TEMA 4.LA SOCIEDAD ANÓNIMA.
LOS ÓRGANOS SOCIALES
La sociedad tiene una serie de órganos para relacionarse entre socios o con
terceros.
1. CONCEPTO Y CLASES DE ÓRGANOS SOCIALES
La sociedad de capital tiene una organización corporativa que da lugar a la
regulación de unos órganos sociales a través de los cuales puede operar
mediante su voluntad y sirve también para que los socios puedan participar
en el funcionamiento de la vida social. La Ley regula de forma separada 2
clases de órganos:
Junta General de Accionistas. Órgano deliberante que expresa con sus
acuerdos la voluntad social.
Administradores. Órgano ejecutivo que se encarga de la gestión
permanente de la sociedad y de representar a la misma en sus
relaciones con terceros.
2. LA JUNTA GENERAL
Es la reunión de accionistas debidamente convocados para deliberar y
decidir por mayoria sobre aquellos asuntos sociales que sean propios de su
competencia.
Por tanto, es el órgano de formación y expresión de la voluntad social. Es
soberano, cuyas decisiones obligan a los administradores y a todas las
acciones, incluso a los disidentes y a los que no hubieran participado en la
reunión. Las competencias de la junta (art. 160 LSC) son “deliberar y
acordar sobre los siguientes asuntos:
a) La aprobación de las cuentas anuales, la aplicación del resultado y la
aprobación de la gestión social
b) El nombramiento y separación de los administradores, de los
liquidadores y, en su caso, de los auditores de cuentas, así como el
ejercicio de la acción social de responsabilidad contra cualquiera de
ellos
c) La modificación de los estatutos sociales
d) El aumento y la reducción del capital social
e) La supresión o limitación del derecho de suscripción preferente y de
asunción preferente
f) La adquisición, la enajenación o la aportación a otra sociedad de
activos esenciales. Se presume el carácter esencial del activo cuando
el importe de la operación supere el 25% del valor de los activos que
figuran en el último balance aprobado
g) La transformación, la fusión, la escisión o la cesión global del activo y
pasivo y el traslado de domicilio al extranjero
h) La disolución de la sociedad
i) La aprobación del balance final de liquidación
j) Cualesquiera otros asuntos que determinen la ley o los estatutos”
3. CLASES Y FUNCIONAMIENTO DE LA JUNTA
Las Juntas Generales pueden ser ordinarias o extraordinarias, si bien en el
fondo no existen diferencias sustanciales entre unas y otras. Es ordinaria
aquella que deben reunirse periódicamente y que según el art. 164.1 LSC
debe reunirse dentro de los 6 primeros meses de cada ejercicio o antes si
así lo establecen los estatutos para censurar la gestión social, aprobar en su
caso las cuentas del ejercicio anterior y resolver sobre la aplicación del
resultado.
Son extraordinarias (art 165) todas las que no tengan periodicidad. Se
puede tratar lo mismo en una junta ordinaria y extraordinaria. En una
misma junta dentro de los 6 primeros meses del ejercicio teniendo como
orden del día lo determinado para la junta general extraordinaria, se puede
añadir algo y seguir considerándose ordinaria.
3.1. CONVOCATORIA DE LA JUNTA
Para que esté válidamente constituida la junta es necesario convocar a
todos os socios dentro de un plazo determinado y con unas ciertas garantías
de que la reunión se va a celebrar. Esta reunión ha de convocarse para que
todos los socios sepan con antelación suficiente el lugar y la fecha donde va
a celebrarse la reunión y los asuntos que en ella se van a tratar. Desde esa
convocatoria, los accionistas podrán ejercitar el derecho de información
sobre los asuntos que se concretan en el orden del día.
El régimen de esta convocatoria no es necesario en la llamada Junta
Universal, puesto que establece el art. 178 LSC que “la junta general
quedará válidamente constituida para tratar cualquier asunto, sin necesidad
de previa convocatoria, siempre que esté presente o representada la
totalidad del capital social y los concurrentes acepten por unanimidad la
celebración de la reunión”
Según el art. 166 LSC, la Junta ha de ser convocada por los administradores,
aunque excepcionalmente la pueden convocar el comisario del sindicato de
obligacionistas (accionistas) siempre que exista una demora en la
amortización de las obligaciones o en el pago de los intereses y los
administradores no la convoquen.
El art. 169 LSC modificado por la Ley 15/2015, de 2 de junio, regula la
convocatoria judicial y establece que, si la junta general ordinaria o la junta
general previstas en los estatutos no fueran convocadas dentro del plazo
legal o estatutario, podrá ser a solicitud de cualquier socia, previa audiencia
de los administradores, por el letrado de la administración de justicia o por
el registrador mercantil del domicilio social. En todo caso, la convocatoria
expresará el nombre de la sociedad, la fecha y la hora de la reunión y lugar,
el orden del día y el cargo de la persona que realice la convocatoria.
Por lo que hace referencia a la forma de la convocatoria, impone el art.
173.1 LSC que esta convocatoria ha de publicarse en el Boletín Oficial del
Registro Mercantil (BORME) y la página web de la sociedad, en el caso de
que no existiera la página web deberá publicarse en uno de los
periódicos/diarios de mayor circulación de la provincia, con un mes de
antelación a la fecha de la reunión.
A la junta tienen derecho de asistir todos los socios, pero los estatutos
pueden limitar el derecho de asistencia a la posesión de un número mínimo
de acciones. Las juntas se celebran en el lugar donde esté su domicilio
social.
3.2. QUÓRUM DE LA JUNTA
Para que la junta esté válidamente constituida se requiere la asistencia de
un número determinado de socios presentes o representados. Este quórum
varía según los casos:
La Junta General queda válidamente constituida en 1ª convocatoria
cuando los accionistas presentes o representados posean al menos el
25% del capital suscrito con derecho de voto, aunque los estatutos
pueden fijar un quórum superior. En 2ª convocatoria, será válida la
constitución de la Junta cualquiera que sea el capital concurrente a la
misma, salvo que los estatutos fijen un quórum determinado el cual
habrá de ser inferior a aquel que se haya establecido o exija la ley
para la 1ª convocatoria, así lo determina el art. 193 LSC.
Cuando las Juntas Generales, ordinarias o extraordinarias, tengan que
adoptar un acuerdo sobre emisión de obligaciones, aumento o
disminución del capital social o cualquier otra medida de codificación
de los estatutos sociales, así como la supresión o limitación del
derecho de suscripción preferente, la transformación, escisión, fusión
de la sociedad, cesión global del activo y del pasivo y traslado del
domicilio social al extranjero, será necesario en 1ª convocatoria la
concurrencia de accionistas, presentes o representados, que posean
al menos el 50% del capital suscrito con derecho de voto, según el
art. 194 de la ley. En 2ª convocatoria es suficiente la asistencia del
25% del capital social.
En cuanto a la deliberación, debe hacerse bajo la dirección del presidente
de la junta, designación en los estatutos y sinos era el presidente del
consejo de administración, sino existiere consejo, los socios elegirán al
accionista que deba presidir. El presidente es asistido por un secretario
designado en la misma forma que el presidente. Los socios formarán parte
de la deliberación, este derecho es irrenunciable.
3.3. ACUERDOS
La junta general válidamente constituida, manifiesta su voluntad mediante
el voto de la mayoria que da lugar al acuerdo social, el art. 159 párrafo
primero nos dice que los accionistas reunidos en junta general decidirán por
mayoria legal o estatutariamente establecida. Por lo que se deduce y así lo
establece la propia jurisprudencia de la dirección general de los registros y
del notariado, que no es admisible la cláusula estatutaria que exija la
unanimidad para la validez de determinados acuerdos, por ser contrarias al
texto de la ley y a los principios que inspiran los órganos deliberantes.
Para la determinación de la mayoria es necesario que cote a favor del
acuerdo la mitad +1 de los asistentes, esta sería la mayoria ordinaria del
párrafo primero del art. 201 LSC. Para la adopción valida de los acuerdos
sobre los asuntos a que se refiere el art 194 LSC, será necesaria en 1ª
convocatoria la mayoria ordinaria siempre que los accionistas presentes o
representados posean al menos el 50 % del capital suscrito con derecho de
voto. En 2ª convocatoria es suficiente con que concurran accionistas que
representen el 25% del capital suscrito con derecho de voto, pero
necesitará el voto favorable de las 2/3 partes del capital presente o
representado en la junta.
3.4. EL ACTA DE LA JUNTA
Las decisiones o acuerdos de la junta tienen que ser recogidos por escrito
en un acta que debe transcribir al libro de actas de la sociedad, como
establece el art. 26.1 del Código de Comercio.
Normalmente el acta es redactada por el secretario de la junta, una vez
aprobada debe ser firmada por éste on el visto bueno del presidente. La
aprobación del acta puede ser en el mismo momento de finalizar la reunión
por la propia junta o en los 15 días por el presidente y los interventores, uno
en representación de la mayoria y otro en representación de la minoría.
3.5. EL ACTA NOTARIAL
El acta podrá levantarse por un notario cuando así lo decidan los
administradores o porque se hayan visto obligados a realizar un
requerimiento notarial, si lo solicitan, con 5 días de antelación a la
celebración de la juta, accionistas que representen al menos el 1% del
capital social. Esta acta tiene la consideración de acta de la junta, y deberá
remitirse al libro de actas de la sociedad, pero con la particularidad de que
no necesita aprobación y no tiene que estar firmada ni por el presidente ni
por el secretario, solo la firma del notario. Cualquiera que sea la forma, el
acta será ejecutiva desde su aprobación, desde ese momento cualquier
socio podrá pedir certificación de los acuerdos que deberán ser expedidos
por los administradores.
4. IMPUGNACIÓN DE ACUERDOS (ARTS. 204 Y SS LSC)
Son impugnables los acuerdos sociales que sean contrarios a la ley, se
opongan a los estatutos o al reglamento de la junta de la sociedad o
lesionen el interés social en beneficio de uno o varios socios o de terceros.
La lesión del interés social se produce también cuando el acuerdo, aun no
causando daño al patrimonio social, se impone de manera abusiva por la
mayoria. Se entiende que se impone de forma abusiva cuando, sin
responder a una necesidad razonable, se adopta por la mayoria en interés
propio y en detrimento injustificado de los demás.
No será procedente la impugnación de un acuerdo social cuando haya sido
dejado sin efecto o sustituido válidamente por otro adoptado antes de que
se hubiera interpuesto la demanda de impugnación. Si la revocación o
sustitución fuese después de la interposición, el juez dictará auto de
terminación del procedimiento por desaparición sobrevenida del objeto.
Tampoco procederá impugnación basada en estos motivos:
Infracción de requisitos meramente procedimentales establecidos por
la ley, los estatutos o los reglamentos de la junta y del consejo, para
la convocatoria o constitución del órgano o para la adopción del
acuerdo, salvo que se trate de una infracción relativa a la forma y
plazo previo de la convocatoria, a las reglas esenciales de
constitución del órgano o a las mayorías necesarias para la adopción
de los acuerdos, así como cualquier otra que tenga carácter
relevante.
Incorrección o insuficiencia de la información facilitada por la
sociedad en respuesta al ejercicio del derecho de información con
anterioridad a la junta, salvo que la información incorrecta o no
facilitada hubiera sido esencial para el ejercicio razonable por parte
del accionista del derecho de voto.
Participación en la reunión de personas no legitimadas, salvo que esa
participación hubiera sido determinante para la constitución del
órgano.
Invalidez de uno o varios votos o el computo erróneo de los emitidos,
salvo que el voto invalido o el error de cómputo hubieran sido
determinables para la consecución de la mayoria exigible.
Presentada la demanda, la cuestión sobre el carácter esencial o
determinante de los motivos de impugnación previstos en este apartado se
planteará como cuestión incidental o de previo pronunciamiento.
4.1. CADUCIDAD DE LA IMPUGNACIÓN
La impugnación de los acuerdos sociales caducará en el plazo de 1 año,
salvo que tenga por objeto acuerdos que, por sus circunstancias, causa o
contenido resultaren contrarios al orden público, en ese caso, la acción no
caducará ni prescribirá.
El plazo de caducidad se computará desde la fecha de adopción del acuerdo
si hubiera sido adoptado en junta de socios o en reunión del consejo de
administración, y desde la fecha de recepción de la copia del acta si el
acuerdo hubiera sido adoptado por escrito. Si el acuerdo se hubiera inscrito,
el plazo de caducidad se computará desde la fecha de oponibilidad de la
inscripción.
4.2. LEGITIMACIÓN PARA IMPUGNAR
Para la impugnación de los acuerdos sociales están legitimados cualquiera
de los administradore, los terceros que acrediten un interés legítimo y los
socios que hubieran adquirido tal condición antes de la adopción del
acuerdo, siempre que representen, individual o conjuntamente, al menos el
1% del capital social.
Los estatutos podrán reducir los porcentajes de capital indicados, y, en todo
caso, los socios que no los alcancen tendrá derecho al resarcimiento del
daño que les haya ocasionado el acuerdo impugnable. Para la impugnación
de los acuerdos que sean contrarios al orden público estará legitimado
cualquier socio, aunque hubieran adquirido esa condición después del
acuerdo, administrador o tercero.
Las acciones de impugnación deberán dirigirse contra la sociedad. Cuando
al actor (demandante) tuviese la representación exclusiva de la sociedad y
la junta no tuviese designado a nadie a tal efecto, el juez que conozca de la
impugnación nombrará la persona que ha de representarla en el proceso,
entre los socios que hubieren votado a favor del acuerdo impugnado.
Los socios que hubieren votado a favor del acuerdo impugnado podrán
intervenir a su costa en el proceso para mantener su validez. No podrá
alegar defectos de forma en el proceso de adopción del acuerdo quien,
habiendo tenido ocasión de denunciarlos en el momento oportuno, no lo
hubiera hecho.
Para el procedimiento de impugnación de estos acuerdos se seguirán los
trámites del juicio ordinario y las disposiciones contenidas en la LEC. La
sentencia firme que declare la nulidad de un acuerdo inscribible habrá de
inscribirse en el Registro Mercantil y publicarse un extracto en el Boletín
Oficial del Registro Mercantil (BORME).
5. EL ÓRGANO DE ADMINISTRACIÓN
La Sociedad Anónima para su actividad interna y externa necesita valerse
de un órgano ejecutivo y representativo que lleve a cabo la gestión
cotidiana de la sociedad, además de representarla en sus relaciones
jurídicas con terceros. El órgano de administración es necesario y
permanente en la sociedad. Tiene como misión fundamental la de ejecutar
los acuerdos de la Junta General y decidir diariamente sobre temas de su
propia competencia.
Dentro de la estructura compleja de la organización de la s.a, los
administradores tienen un campo competencial que ha de considerarse
autónomo respecto de los demás órganos sociales y, aunque la junta
general los nombre y separe, estos deben de desarrollar su función relativas
a la gestión de la sociedad sin interferencia de la junta general. En el art.
210 LSC se precisan los modos en que se puede organizar la administración
de la sociedad, y se puede encomendar a:
Un administrador único
Varios administradores, que actúan solidariamente
Dos administradores, que actúan conjuntamente
Un Consejo de Administración, integrado por un mínimo de 3
miembros
Son los Estatutos los que tienen que elegir una de estas 4 formas de
organizar la administración de la sociedad.
5.1. NOMBRAMIENTO
El nombramiento de los administradores corresponde en principio a la Junta
General, que puede también designar, por medio de un acuerdo
mayoritario, su número cuando los estatutos solo establezcan un máximo y
un mínimo.
Los administradores ejercen su cargo durante el plazo marcado por os
estatutos, el cual no podrá exceder de 6 años. Pero, pueden ser reelegidos
una y más veces por periodo de igual duración. Para ser nombrado
administrador no es necesario que se reúna la condición de socio, salvo que
en los Estatutos se establezca lo contrario.
5.2. CESE DE LOS ADMINISTRADOS Y ADMINISTRADORES
Los administradores pueden ser cesados por las siguientes causas:
Por el transcurso del tiempo para el que fueron nombrados.
Por acuerdo de la Junta General de accionistas.
Porque la junta acuerde promover la acción de responsabilidad contra
los administradores o transigir sobre ella, en tanto que cada acuerdo
determina la destitución de los administradores afectados.
Por disolución de la sociedad.
Por dimisión del administrador.
Por muerte del administrador si es persona física o disolución si es PJ.
Por la decisión del juez en los casos previstos en la Ley Concursal.
Así como el nombramiento del administrador tiene que ser inscrito en el
registro mercantil, el cese del administrador también tiene que estar inscrito
en el registro mercantil y publicarse en el BORME.
Po lo que hace referencia a la representación de la sociedad, el art. 233 LSC
nos dice que en la sociedad de capital la representación de la sociedad, en
juicio o fuera de él, corresponde a los administradores en la forma
determinada por los estatutos.
6. LOS DEBERES DE LOS ADMINISTRADORES
El art. 225 LSC recoge que los administradores han de desempeñar su cargo
con la diligencia de un ordenado empresario y además están obligados a
cumplir una serie de deberes impuestos con carácter general en los arts.
226 a 232 LSC, destacamos:
Deber de información, el deber de lealtad.
Disciplina legal del deber de lealtad se compone de normas
prohibitivas y deberes informativos de los administradores, se
prohíbe que los administradores usen el nombre de la sociedad o su
condición de administrador de la misma para la realización de
operaciones por cuenta propia o de personas a ellos vinculadas.
Deber de guardar secreto.
7. LA RESPONSABILIDAD DE LOS ADMINISTRADORES
Tradicionalmente en nuestro ordenamiento mercantil al enfrentarse con el
problema de la responsabilidad de los administradores de las sociedades, ha
mantenido una postura benevolente, consistente en no imputarles
responsabilidad por toda posible falta o negligencia, sino solamente por dolo
o negligencia grave.
La culpa levísima y leve quedaron excluidas del sistema de responsabilidad
del administrador del CCom de 1829, de ahí pasó al vigente código de 1885
e incluso a la LSA de 1951, donde inicialmente se recogió un sistema de
responsabilidad basado en el daño causado por malicia, abuso de facultades
o negligencia grave. Hoy, desde la LSA de 1989 hay un sistema más
energético y completo de la responsabilidad de os administradores.
La responsabilidad de los administradores nace cuando habiendo infringido
sus deberes han causa un daño: directamente a la sociedad e
indirectamente a los socios o a los terceros; o cuando lesionen directamente
los intereses de los socios o de los terceros, pudiendo surgir en el primer
caso, una acción social de responsabilidad o, en el segundo caso, una
acción individual de responsabilidad.
7.1. PRESUPUESTOS DE LA RESPONSABILIDAD
Se establece una especie de cláusula general sobre la responsabilidad de
los administradores al decir que estos responderán frente a la sociedad, los
socios y los acreedores sociales, del daño que causen por actos u omisiones
que sean contrarias a la ley o a los estatutos, o por actos realizados
incumpliendo los deberes que sean inherentes al cargo, siempre que haya
intervenido dolo o culpa. Para que nazca la responsabilidad de un
administrador se requieren los siguientes presupuestos:
La existencia de un daño.
Que exista un acto ilícito de los administradores.
La existencia de un nexo causal entre el daño producido y el acto
ilícito.
La responsabilidad de los administradores es solidaria y su sistema es orden
público, serán nulos los pactos estatutarios que alteren o modifiquen este
sistema.
El art. 237 LSC dice que todos los miembros del órgano de administración
que hubiera adoptado el acuerdo o realizado el acto lesivo responderán
solidariamente, salvo los que prueban que, no habiendo intervenido en su
adopción y ejecución, desconocían su existencia o, conociéndola, hubo todo
lo conveniente para evitar el daño o, al menos, se opusieron expresamente
a aquél. En ningún caso, se exonerará de responsabilidad al administrador
por las circunstancias si el acto o acuerdo lesivo ha sido adoptado,
autorizado o ratificado por la Junta General.
7.2. CLASES DE ACCIONES
7.2.1.ACCIÓN SOCIAL DE RESPONSABILIDAD
Viene regulada en el art. 238 de la ley de sociedades de capital, que tiene
como presupuesto que el daño que se haya causado a la sociedad y, por lo
tanto, esta acción, tiende a proteger los intereses sociales.
El acuerdo de promover la acción de responsabilidad determina la
destitución de los administradores.
Los accionistas que posean una participación que les permita solicitar la
convocatoria de la junta general, podrán ejercitar la acción social de
responsabilidad contra los administradores y, por tanto, en defensa de los
intereses sociales en los siguientes presupuestos:
Cuando solicitada la convocatoria de la junta general con el fin de
decidir sobre el ejercicio de la acción de responsabilidad, ésta no
fuere convocada por los administradores.
Cuando la sociedad no entablare la acción de responsabilidad por los
administradores dentro del plazo de un mes contados desde la fecha
de la adopción del correspondiente acuerdo.
Cuando el acuerdo haya sido contrario a las exigencias de la
responsabilidad.
Los acreedores de la sociedad podrán ejercitar la acción social de
responsabilidad contra los administradores cuando no haya sido ejercitada
por la sociedad y sus accionistas siempre que el patrimonio de la sociedad
resulte insuficiente para la satisfacción de su crédito.
En el caso de la acción social de responsabilidad, el daño tiene que venir o
tiene que lesionar intereses sociales, es decir, la perjudicada por el acto
ilícito del administrador tiene que ser la sociedad. En consecuencia, es la
sociedad la primera que está legitimada para el ejercicio de esa acción
social a través de los administradores, no obstante, la ley dice que con
carácter subsidiario la pueden ejercitar los accionistas que tengan
participación suficiente para poder convocar la junta general y solo cuando
la junta general no se haya convocado, cuando convocada no se interpone
la acción social de responsabilidad, o los acreedores también de forma
subsidiaria cuando no la haya interpuesto la sociedad o los accionistas y
siempre que no sea suficiente el patrimonio de la sociedad para pagar las
deudas.
Lo que hay que tener claro en esta acción social de responsabilidad es que,
aunque se interponga por medio de un socio (accionista) o por medio del
acreedor, esa acción va a reestablecer el patrimonio de la sociedad.
7.2.2.ACCIÓN INDIVIDUAL DE RESPONSABILIDAD
Supone que se ha lesionado directamente los intereses de los socios y de
los terceros por actos ilícitos de la administración.
Los presupuestos para el ejercicio de esta acción son los siguientes:
Daño directo a los socios o a los terceros.
Que se trate de un acto de los administradores en el ejercicio de su
cargo.
Ilicitud de la acción u omisión de los administradores.
Relación de causalidad entre el acto ilícito y el daño causado.
Estas acciones que tienen un carácter indemnizatorio pueden nacer de las
relaciones entre los socios y los administradores y, en este caso, se
encuadra dentro del campo de las relaciones contractuales, pero también
puede nacer, sobre todo, cuando son ejercitadas por terceros, en el campo
de la responsabilidad extracontractual.
Esta diversa naturaleza jurídica de la acción de responsabilidad individual,
tenía su importancia, entre otros aspectos, en el régimen de la prescripción
de la acción, puesto que, si se trata de una acción indemnizatoria que surge
de la relación entre el socio y el administrador, será de aplicación el plazo
de 4 años del art 949 del CCom, mientras que, si la responsabilidad nace del
ámbito extracontractual, será de aplicación el plazo previsto en el número 2
del art. 1968 CC, que es de 1 año.
No obstante, la jurisprudencia se ha ido pronunciando en el sentido de
entender que el plazo de prescripción de la acción individual contra los
administradores es de 4 años desde el momento en que cesaron en sus
acciones.
En este sentido, se ha confirmado ya legislativamente a través del art. 241
bis de la ley de sociedades de capital que establece un plazo de
prescripción de 4 años con independencia del origen que tenga la relación
entre el que ejercita la acción y el administrador.
8. EL CONSEJO DE ADMINISTRACIÓN. ORGANIZACIÓN,
FUNCIONAMIENTO E IMPUGNACIÓN DE ACUERDOS DEL
CONSEJO
El consejo de administración es un órgano colegiado que actúa mediante
acuerdo y que tiene la facultad de administrar y representar a la sociedad.
El consejo de administrador se entiende constituido por el ministerio de la
ley siempre que la administración de la sociedad se confiera conjuntamente
a mas de 2 personas tal y como establece el art. 242.2 de la ley de
sociedades de capital.
Por lo que hace referencia a su nombramiento cuando exista el consejo de
administración corresponde a la junta el nombramiento de sus miembros y
la propia junta tiene que determinar su numero cuando en los estatutos se
establezca únicamente el mínimo y el máximo.
Sin embargo, existen 2 especialidades que alteran el principio del
nombramiento por la propia junta y son:
El nombramiento por cooptación.
Y la llamada representación proporcional.
Estos 2 supuestos solo se darán en el caso de que la junta no haya
designado a su suplente puesto que en ese caso son los administradores
suplentes los que suplen las vacantes que puedan surgir.
Nombramiento por cooptación. Si durante el plazo por el que fueran
nombrados los administradores se produjera vacantes en el consejo, éste
podrá designar de entre los accionistas, la persona o personas que deberán
ocupar las vacantes hasta que se reúna la junta general.
Es decir, en principio, el nombramiento de los miembros del consejo
corresponde a la junta a tenor de lo estipulado en los estatutos. En los
estatutos, por la propia junta, se puede designar a la hora del
nombramiento las personas que son suplentes de los administradores
estipulados, si no se hace entra en funcionamiento el sistema de
nombramiento por cooptación que tiene la especialidad de que si el
administrador lo nombra la junta general puede que el administración no
sea accionista salvo que lo establezca los estatutos pero si entra en
funcionamiento el nombramiento por cooptación en cuyo caso el propio
consejo es quien designa una persona, pero de entre los accionistas. Por lo
tanto, mediante el sistema por cooptación, todos los nombrados mediante
éste tienen que ser accionistas, mientras que si los nombra la junta general
pueden no ser accionistas, salvo que los estatutos establezcan otra cosa.
En el sistema por cooptación los nombra el consejo de administración y
posteriormente tiene que ser ratificado por la junta general.
Sistema proporcional. Este sistema consiste en la posibilidad de que
excedan al consejo no solo los representantes de la mayoria, sino también
los de la minoría y, para ello, el art. 243 de la ley de sociedades de capital
establece el principio de que las acciones que voluntariamente se agrupen
hasta constituir una cifra de capital igual o superior a la que resulte de
dividir este ultimo por el numero de vocales del consejo, tendrá derecho a
designar, los que superando fracciones enteras, se deduzcan de la
correspondiente proporción.
Ejemplo: una sociedad que tiene un capital social de 10 millones de euros y
son 10 vocales en el consejo. Los socios agrupan sus acciones de forma que
por cada millón de euros se nombra un vocal (10.000.000/10=1.000.000).
esta es la forma de que tengan acceso las minorías al consejo de
administración.
No es excesivamente utilizado, simplemente funciona en las sociedades de
pocos socios puesto que en las grandes sociedades donde se produce un
absentismo grande de los accionistas, las minorías organizadas dominan la
sociedad y no les interesa el sistema de representación proporcional.
Funcionamiento del consejo. Como órgano colegiado, el consejo
funciona mediante acuerdo. Si bien, es normal delegar el desarrollo de su
actividad administrativa en un órgano mas reducido como puede ser una
comisión delegada o en una o varias personas como se da en el caso de los
consejeros delegados.
Las reglas sobre el funcionamiento del consejo de administración vienen
establecidas en la ley de sociedades de capital y se pueden destacar las
siguientes:
Se tiene que reunir al menos 1 vez al año.
La convocatoria tiene que hacerse por el presidente del consejo,
ahora bien, como en el caso de la junta general, no es necesaria
convocatoria si están todos sus miembros y deciden celebrar la
reunión.
Para la valida constitución del consejo deben de concurrir a la
reunión, presente o representados, la mitad mas uno de sus
componentes.
Los acuerdos se adoptan por mayoria absoluta de los consejeros
concurrentes presentes o representados.
Cuando la votación se refiera a la delegación permanente de alguna
facultad de consejo se requiere el voto favorable de las 2/3 partes de
los componentes del consejo y no produce efecto alguno hasta que
no se inscriba en el registro mercantil.
Impugnación de los acuerdos del consejo. En cuanto a la impugnación
de los acuerdos del consejo, regulado en el art. 251 de la ley de sociedades
de capital, dice que: los administradores podrán impugnar los acuerdos del
consejo de administración o de cualquier órgano colegiado de
administración en el plazo de 30 días desde su adopción. Igualmente, los
socios que representen el 1% del capital social podrán impugnarlos en el
plazo de 30 días desde que tuvieron conocimiento del acuerdo, siempre y
cuando no hubiera transcurrido 1 año desde su adopción.
Las causas de impugnación, su tramitación y los efectos que surgen, se
rigen por lo dispuesto en la impugnación de los acuerdos de la junta general
de accionistas.