4.
COMPORTAMIENTO Y CARACTERIZACIÓN DE
LOS MACIZOS ROCOSOS
4.1. Introducción
Trata este capítulo sobre le comportamiento y caracterización de macizos rocosos en lo que
concierne a sus propiedades elásticas y criterios de rotura, también se dan algunas
indicaciones sobre su comportamiento post-rotura en función de los últimos artículos
presentados por expertos en la materia y se incluye finalmente una discusión sobre la
naturaleza de los macizos rocosos en lo referente a su continuidad. Para ello se presentan las
técnicas de obtención de parámetros de macizos rocosos según los trabajos desarrollados por
diversos investigadores, entre los que cabe destacar principalmente a Hoek y Brown, a lo largo
de las últimas tres décadas.
Para caracterizar un macizo rocoso donde se pretende insertar una excavación, se requiere
conocer los parámetros básicos de la roca y de las discontinuidades así como la estructura
del macizo que incluye aspectos como el número de familias de discontinuidades existentes, el
espaciado medio de los planos de discontinuidad, las características geomecánicas básicas de
las discontinuidades. Asimismo será necesario medir o estimar el estado tensional in-situ y en
su caso las alteraciones producidas en el macizo por otras excavaciones.
Desde el punto de vista de su aplicación en Ingeniería, las propiedades mecánicas de las rocas
y de las discontinuidades geológicas, se pueden considerar suficientemente conocidas. Sin
embargo los complejos entramados de rocas y discontinuidades que se han dado en llamar
macizos rocosos, aunque se ha hecho un gran esfuerzo para investigarlos, todavía no se
pueden considerar bien conocidos. Esta falta de conocimiento se debe en muchos casos a su
inherente complejidad, a las dificultades de la observación de los macizos, siempre grandes,
así como a la heterogeneidad que les es propia.
Dentro de las carencias de conocimiento de los macizos rocosos, asociadas a la complejidad
de los mismos, existen distintos grados. En general, el comportamiento elástico de los macizos
rocosos así como su criterio de rotura, se pueden estimar con un nivel de aproximación
razonable. Esto junto con el hecho de que la mayor parte de los diseños en Ingeniería lo que
pretenden es evitar que se produzca la rotura, ha dado lugar a que la investigación de lo que
pasa tras la rotura haya sido mucho menor que la enfocada a evitarla. Ciertamente el
comportamiento de los macizos rocosos una a vez sobrepasado su límite de resistencia
tensional (criterio de rotura de pico), y que vendría en términos mecánicos marcado por el
criterio de rotura residual y el potencial o regla de flujo plástico resultan por ahora
insuficientemente conocidos.
107
4.2. Caracterización de las propiedades resistentes de pico de los
macizos
Se presentan a continuación el procedimiento para la estimación del la resistencia de pico de
un macizo rocoso, en el que se incluye la estimación de los criterios de Hoek-Brown y de Mohr-
Coulomb, que son los que se utilizan mayoritariamente en el ámbito de la ingeniería de
macizos rocosos.
4.2.1. Criterio de rotura de Hoek-Brown (Versiones iniciales)
El criterio de rotura más generalmente utilizado en la actualidad en el estudio del
comportamiento de los macizos rocosos es el de Hoek y Brown, criterio empírico definido para
probetas de laboratorio a partir de ensayos sobre un enorme número de muestras de distintos
tipos de rocas propias de macizos rocosos duros (Hoek y Brown, 1980) y que se puede
extrapolar al comportamiento de los macizos rocosos. Este criterio se puede expresar mediante
la siguiente fórmula:
σ =σ + σ σ + σ (4.1)
Para el caso de la roca intacta, o sea, del material rocoso, se tendría por definición que s = 1,
mientras que " σ " y "m" serían parámetros característicos de la roca que se obtendrán
mediante ensayos de laboratorio. La resistencia a la tracción correspondiente se podría obtener
introduciendo σ = 0, en la ecuación del criterio de rotura de Hoek-Brown y resolviéndola.
La ecuación anterior carece en la práctica de valor a no ser que sea posible obtener las
constantes m, s y σ , de la roca sana y del macizo rocoso. Ya se vio en temas anteriores
como era posible obtener estos parámetros para la roca intacta; en lo que respecta al macizo
rocoso sano y según Hoek y Brown (1988) estas constantes se pueden estimar a partir del
índice empírico GSI –Geological Strength Index-, que se corresponde con la suma de los
cuatro primeros parámetros del RMR de Bieniawski (1976). El GSI, que, como se indicó, no
deja de ser una parte del RMR de Bieniawski, también suele ser un parámetro de los primeros
que se obtienen en cualquier estudio geotécnico que estudie macizos rocosos.
Así, las relaciones de mms y sms, o parámetros m y s del macizo rocoso sano o intacto con mi
(parámetro m de la roca intacta que se obtiene a partir de los ensayos de laboratorio) y GSI
(estimado en campo) para macizos rocosos sanos son las siguientes:
−
=
(4.2)
−
108
En los macizos rocosos que han sido alterados por excavaciones de tal manera que se haya
sometido el macizo por descompresión y efecto de los explosivos, a un determinado nivel de
degradación, las relaciones anteriores cambian y se transforman en las siguientes, en las que e
mmd y smd son los parámetros m y s del macizo rocoso degradado:
−
=
(4.3)
−
4.2.2. Criterio de rotura de Hoek-Brown generalizado (edición 2002)
La ingente aplicación práctica del criterio de Hoek-Brown en la ingeniería práctica de macizos
rocosos durante las décadas de los 80 y los 90, llevó a que se pusieran de manifiesto algunas
problemáticas en lo que concierne por ejemplo a su utilización para macizos rocosos de mala
calidad, etc.., Esto fue llevando a los autores a ir realizando actualizaciones periódicas para ir
superando estos desajustes de las cuales las dos últimas versiones serían Hoek y Brown
(1998) y Hoek et al. (2002). Se presenta a continuación la propuesta de la última de las
versiones del criterio de rotura, que como podrá constatar el lector mantiene la estructura
inicial, presentada en el apartado anterior, aunque se operan leves variaciones.
El criterio de rotura de Hoek-Brown generalizado (Hoek et al., 2002), se expresa como:
σ′
σ′ =σ ′ +σ + (4.4)
σ
Donde mb es un valor deducido de la constante de la roca intacta mi, que vendrá dada por:
−
= (4.5)
−
s y a son constantes propias del macizo rocoso que vendrán dadas por las siguientes
expresiones:
−
=
− (4.6)
= + ( −
− )
D es un factor que depende del grado de perturbación al que haya sido sometido el macizo
rocoso debido a los daños originados por la voladura y relajación tensional. Este parámetro
variará entre 0 para roca macizos rocosos in-situ intactos hasta 1 para macizos rocosos muy
perturbados.
La resistencia a compresión simple del macizo rocoso propiamente dicho se podrá obtener
haciendo σ ′ = 0, en la ecuación 4.4., lo que da:
109
σ =σ (4.7)
Y recomiendan calcular la resistencia a tracción biaxial del macizo como:
σ
σ =− (4.8)
Que proviene de hacer σ′ = σ′ =σ en la ecuación 4.4.
El parámetro D, grado de alteración (Disturbance Factor), que determinará la resistencia del
macizo se podría estimar de acuerdo con Hoek et al. (2002) de acuerdo con la Tabla 4.1.
propuesta a partir de la experiencia en diseño de túneles y taludes de múltiples autores. Los
autores de esta tabla indican que el valor de D, finalmente dependerá de muchos factores, y
que tal vez nunca sea posible cuantificarlos de manera precisa. Por tanto los resultados que en
ella se indican son estimativos, debiéndose analizar en detalle cada caso particular. Para ello
se puede acudir a la realización de análisis retrospectivos de caídas observadas y también se
puede consultar alguna bibliografía en este sentido de casos particulares ([Link]. Coulthard y
Little, 1999).
Tabla 4.1: Guía para la estimación del grado de perturbación D de un macizo rocoso. Según Hoek et al. (2002).
Valor de D
EXCAVACIÓN Descripción del macizo rocoso (sugerido)
Voladura con excelente control o excavación mecánica con D=0
TÚNELES TBM con una perturbación mínima del macizo rocoso que
Y rodea al túnel.
EXCAVACIONES Excavación mecánica o manual en macizos de mala calidad D=0
con una perturbación mínima del macizo rocoso que rodea
SUBTERRÁNEAS
al túnel.
Problemas de “squeezing” o flujo de roca que den lugar a la D = 0.5
elevación de la solera. Si se coloca un sostenimiento
temporal de la misma, se utiliza el D del caso anterior.
Voladuras poco cuidadosas en macizos rocosos duros, que D = 0.8
den lugar a daños en el macizo que se extienden entre 2 y
3 metros hacia su interior
Voladuras con excelente control en pequeños taludes D = 0.7
TALUDES EN (sobre todo si se utiliza precorte o recorte). La relajación de
INGENIERÍA tensiones produce perturbación.
CIVIL Y MINERA Voladuras poco cuidadosas en pequeños taludes en el D = 1.0
ámbito de la ingeniería civil.
En cortas y grandes explotaciones mineras a cielo abierto D = 1.0
se produce mucha perturbación por las grandes voladuras
de producción y por la relajación de tensiones asociada a la
retirada de material.
Excavación por arranque mecánico o “ripado” en rocas D = 0.7
blandas.
110
Figura 4.1: Condiciones de aplicabilidad del criterio de Hoek-Brown. Según Hoek et al. (1995). Cortesía de
Balkema.
111
4.2.3. Aplicabilidad del criterio de rotura de Hoek-Brown a los macizos rocosos
El criterio de rotura de Hoek-Brown sólo se puede aplicar al material rocoso intacto o a los
macizos rocoso fracturados que puedan ser considerados homogéneos e isótropos. El criterio
funciona bien en aquellos macizos rocosos cuya resistencia está controlada por bloques
angulares de rocas duras bien encastradas.
No se debe aplicar en macizos rocosos cuyas propiedades estén controladas por una sola
familia de discontinuidades como los estratificados, para los que resultaría más adecuado
utilizar criterios como el de juntas ubicuas que aparecen en determinados códigos y que simula
dos criterios de rotura diferentes en función de que la rotura se produzca a través de las
discontinuidades de la familia que controla o domina el comportamiento del macizo
(esquistosidad, estratificación) o a través del material.
Cuando aparecen dos familias muy marcadas de discontinuidades se debe utilizar el criterio de
Hoek-Brown con cierta prudencia, así estaría bien aplicado en el caso de que ninguna de las
dos familias tenga un efecto dominante sobre la otra. En caso contrario, por ejemplo, si una de
las familias de juntas tiene un relleno de arcilla y es manifiestamente más débil que la otra, no
se debe usar este criterio.
En la figura 4.1. se muestran de manera gráfica las condiciones del macizo rocoso bajo las
cuales se puede utilizar este criterio de rotura.
Figura 4.2: Tabla estimativa de las constantes mms/mi, s, a, módulo de Young, Coeficiente del Poisson, y GSI
del macizo rocoso en función de la estructura y la calidad del macizo rocosos, según Hoek et al., 1994.
112
En la tabla de la figura 4.2 se presenta la estimación de los parámetros resistentes y de
deformabilidad de los macizos rocosos en función de su estructura y de las condiciones de las
juntas, según el criterio de Hoek-Brown (1988) generalizado. Como se observa en vez del
índice de calidad RMR se utiliza el GSI.
4.2.4. Estimación de los parámetros de Mohr-Coulomb del macizo a partir de los del
criterio de rotura de Hoek-Brown.
Puesto que la mayor parte de los programas geotécnicos suelen utilizar el criterio de rotura de
Mohr-Coulomb, y además los ingenieros suelen estar más familiarizados con los parámetros
cohesión y fricción que con aquellos propios del criterio de rotura de Hoek-Brown, resulta
necesario ser capaz de determinar los ángulos de fricción y cohesiones correspondientes a
cada macizo rocoso para cada gama de tensiones.
Recordemos que el criterio de rotura de Mohr-Coulomb se expresa en ejes tensión cortante –
tensión normal en la forma:
τ = +σ φ (4.9)
Que al pasarlo a unos ejes σ −σ tales como los que se utilizan para representar el criterio
de rotura de Hoek-Brown, quedaría en la forma:
φ + φ
σ = + σ (4.10)
− φ − φ
Evidentemente, nunca se puede ajustar de manera exacta una parábola (Hoek-Brown) a una
recta (Mohr-Coulomb); lo cual ha dado lugar a que se hayan propuesto distintas estrategias de
manera que los resultados de la resolución de un problema sean análogos.
[Link]. Propuesta de Celada (1994)
A partir de los valores de m (ya sea mms, mmd o mb) y s (ya sea sms, smd o s) del macizo rocoso,
y del valor de σ o σ (resistencia a compresión simple de la roca), junto con un valor
estimado de la tensión de confinamiento máxima que puede existir razonablemente en el
ámbito del estudio que se esté realizando ([Link]. se suele utilizar el valor σ = 1 MPa para el
diseño de taludes o explotaciones superficiales), se pueden obtener los valores de cohesión y
fricción del macizo según la formulación que se presenta a continuación y que utiliza el
parámetro de cambio λm:
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σ σ σ
λ
σ σ σ
(4.11)
σ φ
φ λ
φ
En el caso de excavaciones subterráneas se propone utilizar como valor de σ ,max, el de la
tensión principal menor máxima esperada, como por ejemplo la tensión natural principal menor
en la zona de estudio.
Como se puede fácilmente comprobar lo que hace la expresión (4.11) es ajustar una recta a la
parábola de Hoek-Brown haciendo la pasar por σ =0 y por σ = σ ,max . Si selecciona
adecuadamente el valor de la máxima tensión de confinamiento y no se producen fenómenos
de tracción en la zona analizada, este enfoque suele ser conservador.
[Link]. Propuesta de Hoek et al. (2002)
Hoek, Carranza-Torres y Corkum (2002) proponen utilizar un ajuste basado en una regresión
lineal media de la ecuación (4.4) en una gama de valores de la tensión principal menor tal que
σ <σ <σ′ , en la el proceso de ajuste llevaría consigo equilibrar las áreas que
quedarían por encima y debajo de la recta de Mohr-Coulomb. Este ajuste daría como resultado
las siguientes expresiones de fricción y cohesión:
( )
−
+ σ′
φ′ = −
( )
−
+ + + + σ′
(4.12)
[ ]( )
−
σ + + − σ′ + σ′
′=
+ +
+ ( ( + σ′ )
−
)
( + + )
Donde:
σ′ =σ′ σ (4.13)
El valor de σ′ , límite superior de la tensión de confinamiento sobre el cual se estimará la
relación entre los criterios de rotura de Hoek-Brown y Mohr-Coulomb, se determinará
específicamente para cada problema. Se indican más abajo los criterios propuestos como guía
de actuación general por Hoek et al. (2002) para el caso de túneles y taludes.
Con estos valores se podrá calcular, si se requiere, la resistencia a compresión simple del
macizo rocoso como:
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′ φ′
σ′ = (4.14)
− φ′
Donde, si c’ y φ’ se determinan para la gama de tensiones σ <σ′ <σ , se podría
también obtener como:
σ′ =σ
( + − ( − )) ( + )
−
(4.15)
+ +
[Link].1. Túneles
Para el caso de túneles Hoek et al. (2002) proponen estimar el valor de σ′ como aquel que
dé una respuesta equivalente para la curva convergencia confinamiento con ambos criterios en
el caso de túneles profundos y para el perfil de subsidencia en el caso de túneles someros.
Habiendo realizado un elevado número de análisis de posibles casos tanto para túneles
profundos (mediante la obtención de curvas analíticas) y para túneles cuya profundidad es
inferior a tres diámetros (mediante el análisis numérico de la extensión y forma de las cubetas
de subsidencia), los autores proponen estimar el valor en cuestión como:
−
σ′ σ′
= (4.16)
σ′ γ
Donde σ’cm es la resistencia a compresión simple del macizo obtenida mediante la expresión
(4.15), γ es el peso específico medio de los materiales situados por encima de la excavación y
H es la profundidad de la misma. En aquellos casos en los que la tensión horizontal es mayor
que la vertical proponen sustituir el término γ·H por el valor de la tensión horizontal. En general
proponen esta formulación siempre que no se produzcan fenómenos de rotura muy extensos,
como sucede en los métodos mineros por hundimiento (hundimiento de bloques, tajo largo).
[Link].2. Taludes
Estudios análogos realizados en el ámbito de la ingeniería de taludes (utilizando en particular el
método de fajas de Bishop para análisis de rotura circular de taludes para una amplia gama de
geometrías y propiedades de macizos rocosos) llevaron a Hoek et al. (2002) a proponer para la
estimación del parámetro σ′ en estudios de taludes el siguiente valor:
−
σ′ σ′
= (4.17)
σ′ γ
Donde en este caso H se refiere a la altura del talud.
*La implementación de todas las expresiones presentadas en el último apartado llevada a cabo por Hoek et al. (2002),
se puede realizar mediante el programa RocLab que se puede obtener gratuitamente en la web [Link].
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4.3. Caracterización de las propiedades de deformabilidad de los
macizos rocosos
Estas características, al igual que las de resistencia, que se han discutido anteriormente,
resultan complejas de determinar en macizos rocosos. Sin embargo son de vital importancia
cuando se pretende simular numéricamente con un grado de aproximación adecuada su
comportamiento, de forma que todos los modelos analíticos y numéricos de estimación del
comportamiento mecánico de los materiales necesitan de los valores del módulo elástico EM y
coeficiente de Poisson νm de los macizos rocosos analizados.
En el caso de medios transversalmente isótropos como algunas formaciones sedimentarias
estratificadas se necesitan los valores de estos parámetros para cada una de las direcciones
principales X e Y, junto con el módulo cortante o de cizallamiento elástico G.
4.3.1. Estimación del módulo elástico de Young (EM)
Ante la dificultad de obtener el módulo de Young del macizo directamente a partir de ensayos
de laboratorio, ya que este parámetro elástico de respuesta del macizo rocoso (y especialmente
en macizos de buena calidad) viene más marcado por la estructura del macizo que por las
propiedades de la roca que lo forma, se ha intentado estimar mediante fórmulas empíricas que
lo relacionan con la calidad geotécnica de los macizos rocosos.
Las fórmulas de este tipo más clásicas son las de Bieniawski (1978) y Serafim y Pereira (1983)
que se expresan respectivamente por las siguientes ecuaciones:
$ # ! !−
! !− (4.18)
$ # "
Donde EM es el módulo de Young del macizo rocoso.
La primera de estas fórmulas tendría su ámbito de validez para 60<RMR<100 y la segunda,
basada en la recopilación de resultados de ensayos de placa de carga en un buen número de
macizos rocosos de distintas calidades, tendría validez para 40<RMR<100. Ciertamente en
macizos de peor calidad comienza a tener influencia el comportamiento de la roca intacta por lo
que resulta más difícil realizar una propuesta suficientemente aproximada.
Al objeto de tener en cuenta la influencia de la resistencia de la roca intacta en macizos
rocosos poco resistentes, Hoek y Brown (1998) propusieron una modificación de la fórmula de
Serafim y Pereira (1983), para aquellos casos en que la resistencia a compresión simple de la
roca intacta quedará por debajo de 100 MPa, y en la que el RMR se sustituía por el GSI.
Posteriormente, Hoek et al. (2002) proponen una variación para poder introducir además una
influencia del grado de perturbación del macizo rocoso D, con lo quedaría la primera expresión
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