1.
La habitación 306
Laura era azafata y siempre dormía en distintos hoteles por su trabajo. Una
noche, tras un vuelo largo, la enviaron a un hotel viejo donde le dieron la
habitación 306. La recepcionista, nerviosa, le dijo: “¿Está segura que quiere
esa? Tenemos otras disponibles.” Pero Laura, cansada, aceptó sin pensar.
Todo parecía normal hasta las 3 a.m., cuando la televisión se encendió sola
mostrando imágenes borrosas. Al querer apagarla, Laura escuchó golpes en
la pared y una voz susurró: “Sal de aquí antes de que amanezca.” Asustada,
intentó abrir la puerta, pero estaba trabada. La ventana mostraba un paisaje
extraño: la ciudad estaba cubierta por una niebla densa y figuras borrosas la
miraban desde abajo.
Laura se escondió en el baño y, de repente, apareció una mujer pálida
reflejada en el espejo que le dijo: “Te advertí… ahora es tarde.” Laura gritó y
perdió el conocimiento. Al despertar, estaba en la recepción, rodeada de
paramédicos. El hotel estaba completamente abandonado… y la habitación
306 no existía.