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Intimidad I

La intimidad con Dios es fundamental y se origina en la relación de creación descrita en Génesis, aunque se quebró por el pecado. A través de los pactos, Dios busca restaurar esta relación, culminando en el pacto con Jesús, quien encarna el amor divino. La intimidad se manifiesta en la relación trinitaria y se expresa a través de cinco realidades que reflejan cómo los creyentes deben vivir y relacionarse con Dios y el mundo.

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Intimidad I

La intimidad con Dios es fundamental y se origina en la relación de creación descrita en Génesis, aunque se quebró por el pecado. A través de los pactos, Dios busca restaurar esta relación, culminando en el pacto con Jesús, quien encarna el amor divino. La intimidad se manifiesta en la relación trinitaria y se expresa a través de cinco realidades que reflejan cómo los creyentes deben vivir y relacionarse con Dios y el mundo.

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Intimidad I

●​ La INTIMIDAD con Dios es clave, tan clave que en la Viña es un valor.


●​ La intimidad nace en el principio del Génesis 1:1-2. Dios ya se
relacionaba con su creación.
●​ Imagen y Semejanza, fue cómo un espejo a lo que sucedía en ese
tiempo.
●​ Está relación es quebrada cuándo Adán y Eva pecaron.
●​ Los pactos nacen desde la relación quebrada. Es una forma que Dios
usa para relacionarse.
●​ Pacto: Se vuelve una forma "legal" de relacionarnos con Dios.
●​ La intención de Dios fue siempre darse a conocer a nosotros. Lo
vemos en los pactos. Primero con Adán, Noé, con Abraham, con
Moisés y con David. Sin embargo, ninguno funcionó.
●​ El último pacto es con Jesús. Jesús es Dios con nosotros (Isaías
7:14).
●​ Tendemos a pensar qué Jesús aparece al medio de la Biblia, pero no
es así, él aparece desde el génesis hasta el apocalipsis.
●​ Cuándo Apocalipsis se refiere a la existencia de Jesús viniendo en un
caballo, se refiere fiel y verdadero, porque desde el inicio hasta el
final, él las cumplió.
●​ Juan 14:17. El Espíritu Santo no solo estará con nosotros, sino
también, ahora estará en nosotros.
●​ Dios es amor (1 Juan 4:16)
●​ Cuando hablamos del amor de Dios, vamos entendiendo cómo este
Dios se relaciona con nosotros y esta relación nace desde su atributo
del AMOR.
●​ La realidad del amor de Dios es más profunda, es tan profunda qué
lo llevó a sacrificar a su Hijo por amor a nosotros.
●​ El atributo AMOR, lo movió a la entrega de su Hijo.
●​ Relación Trinitaria: Relación del Padre, Hijo y Espíritu Santo.
●​ Nuestra base “¿Qué es la intimidad? Nace de la relación íntima de la
Trinidad.
●​ El evangelio de Juan es más claro al mostrarnos esta relación.
●​ "Danza del amor" (Alexander Vender)
-​ El Padre ama al Hijo. (Juan 3:35; Juan 5:20; Juan 10:17). En
esta realidad, nosotros vemos a Dios Padre amando a Jesús, su
Hijo.
-​ El Hijo ama al Padre (Juan 14:31). En esta realidad, nosotros
entendemos es qué no solo el Padre ama al Hijo, sino también
el Hijo ama al Padre. Jesús no hacía las cosas para “ganar” el
amor del Padre, sino hacia las cosas porque amaba al Padre.
Un estilo de vida de obediencia y de equipo con lo qué el
Padre hace.
-​ El Padre ama a los creyentes (Juan 14:21). El amor del Padre
al Hijo se extiende a sus hijos.
-​ El Hijo ama a los creyentes (Juan 13:1). “Los amo hasta el
final”. Aquí, tenemos qué entender qué el amor de Jesús hacia
nosotros transgrede las leyes del tiempo y permanece fiel por
la eternidad.
-​ Los creyentes aman a Jesús (Juan 8:42; Juan 16:27). Nosotros
amamos al Padre y amamos a Jesús.
-​ Los creyentes se aman unos a otros (Juan 13:34).
-​ El Padre y el Hijo aman a los creyentes.
-​ Los creyentes aman al mundo pero el mundo no los ama a
ellos.
-​ Dios no ama solamente a los creyentes, sino al también al
mundo, aunque el mundo lo odie (Juan 3:16).

Está realidad del amor tiene cinco implicancias

-​ Realidad ontológica (Dios es amor y el amor no se separa de Dios):


Nos referimos directamente a la persona de Dios. La realidad
ontológica del amor de Dios, se encuentra en Dios mismo. Significa
qué el amor es parte de su esencia y no es capaz de ser separada de
Dios. Esto significa qué no solo Dios nos ama, sino qué Dios es amor.
El amor, en la realidad ontológica, no es meramente uno de sus
atributos sino qué es su misma naturaleza. Cuando limitamos de
cualquier manera el amor de Dios, limitamos a Dios mismo, porque
Dios es amor.
-​ Realidad encarnacional (El amor de Dios se encarnó en Jesús): Es
demostrada en la persona de Jesús. El amor de Dios se volvió
persona. El Padre es reflejado por Jesus, y Jesús es reflejado por el
Espíritu Santo, y el Espíritu Santo es reflejado por el Padre. El mismo
amor de Dios está en el Padre, en el Hijo y en el Espíritu Santo. Jesús,
en esta realidad, encarna el amor de Dios.
-​ Realidad ética (Nosotros mostramos el amor de Dios hacia el
mundo: A través de un comportamiento ético, es qué el mundo
puede experimentar la honra sin llamarla de esa manera. La relación
de los discípulos hacia al mundo debe ser una relación llena de
honra, por ende, llena de ética. Lo qué nosotros llamamos honra, el
mundo lo llama ética.
-​ Realidad misional (Lo hacemos para qué el mundo crea): Esta
figura de la Trinidad nos da una misión (Juan 17:20). Está realidad
misional se trata de qué no sólo experimentamos el amor de Dios en
la intimidad, sino qué al experimentarlo recibimos junto con él, un
propósito y una misión.
-​ Realidad mística (Nosotros experimentamos el amor de Dios, pero
no solo experimentamos ese amor, sino nos relacionamos con ese
atributo): El misticismo es qué el ser humano tiene la posibilidad de
relacionarse con un ser qué va más allá de la realidad humana. El
misticismo es lo que te enseña y te dice qué tu puedes relacionarte
con alguien qué no estás viendo cómo un ser humano físico.

Conclusión: Cuando nos relacionamos con este atributo de amor de


Dios, es lo qué llamamos INTIMIDAD. Intimidad es cuando nos
relacionamos con el atributo del amor de Dios, pero no solo con el
atributo, sino con Dios mismo.

Intimidad es relacionarnos en el amor de Dios.

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