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Tema 8

La España medieval se caracteriza por la Reconquista, que inicia con la resistencia cristiana en el norte y culmina con la unión de los reinos de León y Castilla bajo los Reyes Católicos, finalizando con la rendición de Granada. La repoblación tras la Reconquista se divide en dos tipos: oficial y privada, y se ve influenciada por la despoblación provocada por las campañas árabes. Además, se establece un régimen feudal y señorial que genera relaciones de dependencia entre los señores y los campesinos, con diversas formas de propiedad y abusos que llevan a la sublevación y eventual abolición de los señoríos.

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Tema 8

La España medieval se caracteriza por la Reconquista, que inicia con la resistencia cristiana en el norte y culmina con la unión de los reinos de León y Castilla bajo los Reyes Católicos, finalizando con la rendición de Granada. La repoblación tras la Reconquista se divide en dos tipos: oficial y privada, y se ve influenciada por la despoblación provocada por las campañas árabes. Además, se establece un régimen feudal y señorial que genera relaciones de dependencia entre los señores y los campesinos, con diversas formas de propiedad y abusos que llevan a la sublevación y eventual abolición de los señoríos.

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Lección 8. La España Medieval.

8.1 LA RECONQUISTA Y LA REPOBLACIÓN.


A) El marco político de la reconquista
A mediados del siglo VIII la cristiandad occidental parecía en trance de desaparición. El mundo
islámico ocupa la Península mientras los visigodos ven derrumbarse sus estructuras políticas.
España esta prácticamente ocupada en su totalidad, a excepción de algunas zonas del norte que
permanecen fuera del control musulmán. Su peculiar idiosincrasia, situación estratégica y tardía
romanización explica el protagonismo de este primer núcleo de resistencia que acoge a todos
aquellos que huyen de los musulmanes. Tras la batalla de Covadonga, se constituye con Alfonso
I un estado cristiano que inicia la reconquista. Bajo el gobierno de Alfonso II la corte queda
fijada en Oviedo, configurándose un reino astur que aparece como oponente del estado omeya.
La gran comarca oriental del reino astur-leones, castilla, es una región diferenciada cuya
progresiva expansión en el siglo IX la lleva a orillas del Duero. La definitiva consolidación de
este reino tendrá lugar pocos años después de que la batalla de las navas de Tolosa consagre la
superioridad de la España cristiana sobre la musulmana.
En el siglo XIII, la España cristiana es la España de los cinco reinos: león, castilla, Aragón-
Cataluña, Navarra y Portugal. Cada uno de ellos, por separado, habían conquistado territorios a
los musulmanes y se habían ido expandiendo poco a poco.
En el tramo final de la reconquista, la España de los cinco reinos cristaliza en la España de las
dos coronas. Unidos León y Castilla, y operando al margen de Portugal que llegara a constituir
un estado autónomo, las coronas de castilla y Aragón asumen el liderazgo peninsular en las
postrimerías de la edad media. Con el reinado de los Reyes Católicos, ambas coronas se unen,
tiene lugar la incorporación de Navarra y concluye la reconquista con la rendición del último
reino musulmán de granada. La Península queda como un territorio binacional.

B) La repoblación y sus consecuencias


B.1 Despoblación y repoblación
La reconquista se realiza mediante los territorios recuperados al Islam. Esa repoblación
presupone la previa “despoblación” y refiriéndonos a la expansión castellano-leonesa puede ser
entendida de dos maneras: Por un lado, se ha entendido que allí se produjo un auténtico colapso
demográfico; desde otras perspectiva, se ha limitado el concepto “despoblación” para referirse
al hundimiento de la organización administrativa y municipal, el empobrecimiento económico y
una reducción de la población. Este segundo concepto fue el aceptado por Menéndez Pidal, pues
no solo se trata de la acción de asentarse en lugares desérticos, también corresponde a la
actividad propia de quienes reorganizan los distritos y localidades habitadas que caen en su
poder.
La práctica despoblación del valle del Duero se debió a diversas causas, destacando las propias
campañas árabes, la rebelión de los bereberes del norte y las campañas del rey cristiano Alfonso
I.

B.2 Clases de repoblación


La repoblación fue en principio consecuencia de la actividad expansiva de los núcleos de
resistencia, y más delante de las conquistas a gran escala de los reinos cristianos, los cuales
suelen seguir la clasificación hecha por Sánchez Albornoz y dividirse en tierras galaico-
portuguesas, leonesas, Castilla condal y las “Extremaduras”. En este proceso distinguimos
entre:

1. La repoblación primitiva del norte de la meseta


La amplia franja del norte quedo devastada por las campañas de musulmanes y
cristianos. En esta zona creció el reino astur-leonés, repoblándose por el occidente la
baja Galicia y el norte de Portugal, y por el oriente las comarcas de Rioja y Burgos. El
Duero es en el siglo X la frontera con Al-Andalus. Aquí encontramos:
- Repoblación oficial: dirigida por el propio monarca o los condes que se
situaban al frente de los distritos territoriales. En todo caso la orden la daba el
rey mediante ciertas solemnidades y ceremonias. Cuando los repobladores
llegaban a su destino, se alzaba el estandarte regio como símbolo de la nueva
autoridad. El reparto de tierras y la señalización de los límites se recogen en una
carta puebla, texto que recoge el derecho, privilegios y exenciones de los
nuevos pobladores.
- Repoblación privada: ambiciones espirituales y necesidades económicas entre
otros factores, empujaron a las gentes a establecerse en inéditos lugares. En
estos casos se trataba de una repoblación estrictamente familiar, si una o varias
familias se instalaban ocupando la tierra y formando una aldea; o al amparo de
iglesias y monasterios fundados en tierra de nadie, donde mucha gente se
asentaba constituyendo pequeños núcleos bajo la acogida de la iglesia.

2. La repoblación en la zona sur


Desde mediados del siglo XI la acción repobladora alcanza a Castilla meridional, el
valle del Guadalquivir, la nueva Cataluña, el valle del Ebro, Levante y el sur de
Portugal. En este etapa, la repoblación se plantea nuevas necesidades como asegurar el
efectivo dominio de las ciudades conquistadas y mantener el control sobre las
principales urbes, zonas muy prosperas que atraen a los francos.
- El papel de los concejos y de las Órdenes Militares : Los concejos de las
localidades situadas entre el Duero y el Tajo organizaron los asentamientos en
sus dilatados alfoces. Estas tierras se dividían en seis partes denominadas
sesmos, y cada una de ellas en lotes de tierra llamados veintenas. Por su parte,
las Órdenes Militares cuidaron de la defensa del territorio, convirtiéndose así en
un factor decisivo del proceso colonizador.
- Los repartimientos: En amplias zonas de Andalucía, Murcia, Mallorca y
Valencia fue frecuente arbitrar un sistema de reparto de tierras y casas entre los
conquistadores. El conjunto de operaciones se recogía en los llamados Libros
del repartimiento. Se trata de una concesión real que facilita el asentamiento
fijo y que, en consecuencia, genera derechos permanentes mediante títulos
individuales de propiedad. Estos repartimientos se realizaban a través de un
largo proceso con numerosas particiones sucesivas.

2. Las relaciones en torno a la tierra: Pequeña y gran propiedad. Los señoríos.

Generaban dos tipos de propiedad, la pequeña y la gran propiedad. Estas dos formas de
relaciones en torno a la tierra surgen sobre todo debido a la forma en el que se llevaba a cabo la
repoblación , así si la repoblación la hacía un particular se originaba la pequeña propiedad
rústica, ya que normalmente estos particulares carecían de los medios para ocupar grandes
extensiones de tierra. Si la repoblación la hacía los magnates, los grandes monasterios o las
órdenes militares que sí que disponían de recursos para ocupar las grandes extensiones de tierra,
entonces se originaban el latifundio o los señoríos, dando lugar al desarrollo del régimen
señorial.

a. Los señoríos.

En sentido amplios se entiende por señorío los dominios territoriales en los que ya desde el bajo
imperio romano, los labriegos que cultivan el campo se encuentran sometidos al dueño de las
tierras por relaciones de dependencia, de forma que dicho dueño tiene potestad no solo sobre las
tierras sino también sobre los habitantes de la misma.
En sentido estricto se denomina señorío a una institución medieval que permanece en la Edad
Moderna en la que hay un gran dominio territorial, cuyo propietario por concesión del Rey,
ejerce en su dominio funciones propias del estado, es decir, funciones públicas. Se trataría de
territorios que en cierto modo van a quedar en algunos aspectos al margen de la soberanía del
Rey que va a ceder facultades jurisdiccionales y otras funciones públicas. El origen de los
señoríos se encuentra en el bajo imperio romano a partir del siglo IV que es cuando se empieza
a desarrollar el sistema de la concentración de las tierras en pocas manos. Y es también cuando
comienza a establecerse relaciones de dependencia entre los propietarios de las tierras y los
habitantes de la misma. Entre los factores constitutivos hay que señalar los siguientes:

1. Las donaciones reales sobre todo la que los monarcas realizaban a las iglesias y
monasterios.
2. La entrega de tierras para hacer frente a los préstamos.
3. El despojo por la fuerza o coacción.
4. Donaciones de tierras del pequeño al gran propietario.
5. Por sentencia se condenara a la entrega de tierras.
6. Cesión voluntaria de tierras por motivos religiosos.

Las clases principales de señoríos son:

A. Realengo, cuando el señor era el Rey.


B. Abadengo, que eran los pertenecientes a la Iglesia o monasterios.
C. Solariego, que eran los que pertenecían a magnates seglares.

Ademas en castilla existían:

a. Los llamados señoríos de behetría, que eran aquellos cuyos habitantes tenían la facultad
de elegir libremente a su señor.
b. Maestrazgos, que eran aquellos que pertenecían a las órdenes militares, en los que el
señor era la máxima autoridad de dichas órdenes denominado Maestre.

La explotación del señorío se llevó a cabo distinguiendo:

A. Reserva señorial o Tierra Dominicata. El propietario del señorío explotaba directamente


las tierras más productivas denominadas, por este motivo Reserva señorial o Terra
Dominicata.
B. Terra Indominicata. El resto del señorío que era de mayor extensión era explotado por
los colonos o habitantes del mismo. Ahora bien, estos colonos estaban obligados a
trabajar determinados días al año, en la reserva señorial.

Dentro del señorío existían los llamados bienes de aprovechamiento común. Se trataba de los
montes, prados, bosques o aguas que podían ser utilizados por todos los habitantes del señorío.

La administración del gran dominio, le pertenecía a un mayordomo que vivía en la casa del
señor y al que le correspondía ordenar las tareas agrícolas, recaudar las rentas y en general
ordenar todas las prestaciones que debían realizar los habitantes del señorío.

Concesión de inmunidades. A partir del siglo XI, la autoridad política superior de los distintos
reinos va a conceder a los señoríos lo que se conoce como inmunidades por las que quedaban al
margen en algunos aspectos de la acción directa del poder público, esto es lo que permite que el
señor pueda ejercer dentro de su señorío auténticas funciones públicas. Gracias a estas
inmunidades, el señor podía administrar justicia dentro de su señorío, recaudar impuestos, exigir
prestaciones militares a los habitantes de su señorío, mantener el orden público y también
otorgar fueros. A pesar de esta independencia que tenían los señoríos, el Monarca se reservaba
la administración de justicia en los casos más graves, por ejemplo, homicidio, o traición.
También le correspondía conocer de las apelaciones frente a las sentencias dictadas por el señor.

Prestaciones señoriales. La renta era una prestación general que consistía en una cantidad que
debía pagar cada habitante del señorío al señor por el disfrute de las tierras. Normalmente la
renta se pagaba en especie y su cuantía era variable, oscilando entre la 4ª parte o la 10ª parte de
los frutos. En castilla esta prestación se pagaba normalmente el día de San Martín.

Otras prestaciones: destaca, en primer lugar, las denominadas gabelas, que suponían las
cantidades que pagaban los colonos al señor para poder usar molinos, hornos y fraguas. En
segundo lugar, las prestaciones de trabajo señorial, entre las que se incluyen las sernas (trabajos
agrícolas que el colono debía realizar determinados días al año en la reserva señorial), la
mandadería (se exigía a los hombres del señorío prestar servicio como mensajero) y el yantar y
el hospedaje (se obligaba a los pobladores del señorío a sustentar y alojar al señor y a su
comitiva en sus desplazamientos por el dominio señorial con la carga adicional de alimentar a
los caballos y los perros de caza). También en este grupo se encuentran las cargas relativas al
estado civil y a la transmisión sucesoria del patrimonio como son las ossas (consistente en el
regalo que entrega al señor el campesino por su matrimonio o el de sus hijos), el nuncio
(suponía una contribución por la cesión del derecho de cultivo a los hijos del campesino) y la
mañería (cuando el cultivador del señorío moría sin descendencia la finca que cultivaba debía
volver al señor en virtud de un derecho de reversión llamado mañería).

Usos y abusos señoriales


La situación de los pobladores de los señoríos era bastante difícil, no solamente por las
prestaciones anteriores, sino también por los siguientes abusos:
- Ius maletractandi (derecho a maltratar) que tenían los señores, sobre todo, en Aragón y
en Cataluña, de tal manera que podían encarcelar a los campesinos, confiscarles sus
bienes y hasta darles muerte.
- Los seis malos usos catalanes. En Cataluña los colonos, allí denominado payeses, se
veían obligados, además, a las siguientes prestaciones especiales hacia su señor,
conocidas como malos usos (los cuatro primeros constan como derecho escrito y los
otros dos como derecho consuetudinario):
 Primer mal uso: remensa, uso por el cual el payés no podía abandonar el
predio si no pagaba al señor el precio de su redención que el señor fijaba
arbitrariamente.
 Segundo: intestia, el señor percibía la tercera parte de los bienes muebles
del payés que moría intestado.
 Tercero: exorchia, análogo a la mañería.
 Cuarto: cugucia, prestación debida al señor por el payés en el caso de
adulterio de la mujer de este y por el cual el señor se atribuía la mitad de los
bienes de la adúltera.
 Quinto: arcia, el señor podía exigir una parte del patrimonio del colono si
se incendiaba casualmente el predio en el que residía el payés y como
castigo a su negligencia.
 Sexto: firma de spolii, es un uso más moderno que suponía la cantidad que
se le debía al señor por autorizar al payés a que hipotecase las tierras que
cultivaba.
- Ius primae noctis: Era el presunto derecho del señor a yacer con la mujer del payés la
noche de bodas, precedido de la ceremonia de pasar por encima de ella estando esta en
la cama.

Abolición de estos abusos señoriales


Los abusos originaron la sublevación de los habitantes de los señoríos y fueron abolidos por una
sentencia arbitral (el monarca actuó como árbitro de señores y vasallos siendo elegido por
ambos grupos sociales) dictada por Fernando el Católico en abril de 1486.

Abolición de los señoríos


Fueron abolidos por las cortes de Cádiz en virtud de un decreto de 6 de agosto de 1811.

3. El Régimen Feudal Catalán


A) Elementos constitutivos del régimen feudal.

El beneficio sería la cesión del disfrute de tierras a cambio de una prestación de servicios.

El vasallaje es una relación que se establece entre las clases nobles y que consiste en una
relación de amistad y protección entre hombres de condición social noble por la que uno de
ellos, que sería el vasallo, vincula su persona al otro que sería el señor jurándole fidelidad y
comprometiéndose a servirle sobre todo en la guerra. A cambio el vasallo recibe el sustento del
señor. Cuando se une el vasallaje y el beneficio es cuando se origina un régimen feudal, es
decir, cuando el vasallo recibe además tierras.

Distinción entre régimen feudal y señorial

El régimen feudal se constituye entre dos personas de condición social noble, mientras que en el
régimen señorial era evidente la diferente clase social entre el señor y el colono que habitaba sus
tierras.

En Cataluña se inicia el feudalismo a partir de Ramón Belenguer I, Conde de Barcelona, el cual


cuando se generaliza los pactos feudales, se ve obligado a crear un ordenamiento que regule los
mismos ya que la legislación existente en ese momento, que era básicamente el Liber
Ioudiciorum, no era suficiente. Por este motivo reúne en la II mitad del Siglo XI una asamblea
de condes que decreta una serie de normas para regular los pactos feudales que luego serán
recogidas en los llamados Usatges de Barcelona, mediante los cuales, se regulan las costumbres
feudales.

En la cúspide de la jerarquía feudal se encuentra el Conde de Barcelona, que era el Princeps o


primer señor. Era la suprema autoridad y juez supremo en Cataluña, a él le correspondía juzgar
los llamados casos de alta justicia, que eran los asuntos civiles de mayor cuantía y los asuntos
penales relativos a delitos castigados con la pena de muerte.
Le sigue en segundo escalón, los nobles de primera categoría cuya denominación eran barones
dentro de la nobleza. Los primeros eran los vizcondes que eran vasallos directos del conde. Le
seguían los comitores que eran vasallos de los vizcondes y por último los vasvessores que eran
los vasallos de los comitores.

En el último escalón estaban los nobles de 2ª categoría, también llamados nobleza de linajes
como milites o cavallers, porque estaban dedicados a la profesión militar de la caballería.

c) Instituciones feudales.

El pacto feudal se realiza en Cataluña a través de la prestación del homenaje, del juramento de
fidelidad y la investidura del vasallo. En Cataluña hay que distinguir dos tipos de homenajes, un
homenaje sólido y un homenaje no sólido. El homenaje sólido implica la fidelidad exclusiva a
un señor, mientras que en lo no sólido permitía jurar fidelidad a varios señores. Una vez que el
vasallo prestaba su juramento, tenía lugar el acto formal de la investidura y en Cataluña esta
investidura se le denominaba también potestad. Cuando el vasallo era investido, estaba obligado
a prestar al señor una garantía o fianza en metálico con la que respondía del cumplimiento de
sus obligaciones.

Hay dos características de los feudos catalanes: La primera la posibilidad de enajenar o


transmitir siempre que mediase el consentimiento del señor y éste recibía una tercera parte del
precio de la venta. Otra de las características es su carácter hereditario, es decir, que se puede
transmitir por testamento.

Deberes del vasallo catalán.

i. Guardar fidelidad al señor y defenderle hasta el punto de preferir la vida del señor a
la suya propia.
ii. Responder con rapidez a la llamada del señor para prestarle ayuda.
iii. Debía mantener el castillo en buen estado de defensa y combatía el lugar del señor
en los llamados duelos judiciales.

Deberes del señor catalán.

- Defender al vasallo frente a sus enemigos.


- Debía evitar aumentar las obligaciones del vasallo.
- Debía indemnizar al vasallo de los daños y pérdidas que pudiera sufrir en el ejercicio de
las armas en defensa del señor.

8.4 LA MONARQUÍA MEDIEVAL


A) Designación de la sucesión al trono
Según parece, solo la intervención directa en la muerte del monarca inhabilitaba al aspirante
para ocupar el trono.

A.1 En el reino asturleonés el rey fue elegido en principio en el seno de dos familias, la
de Pelayo de Asturias y la de Alfonso de Cantabria. En el siglo X arraiga el sistema
hereditario y el monarca dispone del trono a favor de uno de sus hijos o reparte entre
ellos.
A.2 El régimen sucesorio navarro, implantado en Castilla, desplaza al leonés en cuanto
a repartir entre los hijos, imponiendo que lo reciba todo el primogénito.
El sistema sucesorio castellano fue reglamentado en las Partidas, por lo que rigió a
partir del Ordenamiento de Alcalá de 1348. establecía la preferencia del varón frente a
la hembra y la mayor a la menor edad.

A.3 En Aragón no existió una normativa clara sobre los principios sucesorios,
procedentes en principio de la concepción navarra. Según García-Gallo, con la unidad
patrimonial de la Corona se establece la indivisibilidad de la herencia, la cual recae en
el primogénito. Quedan excluidos los hijos no legítimos, las hembras y los religiosos.

A.4 El sistema navarro inspiró el de Castilla y el de Aragón. En él, el primogénito


hereda la totalidad del reino, pudiendo otros hijos recibir en tenencia los territorios
adquiridos que forman el honor regalis. El acceso al trono lo regula el Fuero General
de Navarra.

A.5 El título de Conde de Barcelona se transmite por línea masculina a favor de los
hijos. Las mujeres pueden suceder a su padre, pero entonces será el marido quien ejerza
el gobierno.

B) La ordenación del rey: dignidad y tributos


B.1 La coronación
El rey era recogido por el clero y el pueblo, formándose la comitiva que se dirigía al
templo, donde debe escuchar las oraciones y, posteriormente, ser interrogado sobre sus
propósitos de amparar la fe y gobernar con justicia. También se le pregunta al pueblo
respecto a la obediencia que debe prestar.

B.2 La unción
El metropolitano vertía sobre la cabeza del nuevo rey el aceite consagrado. Simbolizaba
el carácter casi sacerdotal de un monarca que era asimismo caudillo en la guerra contra
los musulmanes.

B.3 Atributos
El príncipe recibe de los obispos la espada, manto, anillo, cetro y báculo. Finalmente, el
metropolitano colocaba sobre su cabeza la corona del reino.

C) Derechos y deberes del rey y súbditos


El monarca se compromete a defender la fe católica y gobernar el reino con justicia. En
consecuencia, debe respetar el ordenamiento jurídico y velar por su justa aplicación.
Por su parte, el pueblo jura obedecer al monarca y acatar sus mandatos, en un primer
momento mediante el compromiso de quienes asistían a la coronación y, más tarde, por
el homenaje prestado por las Cortes reunidas ante el nuevo monarca.
Las cortes. Origen fundamento y características
generales de su funcionamiento.
a) Concepto. Las cortes son asambleas políticas que están integradas bajo la autoridad y
presidencia del Rey por los representantes de todos los estamentos sociales. Se habla de
cortes cuando los representantes de los ciudadanos empiezan a formar parte de la curia
plena o extraordinaria lo que tendrá lugar a partir del Siglo XIII.
b) Origen. El origen de esta transformación de la curia plena en corte se encuentra en la
conveniencia de que todos participen en la adopción de los acuerdos que les afectaban.
Esta conveniencia se manifiesta en el pensamiento medieval mediante una fórmula
política. La trasformación de las curias en cortes tenían una serie de requisitos que
según un historiador americano que se llamaba Lord, serían:
1º La necesidad de que el Rey consulte a las curias de forma regular y sistemática.
2º Que estas asambleas asuman cierto poder y responsabilidad.
En cuanto a las causas hay que señalar en primer lugar la importancia económica que
adquieren los concejos municipales que estaban integrados básicamente por ciudadanos.
Al mismo tiempo, las crecientes necesidades económicas de los monarcas que solían
acudir a estos concejos a pedirles ayudas sobre todo para poder hacer frente a los gastos
de las guerras. Otras de las causas es un proceso de opinión pública cuando se empiezan
a conocer en los reinos las conquistas democráticas de otros.
c) En cuanto a la naturaleza de las cortes medievales.
Para Martínez Marina, eran un instrumento que en cierto modo controlaba el poder del
monarca.
Colmeiro considera que simplemente era un órgano consultivo.
Hay una teoría intermedia que afirma que las cortes van a tener un papel más destacado
que la simple prestación de un consejo, pero que sus resoluciones no llegaban a ser del
todo vinculantes para el monarca.
Valdeavellano sostiene que las cortes fiscalizaron la actuación de los Reyes y además
legislaban con ellos de forma que el Rey no podía derogar ninguna disposición sin
contar con el apoyo de las cortes y además el Rey tampoco podía exigir impuestos
extraordinarios si no eran previamente aprobados por las cortes.
d) Competencias de las cortes. Las cortes se ocupaban de asuntos de interés general para
el reino. Básicamente defendían la justicia y la paz y aconsejaban al monarca. Su
ámbito de actuación se centró básicamente en tres aspectos:
1. Concesión de subsidios económicos extraordinarias llamadas servicios.
2. Intervención en la actividad legislativa.
3. La reparación de agravios que eran actuaciones contrarias a las leyes y a los fueros
realizados por el monarca o por alguno de sus oficiales.

e) Composición de las cortes. Había una representación de los 3 estamentos.


Por un lado la nobleza o estamento nobiliario que era en general un único brazo salvo
en la corona de Aragón que se divide en dos. Por un lado los ricos hombres o magnates
de la alta nobleza y por otro lado los caballeros.
El segundo es el estamento eclesiástico que estaba integrado por las personalidades mas
destacadas de la Iglesia. Este estamento tenía mayor peso en Aragón que en Castilla. A
partir del año 1538, la Nobleza y el clero dejo de asistir a las cortes, por lo que estarán
formadas solo por el estado llano.
Éste estado estaba integrado por representantes de los ciudadanos que en Castilla se
denominaban procuradores y en Aragón síndicos. Estos representantes eran elegidos en
un principio por los cabezas de familia de cada localidad pero más adelante pasan a ser
elegidos por el concejo municipal, bien por forma directa o bien mediante el sorteo a
través del procedimiento denominado insaturación. Cada ciudad elegía uno o varios
representantes, pero cada ciudad solo tenía un voto en Cortes. Una vez designados los
representantes de los ciudadanos, recibían poderes para actuar en las Cortes. Estos
representantes eran simples portavoces de la opinión de las ciudades a las que
representan y no tenían autonomía para expresar su propia opinión de forma que si
durante una sesión de cortes surgía alguna cuestión que no estaba prevista en el orden
del día, tenían que volver a la ciudad para solicitar nuevos poderes.

f) En cuanto a la constitución:
La convocatoria pertenece al Rey mediante una carta en la que indicaba la finalidad,
lugar y fecha en la que se iba a celebrar la asamblea. En Castilla se solían convocar las
cortes cada dos o tres años mientras que en Aragón la convocatoria solía ser anual. Una
vez reunidos todos los estamentos tenían lugar la apertura solemne de las cortes que
correspondía al Rey mediante un discurso llamado proposición, donde establecían los
motivos por los que había convocado las cortes y las cuestiones que se iban a debatir.
Tras este discurso del Rey, intervenían por separado los representantes de cada
estamento. En Castilla hablaba en primer lugar un representante del estamento
nobiliario, a continuación un representante del clero, normalmente el arzobispo de
Toledo y por último intervenían los representantes de los ciudadanos a través de los
procuradores de Burgos. En este punto hubo un conflicto ya que los procuradores de
Toledo pretendían reemplazar a los de Burgos y hablar en primer lugar. Alfonso XI
cierra esta polémica, manteniendo a los procuradores de Burgos en su privilegio y
ofreciéndose el mismo a hablar por los de Toledo con los que les daba prestigio. En
Aragón primero intervenía el representante del estamento eclesiástico, le seguía el
representante de la nobleza y por último los síndicos, que eran los representantes de los
ciudadanos. Cuando los representantes de los ciudadanos llegaban a las Cortes era
necesario comprobar sus poderes, esta comprobación correspondía en Castilla al
secretario de la cancillería hasta el Siglo XV y posteriormente al Siglo XVI a una junta
de asistentes de las Cortes. En Aragón esta función de comprobar los poderes
corresponde a los llamados habilitadores. En cuanto al desarrollo de las cortes, cada
estamento se reunía por separado. En las cortes de Aragón cada brazo elegía a un
promovedor que se ocupaba de dirigir los debates. Las negociaciones de cada brazo con
el Rey tenían lugar a través de los tratadores y los brazos se relacionaban entre sí a
través de los embajadores. En Castilla el funcionamiento era asimilar, los acuerdos se
adoptaban con el consentimiento de todos los brazos bastando en Castilla la mayoría
dentro de cada brazo, mientras que en Aragón se exigía unanimidad. Una vez adoptados
los acuerdos, se disolvían las cortes. Y por último hay que hablar de la diputación de
cortes cuya función era administrar las ayudas económicas aprobadas por las cortes
entre la celebración de unas cortes y el comienzo de las siguientes.
8.6 LA ADMINISTRACIÓN TERRITORIAL
A) El régimen condal primitivo
La estructura del gobierno territorial correspondía, en un primer momento, a la de la
administración visigoda. Al frente de cada circunscripción figuraba un conde con funciones
gubernativas, financieras, militares y judiciales.
En el reino asturleonés los reyes concedieron a magnates laicos o eclesiásticos diversos distritos
para que los rigiesen y gobernasen, los cuales pasaron a denominarse imperatores terrae aun
antes de ser nombrados condes. En Castilla, se les designó como potestades. Estas autoridades
representan al monarca en la defensa y tutela del orden público, recaudan impuestos,
administran justicia como propios jueces y dirigen el ejército. Bajo las órdenes del conde figura
el delegado o vicario, en Cataluña llamado vizconde, así como varios vicarios auxiliares
El cuidado de los grandes dominios regios recayó en un mayordomo o merino, quien asumió
pronto otras tareas.
Tanto el rey como dichas autoridades territoriales ejecutaban sus órdenes mediante alguaciles o
sayones, quienes hacían prácticamente de todo: ejecutaban acuerdos, recaudaban impuestos,
convocaban asambleas judiciales, etc.

B) El sistema a partir del siglo XII


B.1 Castilla y Navarra
- Tenencias: los magnates vasallos el monarca fueron favorecidos con el gobierno de
estos territorios, convirtiéndose así en tenentes, disfrutando de un poder público y
reteniendo en su provecho parte de las rentas de la comarca.
- Merindades: el aumento de funciones conseguido por los merinos hizo que se
convirtieron en oficiales públicos con destacado poder jurisdiccional… los merinos de
los dominios regios de una misma zona, fueron puestos bajo el control global de un
merino mayor, apareciendo este como gobernador de una circunscripción llamada
merindad.
- Adelantamientos: a mediados del siglo XIII, Alfonso X pone al frente de los territorios
andaluces recién conquistados a un adelantado de la frontera. En los años siguientes, el
adelantado mayor sustituirá a los merinos mayores en las grandes circunscripciones,
con amplias competencias gubernativas, judiciales y militares.

B.2 Corona de Aragón


- La pluralidad de reinos y territorios que formaban la Corona de Aragón hizo que el
monarca designara en ellos a un representante con amplias facultades, los procuradores
o procuradores generales, si tenían mayor poder, o los lugartenientes, si se consideraban
como un alter ego del príncipe.
- Juntas: en Aragón los municipios se asociaron para defender el orden público,
constituyendo unas juntas con jurisdicción sobre el territorio global de los municipios
confederados, a cuyo frente se situaba el sobrejuntero.
- Veguerías: en Cataluña, el antiguo vicario del conde es conocido en la etapa
bajomedieval con el nombre de veguer, jefe gubernativo, militar y juez ordinario en su
distrito o veguería. Además, preside el Consejo municipal.
- Baylías: la jurisdicción del veguer se confundía con la propia de un alto magistrado
local, el bayle, quien dependía del bayle general.
- Justiciazgos: en Valencia, circunscripciones regidas por un justicia cuya autoridad se
proyectaba a múltiples cuestiones de orden público, recaudación de impuestos, etc., y
que ante todo era un supremo juez.
7. La administración local.
a) Municipios: Las ciudades del occidente medieval aparecen como núcleos urbanos
con un cerco o muralla que separan la aglomeración urbana del campo circundante.
Las ciudades divididas en barrios solía agrupar a burgueses y comerciantes en razón
de su oficio. Las ciudades hispano-cristianas fueron por lo general de nueva
fundación con fines militares o económicas por su parte las ciudades musulmanas
tuvieron como principales puntos de referencia dos grandes edificaciones:
El alcázar que era la residencia del gobernador y la mezquita en cuyo entorno se
concentraban los barrios mercantiles. A pasar a manos cristianas la mezquita central
pasa a ser catedral y la de los barrios se convirtieron en iglesias.
A partir del siglo XI surge en occidente la ciudad propiamente dicha esta ciudad
adopta la forma jurídico-publica de municipios y en este sentido va a tener su
propia jurisdicción autoridades, competencias y por tanto, organización especifica.
Esto convierte al municipio en un órgano de la administración local.
 En cuanto a las tesis de la teoría romanista entre los que destaca Savigny afirman que el
municipio medieval es heredero del municipio romano.
 En cuanto a los defensores de la teoría germanista, Wilda y Gierke explican la aparición
del municipio en relación con los gremios y las asociaciones mercantiles.
Otra teoría germanista defendida por Sohm mantiene la llamada Teoría del
Mercado indicando que es la consolidación de éste con su propia normativa la
que dio lugar a la aparición del municipio con una normativa también especial.
 En España Hinojosa sostiene que el municipio surge cuando se trasladan a la ciudad las
instituciones judiciales y administrativas de los señoríos. Por su parte Sánchez Albornoz
explica el municipio medieval en función de que las ciudades eran también fortalezas y
mercados. En cuanto a las competencias del municipio, abarcaban todas las cuestiones de
la vida local, entre ellas el mantenimiento del orden público, administración de justicia
local, obras y servicios públicos, asuntos económicos y defensa militar. El instrumento
jurídico para regular estas cuestiones son las ordenanzas y los estatutos jurídicos de la
ciudad, que recogían los fueros locales.

En cuanto a la organización a partir del siglo XII el instituto era una entidad de
derecho público con su propia jurisdicción y autonomía constituida por un concejo
local y sus propios magistrados y oficiales. El concejo estaba integrado por los
vecinos del centro urbano y de su término, y la vecindad derivaba del nacimiento en
la población o de habitar en ella durante cierto tiempo. Igualmente se era vecino si
se poseía como propietario bienes inmuebles. La admisión como vecinos por el
concejo suponía la protección del fuero local, el disfrute de bienes comunes de la
localidad y la posibilidad de participar en la organización municipal. Los núcleos de
población judíos y musulmanes que residían en las ciudades cristianas
constituyeron sus propias comunidades denominadas aljamas y monerías
respectivamente, teniendo sus propias autoridades.

En cuanto a la estructura municipal, al frente del municipio castellano, aragones y


navarro, existía un juez local como jefe político y judicial del concejo y como
autoridades subordinadas al juez, actuaban los alcaldes en numero de 2, 4 o 6
(según el volumen de población) constituyendo un tribunal colegiado de jueces a
nivel a local.
 Los alcaldes locales elegidos por el concejo fueron llamados alcaldes de Fuero porque su
nombramiento y competencias la determinaban el fuero local.
 Igualmente en varios municipios castellanos del siglo XIII existían alcaldes del Rey que
eran elegidos por éste desempeñando su autoridad a nivel local. Las competencias del juez
eran las convocatorias de las reuniones de las asambleas vecinales, cuidar del
mantenimiento de la paz pública y sobretodo administrar justicia.
 Junto al juez y los alcaldes se encontraban los jurados o fieles que eran defensores de los
intereses del pueblo ante el concejo, eran asi llamados por el juramento que prestaban de
defender los intereses comunes.
 En cuanto al concejo local en la Alta Edad Media estaba formado por todos los vecinos de
una localidad que participaban en la adopción de los acuerdos. Este sistema denominado
concejo abierto, se vuelve inviable por el número creciente de vecinos y por la cada vez
más compleja organización de la vida municipal, cuyos asuntos no podían ser resueltos
por una muchedumbre en su mayoría ignorante.
 Tuvo lugar por tanto la sustitución del concejo abierto, por un concejo cerrado
denominado en Castilla Regimiento, que era una junta de hombres designados por el
monarca, llamados regidores, los cuales van a nombrar a los magistrados y oficiales
municipales que antes elegía el concejo. Se trataba generalmente de caballeros y hombres
buenos.

El poder real y los municipios: Los corregidores castellanos.

La cierta autonomía que gozaban los municipios no impidió que en un principio el monarca
tratara de fiscalizarlo, a través de los jueces y de los alcaldes de la ciudad. A pesar de lo cual, la
autonomía creció sobretodo en el Siglo XIII, decayendo ya en el XIV bajo el reinado de Alfonso
XI. Este monarca impulsó una política activa de intervención regia en la administración
municipal que ha sido denominada como política centralista de Alfonso XI. Esta intervención
del poder real se manifestó en el intento de fiscalización de los municipios a través de varios
representantes del monarca entre los que destacan los asistentes reales (eran portavoces y
defensores de los intereses del monarca en el municipio), los gobernadores encargados de
defender el orden público y sobretodo los corregidores, figura que analizamos con los siguientes
aspectos:

1. Naturaleza del cargo: Existe una difusión doctrinal sobre si el corregidor fue un enviado
del monarca para gobernar con los regidores o si su misión consistió en una labor
correctora de las deficiencias de la administración municipal y parece ser que ésta
última es la dominante.
2. En cuanto a los antecedentes. La preocupación de Alfonso XI por supervisar la gestión
de quienes estaban al cargo de los diferentes oficios, se manifestó desde 1312, primer
año de su reinado, al advertir en las cortes de Valladolid que deseaba saber de todos los
oficiales de su casa. Se sirvió para ello, de Veedores (para inspeccionar la
administración de justicia) enmendadores (a nivel de editorial) y corregidores, triunfado
esta última denominación sobre todos los demás.
3. Evolución del cargo. El corregidor nace con Alfonso XI, se consolida con Enrique III
en el transito del siglo XIV al XV y queda definitivamente institucionalizado con los
Reyes Católicos.
4. En cuanto a su nombramiento, eran nombrados por el Rey a través de las carta de
nombramiento, cuya estructura constaba de un protocolo inicial (saludo del monarca y
notificación del cargo) parte expositiva (menciona los motivos tenidos en cuenta para el
nombramiento) parte dispositiva (señalaba el ámbito de actuación y los cometidos
concretos del corregidor) y protocolo final, en el que consta la fecha y la firma del
monarca.
5. En cuanto a los requisitos para ser nombrado corregidor, destaca especialmente la
legislación de las partidas sobre jueces que exigía a los corregidores, que también lo
eran, lealtad al Rey, buena fama, sabiduría para juzgar pleitos y temor a dios. El
requisito mas importante para ser nombrado corregidor era poseer la confianza del
monarca.
6. En cuanto a la procedencia, Sánchez Albornoz estima que tales cargos recayeron en la
baja nobleza, y en los jurisperitos, observando también que la mayor parte de estos
corregidores utilizaba el nombramiento para su exclusivo provecho, lucrándose de los
beneficios económicos que el cargo les reportaba.
7. En cuanto a las facultades, en primer lugar, fue un verdadero juez. Ordinario en algunos
casos, delegado del monarca en los asuntos que éste le encomendaba y juez de alzada
respecto a las sentencias dictadas por los alcaldes. Igualmente en el ámbito de la
administración judicial, el corregidor participaba con voz y voto en las reuniones del
concejo, ejercía la potestad reglamentaria dictando ordenanzas, cuidaba del orden
público, se ocupaba de los problemas de abastecimiento, y supervisaba la hacienda
municipal.
8. En cuanto a la inhabilitación. Hay que suponer en este tema la vigencia del
ordenamiento de Alcalá de 1348, donde se prohibía ejercer funciones judiciales a los
locos, los mudos, los sordos, los ciegos, los que padecieran enfermedades que les
impidieran estar en su sano juicio, los que tuvieran mala fama, los clérigos, las mujeres
(salvo las reinas y demás damas de alta posición social) y tampoco podían ser
corregidores los siervos.
9. En cuanto a la toma de posesión, tenía diferentes fases:
 La presentación de credenciales ante el concejo.
 Aceptación por el concejo.
 El juramento por parte del corregidor.
 La investidura con los atributos representativos de sus función.
10. En cuanto a la duración del cargo, en un principio no estaba fijada, sino que solía
depender de la voluntad del Rey, establecida en la carta de nombramiento. Ya a partir
del Siglo XV se establece la duración anual del cargo, con la posibilidad de que el Rey
cediera prorrogas anuales siempre que el corregidor contara con un informe favorable
del concejo de que había usado bien su oficio.
11. En cuanto a las causas extraordinarias de finalización del cargo, podían ser de 3 tipos:
 Procedentes del Rey, serían los casos de destitución del corregidor por parte del monarca o
muerte del monarca.
 Procedentes del concejo, solo supuestos de expulsión del corregidor por mal uso del cargo.
 Procedentes del propio corregidor, serían los casos de renuncia por edad, por enfermedad
y muerte.

Una vez terminado el cargo se le podían exigir responsabilidades al corregidor bien


por los propios administrados o bien por el propio Rey.

8 Administración justicia medieval.


Características. La función judicial en la Edad Media corresponde a los mismos órganos de la
administración en general, y segunda característica, hay una diversidad de jurisdicciones porque
la potestad jurisdiccional no radica únicamente en el estado.

En cuanto a los sistemas judiciales. En la Alta Edad Media predomina un sistema de justicia
privada, en virtud del cual son los ciudadanos los encargados de mantener el orden público,
siendo frecuente hasta el Siglo XI que la persona ofendida o su familia se tomase la justicia por
su mano. Según un procedimiento que retomaba la practica germánica de la venganza de la
sangre.

 Ya en la Baja Edad Media, se institucionaliza la administración de justicia y aparecen los


jueces técnicos. Tiene lugar un procedimiento de oficio, por los que los delitos se
persiguen con independencia de que lo soliciten o no, la parte ofrecida.

En cuanto a los niveles de jurisdicción, dentro de la jurisdicción ordinaria destaca:

1. La jurisdicción real que corresponde al monarca quien la ejerce por sí mismo, o a través
del denominado tribunal de la corte.
2. En el ámbito local existen jueces dependientes de la administración central que son
denominados Alcaldes en Castilla, Veguer en Barcelona y Zalmedina en Aragón.
3. En cuanto a las jurisdicciones especiales, destacan 3:
 En primer lugar la jurisdicción señorial, en la Alta Edad Media, los señores administran
justicia rodeados de una asamblea integrada por los habitantes de su dominio. Ya en la
Baja Edad Media, los señores tenían su propio tribunal, si bien era el alcance de su
jurisdicción variaba según los territorios.
 En cuanto a la jurisdicción eclesiástica, los tribunales eclesiásticos conocían por razón de
la materia de asuntos religiosos relacionados con cuestiones de fe, y además de otros
temas como el matrimonio, que tenían una doble vertiente, religiosa y civil; por razón de
las personas le corresponde resolver los casos civiles y penales del clero y su familia. En
esta jurisdicción el juez ordinario era el obispo, su sentencias se recurren ante el
arzobispo, las de este ante el arzobispo de Toledo y las de este ante el Papa.
Los problemas derivados de la herejía, dieron lugar al establecimiento de la inquisición,
que surge en España gracias a la labor de San Raimundo de Peñafort quien en el Concilio
de Tarragona de 1242 organiza el tribunal de la inquisición y redacta un manual de
procedimiento.
 Jurisdicción mercantil. Se ocupa de los pleitos entre comerciantes que son resueltos en los
consulados, que además de ser tribunales de justicia, eran corporaciones de comerciantes.
Los cónsules resolvían en primera instancia y de las sentencias de estos se podía acudir al
denominado Juez de Apelación.

El Justica de Aragón.
En Aragón surge la figura de Justicia y existen varias teorías sobre su origen. En primer lugar,
un autor llamado Jiménez Cerdán considera que el origen de esta figura se encuentra en el
mismo origen del Reino de Aragón llegando a firmar que los aragoneses antes de elegir Rey,
elegían al Justicia. Otro autor es Julián Ribera quien atribuye un origen musulmán, en concreto
en el llamado señor de las injusticias, quien se ocupaba de atender las denuncias de los
particulares frente a los abusos cometidos por los funcionarios. Luego hay otros autores que
sitúan su origen en el llamado juez de palacio que existía durante el reinado de Alfonso I.

En cuanto a las características, en primer lugar era asesor de la monarquía, en segundo lugar
también aconsejaba a la curia, tercero era de designación real y normalmente el cargo recaía en
un caballero al que se exigía respeto a las leyes y a las costumbres.

Respecto a las competencias, su función principal consistía en interpretar el sentido de las leyes
y costumbres y velar por su cumplimiento. Así cuando existía alguna duda sobre la
interpretación de las normas, se consultaba al Justicia quien debía responder por escrito en un
plazo de 8 días, determinándose que ni el Rey, ni ningún oficial público, podía anular lo que
había acordado el Justicia. Por otra parte, también era Juez en todos los asuntos en los que el
Rey era parte. Por último, era Juez de Contrafuero, esto significa que decidía en aquellos juicios
promovidos en instancia de parte por haber quebrantado un juez algún precepto de los fueros.
En estos casos el Justicia podía decidir que dicho juez no continuase conociendo el asunto.

Para poder desempeñar sus funciones, el justicia contaba con una serie de auxiliares, entre los
que hay que mencionar dos lugartenientes que eran nombrados por el propio Justicia y que los
sustituían en caso de ausencia o enfermedad. Por otra parte contaba con la ayuda de 6 notarios y
6 e vegueres cuya función era ejecutar y hacer que se cumpliesen las decisiones del Justicia.

En cuanto a su responsabilidad, en principio respondía de todos los delitos cometidos en el


ejercicio de su cargo y podía ser inhabilitado por las cortes y el Rey de común acuerdo. Para
hacer efectiva la responsabilidad de justicia, se nombraba 4 inquisidores cuya función era
investigar las posibles irregularidades cometidas por el Justicia a través del llamado juicio de
responsabilidad. La decisión final, correspondía a un tribunal que estaba integrado por 17
jueces, que eran designados anualmente.

En cuanto a la causa de manifestación, era un procedimiento por el que el justicia situaba bajo
su protección a las personas que habían sido objeto de cualquier tipo de injusticia por parte de
los jueces por infracción de los fueros. Esta persona presentaba la correspondiente denuncia
ante el Justicia y a partir de este momento, se denominaba manifestado porque había puesto en
conocimiento del Justicia la ofensa.

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