UNIVERSIDAD NACIONAL DEL SANTA
FACULTAD DE EDUCACIÓN Y HUMANIDADES
ESCUELA PROFESIONAL DE
EDUCACIÓN PRIMARIA
TUTORÍA Y ORIENTACIÓN EDUCATIVA PARA
ESTUDIANTES Y PADRES DE FAMILIA
MOTIVACIÓN Y OBSERVACIÓN
DOCENTE: Mg. CHRISTIAN ALBERTO MENACHO ESPINOZA
LA MOTIVACIÓN
1. Conceptos básicos
La vida es fundamentalmente evolución, actividad y desarrollo. Todos estamos en
continua actividad y hasta las personas más perezosas hacen una serie constante de
actividades. ¿Por qué nos movemos, actuamos, nos interesamos por las cosas y nos
inquietamos sin cesar?. El estudio de la motivación, pues, no es otra cosa que el intento
de averiguar, desde el punto de vista de la psicología, a qué obedecen todas esas
necesidades, deseos y actividades, es decir, investiga la explicación de las propias
acciones humanas: ¿Qué es lo que motiva a alguien a hacer algo? ¿Cuáles son los
determinantes que incitan? Cuando se produce un comportamiento extraordinario de
algún individuo siempre no parece sospechoso.
Frecuentemente intentamos explicar el patrón diferente haciendo referencia a los
motivos, por ejemplo, si alguien triunfa en la bolsa escucharíamos el típico comentario
que cita el dinero como motivación para dicho individuo. Se tata de estudiar los
impulsos, tendencias y estímulos que acosan constantemente nuestra vida y nuestro
organismo y que nos llevan, queramos o no, a la acción. Basándonos en esta afirmación
se puede decir que cualquiera que intente responder a estos interrogantes está
intentando explicar la motivación. Los psicólogos que estudian la motivación procuran
comprobar las explicaciones de estos hechos mediante el estudio experimental.
Algunos psicólogos tratan de explicar la motivación desde los mecanismos fisiológicos.
Por eso son importantes los descubrimientos relativos al control de la acción por partes
del cerebro como el hipotálamo, el sistema activador reticular y el sistema límbico. Otros
en cambio buscan los determinantes de la acción en términos de conducta y
comportamientos.
Otro punto a destacar es que cuando hablamos de conducta motivada la estamos
diferenciando claramente de conducta instintiva. Mientras una conducta instintiva no
requiere “voluntad” por parte del sujeto, la conducta motivada sí que la requiere. Así
pues no conviene confundir la motivación con los estímulos ni con los instintos; los tres
impulsan a actuar; pero su origen y sus funciones son muy diferentes como su propio
nombre indica la conducta motivada requiere un motivo por el cual ponerse en marcha.
Una conducta está motivada cuando se dirige claramente hacia una meta. El motivo es
algo que nos impulsa a actuar. El motivo se presenta siempre como un impulso, una
tendencia, un deseo, una necesidad… no todos los motivos tienen un mismo origen, ni
son de la misma intensidad, ni tienden hacia las mismas cosas. Pero, sin embargo, se
puede decir que el campo de la motivación abarca la totalidad del psiquis humano
comprendiendo una gama amplísima de móviles que incitan al hombre constantemente
a actuar. Así podemos señalar móviles que van desde los impulsos más elementales,
como el hambre, el sueño …, hasta los más complicados y complejos como puede ser
el impulso o deseo de cierta persona a ser ingeniero de telecomunicaciones, periodista,
maestro. Así pues vemos que toda actividad esta motivada por algo, y ese algo es lo
que hemos llamado motivo. Motivo es, pues, lo que nos impulsa a la acción, a la
actividad. Esta actividad motivada es como un circuito cerrado en el que se pueden
distinguir tres momentos principales: motivo, conducta motivada y disminución o
satisfacción de la necesidad.
2. Motivación y homeostasis
Este tipo de teorías explica las conductas que se originan por desequilibrios fisiológicos
como pueden ser el hambre, la sed… pero también sirven para explicar las conductas
que originadas en desequilibrios psicológicos o mentales producidos por emociones o
por enfermedades mentales que también suponen la reducción de una tensión que
reequilibra el organismo.
La homeostasis es un mecanismo orgánico y psicológico de control destinado a mantener
el equilibrio dentro de las condiciones fisiológicas internas del organismo y de la psiquis.
Consiste en un proceso regulador de una serie de elementos que han de mantenerse
dentro de unos límites determinados, pues de lo contrario peligraría la vida del
organismo. Así conocemos que existe una serie de elementos y funciones que han de
estar perfectamente regulados y cuyo desequilibrio sería de consecuencias fatales para
la vida; por ejemplo, la temperatura, la tensión arterial, cantidad de glucosa o de urea
en la sangre… estas y otras funciones están reguladas y controladas por los
mecanismos homeostáticos, y cada vez que surge una alteración en uno de estos
elementos y funciones, el organismo regula y equilibra la situación poniendo en marcha
una serie de recursos aptos para ello. Entre los autores más representativos de esta
corriente podemos señalar a Hull, a Freíd y a Lewin entre otros.
3. Característica de la conducta motivada
La conducta motivada es cíclica: Se despierta un motivo o impulso
luego se presenta una serie de conductas durante las cuales el sujeto
busca un medio de satisfacer o reducir el impulso y finalmente, se llega
a algún objetivo por el cual el motivo lo reduce o termina.
4. Clases o tipos de motivos
a. Motivos biosociales:
Son los que se originan en las necesidades biológicas y los procesos de
autorregulación del organismo. Son innatos, es decir, no aprendidos y están
presentes en todos los miembros de la misma especie, tales como: el hambre,
la sed, los impulsos sexuales, el ciclo vital del sueño y vigilia, la regulación de
la temperatura, la eliminación, la evitación del dolor y la respiración.
b. Motivos sociales:
Son aprendidos y no regulan ningún proceso, carencia o necesidad fisiológica.
sin embargo, activado el motivo busca que satisfacer necesidades
psicosociales, como por ejemplo, la mujer que busca mediante la cirugía
estética mejorar alguna parte de su cuerpo, la cirugía a la nariz, el aumento
de senos o cadera; no regula ni calma ninguna necesidad fisiológica.
Satisface sí, en cambio, la necesidad estética de verse bien (vanidad). El
comprar un auto tampoco satisface o calma ninguna necesidad fisiológica.
Existen muchos motivo psicosociales y no se presentan con frecuencia en
todos los miembros de la misma especie, por cuanto estos obedecen a
características individuales de aprendizaje social y familiar en cada cultura.
La necesidad de compañía, de afecto, de adquisición, de éxito, posición o
status, de vivienda, etc. Son claros ejemplos de motivos psicosociales. Lo que
no debemos olvidar es que los motivos psicosociales actúan de la misma
forma que los motivos biosociales, dan energía y dirigen la conducta hacia un
determinado objetivo.
5. Expresiones de motivación
Según Revé (1995) existen tres categorías de actividad que expresan la motivación:
conducta abierta, filosofía y auto – informe.
5.1. Conducta abierta:
Hay seis factores de la conducta que pueden ser indicativos de la presencia e intensidad
de un motivo.
a. Latencia: Es el tiempo que tarda en producirse una respuesta
tras exposición a un estímulo. Por ejemplo, un psicólogo infantil
que cree en las teorías del apego inferirá un mayor nivel de
“ansiedad de separación” en un niño que se pone a llorar en
cuanto lo separan de su madre que en un niño que llora
momentos u horas más tarde. En este ejemplo, la latencia seria
los segundos u horas transcurridos entre la separación
(estímulo) y el llanto (la respuesta). Como regla general, a
menor latencia de respuestas, mayor la intensidad del motivo
inferido.
b. Persistencia: Es el intervalo de tiempo entre el comienzo de
una respuesta y su cese. En el ejemplo de la separación entre
madre e hijo, la persistencia sería lo segundos o minutos
durante los que el niño llora. La persistencia de la respuesta es
proporcional a la intensidad del motivo de esa conducta (y
proporcionalmente inversa a la intensidad del motivo por
realizar una conducta alternativa). De la persona que trabaja
durante mucho tiempo para resolver una fórmula se dice que
tiene un motivo más intenso que la persona que deja de intentar
resolver fórmula al poco tiempo de empezar.
c. Elección o preferencia: Sitúa al individuo frente a dos
estímulos y le pide que participe voluntariamente en uno u otro.
Generalmente, las personas disponen de varias opciones de
conducta de las que escogen una. Sin embargo, a los sujetos
se les suele pedir que elijan entre dos posibilidades. Por
ejemplo, en estudios del comportamiento altruista, los sujetos
tienen que elegir entre ayudar o no ayudar a un desconocido en
apuros. Los participantes que optan por ayudar expresan más
motivo de ayuda que los sujetos que no deciden ayudar.
d. Amplitud: Es la intensidad de respuesta de un individuo ante
un estímulo. En un estudio de las reacciones masculinas ante
fotografías de mujeres atractivas, se evaluó el diámetro de las
pupilas de cada hombre mientras observaba diez fotografías
distintas. La inferencia que se hizo fue que la atracción de los
hombres hacia cada fotografía estaba relacionada con el
aumento del tamaño de sus pupilas. Cuanto más intensa es la
conducta, mayor será la fuerza del motivo inferido. En el
ejemplo de las fotografías, cuanto mayor era el diámetro de la
pupila, mayor la atracción inferida.
e. Probabilidad de respuesta: Se refiere a las ocasiones en las
que se produce una respuesta dirigida hacia una meta en
proporción al número de oportunidades de que se dé la
respuesta. Si dos personas son puesta en una situación diez
veces, se infiere que la persona que produce la respuesta ocho
veces tiene un motivo más intenso que la persona que produce
la respuesta tres veces. La persona que telefonea sus amigos
ocho de cada diez noches expresa un mayor motivo de afiliación
que la persona que los telefonea tres de cada diez noches.
f. Expresiones faciales y corporales: Comunican, en parte,
los aspectos emocionales que están presentes en la conducta
motivada. Una sonrisa transmite alegría o alivio mientras que
las cejas subidas y la mandíbula caída indican sorpresa. Las
expresiones faciales comunican tanto la naturaleza de la
expresión emocional como su intensidad, como por ejemplo la
diferencia entre una sonrisa amplia y una leve. También la
postura, los cambios de posición y los movimientos de los
brazos, las piernas y las manos (por ejemplo, un puño cerrado)
comunican la presencia e intensidad de motivos y emociones.
Estos seis aspectos o factores de la conducta ofrecen datos observables de los
que se puede inferir la motivación. Cuando la conducta tiene una latencia
corta, una persistencia larga, una alta probabilidad de producirse, es intensa,
e incluye expresividad facial o de gestos, entonces existen datos a partir de lo
cuales se puede inferir un motivo relativamente intenso. Cuando la conducta
tiene una latencia larga, poca persistencia, baja probabilidad de producirse y
no es intensa e incluye poca expresividad facial y de gestos, o si el individuo
persigue un objeto
– meta alternativo, entonces se puede inferir la ausencia de un motivo, o al
menos uno bastante débil.
5.2. Fisiología:
Cuando las personas se preparan para realizar actividades varias, el sistema nervioso y
el sistema endocrino fabrican y liberan diversas sustancias químicas (por ejemplo,
neurotransmisores, hormonas). En el transcurso de un conferencia, por ejemplo, los
ponentes viven un intenso estrés emocional que se manifiesta fisiológicamente
mediante el aumento de las catecolaminas plasmáticas (por ejemplo, “adrenalina”) y el
colesterol plasmático.
Para poder medir los cambios neuronales y hormonales, los investigadores en motivación
utilizan análisis de sangre, saliva, orina y equipos eléctricos muy sofisticados. Con estos
tests se puede medir el ritmo cardíaco, la presión sanguínea, el ritmo respiratorio, el
diámetro de las pupilas, la conductancia de la piel y demás índices del funcionamiento
fisiológico.
5.3. Auto informe:
Otra manera de evaluar la motivación e pedirle a la persona un auto = informe de su nivel
de motivación. Esto se puede hacer en una entrevista o mediante un cuestionario. El
entrevistador puede inferir el nivel de ansiedad del entrevistado cuando interactúa con
desconocidos preguntándole cuánta ansiedad siente o pidiéndole que informe sobre
cualquier síntoma de ansiedad que puede tener, como por ejemplo dolor de barriga,
sudor de manos, o pensamientos autocríticos. También se puede plantear estas
mismas preguntas en un cuestionario de papel y lápiz.
Las ventajas de los cuestionarios es que son fáciles de administrar, permiten recabar la
información exacta, y le dan a la persona que responde varias opciones de respuesta a
una pregunta concreta. Sin embargo, hay al menos dos razones por las que las
puntuaciones de auto – informe puede que no correspondan con el nivel real de
motivación. Primero, las personas pueden distorsionar sus auto – informes
deliberadamente para dar puntuaciones socialmente deseables. Segundo, las personas
pueden desconocer sus propios motivos. Resulta una tarea difícil aún cuando se esta
haciendo totalmente honesto, informar sobre el deseo sexual, los esfuerzos de logro, o
el nivel de temor que se pueda sentir o tener en un momento dado. Además de los
problemas de deseabilidad social y nivel de conciencia, los auto informes también piden
informaciones retrospectivas por lo que su exactitud depende de la memoria de la
persona lo que descarta su aplicación a animales, bebés o personas con discapacidad
verbal.
LA OBSERVACIÓN
1.1. Observación
La observación es un método de investigación imprescindible en la ciencia, permite
recoger información directa, de primera mano, del fenómeno estudiado.
La observación implica la posibilidad de crear y establecer conocimiento.
Según Mario Bunge es el procedimiento empírico básico por excelencia, el más
primitivo y a la vez el más moderno.
Abraham Kapler, es la búsqueda deliberada, llevada a cabo con cuidado y
premeditación, en contraste con las percepciones casuales y en gran parte pasivas, de
la vida cotidiana.
Juan Hurtado, es la aplicación deliberada de los sentidos sobre un fenómeno o
conjunto de fenómenos que se quiere estudiar.
En una observación se debe determinar que se debe observar, por ejemplo, si el
observador desea averiguar la manera como José se relaciona con sus compañeros,
deberá observar a este alumno en los momentos en que esté con sus compañeros. Este
será su objetivo determinado, los otros aspectos de la personalidad de José serán
secundarios o complementarios respecto a esta observación.
Determinar cuando se debe observar, por ejemplo se debe establecer que José
se le observará durante 5 minutos en el recreo de la mañana todos los días por el espacio
de un mes. Estas observaciones hechas en los tiempos determinados servirán para
obtener datos objetivos y valiosos.
Determinar quien o quienes harán la observación, la persona que realiza la
observación debe estar capacitado en las técnicas de la observación. De lo contrario los
datos podrán carecer de validez. La confiabilidad de la observación depende del número
de observadores, la validez y confiabilidad de la observación están en relación directa de
la capacidad técnica del observador, el número de observadores.
Determinar cómo se realizará la observación, es decir si la observación se realiza
mirando a la persona o conversando con ella, u oyendo y analizando sus intervenciones, o
analizando sus escritos, o viendo su manera de vestir, etc.
Una buena observación tiene que ser objetiva, repetitiva, múltiple,
planificada.
1.2. El rol de la observación en la entrevista
Su utilidad en la entrevista es evidente, pues, observar al interlocutor en su contexto
específico e inmediato es una de las principales funciones que cumple la entrevista
psicológica. Sin embargo, como procedimiento básico y directo, la observación se puede
ver influenciada por la subjetividad de quien observa, distorsionando así la información
recogida y la comprensión del fenómeno. Por lo mismo es conveniente observar y
registrar los hechos con exactitud a fin de evitar la expresión de nuestros propios deseos
y prejuicios. Durante la entrevista observamos lo siguiente:
La forma como se manifiesta el lenguaje del entrevistado, riqueza o
pobreza verbal, entonación, volumen y ritmo del habla, sintaxis, facilidad de
palabra, secuencialidad del discurso. Todo ello puede ser un indicador valioso
de su nivel intelectual y cultural.
La mímica del rostro, risa, sonrisa, llanto, sorpresa. En general cualquier
movimiento pantomímico del cuerpo, estos elementos son indicadores del
estado emocional de la persona y deben contrastarse con lo manifestado
verbalmente.
Resulta significativa la ausencia de movimiento expresivo, tal como la rigidez
y la petrificación del movimiento.
La expresión de alteraciones psicofisiológicas que son manifestación de
reacciones emocionales, palidez, enrojecimiento del rostro, sudoración, etc.
La forma de vestir, si corresponde a la estación, a la situación, a la edad,
cuidado, aliño, colores que usa, etc.
Estado general de higiene y de salud, si el entrevistado aparenta cuidado e
interés hacia su persona.
Lo recomendable a la hora de observar es tratar de transcribir lo observado
literalmente, evitando en lo posible las interpretaciones y el arribo a conclusiones
precipitadas. Posteriormente toda la información recabada proveniente de diversas
fuentes como la entrevista, la observación, fichas, etc. Será integrada y utilizada de la
manera más conveniente.
1.3. Dificultades o desventajas en la observación
Los datos obtenidos reciben a veces distintos significado, según la cultura,
ambiente social, sexo, edad del entrevistado.
La verdadera observación en la entrevista implica captar no solo el gesto o
la actitud sino también la emoción del entrevistado. Ello requiere
entrenamiento y ciertas aptitudes personales.
Como el entrevistador es un producto de su cultura, se orienta a ver en la
entrevista lo que espera ver, al margen algunas veces de la objetividad.
Es difícil repetir las mismas situaciones de la observación aún con las
mismas personas.