Resumen de Derecho Civil y Mercantil
El Derecho Civil es una de las ramas más antiguas del Derecho Privado y regula las
relaciones jurídicas entre particulares. Su campo de acción incluye las personas, la
familia, los bienes, las obligaciones y los contratos, así como las sucesiones. Tiene
como finalidad garantizar el respeto a los derechos fundamentales, la igualdad ante
la ley y la seguridad jurídica en las relaciones entre individuos.
En cuanto a las personas, el Derecho Civil distingue entre personas físicas, que son
todos los seres humanos con capacidad jurídica desde el nacimiento hasta la
muerte, y personas morales, que son entidades creadas por la ley, como
asociaciones o sociedades, que también pueden ser titulares de derechos y
obligaciones. La capacidad jurídica se divide en capacidad de goce, que es la
aptitud para adquirir derechos, y capacidad de ejercicio, que es la posibilidad de
ejercerlos por sí mismo. Algunas personas pueden tener restringida esta capacidad
por ser menores de edad, estar bajo tutela o por sentencia judicial.
En relación con los bienes, el Derecho Civil los clasifica como muebles o inmuebles,
según puedan trasladarse de un lugar a otro sin perder su esencia. Los derechos
reales, como la propiedad, el usufructo o la servidumbre, son aquellos que
establecen una relación directa entre una persona y una cosa. La propiedad es el
derecho más amplio sobre un bien, y permite al titular usarlo, disfrutarlo y disponer
de él conforme a la ley.
Otro de los ejes fundamentales del Derecho Civil es la regulación de las
obligaciones y los contratos. Una obligación es un vínculo jurídico por el cual una
persona (deudor) se compromete frente a otra (acreedor) a realizar una determinada
prestación, que puede consistir en dar, hacer o abstenerse de hacer algo. Las
obligaciones pueden tener diversas fuentes, como los contratos, los actos ilícitos, el
enriquecimiento sin causa, la gestión de negocios y la declaración unilateral de la
voluntad. El contrato, por su parte, es un acuerdo de voluntades entre dos o más
personas para crear o transferir obligaciones. Entre los contratos civiles más
comunes se encuentran la compraventa, el arrendamiento, el comodato, la
donación, el préstamo y el depósito. En todos ellos rige el principio de autonomía de
la voluntad, es decir, la libertad de las partes para pactar siempre que no
contravengan disposiciones legales de orden público.
En el ámbito familiar, el Derecho Civil regula las relaciones derivadas del
matrimonio, el concubinato, la filiación, la patria potestad, la adopción y la tutela. El
matrimonio es una institución jurídica que genera derechos y deberes recíprocos
entre los cónyuges, como la cohabitación, la fidelidad y la ayuda mutua. Puede
celebrarse bajo el régimen de sociedad conyugal o de separación de bienes.
También se reconoce el concubinato como la unión libre entre dos personas con
derechos similares al matrimonio. En caso de disolución del vínculo matrimonial, el
divorcio puede ser voluntario (por mutuo acuerdo) o necesario (por causa
justificada). La patria potestad es el conjunto de derechos y deberes que tienen los
padres sobre los hijos menores de edad, mientras que la tutela se establece para
proteger a quienes no pueden valerse por sí mismos.
El Derecho de sucesiones se ocupa de regular el destino del patrimonio de una
persona después de su muerte. La sucesión puede ser testamentaria, cuando hay
testamento, o intestamentaria, cuando no lo hay. En el testamento, el testador
expresa su voluntad respecto al reparto de sus bienes, designando herederos,
legatarios y albaceas. Si no existe testamento, la ley establece un orden de
prelación entre los parientes del fallecido. La sucesión incluye también el
reconocimiento de deudas, la administración del caudal hereditario y su distribución.
Por otro lado, el Derecho Mercantil también forma parte del Derecho Privado, pero
está enfocado en regular las relaciones jurídicas derivadas del comercio. Se ocupa
de los actos de comercio, de los comerciantes y de las instituciones que facilitan la
actividad económica, como las sociedades mercantiles, los contratos comerciales,
los títulos de crédito y los procedimientos concursales. Se caracteriza por la rapidez,
la flexibilidad y la autonomía de la voluntad, y está orientado hacia la protección de
la confianza y la seguridad en el tráfico mercantil.
Se consideran actos de comercio aquellos que se realizan con fines de lucro en el
ámbito empresarial, como la compraventa de bienes para su reventa, las
operaciones bancarias, los contratos de seguros, el transporte de mercancías, entre
otros. Los comerciantes son las personas físicas o morales que hacen de esta
actividad su ocupación habitual. Para ser considerado legalmente como
comerciante, se debe tener capacidad para ejercer el comercio y estar inscrito en el
Registro Público de Comercio, además de llevar contabilidad y cumplir con
obligaciones fiscales y laborales.
Una parte fundamental del Derecho Mercantil es la regulación de las sociedades
mercantiles, que son personas morales constituidas por una o más personas con el
fin de realizar actos de comercio. Las sociedades mercantiles más comunes en
México son la Sociedad Anónima (S.A.), en la que el capital está dividido en
acciones y los socios responden hasta por el monto de su aportación; la Sociedad
de Responsabilidad Limitada (S. de R.L.), pensada para pequeñas y medianas
empresas; la Sociedad en Nombre Colectivo, donde los socios responden de
manera ilimitada y solidaria; la Sociedad en Comandita, con socios comanditados
(responsables ilimitados) y comanditarios (responsables limitadamente); y la
Sociedad por Acciones Simplificada (S.A.S.), que permite a una sola persona
constituir legalmente una empresa a través de internet.
Los contratos mercantiles, a diferencia de los civiles, se celebran dentro del marco
de actividades comerciales. Son más ágiles y flexibles, y a menudo no requieren
formalidades excesivas. Algunos ejemplos comunes son el contrato de compraventa
mercantil, el contrato de transporte, el contrato de apertura de crédito, el
arrendamiento financiero, la cuenta corriente y el contrato de seguro. En general, los
contratos mercantiles se rigen por la voluntad de las partes, pero también deben
respetar principios de equidad, legalidad y buena fe.
Los títulos de crédito son documentos que incorporan un derecho literal y autónomo,
lo que significa que para ejercer el derecho contenido en ellos, se requiere la
posesión del documento. Entre los más comunes están el pagaré, la letra de cambio
y el cheque. Estos instrumentos son esenciales en el tráfico mercantil moderno, ya
que permiten la circulación del crédito y facilitan las operaciones comerciales. Cada
uno de estos documentos debe contener ciertos elementos esenciales para ser
válido, como la fecha de emisión, la cantidad, el nombre del beneficiario y la firma
del emisor.
Las operaciones de crédito, reguladas por la Ley General de Títulos y Operaciones
de Crédito, son actividades realizadas principalmente por instituciones financieras
que otorgan dinero u otros recursos a personas físicas o morales bajo condiciones
específicas. Pueden ser operaciones pasivas (como la captación de recursos) u
operaciones activas (como préstamos, apertura de crédito, descuentos de títulos y
reportos).
Cuando una empresa o comerciante no puede cumplir con sus obligaciones de
pago, puede ser sometido a un procedimiento de concurso mercantil, que tiene
como finalidad preservar la empresa y asegurar el cumplimiento de sus
compromisos financieros. Este procedimiento incluye una fase de conciliación, en la
que se busca un acuerdo con los acreedores, y una fase de quiebra o liquidación, si
no se alcanza un acuerdo. Durante el concurso se establece la prelación de
créditos, es decir, el orden en que deben pagarse las deudas según la ley.
El Derecho Mercantil también se encarga de proteger los elementos que identifican
comercialmente a una empresa, tales como la marca, el nombre comercial, el aviso
comercial y las patentes. Estos elementos forman parte de la propiedad industrial y
son fundamentales para garantizar la competencia leal y fomentar la innovación.
En resumen, el Derecho Civil y el Derecho Mercantil son ramas fundamentales del
Derecho que regulan aspectos clave de la vida cotidiana y de la economía. El
Derecho Civil protege a las personas y sus relaciones patrimoniales y familiares,
mientras que el Derecho Mercantil impulsa la actividad empresarial, facilita las
transacciones y promueve la seguridad en el ámbito comercial. Ambos coexisten y
se complementan constantemente, reflejando la complejidad y dinamismo de las
relaciones jurídicas en la sociedad actual.