Tema 7. La administración en el reino visigodo.
1) Los pueblos visigodos en la península.
La penetración de los germanos en el mundo romano, marca el tránsito de la Edad Antigua a la
Edad Media. Ya desde el siglo I se advierten contactos entre los romanos y los germanos, es
decir, infiltraciones esporádicas de los germanos en el Imperio que se van haciendo cada vez
más frecuentes produciéndose desde el Siglo III asentamientos de estos pueblos barbaros en las
fronteras del imperio. Ya desde los Siglos IV y V desbordan los límites del Imperio y se
establecen sobre sus antiguas provincias.
Existen diversas teorías acerca del tránsito de la Edad Antigua a la Edad Media.
1. Para los autores del Renacimiento y la Ilustración. El transito sucedió de forma violenta,
de forma que los nuevos pueblos destruyeron todas las instituciones de la Civilización
antigua. A esto se le denomina Teoría Catastrofista.
2. Estudiosos del Siglo XX han demostrado la continuidad histórica entre el Bajo Imperio
Romano y la Alta Edad Media. Para estos autores no se producen invasiones violentas
de los bárbaros, sino una paulatina admisión de los mismos por los emperadores
romanos. A esto se le denomina Teoría Evolutiva.
Las causas de estas invasiones bárbaras son muy variables y se explican en función de factores
relacionados con conflictos bélicos, búsquedas de nuevas tierras con mejores posibilidades
climáticas y de cultivo. Entre estos pueblos bárbaros hay algunos de origen Iranio (Antigua
Persia) como los Hunos, pueblo de origen asiático, nómada y pastor. En el año 482 el poder se
centraliza en el Rey Rua que es sucedido por sus sobrinos Bleda y Atila que en año 445 mata a
su hermano. Muerto Atila en el año 453, después de invadir las prefecturas de las Galias y
también las de Italia, su dominio se divide entre sus hijos, pero las desavenencias entre ellos
permiten a una coalición de los pueblos que habían sido avasallados, una victoria decisiva. El
Imperio Huno desaparece finalmente en el Siglo V. Junto a los Hunos, también destaca el
pueblo de origen Iranio de los Alanos; sin embargo la mayoría de los pueblos bárbaros que
invaden el Imperio son de origen germano, grupo étnico indoeuropeo que se divide en 3 grupos
en función de sus estirpes y de sus lenguas, tenemos así los germanos Nórdicos entre los cuales
destacan los Normandos, los germanos Occidentales entre los que destaca los suevos, mientras
que entre los germanos orientales se produce una división entre los Godos(ostrogodos y
visigodos) y los vándalos(asdingos y silingos).
Los pueblos bárbaros cruzan los pirineos en el otoño del año 409, y tras 2 años de incursiones
por tierras peninsulares que fueron acompañadas de la devastación y el caos, en el año 411 se
asienta en las provincias de Hispania quedando distribuidos del siguiente modo:
Los Alanos ocupan Lusitania y la parte occidental de la Cartaginense.
Los suevos y los vándalos Asdingos ocupan Galicia, mientras que los vándalos Silingos se
instaran en la Bética, quedando sin ocupar en este momento el sector oriental de la Cartaginense
y la Tarraconense completa; provincia en la que el año 415 entran los visigodos dirigidos por
Ataulfo.
Tras esta incursión en la provincia tarraconense, un Rey político y negociador visigodo llamado
Walia, sucede a Ataulfo que había sido asesinado en Barcelona.
(LO MÁS IMPORTANTE) Este Rey Visigodo va a concertar con el Imperio Romano en el año
418 un foedus o tratado que va a firmar por parte romana el general Constancio que actúa en
nombre del emperador Honorio.
A través de este tratado, los visigodos van a recibir en la prefectura de las Galias, tierras donde
asentarse a cambio de combatir como pueblos federados a los enemigos del Imperio Romano,
constituyéndose así el reino visigodo en el Sur de Francia con capital en Tolosa. Al no
conservarse el texto del foedus la doctrina se pregunta diversas cuestiones sobre el mismo.
1. Cuando tuvo lugar el reparto de tierras. Algunos autores suponen que las tierras nunca
se habían dividido, mientras que Pérez Pujol que el reparto se produce durante el reino
de Eurico, es decir, medio siglo después de la fecha del foedus. Por su parte Torres
López, afirma que la división de tierras si se produce en el reinado de Walia.
2. Que se reparte. Según Torres López fueron objeto de reparto toda clase de fundos,
mientras que para García Gallo solo debieron de repartirse los latifundios, puesto que en
su opinión el reparto de las pequeñas propiedades habría dejado sin suficientes medios
de subsistencia tanto a visigodos como a hispano-romanos (se engloba dentro de la
palabra hispano a todos aquellos habitantes de la península anteriores a los romanos).
3. Forma y criterio del reparto. Para Torres López los fundos fueron divididos en
proporción de 2/3 para los visigodos y 1/3 para los romanos, para García Gallo los
fundos fueron repartidos por igual entre visigodos e hispano-romanos y que únicamente
se repartieron los latifundios.
Establecido el Reino Visigodo en Tolosa, los visigodos siguen asentándose en la península
durante los reinados de Teodorico II y sobretodo de Eurico (466-484) quien va a ocupar el
puesto de primer Rey Visigodo de Hispania. Al finalizar el siglo V la derrota de Alarico II
frente a los francos, pone fin al Reino de Tolosa y a mediados del Siglo VI, Atanagildo traslada
la capital del Reino Visigodo de Tolosa a Toledo donde va a permanecer hasta el
derrumbamiento del Reino Visigodo a finales del Siglo VIII.
Monarquía Visigoda.
Forma de gobierno. En el reino Hispano-Visigodo el Rey se encuentra al frente como jefe
supremo de la comunidad, se trata por tanto de una monarquía.
En cuanto a las características de la monarquía Hispano-visigoda destacamos 2:
No fue una monarquía absoluta ni patrimonial porque el Rey no era dueño del Estado ni estaba
por encima de la Ley, sino sometido a la misma y obligado a reparar los daños causados, si la
hubiera violado.
La monarquía Hispano-Visigoda no fue teocrática puesto la intervención eclesiatica puesto que
se limitaba a señalar la orientación moral que debían tener los actos de gobierno.
En cuanto a los atributos del Rey, fue frecuente que utilizaran aquellos propios de los
emperadores romanos, como la corona, el cetro y el manto púrpura.
En cuanto a los sistemas de sucesión del trono, parece ser que desde Alarico I hasta Amalavico,
los reyes visigodos fueron elegidos de entre los miembros de la antigua familia de los Balthos,
sin embargo en la práctica no siempre sucedió así y según el canon XVII del Concilio VI de
Toledo, celebrado en el año 638, se estableció que para ser elegido Rey de los Visigodos se
debían cumplir las siguientes condiciones:
- Ser de estirpe goda y de buenas costumbres sin que pudieran ser elegidos monarcas: los
hombres de pueblos extraños, los de origen servil, los que hubieran recibido el habito
monacal, los que hubieran sido condenados a penas infamantes o aquellos que hubieran
participado en conjuras para destronar al monarca reinante.
Los Reyes Visigodos tendieron a sustituir la monarquía electiva por la hereditaria, para
asegurarse la elección dentro de su familia, evitando candidatos indeseados. Sin embargo los
intereses de los magnates (nobles de primera categoría) eran contrarios al sistema hereditario, y
por esta razón el principio electivo nunca fue abandonado del todo.
En cuanto a la elección del Rey correspondió en un principio a la asamblea de los hombres
libres armados de la comunidad visigoda y quienes manifestaban su conformidad en la elección
de su nuevo Rey haciendo ruidos con las armas. Sin embargo al establecerse los visigodos en
España, se hizo difícil este tipo de elección, y el nuevo monarca empezó a ser elegido por un
grupo reducido de magnates y prelados, correspondiendo al pueblo únicamente el asentimiento
de esta elección. Este sistema de elección fue confirmado por diferentes Concilios de Toledo,
una vez elegido el Rey era elevado sobre su escudo y llevado por los guerreros, más tarde este
sistema fue sustituido por la elevación al trono precedida de una celebración religiosa de unción
del nuevo monarca, según ritos tomados del antiguo testamento.
Posteriormente el Rey era coronado. Antes de todo este ritual, el Rey tenía que prestar
juramento de guardar la fe católica, proteger a la Iglesia, defender al Reino y gobernar con
justicia. Tras este juramento del Rey, el pueblo le juraba fidelidad a él. Para expansión el nuevo
Rey enviaba a recorrer el territorio a unos delegados especiales, ante quienes los súbditos
prestaban juramento. Únicamente los magnates del Aula Regia tenían que prestarle al Rey
fidelidad personalmente.
El incumplimiento del juramento de fidelidad de los súbditos se castigaba con la excomunión,
mientras que por su parte el Rey Visigodo podía perder el trono si no gobernaba rectamente o si
perdían alguna de las condiciones requeridas para ser Rey.
En cuanto desde que el Rey era elevado al trono, adquiría en toda su plenitud el Poder Real que
se ejercitaba siempre limitado por las propias leyes y normas morales. Este poder tenia para
ellos origen divino y debía ser administrado para conseguir el bien común. Las funciones del
Rey Visigodo son las siguientes:
1. Proteger y gobernar el Reino.
2. Dirigir las relaciones exteriores, declarando la guerra y concertando la paz.
3. El monarca es jefe de la Administración del Estado y por esta razón nombraba y
deponía a los funcionarios.
4. Ostenta la potestad legislativa.
5. Es juez supremo con jurisdicción sobre todos sus súbditos.
6. Administra el patrimonio del Estado que se distingue del patrimonio de la Corona y del
patrimonio privado del monarca.
7. El rey es jefe supremo del ejército.
8. Convoca asambleas políticas y concilios y tiene el derecho de acuñar monedas.
Administración central, Aula Regia y Oficio Palatino.
El Aula Regia se trata de un órgano político que colaboraba con el Rey en el gobierno en la
actividad legislativa y en la administración de justicia. Su núcleo formativo, su origen, se
encuentra en el antiguo officium romano que era la casa o la corte del Rey y que estaba
integrado por los principales funcionarios de palacio. Este officium llamado en la época
visigoda, oficio palatino, fue el núcleo inicial del Aula Regia y más adelante se convierte en uno
de los elementos de la misma.
El Aula Regia tenía como funciones principales: preparar las leyes, asesorar al monarca en
asuntos políticos, administrativos y militares y también tenía funciones judiciales junto al Rey.
En cuanto a su naturaleza, simplemente fue un organismo asesor de forma que el monarca no
estaba obligado a seguir los consejos del aula regia, ni tampoco a someter todas sus decisiones a
su aprobación.
Estructura del Aula Regia.
- En primer lugar, tenemos a los magnates. Los magnates estaban unidos al Rey por un
vínculo de confianza y eran miembros destacados de la comitiva personal del monarca.
Entre estos magnates en primer lugar se encontraban los magnates sin función, que no
tenían ningún cargo pero residían en la corte por voluntad del Rey.
En segundo lugar se encontraban los delegados o comités provinciaes que eran enviados
por el monarca para el gobierno de los distintos territorios en los que se dividía el reino.
En tercer lugar estaban los jueces o comités civitatum que eran designados por el Rey
para actuar como jueces en las ciudades. Le siguen dentro de los magnates los condes
honoríficos que eran los que recibían un título honorifico por parte del Rey, pero
normalmente no tenían función definida.
Por ultimo dentro de los magnates, estaban los comités exercitum que eran aquellos a
los que el Rey encomendaba el mando de una unidad militar.
- En segundo lugar nos encontramos con los próceres, quienes eran también magnates
pero eran particularmente distinguidos por el Rey y este los solía llamar para pedirles
asesoramiento en cuestiones políticas y judiciales. Se trataba de una especie de consejo
privado del Rey y solían acompañar al monarca actuando como jueces y formando parte
del Tribunal Real en aquellos casos en que correspondía al monarca administrar
personalmente justicia.
- En tercer lugar, los Gardingos quienes eran miembros de la Comitiva Real pero no
tenían la categoría de magnates pero formaban parte del Aula Regia porque tenían la
amistad y la confianza del monarca. Normalmente los gardingos se habían educados en
la Corte.
Por último, es el Oficio Palatino que eran el núcleo inicial y con el tiempo fue un elemento
más. El Oficio Palatino se considera el órgano central del estado visigodo y órgano supremo
de la Corte, su origen se encuentra en officium romano que se reorganiza en el reinado de
Leovigildo convirtiéndose en uno de los elementos integrantes del Aula Regia.
El Oficio Palatino estaba formado por el personal que dirigía los distintos servicios de la
Corte y por los oficiales que les ayudaban en el ejercicio de sus funciones. Los jefes de
estos servicios de palacio tenían el título de conde de la actividad que desempeñaban, eran
nombrados por el Rey, el cual también los podía destituir y sancionar si no desempeñaban
bien sus funciones. Los oficiales en general solían tener un carácter doméstico, aunque
había algunos que solo desempeñaban funciones privadas mientras que otros ejercían
también cargos públicos dentro de la administración. Esto origina cierta confusión entre los
cargos públicos y privados dentro de la administración visigoda.
Los distintos condes que formaban el Oficio Palatino:
Conde de los tesoreros: se encontraba al frente de los que custodiaban los tesoros del Rey y
del reino.
Conde del patrimonio: estaba al frente de la administración de Hacienda.
Conde de los notarios: era el jefe de la oficina que tenía a sus órdenes a los notarios y
escribas de palacio.
Conde de la guardia real: dirige a los hombres armados que integraban la guardia personal
del monarca.
Conde de los camareros de palacio: dirigía a los que se ocupaban de los aposentos reales.
Conde de los servicios de mesa: Estaba al frente de los cocineros y bodegueros del Rey.
Conde de las cuadras y establos: Era el jefe de las caballerizas de palacio.
Conde de la ciudad de Toledo: Era el gobernador y juez de esta ciudad.
Obispos de las diócesis cercanas a Toledo.
Jóvenes nobles que eran enviados por sus padres a educarse en la Corte del Rey.
La administración territorial.
Los visigodos van a heredar y van a respetar el sistema provincial romano de modo que se
van a mantener las antiguas provincias romanas y dentro de ellas van a adquirir autonomía
administrativa los territorios. Esto nos permite distinguir dos tipos de provincias.
Por un lado las provincias, propiamente dichas, o provincias-ducados que eran las antiguas
romanas.
Y por otro lado lo que se conoce como territoria que son divisiones de las provincias
anteriores que también se conocen como provincias-condados.
Las provincias-ducados se encontraban bajo la dirección de un Duque. El Duque era
designado por el Rey, normalmente entre los magnates o entre los miembros de su familia.
Y entre las funciones del Duque, le correspondía el gobierno supremo de la provincia, el
mando militar y la administración de justicia.
Las provincias-condados estaban regidas por gobernadores que nombraban también el Rey
y que podían tener o no el título de Conde, se denominaban comes civitatis o comes
territorio, o sin título judex civitatis. Tenían funciones administrativas, judiciales,
financieras y militares dentro de su territorio y estaban siempre sometidos al control y a la
inspección del Duque, que era su superior jerárquico. A veces tenían también un
subordinado que les ayudaban en sus funciones, el Vicario. Y por último señalar que los
territorios o las provincias-condados estaban a su vez integradas dentro de la España
Visigoda por grandes cintas rústicas denominadas villae que podían ser o bien propiedad de
la Corona o de particulares. Los habitantes de estas villas, denominados vicis estaban
sometidos o bien al Rey o al Señor por relaciones de dependencia económica y personal.
Con el tiempo estas villas van a adquirir mayor poder sobre todo ante la debilidad de las
autoridades. Al frente de las villas se encontraba el mayordomo como administrados con
amplias funciones a la hora de mantener el orden o recaudar impuestos.
La Administración Local.
En primer lugar, la Curia Municipal. Era una institución heredada de los romanos, tenía
como funciones principales recaudar impuestos, elegir a los funcionarios y también
desempeñaban algunas funciones judiciales, sobre todo en materia de donaciones,
testamentos o adicciones. Este organismo acaba extinguiéndose sobre todo por la presión
social.
En segundo lugar, los Funcionarios. Dentro de ellos hay que destacar dos de ellos que
procedían de la época romana que eran el curator que tenía funciones judiciales y el
defensor civitatis cuya función era proteger al pueblo de las injusticias, este último se acaba
convirtiendo en el funcionario más importante dentro de la ciudad. En un principio era
elegido por el pueblo entre los miembros de la curia, pero una vez que desaparece ésta pasa
a ser elegido o bien por el pueblo o bien por el obispo sin que fuese necesario que el
candidato hubiese desempeñado previamente un cargo municipal.
Un funcionario típicamente visigodo es el numerarii. Aparece en el reinado de Recaredo
con la función de recaudar los impuestos en la ciudad, aunque en las zonas rurales eran los
mayordomos los encargados de recaudar los tributos.
Por ultimo dentro de la administración local, nos encontramos con la asamblea de vecinos,
también llamada conventus publicus vicinorum. Desde tiempos antiguos era costumbre de
los visigodos celebrar en las localidades reuniones públicas de vecinos donde se trataban
temas domésticos de interés común.
El objetivo de dichas reuniones era tratar cuestiones agrarias, económicas y de orden interno
de la comunidad. En ellas se solía reglamentar el cultivo, el aprovechamiento de las zonas
comunes y también se preocupaban por la explotación ganadera y por estimar los daños
causados por los animales en los prados y huertos o ejercer como árbitros en los numerosos
conflictos que se ocasionaban por la confusión de los rebaños. También tenían algunas
funciones penales, pudiendo aplicar penas corporales a delincuentes y persiguiendo y
castigando a los siervos fugitivos.
Estas asambleas se solían reunir en las encrucijadas de caminos o en las calles principales
del poblado y a veces cuando se celebraba el mercado local. La convocatoria se hacía a
toque de bocina.
Esta asamblea se encuentra regulada en el Liber Iudiciorum y la doctrina ha discutido su
auténtica naturaleza.
- Quien más ha estudiado el tema ha sido Pérez Pujol quien ha sido el principal jurista
que ha estudiado esta institución. Considera que se trataba de una asamblea con
funciones bien definidas pero sin órganos de representación. Estaba formada por
hombres libres de la localidad, además atribuye a esta asamblea un origen romano. Sin
embargo Hinojosa considera que tenía un origen germánico.
- Para García-Gallo se trataba de un organismo que tenía personalidad jurídica y
económica y que tenía sus propios órganos representativos.
- Por último hay otro sector doctrinal, que intentan demostrar que realmente nunca
existió ningún órgano de administración vecinal con unos fines y unas funciones
concretas. Este sector de la doctrina afirma que los vecinos tan solo desempeñaron un
papel pasivo acudiendo a las reuniones y dando publicidad a los actos en los que
intervenía, pero sin poder tomar decisiones.
Administracion de justicia.
La organización judicial del estado hispano-visigodo, estuvo confundida con la administrativa y
todos los oficiales y agentes del estado en cuanto participaban de la función judicial, eran
denominados jueces según una ley de Recesvinto.
Cuando se establecen los visigodos en Hispania habían una dualidad de jurisdicciones, porque
los hispanos-romanos continuaron bajo la organización judicial de sus antiguos gobernadores
provinciales, mientras que los visigodos siguieron en un principio bajo la jurisdicción de sus
propios órganos, especialmente las asambleas populares, que podían ser generales de toda la
comunidad o restringidas. Esta diferencia de jurisdicciones desaparece durante el reinado de
Leovigildo (568-586) y ambas poblaciones hispano-romano y visigodos quedan sometidos a los
mismos jueces. Por esta razón la organización judicial hispano-visigoda queda reestructurada
del siguiente modo:
1. Jurisdicciones ordinarias en una triple grabación.:
A. Jurisdicción Real, el rey es el juez supremo y podía juzgar personalmente rodeado
de los miembros del Aula Regia.
El Tribunal Real actúa en primera instancia a la hora de enjuiciar los crímenes de
las personas de alto rango, y aparece como ultima instancia en cualquier clase de
conflictos. El Tribunal Real no estaba siempre asentado en la Corte, sino que el
monarca y los miembros del Aula Regia recorrían con frecuencia los territorios para
administrar justicia, fiscalizando también la actuación de los jueces inferiores.
B. Jurisdicción Territorial, la aparición del Duque al frente de las provincias lo
convierte en cabeza de la organización judicial de ese territorio. Los Duques
conocen (sustanciar, instruir) los recursos contra las sentencias emitidas por los
tribunales locales. Por otra parte, la jurisdicción civil y criminal de los territoria,
corresponde al Conde que se encontrba al frente de la misma.
C. Jurisdiccion Local, el comes civitatis es el juez principal de la ciudad y ejerce su
actividad con la ayuda de un delegado o vicario, le asisten también otros
funcionarios como el defensor civitatis y el numerarius. Corresponde al defensor
conocer las causas criminales menores (aquellas que no llevan aparejadas la pena de
muerte) mientras que el numerarius es competente en aquellos conflictos derivados
de la recaudación de impuestos. La jurisdicción del comes civitatis se aplica
directamente dentro del núcleo urbano mientras que en el territorio circundante
debio actuar un Iudes loci juez del lugar, subordinado al comes civitatis.
2. En cuanto a las jurisdicciones especiales, hay que distinguir las privadas de las públicas.
Dentro de las privadas destacan dos:
A. La jurisdicción voluntaria, en materias civiles, los particulares podían someter la
resolución de un conflicto a personas elegidas voluntariamente por ellos, que
actuaban como jueces. Se requiere un compromiso por escrito y la presencia de 3
testigos.
B. La jurisdicción señorial, propia de los latifundios, cuyos dueños actuaban como
jueces con amplios poderes sobre las personas que vivían en los mismos. A partir
del [Link] el señor no podía imponer penas graves sin la concurrencia de un juez
ordinario.
Dentro de las jurisdicciones especiales públicas destacamos:
A. La jurisdicción militar, dentro de los delitos militares se van a ocupar los jefes de
las diversas unidades castrenses que estaban al frente de grupos compuestos de
1000 (Thiufadus), 500(Quingentenarius), y centenarius (100 hombres).
B. Dentro de la jurisdicción pública eclesiástica, el Breviario de Alarico reconoce a los
obispos la facultad de actuar como árbitros y fallar aquellos asuntos civiles en el
caso de que ambas partes en conflicto acudan al obispo para dirimir sus diferencias.
Tras la conversión al catolicismo se dispuso que el obispo de la Diócesis fuera la
única autoridad para sustanciar los pleitos entre clérigos. De la sentencia del obispo
se podía recurrir al concilio y la sentencia de éste era firme, es decir, no susceptible
de recurso alguno. Con razón de la persona, el obispo es juez en los asuntos civiles
de los clérigos, y también en algunas causas criminales seguidas contra ellos. Y por
razón de la materia, el obispo es competente en las causas relativas a la fe y a la
disciplina eclesiástica, y entendían también de asuntos relacionados con la
superstición, la idolatría y el infanticidio.
La iglesia y las instituciones eclesiásticas. Concilios de
Toledo.
La mayoría de los pueblos germánicos procesaba la fe de Arrio, el arrianismo es una doctrina
teológica que niega la consustancialidad del Padre y del Hijo, es decir, niega que Cristo sea Hijo
de Dios. Arrio fue un presbiterio de Alejandría que en el año 325 fue condenado por el
emperador Constantino y desterrado del Imperio. El estado Hispano-Visigodo tenía en un
principio dos grupos religiosos diferenciados, los hispano-romanos que eran en su mayoría
católicos y los visigodos que eran arrianos. Durante el reinado de Recaredo se alcanza la unidad
religiosa porque el monarca se convierte al catolicismo y convierte a todo su pueblo. A partir de
este momento hay una íntima relación entre la Iglesia católica y el estado, y en este sentido la
Iglesia dicta normas para regular la convivencia política y la actuación del Rey, mientras que el
monarca protege a la Iglesia, castiga la herejía y nombra a los obispos.
En cuanto a la organización eclesiástica, se adapta a la estructura administrativa de forma que
las provincias eclesiásticas coinciden con las civiles. Cada provincia tiene una sede eclesiástica,
y al frente de todas ellas se encuentra un obispo metropolitano. Y sobre todo los obispos
destacan el de Toledo que se encuentra en la cúspide de la Iglesia Española. De las provincias
dependen las Diócesis. Son frecuentes de esta época, las reuniones de los denominados
Concilios provinciales que solucionaban conflictos, actuando como tribunales eclesiásticos. Y
de todos estos concilios acaba imponiéndose el celebrado en Toledo.
Por otro lado en los grandes latifundios, sus dueños edificaban iglesias a las que consideraban
como propias situándolas al margen de la vigilancia del obispo. Los problemas derivados del
control de estas iglesias, fueron objeto de atención de los concilios de Toledo.
Por último los monasterios, adquieren gran difusión en la época visigoda construyéndose un
buen número en suelo hispano. Estaban sometidos al obispo y tenían un patrimonio
independiente gracias al cual sobrevivían.
Concilios de Toledo.
Los concilios son asambleas eclesiásticas, que prestaban asistencia a los reyes en su potestad
legislativa y en los asuntos de gobierno. Se produce por tanto una interferencia entre ambos
poderes que determinó que los concilios participaran en la dirección de los asuntos públicos
sobre todo a partir del Concilio del año 633 (Se convierten al catolicismo en el Concilio III del
año 589). De esta forma los reyes visigodos solicitaban a los concilios su asistencia y apoyo en
el gobierno, convocaban las reuniones del concilio, abrían personalmente sus sesiones y emitían
el denominado Mensaje Real donde proponían las cuestiones espirituales y temporales que se
debían deliberar y resolver. Igualmente enviaban a los magnates del Aula Regia a las reuniones
del Concilio.
En cuanto a su naturaleza jurídica de los Concilios, según Sanchez Albornoz, los concilios no
perdieron nunca su naturaleza jurídica de asambleas eclesiásticas y en realidad ni legislaban ni
juzgaban. Sin embargo para Abadal, los concilios fueron una institución al mismo tiempo
política y eclesiástica e incluso considera a los Concilios como la suprema asamblea legislativa,
que reguló en la España Visigoda la orientación de la vida del estado, siendo también al mismo
tiempo Tribunal Superior de Justicia.
En cuanto a las competencias de los concilios destacamos:
Determinar las condiciones requeridas para ser elegido Rey.
Instar el riguroso cumplimiento de los juramentos del Rey y de los súbditos.
Instaurar las garantías judiciales de los magnates, sacerdote y gardingos.
Sancionar con su autoridad moral las leyes y decisiones del monarca.
Definir las normas morales, para la actuación del poder real.
Aprobar los edictos del rey, reforzando su validez con el prestigio de la Iglesia.
Con estas competencias los concilios lograron la intervención de los obispos en la elección de
los reyes, en la administración pública y en las funciones legislativas y judiciales.
Los concilios de Toledo eran convocados por el Rey, cuando lo estimaba oportuno. Los obispos
y el clero se congregaban en la iglesia elegida para celebrar el concilio, después entraba el
monarca acompañado de su Corte y leía el Mensaje Real, donde proponía los temas a tratar.
Luego el Rey se retiraba y comenzaban las deliberaciones. Se decidía primero sobre los asuntos
religiosos, con intervención exclusiva del estamento eclesiástico. Mas tarde se decidia sobre
cuestiones políticas y a estas deliberaciones si asistían los magnates del Aula Regia.
Los acuerdos del Concilio se denominaban Decretos Conciliares y debían de estar firmados por
todos los asistentes. La violación de estos decretos conciliares, era sancionada con penas
espirituales como la excomunión, y con penas temporales como los azotes o la confiscación de
bienes. Estos decretos tenían que ser confirmados por el Rey mediante la promulgación de una
Ley Civil, para que fueran de efectiva aplicación.