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NEWTON COLLEGE

“AÑO DE LA RECUPERACIÓN Y CONSOLIDACIÓN DE LA ECONOMIA PERUANA”


INFORME DE FUNCIÓN FORMATIVA FAMILIAR

AUTORES

Contreras Rivera, Cesar Fabiano

Peña Membrillo, Arely Sofia

PROFESORA

Marilyn Aldana

GRADO Y CURSO

2do de Secundaria - DPCC

TRUJILLO – PERÚ

2025
FUNCIÓN FORMATIVA DE LA FAMILIA

I. INTRODUCCIÓN

La función formativa de la familia es crucial en el desarrollo humano, ya que


enseña a los hijos valores, normas de convivencia y comportamientos
fundamentales para su vida en sociedad. Desde temprana edad, los niños
aprenden en casa lo que está bien y lo que está mal, guiados por el ejemplo y
la orientación de los adultos.

Esta función se expresa a través de acciones cotidianas como enseñar a


saludar, pedir amablemente, respetar horarios, colaborar en el hogar y resolver
conflictos pacíficamente. Además, transmite valores como el respeto, la
responsabilidad y la empatía. Así, la familia actúa como guía y modelo,
formando tanto el comportamiento como el carácter y las relaciones de los
niños, lo que favorece su desarrollo emocional y social.
II. IMPORTANCIA EN EL DESARROLLO PERSONAL Y SOCIAL

La función formativa de la familia es fundamental en el desarrollo integral de la


persona, ya que, desde los primeros años de vida, el hogar constituye el primer
entorno educativo y social del niño. A través de las relaciones familiares, el
individuo comienza a construir su identidad, a desarrollar su autoestima y a
formar su carácter, lo que establece las bases para su comportamiento a lo
largo de la vida. Este proceso es crucial, ya que la familia es el primer lugar
donde los niños aprenden a reconocer sus emociones y a gestionar sus
sentimientos de forma saludable.

Además, en este espacio, el niño aprende a convivir con otros, a expresar sus
emociones de manera apropiada y a controlar sus impulsos. La familia enseña
también a respetar normas, asumir responsabilidades, y a resolver conflictos de
manera adecuada. Estas enseñanzas contribuyen a una mejor adaptación en
otros espacios sociales, como la escuela y la comunidad. Los niños que
reciben una adecuada formación familiar desarrollan habilidades para resolver
problemas, negociar y cooperar con los demás, lo que les permite tener
interacciones más positivas fuera del hogar.

Por tanto, el cumplimiento adecuado de esta función formativa es clave para


que los hijos se conviertan en personas autónomas, respetuosas y capaces de
relacionarse de forma sana con su entorno. La formación en la familia no solo
contribuye al bienestar inmediato de los niños, sino que sienta las bases para
su éxito personal y social a medida que crecen, permitiéndoles afrontar los
desafíos de la vida con mayor seguridad y equilibrio emocional.

III. TRANSMISIÓN DE VALORES Y NORMAS

La familia tiene un rol clave en enseñar valores fundamentales como el respeto,


la responsabilidad, la honestidad y la solidaridad, que guían el comportamiento
de los hijos. A través de normas diarias, como saludar, compartir y asumir
responsabilidades, los niños aprenden a convivir
adecuadamente en sociedad. Además, los valores
se transmiten también por el ejemplo, ya que los
hijos tienden a imitar lo que observan en sus
padres y familiares. De esta manera, la familia
influye directamente en la formación ética y moral
de sus miembros.

IV. MEDIOS DE FORMACIÓN

La formación en la familia se lleva a cabo principalmente a través del ejemplo


de los padres y otros miembros, quienes sirven como modelos a seguir. Los
niños observan y aprenden comportamientos, actitudes y valores mediante la
imitación, lo que hace que las acciones cotidianas de los adultos tengan un
gran impacto en su desarrollo. Además, el diálogo constante es esencial para
explicar normas, resolver conflictos y fomentar una comunicación abierta y
honesta.

La rutina diaria también juega un papel crucial en la formación familiar, ya que


establece expectativas claras sobre responsabilidades, horarios y normas de
convivencia. A través de actividades cotidianas, como realizar tareas del hogar,
compartir responsabilidades o respetar límites, los niños adquieren habilidades
sociales y prácticas que los preparan para su vida fuera del hogar.

V. CONSECUENCIAS DE SU AUSENCIA

Cuando la familia no cumple adecuadamente su función formativa, los hijos


pueden enfrentar dificultades significativas en su desarrollo. La falta de
orientación en los valores y normas básicas puede llevar a comportamientos
inadecuados, como la desobediencia, el rechazo de la autoridad y la falta de
empatía hacia los demás. Además, la ausencia de una educación familiar
sólida puede afectar la autoestima y la capacidad de los niños para establecer
relaciones sociales saludables.

Sin una formación adecuada en el hogar, los niños también pueden tener
dificultades para adaptarse a otros entornos, como la escuela, donde se
requieren habilidades como el respeto, la cooperación y la autorregulación.
Estos problemas pueden prolongarse a medida que crecen, dificultando su
integración en la sociedad y su bienestar emocional y social. Por lo tanto, la
ausencia de esta función formativa tiene un impacto duradero en el desarrollo
integral de los individuos.

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