El Ciego Bartimeo
El Ciego Bartimeo
Pillai
Por Claudia Juárez - julio 12, 2011
Vamos al evangelio de Marcos capítulo 10, comenzando en el versículo 46 y vamos a
leerlo hasta el final. "Entonces vinieron a Jericó; y al salir de Jericó él y sus discípulos
y una gran multitud, Bartimeo el ciego, hijo de Timeo, estaba sentado junto al camino
mendigando. Y oyendo que era Jesús nazareno, comenzó a dar voces y a decir:
¡Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí! Y muchos le reprendían para que
callase, pero él clamaba mucho más: ¡Hijo de David, ten misericordia de mí! Entonces
Jesús, deteniéndose, mandó llamarle; y llamaron al ciego, diciéndole: Ten confianza;
levántate, te llama. Él entonces, arrojando su capa (prenda- en la versión inglesa), se
levantó y vino a Jesús. Respondiendo Jesús, le dijo: ¿Qué quieres que te haga? Y el
ciego le dijo: Maestro, que recobre la vista. Y Jesús le dijo: Vete, tu fe te ha salvado. Y
en seguida recobró la vista, y seguía a Jesús en el camino."
Así que recibió su vista, no se fue a dormir, ¡sino que siguió a Jesús en el camino!
Muchos de nosotros recibimos la vista, y tal vez, algunos la vista física también, y se
nos olvida después todo; pero este hombre en cambio siguió a Jesús "en el camino."
A mí me encantan estas palabras y me gustaría hacer un comentario al respecto para
mi propio beneficio y edificación. Muchos de nosotros que hemos sido salvos desde
hace tal vez 20 o 30 años, no andamos en el camino con Jesús. Andamos en nuestro
"propio camino," pero en los domingos por la mañana o los domingos por la tarde
cuando hay un programa o reunión especial, entonces intentamos "andar en el
camino." Cualquier otro camino, que no sea "EL CAMINO," es el camino del hombre.
La razón por la que tenemos tantas miserias y tantos temores se debe a que, en el
momento en que fuimos salvos, no andamos simplemente en el camino, conforme se
nos ha dejado dicho por Su palabra, en Su libro. Este es el motivo por el cual caemos
en todo tipo de enredos en este mundo. Así que esta noche, como resultado de este
encuentro, espero que todos nosotros acabemos andando en "el camino." Si se nos
iluminan los ojos de nuestro entendimiento de alguna manera especial como resultado
de este tiempo en que nos junta Dios esta noche, deberíamos determinadamente
andar en "el camino."
Volviendo ahora al versículo 50, "Él entonces arrojando su CAPA, se levantó y vino a
Jesús." Te debes estar preguntando, "¿Por qué no admito la palabra - Prenda?"
(Prenda es como traduce la palabra "capa" la King James Versión. N. T.) La razón se
debe a que la palabra "prenda” (Garment) puede referirse a cualquier parte de mi
vestuario; puede referirse a mi camiseta, o a mi jersey, o a mi corbata. Puede ser un
abrigo o un vestido. Así que la palabra "prenda" puede ser cualquier cosa. Sin
embargo una "capa” (robe) (En la versión Reina- Valera está correcta. N. T.), se
refiere a una pieza en particular: a la capa.
¿Por qué algunas veces digo cosas que parecen contradictorias a las que se
exponen en la Biblia? Algunos de vosotros, os habréis dado cuenta de que trato de
sacar lo que está expuesto en la Biblia y lo sustituyo por algo diferente. Ya expliqué
esto anteriormente muchas veces, pero te diré lo siguiente, que los traductores de la
Biblia fueron todos personas Occidentales, que no entendían las costumbres de los
Orientales, y le dieron una traducción literal del idioma arameo, al griego, o entonces
del hebreo al griego, y del griego al inglés. Por tanto, cuando las personas que
traducían no conocían las costumbres de la tierra, por eso cada una de las palabras
para ellos tiene muchos significados. Para probar este punto, tenemos un pasaje en la
Biblia que acaba de venirme a la memoria y voy a recordarte. Juan el Bautista le dijo a
los Fariseos que vinieron a bautizarse al Jordán, "Oh, generación de víboras, ¿quién
os enseñó a huir de la ira venidera?" (Lucas 3:7). Este pasaje debería leerse así, "Oh,
generación de escorpiones," no de víboras. No tiene sentido así, diciendo los
traductores que es "víboras."
En Hechos 28:3, la Biblia nos cuenta acerca del incidente de Pablo con una víbora -
ésta si era una víbora real, y no se está refiriendo a un escorpión. Así que, ¿te das
cuenta?, para poder traducir correctamente, tienes que conocer bien el contexto y las
circunstancias de la lengua y las condiciones en que se está empleando. Esto es
cierto, porque en la lengua aramea UNA PALABRA puede tener CUATRO diferentes
significados. Así que si eres Oriental, tú sabes a cuál de esas cuatro palabras se está
refiriendo cuando hay una cierta fraseología que está siendo utilizada de acuerdo a
ciertas condiciones. Si tú naciste en el Occidente, a la hora de traducir la palabra
aramea, no sabes a cuál de esas cuatro se refiere y no sabrás cuál de ellas escoger, y
te decidirás por la que mejor te parezca a ti. Así es como se ha hecho en la Biblia
revisada. Ellos la revisaron, pero no te dieron la información que tú pretendías. ¡Ve
nuevamente a este pasaje de la Escritura y procura a ver si te da esta información en
tu Biblia revisada! ¿Por qué no te dicen nada? ¡Pues porque no lo saben, y además,
porque tampoco les interesa saberlo! La actitud que tienen puede resumirse así:
"Mantengamos a la pobre gente ignorante, porque ellos no entienden nada, de todas
formas." Ha llegado el tiempo de que seamos iluminados, despertados, vivificados -
para conocer realmente la verdad. "Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres,"
dijo Jesús. (Juan 8:32).
En los países Orientales, una persona importante, un gran hombre, nunca anda solo.
Adonde quiera que Mahatma Gandhi iba, había siempre miles y miles de personas
alineadas a lo largo de centenas de kms en los caminos, solo para verlo pasar por allí.
Muchas personas se dirigían a pie descalzos durante dos días seguidos, solo para ver
pasar a Gandhi en el tren. Así, que, en el tiempo de Jesucristo, por donde quiera que
fuese, debía haber tantas personas yendo con él, que hasta las ciudades vecinas oían
decir por dónde estaba pasando.
Cuando Jesús estaba pasando cerca de él, este hombre ciego, que se llamaba
Bartimeo, comenzó a llamarlo, "Jesús, hijo de David, ten misericordia de mí." Y hubo
muchos alrededor de él que le dijeron, "Hey, tú, cállate," sin embargo él no se cayó,
porque estaba convencido de que esta era su gran oportunidad. ¡Jesús estaba en ese
momento pasando y era el único que podía darle su vista! A Bartimeo no lo detendría
nadie. ¡Más y más fuerte clamaba!
Cuando le pidas algo a Dios, no te quedes solo pidiéndole siempre la misma vieja
cosa, sino que dale gracias a Dios, y actúa como si lo hubieras recibido, así obtienes
lo pedido. Jesús dijo, "Todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis y os
vendrá." (Marcos 11:24). O Jesús está diciendo la verdad, o está mintiendo cuando
dice esto. Una de dos. Y yo creo, y sé por experiencia, que ESTÁ diciendo la verdad.
Cuando no tienes respuestas a tus oraciones, no digas que Dios es un mentiroso, sino
espera pacientemente, mantente agradecido a Dios por lo que vas a tener. ¡Y
entonces de repente, aparecerá, en una mayor escala de lo que tú te suponías!
Así que el ciego Bartimeo estaba convencido solo de que Jesús podría darle su vista,
y de que aquella era su gran oportunidad. Nadie le impediría alcanzar lo que se
propuso. Clamó a gran voz, diciendo: "Jesús, hijo de David, ten misericordia de mí."
“Jesús se paró en el acto, por supuesto! "Aquel que viene a mí, yo no le echo fuera."
había dicho anteriormente, en Juan 6:37. Así, pues, siendo como era, se paró en el
acto, así que oyó al ciego Bartimeo llamándole. Jesús no hacía caso de la opinión de
la mayoría; ni convocaba reuniones de comité y les decía: "Ahora bien, compañeros,
tenemos aquí a este muchacho, ¿debo hacer algo por éste pobre hombre ciego? A
ver, a ver - todos los que estén a favor de un milagro que levanten la mano; los que
se opongan que la mantengan bajada."
Solo porque todo el mundo lo hace, o porque todo el mundo piensa de una manera,
no significa que sea correcto. Nosotros muchas veces seguimos la corriente de la
mayoría, pero no deberíamos hacerlo; ¡deberíamos andar de acuerdo a la Palabra de
Dios! En América, y en casi todo el Occidente, todo se rige por la mayoría; y tenemos
comités de gente para esto y comités para aquello. Solo tenemos comités, comités,
comités, pero solo un poquito de Cristo. Debemos tener más de Cristo y menos
comités. Debemos tener más oraciones y menos organizaciones.
Así que cuando Jesús oyó al ciego Bartimeo llamarle, se paró en el acto y mandó que
le llamasen. Cuando Jesús les dijo que fueran y le llamasen, el ciego Bartimeo no
sabía como acercarse, claro, pero algunas de las personas se le acercaron y le
dijeron, "Anímate, te está llamando." Entonces, "arrojando su capa, se levantó y vino a
Jesús" Jesús no le dijo que arrojase su capa antes de ir a él; ni sus discípulos le
dijeron, "Mira, pórtate bien y sé un buen chico, y arroja tu capa, y ven," ¡No! ¡sino que
arrojar su capa fue una iniciativa propia! ¿Por qué lo haría? ¿Cuál es el significado
que tiene echar fuera o arrojar la capa? Muy bien, vamos a verlo ahora.
Antes de comenzar a comprenderlo, permíteme situarte en el Oriente y déjame que te
haga un retrato de este hombre, Bartimeo. Por supuesto que yo no vi nunca a este
hombre, pero la tierra de la cual se habla en el relato sí la conozco y me dice muchas
cosas acerca de él. La escritura dice que se sentaba "al borde del camino
mendigando," y además, que arrojó su capa. Estos dos hechos puede que no
signifiquen mucho para ti, pero de acuerdo con las costumbres Orientales, a mí me
cuentan muchas más cosas acerca de Bartimeo de las que tú piensas.
Suponte que yo tengo un hijo que es ciego. No nació ciego, sino que se volvió ciego, y
que yo ya lo haya llevado a los mejores doctores de India. Y que los doctores
finalmente me dicen: "Hemos hecho todo lo que hemos podido por tu hijo, no
podemos hacer ya nada más. Solamente Dios puede sanar a tu hijo." Si se te ha
diagnosticado una lepra incurable, o tu mujer ha contraído una enfermedad incurable,
entonces el único recurso que te resta es Dios. Y entonces, de acuerdo a la religión, y
para obtener el favor y la simpatía de Dios, debes comenzar a mendigar. Debes
comportarte como un mendigo.
Cuando te comportas como un mendigo, entonces has perdido todo el respeto por ti
mismo. No tienes amor propio ninguno, pierdes toda tu posición social, y llegas a ser
el más humilde de los humildes, cuando te comportas como un mendigo. Y entonces
Dios, a través de Su misericordia, puede darte sanidad, de alguna manera, a través
de un hombre santo. Este es el tipo de enseñanza que se imparte en el Oriente.
Así que, por la mañana, me pongo a vestir a mi hijo ciego de acuerdo con la casta a la
cual pertenece, y lo pongo en mi coche. Si es un hindú, le pongo un turbante en la
cabeza, y le visto ropas que condigan con su condición social, y así, aunque no pueda
ver, sin embargo las personas que lo vean cuando pasen junto a él le tendrán el
debido respeto, y no le insultarán. También le pondré una bolsa de lana en su mano y
le llevaré en mi automóvil a uno de tres sitios. Los tres lugares donde los mendigos
van se sitúan, junto al camino de entrada de la ciudad o principal, donde se
encontraba el ciego Bartimeo; a las puertas del templo, o a la orilla de los ríos
sagrados. Miles de personas pasan diariamente por estos tres sitios, y oramos para
que un hombre santo pase por mi hijo por uno de estos tres sitios y, mientras que
pase, su sombra al menos pueda tocar en mi hijo y le sane. Y así, esperando y
confiando en que Dios pueda en Su misericordia sanar a mi hijo a través de un
hombre santo, y con esta esperanza y fe y confianza, yo cojo a mi hijo por la mañana
y lo pongo junto al camino.
¿Y por qué "junto al camino"? Se trata del camino de entrada a la ciudad, y es que
ese camino principal es el lugar por donde pasan muchas caravanas. Miles de
personas se cruzan viajando por él durante el día y la noche. Si te sentases junto al
camino de una pequeña y estrecha calle, no podrías encontrarte con muchas
personas que estuviesen pasando, pero por una avenida principal pasan diariamente
miles de personas. Eso es por lo que el ciego Bartimeo se sentaba al borde del
camino (del camino principal). Así, pues, por la mañana temprano dejo a mi hijo en
esta calle principal y él se pasará el día entero clamando, "limosna, limosna, limosna."
Y las personas Orientales se darán cuenta de que tiene el turbante vestido y dirán,
"Oh, es un hombre culto, es un hindú, es un hijo educado de padre rico. No es un
mendigo pobre, no está mendigando pan - ¿no ves que tiene el turbante? ¡pobrecillo!
Se pasa todo el día como un mendigo para mostrar su humildad." - Las personas que
entienden la cultura y la religión del Oriente comprenderán que este muchacho no
está haciendo eso por dinero, ni para llenar su estómago con unas pocas monedas
que pueda venir a recibir. ¡Nosotros los Orientales lo entendemos bien! Hay cientos
de personas así en ambos lados de estas avenidas o caminos principales, en las
ciudades y en las vías de tránsito. Adonde quiera que mires, ves cojos, ciegos,
leprosos, y enfermos incurables.
Hay muchos Occidentales como vosotros, que van al Oriente y que no entienden nada
acerca de nuestra cultura ni de nuestra religión, y lo que os suponéis está casi
siempre equivocado. Veis a estas personas incurables, a todos estos indigentes, y la
primera cosa que os viene a la cabeza hacer es enfocarles con vuestras cámaras de
fotos para enseñar sus retratos cuando volvéis vuestros hogares y a vuestros amigos.
Este hábito vuestro Occidental de tirar fotografías a todo lo feo y deteriorado o
enfermo y después difundirlas en Occidente no está bien visto en el Oriente. La gente
está resentida. ¿Por qué no os dedicáis a tirar fotografías a los sitios bonitos; a las
personas que lucen bien; a los elegantes monumentos y a las bellas ciudades? Es por
eso que todo el mundo en el Occidente tiene tan mala impresión del Oriente, y las
personas Orientales tan mala impresión de los Occidentales, porque el Oriental
solamente ve al Occidental con su cámara, captando imágenes de las peores cosas
del Oriente.
Por eso las personas del hemisferio Occidental vienen y ven a mi hijo mendigando, y
se piensan que está allí pidiendo dinero, y le ponen unas cuantas monedas en su
bolsa. ¿Te das cuenta? Los Occidentales no comprenden la manera de pensar
Oriental. Si entendieseis la manera de pensar Oriental, comprenderíais que este
muchacho no se encuentra allí mendigando dinero, sino esperando su sanidad. Mi
propósito viniendo aquí al Occidente es abriros el entendimiento y educaros en cuanto
a las costumbres de la gente en el Oriente, para que podáis comprenderla, y una vez
que entendáis a su gente, entonces podréis entender mejor la Biblia. Yo soy lo que se
llama un mercader cultural y espiritual, y no estoy aquí representando a ninguna
denominación, sino simplemente para traeros a la Biblia y la verdad.
Así, pues, al final de la tarde, voy hasta la avenida a buscar a mi hijo, lo monto en mi
coche, y si tiene algunas monedas en su bolsa, recojo ese dinero antes de llevarme a
mi hijo a casa, y se lo doy a los que son verdaderamente pobres. Claro que estamos
rebosando de personas realmente pobres en el Oriente, por supuesto, de la misma
manera que vosotros aquí en el Occidente. En América, es posible que no mendiguéis
abiertamente, pero los tenéis por las calles muchas veces intentando vender lo que
raramente alguien compra, o lavando los cristales de los coches en los semáforos, o
de miles de otras maneras. Lo que verdaderamente están haciendo es mendigar, pero
a escondidas y disimuladamente, queriendo aparentar que venden algo o que prestan
algún servicio. La gente raramente se lleva el lápiz o el objeto que vende el ciego, la
gente le dejan la moneda y se marchan; esa es la manera de mendigar en el
Occidente, nada más.
Ellos podrían haberle dado algunas monedas, pero no, porque sabían el verdadero
motivo por el cual este hombre estaba allí. Ellos hablaron de una manera muy
típicamente Oriental cuando le dijeron, " No tengo oro ni plata," lo que
verdaderamente le estaba diciendo Pedro y significaba era: "Por un millón de dólares
que te diera no lograrías tener un par de piernas como las que tu quieres, y de lo que
tú necesitas realmente, mi querido amigo, es de un nuevo par de piernas.
Entendemos bien lo que te ocurre - el oro y la plata no te pueden dar esas nuevas
piernas que tú buscas." Por eso le dijo Pedro, "Míranos," y cuando fijó su vista en
ellos, le dijo, "!En el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda!!" Y él se puso
de pie y comenzó a andar.
Una vez que este hombre cojo fue sanado, no se fue para su casa y se puso a dormir,
sino que siguió a Pedro y a Juan. Muchos de nosotros, después de recibir la salvación
de Jesucristo, nos ponemos a dormir espiritualmente. Vamos a la iglesia los domingos
por la mañana, sí, pero no andamos consistentemente en Cristo momento a
momento. Ese es el motivo por el cual no damos testimonio ni tenemos poder.
¡Estamos desprovistos del poder cristiano porque SIMPLEMENTE NO ANDAMOS
CON CRISTO!
Así, pues, yo te recomiendo que vayas a los países Orientales y que aprendas
acercas de estas cosas, y que después vuelvas y se las enseñes a tu gente. Pero lo
que sucede normalmente es exactamente lo contrario. En vez de ir y aprender alguna
cosa, generalmente los Occidentales van pensando más en enseñarnos alguna cosa.
Nosotros los Orientales nos sentimos satisfechos de que vengáis, pero también
debíais venir a saber algunas cosas y a aprender, pero muy a menudo lo que ocurre
es que los occidentales salen del Oriente sin haber aprendido nada de nada. Pues en
vez de venir pensando venís a enseñarles algo a los nativos orientales de India,
debíais venir para aprender algunas cosas que después podríais llevaros con vosotros
y enseñar a los nativos de vuestros países. Hay muchas personas a las que no les
gusta la manera como soy, porque hablo así, de esta manera tan clara. Pero es que
yo he venido para hablaros así, ese es precisamente mi trabajo. La verdad es que si
quieres conocer los antecedentes religiosos de la Biblia, entonces tienes que
acercarte primero al Oriente para poder obtenerlos. Seamos humildes y vayamos al
sitio correcto donde se aprender religión y filosofía.
Otro de los lugares donde los mendigos van buscando sanidad para su enfermedad
incurable, además de junto al camino principal y a las puertas del templo, es a las
aguas santas, que generalmente son ríos considerados sagrados. Por ejemplo, a las
orillas del Ganges, del Éufrates y del Tigris, cientos de mendigos se agolpan en sus
márgenes esperando que sus aguas se agiten. Durante miles y miles de años, de
generación en generación, la gente en el Oriente siempre ha estado convencida de
que una de las formas de obtener sanidad se encuentra en esperar en las márgenes
de los ríos considerados sagrados, y bañarse en sus aguas cuando están agitadas.
Muy raramente se obtiene la sanidad por este medio, sin embargo, esta es la única
esperanza a la cual se aferran y que poseen.
Tú no tienes que ponerte a rezar a Dios como un parásito y clamarle, "Señor, Señor,
Señor, por favor, !llévame al cielo! Señor! porque ni soy útil ni bueno aquí."
¡Este tipo de cristiano es un parásito! ¡Nosotros hemos re-nacido para triunfar ahora y
aquí! ¡Hemos sido hechos victoriosos aquí!!! ¡Ya vivimos la vida eterna ahora y aquí!!!
¡Hemos re-nacido para amar ahora y aquí!!! ¡Somos más que vencedores por medio
de Cristo Jesús ahora y aquí!!! - Si nosotros no ejercitamos ni manifestamos el poder
de Cristo en nosotros, eso se debe a que estamos embebidos de miedo y llenos de
miedo. Temerosos de morir. Y eso es por lo que las personas no se acercan a Cristo -
porque no ven ninguna manifestación ni testimonio de su vida resucitada en nosotros.
Cuando un hombre quiere luchar contra otro, o quiere declararle la guerra, o quiere
defender a alguien, se pone su capa a sus espaldas y se la ata a su cuello. Eso le
permite mantener sus brazos desnudos y libres para poder luchar. En Isaías 52:10, la
Biblia dice, "Jehová desnudó su santo brazo ante los ojos de todas las naciones..."
"Dios desnudó su santo brazo" quiere decir que Dios está listo y dispuesto para sanar
y para defender a todos cuantos ha llamado hacia Él. Se ha puesto Su capa a Sus
espaldas. Sus manos son muy poderosas; Sus manos se encuentran libres para
salvar todo aquel que se le acerque, tanto para salvar como para sanar. ¿Ves cómo
son las cosas en el Oriente?
Así, pues, los judíos se visten este tipo de capa, y el ciego Bartimeo tenía una capa de
este tipo. Aunque fuese ciego, aun así se vestía diariamente esta capa mientras
mendigaba, para que las personas pasando pudieran decir, "Oh mira este hombre. Es
un buen hombre, una persona educada y con cultura. No es un pobre cualquiera. Está
allí buscando sanidad." Eso es lo que la capa quiere decir en Palestina; es lo mismo
que significa el turbante en la India. Nosotros en el Oriente somos identificados por la
ropa que vestimos. El ciego Bartimeo se vestía su capa para identificar su posición
social, su dignidad. Pero cuando Jesús lo mandó llamar, él arrojó de sí su capa -
Jesús no le dijo que arrojase su capa, lo hizo sin que nadie se lo pidiera. Jesús le
preguntó, "¿Qué quieres que te haga?" Y Bartimeo le respondió: "Señor, que reciba
mi vista."
¡Qué placer más grande debió darle a Jesús el tiempo que pasó con este hombre, le
debió gustar el hecho de que arrojase de sí esta capa de dignidad y de prestigio! -
Este hombre, se vestía habitualmente su capa para que las personas le reconociesen
su debido respeto, siempre la llevaba consigo, sin embargo, antes de presentarse
ante Jesús, la arrojó de sí mismo para fuera, ¿por qué? - él podía haberse acercado
con la capa y decirle: "Yo soy hijo de una gran casta, ¿sabes?, Nunca le hice agravio
a nadie, Señor, siempre he hecho lo bueno y recto." ¡La gente hoy en día habla así!
Dicen que cumplen hasta con el sermón de la montaña, que van a la iglesia cuando
pueden, y que nunca le hacen mal a nadie. Son muy sinceros. Aquí en América, hasta
se enfadan si dudas y les preguntas si son cristianos, la enfadada respuesta que dan
es: "¿Pues claro, qué te crees que soy?, ¿Chino?!!" - Es que, porque HAN NACIDO
EN AMÉRICA, creen que la mayor parte de la gente, deben pensar asumir que son
cristianos. Sin embargo eso no es verdad. Hay muchos rabinos judíos nacidos en
EEUU, ¿No es cierto? - y sin embargo, ¿no son cristianos, verdad? ¡claro que no! -
Un hombre no es cristiano porque vaya a la iglesia - así como tampoco es cristiano
por haber nacido en la puerta de al lado de la iglesia. - ¡UN HOMBRE SOLO ES
CRISTIANO CUANDO RENACE! y "renacer de nuevo" significa aceptar a Jesucristo
individual y personalmente, es decir en tu corazón, "Señor Jesús, yo soy un pecador,
y tú moriste por mi pecado. Así que entra en mi corazón y sálvame, Señor, gracias."
Cuando haces esto, pasas a ser salvo y eres renacido. En el mismo instante que
crees, renaces. La Biblia dice, "cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo." Hechos
16:31. Eso es lo que significa ser cristiano. Eso es por lo que soy cristiano, porque he
hecho esto.
A la India llegaron cristianos muchos años antes que a Europa. Sin embargo, la India
no proclama ser un país cristiano. Sí, hay cristianos en India; sin embargo la India no
es una nación eminentemente cristiana. En India escuchamos hablar de Cristo 60
años antes que en Europa a través de S. Tomás, el discípulo de Jesús, pero aunque
la India oyese hablar de la historia del Evangelio a través suyo, sus habitantes no
fueron salvos. Oír hablar de la historia del Evangelio y escuchar acerca del Señor
Jesucristo es una cosa, ¡oír, y creer, y aceptar a Jesucristo como Señor y salvador es
otra muy distinta! Multitudes de personas en América han oído hablar acerca de
Jesús, y sin embargo no son cristianos, ¿por qué?, pues porque no han aceptado a
Jesucristo. ¡No se puede ser cristiano sin aceptar a Jesucristo! Eso es lo único que
hace ser a una persona un cristiano.
¡Ciego como era, Bartimeo tenía mucha sabiduría y sentido común! se debió decir a sí
mismo: "¿Cómo voy a acercarme yo del Rey de reyes y Señor de señores
mostrándome justo, o con mi dignidad y dándome de importante? Todas estas cosas
las tengo por basura y no son más que viejos harapos. Iré ante su presencia y me
humillaré delante de Jesús." - Todo aquello que le parece justo a los ojos del mundo y
de la humanidad, todo lo que le parece bueno a nuestra sociedad, no son más que
viejos harapos al parecer de Dios. La Biblia dice, "!Porque todos nosotros somos
como cosas impuras, y toda nuestra justicia como sucios harapos! Isaías 64:6. Así es,
porque Dios no mira las apariencias sino al corazón. ¿Lo ves? ¡Y éste hombre,
Bartimeo, creyó en su corazón que no sería bueno presentarse ante el Rey de reyes,
el salvador de la humanidad, todo vestido en sus sucios harapos de su propia
importancia social, de su propia justicia! ¡Él se persuadió en su corazón que ganaría
una capa nueva de justicia de manos de Jesucristo, además de su sanidad!
Cada noche, en vuestras reuniones, observé que el Pastor pide a la gente que se
acerque para ser salva. Todas las noche requiere que se dé un paso al frente y que
ores con ellos. ¿Cuántos son los que se acercan? Aunque no sea profeta puedo
decirte aquellos que están gozosos, felices y contentos en su interior, porque lo que
habita en su interior, eso es lo que manifestará en su exterior el hombre. Hay
demasiadas personas aquí que tienen un complejo de superioridad muy grande y se
sienten muy importantes en sí mismos, y satisfechos con su propia justicia, pero que
son miserables, y están oprimidos y cargados de preocupaciones y fardos y
problemas, y sin embargo no se acercarán para ser salvos, y ¿por qué? a causa del
miedo - miedo de lo que la gente pueda decir si dan un paso en frente hasta el altar.
Tus pensamientos te dicen cosas tales como, "! Eh! ¡Mira! tu eres un miembro de tu
iglesia, ¿qué es lo que diría fulanito si vas ahora ahí en frente para ser salvo? ¿Qué
es lo que van a decir mis clientes? ¿Qué van a decir mis vecinos cuando descubran
que di un paso en frente para ser salvo? Estos son los tipos de temores que te están
manteniendo alejado de Jesucristo, y alejado del gozo y la paz de un hombre a quien
cuyos pecados les han sido perdonados. ¡Le prestas atención a esas estúpidas ideas
de tu mente, y te dejas robar y sacar fuera de la Palabra de Dios!
Pero el ciego Bartimeo no se vio privado por ninguna estúpida idea de estas. Le dio
igual su propia importancia, no se importó con su justicia propia. No se importó un
comino con nada, excepto con que allí había un hombre, Jesús de Nazaret, que le
podría abrir sus ojos si quisiese. Iba a encontrase con un hombre que podía hacer, lo
que su capa no podía. Oiré lo que Jesús tenga para decirme, pensó Bartimeo, antes
que a cualquier doctor, o ingeniero o sabio hombre, porque Jesucristo puede librarme
y hacerme libre, y los demás pueden solo proferir insultos. Los demás solo podrán
abrumarnos con su propia importancia y su propia justicia, PERO CRISTO PUEDE
HACERNOS LIBRES.
Tú has echado de ti tu yugo. Tú estás listo, tú estás preparado; "Ve, y como creíste te
sea hecho, tu fe te ha salvado." Fue la fe lo que hizo que Bartimeo arrojase de sí su
propia importancia y su justicia propia, su amor a sí mismo, su temor a lo que los
demás dirían y su preocupación acerca de como le mirarían. En América, las
personas no se avergüenzan si alguien los encuentra asistiendo a un juego de futbol,
o si los ven en la mesa del billar, pero se avergüenzan si alguien los encuentra dando
un paso en frente acercándose a Jesucristo para ser salvos. ¡Oh, Dios mío!! ¡Ten
misericordia de nosotros esta noche!!!
Echad fuera de vosotros el viejo hombre de temor, y vestíos del nuevo hombre de fe,
y acercaos a Jesucristo, ¡claro que puedes hacerlo, porque Jesucristo es tu ayudador!
Acércate andando y ven en frente hasta aquí esta noche, con las palabras de aquel
gran himno en tus labios, "Just as Im without one plea, but that Thy blood was shed for
me, and that Thou bidd´st me come to Thee, O Lamb of God! I come, I come."
Bartimeo recibió su vista, pero tuvo que desvestirse de sí mismo primero. ¿Nos
hemos vaciado esta noche de todo el sucio y polvoriento auto impuesto hombre hecho
de temor, para venir delante de él esta noche? - Tú no tienes por qué ser miembro de
esta iglesia aquí, tú puedes asistir a tu propia iglesia. Yo estoy predicando aquí, y soy
un Obispo de la Iglesia Ortodoxa Oriental, así que, ¿de qué tienes miedo? ¿Estás con
miedo de que mi iglesia me expulse si se entera que estoy predicando aquí? ¡No
señor!!! Yo no tengo miedo de mandar a la basura mi religión con su alto precio para
acercarme a la CRISTIANDAD. ¡Yo temo a Dios primero, y a nadie más, porque yo no
tengo tiempo para tenerle miedo a nadie!