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Virgen Maria

El documento presenta una serie de reflexiones y citas bíblicas sobre la Virgen María, destacando su papel en la historia de la salvación y su relación con figuras como Eva. Se mencionan las alabanzas de varios Padres de la Iglesia, como Justino Mártir e Ireneo de Lyon, quienes enfatizan la obediencia de María frente a la desobediencia de Eva, y su importancia como Madre de Dios. Además, se resalta la virginidad de María y su papel en la encarnación de Cristo, así como su veneración en la tradición cristiana.

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Virgen Maria

El documento presenta una serie de reflexiones y citas bíblicas sobre la Virgen María, destacando su papel en la historia de la salvación y su relación con figuras como Eva. Se mencionan las alabanzas de varios Padres de la Iglesia, como Justino Mártir e Ireneo de Lyon, quienes enfatizan la obediencia de María frente a la desobediencia de Eva, y su importancia como Madre de Dios. Además, se resalta la virginidad de María y su papel en la encarnación de Cristo, así como su veneración en la tradición cristiana.

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Virgen Maria

-Salve (Xaipe: “Salve, alégrate”) (Lucas 1,28).


Mateo 26,49 "En seguida se acercó a Jesús y dijo:
--¡Salve, Maestro!
Y lo besó.

Mateo 27,29 pusieron sobre su cabeza una corona tejida de espinas, y una
caña en su mano derecha; e hincando la rodilla delante de él, se burlaban,
diciendo:
--¡Salve, rey de los judíos!

Marcos 15:18 y comenzaron a saludarlo:


--¡Salve, Rey de los judíos!

Juan 19:3 y le decían:


--¡Salve, Rey de los judíos! --y le daban bofetadas.

También se usa como diciendo alégrense:


Mateo 28:9 Jesús les salió al encuentro, diciendo:
--¡Salve!

-¿Qué saludo es este? Dice Maria (Lucas 1,29)

-Llena eres de gracia (Kerijatomene: “Plenitud de la gracia”). (Lucas 1,28)

-Elizabet, llena del Espíritu Santo,


Exclamó a gran voz:
Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre.
¿Por qué se me concede esto a mí (Un gran halago en Reina Valera, y en
otra Biblia dice “Como he merecido yo”), que la madre de mi Señor
(Elizabeth llama, “llena del Espíritu Santo”, la Madre de mi Señor es
decir, de Dios) venga a mí?. (Lucas 1,43-44)

-"Dios todopoderoso es capaz de guardarnos sin caída y de presentaros sin mancha


en presencia de su gloria". (Judas 24)

-Pero bien sabéis que una enfermedad me dio ocasión para evangelizaros por
primera vez; y, no obstante la prueba que suponía para vosotros mi cuerpo, no me
mostrasteis desprecio ni repulsa, sino que me recibisteis como a un ángel de
Dios: como a Cristo Jesús. ¿Dónde están ahora los parabienes que os dabais?
Pues yo mismo puedo atestiguaros que os hubierais arrancado los ojos, de
haber sido posible, para dármelos. (Gálatas 4,13-15)

- la mujer que teme a Yahveh, ésa será alabada. (Proverbios 31,29-31)

-La memoria del justo es bendecida, mas el nombre de los malvados se


pudrirá. (Proverbios 10, 6-7; Salmos 112, 6)

- Desde ahora me llamaran Bienaventurada todas las naciones


(Lucas 1, 48-49)

- Y Mical hija de Saúl nunca tuvo hijos hasta el día de su muerte.


(2Samuel 6,23)
Padres
Justino Mártir, Año 110-165 DC

“Mientras que Eva, aún virgen y pura, por medio de concebir


la palabra venida de la serpiente hizo nacer la desobediencia
y la muerte; la Virgen María, recibiendo con fe y gozo, el
momento en que el Ángel le anunció la buena noticia de que
el Espíritu del Señor vendría sobre ella y el poder del Altísimo
la cubriría con su sombra y así el Santo nacería de ella y sería
Hijo de Dios, respondió, se haga en mi acorde a su palabra. Y
por medio de ella, Él nació, concerniente a quien nosotros
hemos mostrado muchas Escrituras han hablado, a través de
quien Dios destruye a la serpiente y a aquellos ángeles y
hombres que se han asemejado a ella; y por otro lado, obra la
liberación de la muerte para quienes se arrepienten de sus
malas acciones y creen en Él”. (Diálogo con Tryfón, Capitulo
100)

Ireneo de Lyon, Año 110 – 202 DC "aùn poseen las


predicaciones de los benditos apóstoles sonando en sus
oídos".

“Manifiestamente, pues, el Señor vino a lo que era suyo, y llevó sobre


sí la propia creación que sobre sí lo lleva, y recapituló por la
obediencia en el árbol (de la cruz) la desobediencia en el árbol; fue
disuelta la seducción por la cual había sido mal seducida la virgen Eva
destinada a su marido, por la verdad en la cual fue bien evangelizada
por el ángel la Virgen María ya desposada: así como aquélla fue
seducida por la palabra del ángel para que huyese de Dios
prevaricando de su palabra, así ésta por la palabra del ángel fue
evangelizada para que portase a Dios por la obediencia a su palabra,
a fin de que la Virgen María fuese abogada de la virgen Eva; y para
que, así como el género humano había sido atado a la muerte por una
virgen, así también fuese desatado de ella por la Virgen, y que la
desobediencia de una virgen fuese compensada por la obediencia de
otra virgen; si pues el pecado de la primera criatura fue enmendado
por el recto proceder del Primogénito, y si la sagacidad de la
serpiente fue vencida por la simplicidad de la paloma (Mt 10,16),
entonces están desatados los lazos por los que estábamos ligados a
la muerte”. (Contra las herejías Libro 5, Capitulo 19)

“En correspondencia encontramos también obediente a María la


Virgen, cuando dice: «He aquí tu sierva, Señor: hágase en mí según
tu palabra» (Lc 1,38); a Eva en cambio [959] indócil, pues
desobedeció siendo aún virgen. Porque como aquélla, tuvo un marido,
Adán, pero aún era virgen -pues «estaban ambos desnudos» en el
paraíso «pero no sentían vergüenza» (Gén 2, 25), porque apenas
creados no conocían la procreación; pues convenía que primero se
desarrollasen antes de multiplicarse (Gén 1, 28)-, habiendo
desobedecido, se hizo causa de muerte para sí y para toda la
humanidad; así también María, teniendo a un varón como marido
pero siendo virgen como aquélla, habiendo obedecido se hizo causa
de salvación para sí misma y para toda la humanidad (Heb 5, 9). Y por
eso la Ley llama desposada con un hombre, aunque sea aún virgen, a
la mujer desposada (Dt 22, 23-24), significando la recirculación que
hay de María a Eva, porque no se desataría de otro modo lo que está
atado, sino siguiendo el modo inverso de la atadura, de modo que
primero se desaten los primeros nudos, luego los segundos, los cuales
a su vez liberan los primeros. Así el primer nudo es desatado después
del segundo, y así el segundo desata el primero.
Por eso el Señor decía que los primeros serán últimos y los últimos
serán primeros (Mt 19, 30; 20, 16). Y lo mismo significa el profeta al
decir: «En lugar de tus padres tendrás hijos» (Sal 45[44],17). Porque
el Señor, al hacerse Primogénito de los muertos (Col 1,18) recibió en
su seno a los antiguos padres para regenerarlos para la vida de Dios,
siendo él el principio de los vivientes (Col 1,18), pues Adán había sido
el principio de los muertos. Por eso Lucas puso al Señor al inicio de la
genealogía para remontarse hasta Adán (Lc 3,23-38), para significar
que no fueron aquéllos quienes regeneraron a Jesús en el Evangelio
de la vida, sino éste a aquéllos. Así también el nudo de la
desobediencia de Eva se desató por la obediencia de María; pues lo
que la virgen Eva ató por su incredulidad, la Virgen María lo desató
por su fe”. (Contra las Herejías, Libro 3, Capitulo 22)

“Y así como por obra de una virgen desobediente fue el hombre


herido y —precipitado— murió, así también, reanimado el hombre por
obra de una Virgen, que obedeció a la Palabra de Dios, recibió él en el
hombre nuevamente reavivado, por medio de la vida, la vida. Pues el
Señor vino a buscar la oveja perdida, es decir, el hombre que se había
perdido. De donde no se hizo el Señor otra carne, sino de aquella
misma que traía origen de Adán y de ella conservó la semejanza.
Porque era conveniente y justo que Adán fuese recapitulado en
Cristo, a fin de que fuera abismado y sumergido lo que es mortal en la
inmortalidad. Y que Eva fuese recapitulada en María, a fin de que una
Virgen, venida a ser abogada de una virgen [Eva], deshiciera y
destruyera la desobediencia virginal mediante la virginal obediencia.
El pecado cometido a causa del árbol fue anulado por la obediencia
cumplida en el árbol, obediencia a Dios por la cual el Hijo del hombre
fue elevado en el árbol, aboliendo la ciencia del mal y aportando y
regalando la ciencia del bien. El mal es desobedecer a Dios; el bien,
en cambio, es obedecer.” . (Demostración de la predicación
apostolica (Epideixis), 33)

Orígenes, Año 185 – 254 DC

“Nadie puede comprender el Evangelio si no ha reclinado su cabeza


sobre el pecho de Jesús y no ha recibido de El a María como madre”
(Comentario sobre Juan 1,6)

“María conservó su virginidad hasta el fin, para que el cuerpo que


estaba destinado a servir a la palabra no conociera una relación
sexual con un hombre, desde el momento que sobre ella había bajado
el Espíritu Santo y la fuerza del Altísimo como sombra. Creo que está
bien fundado decir que Jesús se ha hecho para los hombres la
primicia de la pureza que consiste en la castidad y María a su vez
para las mujeres. No sería bueno atribuir a otra la primicia de la
virginidad” (Comentario sobre Mateo. 10,17: GCS 10,21)

Cirilo de Alejandría, Año 370 - 444 DC

En la homilía que San Cirilo de Alejandría pronunció en el


Concilio de Éfeso, dirigió a la Madre de Dios alabanzas como
éstas:

“Salve, ciudad de Éfeso, mas hermosa que los mares, porque


hoy se dieron cita en ti quienes son los puertos del cielos
¡Salve, honor de esta región asiática, sembrada por doquiera
de templos, a la manera de preciosas joyas y consagrados en
el presente, bendecida por los pies de muchos santos Padres
y Patriarcas! Con su venida, cumularam bendición de todos,
porque cuando pertenezcan, los aumentos y se multiplica a sí
mismo en la santidad: los creyentes religiosos, ángeles de la
tierra, afugentam ellos, con su presencia, todo el poder y
todos los satânico afecto pagano. Ellos, repito, todos los
confundidos y la herejía son glorias de nuestra fe ortodoxa.
Salve y bienvaenturado Juan, apóstol y evangelista, la gloria
de la virginidad, maestro de la honestidad, exterminador de
todo fraude diabólico! Salve, en vaso purisimo lleno de
templanza, a ti, virgen, te confió, desde la cruz, nuestro Señor
Jesucristo a la Madre de Dios, siempre virgen! Salve, Oh
María, Madre de Dios, virgen y madre, lucero y vaso de
elección! Salve, María, virgen, madre y sierva: virgen, en
virtud de lo que nació de ti virgen; madre por virtud de Aquel
que nutriste y llevaste en pañales; sierva, por Aquel que en ti
tomo la forma de siervo. CComo Rey, quiso entrar en tu
ciudad, en tu seno, y salió cuando le plugo, cerrando por
siempre su puerta, porque concebiste sin obra de varón y fue
divino tu alumbramiento. alve, María templo donde mora
Dios, templo santo, como la llama el profeta David cuando
dice: Santo es tu templo (S. 64, 5) Salve, María, criatura la
más preciosa de la creación; salve, María, purísima paloma;
salve, María, antorcha inextinguible; salve, porque de ti nació
el Sol de justicia. Salve, María, morada de la inmensidad, que
encerraste en tu seno al Dios inmenso, al Verbo unigénito,
produciendo sin arado y sin semilla la espiga inmarcesible.
Salve, María, Madre de Dios, aclamada por los profetas,
bendecida por los pastores, cuando los ángeles cantaron con
el sublime himno de Belén: "Gloria a Dios en lo más alto y en
la tierra paz a los hombres de buena voluntad" (Lc 2,14).
Salve, María, Madre de Dios,alegria de los angeles, jubilo de
los arcangeles, que te glorifican en el cielo. Salve Maria,
Madre de Dios: por ti adoran a Cristo los Reyes Magos guiados
por la estrella de Oriente; Salve, María, Madre de Dios, honor
y prez de los apóstoles. Salve, María, Madre de Dios, por
quien Juan el Bautista desde el seno de su madre saltó de
gozo, adorando como lucero a la luz perenne. Salve, María,
Madre de Dios, que el mundo terrestre a recibido inefable
gracia, que son Pablo dice: "parece que todos los hombres la
gracia de Dios Salvador" (Tt 2,1). Salve, María, Madre de Dios,
que hizo brillar en el mundo quien es la luz verdadera,
nuestro Señor Jesucristo que dice en su Evangelio: "Yo soy la
luz del mundo!" (Jn 8,12). Dios te salve, Madre de Dios, que
iluminaste los que estaban en tinieblas y sombras de muerte,
porque la gente que vivia en las tinieblas vio una gran luz (Is
9, 2), una luz que es nuestro Señor Jesucristo, verdadera luz
que ilumina a todo hombre que viene a este mundo (Jn 1,9).
Salve, María, Madre de Dios, que predica en los evangelios es
"bendito lo que viene en el nombre del Señor!" (Mt 21,9),
pSalve, María, Madre de Dios, por quien se poblaron de
iglesias nuestras ciudades ortodoxas. Salve, María, Madre de
Dios, por quien vino al mundo el vencedor de la muerte y el
destructor del infierno. Salve, María, Madre de Dios, por quien
vino al mundo el autor de la creación y el restaurador de las
criaturas, el Rey de los Cielos. Salve, María, Madre de Dios,
por quien brilló y resplandeció la gloria de la resurrección”
Salve, María, Madre de Dios, para quienes el bautismo es luzi
ublime de la santidad en Jordania! Salve, María, Madre de
Dios, para quien la Jordania y Bautista fueron santificados y el
diablo fue destronado! Salve, María, Madre de Dios, que es
guardado por todos los fieles el espíritu! Salve, María, Madre
de Dios, - porque acalmaste y serenaste los mares para que
nuestros hermanos y padres de cooperación y defensores de
la fe, se lleve a cabo con alegría y satisfacción espiritual, este
ensamble de entusiastas seguidores de su honor! También
uno que, teniendo las cartas de persecución, al ser derrocado
por la luz del cielo en el camino de Damasco, ha hablado de
usted y confirmó al mundo la fe en la Trinidad consubstancial,
un Señor, un solo bautismo, un solo Padre, un Hijo único, un
Espíritu Santo, y la sustancia inseparable simplicíssima;
incomprensible divinidad del Señor, Dios de Dios, Luz de Luz,
esplendor de la gloria, que nació de la Virgen María, como el
anuncio del Arcángel: "Ave, llena de gracia, el Señor es el
Espíritu Santo descienda sobre vosotros, y porque del
Altísimo te cubrirá con su sombra, por lo santa que se le
nacidos vivos llamado Hijo de Dios "(Lc 1,35). No sólo saben
que el arcángel Gabriel, también David, segun la profecia que
canta la iglesia, nos dice: "El Señor me dijo: tú eres mi hijo; yo
te he dado la vida hoy" (Sal 2,7). Ya lo sabia Isaías, hijo del
profeta Amós, fecha de nacimiento del profeta, el predijó: "He
aquí, la virgen de diseño, la luz y dar un niño y su nombre es
Emmanuel, que significa Dios con nosotros" (Mt 1,23). Por lo
tanto, todo lo que son fieles a las Escrituras, a raíz de los
caminos de Pablo, escuchar las voces de los profetas
reclamación ti Bueno próspero .. Todo lo que son los
seguidores de los Evangelios se mantendrá como el Profeta
dijo: ser como "fértil olivo en la casa de Dios" (Sal 51),
glorificando Todos los Mighty Dios Padre, su Hijo UNIGÊNITO
que nació de María y el Espíritu Santo vivificante, que se
anuncia a todos en la vida; sumisa a fidelíssimos
emperadores, en honor a la reina, sencilla y santa virgen, en
su amor de la fe ortodoxa de Jesucristo, nuestro Señor al que
se debe la gloria son marcados para toda la vida. Amén”

“Me asombro de ver que haya alguien que pueda poner en


duda si la Santísima Virgen debe ser llamada Madre de Dios,
porque si N.S. Jesucristo es Dios, la Santa Virgen, su madre,
es forzosa e innegablemente Madre de Dios. Esta es la fe que
nos han enseñado los apóstoles, esta es la doctrina de
nuestros padres. No que la naturaleza del Verbo o la divinidad
haya tomado principio de María, sino que en ella ha sido
formado y animado de un alma racional el sagrado cuerpo, al
cual el Verbo se ha unido hipostáticamente, lo que hace decir
que el Verbo nació según la carne. Así en el orden de la
naturaleza, aunque las madres no tengan parte alguna en la
creación del alma, no deja de decirse que son madres del
hombre en su totalidad y no que solamente lo sean de su
cuerpo”.

Epifanio de Salamis, Año 310 – 403 DC

“Eva fue llamada la madre de los vivientes...después de la


caída le fue dado este título. Esto es verdadero...toda la raza
humana sobre la tierra ha nacido de Eva, pero en realidad es
de María que la Vida nació verdaderamente para el mundo. De
modo que dando a luz al Viviente, María devino en la Madre
de todos los Vivientes.” (Contra Ochenta Herejías, 78,9)
"Sub Tuum Praesidium", Año 300 DC Una de las más antiguas
catacumbas contiene un dibujo de la Madre y el Niño, datada
en la segunda centuria y la oración de petición más antigua
dirigida a María.

“Recurrimos a tu patrocinio, o santa Theotokos2;


no desprecies nuestra petición en nuestras necesidades,
líbranos siempre de todo peligro,
OH siempre gloriosa y bienaventurada Virgen
2
Theotokos significa "Portadora de Dios" (Madre de Dios).
Este es un título que surge en la cristiandad muy temprano.
Simplemente dice que de ella ha nacido Jesús, quien todos los
cristianos coincidimos es Dios”.

Gregorio Taumaturgo, Año 213 – 275 DC

“María, tú eres el vaso y tabernáculo que contiene todos los


misterios. Tu conoces lo que los Patriarcas no conocieron, tu
has experimentado lo que nunca ha sido revelado a los
Ángeles, tu has escuchado lo que los profetas nunca
escucharon. En una palabra, todo lo que fue oculto a las
generaciones precedentes fueron conocidas por ti, y aún más,
la mayoría de esas maravillas dependieron de ti”. (Homilía sobre
la santa Madre de Dios, siempre virgen 20)

San Efrén de Siria, Año 306 – 373 DC

“Bienaventurada Virgen, inmaculada y pura eres, la Madre sin


pecado de tu Hijo, el poderoso Señor del Universo. Tú eres
santa e inviolada, la esperanza de los desesperanzados y
pecadores; cantamos tus alabanzas. Te alabamos porque eres
la llena de gracia que trajo al Dios-Hombre. Todos te
veneramos, invocamos e imploramos tu ayuda...Santa e
Inmaculada Virgen...sé nuestra intercesora y abogada en la
hora de la muerte y el juicio...tú eres santa ante los ojos de
Dios a quien sea el honor, gloria, majestad y poder por los
siglos”. (373 D.C.,)

"Señora Nuestra Santísima, Madre de Dios, llena de gracia: Tú eres la


gloria de nuestra naturaleza humana, por donde nos llegan los
regalos de Dios. Eres el ser más poderoso que existe, después de la
Santísima Trinidad; la Mediadora de todos nosotros ante el mediador
que es Cristo; Tú eres el puente misterioso que une la tierra con el
cielo, eres la llave que nos abre las puertas del Paraíso; nuestra
Abogada, nuestra Intercesora. Tú eres la Madre de Aquel que es el ser
más misericordioso y más bueno. Haz que nuestra alma llegue a ser
digna de estar un día a la derecha de tu Único Hijo, Jesucristo.
Amén!!" (Títulos de la Virgen Santísima).
“más resplandeciente que el sol, conciliadora del cielo y de la tierra,
paz, alegría y salud del mundo, corona de las vírgenes, toda pura,
inmaculada, incorrupta, beatísima, inviolada, venerable,
honorable...”. (Himnos)

“Tu y tu madre sois lo único que en todo aspecto son


hermosos, pues en ti Señor, no hay mancilla, ni mácula en tu
Madre.” (Camino nisib 27)

Atanasio, Año 296 – 373 DC

“Acuérdate de nosotros, tú que estás cerca de Aquel quien te


ha dado todas las gracias, tú eres la Madre de Dios y nuestra
Reina. Ayúdanos por los méritos del Rey, Señor, Dios, Maestro
que ha nacido de ti. Por esta razón tu eres llamada "llena de
Gracia"... ()

San Agustín, Año 354 – 430 DC


San Agustín.
“Virgen concibió, virgen dio a luz y virgen permaneció” (Serm. 51,18)

"Os ruego, hermanos míos, paréis mientes, sobre todo, en lo dicho


por el Señor, extendiendo su mano hacia los discípulos: éstos son mi
Madre y mis hermanos; y al que hiciere la voluntad de mi Padre que
me ha enviado, ése es mi padre, y mi hermano y mi hermana. ¿Por
ventura, no hizo la voluntad del Padre la Virgen María, que dio fe y
por la fe concibió y fue escogida para que, por su medio, naciera
entre los hombres nuestra salud, y fue creada por Cristo antes de
nacer Cristo de ella? Hizo por todo extremo la voluntad del Padre la
Santa Virgen María, y mayor merecimiento de María es haber sido
discípula de Cristo que Madre de Cristo; mayor ventura es haber sido
discípula de Cristo que Madre de Cristo. María es bienaventurada
porque antes de pedirle llevó en su seno al Maestro. Mira si no es
verdad lo que digo. Pasando el Señor seguido de las turbas y
haciendo milagros, una mujer exclama: "Bienaventurado el vientre
que te llevó" (Lc. 11, 27); y el Señor, para que la ventura no se
pusiera en la carne, responde: Bienaventurados más bien los que
oyen la palabra de Dios y la ponen en práctica. María es
bienaventurada porque oyó la palabra de Dios y la puso en práctica,
porque más guardó la verdad en la mente que la carne en el vientre.
Verdad es Cristo, carne es Cristo. Verdad en la mente de María. Carne
en el vientre de María, y vale más lo que se lleva en la mente que lo
que se lleva en el vientre" (Sermón 25. Obras de ·Agustín-san, t.
VII. Sermones. B.A.C. Madrid, 1950).

A Volusiano, cuando este interponía las dificultades de la razón, replica:


San Agustín.
“Concedamos que Dios pueda obrar alguna cosa que debamos confesar no poder
indagar. En tales cosas, toda la razón del hecho es el poder de quien lo pone por obra”
(Ep. 137,2,8)

Explica también que María emitió su propósito de virginidad antes de la anunciación,


dando inicio al ideal cristiano de la virginidad (Serm. 51,26) y que aunque siempre
permaneció virgen, era verdadero el matrimonio y afecto conyugal que la unía a José.
(De nupt. Et conc. 1,11,12).

También es un exponente de la maternidad divina, y no duda en afirmar que “Dios ha


nacido de una mujer” (De Trin. 8,4,7).

San Agustín.
“¿Cómo es posible confesar en la regla de fe que creemos en el Hijo de Dios, nacido de
la Virgen María, si nacido de María fuera no el Hijo de Dios, sino el Hijo del hombre?
¿Quién niega entre los cristianos que de esa mujer haya nacido el Hijo del hombre?
Mas, Dios hecho hombre, y, por tanto, el hombre hecho Dios”. (Serm. 186,2)

Un episodio en su conflicto con el pelagianismo dio pie para que San Agustín expresara
su posición respecto al estado inmaculado de a Virgen María. Juliano (discípulo de
Pelagio), le escribe a San Agustín: “«Tú entregas a María al diablo por razón del
nacimiento», es decir, si afirmas que el pecado original se trasmite por generación
natural, María fue súbdita del diablo, porque de esta manera descendió y de este modo
fue concebida por sus padres”, a esto contesto San Agustín: “No consignamos a María
al diablo por la condición de su nacimiento –ésta era la acusación-, sino que –esta era la
respuesta- la condición del nacimiento fue eliminada por la gracia de la regeneración”
(C. Iul. O. i. 4,122).

San Agustín. “Excepción hecha de la santa Virgen María, de la que, por el honor
debido al Señor, no tolero en absoluto que se haga mención cuando se habla de
pecado…” (De nat. et. gr. 36,42)

“Bendita Virgen María, ¿Quién puede, merecidamente,


retribuirte con alabanza y acción de gracias por haber
rescatado un mundo caído con tu generoso
consentimiento?...acepta entonces tan pobres acciones de
gracias que te ofrecemos, a pesar de ser desiguales a tus
méritos. Recibe nuestra gratitud y obtiene por tus oraciones
el perdón de nuestros pecados. Toma nuestras oraciones en
el santuario del cielo y llévalas a la paz de Dios...Santa María,
ayuda al miserable, fortalece al desanimado, conforta al
sufriente, ora por tu pueblo, ruega por el clero, intercede por
todas las mujeres consagradas a Dios. que todos quienes te
veneran sientan ahora tu auxilio y protección...Brinda tu
continuo cuidado al pueblo de Dios, tú que has sido bendecida
por Dios y te has hecho merecedora de llevar en tu seno al
Redentor del mundo, que vive y reina por los siglos”. (San
Agustín, 450 D.C.)
Dionisio el Egipcio o el Místico (no Dionisio el Areopagita,
discípulo de San Pablo) a Tito, Obispo de Creta, que data de
fines del Siglo III a mediados del Siglo IV, y publicada por
primera vez en alemán por el Dr. Weter de la Facultad de
Tubinga en 1887. Dice el Padre Cardoso que el Dr. Nirschl,
que la ha estudiado, fija como fecha el año 363, declarándola
absolutamente auténtica. Esta misma carta ha sido
mencionada en el Capítulo 5 de nuestro estudio (¿Existe un
sepulcro de la Santísima Virgen María?) al tratar de definir el
sitio de la sepultura de María.

Este documento histórico es importantísimo para conocer


cuál era la tradición en Jerusalén acerca de la Asunción de
María, pues es lo más próximo que se conoce a la tradición de
los mismos testigos presenciales del hecho, es decir, los
Apóstoles. Dice así:

“Debes saber, ¡oh noble Tito!, según tus sentimientos


fraternales, que al tiempo en que María debía pasar de este
mundo al otro, es a saber a la Jerusalén Celestial, para no
volver jamás, conforme a los deseos y vivas aspiraciones del
hombre interior, y entrar en las tiendas de la Jerusalén
superior, entonces, según el aviso recibido de las alturas de
la gran luz, en conformidad con la santa voluntad del orden
divino, las turbas de los santos Apóstoles se juntaron en un
abrir y cerrar de ojos, de todos los puntos en que tenían la
misión de predicar el Evangelio. Súbitamente se encontraron
reunidos alrededor del cuerpo todo glorioso y virginal. Allí
figuraron como doce rayos luminosos del Colegio Apostólico.
Y mientras los fieles permanecían alrededor, Ella se despidió
de todos, la augusta (Virgen) que, arrastrada por el ardor de
sus deseos, elevó a la vez que sus plegarias, sus manos todas
santas y puras hacia Dios, dirigiendo sus miradas,
acompañadas de vehementes suspiros y aspiraciones a la luz,
hacia Aquél que nació de su seno, Nuestro Señor, su Hijo. Ella
entregó su alma toda santa, semejante a las esencias de buen
olor y la encomendó en las manos del Señor. Así es como,
adornada de gracias, fue elevada a la región de los Ángeles, y
enviada a la vida inmutable del mundo sobrenatural.

“Al punto, en medio de gemidos mezclados de llantos y


lágrimas, en medio de la alegría inefable y llena de esperanza
que se apoderó de los Apóstoles y de todos los fieles
presentes, se dispuso piadosamente, tal y como convenía
hacerlo con la difunta, el cuerpo que en vida fue elevado
sobre toda ley de la naturaleza, el cuerpo que recibió a Dios,
el cuerpo espiritualizado, y se le adornó con flores en medio
de cantos instructivos y de discursos brillantes y piadosos,
como las circunstancias lo exigían. Los Apóstoles inflamados
enteramente en amor de Dios, y en cierto modo, arrebatados
en éxtasis, lo cargaron cuidadosamente sobre sus brazos,
como a la Madre de la Luz, según la orden de las alturas del
Salvador de todos. Lo depositaron en el lugar destinado para
la sepultura, en el lugar llamado Getsemaní.

“Durante tres días seguidos, ellos oyeron sobre aquel lugar


los aires armoniosos de la salmodia, ejecutada por voces
angélicas, que extasiaban a los que las escuchaban; después
nada más.

“Eso supuesto para confirmación de lo que había sucedido,


ocurrió que faltaba uno de los santos Apóstoles al tiempo de
su reunión. Este llegó más tarde y obligó a los Apóstoles que
le enseñasen de una manera palpable y al descubierto el
precioso tesoro, es decir, el mismo cuerpo que encerró al
Señor. Ellos se vieron, por consiguiente, obligados a
satisfacer el ardiente deseo de su hermano. Pero cuando
abrieron el sepulcro que había contenido el cuerpo sagrado,
lo encontraron vacío y sin los restos mortales. Aunque tristes
y desconsolados, pudieron comprender que, después de
terminados los cantos celestiales, había sido arrebatado el
santo cuerpo por las potestades etéreas, después de estar
preparado sobrenaturalmente para la mansión celestial de la
luz y de la gloria oculto a este mundo visible y carnal, en
Jesucristo Nuestro Señor, a quien sea gloria y honor por los
siglos de los siglos. Amén”.

Comentarios
Lutero. «Al igual que la madera, no tuvo otro mérito que el de
estar
preservada por Dios y ser apta para la cruz, así María no tiene
otra
dignidad que la de estar preservada divinamente y ser apta
para ser
Madre-de-Dios» («Das Magnificat», W 7, 573).

Lutero «Quiera esta misma dulce madre de Dios procurarme el


espíritu capaz de hacer un comentario útil y profundo de su cántico, a
fin de que vuestra alteza y todos nosotros saquemos provecho de él
para nuestro entendimiento y para llevar una vida meritoria, y así
alabar y cantar este Magnificat eterno en la vida perdurable. ¡Que
Dios nos ayude! Amén»
(El Magnificat, 1521, Obras de Martín Lutero, Ediciones La
Aurora,
Bs. Aires, 1979, t. 6, pág379, nota introductoria del 10 de
marzo de 1521)
Lutero «Lo dicho baste por ahora. Rogamos a Dios que nos dé el
debido entendimiento de este Magnificat, para que no sólo brille y
hable, sino que arda y vida en cuerpo y alma. Así nos lo conceda
Cristo, por la intercesión y por causa de su amada madre María.
Amén» (Obras de Martín Lutero, Ediciones La Aurora,
Bs. Aires, 1979, t. 6, pág. 433)

Lutero: «Oh, virgen bienaventurada y madre de Dios, qué


consolación grande ha manifestado Dios en ti, porque ha puesto sus
ojos tan benignamente en tu indignidad e insignificancia. Por ello, en
adelante quedamos advertidos de que, según tu ejemplo, no nos
desdeñará tampoco a nosotros, hombres pobres e insignificantes,
sino que pondrá sus ojos benignamente en nosotros... La virgen María
sólo quiere decir que su alabanza perdurará de una generación a otra,
y que no habrá época en la cual no sea ensalzada» (Obras de
Martín Lutero, Ediciones La Aurora,
Bs. Aires, 1979, t. 6, pág. 403)

Lutero: «Ella no hace nada, Dios lo hace todo. Debemos invocarla a


fin de que por amor de ella Dios conceda y haga lo que pedimos. De
la misma manera debemos invocar también a todos los demás
santos, para que en todo sentido la obra sea sólo de Dios» (Obras de
Martín Lutero, Ediciones La Aurora,
Bs. Aires, 1979, t. 6, pág. 408)

Lutero: «Por consiguiente, el que quiera honrarla debidamente, no


debe contemplarla sólo a ella, sino en su relación con Dios y muy
debajo de él, despojándola de todo, y poniendo sus ojos en su
insignificancia, como ella misma dice. Luego se maravillará de la
rebosante gracia de Dios quien pone sus ojos en semejante ser
humano humilde e insignificante, colmándolo de tan ricas bendiciones
y tanta merced... ¿No te parece que no habrá cosa más agradable
para ella que tú te acerques por medio de ella a Dios de la misma
manera, y aprendas de ella a confiar y esperar en Dios, aun cuando
seas despreciado y reducido a la nada; como quiera que sea, en la
vida o en la muerte? Ella no quiere que acudas a ella, sino a Dios por
medio de ella» (Obras de Martín Lutero, Ediciones La Aurora,
Bs. Aires, 1979, t. 6, pág. 402)

Lutero: «En el capítulo segundo del evangelio según Lucas leemos


(Lc 2, 22 y ss) que la Virgen María se presentó en el templo después
de las seis semanas prescritas para ser declarada limpia, como
ordenaba la ley a todas las mujeres, si bien la Virgen María no era
impura como ellas, ni deudora de la misma limpieza, ni siquiera la
necesitaba. Mas la Virgen María obró así por amor, no queriendo
hacer de menos a las demás mujeres, ni pretendiendo apartarse de
entre ellas»
(La libertad cristiana, Martín Lutero,
Obras de Martín Lutero, t. 1, Bs. As., Ed. Paidós, 1967,
pág.165)

Lutero: Porque el Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas: ¡su


Nombre es santo!
«Lo de “grandes cosas” se refiere al hecho de haber llegado a ser
madre de Dios. Mediante esta obra ha recibido tantos y tan grandes
bienes que nadie los puede comprender. De ahí emana toda honra y
bienaventuranza, como también su posición singular en todo el
género humano, no habiendo persona alguna que se le asemeje, ya
que tiene un niño, ¡qué niño! Del Padre Celestial. Este hecho es tan
apabullante que ella misma no encuentra palabras para definirlo.
Debe limitarse a que desborde de ella la fervorosa exclamación de
que son “cosas grandes”, que no se pueden enunciar ni definir. Por
ello, todo su honor se ha resumido en una sola expresión: Madre de
Dios. Al hablar de ella y al dirigirse a ella nadie puede decir cosa más
sublime, aun cuando tuviese tantas lenguas como hay hierbas y
hojas, estrellas en el cielo y arena en el mar. Es preciso ponderar en
el corazón lo que significa ser Madre de Dios.
María lo atribuye espontáneamente a la gracia de Dios, no a su
mérito. Si bien estaba sin pecados, esta gracia es tan eximia que de
ningún modo era digna de ella. ¿Cómo podría ser una criatura digna
de ser madre de Dios?» (Obras de Martín Lutero, Ediciones La
Aurora,
Bs. Aires, 1979, t. 6, pág. 406)

Lutero: «En efecto, conocer a Dios es lo más grande en el cielo en la


tierra, si es que se le concede a alguien. La madre de Dios lo enseña
muy bien a todo aquel que quiera entenderla»
(Obras de Martín Lutero, Ediciones La Aurora,
Bs. Aires, 1979, t. 6, pág. 411)

Lutero: «María indica que a Dios le place mucho más hacer


misericordia, que es su obra más noble, que lo contrario, es decir,
usar la fuerza»
(Obras de Martín Lutero, Ediciones La Aurora,
Bs. Aires, 1979, t. 6, pág. 418)

Lutero: «Concluye el Magnificat con la más grande de todas las obras


de Dios, la encarnación del Hijo de Dios en un hombre. Declara
abiertamente que ella es una criada y sirvienta de todo el mundo,
reconociendo que la obra realizada en ella se ha efectuado, no
solamente en su beneficio, sino a favor de todo Israel»
(Obras de Martín Lutero, Ediciones La Aurora,
Bs. Aires, 1979, t. 6, pág. 428)

Lutero: «Mira, ésta es la simiente de Abraham, que nace de su única


hija María y no de alguno de sus hijos, como suponían y esperaban los
judíos. Esto es lo que quiere decir aquí la dulce Madre de esta
simiente, al decir que él acogió a Israel, conforme a su promesa
hecha a Abraham, a él y toda su descendencia. Reconoció que la
promesa se había cumplido en ella»
(Obras de Martín Lutero, Ediciones La Aurora,
Bs. Aires, 1979, t. 6, pág. 432)
Lutero: «Creo y sé que la Escritura nos enseña que sólo la segunda
persona en la deidad, es decir, el Hijo, se hizo verdadero hombre,
concebido por obra del Espíritu Santo sin intervención de hombre,
nacido de la pura y santa Virgen María, como de una real y natural
madre, tal como lo narra San Lucas (Lc 1,26 y ss) claramente y los
profetas lo habían predicho (Is 7, 14)»
(Confesión acerca de la Santa Cena de Cristo, Martín
Lutero,Obras de Martín Lutero, t.5, Ed. Paidós, 1971, pág.
529)

Lutero: «En Él creo; y creo, por consiguiente, en el Hijo de Dios sin


dividirlo del Hijo de nacido de María. Mi fe se adhiere no sólo al Hijo
de Dios o a su divinidad sino también a Él que es llamado hijo de
María, porque son idénticos. Estoy decidido a no saber nada del Hijo
de Dios que no es también el Hijo de María que sufrió, el Dios
envuelto en la humanidad y quien es una Persona. No me atrevo a
separar el uno del otro y decir que la humanidad no sirve, sino sólo la
divinidad»
(Sermones sobre el Evangelio de San Juan, Chapters 6-8,
Martín Lutero,
Luther’s Works , Vol. 23, St. Louis, Concordia Publishing
House, pág. 101-102)

Calvino se pronunció frecuentemente en defensa de la virginidad de


María, refuta al igual que San Jerónimo más de un milenio atrás, el
argumento de que Mateo 1,25 implica que José tuvo relaciones con
María, y también refuta el trillado argumento protestante que trata de
insinuar, que porque Jesús es llamado primogénito, María tuvo otros
hijos :
Juan Calvino. JCO 45,70; cf. JCO 46,271-272
“A partir de Mateo 1,25, Elvidio creó mucha confusión en la
Iglesia, porque de él dedujo que María había permanecido
virgen únicamente hasta el primer nacimiento y después tuvo
otros hijos con su marido. La perpetua virginidad de María fue
defendida vigorosamente por Jerónimo. Es suficiente decir que es
insensato y falso deducir de estas palabras qué sucedió
después del nacimiento de Cristo. Es llamado el primogénito
no por otra razón sino para que sepamos que él nació de la
Virgen. En este texto se niega que José hubiera tenido
concurso marital con María antes de nacer el niño; todo está
limitado a este tiempo. Pero nada se dice de lo que sucedió
después”.
Juan Calvino. JCO 45,426
“¿No es este el hijo del carpintero?. (Mateo 13,55) Por designio
admirable de Dios vivió Cristo hasta los treinta años en lo oculto de la
casa de sus padres. Esto fue extraña e injustamente motivo de
tropiezo para que la gente de Nazaret, en lugar de conocerlo con
temor como enviado del cielo. ¡Si hubieran descubierto que era Dios
el que actuaba en Cristo! Pero intencionalmente ellos pensaban en
José, en María y en todos los parientes y sus relaciones entre ellos,
para ocultar la luz que se manifestaba. Como “hermanos” eran
designados –según la costumbre judía- sobre todo los
parientes de sangre. Pero de ello dedujo ignorantemente
Elvidio que María había tenido más hijos, porque alguna vez
habla de “hermanos de Cristo”
H. Zwingli, Eine Predigt von der reinen Gottesgebärerin
María: ZSW 1,392-393
“Hay que considerar aquí el honor que el evangelista Lucas y
también Mateo le tributan por su elevada pureza; ella es joven pura
e intacta antes del parto, en el parto y después del parto, es
decir, siempre. Entre los hombres es imposible que una madre sea
al mismo tiempo virgen; para Dios todo es posible, porque todas las
criaturas obedecen a su voz”
Lutero fue excomulgado el 3 de enero de 1521
En su sermón del 15 agosto de 1522, la última vez que Martin
Lutero predicó en la fiesta de la Asunción dijo:
“No cabe duda de que la Virgen María está en el cielo. Cómo ocurrió
no lo sabemos. Y, ya que el Espíritu Santo no nos ha dicho nada
acerca de esto, no lo podemos hacer artículo de fe...Es suficiente
saber que ella vive en Cristo.”

Lutero: La veneración de María está en las profundidades del


corazón (Sermón, 1 de septiembre de 1522)

Lutero: (Ella es) la mujer más encumbrada y la joya más noble


de la cristiandad después de Cristo...ella es la nobleza, sabiduría
y santidad personificadas. Nunca podremos honrarla lo
suficiente. Aún cuando ese honor y alabanza debe serle dado
en un modo que no falte a Cristo ni a las Escrituras. (Sermón,
Navidad 1531)
Lutero: Cada uno tendría que honrar a María tal como ella
misma lo expresó en el Magnificat. Ella alabó a Dios por sus
obras. ¿Cómo podremos entonces nosotros alabarla? El verdadero
homenaje de María es en honor de Dios, la alabanza de la
Gracia de Dios...María nada es por su propio mérito, sino por
el mérito de Cristo...María no desea que vayamos a ella sino a
través de ella hacia Dios. (Explicación del Magnificat, 1521)
Lutero: Es consuelo y sobreabundante bondad de Dios que el
hombre pueda exultar en semejante tesoro: María es su verdadera
Madre... (Sermón, Navidad, 1522)
“Ella es llena de gracia, proclamada ser enteramente sin
pecado (algo excesivamente grande). Para que la gracia de Dios
la llenara con todo bien e hiciera que ella libre de todo mal.”
(Personal {"Pequeño"} Libro de oración, 1522).

Lutero «De acuerdo a su humanidad, él, Cristo, nuestro


salvador, era el auténtico y natural fruto del vientre virginal
de María (de quien Isabel llena con el Espíritu Santo, dijo en
Lc 1,42: “¡Bendito es el fruto de tu vientre!”) Esto fue sin
cooperación de un hombre, y permaneció virgen después de
esto»
(Sermones sobre el Evangelio de San Juan, caps.1-4, Martín
Lutero,
Luther’s Works , Vol. 22, St. Louis, Concordia Publishing
House, pág. 23){Luther's Works, eds. Jaroslav Pelikan (vols. 1-
30) & Helmut T. Lehmann (vols. 31-55), St. Louis: Concordia
Pub. House (vols. 1-30); Philadelphia: Fortress Press (vols. 31-
55), 1955, v.22:23 / Sermons on John, chaps. 1-4 (1539)} and
(Ref: On the Gospel of St. John: Luther's Works, vol. 22. p. 23,
ed. Jaroslav Pelican, Concordia, 1957)
“Cristo...fue el único Hijo de María, y la Virgen María no tuvo
otros hijos aparte de Él... Me inclino a aceptar a quienes
declaran que los "hermanos" realmente significan "primos"
aquí ya que el escritor sagrado y los judíos en general siempre
llamaban hermanos a los primos.
{Pelikan, ibid., v.22:214-15 / Sermons on John, chaps. 1-4
(1539) }
"La humanidad ha resumido toda su gloria en una sola frase:
la Madre Dios. Nadie puede decir algo más grande de ella
aunque hablara tantas lenguas como hojas hay en los
árboles". (Del "Commentary on the Magnificat".)
". . .ella con justicia es llamada no solo madre del hombre,
sino tambié la Madre de Dios...es cierto que María es la Madre
del real y verdadero Dios"
Ref: Sermon on John 14. 16: Luther's Works (St. Louis, ed.
Jaroslav, Pelican, Concordia. vol. 24. p. 107)

Heinrich Bullinger
Bullinger (d. 1575) . . . defiende la virginidad perpetua de María... y
arremete contra los falsos cristianos que la defraudaron o faltaron en
darle merecida alabanza: "en María todo es extraordinario y todo más
glorioso como brotado de la pura fe y ferviente amor hacia Dios. "Ella
es" la más única y noble miembro de la comunidad cristiana.
"La Virgen María...totalmente santificada por la gracia y la sangre de
su único Hijo y abundantmente enriquecida con el don del Espíritu
Santo y preferida sobre todo...ahora vive feliz con Cristo en el
cielo y es llamada -y permanece siempre- Virgen y Madre de
Dios"
{In Hilda Graef, Mary: A history of Doctrine and Devotion, combined
ed. of vols. 1 & 2, London: Sheed & Ward, 1965, vol.2, pp.14-5}

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