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Propuesta para Un Vocabulario Mínimo en Ética

El documento presenta una propuesta para un vocabulario mínimo en ética, definiendo conceptos clave como moral, prácticas morales, normas morales, y ética aplicada. Se discuten diversas teorías éticas, incluyendo el consecuencialismo, deontologismo y ética discursiva, así como la importancia de la reflexión moral y la axiología. Además, se aborda el concepto de libertad y libre albedrío, enfatizando su relevancia en la toma de decisiones éticas.

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Propuesta para Un Vocabulario Mínimo en Ética

El documento presenta una propuesta para un vocabulario mínimo en ética, definiendo conceptos clave como moral, prácticas morales, normas morales, y ética aplicada. Se discuten diversas teorías éticas, incluyendo el consecuencialismo, deontologismo y ética discursiva, así como la importancia de la reflexión moral y la axiología. Además, se aborda el concepto de libertad y libre albedrío, enfatizando su relevancia en la toma de decisiones éticas.

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Propuesta para un vocabulario

mínimo en Ética
Por Nicolas Perez

Moral: es el concepto que reúne a las prácticas morales, a las normas


morales, a la moralidad y a las reflexiones morales. En este sentido todo
ser humano al vivir en sociedad ya es moral, y de este modo no es posible
la amoralidad.
Prácticas morales: son actividades cotidianas basadas en prohibiciones,
restricciones y habilitaciones de ciertas conductas y comportamientos que
son relativos al bien, el mal y la justicia. Las prácticas morales intentan,
mediante los códigos morales, establecer conductas que conduzcan al
bien y a la justicia, entendidas en contexto, y alejarlas del mal y la
injusticia. Se le llama inmoral a quien no practica las conductas
moralmente correctas.
Normas morales: son prescripciones explícitas y públicas que rigen las
prácticas morales. Son contextuales y cambian con la historia, la cultura y
la sociedad. Algunas pueden ser escritas, como los 10 mandamientos y
transformarse en códigos morales. Otras incluso son tratadas a nivel de
leyes positivas en los países teocráticos.
Moralidad: es el conjunto de las prácticas morales de un individuo
durante un tiempo significativamente largo, de modo tal que refleje sus
tendencias y motivaciones generales. También puede aplicarse a una
sociedad con el mismo significado. La moralidad es un concepto que
refiere a la parte fáctica más general de las prácticas humanas.
Reflexión moral: es una actividad teórico-práctica que consiste en el
discernimiento de la correcta aplicación de las normas morales generales
en una situación práctica y particular. La adecuación de la norma a una
situación personal implica un mínimo razonamiento para traducir lo que
es general e impersonal a la vida cotidiana. Esta reflexión es solo para la
adecuación, no para el cuestionamiento de la norma.
Ethos: es un término griego que significa “hábito, costumbre, formas
cotidianas de ser”. Es un concepto que remite a los usos y costumbres
habituales de un pueblo, y por extensión de una cultura o sociedad. El
ethos incluye a la moral, pero no se identifica con ella. Los latinos
tradujeron “ethos” como “moris” y de allí derivó en moralis. En sentido
acotado la moral (moris) es una traducción de Ethos, pero con el tiempo
fue cristalizando en una práctica relativa al bien y a la justicia. Ethos
también es la raíz de conceptos como Ética, y Etología.
Valor: los valores son conceptos que se atribuyen a ciertos objetos o a
determinados conjuntos de actividades que se consideran necesarias,
buenas o bellas. Un valor es una ficción que revela nuestra estimación
hacia ciertos objetos, estados psicológicos o conductas sociales
juzgándolas como positivas o negativas. Se valora aquellos que satisface o
una necesidad o un deseo, tanto como una aspiración social. En este
sentido podemos clasificar nuestras carencias en tres:
1-necesidades (las vitales como respiración, nutrición, descanso,
reproducción, etc.)
2-deseos personales (los que contribuyen con un proyecto de vida:
educación, carreras, amor, amistad, diversión, etc.)
3-aspiraciones sociales (las que producen el desarrollo y la cohesión
social)
En base a estas carencias es que valoramos, el alimento, la amistad o la
solidaridad, ya que son bienes que queremos conseguir.
Axiología: es la filosofía del valor, es la disciplina filosófica que estudia el
valor y su ontología, sus orígenes, sus jerarquías, el establecimiento
histórico y los cambios a lo largo del tiempo.
Eudaimonología: o Eudemonología es un término acuñado por
Schopenhauer que refiere al estudio o tratado sobre el buen vivir. La
palabra “eudaimonía” en griego significa “plenitud” a veces traducida
como el fin último o felicidad. De allí que la eudaimonología consiste en la
disciplina filosófica que discute el mejor modo de vivir, o la buena vida. Si
bien el término es pergeñado en el siglo XIX, el estudio es tan viejo como
la filosofía misma. En Sócrates, Platón, y sobre todo en Aristóteles ya se
investigaba sobre el tema. El Estagirita propone que la vida buena es la
vida contemplativa, la vida de la contemplación teórica, basada en la
concepción antropológica del ser humano, que consagraba a la razón
(logos) como el atributo principal. De allí que la vida buena se modifique si
lo hace la antropología. Para Schopenhauer la vida buena consiste en la
consecución del equilibrio de los deseos humanos, ya que la vida es
considerada esencialmente como dolor y sufrimiento, afirmar el ego y los
deseos llevaría a más sufrimiento. Todos los sistemas griegos contaban
con una teoría de la vida buena, sobre todo los considerados éticos, como
el estoicismo, el cinismo, o el neo platónico.
Ética: es una disciplina filosófica y teórica que tiene como objeto de
conocimiento a la moral. La ética intenta pensar el fenómeno juzgando la
conveniencia o no de sus normas morales para ser aplicadas a una
sociedad. Además ofrece un fundamento de ciertos juicios morales con
arreglo a principios universales elaborados de manera racional y lógica.
Toda ética apunta al bien general y no al personal, además debe ser
racional, universal, y ajustada a la naturaleza humana y social. Racional
porque debe ofrecer principios y argumentos para toda afirmación o
definición propuesta, además de ser lógicamente coherente. Universal
porque sus propuestas de bien y de justicia, así como de los principios
éticos, deben aplicarse a todo ser que sea cubierto por la ética,
independientemente del contexto histórico, social, cultural y de especie.
Al decir que debe ser ajustada a la naturaleza humana y social, queremos
señalar que los sistemas éticos al formarse deben incluir el conocimiento
que tenemos sobre la biología, psicología, sociología, antropología y
demás ciencias humanas para no pergeñar propuestas inconvenientes o
inadecuadas a lo que somos.
Ética aplicada: son un conjunto de disciplinas que intentan aplicar los
grandes sistemas éticos a ámbitos más acotados y modernos. Básicamente
son dos grandes ámbitos divididos en las éticas profesionales y la bioética.
Deontologías: son lo que comúnmente se llaman “éticas profesionales”.
Son aplicaciones de sistemas éticos a un campo profesional específico,
originando una serie de normas y principios que rigen dicho campo. De
este modo podemos encontrar: ética jurídica, ética económica, ética
empresarial, ética comunicacional, ética médica, etc.
Bioética: es la subdisciplina que trata los temas éticos relacionados con la
vida, su preservación y bienestar. Este campo toca temas como el aborto,
la eutanasia, la muerte digna, los experimentos médicos y tratamientos en
los pacientes, pero además se ocupa de ampliar su alcance hacia el trato
con los animales sintientes y con el medio ambiente. En algún punto se
toca con la ética médica, pero es más amplio que ésta. EL término fue
usado primeramente por Fritz Jahr en 1927, y luego por Van Rensselaer
Potter en 1970.
Sistemas éticos: son estructuras conceptuales que tienen un entramado
jerárquico y lógico, y están cerrados por la operación de la deducción. Sus
axiomas son los principios éticos postulados, y sus teoremas los
enunciados que se desprenden de ellos. Además poseen definiciones de
los términos usados para lograr una mejor comprensión de lo que se
afirma. Los sistemas éticos permiten decidir una ruta de acción coherente
al principio propuesto como guía rector de la conducta.
Principios éticos: son enunciados prescriptivos propuestos como máximas
generales de acción. Son universales y racionales. Éstas conforman los
axiomas o postulados de los sistemas éticos. Máximas como “Ten a otro
ser humano como fin y no como medio” o “elige la acción que traiga
menos dolor o sufrimiento gratuito”, o el conocido principio utilitarista “la
mayor cantidad de bien para la mayor cantidad de personas”, son
mandamientos morales que pueden ayudar a marcar una tendencia hacia
la acción que está fundamentada en la razón.
Bien: es el valor al que aspiran los sistemas éticos. Lo que se considere
“bien” depende del sistema estudiado. Por ejemplo en el sistema
aristotélico, el bien es la prudencia o el equilibrio, es decir, el término
medio entre dos tendencias del carácter opuestas. Para los primeros
utilitaristas el bien era lo útil. Para los deontologistas el bien es el deber
encontrado con una máxima de la razón. Para un consecuencialista el bien
es la acción que trae las mejores consecuencias. Dicho está que todas
estas propuestas implican definiciones y aclaraciones, sin embargo si
cumplen con los requisitos del sistema, puede entenderse el término bien
de manera adecuada.
Consecuencialismo: es un conjunto de sistemas éticos que privilegia el
principio que afirma que “la acción correcta éticamente es la que trae las
mejores consecuencias”. Esta máxima general es aplicada como postulado
en su sistema y les ayuda a pensar sus escenarios de acción. El
consecuencialismo incluye al utilitarismo como uno de los sistemas.
Además el sujeto, generalmente, es anulado en su intención para poner el
acento en las acciones del mismo. Aunque el término acción ya implica
una actividad voluntaria, lo que trae problemas al intentar eliminar la
intención del agente. Algunos han intentado oponer al consecuencialismo
el deontologismo, sin embargo, pienso que toda ética es consecuencialista
en algún punto, ya que no se puede justificar ninguna acción moral basada
en algún principio que no provoque un estado de cosas futuro beneficioso
para el agente ético o para el ser cubierto por la ética. Apoyar un principio
per se, sin mostrar los resultados de su aplicación, implicaría un tipo de
bien metafísico injustificable, cercano al religioso.
Deontologismo: es un conjunto de sistemas éticos que privilegia el
principio que afirma “que lo bueno es seguir al deber (deontós en griego)
descubierto por la razón”. El más famoso de los sistemas es el kantiano.
Kant propone que debido al conflicto entre la razón universal y única, y
los apetitos particulares de todo ser humano, no es posible que el ser
humano pueda hacer el bien teniendo en cuenta su querer, ya que a veces
querrá hacer el mal debido a sus inclinaciones subjetivas. De allí que el
único modo de resolver el conflicto sería obligarse a hacer el bien, o sea
seguir un deber, un imperativo, que rija siempre independientemente de
si se quiere o no hacer el bien. Para Kant el bien es la buena voluntad del
sujeto que sigue al deber descubierto por la razón.
Ética discursiva: es la propuesta ética formulada en su versión moderna
por Apel y Habermas , basada en la ética Kantiana pero modificada por el
consecuencialismo. A grandes rasgos la ética del discurso propone que los
contenidos éticos deben surgir de una comunidad de hablantes global que
estén dispuestos a entrar en un dialogo argumentativo. De este modo la
forma del debate es la que debe ser asegurada, mientras que los
contenidos puedes y deben ser revisados en cada diálogo argumentativo.
Las formas del debate provienen de la influencia kantiana, ya que una
ética formal no dicta lo que debe hacerse sino el cómo debe obtenerse lo
que vamos a usar como enunciados éticos. Pero el contenido obtenido
debe juzgarse en base a las consecuencias, abandonando el deber
kantiano por una base consecuencialista.
Metaética: es una disciplina filosófica que estudia a los sistemas éticos y
sus enunciados, clasificándolos según algunos criterios. Podemos
nombrar dos grandes clasificaciones de los sistemas éticos según el
criterio cognitivo y prescriptivo. Hay éticas cognitivas y no cognitivas. Las
primeras postulan que los enunciados éticos sobre el bien o la justicia son
enunciados que hablan del mundo real, y por lo tanto pueden ser
verdaderos o falsos en el sentido de la verdad por correspondencia.
Mientras que las éticas no cognitivas postulan que el bien y el mal son
ficciones que se atribuyen a ciertos elementos éticos, y por lo tanto los
enunciados de un sistema éticos son verdaderos o falsos solo de manera
coherentista. Según el criterio prescriptivo las éticas podrían clasificarse
en ética de contenido y en éticas formales. Las primeras son explicitas en
cuanto a que es el bien o la felicidad y prescriben la manera correcta de
actuar para conseguir esos fines. Mientras que una ética formal es aquella
que planta los modos y formas que deben respetar toda máxima moral
que se aplique. Es decir, no prescribe lo que debe hacerse más bien
asegura que lo propuesto sea adecuado a las formas racionales de
obtención de los principios éticos.
Nihilismo: en su forma más básica es el estado en el cual una agente
moral juzga que sus acciones no deben ser regidas por ninguna norma
moral o principio ético. Es un estado paradójico ya que el ser humano no
puedes ser amoral, porque alguna acción tiene que realizar para vivir en el
mundo o en la sociedad. Quizás deba ser pensado en contexto, y llamar
nihilismo moral a un estado en el cual el sujeto juzga inconveniente actuar
o regirse por los sistemas morales vigentes, pero no bajo ningún sistema
moral en absoluto. La propuesta de Nietzsche iba en esta dirección, el
nihilismo nietzschiano se logra luego de la destrucción de los valores
vigentes, básicamente del cristianismo y el de la tradición occidental. Pero
el nihilismo no viene para quedarse, sino que el agente debe construir sus
propios sistemas de valores morales. El nihilismo ético consistiría en la
afirmación de que el ser humano no debe regirse con ningún principio
ético, aunque aparece un problema de coherencia. Si la ética juzga y
fundamenta a la moral, esto implica que debe poder separarse lo bueno
de lo malo con base en la razón, sin embargo el nihilismo ético propondría
que todo lo que haga el ser humano es bueno, o dicho de otro modo, el
bien y el mal no tienen sentido y que debiera abandonarse todo intento
de regir la vida con estos conceptos. Si el bien y el mal no son valorados,
no hay moral ni ética posible, y no podría el nihilismo ser calificado como
ético.
Libertad: es un concepto que implica en sentido negativo que no hay
impedimentos para una acción. En ese sentido hay dos tipos de libertad, la
libertad física y la libertad moral. La libertad física es la ausencia de un
impedimento material para la realización de una acción, de allí que
digamos: vida libre, campo libre, pájaro que vuela libre etc. Aplicado al ser
humano una persona es libre cuando se auto determina, es decir, cuando
hace lo quiere. Hacer lo que uno quiere implica que sigue los mandatos
de su propia voluntad. La libertad consiste en haber podido hacer algo
diferente si hubiera querido hacer algo diferente. La libertad es
compatible con el determinismo, y es un conjunto de series deterministas
que son propias al sujeto, y se dice que alguien es libre si ejerce una
acción sin coacción externa o compulsión interna. Las coacciones
externas, como el secuestro, o las compulsiones internas como una
enfermedad degenerativa que obliga al sujeto a mover o impedir
movimientos en su cuerpo, también son series deterministas, pero si
suceden entonces decimos que ese sujeto no es libre en ciertas conductas.
Libre albedrío: o libertad moral, es la creencia de que un sujeto bajo
idénticas condiciones puede realizar efectivamente dos acciones
diferentes si así lo quiere. En otras palabras, tener libre albedrío quiere
decir que la voluntad no está determinada por nada externo, ni interno,
que es absoluta y que genera una serie determinista propia. Tugendhat
llama a esta posición de la voluntad como la de un “primer motor inmóvil”
aristotélico ya que mueve y origina movimiento pero sin ser ella misma
movida por nada. El libre albedrío no es compatible con el determinismo,
una voluntad de ese tipo no es coherente con lo que sabemos de la
realidad. El libre albedrío introduce una magia en lo real, insostenible.
Responsabilidad moral: si aceptamos el determinismo, entonces quiere
decir que cada acto que cometemos es inevitable y está determinado por
nuestro pasado y otras series deterministas contextuales. Algunos piensan
que el determinismo destruye la moral, ya que no puede hacerse
responsable a un ser que no puede no hacer otra cosa. Pero esto es un
error, ya que la responsabilidad moral implica que se le atribuya el origen
y la razón de los actos a alguien que actúa conforme a su voluntad, es
decir que hace lo que quiere, y que conoce la diferencia entre actuar bien
o mal. Atribuir responsabilidad moral consiste en poder trazar las
acciones hasta un sujeto y mostrar que es compatible con sus deseos y
con sus acciones pasadas. Un sujeto es responsable por acción u omisión
si es consciente de la diferencia entre el bien y el mal, en contexto, y si sus
acciones son voluntarias, es decir fruto de su querer. Los actos
accidentales, los actos bajo coacción o compulsión interna y los actos de
seres que no son conscientes de la diferencia entre el bien y el mal, son
actos igualmente deterministas, pero no portan responsabilidad moral.
Decisión o elección: si adoptamos el determinismo entonces la elección o
decisión final es solo el último eslabón de una serie determinista que se
hace consciente al sujeto. Elegir es un acto que se hace consciente pero
que tiene su origen en otros procesos cerebrales anteriores y no
conscientes.
Bibliografía:
Audi, R. (editor) (2004). Diccionario Akal de filosofía. Madrid; Akal
Aristóteles. (2007). Ética. Barcelona: Gredos.
Bunge, M. (2001). Diccionario de Filosofía. Argentina, Siglo veintiuno.
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González, J. A. (2011). Principios de Ética, Bioética y conocimiento del
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Russell, B. (2002). Sociedad Humana Ética y Política. Madrid: Cátedra.
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Singer, P. (1996). Ética Práctica. Australia: Cambridge University press.
Singer, P. (2004). Compendio de Ética. Madrid: Alianza.

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