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Brics VS Ticks

El documento analiza la evolución de los BRICS y la emergencia de los TICKS como nuevos actores en el mapa geopolítico mundial, destacando su enfoque en la tecnología en lugar de recursos naturales. Los BRICS, que incluyen a Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, han influido significativamente en la economía global, mientras que los TICKS (Taiwán, India, China, Corea del Sur y Sudáfrica) representan un nuevo modelo de crecimiento basado en educación y tecnología. La viabilidad de estos grupos depende de la estabilidad política y económica de sus miembros y su capacidad para colaborar en cuestiones de interés común.

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Brics VS Ticks

El documento analiza la evolución de los BRICS y la emergencia de los TICKS como nuevos actores en el mapa geopolítico mundial, destacando su enfoque en la tecnología en lugar de recursos naturales. Los BRICS, que incluyen a Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, han influido significativamente en la economía global, mientras que los TICKS (Taiwán, India, China, Corea del Sur y Sudáfrica) representan un nuevo modelo de crecimiento basado en educación y tecnología. La viabilidad de estos grupos depende de la estabilidad política y económica de sus miembros y su capacidad para colaborar en cuestiones de interés común.

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CCSS

Los nuevos «partenaires» del mapa


mundial: de los BRICS a los TICKS

El
grupo
de
países

vs

TICKS
formado por Brasil, Rusia, India, Sudáfrica y China, que catalizó buena parte del crecimiento
global entre el arranque de este siglo y el 2012, ha dado paso de un tiempo a esta parte a otro
club de emergentes, con el gigante asiático a la cabeza, que fundamentan sus progresos en la
tecnología y no tanto en el control de las materias primas. La evolución de estas economías tiene
el potencial para rediseñar el mapa geopolítico internacional y amenazar la hegemonía de
Estados Unidos.

Hemos asistido a cambios muy notables en la configuración del mapa económico mundial. Los
estados financieros de las economías emergentes han hecho bascular los centros de gravedad
globales. Y, en consecuencia, en la actualidad, la geoeconomía ocupa un lugar destacado en los
análisis mundiales.

A comienzos del siglo XX, en el 2001, el analista jefe de Goldman Sachs, Jim O Neill, crea el
concepto BRIC (siglas que agrupan al grupo de países compuesto por Brasil, Rusia, India y China)
en un documento llamado Building Better Global Economics. Su reconocimiento tuvo lugar el 18
de mayo del 2008, cuando se reúnen formalmente los cancilleres de dichos países en
Ekaterimburgo (Rusia). El auge de las mencionadas economías tiene su base en las dinámicas de
crecimiento y comercio de sus commodities (mercancías básicas) en el mercado global. Es decir,
el grupo incrementa su nivel de producción industrial y sus ventas al exterior, convirtiéndose en
un competidor con otras economías más desarrolladas. Dicho auge y el propio incremento de su
capacidad productiva los hacen suficientemente diferenciadores entre los demás fabricantes y
productores. Dicho de otra forma, sus condiciones de oferta les permiten competir con gran
intensidad en el comercio mundial.

Los BRICs concentran el 20 % del PIB; el 40 % de la población y el 27 % del territorio mundial.


Albergan a casi la mitad de las áreas más pobres del planeta; poseen intereses diferentes, pero
reconocen poseer estructuras organizativas lo suficientemente robustas para poder competir a
nivel global. A este grupo inicial se le suma, en el 2011, Sudáfrica, denominándose a partir de
dicho momento, los BRICS. Los rasgos más distintivos son: localización geográfica en continentes
donde compiten con economías poco desarrolladas; registran crecimientos económicos notables,
pero con estructuras de distribución deficientes; poseen escasa tecnología incorporada en los
CCSS

segmentos exportadores; disponen de ventajas comparativas importantes debido a su extensa


variedad de activos; registran recursos naturales, en posición de liderazgo, que les hacen producir
bienes actuales y altamente demandados a nivel mundial; y anotan una amplia presencia de
inversión extranjera en el interior de sus economías, con tendencia creciente en los últimos años
(concentraban el 6 % del total en el 2000; y se ascendió al 20 % en el 2012.). En suma, los BRICS
ejercen un liderazgo territorial y funcionan como economías globales para poder beneficiarse y
abrir nuevas oportunidades, desarrollando asimismo el nuevo rol de puente de enlace, tanto para
sus empresarios como en los ámbitos de la diplomacia económica.

El tablero mundial se ha visto alterado, en los últimos ejercicios, con la emergencia de un nuevo
grupo de países: los TICKS (Taiwán, India, China, Corea del Sur y Sudáfrica). Pertenecen a nuevas
áreas geográficas mundiales. Sus actividades productivas y de servicios están más centradas en
las tecnologías y se consideran las nuevas promesas del mundo. Sus economías subrayan tasas de
crecimiento sostenidas en los últimos años y no se basan en los recursos naturales, sino en su
potencial tecnológico con alto valor agregado. Son el reflejo de una nueva forma de crecimiento
basado en el binomio educación y tecnología, que es considerado básico e imprescindible para
poder abordar hojas de ruta de un desarrollo sostenido y armonizado.

Para dichos países, la tecnología es más confiable, y por tanto menos vulnerable que las
aportaciones de los recursos naturales dada su volatilidad e inestabilidad, afectada si cabe más
en la actualidad por los efectos derivados del cambio climático. De ahí las nuevas apuestas y su
mayor inserción en el comercio mundial y en los movimientos de capital.

Frente a este nuevo tablero definido por los BRICS y los TICKS, no se puede dejar de hacer
mención al nuevo rol de China. Dicho país acaba de dar a conocer e implementar sus nuevas
estrategias de cara al futuro. Ji Xinping lo resumía de la siguiente forma, en la apertura del 19
Congreso del Partido Comunista de China (18 octubre del 2017), «al seguir una diplomacia propia
de un gran país, hemos hecho avanzar la agenda internacional de China en todas partes y hemos
creado un ambiente externo favorable para el desarrollo nacional. Hemos presenciado un nuevo
incremento de la influencia internacional de China y de sus habilidades y capacidad para abrir y
configurar nuevos rumbos».

Inclinación asiática

Destacamos, por lo tanto, tres acciones: a) su proyecto Made in China 2025, que le permitirá
alcanzar el liderazgo tecnológico mundial en dicha fecha. b) La puesta en marcha de las rutas
comerciales, ya sea formalizadas en sus seis corredores terrestres y en sus rutas marítimas,
expandiendo su presencia en varios continentes, lo que se llama vulgarmente la Nueva Ruta de la
Seda. Y c) procurar ser el país hegemónico del área indo-
pacífico, desplazando a EE. UU. y logrando que el mundo sea más
multipolar, pero con inclinación más asiática. Un resumen de este
planteamiento fue definido por el propio Ji Xinping cuando afirma «nadie
está en posición de dictar a China lo que debe hacer».

En suma, el mundo se configura como clubes de convergencia en


donde los países participantes establecen específicos cuadros
de cooperación y marcos de actuación coordinados. Aquellos que
opten por quedar fuera de este esquema, tienen más opciones
de quedar marginados. En tanto que aquellos otros que desean
CCSS

apostar por un nuevo posicionamiento, podrían llegar a formar parte de una nueva inserción
internacional. Esta es la gran tarea de la nueva Comisión Europea, a cuyo frente tenemos a
nuestro colega José Borrell.
CONCLUSIÓN:
En la actualidad, los BRICS siguen siendo una coalición relevante y viable de economías emergentes y poderes
geopolíticos, aunque enfrentan desafíos como tensiones comerciales y políticas que pueden amenazar su cohesión.
Su importancia radica en su capacidad para influir en la gobernanza económica global y en su peso en la economía
mundial. Los MINTs también son importantes, ya que representan mercados emergentes con un potencial de
crecimiento significativo. Sin embargo, su viabilidad está vinculada a la estabilidad política y económica en cada
uno de estos países. Por otro lado, los TICKs no forman un grupo tan definido y su viabilidad y relevancia varían
según el contexto. Cada uno de estos países tiene características económicas y geopolíticas únicas que pueden
influir en su importancia en asuntos regionales o globales. En general, la viabilidad y la importancia de estos grupos
dependen en gran medida de la capacidad de sus miembros para mantener la estabilidad económica y política
interna, así como de su habilidad para colaborar en cuestiones de interés común a nivel regional o global. La
dinámica geopolítica y económica seguirá influyendo en la evolución de estos grupos en el escenario internacional .

FUENTE: Fernando González Laxe CATEDRÁTICO DE ECONOMÍA APLICADA DE LA UDC – 2020

En línea: [Link]
0003_202001SM5P7991.htm

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