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El Maltrato Animal

El maltrato animal es un problema grave y extendido que afecta principalmente a perros y gatos, manifestándose en abandono y abuso físico. A pesar de los avances en la percepción social y la legislación, como la Ley de tenencia responsable de animales, aún persisten prácticas crueles y la falta de aplicación efectiva de las leyes. Es crucial denunciar el maltrato para proteger a los animales y contribuir a una sociedad más empática y justa.
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El Maltrato Animal

El maltrato animal es un problema grave y extendido que afecta principalmente a perros y gatos, manifestándose en abandono y abuso físico. A pesar de los avances en la percepción social y la legislación, como la Ley de tenencia responsable de animales, aún persisten prácticas crueles y la falta de aplicación efectiva de las leyes. Es crucial denunciar el maltrato para proteger a los animales y contribuir a una sociedad más empática y justa.
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EL MALTRATO ANIMAL.

(Artículo
de opinión).
15 11 11
ESCRITO POR SUSANAPULIDO2ºCA
83 COMENTARIOS
En todos los lugares uno puede ver animales muriendo de hambre, sin hogar, con
enfermedades, sucios, es decir abandonados. Los más afectados son los perros y los
gatos.
Antiguamente el maltrato en los animales era considerado como algo normal, ya que sobre
todo algunos de ellos se utilizaban para trabajos de carga. Hoy día hemos ido mejorando
este concepto, pero aún así hay personas que tienen mascotas que para ellos son como un
juguete y hay gente sin escrúpulos que de un momento a otro no les importa abandonar a
su animal de compañía, deshacerse de él. Yo aún no consigo entender como estas
«personas» si es que se las puede llamar así, pueden realizar hechos como este.

Para mí, que me encantan los animales, y considero mis mascotas como uno más de la
familia me resulta impensable dejar en la calle, separarme de estas. Esto es como si
abandonara a un hijo, hermano, etc, a una persona.
Ya no tiene nombre cuando la cosa no solo queda en el abandono sino que se permiten el
maltratar , pegar o herir a estos animales que tienen consigo porque se creen que son de
su poder. Esto resulta equiparable a cualquier maltrato que se pueda realizar a una
persona, ya que son seres vivos que aunque no puedan expresarse pueden sentir y sobre
todo sienten el dolor físico.
Finalmente decir que si vemos por la calle o, en el peor de los casos, conocemos a alguien
que maltrata a sus animales, no debemos pasar por delante sin más o hacer la vista gorda
sino que debemos denunciar a estos maltratadores para que no se crean que pueden
descargar sus furia o sus problemas pegandole a sus mascotas.
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Intentemos querer a nuestos animales como ellos nos quieren a nosotros


Artículo de opinión sobre el maltrato animal
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2 min. de lectura

La inmoralidad del consumo y el maltrato animal


Mahatma Gandhi afirmaba que “la grandeza de una nación y su progreso moral pueden
juzgarse por la forma en la que trata a los animales”, queriendo decir con ello que la
manera en que nos relacionamos con las demás especies es reflejo del grado de
refinamiento cultural de nuestras sociedades. Y aunque en principio es fácil estar de
acuerdo con el líder indio, no lo es tanto cuando ello implica un cambio radical en
nuestros hábitos de vida, como la alimentación, el entretenimiento o el consumo.

Las industrias modernas han sido hábiles en escondernos el modo en cual fabrican sus
productos: con qué los hacen, de qué manera, cómo los prueban. Y
nosotros, consumidores empedernidos, jugamos el mismo juego, dado que en el fondo
preferimos no saber.

Nos tapamos los ojos frente a la industria alimenticia, cuyos animales son criados en
condiciones crueles e insalubres, y después atestados de antibióticos para combatir las
infecciones que su propio modelo de vida les genera. Nos tapamos los ojos frente a los
laboratorios de testeo de maquillaje, donde animales son obligados a sufrir producto
tras producto para que usted o yo podamos usar un champú con enjuague sin correr el
riesgo de alguna reacción alérgica, pues ya un centenar de animales las tuvieron en
nuestro lugar.

Nos tapamos los ojos, porque en el fondo no nos importa, o porque sentimos que no
hay nada que hacer, que esa industria implacable es la misma que nos da trabajo, nos
lleva el pollo listo al supermercado o nos permite creer que lucimos el mismo peinado
que esa estrella de cine que le hace al champú la publicidad.

¿Qué dice esto de nosotros, en los términos de Gandhi? ¿Qué dice sobre nuestra
moralidad, nuestra empatía, nuestra visión de la vida más allá de nuestra especie?

Nuestras víctimas animales

No propongo el regreso a las cavernas, ni el más estricto vegetarianismo, ni tampoco


una vida enemiga de la higiene y las costumbres sociales de la época. Esos
son argumentos con los que a menudo se ridiculiza cualquier intento por pensar en
términos morales lo que a todas luces es una realidad monstruosa: tratamos a los
animales como mercancía.

Y eso es algo que hace un par de siglos apenas hacíamos también con los seres
humanos: los reducimos a la esclavitud. Solo que en el caso de los animales es mucho
peor: los empujamos desde que nacen a la minusvalía, a un lugar de inferioridad y
padecimiento, porque ni siquiera tienen voz para expresarnos, en términos que
queramos entender, que su sufrimiento es idéntico al nuestro. El esclavo al menos
poseía la palabra, con la que podía maldecir al amo y jurarle venganza. Nuestras
víctimas animales no tienen ni siquiera el consuelo de la rabia.

Que los seres humanos debemos alimentarnos de plantas y animales, es una realidad
que para algunos es inescapable. Una práctica, además, que no inventó la modernidad
sino que nos acompaña desde que surgimos sobre la faz del planeta y que
compartimos, incluso, con los propios animales. No podemos al mismo tiempo
considerarnos superiores, ocupar el lugar de mando en el planeta, y tratarlos de un
modo que no reservamos ni al más infame de los miembros de nuestra especie.

Si existen derechos humanos, si en verdad los consideramos el fundamento de una


existencia moral frente a nuestros semejantes, ¿cómo es que no hemos hecho lo
mismo con los derechos universales de los animales, la inmensa mayoría de los cuales
sufre como nosotros, siente como nosotros y muere como nosotros?

Eso es algo para lo que el mundo moderno no tiene respuesta.

Fuente: [Link]
Maltrato animal
Es conocido por la sociedad civil, la academia y las autoridades que en nuestro país
existen preocupantes problemas de maltrato animal. Gracias a las redes sociales y
prensa en general han salido a la luz pública casos emblemáticos como el ocurrido en
Copiapó, donde una hembra canina preñada fue amarrada a una camioneta y
arrastrada kilómetros por su dueño, o el del perro ahorcado en un restaurant de comida
China en Iquique.

Y como olvidar el caso en Puente Alto de un gatito de pocas semanas de vida en que
unos jóvenes adolescentes lo introducen dentro de una lavadora y centrifugan hasta
causarle la muerte, grabando todo su accionar.
Se suman decenas de casos de maltrato de animales salvajes en circos: la
elefanta Ramba, el león Gaucho, el león Chítaro y el papión Randú.
Lamentables casos de abuso sexual (erróneamente denominado “zoofilia”),
principalmente dirigidos a perras y , por cierto, el caso que terminó por visibilizar el
maltrato animal existente: el asesinato del perro Cholito, acción que desató un revuelo
social que terminó en la organización de una multitudinaria marcha en contra del
maltrato animal y la presión a la promulgación de la Ley 21.020 (Ley de tenencia
responsable de animales de compañía).
El maltrato a los animales comprende una gama de comportamientos que causan dolor
innecesario, sufrimiento o estrés al animal, que van desde la negligencia en los
cuidados básicos hasta el asesinato malicioso e intencional.
Ambas formas, directa o indirecta, pueden causar serias afecciones físicas, como
también, me atrevo a decir que en la totalidad de los casos, graves afecciones en el
bienestar mental y natural de los animales víctimas.
Otro tema relevante, es que el maltrato animal se considera un problema
social humano, dado que existen numerosos estudios en la literatura
científica internacional que asocian actos de maltrato contra animales con
conductas delictivas relacionadas con la violencia interpersonal e
intrafamiliar.
Respecto a la protección jurídica de los animales en nuestro país, desde el año 89 se
considera un delito en el artículo 291 bis del código penal. Por otro lado, contamos con
la Ley 20.380 sobre la protección de animales, promulgada el año 2009, la que continúa
aún en proceso de implementación.
Dicha ley establece normas destinadas a “conocer, proteger y respetar a los animales
como seres vivos y parte de la naturaleza con el fin de darles un trato adecuado y
evitarles sufrimientos innecesarios”.
Lamentablemente, y tras casi nueve años de su promulgación, no existen reglamentos
asociados a gran parte de sus artículos, principalmente en lo que respecta a
definiciones, lo que puede llevar a serios problemas de comprensión y, por ende, de
aplicación.
Desde agosto del año pasado se suma la Ley de tenencia responsable de animales de
compañía, que en su artículo 36 describe lo referente a maltrato animal, incluyendo una
modificación al art 291 bis del código penal y la inhabilidad absoluta perpetua para la
tenencia de animales en casos de maltrato.
Es importante concientizar en la importancia de las denuncias, dado que la
persecución del maltrato animal no sólo beneficiará directamente a los
animales, sino que además influirá en la prevención de violencia humana y en
la construcción de una sociedad mejor.

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