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La formación de buenos hábitos en la infancia es crucial para el desarrollo físico, emocional y social de los niños, proporcionando seguridad y estructura. Estos hábitos fomentan la autonomía y responsabilidad, ayudando a los niños a asumir tareas adecuadas a su edad y fortaleciendo su autoestima. Inculcar valores como la honestidad y el respeto desde temprana edad es esencial para construir relaciones sanas y mejorar la convivencia.

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La formación de buenos hábitos en la infancia es crucial para el desarrollo físico, emocional y social de los niños, proporcionando seguridad y estructura. Estos hábitos fomentan la autonomía y responsabilidad, ayudando a los niños a asumir tareas adecuadas a su edad y fortaleciendo su autoestima. Inculcar valores como la honestidad y el respeto desde temprana edad es esencial para construir relaciones sanas y mejorar la convivencia.

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Documento 4: Hábitos y desarrollo infantil

Durante la infancia, la formación de buenos hábitos es clave para el desarrollo


físico, emocional y social de los niños. Establecer rutinas para dormir, comer,
jugar y estudiar les da seguridad y estructura, fundamentales en las primeras
etapas de vida. Estos hábitos se convierten en herramientas que los acompañarán por
el resto de sus vidas.

Los buenos hábitos también fomentan la autonomía y la responsabilidad. A través de


pequeñas tareas cotidianas, como ordenar sus juguetes o preparar su mochila, los
niños aprenden a asumir responsabilidades de acuerdo a su edad, lo que fortalece su
autoestima y sentido de logro.

Asimismo, inculcar valores como la honestidad, la empatía y el respeto desde


temprana edad ayuda a construir relaciones sanas y respetuosas. Estos hábitos
sociales son esenciales para la convivencia y el desarrollo emocional de los niños,
tanto en el hogar como en la escuela.

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