en el circuito judicial penal donde se
desarrolla.
Debiendo destacar que la solicitud de radicación es de derecho estricto,
limitada por las formalidades de ley. Por consiguiente, su procedencia se restringe al
cumplimiento de los requisitos legales establecidos en el artículo 64 del Código
Orgánico Procesal Penal, procurándose garantizar el debido proceso y la tutela
judicial de los y las justiciables.
En esta oportunidad, la Sala observa que, la defensa solicitante fundamenta la
pretensión radicatoria en particular por tratarse de delitos graves, advirtiendo así que
la sola comisión de estos, en principio, causan escándalo, conmoción, admiración y la
exacerbación en la colectividad, específicamente en la ciudad de Puerto Cabello del
estado Carabobo.
Señalaron que los hechos investigados y por los cuales fueron acusados los
ciudadanos ARQUÍMEDES JOSÉ RONDÓN y ROGER JOSÉ GALINDO
CARAMAUTA (Legitimación de Capitales y Asociación), devienen de
acontecimientos ocurridos en el Puerto Marítimo de Puerto Cabello estado Carabobo,
describiéndose de esta manera un retardo que a su decir afecta negativamente la
agilización del proceso penal, por circunstancias atribuidas a los operadores de
justicia.
A tales efectos señalaron que “... esta defensa considera importante hacer del
conocimiento a esta Sala de Casación Penal, que en la tramitación de la causa se han
(...) [verificado] múltiples irregularidades que consuman groseramente el desorden
procesal que afecta la seguridad jurídica de nuestros representados...”. Asimismo “...
Consta en el acta de audiencia de presentación del ciudadano
ARQUÍMEDES JOSÉ RONDÓN (...) celebrada en fecha 10 de diciembre de 2014,
luego de iniciada la audiencia, el Tribunal deja constancia de que “LA JUEZA EN
FUNCIONES DE CONTROL N° 2 SE DECLARA COMPETENTE PARA
CONOCER EL PRESENTE ASUNTO...”.
Sin embargo, refieren que “... consta en autos también que en fecha 19 de
febrero de 2015, el Tribunal de Primera Instancia en Funciones de Control N° 02 del
Circuito Judicial Penal del estado Carabobo, extensión Puerto Cabello, dictó decisión,
previa solicitud del Ministerio Público, mediante la cual DECLINÓ LA
COMPETENCIA al Tribunal de Primera Instancia en Funciones de Control N° 03 del
referido Circuito, con fundamento en el artículo 75 del Código Orgánico Procesal
Penal...”.
Sobre el mismo aspecto expusieron “... es evidente la gravedad de los delitos
acusados a nuestros defendidos, considerando además la particularidad de los hechos
sobre los cuales trata de la investigación (descritos en el primer punto de este escrito),
los cuales causan impacto social y colectivo, incidiendo en el normal
desenvolvimiento del proceso penal...”.
Concluyendo que “... es importante señalar que esta defensa, en reiteradas
oportunidades ha tenido la necesidad de diligenciar a fin de que se haga efectivo el
traslado y en el expediente original consta que casi todos los DIFERIMIENTOS son
por FALTA DE TRASLADO, con lo cual se extiende injustificadamente la situación
de nuestros representados...”, manifestando que las peticiones elevadas a la instancia
jurisdiccional no son atendidas, según su criterio, porque la alarma y sensación que
ha producido los hechos han conllevado a “... que todos los funcionarios judiciales
del Circuito Judicial Penal del estado Carabobo, extensión Puerto Cabello, sienten
temor y zozobra cuando les corresponde tramitar cualquier solicitud relacionada con
la causa de nuestros defendidos...”.
Expuesto lo anterior, la Sala constató que cursa en los folios 4 y 5 de la presente
solicitud de radicación, ambos inclusive, un recuento del estado actual de la causa,
efectuada en los siguientes términos:
“... En fecha 10/12/2014, se celebra la audiencia de presentación del
ciudadano ARQUÍMEDES JOSÉ RONDÓN, ante el Juzgado N° 2 de
Primera Instancia en Funciones de Control del Circuito Judicial Penal del
estado Carabobo, extensión Puerto Cabello, que ‘SE DECLARA
COMPETENTE PARA CONOCER’ y decreta la medida judicial preventiva
de libertad y acuerda medida ‘genérica’ de incautación sobre los bienes
relacionados con la causa. En fecha 27/12/2014, el ciudadano ROGER JOSÉ
GALINDO CARAMAUTA fue aprehendido, en virtud de orden de
aprehensión expedida vía telefónica por supuesta urgencia y necesidad por el
Juzgado N° 2 de Primera Instancia en Funciones de Control del Circuito
Judicial Penal del estado Carabobo, extensión Puerto Cabello. En fecha
28/12/2014, se celebra la audiencia de presentación del ciudadano ROGER
JOSÉ GALINDO CARAMAUTA, ante el Juzgado N° 2 de Primera Instancia
en Funciones de Control del Circuito Judicial Penal del estado Carabobo,
extensión Puerto Cabello, que decreta la medida judicial privativa de libertad
y acuerda medida ‘genérica’ de incautación sobre bienes relacionados con la
causa. En fecha 19/01/2015, el Juzgado N° 2 de Primera Instancia en
Funciones de Control del Circuito Judicial Penal del estado Carabobo,
extensión Puerto Cabello, publicada la decisión de la audiencia presentación
celebrada al ciudadano ARQUÍMEDES JOSÉ RONDÓN. En fecha
21/01/2015, el Juzgado N° 2 de Primera Instancia en Funciones de Control
del Circuito Judicial Penal del estado Carabobo, extensión Puerto Cabello,
publica la decisión de la audiencia de presentación celebrada al ciudadano
ROGER JOSÉ GALINDO CARAMAUTA. En fecha 22/01/2015, el
Ministerio Público presenta acusación contra el ciudadano
ARQUÍMEDES JOSÉ RONDÓN, ante el Juzgado N° 2 de Primera Instancia
en Funciones de Control del Circuito Judicial Penal del estado Carabobo,
extensión Puerto Cabello, por la presunta comisión de los delitos de
LEGITIMACIÓN DE CAPITALES y ASOCIACIÓN PARA DELINQUIR.
En fecha 11/02/2015, el Ministerio Público presenta acusación contra el
ciudadano ROGER JOSÉ GALINDO CARAMAUTA, ante el Juzgado N° 2
de Primera Instancia en Funciones de Control del Circuito Judicial Penal del
estado Carabobo, extensión Puerto Cabello, por la presunta comisión de los
delitos LEGITIMACIÓN DE CAPITALES y ASOCIACIÓN PARA
DELINQUIR. En fecha 18/02/2015, el Ministerio Público solicita ante el
Juzgado N° 2 de Primera Instancia en Funciones de Control del Circuito
Judicial Penal del estado Carabobo, extensión Puerto Cabello, que decline la
competencia con fundamento en el artículo 75 del Código Orgánico Procesal
Penal. En fecha 19/02/2015, el Juzgado N° 2 de Primera Instancia en
Funciones de Control del Circuito Judicial Penal del estado Carabobo,
extensión Puerto Cabello, declina la competencia al Juzgado N° 3 de Control
del referido Circuito Judicial Penal. En fecha 15/02/2015, el Juzgado N° 3 de
Primera Instancia en Funciones de Control del Circuito Judicial Penal del
estado Carabobo, extensión Puerto Cabello, se INHIBE del conocimiento de
la presente causa...”.
Anexo a la solicitud de radicación, los requirentes presentaron una serie de
copias simples de las actuaciones, consignadas en el orden que se indican a
continuación:
1.- Auto del ocho (8) de abril de 2015, emanado del Tribunal 3 de Primera
Instancia en Funciones de Control del Circuito Judicial Penal del estado Carabobo,
extensión Puerto Cabello, dictado por el Juez NEPTALÍ BARRIOS BENCOMO,
en el que se deja constancia del diferimiento de la audiencia preliminar solicitada por
la defensa privada de los ciudadanos ARQUÍMEDES JOSÉ RONDÓN y ROGER
JOSÉ GALINDO CARAMAUTA, pues se requieren copias de actuaciones para
ejercer las acciones jurídicas, vista la declinatoria de competencia dictada por el
Tribunal 2 de la aludida circunscripción judicial; en consecuencia se decide “...
Diferir y fijar nuevamente Audiencia Preliminar para el día MIÉRCOLES 06-05-
2015, A LAS 10:00 HORAS DE LA MAÑANA...”.
2.- Auto del nueve (9) de diciembre de 2014, emanado del Tribunal Segundo de
Primera Instancia en Funciones de Control del Circuito Judicial Penal del estado
Carabobo, extensión Puerto Cabello, dictado por la Jueza JACKELINE
VILLANUEVA ROMERO, dada la petición efectuada por la
Abogada MARISELA DE ABREU RODRÍGUEZ, Fiscal Provisoria Séptima del
Ministerio Público a Nivel Nacional con Competencia Plena y Abogado LUIS
JAVIER LOZANO SILVA, Fiscal Auxiliar Interino Décimo Segundo Encargado de
la Fiscalía Vigésima Quinta del Ministerio Público del estado Carabobo con
Competencia en Materia Contra las Drogas, relacionada con la medida judicial de
privación preventiva de libertad, en el que se emite entre otras como pronunciamiento
“... PRIMERO: SE RATIFICA LA ORDEN DE APREHENSIÓN en contra del
ciudadano ARQUÍMEDES JOSÉ RONDÓN (...) conforme a los parámetros
establecidos en los numerales 1, 2 y 3 del artículo 236 del Código Orgánico Procesal
Penal, en armonía con lo establecido en los artículos 237 y 238 eiusdem...”.
3.- Auto del veintisiete (27) de diciembre de 2014, emanado del Tribunal
Segundo de Primera Instancia en Funciones de Control del Circuito Judicial Penal del
estado Carabobo, extensión Puerto Cabello, dictado por la Jueza JACKELINE
VILLANUEVA ROMERO, dada la petición efectuada por la abogada MARISELA
DE ABREU RODRÍGUEZ, Fiscal Provisoria Séptima del Ministerio Público a
Nivel Nacional con Competencia Plena y abogado LUIS JAVIER LOZANO
SILVA, Fiscal Auxiliar Interino Décimo Segundo Encargado de la Fiscalía Vigésima
Quinta del Ministerio Público del estado Carabobo con Competencia en Materia
Contra las Drogas, relacionada con la medida judicial de privación preventiva de
libertad, en el que se emite como pronunciamiento lo siguiente: “... ÚNICO: SE
RATIFICA LA ORDEN DE APREHENSIÓN en contra del ciudadano ROGER
JOSÉ GALINDO CARAMAUTA (...) conforme a los parámetros establecidos en los
numerales 1, 2 y 3 del artículo 236 del Código Orgánico Procesal Penal, en armonía
con lo establecido en los artículos 237 y 238 eiusdem...”.
4.- Auto del diecinueve (19) de enero de 2015, emanado del Tribunal
Segundo de Primera Instancia en Funciones de Control del Circuito Judicial Penal del
estado Carabobo, extensión Puerto Cabello, dictado por la Jueza JACKELINE
VILLANUEVA ROMERO, donde se plasma la motivación que dio lugar a que el
día diez (10) de diciembre de 2014, en la correspondiente Audiencia Especial de
Presentación se decretase medida judicial privativa preventiva de libertad, en contra
del ciudadano ARQUÍMEDES JOSÉ RONDÓN; y en donde se sostuvo que:
“... PRIMERO: Admite la imputación formulada por el representante de la
Fiscalía 25 del Ministerio Público en contra del ciudadano ARQUÍMEDES
JOSÉ RONDÓN (...) por la presunta comisión de los delitos de
LEGITIMACIÓN DE CAPITALES, previsto y sancionado en el artículo 35
de la Ley Orgánica Contra la Delincuencia Organizada y Financiamiento al
Terrorismo y el delito de ASOCIACIÓN ILÍCITA PARA DELINQUIR,
previsto y sancionado en el artículo 37 eiusdem (...) SEGUNDO: Se decreta
Medida Privativa Judicial Preventiva de Libertad, de conformidad con los
artículos 236 numerales 1, 2 y 3, 237 numerales 2 y 3, 238 y parágrafo
primero del Código Orgánico Procesal Penal, en contra del imputado
ARQUÍMEDES JOSÉ RONDÓN (...) TERCERO: Se acuerda proseguir la
averiguación por la vía ordinaria de conformidad con el artículo 373 del
Código Orgánico Procesal Penal...”.
5.- Auto del veintiuno (21) de enero de 2015, emanado del Tribunal
Segundo de Primera Instancia en Funciones de Control del Circuito Judicial Penal del
estado Carabobo, extensión Puerto Cabello, dictado por la Jueza JACKELINE
VILLANUEVA ROMERO, donde se plasma la motivación correspondiente a lo
resuelto por dicho tribunal en la Audiencia Especial de Presentación celebrada el día
veintiocho (28) de diciembre de 2014, donde fue decretada medida judicial privativa
preventiva de libertad, en contra del ciudadano ROGER JOSÉ GALINDO
CARAMAUTA, del cual se evidencia entre otras cosas lo siguiente:
“... PRIMERO: Se admite la imputación formulada por la representante de la
Fiscalía 25 del Ministerio Público en contra del ciudadano ROGER JOSÉ
GALINDO CARAMAUTA (...) por la presunta comisión de los delitos de
LEGITIMACIÓN DE CAPITALES, previsto y sancionado en el artículo 35
de la Ley Orgánica Contra la Delincuencia Organizada y Financiamiento al
Terrorismo y el delito de ASOCIACIÓN ILÍCITA PARA DELINQUIR,
previsto y sancionado en el artículo 37 eiusdem (...) SEGUNDO: Decreta
Medida Privativa Judicial Preventiva de Libertad, de conformidad con los
artículos 236 numerales 1, 2 y 3 y 237 numerales 2 y 3, 238 y parágrafo
primero del Código Orgánico Procesal Penal, en contra del imputado ROGER
JOSÉ GALINDO CARAMAUTA (...) TERCERO: Se autoriza al Ministerio
Público a proseguir la averiguación por la vía ordinaria de conformidad con
el artículo 373 del Código Orgánico Procesal Penal...”.
Atendiendo a lo señalado, y observándose de esta manera los hechos narrados
en la solicitud, así como la muestra de recaudos adheridas a dicho escrito, se precisa
la configuración del primero de los supuestos indicados en el artículo 64 del Código
Orgánico Procesal Penal, donde se prevé el cambio de radicación o sede del
proceso, “... cuando se trate de delitos graves, cuya perpetración cause alarma,
sensación o escándalo público...”.
Y es que en este primer supuesto de la norma, no se puede supeditar a que la
máxima sea que la radicación proceda por la sola existencia de menciones
periodísticas en lo que concierne al delito investigado, inclusive habiéndola de una
manera excesiva tanto en la prensa local como en la nacional, si se está tratando con
delitos graves esto conlleva en primer lugar a que la sola comisión de éstos, traiga
consigo escándalos, conmociones así como admiraciones y también exacerbaciones
de los ánimos como consecuencia del daño hecho al bien jurídico tutelado.
Justamente, con relación al tema, esta Sala ha señalado en sentencia número
582, del veinte (20) de diciembre de 2006, respecto a la gravedad del delito como
circunstancia determinante para proceder a la radicación del caso, lo siguiente:
“... Respecto a la gravedad del delito es importante señalar que muchos
doctrinarios han relacionado el carácter grave de los delitos con las penas más
severas. No obstante, ha sido jurisprudencia reiterada, el criterio sostenido
por la hoy extinta Corte Suprema de Justicia, en cuanto a que la expresión
‘delitos graves’ debe ser interpretadas de una manera más lata y general y no
tan restringida. Esto es, que la gravedad del delito va a depender del perjuicio
o daño ocasionado a la colectividad o al individuo ‘(...) teniendo en cuenta
factores tan diversos como la condición del agresor y del agredido, las
relaciones existentes entre ellos (...) las funciones que respectivamente
desempeñan en la sociedad de que forman parte, los medios utilizados por el
delincuente y la forma de cometer el hecho, más las circunstancias agravantes,
atenuantes o eximentes de responsabilidad...’. De manera que, aceptar la
interpretación restringida de la expresión ‘delitos graves’, hace nugatoria la
procedencia del instituto procesal de la radicación, en aquellos juicios
seguidos por delitos con un quantum no elevado de pena, atentando
flagrantemente contra los fines de la radicación (excluir influencias extrañas
a la verdad procesal y a la recta aplicación de la Ley en los juicios, penales)
y contra el deber del estado de garantizar una justicia gratuita, accesible,
imparcial, idónea, transparente, autónoma, independiente, responsable,
equitativa y expedita, sin dilaciones indebidas, sin formalismos o
reposiciones inútiles (Artículo 26 de la Constitución de la República
Bolivariana de Venezuela). Por consiguiente, las adversas repercusiones del
delito son lo que, en definitiva, incide ‘... en la buena marcha de la
administración de justicia y en el seno de la comunidad a la cual alcanza su
influencia...’ y lo que explica y justifica la radicación de un juicio (GF
Nro.55, p. 75)...”.
Sin embargo, como resultado de lo anteriormente expuesto, es de remarcar que
concurre una circunstancia adicional, y es que de ninguna manera se puede colocar al
escándalo propiamente dicho, como el aditivo esencial para que derive la radicación,
en absoluto, cuando se usa este término debe representarse aquel como causal no
solo
de alarma, sino también de inquietud y el temor por el peligro que representa; o por
el contrario como sensaciones o emociones producidas dadas las connotaciones del
hecho; sin desvirtuar que ha de tratarse de aquella alarma que también sienten los
imputados, víctimas, testigos y en general todo aquel cuerpo de sujetos procesales.
Por consiguiente, debe ser una alarma o escándalo que debido a su magnitud
pueda adentrarse y corroer el ánimo del juez en el momento del proceso valorativo
incidiendo en su dictamen.
En este caso, los peticionarios dan cuenta en su escrito de la inseguridad con lo
cual vienen actuando los funcionarios judiciales del Circuito Judicial Penal del Estado
Carabobo, atemorizados ante la realización de ciertas actividades; lo cual, a su decir,
repercuta en el buen desenvolvimiento de este proceso penal, comentándose que se
“... siente temor y zozobra cuando les corresponde tramitar cualquier solicitud
relacionada con la causa de nuestro defendido”.
En ese orden de ideas, encuentra la Sala que los hechos que se pretenden
enjuiciar en la presente causa, constituyen delitos graves, como lo es la Legitimación
de Capitales y el de Asociación.
En primer término, la Ley Orgánica Contra la Delincuencia Organizada y
Financiamiento al Terrorismo en su artículo 35, tipifica el delito de legitimación de
capitales, así:
“... Quien por sí o por interpuesta persona sea propietarios o propietaria,
poseedor o poseedora de capitales, bienes, fondos, haberes o beneficios, a
sabiendas de que provienen directa o indirectamente de una actividad ilícita
será penado o penada con prisión de diez a quince años y multa equivalente
al valor del incremento patrimonial ilícitamente obtenido. La misma pena se
aplicará a quien por sí o por interpuesta persona realice las actividades
siguientes: - La conversión, transferencia o traslado por cualquier medio de
bienes, capitales, haberes, beneficios o excedentes con el objeto de ocultar o
encubrir el origen ilícito de los mismos o de ayudar a cualquier persona que
participe en la comisión de tales delitos a eludir las consecuencias jurídicas
de sus acciones.- El ocultamiento, encubrimiento o simulación de la
naturaleza, origen, ubicación, disposición, destino, movimiento o propiedad
de bienes o del legítimo derecho de éstos. - La adquisición, posesión o la
utilización de bienes producto de algún delito. - El resguardo, inversión,
transformación, custodia o administración de bienes o capitales provenientes
de actividades ilícitas. Los capitales, bienes o haberes objeto del delito de
legitimación de capitales serán decomisados o confiscados.”
En tal sentido, cabe destacar que es común en las organizaciones dedicadas al
crimen, con esta actividad de legitimar capitales, incorporar bienes y riquezas
obtenidos producto del mismo, en el sistema financiero.
Al hacer algunas consideraciones sobre esta actividad, EDUARDO FABIÁN
CAPARRÓS señalo en la obra “Combate del Lavado de Activos desde el Sistema
Judicial”. Pág. 84, lo siguiente:
“La irrupción de las asociaciones criminales ha sido la razón principal que ha
hecho que el beneficio económico procedente del delito, encuentre otras
actividades al autoconsumo. Por una parte la riqueza ilícita constituye una
suerte de ‘colchón financiero’ con los que hacer frente a los gastos derivados
de la empresa criminal. Por otra, la organización puede optar por invertir parte
de esas ganancias, tratando con ello de potenciar al máximo la productividad
de la empresa...”.
Continua el autor refiriendo: “... Tanto en un caso como en el otro, esa riqueza
ilícita que revierte en la propia estructura delictiva también está inexorablemente
destinada a aflorar antes o después al sector sometido al control del Estado. Incluso
en el caso de que el desembolso motivado por esos gastos o por ese capital se realice
en el ámbito ilícito -pago de sobornos, adquisiciones de armas o de drogas a otras
redes clandestinas-...”.
Es por ello, que mediante la legitimación de capitales, se pretende incorporar
el beneficio económico producto del crimen al sistema financiero, siendo el fruto de
esta actividad, un factor determinante para que se siga con el ciclo delictivo, y el
mantenimiento de la asociación ilícita en la sociedad, razón por la cual el Estado
Venezolano es frontal en la erradicación de este tipo de conducta.
Ciertamente, se hace referencia de un delito que como fenómeno global
contemporáneo, no es que sea nuevo, por el contrario ha existido desde hace mucho
tiempo; sin embargo, lo que sucede es que hoy día se ha fortalecido, en virtud que
esta
traspasando circunscripciones territoriales, al punto que su escalada se remonta al
ámbito internacional, perturbando esos intereses colectivos, por lo que existe todo un
proceso de internacionalización.
Y según lo expresado por los solicitantes en el escrito de radicación,
específicamente en el capítulo I que denominaron “DE LOS HECHOS Y EL ITER
PROCESAL”, involucran el transporte físico del efectivo, al apuntar que el siete (7)
de diciembre de 2014, siendo más o menos las 02:30a.m, atracó en el muelle número
26 del Puerto Marítimo de Puerto Cabello estado Carabobo, una motonave de nombre
BF.IPANEMA.IMO:9433145, de bandera liberiana, procedente del Puerto de
EVERGALDES de los Estados Unidos de América, en el cual se constató que traía
en su carga un (1) vehículo marca Ford, tipo camión cesta, color blanco, que al
efectuársele la debida revisión, funcionarios de la Unidad Antidrogas de la Guardia
Nacional Bolivariana de Venezuela encontraron en la parte posterior (plataforma) del
vehículo “... siete (7) compartimientos, los cuales cuatro (4) contenían en su interior
bolsas plásticas transparentes contentivas en su interior de moneda extranjera de
diferentes denominaciones, así como también billetes sin empacar que se encontraban
deteriorados por la humedad...”.
En este mismo orden, no cabe duda de que en el delito de legitimación de
capitales su primordial efecto está en lo social, donde los autores de este flagelo
pueden vincularse y llevar al descontrol no solo de un país sino a muchos países. Lo
que resulta que se active la cooperación de las distintas naciones con sus
legislaciones
encarando a este mal.
Es evidente que este puerto marítimo es uno de lo más importantes y de mayor
valor económico del país debido a su gran actividad de importación de materias
primas para el sector industrial venezolano, por lo que resulta ventajoso para el
funcionamiento de redes, asociaciones y organizaciones, no solo comerciales sino
criminales, pudiéndose captar fácilmente personas que estén dispuestas a vender
dólares, euros, pesos, etc., siendo reinsertado en el mercado financiero del país, lo
que
podría considerarse como legitimación de capitales, debido a la ilicitud en las
operaciones cambiarias.
Asimismo, son estos puertos marítimos ventanas para las organizaciones
delictivas, que como parte de sus sistemas de protección y seguridad bajo su enorme
potencial económico crean importantes empresas industriales o comerciales (con
pantallas legales), conformándose grupos de poder, cuya capacidad de acción en el
campo financiero les facilita realizar operaciones de blanqueo y reciclaje de dinero,
siendo su objetivo los habitantes de Puerto Cabello, estado Carabobo, para poder
mantener sus inversiones seguras de grandes volúmenes de dinero, agrupando a
personas y colocándolos como “fuerza de ataque”, perfectamente entrenados y
equipados, cuidadosamente reclutados -mayormente entre personas de escasos
recursos- deseosas de satisfacer sus necesidades más apremiantes y de mejorar su
situación, bajo la promesa de un rápido ascenso económico.
En definitiva es un delito grave que su configuración está vinculada a delitos
también graves previos que lo originan, encontrándose estos en la misma Ley
Orgánica Contra la Delincuencia Organizada y Financiamiento al Terrorismo:
1.- De los delitos contra el tráfico y Comercio Ilícito de Recursos o Materiales
Estratégicos y de los Metales o Piedras Preciosas: Tráfico y comercio de recursos o
materiales estratégicos; Legitimación de capitales (Dolo); Legitimación de capitales
por los sujetos obligados (Culpa).
2.- De los delitos Contra el Orden Público: Asociación; Tráfico ilícito de
armas; Fabricación ilícita de armas.
3.- De los delitos contra las personas: Manipulación genética ilícita; Trata de
personas; Inmigración Ilícita y Tráfico Ilegal de Personas; Tráfico Ilegal de Órganos;
Sicariato.
4.- De los delitos Contra la Administración de Justicia: Obstrucción a la
Administración de Justicia.
5.- De los delitos Contra la Indemnidad Sexual: Pornografía; Difusión de
material pornográfico; Utilización de Niños, Niñas y Adolescentes en la Pornografía
Infantil; Elaboración de Material Pornográfico Infantil.
6.- De los delitos Contra la Libertad de Industria y Comercio: Obstrucción de
la libertad de comercio
7.- Otros Delitos de Delincuencia Organizada: Fabricación Ilícita de Monedas
o Títulos de Crédito Público.
8.- Del Financiamiento al Terrorismo: Terrorismo; Financiamiento al
Terrorismo.
Por otro lado, el delito de asociación previsto en el artículo 37 de la Ley Orgánica
Contra la Delincuencia Organizada y Financiamiento al Terrorismo, en el se
dispone: “... Quien forme parte de un grupo de delincuencia organizada, será
penado o penada por el solo hecho de asociación de seis a diez años de
prisión.”
Considerando como un delito grave, pues observando lo antes detallado, aun
cuando el legislador no lo haya precisado en ese articulado, la acción antijurídica
recae sobre la colectividad, pretendiéndose proteger el derecho que tienen todos los
ciudadanos de asociarse para fines lícitos, tal como exalta el artículo 52 de la
Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, siendo que, la conformación
de toda asociación con fines distintos estará al margen de la ley. Reza textualmente el
artículo 52 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela: “... Toda
persona tiene el derecho de asociarse con fines lícitos, de conformidad con la ley. El
este derecho”. En efecto, se trata de un delito que no es inventiva de una legislación
venezolana, más bien se debe a todo lo que ha venido surgiendo en la legislación
internacional, y al igual como sucede en Venezuela estas asociaciones delictivas su
cometido es buscar nuevas formas para lograr sus objetivos ilegales, lo cual trae como
consecuencia un perjuicio a la economía de las sociedades, y no solo eso, crean una
incertidumbre a la sociedad, afectando su libre desenvolvimiento en paz, y es por ello
que se ubica dentro de los delitos contra el orden público. Respecto al marco
internacional, Venezuela suscribió la Convención de las Naciones Unidas contra la
Delincuencia Organizada Trasnacional, en Palermo, Italia el 15 de diciembre de 2000,
y aprobada por la Asamblea Nacional, publicada en Gaceta Oficial nro. 37357, de
fecha cuatro (4) de enero de 2002 (conocida como la Convención de Palermo), como
la ley 646 de Italia, vigente desde el trece (13) de septiembre de 1982, y la Racketeer
Influenced And Corrupt Organizations Statute, (conocida como Ley Rico de los
Estados Unidos de América, por sus siglas en inglés), conjuntamente con las
legislaciones de Alemania, España, Argentina y México.
Evidentemente, que las legislaciones internacionales su objetivo es el de castigar las
sociedades que se constituyan al margen de la ley, dado que se presupone el hecho
cierto que fueron constituidas con el único propósito de ejecutar actos delictivos, aun
cuando su apariencia sea lícita.
De igual manera, al plasmar los solicitantes la manera como fue efectuada el acta
policial que consta en el expediente iniciado por el Ministerio Público, llevada a cabo
por los funcionarios adscritos a la Unidad Especial Regional Antidrogas de la Guardia
Nacional Bolivariana de Venezuela, con sede en Puerto Cabello, estado Carabobo,
refieren que: “... la comisión exhibió al representante de la Agencia Naviera el
manifiesto de importación BL Nro. PEVPBL22456, recibido del equipo móvil de
inteligencia, el cual indicaba que el destino y puerto de descarga era el puerto
marítimo de Puerto Cabello, por lo que procedieron a efectuar la descarga del vehículo
en cuestión, constatándose que se trata de un (1) vehículo marca Ford, tipo Camión,
color Blanco, desprovisto de placas identificativas, encontrándose a bordo de éste un
(1) contenedor, tipo Flat Rack, siglas Nro. TRIU0778031, teniendo como proveedor
Double Ace Cargo, INC, FMC # 16078NF 11027NW STREET MEDLEY, FL 33178,
ESTADOS UNIDOS y como consignatario o destinatario de recibir el equipo, es decir,
el vehículo el ciudadano ARQUÍMEDES JOSÉ RONDÓN...”.
En esta dirección, observando lo antes descrito, el delito de Asociación como todo
delito tiene una estructura organizativa, características propias, especiales y
específicas en su existencia como son:
• Permanencia en el tiempo de los miembros de su estructura, como actores de la
actividad ilícita.
• Enorme capacidad de adaptación a las condiciones propias del entorno local en el
que determinan desarrollar sus actividades.
• Explotación de la vulnerabilidad jurídica.
• Rápida asimilación, aplicación y aprovechamiento en la utilización de las llamadas
nuevas tecnologías.
• Gran movilidad y expansión como consecuencia de la evolución en el campo de las
telecomunicaciones y el transporte.
• Aprovechamiento del entorno y de todos aquellos factores sociales y culturales que le
sean propicios modificando sus expectativas en función de ellos.
• La obtención de poder a través de sumas ingentes de dinero.
Es inminente que estas asociaciones delictivas actúan bajo esquemas empresariales
claramente establecidos, planificando sus actividades de acuerdo con los criterios
económicos, contemplando a su vez el impacto de la acción investigativa y
penalizadora del Estado. De igual forma, estructuran su actividad con la división del
trabajo y la especialidad de la mano de obra.
Sobre el particular, advierte esta Sala que del análisis del presente asunto como bien
ha sido sostenido, el puerto marítimo de la ciudad de Puerto Cabello Estado
Carabobo, es una zona apetecible para el desarrollo de estos grupos delictivos, ya que
confluye la existencia de un gran movimiento económico empresarial, tendiendo
incluso a corromper a la personas de esta localidad, con el fin de cometer delitos, y un
plan permanente y estable, es decir, trae consigo una suerte de dispositivos de
multiplicación de riesgos para la zona, caracterizada por una determinada estructura.
De allí que, Grisanti Aveledo citando a Eusebio Gómez, apunte en cuanto al Orden
Público la siguiente conclusión: “... la lesión en el orden público en otros términos, no
es consecuencia de otras particulares violaciones del ordenamiento jurídico; se
presenta como un efecto (...) que ataca directa y exclusivamente a la paz pública (...)
son delitos que no recaen sobre ningún bien jurídico determinado, se le reprime no
porque lesione ese ideal orden público a que se hace referencia. Se le reprime porque,
al producir su efecto, que es la alarma colectiva, atacan el derecho a la tranquilidad
que todos los ciudadanos tienen...“. (Manual de Derecho Penal Parte Especial,
Vigésima Quinta Edición, p. 975).
Por otra parte, el segundo supuesto que indica el artículo 64 del Código Orgánico
Procesal, para que proceda la radicación a solicitud de las partes es con ocasión a las
recusaciones, inhibiciones y hasta excusas por parte de los “... Jueces o Juezas
titulares y de sus suplentes respectivos...” lo cual incida en el proceso paralizándolo
“...indefinidamente, después de presentada la acusación por el o la fiscal.”
Pues bien, cuando la norma se refiere sobre una paralización indefinida del proceso,
es en el entendido de que debe ser por un tiempo más o menos importante, y por las
razones que ahí taxativamente están establecidas, sin embargo, se evidencia en el
caso que nos ocupa la ausencia de celeridad en la ejecución de los actos judiciales, es
decir, tal como fuera plasmado en uno de los acápites del escrito recursivo, el
Ministerio Público en fecha veintidós (22) de enero de 2015, presentó la acusación en
contra de los ciudadanos ARQUÍMEDES JOSÉ RONDÓN y ROGER JOSÉ GALINDO
CARAMAUTA, por la presunta comisión de los delitos de LEGITIMACIÓN DE
CAPITALES, y ASOCIACIÓN, delitos estos previstos en la Ley Orgánica contra la
Delincuencia Organizada y Financiamiento al Terrorismo.
Asimismo, devino una serie de incidencias como la inhibición planteada el quince (15)
de febrero de 2015, proferida por el Tribunal Tercero de Primera Instancia en
Funciones de Control, del aludido circuito judicial, transcurriendo un lapso considerable
y aún a la espera de la audiencia preliminar, así como, la declinación de competencia
en fecha diecinueve (19) de febrero de 2015, por parte del Tribunal Segundo de
Primera Instancia en Funciones de Control del Circuito Judicial Penal del estado
Carabobo, extensión Puerto Cabello. Es decir, una audiencia preliminar que a la letra
del artículo 309 del Código Orgánico Procesal Penal, establece que “... Presentada la
acusación el Juez o Jueza convocara a las partes a una audiencia oral, que deberá
realizarse dentro de un plazo no menor de quince días ni mayor de veinte días...”. En
este sentido no cabe duda que no se está tomando en cuenta esa actividad de decidir
–que no es más que la consagración de un principio legal- la cual es colocada como
obligación en el Código Orgánico Procesal Penal, al disponer la Plus Lex en su artículo
6, que “Los Jueces y Juezas no podrán abstenerse de decidir so pretexto de silencio,
contradicción, deficiencia, oscuridad o ambigüedad, en los términos de las leyes, ni
retardar indebidamente alguna decisión...”.
Y que a su vez, tiene rango constitucional, a tenor de lo señalado por el artículo 26 de
la Constitución, que al detenerse en la justicia, nos encumbra a que el Estado
garantizará que la misma sea expedita, sin dilaciones indebidas, sin formalismos o
reposiciones inútiles, porque como destaca la doctrina, y lo acentúa expresamente la
ley, la nulidad únicamente procede en los casos expresamente señalados por la ley,
porque resulta fraguado con lo que representa el proceso, la nulidad por la nulidad
misma, para satisfacer un interés teórico o meros pruritos formales.
Apreciada esta solicitud y los aportes adjuntos, la Sala verifica un peligro real más allá
de una amenaza, que efectivamente oprime y afecta sustancialmente a las partes en
litigio, al proceso en sí mismo y a las garantías que en éste deben resguardarse, lo
que directamente conlleva a deducir neutralmente que en la jurisdicción del lugar
donde se cometió el hecho, los intervinientes (imputado, defensa, representantes del
ministerio público, jueces) en el proceso, estarán sometidos a imponderables
situaciones que dificultaran su actividad ante la pérdida de los parámetros mínimos de
sosiego y objetividad.
En razón a lo expuesto, la Sala considera que lo ajustado a derecho es declarar HA
LUGAR la solicitud de radicación propuesta por los abogados AMÍLCAR AQUINO
TORRES y PABLO MÉNDEZ, en su condición defensores privados de los ciudadanos
ARQUÍMEDES JOSÉ RONDÓN y ROGER JOSÉ GALINDO CARAMAUTA, por
encontrarse llenos los extremos exigidos en el artículo 64 del Código Orgánico
Procesal Penal. Así se decide.
V
DECISIÓN
Por las razones antes expuestas, el Tribunal Supremo de Justicia en Sala de Casación
Penal, administrando justicia en nombre de la República y por autoridad de la ley,
declara:
PRIMERO: HA LUGAR la solicitud de radicación propuesta por los abogados
AMÍLCAR AQUINO TORRES y PABLO MÉNDEZ, en su condición de defensores
privados de los ciudadanos ARQUÍMEDES JOSÉ RONDÓN y ROGER JOSÉ
GALINDO CARAMAUTA.
SEGUNDO: Se ordena RADICAR la causa en el Circuito Judicial Penal del Área
Metropolitana de Caracas.
TERCERO: Se ordena a la Presidencia del Circuito Judicial Penal del Estado
Carabobo, la remisión inmediata del expediente original a la Presidencia del Circuito
Judicial Penal del Área Metropolitana de Caracas, a fin de que sea distribuido a un
Tribunal de Primera Instancia en Función de Control, el cual continuará conociendo del
presente caso.
Publíquese, regístrese y remítase el expediente. Ofíciese lo conducente.
Dada, firmada y sellada en el Salón de Audiencias del Tribunal Supremo de Justicia,
en Sala de Casación Penal, a los veintiún (21) días del mes de octubre de 2015. Años
205°de la Independencia y 156° de la Federación.
El Magistrado Presidente,
MAIKEL JOSÉ MORENO PÉREZ
(Ponente)
La Magistrada Vicepresidenta,
FRANCIA COELLO GONZÁLEZ
La Magistrada,
DEYANIRA NIEVES BASTIDAS
El Magistrado,
HÉCTOR MANUEL CORONADO
FLORES
La Magistrada,
ELSA JANETH GÓMEZ MORENO
La Secretaria,
ANA YAKELINE CONCEPCIÓN de GARCÍA
Exp. No. 2015-323
MJMP
La Magistrada Doctora Deyanira Nieves Bastidas no firmó por motivo
justificado.
La Secretaria,
ANA YAKELINE CONCEPCIÓN de GARCÍA