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El Ciego Bartimeo

El documento analiza el relato bíblico de Bartimeo, un ciego que clama a Jesús por misericordia y es sanado, destacando la importancia de seguir a Jesús después de recibir la vista. Se enfatiza que muchos creyentes no caminan en el camino de Cristo, y se critica la traducción de términos bíblicos que no reflejan adecuadamente las costumbres orientales. Además, se menciona que muchos mendigos en Oriente buscan sanidad en lugar de dinero, lo que resalta la necesidad de entender el contexto cultural para interpretar correctamente las Escrituras.

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El Ciego Bartimeo

El documento analiza el relato bíblico de Bartimeo, un ciego que clama a Jesús por misericordia y es sanado, destacando la importancia de seguir a Jesús después de recibir la vista. Se enfatiza que muchos creyentes no caminan en el camino de Cristo, y se critica la traducción de términos bíblicos que no reflejan adecuadamente las costumbres orientales. Además, se menciona que muchos mendigos en Oriente buscan sanidad en lugar de dinero, lo que resalta la necesidad de entender el contexto cultural para interpretar correctamente las Escrituras.

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EL CIEGO BARTIMEO (Orientalismos) - Por Bishop KC

Pillai
Por Claudia Juárez - julio 12, 2011
Vamos al evangelio de Marcos capítulo 10, comenzando en el versículo 46 y vamos a
leerlo hasta el final. "Entonces vinieron a Jericó; y al salir de Jericó él y sus discípulos
y una gran multitud, Bartimeo el ciego, hijo de Timeo, estaba sentado junto al camino
mendigando. Y oyendo que era Jesús nazareno, comenzó a dar voces y a decir:
¡Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí! Y muchos le reprendían para que
callase, pero él clamaba mucho más: ¡Hijo de David, ten misericordia de mí! Entonces
Jesús, deteniéndose, mandó llamarle; y llamaron al ciego, diciéndole: Ten confianza;
levántate, te llama. Él entonces, arrojando su capa (prenda- en la versión inglesa), se
levantó y vino a Jesús. Respondiendo Jesús, le dijo: ¿Qué quieres que te haga? Y el
ciego le dijo: Maestro, que recobre la vista. Y Jesús le dijo: Vete, tu fe te ha salvado. Y
en seguida recobró la vista, y seguía a Jesús en el camino."

Así que recibió su vista, no se fue a dormir, ¡sino que siguió a Jesús en el camino!
Muchos de nosotros recibimos la vista, y tal vez, algunos la vista física también, y se
nos olvida después todo; pero este hombre en cambio siguió a Jesús "en el camino."
A mí me encantan estas palabras y me gustaría hacer un comentario al respecto para
mi propio beneficio y edificación. Muchos de nosotros que hemos sido salvos desde
hace tal vez 20 o 30 años, no andamos en el camino con Jesús. Andamos en nuestro
"propio camino," pero en los domingos por la mañana o los domingos por la tarde
cuando hay un programa o reunión especial, entonces intentamos "andar en el
camino." Cualquier otro camino, que no sea "EL CAMINO," es el camino del hombre.
La razón por la que tenemos tantas miserias y tantos temores se debe a que, en el
momento en que fuimos salvos, no andamos simplemente en el camino, conforme se
nos ha dejado dicho por Su palabra, en Su libro. Este es el motivo por el cual caemos
en todo tipo de enredos en este mundo. Así que esta noche, como resultado de este
encuentro, espero que todos nosotros acabemos andando en "el camino." Si se nos
iluminan los ojos de nuestro entendimiento de alguna manera especial como resultado
de este tiempo en que nos junta Dios esta noche, deberíamos determinadamente
andar en "el camino."
Volviendo ahora al versículo 50, "Él entonces arrojando su CAPA, se levantó y vino a
Jesús." Te debes estar preguntando, "¿Por qué no admito la palabra - Prenda?"
(Prenda es como traduce la palabra "capa" la King James Versión. N. T.) La razón se
debe a que la palabra "prenda” (Garment) puede referirse a cualquier parte de mi
vestuario; puede referirse a mi camiseta, o a mi jersey, o a mi corbata. Puede ser un
abrigo o un vestido. Así que la palabra "prenda" puede ser cualquier cosa. Sin
embargo una "capa” (robe) (En la versión Reina- Valera está correcta. N. T.), se
refiere a una pieza en particular: a la capa.

¿Por qué algunas veces digo cosas que parecen contradictorias a las que se
exponen en la Biblia? Algunos de vosotros, os habréis dado cuenta de que trato de
sacar lo que está expuesto en la Biblia y lo sustituyo por algo diferente. Ya expliqué
esto anteriormente muchas veces, pero te diré lo siguiente, que los traductores de la
Biblia fueron todos personas Occidentales, que no entendían las costumbres de los
Orientales, y le dieron una traducción literal del idioma arameo, al griego, o entonces
del hebreo al griego, y del griego al inglés. Por tanto, cuando las personas que
traducían no conocían las costumbres de la tierra, por eso cada una de las palabras
para ellos tiene muchos significados. Para probar este punto, tenemos un pasaje en la
Biblia que acaba de venirme a la memoria y voy a recordarte. Juan el Bautista le dijo a
los Fariseos que vinieron a bautizarse al Jordán, "Oh, generación de víboras, ¿quién
os enseñó a huir de la ira venidera?" (Lucas 3:7). Este pasaje debería leerse así, "Oh,
generación de escorpiones," no de víboras. No tiene sentido así, diciendo los
traductores que es "víboras."

Yo obtengo mi información proveniente del uso cotidiano de la lengua de las personas


entre las cuales he nacido y crecido, y no en los comentarios, que están llenos de
incertidumbre, porque los autores de los comentarios solamente suponían lo que
dijeron. Por tanto, te puedes fiar de mi información, porque yo no voy a engañarte, y
esta información que tú recibas de mi, hará que la Biblia sea más clara y real y más
maravillosa para ti. Así que aquí debería leerse: "Oh generación de escorpiones," en
vez de "generación de víboras." Ese es el lenguaje que utilizamos. Ese fue el mismo
que utilizó Juan el Bautista. Aquel que mi abuelo utilizó, y aquel es el mismo lenguaje
que uso yo cuando estoy en el Oriente.
Hay dos tipos de escorpiones en el Oriente, ¿sabes? Los escorpiones negros, que
son raros, preciosamente raros, y los escorpiones azules, que son muy numerosos.
Juan el Bautista se refería a los escorpiones negros, porque en orden al uso de la
expresión, "Oh generación de víboras," siempre te estás refiriendo al escorpión negro.
Ahora bien, el escorpión negro tiene una tendencia muy particular - en el momento de
su concepción, el padre muere; y cuando el escorpión nace, la madre muere. La
madre muere porque el escorpión, desde el interior, come su salida hasta el exterior
de la madre. Durante el tiempo que se pasa comiendo la salida, y se hace un pequeño
escorpión, la madre muere. Esa es la razón por la cual hay tan pocos escorpiones
negros, porque los padres mueren cuando las crías son concebidas, y las madres
cuando nacen. Así que, en el Oriente, a los que son impíos, poco religiosos, que solo
piensan en comer, de mente materialista, y que nunca piensan en Dios, entonces les
llamamos generación de escorpiones. ¿Por qué? Porque un escorpión nace hecho un
huérfano. El escorpión no tiene quien le guíe y le enseñe. Así es el hombre que no
tiene espíritu - es como un escorpión sin luz alguna, sin sabiduría, sin verdad, sin
aprendizaje y sin espiritualidad. Así como el escorpión negro nace huérfano, así es el
hombre que viene a este mundo y que no aprende las cosas del Espíritu. Nosotros
denominamos a estos hombres una "generación de escorpiones," Tales hombres son
solamente barrigas pensantes; comen, comen, comen, se van a dormir y mueren. No
tienen espiritualidad alguna - nadie les guía - son huérfanos espirituales.

En Hechos 28:3, la Biblia nos cuenta acerca del incidente de Pablo con una víbora -
ésta si era una víbora real, y no se está refiriendo a un escorpión. Así que, ¿te das
cuenta?, para poder traducir correctamente, tienes que conocer bien el contexto y las
circunstancias de la lengua y las condiciones en que se está empleando. Esto es
cierto, porque en la lengua aramea UNA PALABRA puede tener CUATRO diferentes
significados. Así que si eres Oriental, tú sabes a cuál de esas cuatro palabras se está
refiriendo cuando hay una cierta fraseología que está siendo utilizada de acuerdo a
ciertas condiciones. Si tú naciste en el Occidente, a la hora de traducir la palabra
aramea, no sabes a cuál de esas cuatro se refiere y no sabrás cuál de ellas escoger, y
te decidirás por la que mejor te parezca a ti. Así es como se ha hecho en la Biblia
revisada. Ellos la revisaron, pero no te dieron la información que tú pretendías. ¡Ve
nuevamente a este pasaje de la Escritura y procura a ver si te da esta información en
tu Biblia revisada! ¿Por qué no te dicen nada? ¡Pues porque no lo saben, y además,
porque tampoco les interesa saberlo! La actitud que tienen puede resumirse así:
"Mantengamos a la pobre gente ignorante, porque ellos no entienden nada, de todas
formas." Ha llegado el tiempo de que seamos iluminados, despertados, vivificados -
para conocer realmente la verdad. "Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres,"
dijo Jesús. (Juan 8:32).

Volvamos al versículo 50 de nuevo, "Y él, entonces, arrojando su capa, se levantó, y


vino a Jesús." Arrojo de sí su CAPA, se levantó, y vino a Jesús. Voy a explicarte por
qué es una "capa" y no una "prenda" (como dice en la versión Inglesa), y voy a
probártelo de acuerdo con la Palabra de Dios. Así que el ciego Bartimeo se sentaba al
borde "del camino" mendigando. En uno de esos días, Jesús iba pasando por aquel
lugar, y aunque él no podía verlo pasar, si podía oírlo y oír a las multitudes. A
cualquier parte donde Jesús se dirigía, siempre iban con él miles de personas gritando
y cantando: "Hosanna, Hosanna," y Jesús.

En los países Orientales, una persona importante, un gran hombre, nunca anda solo.
Adonde quiera que Mahatma Gandhi iba, había siempre miles y miles de personas
alineadas a lo largo de centenas de kms en los caminos, solo para verlo pasar por allí.
Muchas personas se dirigían a pie descalzos durante dos días seguidos, solo para ver
pasar a Gandhi en el tren. Así, que, en el tiempo de Jesucristo, por donde quiera que
fuese, debía haber tantas personas yendo con él, que hasta las ciudades vecinas oían
decir por dónde estaba pasando.

Cuando Jesús estaba pasando cerca de él, este hombre ciego, que se llamaba
Bartimeo, comenzó a llamarlo, "Jesús, hijo de David, ten misericordia de mí." Y hubo
muchos alrededor de él que le dijeron, "Hey, tú, cállate," sin embargo él no se cayó,
porque estaba convencido de que esta era su gran oportunidad. ¡Jesús estaba en ese
momento pasando y era el único que podía darle su vista! A Bartimeo no lo detendría
nadie. ¡Más y más fuerte clamaba!

Cuando le pidas algo a Dios, no te quedes solo pidiéndole siempre la misma vieja
cosa, sino que dale gracias a Dios, y actúa como si lo hubieras recibido, así obtienes
lo pedido. Jesús dijo, "Todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis y os
vendrá." (Marcos 11:24). O Jesús está diciendo la verdad, o está mintiendo cuando
dice esto. Una de dos. Y yo creo, y sé por experiencia, que ESTÁ diciendo la verdad.
Cuando no tienes respuestas a tus oraciones, no digas que Dios es un mentiroso, sino
espera pacientemente, mantente agradecido a Dios por lo que vas a tener. ¡Y
entonces de repente, aparecerá, en una mayor escala de lo que tú te suponías!

Así que el ciego Bartimeo estaba convencido solo de que Jesús podría darle su vista,
y de que aquella era su gran oportunidad. Nadie le impediría alcanzar lo que se
propuso. Clamó a gran voz, diciendo: "Jesús, hijo de David, ten misericordia de mí."
“Jesús se paró en el acto, por supuesto! "Aquel que viene a mí, yo no le echo fuera."
había dicho anteriormente, en Juan 6:37. Así, pues, siendo como era, se paró en el
acto, así que oyó al ciego Bartimeo llamándole. Jesús no hacía caso de la opinión de
la mayoría; ni convocaba reuniones de comité y les decía: "Ahora bien, compañeros,
tenemos aquí a este muchacho, ¿debo hacer algo por éste pobre hombre ciego? A
ver, a ver - todos los que estén a favor de un milagro que levanten la mano; los que
se opongan que la mantengan bajada."

Solo porque todo el mundo lo hace, o porque todo el mundo piensa de una manera,
no significa que sea correcto. Nosotros muchas veces seguimos la corriente de la
mayoría, pero no deberíamos hacerlo; ¡deberíamos andar de acuerdo a la Palabra de
Dios! En América, y en casi todo el Occidente, todo se rige por la mayoría; y tenemos
comités de gente para esto y comités para aquello. Solo tenemos comités, comités,
comités, pero solo un poquito de Cristo. Debemos tener más de Cristo y menos
comités. Debemos tener más oraciones y menos organizaciones.

Así que cuando Jesús oyó al ciego Bartimeo llamarle, se paró en el acto y mandó que
le llamasen. Cuando Jesús les dijo que fueran y le llamasen, el ciego Bartimeo no
sabía como acercarse, claro, pero algunas de las personas se le acercaron y le
dijeron, "Anímate, te está llamando." Entonces, "arrojando su capa, se levantó y vino a
Jesús" Jesús no le dijo que arrojase su capa antes de ir a él; ni sus discípulos le
dijeron, "Mira, pórtate bien y sé un buen chico, y arroja tu capa, y ven," ¡No! ¡sino que
arrojar su capa fue una iniciativa propia! ¿Por qué lo haría? ¿Cuál es el significado
que tiene echar fuera o arrojar la capa? Muy bien, vamos a verlo ahora.
Antes de comenzar a comprenderlo, permíteme situarte en el Oriente y déjame que te
haga un retrato de este hombre, Bartimeo. Por supuesto que yo no vi nunca a este
hombre, pero la tierra de la cual se habla en el relato sí la conozco y me dice muchas
cosas acerca de él. La escritura dice que se sentaba "al borde del camino
mendigando," y además, que arrojó su capa. Estos dos hechos puede que no
signifiquen mucho para ti, pero de acuerdo con las costumbres Orientales, a mí me
cuentan muchas más cosas acerca de Bartimeo de las que tú piensas.

Cuando tú llegas a Oriente, te encuentras con muchos más mendigos allí,


aparentemente, de los que te encuentras en Occidente. Ahora, quiero hacerte
recordar lo siguiente. Cuando vas a Palestina, Egipto o India, te encuentras con
muchos mendigos en ciertos y determinados lugares. Hay muchas personas en el
Occidente que piensan, que todos estos mendigos son personas pobres, y de que ese
es el motivo por el cual están mendigando, ¡PERO ESO NO ES VERDAD! La mayoría
de los mendigos que se sientan en ciertos lugares y piden limosna no están allí
pidiendo dinero. Se encuentran allí, con aquella actitud de mendigar, porque están
buscando la sanidad sobre alguna enfermedad incurable. Según la filosofía Oriental,
tanto si se es hindú, o mahometano o judío, si a un hombre le da una enfermedad
incurable, y los doctores lo han desahuciado, entonces se vuelve un mendigo, no
buscando dinero, sino sanidad.

Suponte que yo tengo un hijo que es ciego. No nació ciego, sino que se volvió ciego, y
que yo ya lo haya llevado a los mejores doctores de India. Y que los doctores
finalmente me dicen: "Hemos hecho todo lo que hemos podido por tu hijo, no
podemos hacer ya nada más. Solamente Dios puede sanar a tu hijo." Si se te ha
diagnosticado una lepra incurable, o tu mujer ha contraído una enfermedad incurable,
entonces el único recurso que te resta es Dios. Y entonces, de acuerdo a la religión, y
para obtener el favor y la simpatía de Dios, debes comenzar a mendigar. Debes
comportarte como un mendigo.

Cuando te comportas como un mendigo, entonces has perdido todo el respeto por ti
mismo. No tienes amor propio ninguno, pierdes toda tu posición social, y llegas a ser
el más humilde de los humildes, cuando te comportas como un mendigo. Y entonces
Dios, a través de Su misericordia, puede darte sanidad, de alguna manera, a través
de un hombre santo. Este es el tipo de enseñanza que se imparte en el Oriente.

Así que, por la mañana, me pongo a vestir a mi hijo ciego de acuerdo con la casta a la
cual pertenece, y lo pongo en mi coche. Si es un hindú, le pongo un turbante en la
cabeza, y le visto ropas que condigan con su condición social, y así, aunque no pueda
ver, sin embargo las personas que lo vean cuando pasen junto a él le tendrán el
debido respeto, y no le insultarán. También le pondré una bolsa de lana en su mano y
le llevaré en mi automóvil a uno de tres sitios. Los tres lugares donde los mendigos
van se sitúan, junto al camino de entrada de la ciudad o principal, donde se
encontraba el ciego Bartimeo; a las puertas del templo, o a la orilla de los ríos
sagrados. Miles de personas pasan diariamente por estos tres sitios, y oramos para
que un hombre santo pase por mi hijo por uno de estos tres sitios y, mientras que
pase, su sombra al menos pueda tocar en mi hijo y le sane. Y así, esperando y
confiando en que Dios pueda en Su misericordia sanar a mi hijo a través de un
hombre santo, y con esta esperanza y fe y confianza, yo cojo a mi hijo por la mañana
y lo pongo junto al camino.

¿Y por qué "junto al camino"? Se trata del camino de entrada a la ciudad, y es que
ese camino principal es el lugar por donde pasan muchas caravanas. Miles de
personas se cruzan viajando por él durante el día y la noche. Si te sentases junto al
camino de una pequeña y estrecha calle, no podrías encontrarte con muchas
personas que estuviesen pasando, pero por una avenida principal pasan diariamente
miles de personas. Eso es por lo que el ciego Bartimeo se sentaba al borde del
camino (del camino principal). Así, pues, por la mañana temprano dejo a mi hijo en
esta calle principal y él se pasará el día entero clamando, "limosna, limosna, limosna."
Y las personas Orientales se darán cuenta de que tiene el turbante vestido y dirán,
"Oh, es un hombre culto, es un hindú, es un hijo educado de padre rico. No es un
mendigo pobre, no está mendigando pan - ¿no ves que tiene el turbante? ¡pobrecillo!
Se pasa todo el día como un mendigo para mostrar su humildad." - Las personas que
entienden la cultura y la religión del Oriente comprenderán que este muchacho no
está haciendo eso por dinero, ni para llenar su estómago con unas pocas monedas
que pueda venir a recibir. ¡Nosotros los Orientales lo entendemos bien! Hay cientos
de personas así en ambos lados de estas avenidas o caminos principales, en las
ciudades y en las vías de tránsito. Adonde quiera que mires, ves cojos, ciegos,
leprosos, y enfermos incurables.

Hay muchos Occidentales como vosotros, que van al Oriente y que no entienden nada
acerca de nuestra cultura ni de nuestra religión, y lo que os suponéis está casi
siempre equivocado. Veis a estas personas incurables, a todos estos indigentes, y la
primera cosa que os viene a la cabeza hacer es enfocarles con vuestras cámaras de
fotos para enseñar sus retratos cuando volvéis vuestros hogares y a vuestros amigos.
Este hábito vuestro Occidental de tirar fotografías a todo lo feo y deteriorado o
enfermo y después difundirlas en Occidente no está bien visto en el Oriente. La gente
está resentida. ¿Por qué no os dedicáis a tirar fotografías a los sitios bonitos; a las
personas que lucen bien; a los elegantes monumentos y a las bellas ciudades? Es por
eso que todo el mundo en el Occidente tiene tan mala impresión del Oriente, y las
personas Orientales tan mala impresión de los Occidentales, porque el Oriental
solamente ve al Occidental con su cámara, captando imágenes de las peores cosas
del Oriente.

Por eso las personas del hemisferio Occidental vienen y ven a mi hijo mendigando, y
se piensan que está allí pidiendo dinero, y le ponen unas cuantas monedas en su
bolsa. ¿Te das cuenta? Los Occidentales no comprenden la manera de pensar
Oriental. Si entendieseis la manera de pensar Oriental, comprenderíais que este
muchacho no se encuentra allí mendigando dinero, sino esperando su sanidad. Mi
propósito viniendo aquí al Occidente es abriros el entendimiento y educaros en cuanto
a las costumbres de la gente en el Oriente, para que podáis comprenderla, y una vez
que entendáis a su gente, entonces podréis entender mejor la Biblia. Yo soy lo que se
llama un mercader cultural y espiritual, y no estoy aquí representando a ninguna
denominación, sino simplemente para traeros a la Biblia y la verdad.

Así, pues, al final de la tarde, voy hasta la avenida a buscar a mi hijo, lo monto en mi
coche, y si tiene algunas monedas en su bolsa, recojo ese dinero antes de llevarme a
mi hijo a casa, y se lo doy a los que son verdaderamente pobres. Claro que estamos
rebosando de personas realmente pobres en el Oriente, por supuesto, de la misma
manera que vosotros aquí en el Occidente. En América, es posible que no mendiguéis
abiertamente, pero los tenéis por las calles muchas veces intentando vender lo que
raramente alguien compra, o lavando los cristales de los coches en los semáforos, o
de miles de otras maneras. Lo que verdaderamente están haciendo es mendigar, pero
a escondidas y disimuladamente, queriendo aparentar que venden algo o que prestan
algún servicio. La gente raramente se lleva el lápiz o el objeto que vende el ciego, la
gente le dejan la moneda y se marchan; esa es la manera de mendigar en el
Occidente, nada más.

En el Oriente, todo lo que se hace, se hace de acuerdo a la religión, y nuestra religión


está basada en nuestra vida social. En el occidente, la vida social es una cosa, y la
religión es otra muy distinta, sin embargo en el Oriente la vida social y la religión son
inseparables - eso es por lo que nosotros no podemos pensar nada que no esté de
acuerdo a nuestra religión. Espero que puedas comprender bien este asunto tan
importante. La religión en el Oriente es la vida de todo, y la vida de todo es la religión.
¡Tienes que tener bien en cuenta este punto para comprender a la gente y a las
costumbres Orientales! Nosotros, los orientales, estamos sumergidos en religión,
nuestros pensamientos están embebidos de religión. Vosotros, sin embargo, en el
Occidente, establecéis vuestros pensamientos de acuerdo a vuestra posición social
en la vida. Esta es la gran diferencia que existe entre el Oriente y el Occidente, pero a
mí me gustan tanto el Oriente como el Occidente.

El hecho de que el ciego Bartimeo estuviese sentado mendigando junto aquel


"camino", me dice, por tanto, que no estaba mendigando por dinero. Los mendigos
que verdaderamente piden comida en el Oriente se acercan a las puertas de las
casas. No llaman a la puerta, sino que golpean en el suelo con su bordón. Así
reconocemos que son mendigos, y entonces la mujer de la casa saldrá fuera y le dará
alguna cosa para comer. Pero el mendigo que frecuenta el "camino principal", así
como el que se sienta a las puertas del templo, esos son generalmente mendigos que
están buscando sanidad. ¿Cuáles son las puertas del templo? - las puertas del templo
son las que se encuentran a uno y otro lado atravesando el templo. Tal vez
encontremos unos cien en una de las puertas, y otros cien en la puerta del lado
opuesto. De esa manera, todos los que se dirijan al templo, tendrán que pasar por
ellos, porque ambas dan para entrar y salir del templo. Así que estos mendigos
incurables se sientan en las puertas del templo esperando ser sanados.

Tomemos como ejemplo el caso de Pedro y de Juan cuando se dirigían al templo,


como se relata en el Libro de Hechos. Allí se encontraron a la puerta con un hombre
cojo pidiendo limosna. Y Pedro le dijo, "No tengo oro ni plata; pero lo que tengo te
doy: En el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda." Pedro y Juan,
conociendo la manera de pensar Oriental y a los tales "mendigos" en el Oriente
comprendieron bien este caso.

Ellos podrían haberle dado algunas monedas, pero no, porque sabían el verdadero
motivo por el cual este hombre estaba allí. Ellos hablaron de una manera muy
típicamente Oriental cuando le dijeron, " No tengo oro ni plata," lo que
verdaderamente le estaba diciendo Pedro y significaba era: "Por un millón de dólares
que te diera no lograrías tener un par de piernas como las que tu quieres, y de lo que
tú necesitas realmente, mi querido amigo, es de un nuevo par de piernas.
Entendemos bien lo que te ocurre - el oro y la plata no te pueden dar esas nuevas
piernas que tú buscas." Por eso le dijo Pedro, "Míranos," y cuando fijó su vista en
ellos, le dijo, "!En el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda!!" Y él se puso
de pie y comenzó a andar.

Una vez que este hombre cojo fue sanado, no se fue para su casa y se puso a dormir,
sino que siguió a Pedro y a Juan. Muchos de nosotros, después de recibir la salvación
de Jesucristo, nos ponemos a dormir espiritualmente. Vamos a la iglesia los domingos
por la mañana, sí, pero no andamos consistentemente en Cristo momento a
momento. Ese es el motivo por el cual no damos testimonio ni tenemos poder.
¡Estamos desprovistos del poder cristiano porque SIMPLEMENTE NO ANDAMOS
CON CRISTO!

Si lees un poco más adelante en el Libro de los Hechos de los Apóstoles, en el


capítulo 5 versículo 15, te darás cuenta de que un poco después de que se diera la
sanidad de este mendigo a la puerta del templo, las personas comenzaron a sacar a
los enfermos a las calles y los ponían en camas y hamacas, para que al menos la
sombra de Pedro pudiese tocar al pasar sobre algunos de ellos y así poder sanarlos.
Por este pasaje de las escrituras puedes darte cuenta de la manera de pensar de los
orientales ¿no es cierto?

Y la manera de pensar Oriental de aquel tiempo es exactamente la misma que la


actual, funciona de la misma manera en los días de hoy como sucedía en los días de
Abraham, y como se hacía en los días de Jacob, o como ocurría en los días de Jesús.
Así sucede en mis días también. Nuestra gente es la misma, y nuestra manera de
pensar y de vivir está igualmente de acuerdo que entonces a nuestra religión. Si yo te
puedo confirmar todas estas cosas, no es solamente porque haya nacido en la India,
sino porque también he viajado mucho a través de todas estas tierras Bíblicas y he
podido comprobar todos estos puntos y detalles. Eso es por lo que puedo de forma
tan abierta y exacta exponerte todos estos hechos.

Así, pues, yo te recomiendo que vayas a los países Orientales y que aprendas
acercas de estas cosas, y que después vuelvas y se las enseñes a tu gente. Pero lo
que sucede normalmente es exactamente lo contrario. En vez de ir y aprender alguna
cosa, generalmente los Occidentales van pensando más en enseñarnos alguna cosa.
Nosotros los Orientales nos sentimos satisfechos de que vengáis, pero también
debíais venir a saber algunas cosas y a aprender, pero muy a menudo lo que ocurre
es que los occidentales salen del Oriente sin haber aprendido nada de nada. Pues en
vez de venir pensando venís a enseñarles algo a los nativos orientales de India,
debíais venir para aprender algunas cosas que después podríais llevaros con vosotros
y enseñar a los nativos de vuestros países. Hay muchas personas a las que no les
gusta la manera como soy, porque hablo así, de esta manera tan clara. Pero es que
yo he venido para hablaros así, ese es precisamente mi trabajo. La verdad es que si
quieres conocer los antecedentes religiosos de la Biblia, entonces tienes que
acercarte primero al Oriente para poder obtenerlos. Seamos humildes y vayamos al
sitio correcto donde se aprender religión y filosofía.

Otro de los lugares donde los mendigos van buscando sanidad para su enfermedad
incurable, además de junto al camino principal y a las puertas del templo, es a las
aguas santas, que generalmente son ríos considerados sagrados. Por ejemplo, a las
orillas del Ganges, del Éufrates y del Tigris, cientos de mendigos se agolpan en sus
márgenes esperando que sus aguas se agiten. Durante miles y miles de años, de
generación en generación, la gente en el Oriente siempre ha estado convencida de
que una de las formas de obtener sanidad se encuentra en esperar en las márgenes
de los ríos considerados sagrados, y bañarse en sus aguas cuando están agitadas.
Muy raramente se obtiene la sanidad por este medio, sin embargo, esta es la única
esperanza a la cual se aferran y que poseen.

En este contexto, en el quinto capítulo de Juan, cuando Jesús se dirigió al estanque


de Betesda, había allí un cierto hombre que llevaba 38 años esperando, dice el Libro.
Estaba esperando una oportunidad para ser el primero en meterse en el agua cuando
las aguas se agitasen, para poder ser sanado. ¿Puedes tú esperar algo de Dios
durante 38 años? ¡Yo creo que no! La mayor parte de nosotros si le pedimos algo a
Dios hoy, nos quedamos deprimidos si no obtenemos ahora lo que le acabamos de
pedir para mañana. Sin embargo, éste hombre llevaba pacientemente esperando 38
largos años. Y lo que la Biblia nos dice es que Jesús sabía cuánto tiempo llevaba
esperando; dice así, "Cuando Jesús lo vio acostado, y sabiendo que llevaba ya mucho
tiempo así..." Algunas de vosotras decís que lleváis orando 38 años por vuestros
maridos, pues bien, ¿Qué son 38 años para Dios, cuando mil años para Él son como
un día, y un día como mil años? - Mira, no te quedes nunca impaciente por nada. No
te quedes angustiada. Porque Cristo Jesús sabe muy bien desde hace cuanto tiempo
llevas deseando en tu corazón las cosas por las cuales le has pedido al Padre.

Jesús le preguntó, "¿Quieres ser sano?" y el hombre le respondió, "Señor, no tengo


quien me meta en el estanque cuando se agita el agua; y entre tanto que yo voy, otro
desciende antes que yo." Es decir, en vez de decirle, ¡Si! ¡quiero, quiero ser sano!
¡No! éste hombre lo que le presentó fueron sus quejas y fracasos a Jesús. Muchos de
nosotros, igual que hizo éste hombre imposibilitado, nos ponemos delante de Jesús a
presentarle nuestros fracasos y nuestras debilidades. ¡Mira! no importunes ni seas
pesado con Jesús mostrándole tus derrotas, ¡porque tus fracasos no son los fracasos
de Dios! - Olvídate del pasado y comienza siempre de nuevo en Cristo. Echa fuera de
ti, arroja de ti tus viejos pensamientos de fracaso, miedos, y temores y ansiedades, y
vístete del nuevo hombre en Cristo Jesús.
Una de las cosas que más aprendemos en el Hinduismo es que TÚ controlas TU
mente, y que TÚ controlas TU cuerpo, así que TÚ puedes mantener cautiva a TU
carne y a tus pensamientos. Porque TÚ eres el que manda, TÚ puedes decirle a Tu
mente, "Hey, mente, mírame, piensa solo como yo te digo, piensa de esta manera,
solo debes pensar en CRISTO JESÚS, y nada más." Eso es por lo que los hindús
podemos arrodillarnos y quedarnos orando por horas y horas seguidas sin nada que
nos perturbe ni distraiga, ni nos quite la concentración nada de lo que suceda a
nuestro alrededor. Pues igual, tú también le puedes decir a tu mente que no deje
pasar ningún pensamiento de temor, o duda, o de incredulidad, o de orgullo, ni de
apatía o de arrogancia, ni de ignorancia o de sectas, sino que puedes vestirte de los
pensamientos del nuevo hombre, de la mente de Cristo - ¡de pensamientos de amor,
de fe, de éxito, de victoria y de gozo siempre! ¡Oh Dios mío, qué gran enseñanza es
ésta!!!

Tú no tienes que ponerte a rezar a Dios como un parásito y clamarle, "Señor, Señor,
Señor, por favor, !llévame al cielo! Señor! porque ni soy útil ni bueno aquí."

¡Este tipo de cristiano es un parásito! ¡Nosotros hemos re-nacido para triunfar ahora y
aquí! ¡Hemos sido hechos victoriosos aquí!!! ¡Ya vivimos la vida eterna ahora y aquí!!!
¡Hemos re-nacido para amar ahora y aquí!!! ¡Somos más que vencedores por medio
de Cristo Jesús ahora y aquí!!! - Si nosotros no ejercitamos ni manifestamos el poder
de Cristo en nosotros, eso se debe a que estamos embebidos de miedo y llenos de
miedo. Temerosos de morir. Y eso es por lo que las personas no se acercan a Cristo -
porque no ven ninguna manifestación ni testimonio de su vida resucitada en nosotros.

Así, pues, el ciego Bartimeo se sentaba junto al camino principal mendigando. Y


cuando Cristo pasaba se puso a gritar, "Jesús, hijo de David, ten misericordia de mí,"
y no paraba de gritarle así a Jesús, porque se encontraba junto a aquel camino justo
con ese mismo propósito. Aquí la Biblia no nos dice durante cuánto tiempo se sentaba
en aquel lugar; podía llevar cincuenta años, yo no lo sé. Pero el hombre cojo en el
estanque llevaba esperando 38 años. Yo sé de personas que llevan esperando en
lugares así durante más de 35 años, y que todavía no han sido sanados.
Jesús mandó que lo fuesen a llamar. Y entonces él, arrojando su capa, se levantó y
vino hasta donde estaba Jesús. ¿Por que arrojó su "capa."? Esta capa es una prenda
de vestir que se ponen los palestinos para mostrar su dignidad y su prestigio. En
India, los hindús se visten un turbante sobre sus cabezas con ese mismo propósito,
para mostrar a los demás la casta a la cual proceden o pertenecen, su dignidad y su
prestigio. Los judíos en Palestina no se ponen un turbante, pero se visten una capa, y
mientras más largos sean los bordes de la capa, eso significa que más importante es
la persona. La capa es de color blanco, y a medida que la persona va andando, la
capa y sus bordes van arrastrándose por el suelo.

Cuando un hombre quiere luchar contra otro, o quiere declararle la guerra, o quiere
defender a alguien, se pone su capa a sus espaldas y se la ata a su cuello. Eso le
permite mantener sus brazos desnudos y libres para poder luchar. En Isaías 52:10, la
Biblia dice, "Jehová desnudó su santo brazo ante los ojos de todas las naciones..."
"Dios desnudó su santo brazo" quiere decir que Dios está listo y dispuesto para sanar
y para defender a todos cuantos ha llamado hacia Él. Se ha puesto Su capa a Sus
espaldas. Sus manos son muy poderosas; Sus manos se encuentran libres para
salvar todo aquel que se le acerque, tanto para salvar como para sanar. ¿Ves cómo
son las cosas en el Oriente?

Así, pues, los judíos se visten este tipo de capa, y el ciego Bartimeo tenía una capa de
este tipo. Aunque fuese ciego, aun así se vestía diariamente esta capa mientras
mendigaba, para que las personas pasando pudieran decir, "Oh mira este hombre. Es
un buen hombre, una persona educada y con cultura. No es un pobre cualquiera. Está
allí buscando sanidad." Eso es lo que la capa quiere decir en Palestina; es lo mismo
que significa el turbante en la India. Nosotros en el Oriente somos identificados por la
ropa que vestimos. El ciego Bartimeo se vestía su capa para identificar su posición
social, su dignidad. Pero cuando Jesús lo mandó llamar, él arrojó de sí su capa -
Jesús no le dijo que arrojase su capa, lo hizo sin que nadie se lo pidiera. Jesús le
preguntó, "¿Qué quieres que te haga?" Y Bartimeo le respondió: "Señor, que reciba
mi vista."
¡Qué placer más grande debió darle a Jesús el tiempo que pasó con este hombre, le
debió gustar el hecho de que arrojase de sí esta capa de dignidad y de prestigio! -
Este hombre, se vestía habitualmente su capa para que las personas le reconociesen
su debido respeto, siempre la llevaba consigo, sin embargo, antes de presentarse
ante Jesús, la arrojó de sí mismo para fuera, ¿por qué? - él podía haberse acercado
con la capa y decirle: "Yo soy hijo de una gran casta, ¿sabes?, Nunca le hice agravio
a nadie, Señor, siempre he hecho lo bueno y recto." ¡La gente hoy en día habla así!
Dicen que cumplen hasta con el sermón de la montaña, que van a la iglesia cuando
pueden, y que nunca le hacen mal a nadie. Son muy sinceros. Aquí en América, hasta
se enfadan si dudas y les preguntas si son cristianos, la enfadada respuesta que dan
es: "¿Pues claro, qué te crees que soy?, ¿Chino?!!" - Es que, porque HAN NACIDO
EN AMÉRICA, creen que la mayor parte de la gente, deben pensar asumir que son
cristianos. Sin embargo eso no es verdad. Hay muchos rabinos judíos nacidos en
EEUU, ¿No es cierto? - y sin embargo, ¿no son cristianos, verdad? ¡claro que no! -
Un hombre no es cristiano porque vaya a la iglesia - así como tampoco es cristiano
por haber nacido en la puerta de al lado de la iglesia. - ¡UN HOMBRE SOLO ES
CRISTIANO CUANDO RENACE! y "renacer de nuevo" significa aceptar a Jesucristo
individual y personalmente, es decir en tu corazón, "Señor Jesús, yo soy un pecador,
y tú moriste por mi pecado. Así que entra en mi corazón y sálvame, Señor, gracias."
Cuando haces esto, pasas a ser salvo y eres renacido. En el mismo instante que
crees, renaces. La Biblia dice, "cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo." Hechos
16:31. Eso es lo que significa ser cristiano. Eso es por lo que soy cristiano, porque he
hecho esto.

A la India llegaron cristianos muchos años antes que a Europa. Sin embargo, la India
no proclama ser un país cristiano. Sí, hay cristianos en India; sin embargo la India no
es una nación eminentemente cristiana. En India escuchamos hablar de Cristo 60
años antes que en Europa a través de S. Tomás, el discípulo de Jesús, pero aunque
la India oyese hablar de la historia del Evangelio a través suyo, sus habitantes no
fueron salvos. Oír hablar de la historia del Evangelio y escuchar acerca del Señor
Jesucristo es una cosa, ¡oír, y creer, y aceptar a Jesucristo como Señor y salvador es
otra muy distinta! Multitudes de personas en América han oído hablar acerca de
Jesús, y sin embargo no son cristianos, ¿por qué?, pues porque no han aceptado a
Jesucristo. ¡No se puede ser cristiano sin aceptar a Jesucristo! Eso es lo único que
hace ser a una persona un cristiano.

¡Ciego como era, Bartimeo tenía mucha sabiduría y sentido común! se debió decir a sí
mismo: "¿Cómo voy a acercarme yo del Rey de reyes y Señor de señores
mostrándome justo, o con mi dignidad y dándome de importante? Todas estas cosas
las tengo por basura y no son más que viejos harapos. Iré ante su presencia y me
humillaré delante de Jesús." - Todo aquello que le parece justo a los ojos del mundo y
de la humanidad, todo lo que le parece bueno a nuestra sociedad, no son más que
viejos harapos al parecer de Dios. La Biblia dice, "!Porque todos nosotros somos
como cosas impuras, y toda nuestra justicia como sucios harapos! Isaías 64:6. Así es,
porque Dios no mira las apariencias sino al corazón. ¿Lo ves? ¡Y éste hombre,
Bartimeo, creyó en su corazón que no sería bueno presentarse ante el Rey de reyes,
el salvador de la humanidad, todo vestido en sus sucios harapos de su propia
importancia social, de su propia justicia! ¡Él se persuadió en su corazón que ganaría
una capa nueva de justicia de manos de Jesucristo, además de su sanidad!

¡Un hombre no puede ganarse la simpatía ni la misericordia de Jesucristo si está lleno


de orgullo y se cree muy importante, o es arrogante, o cuando de manera ignorante se
comporta con arrojo y confianza en sí mismo! Tienes que arrojar de ti y echar fuera
todas esas capas cuando te acercas a él. Una persona tiene que decir, "Señor, Señor,
yo estoy vacío en mí mismo, en mi corazón, en mi mente. En todo lo mío. Ya he
arrojado a la basura mi orgullo y mi superstición y toda mi ignorancia. Yo vengo hasta
ti, Señor Jesucristo, fuente de aguas vivas. Echa de mí toda importancia y justicia
propia, Señor, porque solo me sirven de obstáculo en mi vida." - Eso es precisamente
lo que quiso decir el ciego Bartimeo cuando arrojó de sí su capa. ¡Dios mío! ¡Qué gran
decisión!

Cada noche, en vuestras reuniones, observé que el Pastor pide a la gente que se
acerque para ser salva. Todas las noche requiere que se dé un paso al frente y que
ores con ellos. ¿Cuántos son los que se acercan? Aunque no sea profeta puedo
decirte aquellos que están gozosos, felices y contentos en su interior, porque lo que
habita en su interior, eso es lo que manifestará en su exterior el hombre. Hay
demasiadas personas aquí que tienen un complejo de superioridad muy grande y se
sienten muy importantes en sí mismos, y satisfechos con su propia justicia, pero que
son miserables, y están oprimidos y cargados de preocupaciones y fardos y
problemas, y sin embargo no se acercarán para ser salvos, y ¿por qué? a causa del
miedo - miedo de lo que la gente pueda decir si dan un paso en frente hasta el altar.
Tus pensamientos te dicen cosas tales como, "! Eh! ¡Mira! tu eres un miembro de tu
iglesia, ¿qué es lo que diría fulanito si vas ahora ahí en frente para ser salvo? ¿Qué
es lo que van a decir mis clientes? ¿Qué van a decir mis vecinos cuando descubran
que di un paso en frente para ser salvo? Estos son los tipos de temores que te están
manteniendo alejado de Jesucristo, y alejado del gozo y la paz de un hombre a quien
cuyos pecados les han sido perdonados. ¡Le prestas atención a esas estúpidas ideas
de tu mente, y te dejas robar y sacar fuera de la Palabra de Dios!

Pero el ciego Bartimeo no se vio privado por ninguna estúpida idea de estas. Le dio
igual su propia importancia, no se importó con su justicia propia. No se importó un
comino con nada, excepto con que allí había un hombre, Jesús de Nazaret, que le
podría abrir sus ojos si quisiese. Iba a encontrase con un hombre que podía hacer, lo
que su capa no podía. Oiré lo que Jesús tenga para decirme, pensó Bartimeo, antes
que a cualquier doctor, o ingeniero o sabio hombre, porque Jesucristo puede librarme
y hacerme libre, y los demás pueden solo proferir insultos. Los demás solo podrán
abrumarnos con su propia importancia y su propia justicia, PERO CRISTO PUEDE
HACERNOS LIBRES.

Entonces el ciego Bartimeo se acercó a Jesús, y amigo mío, Jesús estaba


maravillado. "¿Qué quieres que te haga?"

"Señor, que reciba mi vista."

Tú has echado de ti tu yugo. Tú estás listo, tú estás preparado; "Ve, y como creíste te
sea hecho, tu fe te ha salvado." Fue la fe lo que hizo que Bartimeo arrojase de sí su
propia importancia y su justicia propia, su amor a sí mismo, su temor a lo que los
demás dirían y su preocupación acerca de como le mirarían. En América, las
personas no se avergüenzan si alguien los encuentra asistiendo a un juego de futbol,
o si los ven en la mesa del billar, pero se avergüenzan si alguien los encuentra dando
un paso en frente acercándose a Jesucristo para ser salvos. ¡Oh, Dios mío!! ¡Ten
misericordia de nosotros esta noche!!!

¿No Te gustaría acercarte de Jesucristo esta noche? No te costaría nada venir y


llenarte de sus riquezas si te aproximas. Cuando los hindús se convierten al Señor
Jesucristo, les cuesta un montón. Son despojados de todo su dinero, de toda su
posición social, de todas sus tierras y casas, de toda su familia, como vosotros, los
que ya habéis oído mi historia, sabéis. Vosotros no tenéis que despojaros de todas
estas cosas, así que, ¿de qué tenéis miedo?

Echad fuera de vosotros el viejo hombre de temor, y vestíos del nuevo hombre de fe,
y acercaos a Jesucristo, ¡claro que puedes hacerlo, porque Jesucristo es tu ayudador!
Acércate andando y ven en frente hasta aquí esta noche, con las palabras de aquel
gran himno en tus labios, "Just as Im without one plea, but that Thy blood was shed for
me, and that Thou bidd´st me come to Thee, O Lamb of God! I come, I come."

Bartimeo recibió su vista, pero tuvo que desvestirse de sí mismo primero. ¿Nos
hemos vaciado esta noche de todo el sucio y polvoriento auto impuesto hombre hecho
de temor, para venir delante de él esta noche? - Tú no tienes por qué ser miembro de
esta iglesia aquí, tú puedes asistir a tu propia iglesia. Yo estoy predicando aquí, y soy
un Obispo de la Iglesia Ortodoxa Oriental, así que, ¿de qué tienes miedo? ¿Estás con
miedo de que mi iglesia me expulse si se entera que estoy predicando aquí? ¡No
señor!!! Yo no tengo miedo de mandar a la basura mi religión con su alto precio para
acercarme a la CRISTIANDAD. ¡Yo temo a Dios primero, y a nadie más, porque yo no
tengo tiempo para tenerle miedo a nadie!

No tengas miedo de ningún hombre. Mantente alineado en justicia con Dios, y se


libertado desde tu interior. Arroja de ti todo el viejo yugo primero y entonces deja que
Cristo te haga de nuevo. Entonces tendrás paz y gratitud en el interior, y te irás a casa
esta noche con el León de Judá, un hijo de Dios, una hija de Dios. ¡Entonces estarás
capacitado para andar con tus espaldas firmes y derechas mirando a Jesucristo y
sabiendo que, desde ese momento en adelante, tu ya no perteneces a ninguna
religión, sino que tú perteneces solamente a Cristo, el Hijo del Dios Viviente!

Que Dios te siga bendiciendo, buenas noches.

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