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José

El documento narra la historia de José, un hombre que, a través de su obediencia y fe en Dios, se convierte en una figura clave para la prosperidad de Egipto y la salvación del pueblo de Israel. A pesar de enfrentar adversidades, como ser vendido como esclavo y encarcelado, José demuestra su capacidad para interpretar sueños con la ayuda divina, lo que eventualmente lo lleva a ser llamado por el faraón para interpretar sus propios sueños. La historia resalta la importancia de escuchar a Dios y actuar con integridad, mostrando cómo la fe puede prosperar incluso en las circunstancias más difíciles.

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El documento narra la historia de José, un hombre que, a través de su obediencia y fe en Dios, se convierte en una figura clave para la prosperidad de Egipto y la salvación del pueblo de Israel. A pesar de enfrentar adversidades, como ser vendido como esclavo y encarcelado, José demuestra su capacidad para interpretar sueños con la ayuda divina, lo que eventualmente lo lleva a ser llamado por el faraón para interpretar sus propios sueños. La historia resalta la importancia de escuchar a Dios y actuar con integridad, mostrando cómo la fe puede prosperar incluso en las circunstancias más difíciles.

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José: Un Hombre en Quien esta el

Espiritu de Dios

Un Hombre en Quien Está el Espíritu de Dios


por: Victor Paul Wierwille

En el Antiguo Testamento encontramos un registro de un hombre


cuya parada firme por Dios hizo prosperar la nación más grande
del mundo para aquella época. Esa nación fue Egipto ¿Qué fue lo
que hizo José para hacer del antiguo Egipto una nación de tan
grande importancia? Él escuchó a Dios, y luego fielmente llevó a
cabo Sus mandatos. Estas dos claves, escuchar y llevar a cabo,
son fundamentales para el éxito de cualquier persona, cualquier
familia o cualquier nación.
Cuando por primera vez comencé a entender la historia de José
en los capítulos 37 al 41 de Génesis, anduve en el aire por varios
días. Ver como Dios se movía en la vida de un ser humano fue
electrizante para mí. Muy pocas personas a lo largo de la historia
han aprendido a escuchar a Dios como lo hizo José y muchas
menos, han aprendido a andar en obediencia. Para José, la
Palabra de Dios era la voluntad de Dios.
De acuerdo a Génesis 37, José fue a Egipto bajo circunstancias
desfavorables. Sus hermanos no lo querían. Ellos sentían celos
de José porque su padre Jacob, le había entregado a José la
túnica de los derechos hereditarios. [1] Sus hermanos le
aborrecieron mucho más cuando José les contó sus sueños en
los cuales él se veía gobernando sobre ellos. Los hermanos de
José consideraron matarlo, pero su hermano mayor, Rubén, los
persuadió a no hacerlo. Así que sus hermanos decidieron
venderlo como esclavo. Los dueños de José lo llevaron a Egipto
donde lo vendieron nuevamente y eventualmente fue llevado
injustamente a prisión. En medio de todos estos lamentables
eventos en la vida de José, Dios estaba haciendo provisiones
para salvar a una nación completa, el pueblo de Israel.
Obviamente, Egipto se benefició con el plan de Dios ya que se
convirtió en una de las civilizaciones más fuertes y de más
permanencia de todos los tiempos. Pero el propósito primordial de
la prosperidad de Egipto era cumplir la promesa que Dios le hizo
a Abraham -hacer de su descendencia una nación grande- los
hijos de Israel.
En este capítulo, quiero centrarme en José y su influencia en la
nación de Egipto. Iniciaremos la narración de José en el capítulo
39 de Génesis, cuando José estaba en prisión como un don
nadie.
Génesis 39:20 y 21
(20) Y tomó su amo a José, y lo puso en la cárcel, donde estaban
los presos del rey, y estuvo allí en la cárcel.
(21) Pero Jehová estaba con José y le extendió su misericordia, y
le dio gracia en los ojos del jefe [guardián] de la cárcel.
José estaba en una cárcel de máxima seguridad, encarcelado con
los prisioneros del rey. Pero el Señor estaba con José, le extendió
Su misericordia y José halló gracia en los ojos del guarda, jefe de
la cárcel.
Versículo 22
Y el jefe de la cárcel entregó en mano de José el cuidado de
todos los presos que había en aquella prisión; todo lo que se
hacía allí, él lo hacía.
José no recibió estas responsabilidades inmediatamente después
que llegó a la prisión. Tomó algún tiempo para que José le
demostrara al jefe de la cárcel su buen carácter y habilidades, así
como para ganarse su confianza.
Versículo 23
No necesitaba atender el jefe de la cárcel cosa alguna de las que
estaban al cuidado de José, porque Jehová estaba con José, y lo
que él hacía, Jehová lo prosperaba.
¿Quién hizo prosperar a José? El Señor. Crea que Dios hará que
usted prospere, sin importar donde usted se encuentre. En una
prisión, una persona no puede hacer mucho por su propia cuenta.
Pero aún allí, si un creyente hace lo que le corresponde con
integridad, el Señor puede hacer que las circunstancias le sean
favorables. Un creyente puede prosperar aún en ese ambiente.
Génesis 40: 1-8
(1) Aconteció después de estas cosas, que el copero del rey de
Egipto y el panadero delinquieron contra su señor el rey de
Egipto.
(2) Y se enojó Faraón contra sus dos oficiales, contra el jefe de
los coperos y contra el jefe de los panaderos,
(3) y los puso en prisión en la casa del capitán de la guardia, en la
cárcel donde José estaba preso.
(4) Y el capitán de la guardia encargó de ellos a José, y él les
servía; y estuvieron días en la prisión.
(5) Y ambos, el copero y el panadero del rey de Egipto, que
estaban arrestados en la prisión, tuvieron un sueño, cada uno su
propio sueño en una misma noche, cada uno con su propio
significado.
(6) Vino a ellos José por la mañana, y los miró, y he aquí que
estaban tristes.
(7) Y él preguntó a aquellos oficiales de Faraón, que estaban con
él en la prisión de la casa de su señor, diciendo: ¿Por qué
parecen hoy mal vuestros semblantes?
(8) Ellos le dijeron: Hemos tenido un sueño, y no hay quien lo
interprete [nadie ha podido decirnos lo que nuestros sueños
significan]. Entonces les dijo José: ¿No son de Dios las
interpretaciones? Contádmelo ahora.
Que gran enseñanza para nosotros. Muchas veces somos
incapaces de comprender plenamente una situación. Nuestro
propio conocimiento de los sentidos sólo puede llevarnos hasta
cierto punto. Pero la revelación de Dios nos puede dar un
conocimiento y un entendimiento de lo que no vemos. Así como la
revelación de Su Palabra pertenece a Dios, así la verdad de la
interpretación de los sueños pertenece a Dios.
Versículos 9-11
(9) Entonces el jefe de los coperos contó su sueño a José, y le
dijo: Yo soñaba que veía una vid delante de mí,
(10) y en la vid tres sarmientos; y ella como que brotaba, y
arrojaba su flor, viniendo a madurar sus racimos de uvas.
(11) Y que la copa de Faraón estaba en mi mano, y tomaba yo las
uvas y las exprimía en la copa de Faraón, y daba yo la copa en
mano de Faraón.
Los versículos 9, 10, 11 describen el sueño del copero. Ahora,
preguntémonos ¿Cuál es el significado de la vid con los tres
sarmientos? Por supuesto, esto puede significar cualquier
cantidad de cosas. José pudo haber usado su propia
interpretación para hacer que el sueño significara cualquier cosa
que él quisiera. Pero José sabía que las interpretaciones eran de
Dios. Lo que no puede conocerse por los cinco sentidos, se
puede conocer y entender cuando Dios las revela.
Génesis 40:12
Y le dijo José: Esta es su interpretación: los tres sarmientos son
tres días.
José no podía saber esto por sus cinco sentidos; él necesitó
revelación. Dios le reveló la interpretación del sueño porque José
no podía saberlo por observación o por su conocimiento.
Versículo 13
Al cabo de tres días levantará Faraón tu cabeza, y te restituirá a
tu puesto, y darás la copa a Faraón en su mano, como solías
hacerlo cuando eras su copero.
Para el copero esto fue una buena noticia. José le dijo que sería
restituido a su puesto de trabajo en tres días. Al saber que esto
iba a suceder, José le hizo una petición al copero.
Versículos 14 y 15
(14) Acuérdate, pues, de mí [José] cuando tengas ese bien, y te
ruego que uses conmigo de misericordia, y hagas mención de mí
a Faraón, y me saques de esta casa.
(15) Porque fui hurtado de la tierra de los hebreos; y tampoco he
hecho aquí por qué me pusiesen en la cárcel.
José también recibió revelación para decirle al copero que hablara
de él al Faraón. Después de hablar al copero, José interpretó el
sueño del panadero.
Versículos 16-19
(16) Viendo el jefe de los panaderos que había interpretado para
bien, dijo a José: También yo soñé que veía tres canastillos
blancos sobre mi cabeza.
(17) En el canastillo más alto había de toda clase de manjares de
pastelería para Faraón; y las aves las comían del canastillo de
sobre mi cabeza.
(18) Entonces respondió José, y dijo: Esta es su interpretación:
Los tres canastillos tres días son.
(19) Al cabo de tres días quitará Faraón tu cabeza de sobre ti, y te
hará colgar en la horca, y las aves comerán tu carne de sobre ti.
El panadero esperaba una interpretación similar a la que José le
había dado al copero. Pero la revelación estaba muy lejos de lo
que el panadero anticipaba. La interpretación del sueño fue que al
cabo de tres días el panadero sería colgado. El relato de Génesis
40 continúa y muestra cómo las dos interpretaciones se
cumplieron.
Versículos 20-22
(20) Al tercer día, que era el día del cumpleaños de Faraón, el rey
hizo banquete a todos sus sirvientes; y alzó la cabeza del jefe de
los coperos, y la cabeza del jefe de los panaderos, entre sus
servidores.
(21) E hizo volver a su oficio al jefe de los coperos, y dio éste la
copa en mano de Faraón.
(22) Mas hizo ahorcar al jefe de los panaderos, como lo había
interpretado José.
El versículo que continúa es realmente humano. Es muy común
que olvidemos a la gente que ha bendecido nuestras vidas.
Versículo 23
Y el jefe de los coperos no se acordó de José, sino que le olvidó.
Así sucede con mucha gente. Aún a los mejores de nosotros nos
pasa. El adversario quiere que olvidemos a la gente que nos
ayuda. El copero pudo haberle dicho a Faraón: "me pasó algo
muy raro cuando estaba en prisión." Pudo haberle contado a
Faraón que José había interpretado su sueño y el del panadero, y
que la interpretación se cumplió tal como él les dijo. Pero el
copero no lo hizo; él se quedó atrapado en las rutinas de la vida y
se olvidó de José.
Génesis 41:1
Aconteció que pasados dos años...
El capítulo 41 comienza dos años después de los eventos
relatados en el capítulo 40. No sabemos cuanto tiempo estuvo
José en prisión antes de esto. Lo que sí sabemos, es que
pasados dos años después de la salida del copero de la cárcel, el
Faraón tuvo un sueño.
Versículos 1-4
(1) Aconteció que pasados dos años tuvo Faraón un sueño. Le
parecía que estaba junto al río;
(2) y que del río subían siete vacas, hermosas a la vista, y muy
gordas, y pacían en el prado.
(3) Y que tras ellas subían del río otras siete vacas de feo aspecto
y enjutas de carne, y se pararon cerca de las vacas hermosas a la
orilla del río;
(4) y que las vacas de feo aspecto y enjutas de carne devoraban
a las siete vacas hermosas y muy gordas. Y despertó Faraón.
Normalmente el ganado no es caníbal, no se comen entre ellos.
Así que Faraón estaba seguro que el sueño tenía un significado,
¿pero que quería decir?
Versículos 5-9
(5) Se durmió de nuevo, y soñó la segunda vez: Que siete
espigas llenas y hermosas crecían de una sola caña,
(6) y que después de ellas salían otras siete espigas menudas y
abatidas del viento solano;
(7) y las siete espigas menudas devoraban a las siete espigas
gruesas y llenas. Y despertó Faraón, y he aquí que era sueño.
(8) Sucedió que por la mañana estaba agitado su espíritu, y envió
e hizo llamar a todos los magos de Egipto, y a todos sus sabios; y
les contó Faraón sus sueños, mas no había quien los pudiese
interpretar a Faraón.
(9) Entonces el jefe de los coperos habló a Faraón, diciendo: Me
acuerdo hoy de mis faltas.
Después que Faraón buscó por todo Egipto a alguien que
interpretara sus sueños y después que todos fallaron, el copero
se acordó de José, quien había interpretado con precisión su
sueño y el del panadero. Por fin el mayordomo recordó su
promesa de mencionar a José ante el Faraón. Transcurrieron dos
años completos antes de la sacudida de su memoria. Así que el
copero se acercó a Faraón para hablarle de José.
Versículos 10-13
(10) Cuando Faraón se enojó contra sus siervos, nos echó a la
prisión de la casa del capitán de la guardia a mí y al jefe de los
panaderos.
(11) Y él y yo tuvimos un sueño en la misma noche, y cada sueño
tenía su propio significado.
(12) Estaba allí con nosotros un joven hebreo, siervo del capitán
de la guardia; y se lo contamos, y él nos interpretó nuestros
sueños, y declaró a cada uno conforme a su sueño.
(13) Y aconteció que como él nos los interpretó, así fue: yo fui
restablecido en mi puesto, y el otro fue colgado.
Después de dos años el copero recordó y cumplió la simple
solicitud de José: "Acuérdate de mí" y "haz mención de mí a
Faraón." A partir de este momento, las cosas en la vida de José
comenzaron a cambiar rápidamente.
Versículo 14
Entonces Faraón envió y llamó a José. Y lo sacaron
apresuradamente de la cárcel, y se afeitó, y mudó sus vestidos, y
vino a Faraón.
Antes que José se presentara delante de Faraón, él se afeitó y se
cambió la vestimenta para presentarse al rey debidamente
arreglado. Cuando representamos a Dios, nosotros también
debemos hacer nuestro mejor esfuerzo para lucir lo más decentes
que podamos. Sabemos que el vestido no hace la persona, pero
sin duda ayuda en la impresión que una persona hace en otra. Lo
más importante es lo que la gente tiene en su corazón, pero
nosotros como embajadores de Dios, debemos vestirnos como
corresponde a los representantes de Dios.
José "se afeitó, y mudó sus vestidos" antes de presentarse a
Faraón. Y sin embargo, la Palabra de Dios dice que "lo sacaron
apresuradamente de la cárcel." Sinceramente, me deleito en
estos pequeños detalles de la Palabra. Que Dios haya tomado
tiempo en Su Palabra para decirnos que José se afeitó, nos deja
ver que la gente en la Biblia era tan real y humana como nosotros.
¿Por qué se incluyeron detalles como este en la Palabra de Dios?
Simplemente para enseñarnos la grandeza de Dios y de la gente
que anduvo en esa grandeza.
Versículo 15
Y dijo Faraón a José: Yo he tenido un sueño, y no hay quien lo
interprete; mas he oído decir de ti, que oyes sueños para
interpretarlos.
Esta era una situación comprometedora para José. Él pudo
haberle dicho a Faraón, "Faraón, puedo hacer lo que usted me
pide, pero primero dígame el precio. ¿Qué voy a recibir a cambio
de interpretarle su sueño?" Pero él no lo hizo así. José andaba
por el Poder de Dios; él confió en Dios para manejar la situación.
Dios era la suficiencia de José, y no Faraón. Y de hecho, Dios se
hizo cargo de José de una manera que José nunca podría
haberlo hecho por su propia cuenta.
Versículo 16
Respondió José a Faraón, diciendo: No está en mí; Dios será el
que dé respuesta propicia a Faraón.
Lo primero que José le dijo a Faraón fue que la interpretación era
de Dios y no de él. E inmediatamente después procedió a
confortar por revelación a Faraón diciéndole que la interpretación
sería propicia a Faraón.
Versículo 17
Entonces Faraón dijo a José: En mi sueño...
Luego Faraón le contó su sueño a José. ¿Usted recuerda las
siete vacas gordas y las siete flacas y las siete espigas hermosas
y las siete espigas menudas? Las vacas flacas devoraron a las
gordas y las espigas menudas a las hermosas. Todo esto le contó
Faraón a José.
Versículo 25
Entonces respondió José a Faraón: El sueño [los dos sueños] de
Faraón es uno mismo; Dios ha mostrado a Faraón lo que va a
hacer.
¿Cómo José sabía esto? Dios se lo reveló.
Versículo 26
Las siete vacas hermosas siete años son; y las espigas hermosas
son siete años: el sueño es uno mismo.
Nosotros, por nuestros sentidos, no podríamos saber lo que
significaban las siete vacas y las siete espigas como tampoco el
significado de los tres sarmientos y las tres canastillas de los
sueños anteriores. En el sueño de Faraón, siete era el número de
años.
Versículos 26-32
(26) Las siete vacas hermosas siete años son; y las espigas
hermosas son siete años: el sueño es uno mismo.
(27) También las siete vacas flacas y feas que subían tras ellas,
son siete años; y las siete espigas menudas y marchitas del
viento solano, siete años serán de hambre.
(28) Esto es lo que respondo a Faraón. Lo que Dios va a hacer, lo
ha mostrado a Faraón.
(29) He aquí vienen siete años de gran abundancia en toda la
tierra de Egipto.
(30) Y tras ellos seguirán siete años de hambre; y toda la
abundancia será olvidada en la tierra de Egipto, y el hambre
consumirá la tierra.
(31) Y aquella abundancia no se echará de ver, a causa del
hambre siguiente la cual será gravísima.
(32) Y el suceder el sueño a Faraón dos veces, significa que la
cosa es firme de parte de Dios, y que Dios se apresura a hacerla.
¡Que gran revelación! La interpretación terminó al decir que a
causa de que el sueño había sucedido dos veces, los eventos
eran firmes de parte de Dios y ocurrirían pronto. Cuando una
revelación es dada dos veces, no hay absolutamente nada que
cambie el curso de los eventos porque quiere decir que ya están
establecidos. Todas las oraciones que se hagan en el mundo no
podrían cambiarlos. Cuando una revelación es dada dos veces,
jamás cambia y ocurre pronto[2].
Después que José le dijo a Faraón lo que ocurriría en Egipto
durante los siguientes catorce años, ¿qué hizo Faraón?, ¿Cómo
se preparó? ¿Qué daría nuestro presidente para saber lo que
pasaría en este país durante los próximos catorce años? Incluso
¿Qué daría él por saber cuánto tiempo estaría en su cargo?
Supóngase que usted fuera Faraón y que usted supiera que
durante los próximos siete años habría gran abundancia y que
durante los siguientes siete años habría escasez. ¿Qué haría
usted si fuera Faraón? Cambiaría alguna de sus estrategias.
¿Reduciría las exportaciones? ¿Cómo esto afectaría las
importaciones? ¿Pondría a un nuevo secretario de agricultura?
¿Cuánto de su cosecha guardaría para la escasez? ¿Cómo la
almacenaría? ¿Cuántas sobras usted permitiría que los ratones
se comieran?
Una vez que José, por revelación, le dijo a Faraón la
interpretación de su sueño, Faraón podía aceptarlo o rechazarlo.
Si lo aceptaba, debía decidir que acciones tomar. Una cosa es
tener conocimiento, otra cosa es tener la sabiduría para actuar de
la mejor manera conforme a ese conocimiento. Faraón podía
confiar en su propio conocimiento para decidir que hacer para
prepararse para los siguientes catorce años, o podía buscar el
consejo de Dios para hacer frente a la situación.
La Palabra de Dios tiene mucho que decir acerca de los
gobiernos y de los líderes del gobierno. Tiene mucho que decir de
cómo una nación puede funcionar mejor económicamente,
políticamente, judicialmente, y en muchas otras categorías. Si una
nación quiere prosperar y no ser conducida ni a la depresión, ni al
caos, ni a la debilidad, esta nación debe ir a la Palabra de Dios y
a los principios de esa Palabra. En este escenario, en Egipto,
José era quien estaba recibiendo la Palabra de Dios. Y José
continuó hablándole a Faraón después de interpretarle el sueño,
diciéndole el plan de Dios para la salvación de Egipto durante los
siete años de gran escasez que aún estaban por venir.
Versículo 33
Por tanto, provéase ahora Faraón de un varón [un hombre sabio,
no un comité] prudente y sabio, y póngalo sobre la tierra de
Egipto.
Faraón daría una gran responsabilidad a la persona nombrada
para el cargo de la supervisión de Egipto. Esa persona también
tendría gran autoridad. Es imposible llevar a cabo una
responsabilidad a menos que se de la autoridad para ejecutar la
responsabilidad. Ahora, si Faraón quería recibir los resultados de
la Palabra de Dios, él tenía que creer que José le estaba
hablando la Palabra de Dios. Sin embargo, José había estado en
la cárcel. ¿Podría confiarse en un presidiario? Bueno, a
continuación vamos a ver a una persona confiando en otra
persona.
Versículo 34:
Haga esto Faraón, y ponga gobernadores [supervisores] sobre el
país, y quinte la tierra de Egipto en los siete años de la
abundancia.
José le dijo a Faraón que pusiera un hombre sabio sobre la tierra
de Egipto. Este hombre a su vez debería escoger oficiales o
supervisores para recoger un quinto de la cosecha de Egipto
durante los próximos siete años. Una quinta parte es un veinte por
ciento. José dijo que ellos deberían guardar sólo veinte por ciento
de la cosecha y almacenarlo. ¿Qué pasó con el otro ochenta por
ciento en aquellos siete años de abundancia? Podía ser
consumido en Egipto y también intercambiado con otras naciones.
Ochenta por ciento de la cosecha durante los años de gran
abundancia le daban al Faraón suficiente cantidad con la cual
funcionar. Ochenta por ciento de la cosecha durante el tiempo de
abundancia era, sin duda, más del cien por ciento de la cosecha
en un año normal.
Versículos 35 y 36
(35) Y junten [los supervisores] toda la provisión de estos buenos
años que vienen, y recojan el trigo bajo la mano de Faraón para
mantenimiento de las ciudades; y guárdenlo.
(36) Y esté aquella provisión en depósito para el país, para los
siete años de hambre que habrá en la tierra de Egipto; y el país
no perecerá de hambre.
Ahora ya sabemos que no va a haber comida sobrante cuando se
acaben los siete años de escasez, porque todo se habrá
consumido. Recuerde que las vacas flacas devoraron a las vacas
gordas; y que las espigas menudas devoran a las espigas
hermosas. La interpretación fue "Y aquella abundancia no se
echará de ver, a causa del hambre siguiente". La comida
almacenada se acabaría al final de los siete años de escasez. Sin
embargo, ciertamente no hay necesidad de sobras una vez que
una escasez termina.
Versículo 37
El asunto pareció bien a Faraón y a sus siervos.
La decisión de Faraón fue buena; a él le gustó el plan que José
por revelación de Dios, le había dado. Claro que los siervos
estuvieron de acuerdo. Si Faraón decía "me gusta," ¿Qué podían
decir los siervos? Mejor que estuvieran de acuerdo.
Versículo 38
Y dijo Faraón a sus siervos: ¿Acaso hallaremos a otro hombre
como éste, en quien esté el espíritu de Dios?
Ustedes saben lo que significa que un hombre como Faraón
pudiera hacer una declaración como esta. Este gran Faraón de
Egipto reconoció que José era "un hombre en quien está el
espíritu de Dios" Él no conocía otro hombre en la nación que
tuviese aquel espíritu de Dios. Esta fue una gran observación y
declaración que salió de Faraón.
Versículos 39-42
(39) Y dijo Faraón a José: Pues que Dios te ha hecho saber todo
esto, no hay entendido ni sabio como tú.
(40) Tú estarás sobre mi casa, y por tu palabra se gobernará todo
mi pueblo; solamente en el trono seré yo mayor que tú.
(41) Dijo además Faraón a José: He aquí yo te he puesto sobre
toda la tierra de Egipto.
(42) Entonces Faraón quitó su anillo [sello] de su mano, y lo puso
en la mano de José...
José ascendió a la posición de administrador sobre toda la tierra
de Egipto. La autoridad para esa administración fue el anillo o
sello de Faraón, el cual quitó de su mano, y lo puso en la mano
de José. [3]
"y [Faraón] lo hizo vestir [a José] de ropas de lino finísimo, y puso
un collar de oro en su cuello"
El collar de oro, en la cultura Egipcia, significaba honor.
Versículo 43
Y lo hizo subir en su segundo carro, y pregonaron delante de él:
¡Doblad la rodilla! Y lo puso sobre toda la tierra de Egipto.
Porque los egipcios doblaban sus rodillas ante José ¿creían ellos
que José era Dios? No. Esto simplemente quería decir que la
gente honraba a José como un hombre de autoridad, merecedor
de un gran respeto.
Versículo 44
Y dijo Faraón a José: Yo soy Faraón; y sin ti ninguno alzara su
mano ni su pie en toda la tierra de Egipto.
Quiero que usted sepa que a José se le dio la autoridad de
realeza. Si José decía, "quiero que saquen a ese hombre de la
cárcel," ¿qué cree usted que pasaba? Nadie cuestionaba la
autoridad de José. Él tenía el derecho de control absoluto sobre
Egipto. José tenía completo mando. José solamente le reportaba
a Faraón.
No fue la experiencia lo que entrenó a José para este trabajo.
José había sido entrenado para esta responsabilidad por medio
de su andar en los mandatos de Dios y por el espíritu de Dios que
estaba sobre él. La educación es importante, pero sólo los líderes
que andan con el espíritu de Dios pueden sacar a una nación de
la oscuridad y del caos. José no solamente tenía el espíritu de
Dios sobre él, sino que también era íntegro y honesto. Esas
serían las más grandes cualidades que debe tener alguien que
desee ocupar un cargo público o tener autoridad.
Versículo 45
Y llamó Faraón el nombre de José, Zafnat-panea [¡Qué gran
nombre! Significa "el revelador de secretos"]; y le dio por mujer a
Asenat, hija de Potifera sacerdote de On. Y salió José por toda la
tierra de Egipto.
Faraón no le preguntó a José si él quería casarse con la hija del
sacerdote. Él sólo dijo: "He aquí una esposa para ti."
Versículo 46
Era José de edad de treinta años cuando fue presentado, delante
de Faraón rey de Egipto....
José mostraba mucha sabiduría para ser un hombre
relativamente joven. Pero la grandeza de José no era sólo por su
mente aguda; era por su fidelidad en continuar andando con Dios.
Aún cuando fue vendido como esclavo por sus hermanos y aún
cuando vivió en una prisión egipcia, José fue constante, confió y
oyó a Dios. José tenía el espíritu de Dios sobre él.
"...y salió José de delante de Faraón, y recorrió toda la tierra de
Egipto."
No fue que José interpretó el sueño de Faraón, se casó con la
hija del sacerdote, y viajó por todo Egipto en un día. Todo esto
pasó durante un período de tiempo.
Versículos 47-50
(47) En aquellos siete años de abundancia la tierra produjo a
montones.
(48) Y él reunió todo el alimento de los siete años de abundancia
que hubo en la tierra de Egipto, y guardó alimento en las
ciudades, poniendo en cada ciudad el alimento del campo de sus
alrededores.
(49) Recogió José trigo como arena del mar, mucho en extremo,
hasta no poderse contar, porque no tenía número.
(50) Y nacieron a José dos hijos antes que viniese el primer año
del hambre, los cuales le dio a luz Asenat, hija de Potifera
sacerdote de On.
José tuvo dos hijos durante los siete años de abundancia.
Versículos 51-54
(51) Y llamó José el nombre del primogénito, Manasés; porque
dijo: Dios me hizo olvidar todo mi trabajo, y toda la casa de mi
padre.
(52) Y llamó el nombre del segundo, Efraín; porque dijo: Dios me
hizo fructificar en la tierra de mi aflicción. [4]
(53) Así se cumplieron los siete años de abundancia que hubo en
la tierra de Egipto.
(54) Y comenzaron a venir los siete años del hambre, como José
había dicho; y hubo hambre en todos los países, mas en toda la
tierra de Egipto había pan.
El hambre no sólo llegó a Egipto sino que llegó a todas partes.
¿Qué cree usted que pasó en los otros países? Ellos estaban en
una situación desastrosa, estaban muriéndose de hambre.
Versículos 55 y 56
(55) Cuando se sintió el hambre en toda la tierra de Egipto, el
pueblo clamó a Faraón por pan. Y dijo Faraón a todos los
egipcios: Id a José, y haced lo que él os dijere.
(56) Y el hambre estaba por toda la extensión del país. Entonces
abrió José todo granero donde había, y vendía a los egipcios;
porque había crecido el hambre en la tierra de Egipto.
Que gran clave para el consecuente resguardo de Egipto. José no
les dio la comida a otros países. Él no la dio ni siquiera a los
egipcios. Él se las vendió. En primer lugar, una nación debe
cuidar de su gente, pero no debe hacerse a través de un
programa de beneficencia social o de cualquier sistema en el cual
la gente no tenga que trabajar para comer y vivir. José, en su
andar por revelación, le vendió la comida a los egipcios. Sin
embargo, como veremos, ese andar con sabiduría fue lo que les
permitió sobrevivir a la terrible escasez.
El Dios que suplió a los egipcios es el mismo Dios vivo de hoy
día. Dios siempre está interesado en salvar a la gente, ya sea
naciones o individuos. Dios quiere que la gente tenga vida y que
la tenga en abundancia. Pero para que la gente tenga
abundancia, debe operar los principios de la Palabra de Dios.
Únicamente el adherirse a la Palabra de Dios puede sustentar a
una nación y la hace prosperar.
Versículo 57
Y de toda la tierra venían a Egipto para comprar de José, porque
por toda la tierra había crecido el hambre.
José nunca ejecutó un programa de obras de caridad. Los otros
países con escasez debieron comprar la comida como lo hicieron
los egipcios. ¿Fue José cruel? No. Él estaba operando principios
divinos. Los programas de obras de caridad no ayudan a nadie.
De todos estos eventos registrados en la Palabra de Dios surge la
era más gloriosa en la historia de Egipto. La riqueza de todo el
mundo vertido en Egipto a causa de un hombre de Dios que supo,
por medio del espíritu de Dios, cómo dirigir esa nación.
Esto nos lleva a una retadora e impresionante conclusión. José
vivió en el Antiguo Testamento como un siervo de Dios. Él no
pudo renacer del espíritu de Dios como nosotros. Sin embargo,
José, por revelación de Dios, sacó una nación de lo que pudo
haber sido una aniquilación total.
Egipto se salvó porque el espíritu de Dios estaba sobre un
hombre. Hoy en día, tenemos muchísima más gente en el mundo
con el espíritu de Dios en ellos. ¿Qué pasaría en nuestro país y
en nuestro mundo si la gente creyente tomara una parada firme
en la integridad y exactitud de la Palabra de Dios, declararan toda
su grandeza y obedientemente la llevaran a cabo?
Dios nos ha dado una oportunidad y una responsabilidad de brillar
como luminares en nuestra nación. Hagamos lo que José hizo en
el Antiguo Testamento: escuchar a Dios y fielmente llevar a cabo
su Palabra. Cuando sea que "un hombre en quien está el espíritu
de Dios" hable la Palabra de Dios y permita que Su poder fluya,
Dios y todas las bendiciones se harán manifiestas. No solo se
salva su propio país de la adversidad, sino que provee el ejemplo
de obediencia y esperanza para el mundo entero.

[1] La "túnica de diversos colores" de Génesis 37: 3, era una


prenda que se le entregaba sólo al hombre elegido como
heredero. Así que, los hermanos de José estaban celosos porque
su padre, Jacob, eligió a su hermano menor como su heredero.
Barbara M. Bowen, Strange Scriptures That Perplex the Western
Mind (Extrañas Escrituras que Perplejan la Mente Occidental)
(Grand Rapids: Wm. B. Eerdmans, 1944), páginas 43, 44.
[2] Ver Deuteronomio 17:6; 19:15; Mateo 18:16; Juan 8:17;
Hechos 10:9-18; y II Corintios 13:1.
[3] El anillo tipo sello dado a José era un anillo con el sello del
Faraón en él. José entonces tenía la misma autoridad que La
firma escrita por Faraón. Para mayor información sobre la
importancia de los sellos, véase J.D. Douglas, , ed., The New
Bible Dictionary (ed., The Nuevo Diccionario Bíblico), (Grand
Rapids: Wm. B. Eerdmans, 1962), s.v. "Sello, sellado".Cuando
entendemos el significado de "sellar",
pueden comenzar a apreciar la verdad que nosotros como
creyentes tenemos el sello de Dios o el sello impreso sobre
nosotros. Ver Efesios 1:13.
[4] José fue ciertamente uno de los grandes hombres de Dios de
todos los tiempos , y para ello sus descendientes recibieron una
doble herencia en la Tierra Prometida. Los dos hijos de José,
Manasés y Efraín, cada uno dirigía una tribu. Esto fue de hecho
un gran honor, una bendición de doble porción de parte de su
padre. Véase Génesis 48.

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