Universidad Mayor, Real y Pontificia de San
Francisco Xavier de Chuquisaca
Facultad de Humanidades y Ciencias de la
Educación
Carrera de Psicología
2Do Año B
9. LA PSICOLOGÍA EDUCATIVA Y LOS OTROS SABERES
EDUCATIVOS
Auza Arancibia Nely
Flores Lopez Analia
Gareca Cruz Lucero Dayane
Martinez Mendieta Inti Alejandro
Maturano Gutierrez Alex Brandon
Murillo Terán indira
Rivera Guerrero Matilde Vianey
Sánchez Montoya Roger Jesús
Sucre, 4 de abril de 2025
9. LA PSICOLOGÍA EDUCATIVA Y LOS OTROS SABERES
EDUCATIVOS
LA PROBLEMÁTICA EXISTENTE ENTRE PSICOLOGÍA EDUCACIONAL Y LA
PEDAGOGÍA
La relación entre la psicología educacional y la pedagogía presenta conflictos en sus
fronteras disciplinarias. Juan Mayor (1981) señala la complejidad de las ciencias de la
educación, evidenciada en la controversia entre las concepciones normativa y positiva de la
pedagogía. Además, el uso creciente del término ciencias de la educación incluye
disciplinas diversas como la filosofía y la historia (García Hoz, 1960).
La interdisciplinariedad actual complica aún más los contornos de la psicología de la
educación, considerada por los psicólogos como una especialidad de la psicología (Royce,
1957) y por los pedagogos como parte de las ciencias de la educación (García Hoz, 1960).
Algunos autores sugieren definirla como una intersección entre ambas disciplinas
(Thorndike, 1910), lo que resalta la necesidad de un diálogo más claro sobre sus roles en el
ámbito educativo.
LOS LITIGOS DE FRONTERAS
La psicología educativa es un saber psicológico al igual que la clínica, la industrial, la
comercial, etc.
Argumentando que cada una se relaciona con una actividad especifica y tiene sus propias
metodologías y áreas de enfoque, señala que confundir estos conocimientos psicológicos
aplicados a una actividad con su propia diciplina es un error bastante común.
La psicología educativa se centra en la educación, con su propia historia, campo de estudio
y tecnología. A diferencia de otras áreas de la psicología, la psicología educativa tiene una
estrecha relación con la pedagogía, aunque algunos la consideran como una disciplina
independiente.
La psicología educativa no es simplemente una rama aplicada de la psicología general, sino
un campo de estudio con una sólida justificación epistemológica y un cuerpo de
conocimiento autónomo y sustancial. Esta afirmación se refuerza con la cita explícita de
Kallos y Lundgren (1975), estos autores argumentan que la mayor parte de la investigación
en educación es, de hecho, investigación en psicología educativa. Esta contundente
afirmación no solo contradice la visión reduccionista, sino que establece la psicología
educativa como un campo de investigación significativo e independiente, con sus propias
preguntas de investigación, metodologías y teorías. La obra critica implícitamente la visión
reduccionista atribuida a autores como Kerlinger (1969), argumentando que esta
perspectiva superficial ignora la complejidad intrínseca de la disciplina y sus intrincadas
conexiones con otras áreas del conocimiento, como ser la pedagogía, la sociología, la
antropología, la historia de la educación y la filosofía de la educación.
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también resalta la necesidad de una formación integral para los profesionales de la
psicología educativa, que trascienda una simple especialización técnica. Una formación
adecuada, debe incluir una sólida base teórica, metodológica y práctica, así como la
capacidad de integrar conocimientos de diversas disciplinas. Se subraya la importancia de
una adecuada asimilación de marcos de referencia, instrumentos y modelos de actuación, ya
que la falta de esta asimilación puede obstaculizar la comunicación efectiva entre
profesionales y, en consecuencia, el progreso de la disciplina. Esta necesidad de una
formación integral se relaciona implícitamente con la prevención de problemas en la
comunicación profesional, este tema es abordado por Loviely (1976). La formación debe
equipar al psicólogo educativo para la interacción efectiva y la colaboración con otros
profesionales de áreas como la pedagogía, la sociología y la antropología, reconociendo la
naturaleza interdisciplinaria del campo.
Por otro lado también defiende la visión ecológica de la psicología educativa, reconociendo
la importancia de considerar las aportaciones de otras disciplinas y áreas del conocimiento.
Se critica la visión aislada y autocontenida, que no considera las interacciones y las
influencias mutuas con otras áreas relevantes para la comprensión del fenómeno educativo.
La cita de Kallos y Lundgren (1975) refuerza esta idea, mostrando que la investigación en
psicología educativa es un campo sustancial en sí mismo, y no una simple aplicación de la
psicología general. Esta perspectiva ecológica enfatiza la necesidad de una comprensión
holística del contexto sociocultural en que se desarrolla la educación, considerando las
complejidades de la interacción entre los diferentes factores que influyen en el proceso
educativo.
También analiza con detalle la compleja relación entre la psicología educativa y la
pedagogía, reconociendo la estrecha interdependencia pero también la necesidad de
distinguir sus ámbitos específicos de estudio y sus metodologías particulares. Se
argumenta que la psicología educativa, si bien se nutre de la pedagogía, tiene su propio
objeto de estudio, métodos y aportaciones (Phye y Reshly, 1979). La identidad profesional
del psicólogo educativo se presenta como un tema complejo, con tensiones inherentes a su
carácter interdisciplinario (Genovard, 1981). Se destaca la necesidad de una continua
reflexión sobre el rol y las funciones del psicólogo educativo en el contexto de la educación
actual, considerando las demandas cambiantes de la sociedad y el sistema educativo.
Finalmente, aboga por una mayor madurez científica en la disciplina (Tindall, 1979),
promoviendo una integración de diferentes perspectivas para una comprensión más
completa del campo. Se resalta la importancia de una intercomunicación científica que
permita el intercambio de conocimientos y la integración de diferentes perspectivas para el
avance de la psicología educativa y la mejora de la educación en su conjunto. La
perspectiva de Gowin (1972) y otros autores (implícito) sobre la transformación del
conocimiento en psicología educativa se relaciona con esta idea de intercomunicación
científica, destacando la necesidad de una continua actualización y evolución del
conocimiento en el campo.
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MÁS ALLÁ DE LOS LITIGIOS: INTERCOMUNICACIÓN CIENTÍFICA
El estudio de las diferencias epistemológicas entre la psicología educativa y la pedagogía
facilita un mayor entendimiento de otros saberes pedagógicos, lo que impulsa el desarrollo
de conceptos relevantes para la psicología educativa. Es esencial primero explorar la
pedagogía como un saber general y luego analizar sus principales disciplinas. García Hoz
(1960), uno de los tratadistas más influyentes, presenta en sus "Principios de pedagogía
sistemática" fundamentos epistemológicos clave para esta discusión. Este enfoque fomenta
la intercomunicación científica, enriqueciendo la colaboración entre ambas disciplinas:
Fue Herbart quien a comienzos del siglo XIX publico Pedagogía general derivada del fin de
la educación, obra en la cual la pedagogía aparece como una ciencia perteneciente al
dominio de la filosofía practica y situada entre la ética, que señala los fines de la educación,
y la psicología, que estudia los mecanismos humanos que le hacen posible.
La evolución del pensamiento filosófico ha impactado profundamente el concepto y la
sistematización de la pedagogía.
A finales del siglo XIX, el positivismo y el historicismo cuestionaron su carácter científico,
reduciendo la ciencia de la educación a la descripción de tipos de educación histórica.
En el siglo XX, el neoidealismo sostuvo que la pedagogía no es independiente de la
filosofía. Además, se han integrado procedimientos experimentales en el estudio de la
educación, enriqueciendo su enfoque y metodología.
García Hoz afirma que la pedagogía por un lado es una “ciencia descriptiva, histórica, ya
que no hace sino explicitar lo que está implícito en la realidad educativa presente o pasada”
y por el otro, una ciencia normativa que aspira a verificar sus ideas mediante una actividad
posterior.
Las disciplinas que tradicionalmente la componen son: la filosofía, la historia, la sociología
y la psicología; desde un plano técnico normativo, la didáctica, la orientación y la
organización.
Con esta sistematización es posible establecer dos tipos de relaciones:
1.Con las disciplinas más diferenciables y aportan perspectivas complementarias; 2. Con
las disciplinas con las que pueden confundirse, no aportan contenidos nuevos.
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LA FILOSOFÍA DE LA EDUCACIÓN
Se plantea la cuestión de por qué recurrir a la filosofía en la educación cuando ya existe un
saber técnico basado en la ciencia. Desde una perspectiva positivista, la verdad solo se
encuentra en los datos empíricos, verificados por la eficacia y el pragmatismo. Sin
embargo, este enfoque no deja de ser, en sí mismo, parte de una filosofía de la educación.
El principal argumento a favor de la necesidad de la filosofía en la educación es que la
educación, por naturaleza, implica la consecución de valores. Educar no es solo transmitir
conocimientos, sino guiar a los seres humanos hacia una mejora cualitativa en su
desarrollo. Esto introduce un componente axiológico, que trasciende el campo empírico y
pertenece a la filosofía. La ciencia, por sí sola, no puede abordar cuestiones de valores,
ética o el sentido último de la educación. Se menciona que para Zubiri (1963), la filosofía
no es una ciencia empírica, sino una disciplina cuyo objeto es radical y latente, es decir, no
se encuentra en los fenómenos visibles, sino en la raíz del conocimiento y la realidad. Esto
la hace difícil de captar directamente, requiriendo un proceso de reflexión más que de
simple observación o intuición.
Otro argumento a favor de la filosofía en la educación es que proporciona un criterio
unitario para integrar las distintas ciencias de la educación. Sin una visión filosófica, la
educación se fragmentaría en múltiples enfoques sin una cohesión global. La filosofía
permite dar sentido y dirección a los aportes científicos en el ámbito educativo, asegurando
que no se limiten solo a aspectos técnicos, sino que también aborden las dimensiones
humanas y éticas del proceso educativo.
ENFOQUES DE LA FILOSOFÍA DE LA EDUCACIÓN
Filosofías de la educación predominantemente teleológicas
Según San Cristóbal (1965), existen dos tipos de filosofía de la educación: una de tipo minimista,
que funciona solo como un apoyo filosófico sin profundizar en el análisis, y otra de tipo sistemático,
que realiza un estudio ontológico e integral de la educación. Las filosofías teleológicas pertenecen
a la primera categoría, ya que su interés está centrado exclusivamente en definir los propósitos de
la educación, sin abordar su naturaleza o esencia de manera profunda. Un ejemplo de este
enfoque es la postura de Harbart, quien considera que la ética es la principal responsable de
determinar los fines educativos y reduce la educación a un solo ámbito: la moral. Esto implica que
la educación no se entiende de manera integral, sino únicamente como un medio para desarrollar
valores éticos en los individuos.
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Históricamente, se ha sostenido que la filosofía es la encargada de deducir los fines educativos, no
a partir de un análisis filosófico específico de la educación, sino como una extensión de la filosofía
general que cada autor defiende. En este sentido, Dilthey afirma que la pedagogía es la última
palabra de la filosofía, lo que sugiere que la educación debe entenderse como una aplicación
práctica de una visión filosófica más amplia sobre el ser humano y la sociedad. Un ejemplo de esta
perspectiva es el ensayo de Bertrand Russell sobre educación, en el que establece que los fines
educativos deben ser la vitalidad, el valor, la sensibilidad y la inteligencia. Sin embargo, su
planteamiento no parte de un análisis filosófico de la educación en sí misma, sino de su propia
visión personal sobre la naturaleza del ser humano y su propósito en la vida. Esto refuerza la idea
de que muchas filosofías de la educación teleológicas establecen sus objetivos educativos con
base en concepciones subjetivas o preexistentes, sin realizar un estudio profundo sobre la
educación como fenómeno en sí mismo.
Filosofías de la educación predominante pragmáticas.
Las filosofías de la educación de enfoque pragmático no se caracterizan tanto por los temas que
abordan, sino por su metodología reflexiva. A menudo, en lugar de llamarse "filosofía de la
educación", se les denomina teoría de la educación o pedagogía racional. Se centran en la
reflexión sobre diversos aspectos del proceso educativo y suelen estar asociadas con la tradición
estadounidense de pedagogía, donde la educación es vista como un proceso en constante
transformación. Uno de los principales exponentes de este enfoque es John Dewey, quien basa su
pensamiento en la idea de que el cambio es la única constante. A diferencia de la filosofía griega
clásica, que buscaba lo inmutable, Dewey considera que la verdad reside en el cambio mismo. En
este sentido, todo en la realidad, incluidos los objetivos educativos y la conciencia humana, está en
continuo flujo, como lo describió William James en su teoría del Stream of Consciousness.
Para Dewey, la experiencia es el núcleo del proceso educativo. No es simplemente un medio para
lograr un fin, sino que es el fin en sí mismo, ya que representa la vida misma. La filosofía, por lo
tanto, no es una revelación de verdades absolutas, sino una herramienta para reconstruir y
reinterpretar la experiencia. Sin embargo, este enfoque no se basa en un individualismo extremo.
Más bien, Dewey enfatiza que la educación del individuo debe ir de la mano con el progreso de la
sociedad, especialmente en el contexto de una sociedad democrática. Según él, la democracia es
el sistema que permite una experiencia educativa más rica, accesible y disfrutable para todos.
Su seguidor William Kilpatrick refuerza esta perspectiva y define el papel de la filosofía en la
educación de la siguiente manera:
1. Criticar las hipótesis educativas planteadas por los educadores.
2. Aclarar los objetivos pedagógicos, ayudando a definir su propósito.
3. Evaluar críticamente los métodos educativos, asegurando que estos sean eficaces para
alcanzar los objetivos.
Kilpatrick sostiene que la reflexión no es exclusiva de la filosofía, sino que es un proceso natural
del pensamiento humano. Pensar implica planificar antes de actuar, reflexionar durante la acción y
aprender de la experiencia para mejorar en el futuro. Así, la educación no es solo un proceso
técnico, sino un proceso de adaptación y transformación constante.
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Aunque el pragmatismo ha sido la corriente dominante en la educación estadounidense, han
surgido otras tendencias que lo critican:
a) El realismo de Frederick Breed (1942) sostiene que la filosofía y la ciencia trabajan con los
mismos materiales y métodos, pero se diferencian en el nivel de generalidad de los
problemas que abordan. Para él, la filosofía de la educación tiene un rol integrador, ya que
reúne los conocimientos de diversas disciplinas educativas. La compara con un "mapa
meteorológico" que, basado en datos científicos, ofrece una visión general de la educación
y su desarrollo.
b) El idealismo de W.F. Cunningham (1942) critican la idea de que la escuela debe enfocarse
solo en el niño o en la sociedad actual, ya que esta está en constante transformación y no
siempre representa lo que debería ser. En su lugar, proponen que la educación se centre
en ideales sobre lo que el ser humano y su sociedad deberían aspirar a ser. Dado que la
concepción del mundo en el que se vive es un tema filosófico, enumeran objetivos
fundamentales de la educación, como la salud, el carácter, la justicia social, el arte, el
amor, el conocimiento y la religión, entre otros.
c) La teoría de la autorrealización social de Bramelt enfatiza que la educación está
intrínsecamente vinculada a los valores y que perder su carácter normativo la debilita.
Critica la educación estadounidense por su pragmatismo excesivo, donde predominan
factores externos y objetivos inmediatos, como la formación de hábitos. Su propuesta es
desarrollar una jerarquía de ideales educativos, desde necesidades básicas (alimentación,
vestimenta) hasta objetivos más elevados, para construir patrones culturales duraderos
que contribuyan a la reconstrucción del orden social.
d) La filosofía de M.J. Adler (1942) defiende una filosofía de la educación sistemática basada
en principios absolutos y universales. Considera que estos principios deben guiar tanto los
fines como los medios de la educación, sirviendo como criterio de análisis y crítica de la
realidad educativa. Su enfoque busca establecer una base sólida e inmutable para la
educación, en contraste con posturas más relativistas o pragmáticas. En conjunto, estos
enfoques reflejan distintas formas de entender la educación desde la filosofía, algunas con
énfasis en la integración del conocimiento, otras en los valores, la transformación social o
la búsqueda de principios universales.
Filosofías de la educación predominantemente ontológicas
No se limita a reflexionar sobre lo que sucede en el ámbito educativo, si no parte de la educación
misma.
En el resultado del proceso o perfección
El ser de la educación se lo llega a apresar en el resultado del proceso, en consecuencia
‘‘educación es igual a perfección’’. El ser de la educación se define como ‘’un ser accidentalmente
cualitativo en el orden del hábito’’ (A Pacios, 1954) o como ‘’una modificación accidental del ser
sustancial del hombre’’ (Gonzales Alvares, 1967).
La mayor característica de estas corrientes es sus autores son mayormente lomitas; piensan en la
educación como un accidente, consiste como el accionamiento de las facultades que atravesó del
hábito y se explica por el proceso de potencia-acto; así destacando el sentido naturalista de la
educación.
Muchos de los autores son españoles como García hoz (1962), aunque destaca la intención en la
educación, también incurre en la misma intención de reducir las facultades del hombre que quedan
sometidas al plano de la naturaleza. De esta manera descartando la experiencia o conciencia.
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En el fundamento del proceso: la perfectibilidad
A San Cristóbal en su análisis fenomenológico inspirado en Max Sheler y Zuburi dice que la
educabilidad está enraizada en el espíritu y la libertad. El hombre no es solo naturaleza, es también
historia y en cuanto esté relacionada con la libertad que se realiza en elección de oportunidades
ofrecidas donde se educa a través de la razón. Desde esta perspectiva no se considera solo el
desarrollo de la conciencia y la libertad como tema central si no también se plantean la legitimidad
y los límites del educador.
En el proceso mismo: perfeccionamiento
a educación es un ser in fieri, por lo que las diversas teorías giran en torno a dos elementos
esenciales: 1) las virtualidades educativas del sujeto y 2) las posibilidades educadoras de su
ambiente sociocultural.
Las distintas filosofías del proceso educativo se diferencian según el énfasis que den a uno u otro
elemento.
Para el naturalismo, domina el fundamento subjetivo. Spencer (1945) señala que no se pueden
obtener resultados satisfactorios sin ajustarse a las leyes naturales y secundar el movimiento
espontáneo del espíritu hacia la madurez.
Para el sociologismo pedagógico, la educación se basa en la comunidad. Krieck (1959) y Nalorp
(1933) sostienen que, sin la comunidad, el hombre no es hombre.
Existen teorías intermedias entre el individualismo y el socialismo, denominadas comunitarias-
personalistas. Acentúan el papel de la cultura, pero considerando la libertad individual. Spranger,
Flitner (1935), Nohl (1932), Gentile (1914) y Mantovani (1949, 1957, 1959) desarrollan esta idea,
destacando la relación entre cultura social e individual.
El carácter dual y dialéctico de la educación genera debates ideológicos en torno a antinomias
como naturaleza-espíritu, maduración-aprendizaje, individuo-sociedad y libertad-autoridad.
A partir de esto, se resuelven dos grandes problemas de la filosofía de la educación: los fines
educativos y la legitimidad intervencionista del educador.
Filosofía y psicología de la educación
La psicología de la educación no tiene una propia filosofía de la educación, sin embargo
todo texto psicoeducativo tiene un poco de esta. Algunos textos psicoeducativos se centran
en la automatización de habilidades, otros se centran en la creatividad, otros en el
pensamiento critico o en el desarrollo personal.
A esta filosofía educacional se la puede ver claramente en los exámenes, donde los
profesores deciden que tipo de contenido debe tener el examen y como proceder en este.
Todo lo hablado se refiere a la educación intelectual, pero también pude ser aplicada a la
educación personal-social. De esta manera en algunos textos los objetivos pueden ser:
disciplina, autonomía, autocontrol, etc.
La base filosófica del psicólogo educativo y del educador es el pragmatismo. La psicología
educativa no pude negar esto. Por ende toda psicología educativa tiene que tener un poco de
reflexión de la filosofía de la educación.
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En los objetivos educacionales, la valoración filosófica es importante, pero también la
psicología pude aportar. Por ejemplo en la mayoría de teorías de la educación se pretende
buscar, la mejor información y la capacidad de organizar nuevas informaciones, esto en
relación a la educación intelectual y partiendo del carácter receptor del ser humano.
A través de la taxonomía de Bloom o los estudios psicológicos de la inteligencia, se pude
ver la importancia que tiene la psicología en cuanto a los objetivos, ya que esta ayudara a
llegar a dichos objetivos de manera más eficiente.
En definitiva la adaptación social y personal es una manera operativa de hablar sobre la
libertad, autonomía, seguridad, etc. Estos fines educacionales pueden ser evaluados aunque
sea mínimamente gracias a las pruebas estandarizadas, esto porque lo mas importante en la
educación son los objetivos operativos. El educador debe seguir detalladamente los
objetivos institucionales y conductuales de cada estudiante. También se debe comprobar si
se esta cumpliendo con dichos objetivos.
El tema de la validez y ética educativa también es importante para la filosofía educativa.
Existe una batalla entre los tecnicistas y humanistas, se critica a los tecnicistas por utilizar
la modificación conducta para determinado fin, sin criticar, cual es ese fin. Por otro lado los
humanistas si se preguntan por el fin pero ignoran los medios algunos casos incluso se llega
a despersonalizar y automatiza al ser humano.
LA SOCIOLOGÍA DE LA EDUCACIÓN
Concepto de sociología
Se iniciará viendo el concepto de sociología. Esta es la ciencia que estudia no sólo la
sociedad, sino también a los grupos de individuos que se relacionan entre sí y tienen un
cierto grado de constancia y presentan los siguientes rasgos característicos:
a) Existen determinadas ideas, normas, costumbres, técnicas e instrumentos. lo que se
llama cultura.
b) Está formado por diferentes grupos sociales.
c) Los individuos y los grupos cumplen diferentes funciones y estas forman
instituciones.
d) La interacción es la característica dominante de los individuos y grupos en la vida
social.
e) La sociedad está en constante cambio.
Este concepto se explora en muchos saberes como: economía, política, derecho, historia,
etc.
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Comte y Spencer aludieron que la sociología es una ciencia con la capacidad de unir a las
demás ciencias. George Simmel decía que estos se definen por sus finalidades, así la
psicología se reserva al estudio de las acciones humanas en la sociedad. Esta es una fórmula
que utiliza Pitrim Sorokin para definir la sociología como el estudio de características
generales comunes y de todos los fenómenos sociales, de las relaciones de esas clases y
entre los fenómenos sociales y no sociales. Esta definición se basa en la fórmula del ruso-
polaco Leo Petrazhitsky.
LA TEORÍA SOCIOLÓGICA
La sociología a través del tiempo ha pasado por distintas conceptualizaciones, por
diferentes teorías sociológicas que deben considerarse ya que forman parte e influyen en la
actualidad.
N. S. Timasheff identifica cuatro períodos clave en la sociología:
Primer período: Es la etapa de iniciación, donde Saint Simón se enfoca en la reforma social
y Augusto Comte funda la sociología con su concepto de física social, se caracteriza por la
idea de que la evolución es la ley suprema del devenir, con diferentes enfoques: Comte (es
pluralista), Spencer (cósmico), Marx (económico) y Morgan (tecnológico). Domina el
monismo en la búsqueda del cambio social. También emergen teorías cíclicas, como la de
Danilevsky, y avances en la aplicación de la estadística a los fenómenos sociales por
Quetelet.
Segundo período: Se consolidan diversas escuelas sociológicas rivales, aunque el
evolucionismo sigue siendo la base común. El darwinismo social (Bagehot, Gumplowicz,
Small y Sumner) enfatiza la solidaridad dentro de los grupos como respuesta a la
competencia externa. Ward y Tarde critican la visión de fuerzas sociales impersonales,
mientras que evolucionistas como Loria (económico), Veblen (tecnológico) y Coste
(demográfico) continúan desarrollando teorías monistas. Töenies distingue la evolución de
Gemeinschaft (comunidad) a Gesellschalt (sociedad). Durkheim plantea la transición de la
solidaridad mecánica a la orgánica y defiende los hechos sociales como sui generis,
irreductibles a explicaciones biológicas o psicológicas.
Tercer período: Se abandona la teoría evolucionista rígida y se incorpora el individuo en la
vida social. C. H. Cooley rechaza la idea de un único factor determinante del desarrollo
social. W. I. Thomas define la sociología como la conciencia de las instituciones,
destacando la integración de la personalidad en la sociedad. Pareto concibe la sociedad
como un sistema de equilibrio (homeostasis), y Weber estudia el papel de los valores en la
vida social, aunque enfatiza la necesidad de que la ciencia social sea libre de valores.
Cuarto período: Se integran diversas teorías sociológicas con nuevos métodos como la
ecología humana y la sociometría. Se destacan la sociología analítica (Sorokin, Parsons,
McIver), escuelas filosóficas y la sociología histórica (Spengler, Toynbee, Weber).
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Sociología y sociología de la educación
La sociología de la educación, según la definición de Sorokin, estudia la educación como
un fenómeno social y analiza su relación con otros aspectos sociales, como la política y la
economía, así como con factores no sociales, como el clima y el suelo, su objetivo es
explicar en qué consiste la educación como fenómeno social, cuál es su función en la
sociedad, quiénes son los agentes educativos y qué valores se transmiten. Además, estudia
cómo influyen la política y la economía en la educación y cómo esta, a su vez, impacta en
estos ámbitos.
Durkheim, en su obra Educación y sociología publicada en 1922 por su discípulo Paul
Fauconnet, realizó el primer estudio serio sobre sociología de la educación. No obstante, su
visión es considerada exagerada, ya que plantea que esta disciplina es la única y verdadera
ciencia educativa, Ch. Peters, argumenta que la sociología de la educación debe
desarrollarse de manera paralela a la psicología de la educación. Para ello, sostiene que
debe abandonar su carácter filosófico y emplear métodos cuantitativos propios de la
ciencia.
Karl Mannheim, expone varias razones que justifican la importancia de la sociología de la
educación.
1. La sociología de la educación aclara los objetivos educativos, ayudando a evitar una
visión escolástica de la educación y orientando la enseñanza hacia las necesidades
reales de la sociedad.
2. Sirve como un apoyo integrativo en la coordinación de la práctica educativa,
considerando las influencias externas a la escuela, como la familia, la iglesia y los
medios de comunicación.
3. Cumple una función interpretativa a nivel individual, facilitando la comprensión de
conflictos y trastornos psicológicos que reflejan desajustes en el entorno inmediato
de los individuos.
4. También ofrece una interpretación general de los deterioros morales y culturales
derivados de la desintegración de la tradición y la estructura social dominante,
abordando problemáticas como la delincuencia juvenil, la crisis generacional y el
cambio social.
Sociología y psicología de la educación
El aporte de K. Mannheim, es esencial en el análisis de la psicología educativa, ya que
permite comprender cómo la cultura influye en la transmisión de valores sociales, tanto
comportamentales como intelectuales. Este enfoque también cuestiona el papel de la
educación en la sociedad, considerando si se ve como tradición o progreso, y cómo los
factores sociales como la familia, el barrio o la clase social impactan en el proceso
educativo.
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Además, es crucial examinar la influencia de los factores económicos en la educación
individual e institucional. La psicología educativa no puede ignorar la relación entre
educación y cambio social, así como el papel de la escuela como institución social,
analizando su estructura y dinámica dentro del contexto grupal.
DIDÁCTICA Y ORGANIZACIÓN ESCOLAR
La didáctica se considera la disciplina que, de manera descriptiva y normativa, aborda la
transmisión del conocimiento, tanto en términos de enseñar como de aprender. Esta
disciplina se centra en el estudio de los procesos educativos y las metodologías que facilitan
el aprendizaje en el contexto escolar.
Sin embargo, al intentar diferenciarla de la psicología educativa, surgen complicaciones,
como señala García Hoz, quien destaca que ambos campos comparten el aprendizaje como
uno de sus temas principales. Renzo Titone, en su obra sobre Psicodidáctica, resalta que la
psicología ofrece un enfoque científico que fortalece la didáctica, proporcionando una
comprensión más profunda de los procesos de aprendizaje, que hoy en día constituyen un
aspecto central de la psicología.
En las obras de didáctica se observan cuatro niveles de conocimientos:
1. Nivel es teórico-explicativo, que puede ser filosófico o taxonómico, pero es poco
común en los libros de psicología educativa.
2. Nivel es científico-descriptivo, relacionado directamente con la investigación
psicoeducativa, y representa una extrapolación de la psicología educativa a la
didáctica.
3. Nivel es normativo, más específico que en los textos de psicología educativa.
4. Nivel es práctico, enfocado en la tecnología y metodologías didácticas. Este último
es especialmente novedoso y puede ser aprovechado por la psicología educativa
para su aplicación científica.
GUÍA DIDÁCTICA
¿Cuáles son las aportaciones de la filosofía y la psicología de la educación con respecto a
los fines educativos?, ¿cuál es la polémica de fondo entre tecnicismo vs humanismo en
educación?
¿Cuáles son las principales distorsiones de una psicología educativa que no considere la
perspectiva sociológica? Cuál de las siguientes concepciones es la que mejor define a la
dialéctica como disciplina:
a) ¿un saber teórico sobre consideraciones prácticas de la educación?
b) ¿un conjunto de normativas aplicadas a la educación?
c) ¿un saber autónomo y experimental sobre procesos de enseñanza y aprendizaje?
d) ¿un saber sobre la practica educativa que se basa en la reflexión teórica y en los
hallazgos de la psicología?
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Referencias Bibliográficas
Hernández, P. (1991). 9. La psicología educativa y los otros saberes educativos. En Trillas
(Eds.), Psicología de la educación Corrientes actuales y teorías aplicadas (pp. 69-
79). México: Trillas.
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