El SISTEMA SOLAR. (ANEXO: SATURNO).
Colección: “Atlas del cosmos” (National Geographic). 2018.
Introducción.
Hace 4600 Ma nacía la estrella que mantiene unido nuestro sistema
planetario. Su final, cuando se convierta en una gigante roja, será también el
del sistema solar.
Cuando el Sol tenía sólo unas decenas de millones de años, los
fragmentos de hielo y roca que orbitaban a su alrededor colisionaron
repetidamente entre sí y acabaron fusionándose. Esta es la violenta historia del
origen de los planetas.
Hace 3800 Ma, Júpiter y Saturno alteraron sus órbitas respectivas,
desestabilizaron al resto del sistema y provocaron una lluvia de asteroides
sobre la Tierra y planetas vecinos. También empujaron a Neptuno y Urano lejos
del Sol y muchos de los fragmentos de hielo y roca que les rodeaban se
desviaron hacia los planetas interiores.
Un cuerpo del tamaño de Marte chocó con la joven Tierra y la mayor
parte de este objeto fue absorbida por nuestro planeta. Los restantes
escombros dieron lugar a la Luna.
Una vez estabilizadas las órbitas planetarias, el sistema solar se asentó
y poco después, hace unos 3500 Ma, apareció vida en la Tierra. En la Vía
Láctea se estima que existen miles de millones de sistemas planetarios
similares al nuestro.
1) Formación del Sistema Solar.
Este sistema es el conjunto de cuerpos sujetos al influjo gravitatorio del
Sol. Incluye planetas y sus satélites, asteroides y cometas. El sistema presenta
regularidades que apuntan al origen común de la estrella y los planetas.
Hace 4600 Ma, un acontecimiento muy energético (explosión de una SN,
por ejemplo) hizo que un rincón de una gran nube de polvo y gas empezara a
contraerse por la gravedad. Se creó un disco plano y rotante de gas y polvo en
cuyo centro se acumuló materia por gravedad. Este centro denominado
protosol, acumuló casi toda la masa del disco y, cuando la T en su centro
alcanzó un valor crítico, el H comenzó a fusionarse desprendiendo mucha E. El
Sol alcanzaba su estructura actual. El polvo cósmico que rodeaba al Sol
empezó a unirse en fragmentos de unos 10 km de diámetro (planetesimales).
Estos atraen hacía sí partículas del entorno y aumentan rápidamente de
tamaño. Los que están cerca del Sol chocan entre sí y se fusionan dando lugar
a planetas rocosos. Los que están más lejos de la estrella (sobre todo
materiales livianos arrastrados por el viento solar), crecen más al atraer un
mayor número de planetesimales (por la menor influencia gravitatoria del Sol) y
se rodean de coberturas de gas. El resto de material pudo acabar como satélite
1
de algún planeta, como asteroide o como cometa. Todo este proceso puede
durar unas decenas de Ma.
Los objetos rocosos situados entre Marte y Júpiter no consiguieron
formar un planeta, posiblemente por la elevada gravedad del último, y se
agruparon en un cinturón de asteroides.
Más allá de Neptuno, a más de 30 UA del Sol, hay un anillo de objetos
helados, entre ellos planetas enanos como Plutón y Eris.
2) Magnitudes del Sistema Solar.
La masa del Sistema solar se reparte así:
Sol: 99,86 % (masa 333000 veces la de la Tierra).
Planetas: 0,1 % (Júpiter 70 %; Saturno 20 %; Neptuno 5 %; Urano
4 % y los planetas rocosos el 1 % restante).
Lunas, asteroides y cometas: 0,04 %.
Las características principales de los planetas se pueden resumir así:
Mercurio Venus Tierra Marte Júpiter Saturno Urano Neptuno
M km al Sol 70-46 108 150 228 778 1433 2872 4495
Unidades
astronómicas 0,38 0,72 1 1,5 5,2 9,5 19,2 30
Rotación 58,7 243 23 h 24 h 9,8 h 10,55 h 17 h 16 h
(aprox.) días días 56 min 37 mi
Periodo 88 225 365,25 687 11,86 29,45 84,3 164,78
orbital días días días días años años años años
Diámetro 4879 12104 12756 6792 142984 120536 51118 49528
(km)
Masa (veces 0,06 0,8 1 0,1 318 95 14,5 17
la Tierra)
Atmósfera O2 CO2 N2 CO2 H2 H2 H2 H2
Na N2 O2 N2 He He He He
H2 Ar CH4 CH4
Lunas 0 0 1 2 79 82 27 14
Inclinación 0º 177,4º 23,44º 25,2º 3,13º 26,73º 97,77º 28,32º
eje rotación
Algunos nombres de lunas principales de Júpiter: Ío, Europa,
Ganímedes y Calisto. De Saturno: Titán, Encélado, Jápeto, Rea, Dione y
Pandora.
3) Órbitas: Vínculos duraderos.
La primera ley de Kepler dice que los planetas se mueven describiendo
elipses con el Sol en uno de sus focos. La segunda afirma que la línea trazada
desde un planeta hasta el Sol barre áreas iguales en tiempos iguales (cuanto
2
más cerca del Sol esté el planeta más rápido se moverá). La tercera indica que
la razón entre el periodo orbital y el semieje mayor de la elipse se mantiene
constante (nos permite calcular las distancias del Sistema Solar). Toda órbita
es el resultado del efecto combinado de la atracción gravitatoria y la tendencia
de los objetos a moverse en una misma dirección y a velocidad constante (en
ausencia de gravedad los planetas se moverían en línea recta).
El pasado común de los planetas en el seno del disco tiene, entre otras
consecuencias, que la inclinación de sus planos orbitales sea muy similar. Si se
dibuja el plano que une el centro del Sol y el de un planeta en dos posiciones
diferentes, se obtiene su plano orbital (por ejemplo la en el caso de la Tierra su
eclíptica). Si se hace una media ponderada por la masa y el momento angular
de cada planeta se obtiene el llamado plano invariable. La inclinación de las
diferentes órbitas respecto a este plano es pequeñísima. Por esto se dan toda
clase de alineaciones y superposiciones de planetas. Sólo Mercurio tiene una
desviación orbital respecto al plano invariable algo mayor y de solo 6º (Tierra
1,6º, Júpiter 0,3º). El zodiaco es una banda del cielo terrestre que abarca unos
9º por encima y otros tantos por debajo de la trayectoria del Sol. Dentro de esa
banda están contenidas las trayectorias del Sol, la de los planetas y las de la
totalidad o parte de 24 constelaciones.
Además de orbitar casi en el mismo plano, los planetas y sus satélites
de mayor tamaño giran alrededor del Sol en el mismo sentido (antihorario si los
observamos desde la dirección que marca el polo norte terrestre). Es el mismo
sentido de giro que tuvo el disco protoplanetario. Se denomina sentido directo
(que también se puede definir como el movimiento de oeste a este que
describe un objeto en el firmamento al mirar en dirección sur). También giran
sobre sí mismos en sentido directo, menos Urano y Venus (tienen ejes de
rotación con inclinaciones muy grandes, posiblemente por haber impactado
con cuerpos de gran tamaño durante su formación).
Los tránsitos son el paso de un objeto celeste frente a otro. El de Venus
frente al Sol sirvió para medir, hace unos cuatrocientos años, con gran
precisión la distancia entre la Tierra y el Sol.
4) Planetas de gas y planetas de roca.
Durante la formación del Sol, nuestra estrella fue acumulando masa por
acreción de materia del disco a través de su campo magnético. Más lejos de la
línea de nieve, elementos como H, He o C forman moléculas complejas como
agua, metano o amoniaco. La T es baja y estos compuestos solidifican, el
protoplaneta atraerá grandes cantidades de gas y aumentará de tamaño. En la
zona interior de esta línea, los elementos ligeros se evaporan y sólo quedan
rocas y metales. Los protoplanetas van chocando entre sí y fusionándose por
las altas T, así adquieren la masa suficiente para adoptar forma esférica pese
al continuo bombardeo de asteroides.
Los planetas rocosos, también llamados telúricos, cuentan con núcleos
metálicos con abundancia de Fe. Los gigantes gaseosos están compuestos
básicamente de H o CH4, aunque también presentan pequeños núcleos sólidos
3
de roca o compuestos como el agua. Los rocosos tienen superficie sólida bien
definida, mientras que en los gaseosos se produce una transición gradual del
estado gaseoso a líquido y sólido a medida que se profundiza en su atmósfera.
La gravedad de los rocosos es similar a la de los gigantes gaseosos, pese a
tener mucha menor masa, debido a su elevada densidad. Los gigantes
gaseosos presentan en su estructura hielo, metano, H metálico y algo de roca.
Además cuentan con amplios sistemas de satélites y anillos.
5) El Sol.
Es una estrella en equilibrio en la que la presión gravitatoria que tira de
las capas exteriores hacia el núcleo se contrarresta por el efecto expansivo de
las reacciones nucleares que empujan en sentido contrario. Dentro de unos
4500 Ma, el H del Sol empezará a escasear y su parte central se contraerá y
calentará mientras que sus capas exteriores tenderán a expandirse y enfriarse
(gigante roja). Después, se contraerá de nuevo y adoptará la forma final de
enana blanca. Un modelo sobre su estructura lo divide en:
Núcleo: Abarca hasta un 25 % del radio. Se producen las
reacciones de fusión. T de unos 15 millones de grados.
Capa radiativa: Va desde el núcleo hasta 75 % del radio y está
formada por iones de H y He.
Capa convectiva: Llega hasta casi el 100 % del radio. La E pasa
por ella hacia la fotosfera por medio de corrientes de convección.
Fotosfera: Capa superficial de unos centenares de Km de gas
semitransparente que irradia E en forma de fotones. Tiene
aspecto granulado formado por unas “losetas” que miden hasta
1000 km de diámetro y son la parte superior de una columna
convectiva.
Cromosfera y corona: Capas exteriores. La primera está entre
3000 y 35000 grados y la segunda supera los 3 millones de
grados.
La atmósfera solar incluye la fotosfera, la cromosfera y la corona. Las
perturbaciones del campo magnético solar producen fenómenos radiativos en
las dos últimas, como las eyecciones de masa coronal, que son gigantescas
nubes de plasma expulsadas al espacio exterior que pueden alterar la
magnetosfera de los cuerpos con los que se cruza. Más allá de la corona, el
viento solar transporta partículas cargadas cuyo alcance delimita una zona de
influencia: la heliosfera. Las protuberancias son nubes de gas suspendidas
sobre la superficie que siguen las líneas del campo magnético solar (adoptan
forma de bucle y pueden persistir incluso semanas). Pueden superar el tamaño
y masa de Júpiter.
6) ¿Qué es un planeta?
Planeta significa “errante” ya que los cinco reconocibles a simple vista
desde la Tierra se veían moverse respecto al fondo de estrellas.
Según la UAI los planetas se definen por:
4
Orbitar alrededor de una estrella. En nuestro sistema solar existen
lunas de tamaño superior a Mercurio que no se consideran
planetas por este motivo (Titán, Calisto y Ganímedes).
Ser prácticamente esféricos. Si un cuerpo tiene suficiente masa
se vuelve esférico al equilibrarse la gravedad y la presión interna.
Hay muchos cuerpos que giran alrededor del Sol pero, que al ser
de muy pequeño tamaño, no tienen forma esférica y no se
consideran planetas (componentes del cinturón de asteroides).
Ejercer dominancia orbital: Un planeta, gracias a su gravedad,
limpia la vecindad de su órbita de competidores. Los cuerpos que
incumplen sólo esta regla se denominan planetas enanos (Plutón,
Ceres-que es el mayor de los asteroides conocidos- Makemake,
etc.).
Los planetas no emiten luz propia, aunque todos los cuerpos emiten algo
de luz en función de su T. Lo que marca la diferencia entre un planeta y una
estrella es si acumula la masa suficiente para que se den reacciones nucleares
de fusión de H de manera continua. Por ejemplo, a pesar de que Júpiter y el
Sol están formados fundamentalmente por H, la masa del primero es unas
1000 veces menor que la del segundo. Para que en Júpiter se dieran
reacciones continuas de fusión, y ser una estrella en toda regla, su masa
debería ser una 80 veces la actual.
Todos los planetas telúricos muestran signos de actividad volcánica
actual o pasada. Tal actividad no se da en el sistema solar exterior, excepto en
Ío. Las erupciones en Marte, por la menor gravedad del planeta, son de
enorme fuerza. Allí están los volcanes de mayor tamaño que se conocen
(Monte Olimpo con 22 km de altura, aunque ahora inactivo). En Venus hay más
de 1600 volcanes, pero se ignora su nivel de actividad por las dificultades para
la observación debido a su densa atmósfera. En Ío la actividad volcánica es la
más intensa del sistema solar debido a las enormes fuerzas de marea (por la
constante tensión entre la atracción gravitatoria de Júpiter y otras lunas
vecinas). Estas fuerzas provocan una gran fricción que origina un gran
calentamiento que subyace a la actividad volcánica.
7) Posibilidad de vida en el sistema solar externo.
Excepto Ío, la mayoría de los satélites del sistema solar externo están
recubiertos de gruesas cortezas de hielo. Se cree que bajo el hielo de tres de
ellos (Europa, Encélado y Titán) hay grandes cantidades de agua líquida por lo
que podrían contener vida microbiana. Detrás de esta suposición se encuentra
el fenómeno del criovulcanismo (expulsión de vapor de agua procedente de
depósitos subterráneos). El calor que licua el hielo procedería de las fuerzas de
marea causada por la gravedad de los planetas cercanos. La estructura de
estos volcanes helados es similar a los de roca fundida. En ellos, el agua
líquida desempeña el papel de la lava y el hielo actúa a modo de roca.
5
8) Atmósferas ligeras.
Los planetas exteriores tienen masa suficiente para retener la mayor
parte de los gases, incluidos H y He. Las atmósferas de los planetas interiores
difieren más entre sí por su diferente capacidad de captura. Otros cuerpos del
sistema solar tienen atmósferas dignas de mención, como Titán o Plutón.
La atmósfera de Marte es muy tenue, su presión en superficie es menor
a una centésima de la terrestre. Las puestas de Sol marcianas son de un
homogéneo tinte azulado. El polvo de su atmósfera absorbe la luz de ese color
dispersando la del resto y no hay nubes que generen diferencias de intensidad.
La atmósfera de Venus es de gran densidad, su presión es 90 veces la
terrestre. Las nubes de H2SO4 reflejan la mayor parte de la energía del Sol,
pero un gran efecto invernadero convierte su superficie en las más caliente del
sistema solar.
En la Tierra, la troposfera es la capa más próxima a la superficie y en
ella tienen lugar la mayor parte de fenómenos meteorológicos. Por encima, la
estratosfera alberga la capa de ozono. La T aumenta bruscamente en la
termosfera por la absorción de la radiación solar de alta E. La energía solar
alcanza la Tierra en forma de radiación electromagnética y partículas cargadas
que son absorbidas por la atmósfera antes y después de ser reflejadas por su
superficie. La radiación ionizante de los rayos X, UV y cósmicos no bajan más
allá de los 20 km de altitud.
9) Atmósferas masivas.
Las atmósferas de los planetas gaseosos están compuestas
principalmente por H y He. Los gigantes de gas carecen de una superficie
sólida, así que para determinar la altitud de sus atmósferas se toma como
referencia el tamaño del planeta a una presión de 105 Pa. Todas las capas
nubosas características de estos planetas están por debajo de esa cota.
Júpiter experimenta fuertes corrientes convectivas que dividen la capa
nubosa en bandas de distinto color, T y altitud. Las bandas rojas están
formadas por nubes calientes y bajas. Las zonas blancas las forman nubes
frías y situadas a mayor altura que las rojas. La dinámica de estas corrientes
ocasiona tormentas eléctricas y vientos de hasta 500 km/h.
Las atmósferas de Urano y Neptuno son las más frías del sistema solar.
Tienen nubes de CH4 que les confieren su color azulado. Neptuno registra
vientos que pueden llegar a 2000 km/h.
10) El cinturón de asteroides.
La mayoría de asteroides del sistema solar se concentran en un anillo
situado entre las órbitas de Marte y Júpiter (también se concentran en cinco
puntos de la órbita de éste-puntos de Lagrange). Hay desde simples motas de
polvo hasta planetas enanos como Ceres. En su origen, este cinturón era una
6
región más de planetesimales en el disco protoplanetario, que habrían chocado
entre sí y formado protoplanetas. Pero la influencia gravitaría de Júpiter aceleró
sus órbitas y los violentos choques rompieron los planetesimales. Algunos de
estos objetos cayeron como lluvias masivas de asteroides hacia los planetas
interiores. Hay asteroides rocosos densamente compactos, aglomeraciones de
peñascos (rocas pequeñas débilmente unidas por polvo compactado), flotillas
de rocas (grupo de rocas en equilibrio gravitatorio) y de núcleo sólido
(fragmento rocoso central rodeado de un halo de polvo).
11) Los meteoritos.
Los meteoroides son cuerpos de un tamaño inferior a los asteroides,
pero mayor que el polvo interestelar. Son fragmentos rocosos y/o metálicos
desprendido de un cometa, asteroide, satélite o planeta antes de entrar en
contacto con la atmósfera.
Meteoros son trazos luminosos de meteoroide al entrar a la atmósfera y
calentarse por fricción. Los más brillantes por estallar en el aire son los bólidos.
Los meteoritos son cuerpos con masa suficiente para atravesar toda la
atmósfera e impactar en la superficie terrestre. El 99,8 % procede del cinturón
principal de asteroides. El 94 % son rocosos (condritas la inmensa mayoría y
acondritas), el 5 % sideritas que son metálicas y el 1 % litosideritas que
combinan roca y metal.
En la superficie terrestre se han encontrado más de 40 cráteres con
diámetro superior a 20 km, lo que revela la colisión de cuerpos con diámetros
igual o superior a 1 km. Una colisión así liberaría una E equivalente a un
terremoto de 9,4 Richter y arrojaría 1013 toneladas de material a la atmósfera. El
programa Linear de seguimiento de asteroides tiene catalogados unos 1400
potencialmente peligrosos (el 1950 DA mide casi 1 km de diámetro y podría
alcanzar la Tierra en marzo de 2880). Las colisiones de esta magnitud ocurren
cada millón de años y, si ampliamos a asteroides de 5 km, sería una cada 10
Ma.
12) Cinturón de Kuiper y nube de Oort.
El cinturón de Kuiper se postuló como el criadero de los cometas más
próximos y su existencia fue confirmada en 1992. Se extiende desde la órbita
de Neptuno (a unas 30 UA del Sol) hasta unas 50 UA. Está poblado por
cuerpos mayores como Plutón, Haumea y Makemake y por cuerpos menores e
irregulares.
La nube de Oort sería el origen de los cometas más lejanos. Su
existencia es especulativa dada su lejanía. Su límite exterior se sitúa a más de
1 año-luz del Sol. La forma de esta nube sería la de un disco que, a medida
que se aleja del Sol, se convierte en una esfera.
7
13) Los cometas.
Tienen orígenes muy diversos y se clasifican según su periodo orbital: si
es menor de 200 años, se consideran cortos (por ejemplo los de la familia de
Júpiter que están a la misma distancia que este planeta); los largos tienen
periodos de hasta 1000 años, pueden abandonar el sistema solar (cuando esto
ocurre tras un único acercamiento al Sol se les llama no periódicos).
Constan de un núcleo de roca y de hielo que, al aproximarse al Sol, se
calienta y empieza a sublimar formando a su alrededor una especie de
atmósfera, la coma (empieza a formarse a unas 5 UA del Sol). El viento solar
empuja el gas ionizado de la coma y se crea la cola (que apunta siempre en
dirección contraria al Sol). El polvo que resulta de la evaporación de los
materiales volátiles del cometa crea una segunda cola. Halley, Tempel 1, Hale-
Bopp son algunos ejemplos de cometas.
14) Polvo interplanetario.
Formado por partículas de tamaño inferior a 100 m que contienen O, C,
N y H. Su origen no es el material residual de la formación del sistema solar, ya
que unos granos tan pequeños no pueden orbitar indefinidamente, como hacen
los planetas: la interacción con la luz solar les va restando momento angular y
caerían, lentamente en espiral, hacia el Sol. Parece que su origen está en los
restos de cometas de periodo corto. Este polvo se concentra entre Saturno y
Júpiter (nube zodiacal). Queda interrumpido en el cinturón de asteroides y se
extiende de nuevo por el sistema solar interno. Se puede percibir desde la
Tierra gracias a la reflexión de la luz solar. Es el responsable de la mayor parte
de la luz natural en las noches sin Luna. El brillo del polvo es muy intenso en
las cercanías del Sol y en el plano de la eclíptica (luz zodiacal).
15) La heliosfera.
Región, con forma esférica y centro en el Sol, de influencia del viento
solar: flujo de protones y otras partículas cargadas emitidas por nuestra estrella
en todas direcciones y, al encontrarse con el H y el He del flujo interestelar,
forma una gigantesca esfera. Estas partículas, entre 80 y 100 UA del Sol,
experimentan una súbita desaceleración hasta velocidades subsónicas
(choque de terminación) y terminarán por detenerse. Es el inicio de la
heliofunda y a unas 121 UA del Sol se llegaría a la heliopausa, límite exterior
de la heliosfera, y después estaría el medio interestelar. El Voyager 1 cruzó la
heliopausa y se adentró en el espacio interestelar el 25 de agosto de 2012.
En la parte frontal de la heliofunda, según el sentido de giro del Sol
alrededor del centro galáctico, la T será mayor que en la parte trasera.
La magnetosfera o campo magnético terrestre, desvía las partículas del
viento solar o las transporta hacia los polos magnéticos donde generan las
auroras polares.
8
16) Sistema Solar y Vía Láctea.
La Vía Láctea es una galaxia espiral barrada de 100000 años-luz de
diámetro y el Sistema Solar se encuentra a unos 25000 años-luz de su centro.
El periodo orbital del Sol alrededor de su centro (año galáctico) es de unos
225-250 Ma. La eclíptica está inclinada 60º respecto al plano galáctico. La
influencia directa de nuestra galaxia en nuestro sistema es pequeña, pero a
medida que nos alejamos del Sol, la gravedad de la galaxia entra en juego.
La Vía Láctea contiene más de 1011 estrellas. El Sol se encuentra en el
brazo espiral de Orión, en la zona de habitabilidad de la galaxia, alejado de la
radiación del núcleo galáctico. La velocidad de su órbita lo ha mantenido en el
mismo lugar relativo y ha impedido que se cruzara con SN y otras
perturbaciones gravitatorias que hubiesen puesto en peligro el surgimiento de
vida.
A medida que el Sistema Solar surca la galaxia, los planetas al girar
alrededor del Sol, describen espirales de mayor altura cuanto más alejados del
Sol se encuentren.
17) Los vuelos interplanetarios.
A velocidades muy inferiores a la de la luz, incluida la de la sonda más
rápida la Helios-A, rige la ley de gravedad de Newton. La velocidad de escape
de la Tierra es de 11,2 km/s (40320 km/h). La v para orbitar alrededor de la
Tierra es de 7,7 km/s. Velocidades intermedias darán órbitas más o menos
elípticas. La v de escape del Sol para una nave situada cerca de nuestro
planeta es de 42,1 km/s (más de 150000 km/h).
El sentido directo de las órbitas planetarias hace que las velocidades
relativas entre planetas sean menores, lo que facilita los viajes de uno a otro.
Además, se puede aprovechar un único trayecto para visitar varios de ellos.
Cuando un objeto (nave) entra en órbita elíptica alrededor de otro mucho
mayor (planeta) se produce entre ambos un intercambio de Ec. El pequeño
puede así aumentar de v o frenar sin gasto de combustible. Para aumentar de
v, el ángulo de incidencia respecto a la trayectoria del planeta tiene que ser
mayor que el de salida. Para frenar, debe ser menor.
18) Observación del Sistema Solar.
1610: Galileo observó las lunas de Júpiter y las manchas del Sol.
1976: La sonda Viking 2 se posó en Marte.
1977: Las sondas Voyager 1 y 2 exploraron los gigantes
gaseosos. Ambas se encuentra fuera del sistema solar pero
siguen transmitiendo datos.
1997: La misión Cassini-Huygens exploró Saturno y sus anillos.
2015: La sonda Rosetta orbitó un año junto a un cometa.
2017: Sonda Juno recopila datos de Júpiter.