Entrevista
Entrevista
FUNCIONES DE LA ENTREVISTA
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VENTAJAS DE LA ENTREVISTA
DESVENTAJAS DE LA ENTREVISTA
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el psicólogo. Kelly (1958. p330), caracterizó en una forma concisa una aproximación
directa a la evaluación de la siguiente manera: "Si no sabes lo que está ocurriendo en la
mente de una persona, pregúntale; quizá te lo diga". Este punto tan sencillo sería igual de
pertinente si se ampliara a la siguiente afirmación: "Si deseas saber algo de una persona,
pregúntale”, y esto constituye la base del motivo por el cual la entrevista es la fuente
principal de datos y la que más se emplea en los ambientes clínicos y no clínicos". La
entrevista consiste no solo en saber recibir y escuchar el razonamiento que el sujeto tiene
con él, sino también en suscitarlo y en recibir su desarrollo. Si la asimetría entre los
interlocutores se debe en función del clínico ( posición que depende de su status, de su
formación y de su misión institucional), la eficacia de una entrevista depende del tipo de
encuentro entre el psicólogo y el sujeto, encuentro que cuenta con las cualidades
personales del psicólogo, con su ética pero también con sus competencias técnicas.
La entrevista tiene mucha popularidad y penetración porque, en primer lugar, mientras el
clínico conversa con el cliente en una situación que es semejante a la interacción social
cotidiana de muchas formas, las entrevistas están proporcionando un medio bastante fácil
y poco costoso para recopilar muestras simultáneas de la conducta verbal y no verbal de
una persona. En segundo lugar, a menos que la entrevista se registre en una grabadora o en
videocinta, no se requiere equipo especial alguno y el procedimiento es muy portátil; se
puede llevar a cabo en cualquier lugar. Una tercera razón, es que no existe una
herramienta de evaluación que sea más flexible que la entrevista. A excepción de algunos
casos en que prevalecen limitaciones muy estructuradas con fines de investigación; el
entrevistador tiene la libertad de adaptar el acento de la indagación y conversación hacia
aquellos puntos y niveles particulares que parecen ser más pertinentes e importantes, de
acuerdo con su orientación teórica o preferencia personal.
La entrevista es una conversación que se sostiene con un propósito definido y no por mera
satisfacción de conversar. Entre la persona que entrevista y la entrevistada existe una
correspondencia mutua, y gran parte de la acción recíproca entre ambas consiste en
ademanes, posturas, gestos, etc. Incluso las palabras adquieren diversos significados según
su entonación y contexto. Todos estos elementos de comunicación concurren al
intercambio intencionado de conceptos que constituye la entrevista. (Bingham y Moore,
1973).
La entrevista tiene un objetivo, obtener información de una persona con un fin
determinado. Es diferente de una conversación. Suele seguir una pauta concreta, gira en
torno a temas establecidos que son relevantes para los objetivos planteados. En esta
situación se dan dos roles muy definidos: el entrevistador y el (los) entrevistado (s). El
entrevistador debe tener control directo así como control de las interacciones que se
establecen y hacer que ellas vayan dirigidas a obtener el objetivo propuesto.
¡ La entrevista es una reunión prefijada y determinada de antemano.
¡ Hay dos o más partes y una de ellas ejerce el control de la misma
¡ Se hacen preguntas y se dan respuestas.
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NORMAS PARA LA ENTREVISTA
Para llevar a cabo una buena Entrevista es necesario tener en cuenta las siguientes
normas:
l Aborde gradualmente al interrogado, creando una corriente de amistad,
identificación y cordialidad.
l Ayude al interrogado para que se sienta seguro u locuaz.
l Déjelo concluir su relato ayúdelo luego a completarlo concretando fechas y hechos.
l Procure formular las preguntas con frases fácilmente comprensibles, existen
formulaciones embarazosas con carácter personal o privado.
l Actúe con espontaneidad y franqueza, y no con astucias o rodeos.
CARACTERISTICAS DE LA ENTREVISTA
También es importante:
¡ Papel del entrevistador: debe mostrar interés; la confidencialidad; el entrevistador
no debe expresar emociones o problemas personales.
¡ Delimitación del tema.
¡ Interpretación del lenguaje verbal y no verbal.
¡ Conclusiones.
En toda entrevista se busca fomentar una buena relación con el usuario, ya que si la
relación no es buena, lo más probable es que el resultado tampoco sea bueno.
La finalidad de la entrevista es descubrir o conocer las dificultades que tiene en su
vivir el consultante o usuario del servicio para que las pueda entender con mayor
claridad.
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La entrevista puede ser:
Abierta.- Se da tribuna libre al entrevistado para que comunique lo que para el es motivo
por lo cual acude a consulta. El entrevistado puede comunicar lo que le preocupa en ese
instante.
Cerrada.- Esta estructurada por lo que se sigue una serie de preguntas establecidas con la
finalidad de obtener un conocimiento especifico.
Al iniciar la entrevista las preguntas básicas son qué, como, cuando y donde; en la primera
fase de recolección de información lo que se pretende es definir la verdadera naturaleza
del problema del consultante. Lo primero a preguntar es ¿En que le puedo ser útil?, las
preguntas posteriores apuntan a aclarar esa respuesta, por lo general, cada nueva pregunta
trata de esclarecer la respuesta anterior.
A) Entrevista estructurada:
Llamada también formal o standarizada. Se caracteriza por estar rígidamente estandarizada,
se plantean idénticas preguntas y en el mismo orden a cada uno de los participantes, quienes
deben escoger la respuesta entre dos, tres o más alternativas que se les ofrecen.
Para orientar mejor la Entrevista se elabora un cuestionario, que contiene las preguntas a hacer
y se deja a criterio del investigador la forma de manejar las relaciones interpersonales para la
apertura, el observar las comunicaciones no verbales y el cierre o clausura del proceso.
Entre las ventajas que tiene este tipo de Entrevista, se mencionan:
Ø Se puede aplicar a un gran número de personas.
Ø No requiere mucho tiempo.
Ø La información es más fácil de procesar, simplificando el análisis comparativo.
Ø El entrevistador no necesita esta entrenado arduamente en la técnica y no requiere
gran preparación.
Ø Hay uniformidad en la información obtenida.
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B) Entrevista no estructurada
Es más flexible y abierta, aunque los objetivos de la investigación rigen a las preguntas, su
contenido, orden, profundidad y formulación se encuentran por entero en manos del
entrevistador. Si bien el investigador, sobre la base del problema, los objetivos y las
variables, elabora las preguntas antes de realizar la entrevista, modifica el orden, la forma
de encauzar las preguntas o su formulación para adaptarlas a las diversas situaciones y
características particulares de los sujetos de estudio.
Se refiere a que no concurrimos con ninguna pregunta previamente formulada para nuestro
investigado o entrevistado. Se trata de que nos diga libremente lo que ocurre, porqué vino a
consulta, etc.
Entre las ventajas de este tipo de Entrevista se tienen:
Ø El entrevistado puede elegir el orden de la presentación de los aspectos de la
personalidad o problemas que desea exponer de acuerdo con la importancia que
les concede o necesidad de evitar los temas que le angustien.
Ø Es adaptable y susceptible de aplicarse a toda clase de sujetos en situaciones
diversas.
Ø Permite profundizar en temas de interés.
Ø Orienta posibles hipótesis y variables cuando se exploran áreas nuevas.
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La diferencia más marcada resulta del grado de dirección-no dirección que se pueda
imprimir a la misma y que oscila desde la entrevista en al que el actor lleva la iniciativa de
la conversación, hasta aquella en al que el entrevistador sigue un esquema de preguntas,
fijo en cuanto al orden, contenido y formulación de las mismas.
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En este tipo de entrevista, el entrevistador previamente ha formulado las preguntas que
probablemente hará de acuerdo con lo que su sensibilidad le indique de cómo marcha el
proceso, para cumplir con las metas propuestas y el área a tratar. Dando oportunidad por lo
abierto de sus preguntas a que el entrevistado se explaye lo suficiente y deteniéndolo
cuando se estime que ya no interesa saber más sobre el tema.
Entrevista Inicial
El cliente o paciente se acerca al clínico por algún problema cotidiano o búsqueda de
solución a un sufrimiento, puede ser voluntario o involuntario (remitido por alguien). La
primera entrevista se dirige principalmente a determinar la naturaleza y el contexto del
problema.
Estas platicas son cara a cara, pero existe la tendencia a utilizar contactos telefónicos
previos a la entrevista inicial.
Otra función de la entrevista inicial consiste en informarle al paciente acerca de las
funciones, horarios, políticas y procedimientos. Todos estos detalles influirán en su
motivación para la terapia y disipar dudas y mitos que tenga la persona respecto de la
misma.
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generalmente las entrevistas son llevadas por trabajadores sociales los cuales utilizan las
entrevistas para reunir la información de la historia social del paciente y los que están
familiarizados con ella.
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Una de las limitaciones de esta entrevista es la falta de confiabilidad dado que, con
frecuencia tienen una ejecución sumamente desestructurada. Para la solución de este
problema se han diseñado las entrevistas estructuradas con preguntas específicas para
evaluar la conducta en diversas áreas.
Entrevistas de orientación
Este tipo de entrevista a menudo las personas participan en una evaluación o tratamiento
psicológico, en escenarios clínicos o de laboratorio, no saben exactamente que esperar y
mucho menos lo que se espera de ellas. Esto si, no han tenido antes un contacto previo con
el psicólogo clínico u otro profesional que ayuda. Para hacer éstas entrevistas como
experiencias menos misteriosas y más confortables, muchos clínicos llevan entrevistas
especiales para instruir al paciente acerca del procedimiento de evaluación, tratamiento o
investigación que se llevará a cabo. Las entrevistas de orientación pueden traer beneficios
de dos maneras: 1) porque se anima al cliente a preguntar y a hacer comentarios y así las
ideas erróneas o las faltas de información que podrían obstruir las sesiones posteriores se
pueden corregir y tratar. Por ejemplo, muchos de los pacientes creen que lo que van a
comunicarle al psicólogo esto será comunicado por éste a otros miembros de la familia o
personas cercanas al cliente (jefe del trabajo, maestro o profesor, esposo o esposa, etc.)
Estos temores del paciente deben ser mitigados durante la entrevista de orientación por el
psicólogo clínico u otro profesional para así evitar problemas futuros. 2) Las entrevistas de
orientación pueden ayudar a eliminar expectativas inadecuadas al comunicar nuevas
expectativas más adaptadas y así facilitar interacciones posteriores. Esto se puede lograr a
menudo mediante una descripción o ilustración clara de lo que se espera del paciente para
que haga de la evaluación o el tratamiento algo eficaz. Así el paciente sabe que va a
suceder y lo que se espera que haga en cooperar, esforzarse, abrirse y ser honesto, etc. En
la mayoría de los casos, los pacientes tienen la libertad de escoger si desean participar en
las actividades que se le describieron.
Entrevistas de terminación
Están muy relacionadas con el problema de orientación al paciente acerca de las
experiencias clínicas está el de terminar satisfactoriamente esas experiencias. Esta fase final
debe ser manejada como un resumen y una cuidadosa interpretación de toda la serie de la
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evaluación de los resultados en que hubo largas entrevistas, aplicación de pruebas o
“tests”, etc; ya que a menudo el cliente o los clientes están ansiosos por saber que encontró
el psicólogo clínico o el trabajador social u otro profesional a cargo. Esta entrevista puede
ser una buena manera de aliviar cualquier incertidumbre o incomodidad que el cliente o
clientes y sus familiares puedan sentir en relación a la evaluación. La entrevista de
terminación pueden ser muy emotivas o parecidas a las entrevistas de negocios. Pero, en
cualquier caso tiene el propósito de hacer que la transición de la situación de tratamiento o
la de postramiento sea lo más suave, llevadero y productiva posible.
Entrevistas de observación
Los clínicos llevan a cabo, en raras ocasiones, entrevistas preparadas para ver como una
persona enfrenta ciertas situaciones. En estos casos, la entrevista solo proporciona una
oportunidad para observar las reacciones del entrevistado ante situaciones ambiguas,
provocadoras de tensiones o de conflictos, etc. Estas entrevistas son con propósitos
específicos que no se utilizan habitualmente en las clínicas, son más aplicables en
actividades de investigación, de laboratorio y selección de personal.
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Entrevista Preterapia
Hay tres razones para utilizar las entrevistas pretratamiento: la primera consiste en explicar
las bases para la recomendación del tratamiento; ¿cuáles son los problemas del paciente? y
¿por qué la terapia ofrece la oportunidad de ayuda?. La segunda consiste en explicar lo que
implica el curso de la acción recomendando si se ha de institucionalizar al paciente y las
implicaciones que esto tendría. El tercer propósito consiste en fomentar la motivación del
paciente.
Entrevista Terapéutica
l Directividad VS. no directividad
Entrevistas terapéuticas directivas: son aquellas en las que el entrevistador tiende a llevar
buena parte de la conversación, realizando presuntas específicas sobre temas que con
frecuencia son elegidos por él, al tiempo que ofrece frecuentes informaciones o
explicaciones del problema planteado por el cliente.
Entrevistas no directivas: Se caracterizan por el hecho de que las verbalizaciones del
paciente son más extensas y numerosas que las del terapeuta. Este interviene
fundamentalmente cuando desea mostrar a su interlocutor que le acepta como persona y
que comprende sus sentimientos, actitudes y conductas explícitas, al tiempo que refuerza
las verbalizaciones del cliente que tocan estos temas.
l Encuadre
Consiste en una intervención del terapeuta con la finalidad de que el paciente considere
una situación o suceso desde una perspectiva determinada. Se trata de expresar una serie
de creencias positivas respecto al cambio, a las posibilidades concretas que tiene el
paciente de cambiar o la forma en que se puede lograr el cambio.
a) Entrevista Psicoanalítica
El encuadre de esta se define por la eliminación de la influencia del mundo exterior,
mediante el diván en que se tiende el paciente y gracias a que el terapeuta se sitúa a
espaldas del cliente.
Los canales de comunicación privilegiados son:
l verbal
l paralingüístico
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De acuerdo con la teoría psicoanalítica, esto favorece la emergencia de fantasías
inconscientes, y por esta razón, cuando el paciente tolera mal la ansiedad que le genera no
encarar al psicoanalista, la interacción es sustituida por una entrevista cara a cara.
Pero el objetivo general de estas clases de entrevista es; mejorar la capacidad adaptativa
del paciente a través del desarrollo de su capacidad de comprensión de él mismo. Según la
teoría psicoanalítica, el origen de las dificultades del paciente consiste en un conflicto
inconsciente cuya solución se encuentra en que estos salgan a la conciencia. Esta tarea le
concierne al paciente; el entrevistador sólo facilita el proceso.
Por tanto, los objetivos específicos de la entrevista psicoanalítica son por una parte, la
captación emocional e intelectual del conflicto y; elaborar que implicaciones provocan
estos conflictos (contenidos inconscientes) en la conducta del paciente.
Este tipo de entrevista tiende a estructurarse de manera directiva, auque el nivel de
directividad que alcance depende del entrevistador y de las exigencias del tratamiento,
según cada paciente y su problema.
Esta teoría afirma que los sentimientos, fantasías, actitudes y deseos de mayor incidencia
son inconscientes, y están separados de la conciencia por mecanismos de defensa. La
manifestación de la acción de estos mecanismos recibe el nombre de resistencia
(conductas que alejan al entrevistado de la cura); y que estas conductas son combatidas
durante el tratamiento.
La regla de este tipo de entrevista es la asociación libre, que consiste en pedir al paciente
que verbalice todo contenido que posee su mente, sin corregir ni censurar nada (sueños,
lapsus linguae, parapraxis). Las intervenciones del psicoanalista se basan en el análisis de
la resistencia, la transferencia y la contratransferencia; o sea, en el análisis de las conductas
del paciente y de las suyas propias, en relación con los constructos de la teoría que le sirve
como punto de referencia; a la forma en que el psicoanalista realiza sus hipótesis que va
elaborando por el comportamiento del paciente se le llama interpretación.
En cuanto a la relación entrevistador/entrevistado, el entrevistador sólo hace de espejo,
para el paciente y no deben tener otra relación que la entrevista.
El psicoanálisis propone la entrevista como instrumento terapéutico único.
b) Entrevista Fenomenológica
Este tipo de entrevista tiene inicio con la obra de Carl Rogers, quien a partir de una
concepción del hombre y la naturaleza de sus problemas muy influenciada por la
fenomenología, propuso como método clínico la terapia centrada en el cliente.
El objetivo principal de este tipo de entrevista es; promocionar al máximo el crecimiento
psicológico de los pacientes; de tal modo que los entrevistadores se esfuerzan por
promover al autoconciencia y el desarrollo del potencial humano individual de sus
clientes.
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A diferencia del psicoanálisis aquí se concibe como una relación interpersonal real. Cuyo
objetivo es que el paciente comience a percibirse de manera más positiva cuando asuma al
terapeuta como alguien que le brinda una experiencia única.
Los contenidos de la entrevista son del presente aquí y ahora de la experiencia
interpersonal. El cliente no es considerado un enfermo sólo desconoce la forma en que su
peculiar manera de percibir la realidad afecta a sus conductas específicas; los temas que se
tratan en este tipo de entrevista son la forma en que el paciente experimenta emocional y
conceptualmente su vida cotidiana.
Según Rogers, para que la relación entre entrevistado/entrevistador resulte fructífera
(terapéuticamente útil) el vínculo debe ser genuino. El terapeuta debe tener 3 actitudes:
aceptación incondicional, empatía y congruencia.
Aceptación incondicional. El entrevistador debe evitar sus juicios de valor; además de no
aconsejar al cliente (aun cuando lo pida). Aceptar a una persona en esta terapia es confiar
en su capacidad para solucionar sus dificultades por sus medios.
Empatía. Requiere que el terapeuta se esfuerce por ponerse en los pies del cliente; a ser el
reflejo de los sentimientos del cliente pero no bajo su sistema de referencia sino bajo el sistema
del cliente. Esto lleva a la comprensión del terapeuta por su cliente y del cliente por él mismo.
Congruencia. Es una actitud que pide la estabilidad en los sentimientos y conductas del
terapeuta hacia el cliente; se requiere una relación de iguales; es decir, la inmediatez como
una de las mejores técnicas.
Esta concepción teórica identifica el cambio terapéutico con una mejoría generalizada del
funcionamiento psicosocial del cliente; un incremento del nivel de conciencia,
autoaceptación, comodidad interpersonal, flexibilidad cognoscitiva y autoconfianza.
Esta es una entrevista no directiva.
c) Entrevista Conductual
El objetivo general de la terapia del comportamiento consiste en la modificación de
conductas desadaptativas que son específicas y manifiestas, teniendo en cuenta las
cogniciones y emociones que las acompañan (en caso necesario).
Se basa en dos principios fundamentales de la teoría del aprendizaje. El primero es que
existen relaciones funcionales entre las verbalizaciones de una persona y su conducta en el
medio ambiente. Y el segundo que las verbalizaciones (emocionales) y su relación con el
medio se vinculan con los componentes fisiológicos de las respuestas emocionales.
Apoyándose en esto, la entrevista conductual es propuesta como una técnica auxiliar de
los programas de modificación de conducta cuyas funciones son:
q Crear un marco de interacción con el terapeuta.
q Reunir información sobre las pautas de comportamiento del paciente y su historia
(filogenetica y ontogenética).
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q Evaluar estos datos para delimitar los objetivos y las técnicas a emplear.
q Evaluar momento a momento los resultados del tratamiento.
q Modificar o mantener determinadas clases de conductas.
En la investigación conductual, la información es tratada concretamente. Los hechos que
importan son: conducta verbal, conducta no verbal y respuestas fisiológicas del paciente.
Bajo esta teoría también hay distinción entre entrevista de evaluación (cuyo objetivo es
recoger información) y entrevista terapéutica (cuyo objetivo es el tratamiento). Sus técnicas
son: condicionamiento verbal; modelado; instrucciones (o instigación verbal; presentación
de estímulos verbales que incrementan la probabilidad de emisión de una respuesta.
Dirigida a fomentar conductas {no asertivas, fobias, etc.} que fueron castigadas
anteriormente); el ensayo conductual (emisión de una conducta por parte del cliente
{reforzamiento o extinción}) y la retroalimentación (juicios del terapeuta acerca de
conductas correctas o incorrectas que realiza el cliente; es decir, conductas asertivas o no
asertivas). Además existen los sondeos (permiten encarar la información en forma activa y
directiva).
A diferencia de otras técnicas, este tipo de entrevista se centra en las conductas del
presente.
Entre el entrevistador y el entrevistado, la relación no se interesa tanto por interactuar, sin
embargo reconocen la importancia de una relación cordial. En las primeras sesiones, ellos
tienden a comportarse permisivos y acríticos con tal de establecer un rapport adecuado;
posteriormente, cuando se aplica el tratamiento, se da la permisividad de ser menos
permisivos y pasivos.
En la psicoterapia, han predominado tres enfoques, así como también tres modelos de
intervención:
l Psicoanálisis
l Fenomenología (humanismo)
l Teoría del aprendizaje (conductismo)
Bajo su influjo, la entrevista terapéutica se ha desarrollado diferencialmente, hasta
constituirse en tres modos de intervención terapéutica.
Fase Inicial
El objetivo principal de la primera etapa de una entrevista es establecer el rapport:
¡ Lograr que el paciente se sienta cómodo en presencia del terapeuta.
¡ Y dispuesto a hablar lo más libremente posible de inhibiciones de cualquier índole.
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Para ello hay que tomar en cuenta distintos aspectos que contribuyen a que el paciente se
sienta en confianza:
l Las expresiones no verbales, como una sonrisa amable, un cálido apretón de manos,
o una suave invitación a tomar asiento.
l Los comentarios del terapeuta se mantienen en la misma línea de pensamiento que
la desarrollada por el sujeto.
l El terapeuta es (parece ser) totalmente apto para comprender los sentimientos del
paciente.
l El terapeuta intenta, de hecho, comprender los sentimientos del paciente.
l El tono de voz del terapeuta expresa su capacidad para compartir los sentimientos
del paciente.
l El terapeuta considera al paciente como su colaborador en la resolución de un
problema común.
l El terapeuta trata a su paciente como un igual.
l También son importantes las características físicas del lugar donde se desarrolla la
entrevista (privado, cómodo, limpio, presentable, etc.).
De igual forma hay que tomar en cuenta aquellas actitudes que se consideran
disfuncionales en el establecimiento del rapport:
l El terapeuta se presenta de tal forma que es vivido por el paciente como un castigo.
l El terapeuta provoca en su paciente el sentimiento de ser rechazado.
l La relación interpersonal que se establece entre paciente y terapeuta es fría.
l El terapeuta pone al paciente “en su sitio”, con cierta frecuencia.
l El terapeuta busca el favor del paciente.
l El terapeuta busca impresionar al paciente haciendo alarde de su capacidad o
conocimientos.
l El terapeuta trata al paciente como si fuera un niño.
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l Además esto da al terapeuta la oportunidad de establecer algunas hipótesis
elementales en relación con la forma en que él, y sobre todo sus expresiones y
actitudes menos controladas concientemente afectan al paciente (inhibiéndole,
tranquilizándole, etc.); y de que tipo de persona es éste.
Algunos aspectos que tiene que eliminar el terapeuta para mantener su atención y
desarrollar su capacidad de escuchar al paciente:
l Tendencia a juzgar y evaluar los mensajes del cliente.
l Tendencia a distraerse por factores como el ruido, las presiones del horario o el tema
de la entrevista.
l Tentación de responder a las piezas de información ausente haciendo preguntas
precipitadas.
l Tentación de proponerse a uno mismo como fuente de solución de problemas.
l Preocupación por lo bien o mal que uno mismo se desenvuelve como
profesional.
l Formulación de preguntas adecuadas. “Saber preguntar”.
l Empleo de vocabulario adecuado. Utilizar vocabulario que el entrevistado
comprenda de manera clara.
l Asegurarse de que las preguntas son concretas y que se comprenden con facilidad.
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l En ocasiones se necesita que el entrevistado proporcione respuestas concretas, pero
en ocasiones es necesario indagar más sobre algún tópico por lo que el terapeuta
debe realizar preguntas abiertas.
l Dirigirse personalmente al sujeto al preguntar, ya que esto origina respuestas más
fiables.
l Utilizar de forma correcta las preguntas. Las preguntas pueden utilizarse de modo
inapropiado. Dos usos inapropiados del cuestionamiento son:
q Sondeo Aleatorio. Ocurre cuando el entrevistador no sabe qué preguntar o tiene cierta
curiosidad por un aspecto particular de la vida intima del paciente, por lo que no hace
preguntas objetivas dirigidas a la búsqueda del problema.
q Cuestionamiento coercitivo. Este tipo de preguntas intentas forzar al entrevistado a ver las
cosas como las ve el entrevistador.(Por ejemplo: ¿no crees que el maestro tiene cierta
razón?, por qué siempre desaprueba a su hijo?). Este tipo de preguntas puede llegar a
inhibir la comunicación.
l Evitar preguntas embarazosas.
Las preguntas deben formularse de manera que no se avergüence u ofenda al entrevistado
Uso de preguntas de sondeo de manera efectiva.
Durante una entrevista puede ser necesario obtener información más específica que la que
proporciona el paciente. En tales casos
l Presentar las preguntas en el momento oportuno.
La parte inicial de la entrevista se debe enfocar en áreas que no provoquen ansiedad (o que
ésta sea mínima). Si las preguntas se plantean en un momento inoportuno esto puede
impedir el progreso de la entrevista y desalentar la revelación de información vital.
La relación del terapeuta con el paciente, debe guiar al primero en la presentación de las
preguntas; a medida que se desarrolla una relación de mayor confianza entre ambos, se
podrán introducir los temas que antes se evitaron.
El terapeuta no debe permitir que la entrevista sea demasiado extensa o que tenga muchos
silencios.
La entrevista debe ser lo suficientemente rápida para mantener el interés, pero lo bastante
lenta para permitir que el terapeuta formule adecuadamente las preguntas y/o
comentarios.
l Utilizar reflejo y retroalimentación
Al reflejar y parafrasear ocasionalmente las comunicación del paciente, el terapeuta les
proporciona una retroalimentación valiosa, les hace saber que les comprende y además les
ayuda a verbalizar de manera más clara otros sentimientos y preocupaciones (Por ejemplo:
“entonces usted sintió que no tenía a nadie a quien recurrir”).
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l Cambio de tema
La decisión del cambio de tema debe basarse en l apreciación que el terapeuta tenga del
paciente y en qué tantos cambios puede tolerar dicha persona.
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la mejor imagen posible. Para poder objetivar la información que ofrece el paciente es
necesario identificar los efectos de la ansiedad de este sobre la interacción y
comunicación, así como controlar la propia ansiedad para que no desemboque en
interpretaciones precipitadas o en la autodefensa tras el rol de experto. (p.98).
Sullivan menciona que el terapeuta tiene que realizar una observación retrospectiva para
encontrar los factores que pudieron provocar la ansiedad algunos aspectos que se deben
tomar (o inspeccionar) son:
1.- Conjunto de hecho que definen la situación. Se busca establecer si el proceso se ha
desarrollado de forma insidiosa o si el cambio se ha instalado a partir de un momento
determinado (Por ejemplo: un exceso de entusiasmo del terapeuta sobre un aspecto
determinado, puede inducir la pasividad del paciente, o bien, que se sienta ofendido).
2.- Factores que hayan podido contribuir al desaliento del paciente respecto a los
resultados de la entrevista.
3.- Relación entre la situación actual y la conducta del terapeuta hacia el paciente.
Aquí se verifican hasta que punto el paciente provoco desagrado al entrar a la consulta, o si
algún comentario de éste le molesto al terapeuta, etc. Sullivan menciona que los cambios
significativos en la actitud del entrevistado (aburrimiento, irritación, enojo o diversión)
indica que la entrevista comienza a deteriorarse tanto en la comunicación como en la
interacción.
4.- Inseguridad del terapeuta. El terapeuta debe verificar si existe cierta inseguridad hacia
su propia persona y si ello esta afectando la comunicación. Sullivan afirma que durante
todo el proceso de la entrevista, hasta en sus fases de terminación, es muy importante
para el terapeuta verificar secretamente sus observaciones. Se espera que el terapeuta
tenga espontaneidad en sus reacciones hacia los momentos afectivos o cambios del
paciente, pero su respuesta (ya sean palabras, tonos o gestos) no deben ser automáticas,
ya que de este modo el paciente podría sentirse ofendido o disgustado.
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Existen 2 estilos diferentes para rechazar las hipótesis:
l Intuitivo. Los terapeutas que trabajan de esta forma no plantean explícitamente las
hipótesis sino que establecen inferencias que regulan sus intervenciones posteriores.
Esta forma de trabajo implica mucha espontaneidad pero por lo que la interacción
terapéutica se puede tornar como controlada y cada vez puede ir aumentando el
descontrol.
l Explorativo. Estos tipos de terapeutas formula primeramente las hipótesis, y
posteriormente se esfuerza por probarlas mediante preguntas criticas que le hacen a
los pacientes y que les permiten verificarlas o desecharlas. Por ello este estilo
proporciona, hasta cierto punto, mayor confiabilidad.
l Obtención de guías útiles a partir de patrones de comunicación.
Fase Final
La tercera etapa de una entrevista se conoce con el nombre de cierre de la entrevista (o
cierre del tratamiento). Su objetivo consiste en consolidar los logros alcanzados durante las
etapas anteriores del proceso.
Se inicia con una suave indicación del entrevistador respecto a que se acerca el final,
indicación que debe ser seguida por un resumen de los contenidos tratados:
l Se ofrece al paciente la oportunidad de aclarar aquellos malentendidos en que
hubiera podido incurrir el entrevistador.
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l Se le brinda la posibilidad de comunicar cualquier información que hubiera
quedado retenida por diversos motivos.
Se continua esta fase con las prescripciones, que según los modelos teóricos adoptados
pueden consistir en tareas a realizar por el paciente en su casa, durante el tiempo que
transcurra hasta el próximo encuentro, en recomendaciones para el manejo de futuros
problemas, en reasegurar al paciente respecto a su capacidad para manejarse solo, en
potenciar su motivación en los temas tratados sugiriendo cómo podría abordarse la sesión
próxima o en especificar como se realizará el seguimiento.
La entrevista culmina con la despedida formal, que consiste en rituales sociales habituales
en una despedida. Es recomendable que esta se desarrolle de forma breve y respetuosa,
pero también cálida, de manera tal que haya un lugar para el reconocimiento del esfuerzo
realizado y la manifestación de sentimientos de gratitud y afecto.
l Comunicación verbal.
La comunicación verbal que se desarrolla durante la entrevista terapéutica difiere
notablemente de las pautas habituales en una conversación cotidiana, especialmente en lo
que se refiere a la conducta verbal del terapeuta.
Es importante que un entrevistador conozca aquellas formas de comunicación que resulten
contraproducentes durante una entrevista terapéutica:
l Hablar de temas intrascendentes para un paciente que llega a la entrevista por un
motivo concreto, temas como el tiempo, la política o los deportes.
l Manifestaciones que impliquen juicios, acusaciones, criticas o insultos.
l El sermoneo, expresiones que conllevan consejos del tipo: “Usted debería...”, “Lo
que usted tiene que hacer es...”
l Las expresiones de compadreo y manifestaciones de simpatía del tipo: “Me apena
muchísimo eso que dices...”
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l Presionar, amenazar o discutir. Deben evitarse las expresiones del tipo: “¿No te lo
dije yo?”, “Si no lo haces te arrepentirás”, “Usted está completamente equivocado
porque...”
l Expresiones de intolerancia y rigidez del tipo: “La única manera de solucionar su
problema es...”, “Si continúas así tus dificultades aumentarán”.
l Hiperanálisis, Hiperinterpretación o intelectualización. No son aconsejables las
expresiones del tipo: “En mi opinión sus actuales dificultades provienen de que
usted nunca se preocupó por su desarrollo personal”.
l Bombardear al paciente con varias preguntas seguidas: ¿cuándo sucede, qué hace al
respecto?
l Auto revelaciones extensas. “Lo que usted me dice me hace pensar en mi propia
situación, yo también siento lo mismo cuándo...”
Durante una entrevista lo que el terapeuta hace o dice influye en la conducta comunicativa
del paciente, ya sea como reforzador, como castigo o como discriminación.
El efecto reforzante tiene relación con mantener o incrementar ciertas conductas
comunicativas del paciente.
El castigo se infiere cuando ciertas conductas comunicativas decrecen en su tasa o incluso
desaparecen.
El efecto discriminante se produce cuando la aparición de una intervención del
entrevistador permite predecir el tipo de respuesta que elicitará el paciente.
l Comunicación no verbal.
Knapp (1972) la define como aquella clase de eventos comunicativos que trascienden la
palabra hablada o escrita.
La comunicación no verbal pueden ser clasificada en tres categorías:
Kinésica: Se refiere a todo tipo de movimientos corporales como los gestos, las expresiones
faciales, el contacto visual y la postura. También incluye el aspecto físico, la estatura, el
peso, es decir, todos aquellos rasgos que contribuyen a dar una interpretación de la clase
de persona que es aquélla que esta frente a nosotros.
Paralingüística: Se refiere a las conductas relacionadas con aspectos vocales no
lingüísticos de un mensaje como son el tono de voz, las vocalizaciones, los silencios, la
fluidez de la pronunciación o los errores del habla.
Proxémica: Son aquellas conductas ligadas al uso del espacio personal y social, como por
ejemplo la distancia interpersonal, la manera de sentarse o la forma de disponer de una
habitación.
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l Relaciones entre conducta verbal y conducta no verbal.
Repetición: Tanto el mensaje verbal como el no verbal transmiten la misma información.
Por ejemplo, un ligero movimiento de cabeza de arriba hacia abajo acompañado de la
palabra sí.
Contradicción: El mensaje no verbal se opone al verbal. Cuando esto sucede la mayoría
acepta como valido el mensaje no verbal. Por ejemplo, la forma en que las personas suelen
entender las palabras de bienvenida cuando las acompaña un gesto desagradable.
Sustitución: La conducta no verbal ocupa el lugar de un mensaje lingüístico. Por ejemplo,
cuando alguien sonríe para indicar satisfacción.
Complementación: Una conducta no verbal complementa o finaliza a una verbal. Por
ejemplo, un comunicante que dice haber abandonado un proyecto y al mismo tiempo se
encoge los hombros.
Acentuación: Los mensajes verbales se enfatizan mediante los no verbales. Por ejemplo,
generalmente las emociones que acompañan a las palabras suelen expresarse a través de la
cara, mientras que el resto del cuerpo tienden a expresar la intensidad de dicha expresión.
Regulación: La conducta verbal modera el flujo de la conversación. Por ejemplo, el turno
de intervención suele expresarse mediante un movimiento que compromete las cejas y la
barbilla.
La conducta no verbal de un paciente forma parte de la expresión de sí mismo. Y puesto
que la comunicación no verbal es más espontánea y mucho más difícil de controlar
concientemente que las palabras, puede facilitar al terapeuta la identificación de un
conflicto, sin embargo si el terapeuta no da la interpretación adecuada a las conductas no
verbales de su paciente puede llegar a distorsionar de manera significativa la información.
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CONDICIONES QUE DEBE REUNIR EL ENTREVISTADOR
El entrevistador debe ser un profesional con conocimientos, habilidades y responsabilidad
para conducir la situación en la cual debe obtener una determinada información. Durante
la entrevista, el entrevistador debe observar no interpretar.
– Demostrar seguridad en si mismo.
– Ponerse a nivel del entrevistado; esto puede esto puede conseguirse con una buena
preparación previa del entrevistado en el tema que va a tratar con el entrevistado.
– Ser sensible para captar los problemas que pudieren suscitarse.
– Comprender los intereses del entrevistado.
– Despojarse de prejuicios y, en lo posible de cualquier influencia empática.
– Su voz es serena, audible y segura.
– Su posición corporal refleja seguridad, profesionalismo y serenidad.
– Sus movimientos son seguros, profesionales y serenos.
– Establece rapport o empatía con naturalidad y agilidad en forma oportuna.
– Mantiene contacto visual con el paciente más del80% del tiempo, sobre todo al
principio de la entrevista.
– Toma los datos básicos completos, con precisión y agilidad.
– Recaba con precisión y agilidad, en forma horizontal, el psicograma.
– Pregunta con naturalidad y precisión qué es lo que hizo que el paciente decidiera acudir
a consulta psicológica.
– Evita hacer preguntas sugeridas.
– Evita repetir preguntas que ya han sido respondidas.
– Razona sus preguntas pero no titubea o genera silencios prolongados.
– Se expresa con precisión y lenguaje accesible para el paciente.
– Promueve que el paciente se explaye suficientemente en sus respuestas.
– Se muestra comprensivo de los sentimientos, pensamientos y acciones del paciente.
– Evita refutar agresivamente u ofender al paciente.
– Evita con habilidad y prudencia que el paciente se extienda innecesariamente.
– Mantiene el control y ritmo de la entrevista (evita que el paciente sea el que determine
unilateralmente los puntos a tocar, que salte de uno a otro, o se extienda demasiado).
– Aprovecha el tiempo recabando información sin perder serenidad y naturalidad.
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– Después de preguntar el motivo de la consulta, sus preguntas son lógicas para explorar
factores hipotéticos que podrían intervenir directa o indirectamente en el cuadro
sintomático, considerando también los Criterios de Salud Mental.
– Hace preguntas sistemáticas procurando abordar en forma concreta (pide corregir los
discursos abstractos o generales) las experiencias del paciente en una etapa/aspecto de
su vida.
– Muestra sistematicidad para abordar las áreas y etapas de la vida del paciente según el
grado de cercanía o pertinencia al cuadro sintomatológico.
– Explora sistemáticamente la presencia de factores físico-biológicos que puedan estar
participando en el cuadro de síntomas.
– No preguntar aspectos de la vida íntima de los pacientes que no sean realmente
necesarios para la comprensión del caso.
– Retroalimenta o consolida las expresiones verbales espontáneas del paciente que
significan ideas o propósitos activos para superar la dinámica que mantiene el cuadro
clínico.
– No adelanta recomendaciones, consejos o propuestas que no se basen en una
exploración clínica suficiente.
– Explica claramente al paciente las conclusiones a que ha llegado al final de la
entrevista.
– Explica la perspectiva que el caso tendría sin el apoyo psicoterapéutico.
– Explica la perspectiva el caso puede tener con apoyo psicoterapéutico, en qué consistirá,
y cuánto puede durar aproximadamente.
– Orienta al paciente sobre posibilidades físicas, médicas, legales, educativas,
tecnológicas, sociales y económicas que puedan ser de ayuda en su caso.
– Evita dar consejos voluntariosos o moralistas.
– Evita hacer sentir culpable, tonto o irresponsable al paciente.
– Propone al paciente una lista escrita de 2 a 6 propósitos accesibles a realizar en el plazo
inmediato para iniciar el cambio en la dinámica de vida del paciente que presuntamente
está generando el cuadro sintomatológico.
– En común acuerdo con el paciente establece la fecha y hora de la siguiente cita.
– Realiza una despedida al mismo tiempo cálida, motivadora y profesional.
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CONCLUSIONES
La Entrevista es una forma de interacción social, donde el investigador se sitúa frente al
investigado y le formula preguntas.
Como instrumento de la investigación social la Entrevista tiene una gran importancia ya
que esta permite obtener determinadas conclusiones sobre lo que se esta investigando.
La entrevista es un instrumento o técnica fundamental del método clínico y es un
procedimiento de investigación científica de la psicología. Tiene sus propios
procedimientos o reglas empíricas con las cuales no sólo se amplía y se verifica el
conocimiento científico, sino que al mismo tiempo se aplica. Identifica o hace confluir en
el psicólogo las funciones de investigador o de profesional, ya que la técnica es el punto de
interacción entre las ciencias y las necesidades prácticas; es así que la entrevista logra la
aplicación de conocimientos científicos y al mismo tiempo obtiene o posibilita llevar la
vida diaria del ser humano al nivel del conocimiento y la elaboración científica. Se incluye
la técnica y la teoría de la técnica en la entrevista psicológica.
BIBLIOGRAFÍA
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psicoterapia. Madrid: Universidad Nacional de Educación a Distancia.
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