IES. Guadalpín.
Historia de la filosofía
PLATÓN
1. CONTEXTO
En cuanto a cultura
- Esplendor de la cultura griega: tragedias como reflejo de la conciencia social, Antígona
de Sófocles como el conflicto entre valores tradicionales y valores y libertad individuales
frente al estado. Canon de belleza que busca lo ideal o la perfección mediante el
refinamiento de la armonía y el equilibrio.
- La crisis debida a los conflictos bélicos (guerra del Peloponeso y derrota de Atenas
frente a Esparta) se extiende al ámbito cultural, aunque estos años en los que vive Platón
se pueden considerar los más fructíferos de la cultura clásica griega.
- Podemos destacar los trabajos de Aristófanes en literatura (las famosas comedias
griegas), de Jenofonte en historiografía y también Isócrates y Demóstones en retórica y
oratoria (debido a estas disciplinas se llevan desarrollando desde los sofistas).
En cuanto a Filosofía
- Crítica a los sofistas: la democracia permitía que los ciudadanos accedieran por sorteo
a cargos públicos retribuidos, lo que provocó que pudieran influir en el Estado
convenciendo a la Asamblea de que votara sus propuestas. Esto desembocó en que los
sofistas se dedicasen a enseñar retórica con el fin de convertir el lenguaje en medio de
persuasión. Platón considera que este sistema solo lleva a la corrupción, y se enfrenta a
los sofistas y a su fenomenismo, subjetivismo y relativismo. Para ello, funda la Academia,
centro para educar a los ciudadanos y gobernantes.
- Sus influencias filosóficas son principalmente dos:
• Sócrates: se queda con su crítica a los sofistas, su crítica a las teorías mecanicistas
(como el atomismo) y su intelectualismo moral. Pero mientras Sócrates propone el
razonamiento inductivo para acabar con el relativismo, Platón propone la existencia
de Ideas, que son realidades objetivas.
• Presocrácticos: de la escuela pitagórica se queda con la importancia de las
matemáticas, dualismo antropológico y la reencarnación del alma. De Parménides
se queda con las características del ser (eterno, único e inmutable) para aplicarlas a
las Ideas. De Heráclito se queda con la visión del mundo sensible en constante
cambio, aunque Platón no lo considera el mundo real.
2. ONTOLOGÍA (SER)
Dualismo ontológico
- El dualismo es la doctrina filosófica que sostiene la existencia de dos realidades o
mundos separados e independientes en cualquier ámbito de la realidad. Platón divide la
realidad en dos mundos:
• Un mundo sensible: caótico, material, imperfecto, finito, engendrado, aparente;
cuyo atributo fundamental es el devenir (movimiento o cambio). Para Platón,
dicho mundo es inferior porque parece real pero es aparente. Se trata del mundo
en el que los hombres viven engañados y prisioneros. El origen de este mundo no
está en sí mismo sino que es formado a partir de las Ideas. Las cosas del mundo
sensible son copias de las Ideas, están hechas a su imagen y semejanza.
• Un mundo de las Ideas: inmutable, ordenado, inmaterial, perfecto, infinito,
eterno, verdadero; cuya cualidad esencial es la permanencia y la unidad. En este
mundo residen las Ideas, los entes perfectos y universales que son los principios
metafísicos de la realidad.
Origen del mundo sensible
- Demiurgo: dios artesano que da forma a la materia, tomando como modelo el
Mundo de las Ideas. Utiliza las ideas como modelos para realizar copias que son los
objetos del mundo sensible. No es un dios de ninguna religión, no es un creador a
partir de la nada, él crea los objetos sensibles a partir de sus Ideas.
Teoría de las ideas
- Es la doctrina fundamental de Platón. Se basa en la afirmación de que existen
entidades inmateriales, absolutas, inmutables y universales independientemente (por
ejemplo: la justicia en sí, la bondad en sí, el hombre en sí). De estas entidades,
denominadas Ideas o esencias, se derivan en resto de cosas que encontramos en el
mundo físico.
- Idea: designa realidades y no contenidos mentales, realidades, además, en sentido
pleno, puesto que son el plano de la realidad más elevado y perfecto. Las ideas, tal y
como explica Platón en el Timeo, imponen forma a la materia, la configuran, la
ordenan. Las ideas son, así, principio de inteligibilidad del universo. Son objetivas,
reales, y no meros conceptos mentales o modos de pensar la realidad; tienen una
existencia separada de las cosas sensibles; son los modelos perfectos de los objetos
del mundo físico; se encuentran en el Mundo de las Ideas y solo es posible tener
conocimiento de ellas mediante la dialéctica, que es alcanzada mediante la razón.
- El mundo de las ideas tiene una jerarquía y un orden, a diferencia del mundo
sensible, que es caótico:
• En la cúspide se encuentra la Idea de Bien.
• Por debajo de esta, la Idea de Justicia (ética), Verdad (epistemología) y
Belleza (estética).
• Platón dirá que una idea será más elevada cuantas más ideas contenga. De esta
forma, la idea de “ser vivo” será superior a la de “planta”. Las ideas que se
refieren a objetos sensibles particulares serán consideradas las más bajas de
esta jerarquía. Una idea es más elevada cuanto más alejada está de los objetos
sensibles (del mundo sensible).
La idea del bien
- La idea de Bien es la realidad suprema, ya que preside el mundo de las ideas. Es modelo
de belleza, armonía y conocimiento, y el fin de todo comportamiento ético y político. Se
trata del principio metafísico por excelencia (toda la realidad emana de ella) y también
ejerce como principio de inteligiblidad (permite que el mundo de las Ideas pueda ser
conocido). También es un principio ético y político, el Bien es hacia lo que deben dirigirse
las acciones humanas.
Alegoría de la caverna
Platón describió en su alegoría de la caverna un espacio cavernoso en el que se encuentran
un grupo de hombres prisioneros desde su nacimiento, con cadenas que les sujetan el
cuello y las piernas de forma que únicamente pueden mirar hacia la pared del fondo de la
caverna sin poder nunca girar la cabeza. Justo detrás de ellos se encuentra un muro con
un pasillo y seguidamente, y por orden de cercanía respecto de los hombres, una hoguera
y la entrada de la cueva que da al exterior. Por el pasillo del muro circulan hombres
portando todo tipo de objetos cuyas sombras, gracias a la iluminación de la hoguera, se
proyectan en la pared que los prisioneros pueden ver.
Estos hombres encadenados consideran como verdad las sombras de los objetos. Debido
a las circunstancias de su prisión se hallan condenados a tomar únicamente por ciertas
todas y cada una de las sombras proyectadas ya que no pueden conocer nada de lo que
acontece a sus espaldas.
Continúa la narración contando lo que ocurriría si uno de estos hombres fuese liberado y
obligado a volverse hacia la luz de la hoguera, contemplando, de este modo, una nueva
realidad. Una realidad más profunda y completa ya que esta es causa y fundamento de la
primera que está compuesta solo de apariencias sensibles. Una vez que ha asumido el
hombre esta nueva situación, es obligado nuevamente a encaminarse hacia fuera de la
caverna a través de una áspera y escarpada subida, apreciando una nueva realidad exterior
(hombres, árboles, lagos, astros, etc. identificados con el mundo inteligible) fundamento
de las anteriores realidades, para que a continuación vuelva a ser obligado a ver
directamente "el Sol y lo que le es propio", metáfora que encarna la idea de bien.
La alegoría acaba al hacer entrar, de nuevo, al prisionero al interior de la caverna para
"liberar" a sus antiguos compañeros de cadenas, lo que haría que estos se rieran de él. El
motivo de la burla sería afirmar que sus ojos se han estropeado al verse ahora cegado por
el paso de la claridad del sol a la oscuridad de la cueva. Cuando este prisionero intenta
desatar y hacer subir a sus antiguos compañeros hacia la luz, Platón nos dice que estos
son capaces de matarlo y que efectivamente lo harán cuando tengan la oportunidad.
3. Epistemología
Dualismo epistemológico
- A las dos realidades le corresponden a su vez dos formas de conocimiento distinto: el
conocimiento sensible y el conocimiento inteligible. Platón propone dos fuentes de
conocimiento: sentidos y razón.
- Estas dos fuentes ofrecen un objeto propio y distinto: el objeto de los sentidos son las
realidades físicas; el objeto del entendimiento son las Ideas. Por los sentidos se llega a
la opinión, DOXA; y por la razón, a la ciencia, a la abstracción, a lo inteligible, a las
ideas. EPISTEME.
- Los sentidos se localizan en el cuerpo; la razón es propia del alma. Solamente el alma
es capaz de llegar a conocer las ideas al contemplar el mundo inteligible. En Platón, como
en Sócrates, hay un rechazo de los sentidos frente a la inteligencia. Los sentidos no nos
ayudan a comprender la realidad, al contrario, nos engañan y confunden. Hay que librarse
de los sentidos para acercarse a la verdad.
- Para dar mayor claridad a esta teoría, Platón recurre a la alegoría de la línea divida
dividiendo el conocimiento en distintos grados del saber. La división del saber en
conocimiento sensible- doxa u opinión- y conocimiento inteligible- episteme o ciencia-;
es un poco más compleja porque Platón divide a su vez cada una esas formas
fundamentales en dos. En síntesis, su epistemología queda estructurada del siguiente
modo:
1. Doxa u opinión: ese el conocimiento que obtiene a través de los sentidos. Es particular,
poco fiable, engañoso y aparente. Hay dos formas de opinión: la conjetura o imaginación
(en griego, eikasía) que es el grado más bajo del conocimiento; y la creencia (en griego,
pistis) que es una forma de conocimiento un poco mejor pero también imperfecta.
2. Episteme o ciencia: es el tipo de saber que se obtiene utilizando la razón o inteligencia. Se
caracteriza por ser un conocimiento universal, objetivo, seguro e infalible. Al igual que
sucede con la doxa, hay dos formas de episteme: el pensamiento discursivo (en griego,
dianoia) que corresponde con el estudio de las matemáticas y el pensamiento dialéctico (en
griego, noesis) que es el momento de la filosofía en tanto que conocimiento de las Ideas.
- En el ideal del sabio de Platón, la razón del sabio pasa por las distintas fases de
conocimiento (pistis- eikasía- dianoia- noesis) hasta conocer la realdad por excelencia, lo
más verdadero y perfecto: las ideas. Para Platón, el conocimiento teórico es una aventura,
un reto y solo unos pocos elegidos tienen el valor y el coraje para afrontarlo.
Dialéctica
- Dialéctica: la forma suprema de conocimiento que tiene que ver con el proceso de
descubrimiento de la verdad. Es un método de conocimiento que consiste en avanzar en
los razonamientos mediante la contraposición de tesis opuestas. Consta de dos momentos:
la dialéctica es, en primer lugar, ascendente (teórica), porque el prisionero (que representa
al filósofo o gobernante ideal) va subiendo por cada uno de los grados del conocimiento
hasta llegar a captar la Idea del Bien, y en segundo lugar, descendente (práctico) que
consiste en la puesta en práctica en la polis de las Ideas supremas (como el Bien o la
Justicia).
Intelectualismo moral
- Intelectualismo moral: se trata de una idea de influencia socrática. Según esta creencia,
una vez que se conocen las Ideas Supremas, como el Bien o la Justicia, es imposible obrar
de forma contraria a estas. Por eso, Platón considera que los filósofos serán los
gobernantes ideales, pues son aquellos que conocen estas ideas y las pondrán en práctica.
Esto también implica que aquellos que no obran según el Bien, lo hacen por ignorancia.
3. Antropología
Dualismo antropológico
- Para Platón el hombre es un conjunto de dos realidades distintas –cuerpo y alma- unidas
accidentalmente.
• Cuerpo: pertenece al mundo sensible, por lo tanto es mortal, imperfecto, mutable,
su conocimiento del mundo sensible será a través de los sentidos, por lo tanto, el
conocimiento del cuerpo es Doxa (falso conocimiento). Platón dirá que el cuerpo
es la cárcel o prisión del alma, y que esta unión es accidental y transitoria.
• Alma: pertenece al mundo inteligible, por lo tanto conocerá las ideas y su
conocimiento será verdadero (Episteme). Es inmortal, infinita, inmaterial e
inmutable. Es la parte más importante de ser humano, Platón identifica al ser
humano con el alma, el cuerpo es pasajero, mientras que el alma es principio
verdadero de conocimiento. Es el principio que anima el cuerpo y sin el cual este
permanecería sin vida y sin movimiento. Es, por tanto, lo que vincula al hombre
con la realidad verdadera. La tarea fundamental del alma es la de purificarse,
prepararse para la contemplación de las ideas, para ello no debe dejarse arrastrar
por las impurezas propias del cuerpo.
- El conocimiento de las ideas se explica por la teoría de la reminiscencia (anámnesis).
Las ideas no se adquieren a través de la razón, tampoco son fruto de reflexiones sino que
están alojadas en el alma, en una especie de letargo. El hombre a través de su existencia
va despertando ese conocimiento ya poseído, y a esto Platón lo llama reminiscencia
(anamnesis). De modo que aprender no es adquirir nuevos conocimientos sino recordar
lo que el alma ya poseía.
Concepción tripartita
- Platón distingue entre tres partes del alma, que tendrán asignada cada una de ellas una
virtud que les será propia.
- Estas tres partes las expone en su diálogo Timeo y son las siguientes:
• Alma racional: situada en la cabeza, es inmortal, inteligente y de
naturaleza divina. Es la más noble y elevada y su actividad consiste en conocer a
través de la Razón y gobernar a las otras dos partes del alma, inferiores a ella. Lo
propio del alma racional es la virtud de la prudencia o sabiduría.
• Alma irascible: Situada en el pecho, es fuente de pasiones nobles. Simboliza
el valor y la voluntad y se deja conducir muy fácilmente. La virtud propia del alma
irascible es la fortaleza.
• Alma concupiscible/apetitiva: Situada en el bajo vientre, es mortal, fuente de
pasiones innobles y la más relacionada con el cuerpo de las tres. Difícil de guiar,
simboliza el deseo y la pasión sensible inmoderados. Su virtud es la templanza o
moderación.
- En el mito conocido como “el del carro alado” o el del auriga, Platón compara la
estructura del alma con la de un carro movido por dos caballos y dirigido por un hombre.
El hombre que dirige se corresponde con la parte racional del alma; el caballo blanco es
la parte irascible o el ánimo, mientras que el caballo negro representa el apetito o parte
concupiscible. El caballo blanco representa la fortaleza y ha de someterse a la orden del
conductor, la parte racional, para lograr domeñar, controlar, al caballo negro, la parte
irascible.
- Esta teoría es dualista porque pone una parte del alma como inmortal y las otras como
mortales. La parte inmortal del alma tenderá al mundo de las Ideas; sin embargo, para
poder alcanzar su objetivo debe purificarse (catarsis) previamente, es decir, debe alcanzar
la sabiduría. El modo en que las almas tienden a dirigirse hacia lo más verdadero y
perfecto en el orden real es el amor. Las almas aman a las Ideas, el eros es el principio de
su movimiento. Este amor representa el amor al conocimiento, el amor a la verdad, al
bien y a la belleza, valores estos intrínsecos a lo inteligible.
4. Ética y política
- Para los griegos, ética y política no son dos conceptos o realidades separadas; la ética
no es independiente de la política. El hombre no es sólo un individuo, sino que, junto con
eso, es un ciudadano; y es precisamente en la polis, la ciudad, donde adquiere las virtudes
éticas, propias de todo hombre honrado, de todo buen ciudadano.
- A partir de las necesidades que el hombre tiene en sociedad, establece Platón la división
del trabajo; esta división es la propia de tres tipos básicos de actividades; y entonces las
disposiciones naturales de cada ciudadano determinan las distintas actividades sociales
para proveer a la ciudad. Esta división tripartita se corresponde con la división del alma
y cada uno de los grupos sociales se definirá en función de cada una de esas partes:
1. Gobernantes: establecer las leyes de lo bueno, lo justo y lo bello; y educar al Estado en
la búsqueda del Bien. Coincide con la parte racional.
2. Guardianes: defender al Estado de todos los males internos y externos. Coincide con la
parte irascible del alma.
3. Artesanos/Productores: abastecer al Estado de todo lo necesario. Son productores.
Coincide con la parte concupiscible del alma.
- Para Platón, el término Justicia tiene un significado muy concreto dentro de su
concepción del Estado ideal, es sinónimo de “armonía” entre las partes del alma y sus
correspondientes virtudes, es decir que cada una de las partes del alma o clases sociales
del Estado Ideal esté cumpliendo con la virtud que se le ha asignado y le es propia. Esta
armonía debe darse tanto en el plano ético (el de la vida privada) como en el político (vida
pública). Comprende a todas las demás. Tiene por objeto poner orden y armonía en el
conjunto, asignando a cada parte la función que le corresponde dentro de la totalidad.
- Platón ensueña la ciudad ideal como aquella ciudad gobernada por los más sabios y
prudentes. Éstos gobernarán con justicia puesto que han contemplado la justicia en sí, por
medio de la dialéctica. El sistema político que encaja con esta imagen platónica de la
ciudad perfecta es la aristocracia.
- Aristocracia: gobierno de un grupo selecto de sabios que toma las decisiones dirige el
destino de la sociedad. La aristocracia, el gobierno de los más sabios, es la estrategia para
huir de aquellas formas de gobierno en las que la Justicia no está presente, formas
corrompidas por el interés y la sofística, como la democracia, o formas en las que gobierna
cualquiera en base a su propios intereses y deseos (tiranía). Una polis dominada por
filósofos- reyes, por sabios, supone la expresión política más perfecta de la idea del Bien.
- Clasifica de las distintas formas de gobierno:
1. Aristocracia: es la mejor forma de gobierno, pues dominan los más sabios.
2. Timocracia: mandan los más ambiciosos. Es un gobierno militar.
3. Oligarquía: mandan los explotadores que se encuentran a la caza de puestos
importantes.
4. Democracia: el gobierno del pueblo. Es la perversión del orden y de la fuerza. Platón
se manifiesta contrario a la democracia.
5. Tiranía: es la degradación de la política. Es la peor forma de gobierno. Alguien toma
el poder y domina libremente.
- La educación: es la herramienta imprescindible para formar sabios y, por ende, para
construir gobernantes. La educación libra al hombre de las distracciones y le ayuda a
vislumbrar el camino hacia el verdadero conocimiento. Los sabios también contribuyen
a la formación de los futuros sabios. Ahora se entiende porque platón dedicó gran parte
de su vida a la consolidación de la Academia como centro de enseñanza.
6. Fragmento la república VI.
-Pues bien -dije-, observa que, como decíamos, son dos, y que reinan, el uno en el género y región
inteligibles (el Bien), y el otro, en cambio, en la visible (el sol); y no digo que en el cielo para que no creas
que juego con el vocablo. Sea como sea, ¿tienes ante ti esas dos especies, la visible y la inteligible?
-Las tengo.
-Toma, pues, una línea que esté cortada en dos segmentos desiguales y vuelve a cortar cada uno
de los segmentos, el del género visible y el del inteligible, siguiendo la misma proporción. Entonces tendrás,
clasificados según la mayor claridad u oscuridad de cada uno: en el mundo visible, un primer segmento, el
de las imágenes. Llamo imágenes ante todo a las sombras, y en segundo lugar, a las figuras que se forman
en el agua y en todo lo que es compacto, pulido y brillante, y a otras cosas semejantes, si es que me
entiendes.
-Sí que te entiendo.
-En el segundo pon aquello de lo cual esto es imagen: los animales que nos rodean, todas las
plantas y el género entero de las cosas fabricadas.
-Lo pongo-dijo.
-¿Accederías acaso -dije yo- a reconocer que lo visible se divide, en proporción a la verdad o a la
carencia de ella, de modo que la imagen se halle, con respecto a aquello que imita, en la misma relación en
que lo opinado con respecto a lo conocido?
-Desde luego que accedo- dijo,
-Considera, pues, ahora, de qué modo hay que dividir el segmento de lo Inteligible.
-¿De qué modo?
- De este modo: En un primer segmento, el alma, sirviéndose, como de imágenes, de aquellas cosas
que antes eran imitadas, se ve obligada a indagar partiendo de hipótesis y encaminándose así, no hacia un
principio, sino hacia una conclusión; y en el segundo segmento, el alma busca partiendo también de una
hipótesis, pero para llegar a un principio no hipotético y llevando a cabo su investigación con la sola ayuda
de las ideas tomadas en sí mismas y sin valerse de las imágenes a que en la búsqueda del primer segmento
recurría.
-No he comprendido de modo suficiente -dijo- eso de que hablas.
-Pues lo diré otra vez - contesté-. Y lo entenderás mejor después del siguiente preámbulo. Creo
que sabes que quienes se ocupan de geometría, aritmética y otros estudios similares, dan por supuestos los
números impares y pares, las figuras, tres clases de ángulos y otras cosas emparentadas con éstas y distintas
en cada caso; las adoptan como hipótesis, procediendo igual que si las conocieran, y no se creen ya en el
deber de dar ninguna explicación ni a sí mismos ni a los demás con respecto a lo que consideran como
evidente para todos, y de ahí es de donde parten las sucesivas y consecuentes deducciones que les llevan
finalmente a aquello cuya investigación se proponían.
-Sé perfectamente todo eso- dijo.
-¿Y no sabes también que se sirven de figuras visibles acerca de las cuales discurren, pero no
pensando en ellas mismas, sino en aquello a que ellas se parecen, discurriendo, por ejemplo, acerca del
cuadrado en sí y de su diagonal, pero no acerca del que ellos dibujan, e igualmente en los demás casos; y
que así, las cosas modeladas y trazadas por ellos, de que son imágenes las sombras y reflejos producidos
en el agua, las emplean, de modo que sean a su vez imágenes, en su deseo de ver aquellas cosas en sí que
no pueden ser vistas de otra manera sino por medio del pensamiento?
-Tienes razón-dijo.
-Y así, de esta clase de objetos decía yo que era inteligible, pero que en su investigación se ve el
alma obligada a servirse de hipótesis y, como no puede remontarse por encima de éstas, no se encamina al
principio, sino que usa como imágenes aquellos mismos objetos, imitados a su vez por los de abajo, que,
por comparación con éstos, son también ellos estimados y honrados como cosas palpables.
-Ya comprendo -dijo-; te refieres a lo que se hace en geometría y en las ciencias afines a ella.
-Pues bien, aprende ahora que sitúo en el segundo segmento de la región inteligible aquello a que
alcanza por sí misma la razón valiéndose del poder dialéctico y considerando las hipótesis no como
principios, sino como verdaderas hipótesis, es decir, peldaños y trampolines que la eleven hasta lo no
hipotético, hasta el principio de todo; y una vez haya llegado a éste, irá pasando de una a otra de las
deducciones que de él dependen hasta que, de ese modo, descienda a la conclusión sin recurrir en absoluto
a nada sensible, antes bien, usando solamente de las ideas tomadas en sí mismas, pasando de una a otra y
terminando en las ideas.
-Ya me doy cuenta -dijo-, aunque no perfectamente pues me parece muy grande la empresa a que
te refieres, de que lo que intentas es dejar sentado que es más clara la visión del ser y de lo inteligible que
proporciona la ciencia dialéctica que la que proporcionan las llamadas artes, para las cuales las hipótesis
sirven de principios; pues aunque quienes las estudian se ven obligados a contemplar los objetos por medio
del pensamiento discursivo y no de los sentidos, sin embargo, como no investigan remontándose al
principio, sino partiendo de hipótesis, por eso te parece a ti que no adquieren inteligencia de esos objetos
que son, empero, inteligibles cuando están en relación con un principio. Y creo también que a la operación
de los geómetras y demás la llamas pensamiento discursivo, pero no inteligencia, porque el pensamiento
discursivo es algo que está entre la simple opinión y la inteligencia.
- Lo has entendido -dije- con toda perfección. Ahora aplícame a los cuatro segmentos estas cuatro
operaciones que realiza el alma: la inteligencia (nóesis), al más elevado; el pensamiento discursivo
(diánoia), al segundo; al tercero dale la creencia (pístis) y al último la imaginación (eikasía); y ponlos en
orden, considerando que cada uno de ellos participa tanto más de la claridad cuanto más participen de la
verdad los objetos a que se aplica.
-Ya lo comprendo-dijo-; estoy de acuerdo y los ordeno como dices.