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Los Sfmbolos Del Encuentro Con El Misterio Santo: Capitulo

El capítulo explora la importancia del simbolismo en la experiencia humana y su papel en la interpretación de la realidad. Se argumenta que el lenguaje simbólico permite a las personas expresar sus aspiraciones y experiencias profundas, creando una conexión entre lo visible y lo invisible. Además, se discute la evolución de la conciencia simbólica desde la mitología hasta la poesía, destacando su capacidad para reconciliar la fragmentación del mundo y dar sentido a la existencia.

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Los Sfmbolos Del Encuentro Con El Misterio Santo: Capitulo

El capítulo explora la importancia del simbolismo en la experiencia humana y su papel en la interpretación de la realidad. Se argumenta que el lenguaje simbólico permite a las personas expresar sus aspiraciones y experiencias profundas, creando una conexión entre lo visible y lo invisible. Además, se discute la evolución de la conciencia simbólica desde la mitología hasta la poesía, destacando su capacidad para reconciliar la fragmentación del mundo y dar sentido a la existencia.

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CAPITULO 3

LOS SfMBOLOS DEL ENCUENTRO


CON EL MISTERIO SANTO

UNA DE LAS APORTACIONES mas positivas de las cien-


cias del hombre ha sido el reintroducir en nuestro universo
mental el sentido del simbolo, ocultado durante siglos por un
racionalismo que habia privilegiado los modos de expresi6n
conceptual, en detrimento de los modos de expresi6n mas
formal. Nuestra epoca ha redescubierto la importancia del
lenguaje simb61ico en toda organizaci6n humana y tam bien
en todo sistema religioso 1.
Cuando nosotros, hombres y mujeres, interpretamos las
experiencias que nos acontecen ~ jy esto 10 hacemos siem-
pre!~, cuando sentimos necesidad de mostrar nuestras aspi-
raciones, nuestro dinamismo espiritual, 0 nuestras experien-
cias mas hondas, entonces recurrimos a los simbolos 0 al
lenguaje simb6lico. En esas ocasiones los conceptos y las pa-
labras que los expresan no bastan. Se hacen necesarias repre-
sentaciones imaginarias, creaciones miticas, producciones ar-
tisticas y rituales, gestos, insinuaciones, que Ie den un rostro
mas veraz a 10 que sentimos. La capacidad simb61ica del hom-
bre nos lleva hasta los secretos mas hondos del alma humana
(individual 0 colectiva) y del universo. Al utilizar y crear sim-
bolos, los hombres nos encontramos con 10 mas precioso de
nuestra interioridad y creamos armonia en un mundo que
aparece fragmentado. Por medio de la actividad simb61ica
somos capaces de dar sentido a la realidad y de descubrir el
sentido que ella tiene .

I Cf M. MF S LI N , L experience humaine du divin, Du Cerf, Paris 1988, 197.

101
1. EI simbolo

I. I. El sfmbolo. esa mediacion que reLine


Cuando utilizamos la palabra "simbolo" nos referimos a
realidades diferentes. Hablamos, por ejemplo, de simbolos
quimicos y matematicos, del simbolo de la bandera, del sim-
bolo de los ap6stoles 0 del cuerpo como simbolo de la persona.
Pero ~que es el simbolo?

a) Simbolizar es "poner juntos ": conceplo originario.


Simholizar quiere decir 'poner juntos' varios elementos de un
mismo conjunto. Mientras el signo remite a una realidad dis-
tinta de el mismo, el simbolo forma parte de la realidad a la
que hace referencia.
Supongamos que un espia ha de encontrarse con alguien
que tiene que servirle de enlace para realizar una misi6n secre-
ta. Esta persona solamente podra ser reconocida a traves de la
mitad de un billete sagazmente dividido, del cual el espia tiene
la otra mitad; el acoplamiento perfecto entre ambas partes del
billete sera el signo de reconocimiento mutuo. Es obvio que 10
verdaderamente importante no es el valor pecuniario del bille-
te (serviria tanto un billete de 10.000 pesetas como uno de
500) cuanto su valor significativo (jtal vez por esto, digamos
a veces "esto tiene un valor meramente simb6Iico"!: se entiende
el simbolo como 10 que no tiene un valor pecuniario).
EI ejemplo anterior nos sirve para comprender el significa-
do de la palabra sym-bollon en el antiguo mundo griego: un
signo de reconocimiento que requeria un complemento; una
pieza que s610 engarzaba con otra pieza gemela con la finali-
dad de poder reconocer la persona portadora de ese comple-
mento. Simbolizar quiere decir "poner juntos" varios elemen-
tos de un mismo conjunto. Los elementos son diferentes entre
si; pero pertenecen a un todo del que son parte . Mientras el
signo remite a una realidad distinta de el mismo, el simbolo
forma parte de la realidad a la que hace referencia.
Este significado primero, etimol6gico, permite denominar
con la palabra "simbolo" a aquel\as realidades que, poseyendo
ya su propio sign ifi cado, conducen al espiritu hacia otra reali-
dad correlativa, pero escondida. Ellenguaje simb6lico es aquel
lenguaje que guia el espiritu de un nivel de significaci6n a
otro.
102
b) EI simbolo milico y la conciencia unilaria de fa reali-
dad. EI primer tipo de lenguaje simbo li co que ha utilizado el
hombre es el mila . U no de sus prototipos es el mito de Pan-
dora y Epimeteo. En el se simboliza el porque de los sufri-
miento s humanos utilizando un admirab le sistema simbo lic o.
"Pa ndora fue la primera muj er. La erearon por mandato de
Zeu s, Hefesto - dio s de l fuego - y Atenea -- diosa guerrera - ,
ayudados por otros dioses. Cada uno de ellos Ie eonfirio una
eualidad: belleza , g racia, habilidad manual , persuas io n ... Hermes
- dios del eomereio y de l robo - pu so, si n embargo , e n el eorazon
de P ando ra la mentir a y la falaeia. Hefes to la habia modelado a
imagen de las diosas inmortales , y Ze us la destinaba para eastigo
de la raza humana , preeisa mente en e l momenta e n que Prometeo
aeababa de dar a los ho mbres e l fueg o de los di oses. Pandora , una
mezela de belleza, de bond ad y maldad , fue el rega lo que todos los
di oses ofree ie ron a los hom bres para s u desgraeia. Zeu s la envio
a Epimeteo - uno de los titane s, herma no de Prometeo - , el eual,
olvidand o el eonsejo de su hermano de no admitir ningun presente
de Zeus, se dejo sedueir por la bell eza de Pand ora y la hi70 su
esposa. Habia en la tie rr a una vas ija que co ntenia tod os los males.
Estaba eerrada con un a tapadera para que su contenido no se
eseapase. Pero nada mas lIegar a la tie rra Pandora , pieada por la
euriosidad, abrio la vasija, y tados lo s males se espareieron por e l
genero humano. Alarmada, trato de eerrarla antes de que todo su
eontenido se esparciese; 10 unico qu e qued6 en el fondo de la
vasij afue lae s peran za~

A tra ves de este ejemplo podemos comprender en que


consiste esta especie de simbolo que es e l mito: es " una narra-
cion que se refiere a un orden del mundo anterior a l orden
actual y esta destinada , no a explicar una particularidad local
y limitada, sino una ley organica de la naturaleza de las co-
sas" 2. EI mito de Pandora manifiesta una concepcion unitaria
de la realidad en su doble dimension natural (10 fenomenico ,
10 que aparece: el hombre con los males que Ie acuc ian y la
esperanza "10 ultimo que se pierde") y so brenatural (las causas
de 10 fenomenico que estan ocultas y nos son inaccesibles: los
dioses y la irremediabilidad del de stino). Para el hombre pri-
mitivo la naturaleza no era solo "natural", sino tambien "so-

2 P . GRI\1AI., /)i ccio nario de /llilO/oKla KrieK(J , . rom ano. Paid os, Barcelo na-
Bu enos Aires -Mejico 1989. p. X III.

103
brenatural"3. Utilizando la narracion mitica expresaba la uni-
dad de 10 natural y 10 sobrenatural, aunque esta pareciera
rota; el mito nos lleva de una dimension a otra sin hacerse
problema y en el se manifiesta una tendencia a recuperar la
integridad perdida 4. El mito narra un drama 0 una historia y
utiliza muchos simbolos 5; pero no intenta narrar aconteci-
mientos del "devenir historico"; los simbolos utilizados en el
mito 10 trascienden. Pensadores, como Platon, emplearon el
lenguaje mitico para referirse a la unidad perdida 0 esperada;
los mitos platonicos no se limitan a escrutar los origenes ; se
proyectan tam bien hacia el futuro que desean anticipar; sus
principales mitos son escatologicos, que hablan de la inmorta-
lidad del alma y de la busqueda de la felicidad 6 .

c) Ef anlisimbolismo de fa conciencia reflexiva y analiti-


ca. Nuestra forma de pensar hoy no corresponde a la concien-
cia mitica, sino a una conciencia refleja que se ha ido creando
un campo conceptual cada vez mas tecnico. Un paso serio en
est a direccion 10 dio Aristoteles, aunque defendiera una con-
cepcion unitaria de la realidad . La conciencia refleja 0 la refle-
xion objetivante y tecnica resaitan, sobre todo nuestra auto-
nomia -en el ser y en el pensar- , frente al ambiente; e
indica, a su vez, que la naturaleza es una realidad autonoma,
un posible campo de dominio .
La conciencia reflexiva nos aparta y distancia de la reali-
dad total. Por eso se la ha llamado "conciencia infeliz"7. Este
tipo de conciencia se desposo con el espiritu cientifico y ataco
a la conciencia simbolica con el deseo de eliminaria.
Es justo observar y acercarse a la realidad con mirada
cientifica, como 10 hace el fisico, el economista, el historiador:
su funcion es la de objetivar la realidad para comprenderia,
para servirse de ella y utilizarla. Pero hay otro tipo de mirada
y de acercamiento a la realidad que no es menos real e Im-

3 Cf G. G USDO RF. MYlhe el mhaphysique. Flammarion. Pari s 1953. 165.


4 Cf ID , O.C., 12.
5 Muchos son, por ejemplo. los ani males que intervienen en una narracion
mitica; su eleccion se funda en una simbolizacion originaria que el mito utiliza.
Tambien la religion recurre a los grandes simbolos de la eternidad: el cielo. el sol.
la lu z, la montana . el fuego.
h Asi aparece en el Fed(;n, La Republica , Las Leves.

7 Cf P. RICOFliR . Finilude el culpabilile II. Simholique dll mal, Aubier. Paris


1960.159 .

104
portante. Es la mirada simb6lica 0 sacramental , a traves de
la cual los objetos dejan de ser cos as para transformarse en
simbolos, en senales que evocan situaciones, provocan remi-
ni sce nci as y con-vocan hacia el se ntido que encarnan y ex-
presan 8.

d) La capacidad simb6lica del poeta. La actividad sim-


b61ica es ejercida principalmente por los poetas. Estos se en-
cuentran mucho mas cerca de la conciencia integrativa, p o rqu e
po r su naturaleza la poesia sup o ne una correspondencia entre
la experie ncia del ser en el mund o y el se ntido de la vida. Los
poetas des cubren c6mo la realidad visible conecta con un
mundo in visible , 10 enca rna , 10 transparenta. Vicente Alei-
xandre en su poema al esca ra bajo 9 descubre un mund o de
significad os que nos pas an o rdinariamente desapercib id os:
" He aqu i que por fin lI ega a l verbo tambien
el pequeno escarabajo,
tristisimo minuto ,
le nt o rodar del di a mise ra ble,
diminuto ca ptor de 10 que nunca puede as pirar el vuelo

P or eso,
cuando e n la mitad del cam in o un triste escara baj o
que fue de oro
sien te proximo el cielo como un a inmensa bol a
y, sin em bargo , con sus patitas nunca petal os
arras tra la memoria opaca con amor,
con amor al sollozo sobre 10 que fu e y ya no es,
arr ib a entre las flores altas cuyos estambres
cas i cosq uillean el limpio azu l
vaga un aro ma a anteayer,
a fl ores derribadas ,
a ese polen pisado que tine de a marill o co nstante
la planta pasajera,
la caricia involuntaria ,
ese pie que fue rosa , que fue espina ,
que fue corola 0 dul ce con tacto de las flores.

, Cf L. BOFF, Los sacrament o.\ de la I'ida I' la vida de los sacrament os. Minima
Sacramentalia. B ogota 19 75.
q V, CE NTE AI.F IXAND IU'. i.a des truCl'ion 0 el amor. Losada, Bueno s Aires
1967.110-112.

105
El sua ve escarabajo ,
mas negro que el silencio que transc urre
d es pues d e alguna muerte ,
pasa borrando apenas las hu ell as de lo s carros ,
d e los hierros violent os que fueron dientes siempre,
que fueron boca para mo rd e r e l pol vo.

E l dulce escarabajo baj o Sll dur o ca paraz6n


que imita a veces algun a la ,
nunca pretend e se r co nfundid o co n una mariposa ,
pero su sangre gll11e"

La conciencia simb o lica de l poet a reconcilia 10 que a parece


frag mentado con e l unive rso del espiritu. Y e ntonces hasta un
esca rabajo se convierte e n simbolo de la triste za , s uavidad ,
dul zura, en profecia d el mundo humano. La conciencia sim-
bo lica crea armonia , co njun ci6n . Esta situada a medio camino
e ntre la conciencia mitic a y la conciencia refl ex iva .

e) E/ pensar simb6 /ico sacram ental. A veces se co nsid e ra


que la actividad simbolica es un sustitutivo un tanto infantil
de la actividad racion a l. No es asi: recurre a ell a la m ente
cuando quiere contemp lar las reg iones inaccesibles de lo s ori -
ge nes y del fin , cuando se quiere ex prcsa r una re lacion co n la
trascendencia, traspasa ndo la significacion del le nguaje con-
ce pt ual.
EI hombre no tien e so lamente la tarea de manipular el
mundo ; el puede convertirse e n un contemplativo que descu-
bre en 10 empirico y se nsibl e un mensaje que puede ser desc i-
frado y descrito . Las cosas qu e nos rodean pueden se r porta-
d o ras de los mensajes m as in sos pec hados, pued e n tran sparen-
t ar lo s uni ve rsos m as fascinantes , que provienen 0 de la
tr asce ndencia mi sterio sa d e t oda realidad 0 de la capacidad
creativa del mismo hombre.
La fe en la creacion, 0 mejor en el Dios creador, no s lIeva
a afirmar que la razon mas profunda de las cosas 0 de las
personas no esta en s u mera aparie ncia (el "fen o meno" en
te rminos kant ian os) 0 en 10 que de e lias percibimos, sino e n 10
que Dios quiere que sean y e n 10 que el ha decidido transmitir
por mediacion d e eli as. E n es o consiste la "sustantividad on-
tica" de cada realidad (el "no u meno"). Las cosas, los seres

106
vivientes, las personas , creadas por la palabra y e l Espiritu de
Dios , so n realidades portadoras de se ntido : el mi sterio so se n-
tido que Dios les imprimi6 en el acto creador; so n me nsaj es
suyos hechos realid a d que podemos esc uchar; so n rega los su-
yos que pueden agraciarnos has ta 10 insospechado y qu e debe-
mo s va lorar y acoge r. Cuando a un a persona Ie es revel ada esa
"sustantividad 6ntica", cuando la percibe a traves de la me ra
apariencia, entonces se produ ce el acontecimiento simbolico.
"Toda cosa esconde un misterio: t odas las cosas so n co mo
ve los qu e esco nden a Di os" 10.
Nuestra experiencia no s dem ues tra que tambien el hombre
ha rec ibid o la mi sion de dar sen tid o, po ner no mbre a tod as las
realid a de s. Asi ejerce el se fi o ri o que Ie ha sid o d ad o. No se
percibe y conoce adecuadamente una realidad hasta que no se
desc ubre tambien es te "segundo se ntido" que la co nstitu ye y
que a veces tambien qu ed a ce la d o, oc ulto, inacces ibl e a un a
mirad a superficial. Nuestra ca pac idad de dar sentido a las
cosas, a los seres vivient es, a nu es tra persona, a los d em as es
capacidad simbolica. Porque e nt o nces todas esas rea lid ades
pasan de su mera razon d e cosas a co nvertirse en simb o los,
misterios. En eso consiste la "sustantividad ontol6gica" de
cada realidad.
l,C6 mo transformamos e n si mbol os las realid ades que nos
rodean? La primera relaci o n con las cosas no co nocid as, ni
manipuladas 0 experimentadas, sue le ser, en un primer mo-
mento , de extrafieza e inclu so de te mor. Posteriorment e, tr as
algunos tanteos, nos vamos a proximando a elias, la s va m os
introduciendo en nuestro mund o, hacemos que form en pa rt e
de nuestro paisaje vital, d e nues tra casa; nos habituam os a
eli as. En ese momento las he m os " domesticado ". La casa es
aquella porci6n de mund o que hem os domesticad o , en donde
cada cosa tiene su nombre y ocupa su lugar. Es imposible
dejar de evoca r en este punt o el bellisimo di:ilogo que m a ntie-
nen el principito y el zorro en la co no cid a ob ra de Saint-
Exupery El principito II:
HE I prinei pito dijo:
- Buseo a lo s hombres , buseo am igos ... i,Que sign ifiea domes-
ti ear~

10 P ASCAL, Carta a Mil. de /?oaflnc:. oc tubre 1965. Bru nschvicg. p. 2 15.


II Cf EI prineipilo. c. XX I.
SA INT EXllP£ I<Y.

107
- Es una cosa demasiado olvidada dijo el zorro - . Significa
'crear lazos '.
- i,Crear lazos')
-Si - dijo el zorro - . Para mi eres todavia un muchachito
semejante a cien mil muchachitos. Y tu tampoco me necesitas. No
soy para ti mas que un zorro semejante a cien mil zorros mas.
Pero si me domesticas, tendremos necesidad el uno del otro. Seras
para mi unico en el mundo.
- Empiezo a comprender - dijo el principito.
EI zorro calla y miro largo tiempo al principito.
- Por favor, domesticame -dijo.
- Bien 10 quisiera respondio el principito - , pero no tengo
ll1ucho tiempo. Tengo que encontrar all1igos.
Luego el zorro agrego:
- Volvenis para decirme adios, y te regal are un secreto ...
- Adios dijo el principito.
- Adios - dijo el zorro --- . He aqui ll1i secreto. Es muy simple:
'no se ve bien sino con el corazon. Lo esencial es invisible a los
oJos'.
- ... 10 esencial es invisible a los ojos - dijo el principito a fin
de acordarse".

Que una realidad se convierta en simbolo, 10 hace la con-


vivencia. El tiempo que perdemos con las cosas, el "cautivar-
las" e insertarlas dentro de nuestra experiencia. Por eso todo
puede convertirse en un momenta u otro en simbolo, adquirir
capacidad simb61ica. Depende de nuestra mirada.
Cuando se produce el acontecimiento simb61ico tanto el
dador de sentido - el hombre 0 la mujer - como la realidad
sobre la que recae su acci6n quedan modificados, transforma-
dos, mutuamente referidos. Lo que antes estaba distanciado 0
meramente yuxtapuesto, queda tras el acontecimiento simb6-
lico cargado de sentido e integrado.
El pensar sacramental es la capacidad de percibir el mundo
en su dimensi6n simb61ica, en su misteriosa transparencia.
Esta forma de percepci6n es tan real como la cientifica 12. Las
categorias que definen la realidad no son unicamente inma-
nencia y rrascendencia: hay una categoria de mediaci6n inelu-

I: Alfred Whitehead aiiadia: "EI conocimiento cientifico no es menos simb61ico


4ue el conocimiento reiigioso" (S.l'lIlholis/II, ifs lIlelll/ing and ef/eo, New York
1927). EI conocimiento cicntifico no s610 utiliza simbolos: sus resultados pueden
SCI' referidos anal6gicamente a verdades de otro orden.

108
dible que es la transparencia. Se debe a Th. Boman 13 la pro-
puesta d e esta categoria, que permite captar la realidad sin
fragmentaciones. Es la categoria simb6lica por excelencia . En
ella se encuentran y coinciden la inmanencia y la trasce nden-
cia, se supera el dualismo , se conectan la zona de 10 subjetivo
y el a mbito de 10 objetivo. Transparencia es categoria de en-
cuentro; es la categoria del pensar simb6lico-sacramental. El
simbolo- sacra me nto es una categoria de mediaci6n. E n ella se
hace n prese ntes la inm anencia y la trascendenci a. El simb o lo-
sacramento participa de do s mundos (inmanente y trasce n-
dente) , mas ella no se produce sin tensiones. El simbol o es,
pues. esa medi aci6n que reun e 10 di s-g regado .

1.2. EI simh% construye /a personalidad

No todo s los psic6 10gos piensan de la mi sma manera a la


hora d e ex plicar el porque y el c6mo de los simbolos e n el se r
hum a no.
Freud y sus seguidores exp li caron el simbolo como un
pr od uct o de nu es tr a subjetividad y de nuestra hi st oria. Segun
ellos, a traves de los simbolos disimulamos nuestros d eseos,
tendenci as , complejos. Simbolos so n los comportamientos que
asumimos en los suefios, pues sirven de mascara a otros co m-
porta mientos que permanecen ocu lt os 14. E. Jones, resumiendo
la d oc trina freudiana, escribia: "S 610 aquello que es reprimid o
llega a ser simb o li zado ; s6 10 aq uell o que es t a reprimido nece-
sita ser si mb o lizado" IS.
C. G. Jung, sin e mbargo , juzg6 insatisfactoria la reducci6n
del simb o lo a la esfe ra de la psico logia individu al y a la funci6n
de enm asca ra mient o : lo s sim bo lo s significa n mucho mas de 10
qu e se pued e ded ucir de la historia del sujeto y tiene n la
funci6n de compensar una situaci6n mas 0 menos desadaptada
fa voreci endo la perso nali zac i6n 16.

IJ Cf Th. Bo\-,,, ,,. Das hehrdischen Denken im Vergleich mil dem griechischen.
Gottingen 1965. .
" Cf J . I. A P 1.AI'C HI· Y J. B. POI' TALl S. Vucahulaire de la p sychanalyse. Pari s
1967.447.
15 E. J ON !' S. Til t' Ihe on ' of symb ulism (1916 ). en Papers on Psychoanalysis.
London 1948. 11 6.
10 Cf C. G. J UNC; . Les racines de 10 conscience. Paris 1971, 394ss.

109
a) Los arquetipos. Las obras de Jung han demostrado
que la actividad simb61ica del hombre obedece a esquemas
organizadores que el llama arquetipos y que pe rtenecen al
"inconsciente colectivo" 17 . Junto al inconsciente personal ,
J ung descubre y no s muestra el inconsciente colectivo, cuya
funci6n es inmensa y se manifie sta en los suenos, mitos y
cuentos fantasticos. De los arquetipos se originan las tenden-
cias dominantes comunes a todo s los hombres y las disposi-
ciones a producir las mis mas represe ntaciones dot adas de gran
fuerza energetica. Un simbolo es el resultado de la acci6n
creativa de nuestro yo , que conjunt a dinamicame nte los con-
tenido s personales y culturales qu e nos caracte rizan y uno s
esqu emas organizadores (arquetipos) presentes e n todo hom-
bre 18 . Los arquetipos no se hered a n: so n innatos y pertene-
ce n a la es tructura uni ve rsa l y sie mpre identica de la psique
humana.
Si los arquetipos so n como "Ia materia prima" de la que
nos servimos para la creatividad simb6lica, o bvi a mente su
num ero sera sensiblemente infe ri o r a l de los co nte nidos sim-
b6li cos. C uando alguien crea simbolos 0 lo s int er preta, pri vi -
legia a lg unos arquetipos que re spond e n a sus preoc upaciones.
i,Cwiles son esos arquetipos fundantes de toda acci6n sim-
b6lica? C h. A. Bernard los clasifica a partir de do s claves qu e
se corresponden mutu a mente: la es pacial y la perso nal 19 . Hay
a rqu etipos que ex plica n el movimiento del espiritu en clave
es p ac ia l:

I) co m o mo vimienl O de elevacion del espiritu que ve nce las


pulsiones biol ogicas: el simb olo del he roe solar incorruptible.
Don Quijote , el cruzado, la asce nsion a l monte Carmelo.
vo lar;
2) como movimienl o de proJundizacion y concenlracion del es·
piritu para crear unidad y a rmo ni a interior: el simbolo de:
centro que aparece en las espiritualidades orientales y en sw

17 " EI alm a crea simbolos fundados en e l a rque t ipo incon scien te, los cuale:
rev isten, cuando a p arecen , una forma que resu lt a de las representaciones que hal
ido siend o adqu iridas por el consciente. Los arque tip os son elem ent os numin oso
de la estru ct ura de la psic he . Posee n una ci ert a a ut ono mia y un a e nergi a especific:
q ue les permite n atraer hac ia si los contenido s del co nscient e (ju e les res ultan rna
convenien tes" (cf. C. G. J UNG , Symbole der Wandlung, Zurich 1952 , 39 1) .
" lb .
19 Cf Ch. A. B FR NA RD , Teo logia simbolica. Paoline , Roma 198 1, 41-56.

110
tecnicas de conce ntraci6n, 0 la imagen de Dios como "centro
del alma" (san Juan d e la Cruz);
3) co mo viaje. camino qu e exprcsa la concieneia del ser-para-Ia-
rnuerte: el viaje largo y dificil tiene s us etapas: iniciaci6n ,
camino de perfecci6n;
4) co mo retorn o ('[elico de la realidad: s u represe ntaci 6 n simb 6-
lica es e l cicio, la ru eda, el ano circular y e l calendario qu e se
re piten ind efinid amente, el cicio de la vege taci6n , d e las esta-
c lones .

Estos arquetipo s es paciales , traducidos en cl ave pe rsonal ,


dan lugar a arquetipos religiosos pe rsonalizado s:
I) al arquetipo ascendente corresponde la ji"gura del padre: el
Dios celeste . c uya cercania se ex presa e n la m o ntana , el arbol
aislado , se ntid o como presen cia lum inosa, Senor de to do , de l
ali ment o , d e la vida, d e la mue rt e, el propietario , e l sa bio , el
sa nt o, la luz. e l prese nte;
2) e l arquetipo de l ce ntr o evoca lal/gura de la madre. fuente de
vida; tr aducid o e n clave fr e udiana , e l simb o lo d e la madre
designaria el inco nsc ie nte , el no-yo: sc ex presa a tra ves de lo s
si mb o los de vida: arb o l, rio d e la vida , el Espiri tu , ag ua , aire
bajo la doble fo rma de so pl o y vie nt o, la Virgen madre, la
Ig lesia-madre;
3) el simbo lo d e l hijo, co mo el del heroe, ti ene la funci6n d e
representar la co ndici 6 n hum a na y se o rienta e n tre s direc cio-
nes: el he ro e so la r -~ a firma c i 6 n d el h o mbre en el mundo - 0
Prometeo, el nino debil proteg ido po r el padre, e l heroe hu-
mano, debil y cambiante;
4) la imagen de la e~posa - simbo lo especificamente cristiano - ,
e ntendida en clave d e alianza, no d e fecundidad: la Iglesia-
es posa.

Desde otra pers pectiva, pero fundamentalment e coinci-


dente , Michel Meslin habla de cuatro simbolos, prese ntes un i-
versalme nte en las representaciones religiosas de la humani-
dad: el ojo , el centro , el espejo y el corazon , que vienen a
corresponder a l padre, a la madre , al hijo y a la es p osa 20 :
EI ojo, 6rgano act ivo d e la percepci6n vis ual , es t a unido estre-
chamente a la luz; sin luz e l ojo no puede ver ni disce rnir. EI
oj o es el simbol o de la pe rcepci6n inte lectu al y del d esc ubri-
miento de la verdad; es como e l espejo del alm a, que re vela los

'0 M. M"" I N, I. <'xl"'ricncc hWllaine "U "il'in, Du Cerf, Paris 19S5, 201- 23 4.

III
"Encontraremos la perla del reino de los delos en el
interior de nuestro corazon si purificamos el ojo de nues-
tro espiritu" (FILOT EO EL SINAlTA, De sobrieta-
Ie 23) .

pe nsam ie ntos mas profundos (Mt 6.22-23) y dond e se en treve


su vida mi steriosa. Segun la a n a log ia simbolica q ue consi-
d e ra al hombre com o microco smos - e l oj o es co m o nuestro
so L as tro luminoso qu e todo 10 ve, qu e irradia , pe netrante
como una n ec h a. EI oj o d e Di os es o mni vid e nte 21 EI co rder o
d ego llado d el Apocalipsis ti e ne " siete oj os" (Ap 5,6). Los mis-
ti cos perciben la lu z di vina con el ojo inte rior, el ojo del co-
ra zo n 22
EI cenlra es un simb o lo qu e hace refe renc ia al es p ac io d e la
intimidad pe rso nal. EI hombre ti e ne neces idad de c rear sus
"ce ntros" delimitados, se a en el ambito cos mico , reli gioso 0
social. En ell a manifies ta una rea lidad p sico logica profunda .
EI centro a parece como un ca mp o d e fu erzas dentr o d e l cua l
e l hombre se siente pro tegido d e las po te ncias m a li g nas . EI
centro no es so lo una rea lidad t opog rafica 0 una construccion
ritual , sino el punto e n el que irrumpen las e nergias di vinas y
d o nde el hombre experimenta la realid ad to tal. EI ce ntro es al
mismo tiempo el punto mas profundo de cada ser humano, el
lugar dond e se pued e e ncontrar con el abso lutam ente otro.
Para lung el ce ntro es el yo, la t o talidad de la p sic/1I!. Todos
los si mbol os del centro manifi es t a n un eq uilibrio e ntre el se r
humano y el mundo. EI mistico Taulero Ilamaba a es te centro
Grund (fond o del a lm a); para et descubrir e l centro es Ilegar a
la unidad de los opuestos y entonces el h o mbre d ev ie ne " dei-
fo rme "23. Tambien sa nt a Teresa h a bla d el ce ntr o e n Las M o-
radas a Castillo inlerior. Par a Juan de la C ruz e n La subida
del manle Carmela el centro es ta e n 10 a lt o de la montana, al

21 En Egipto y en las cu lturas mas a nt iguas del M ed it e rraneo oriental la pre-


se ncia d e un ojo sim bo li co signifi ca el pod er qu e po see e l Dios su pre mo de ve rl o
y eonoce rl o todo. EI mundo ind oe uropeo refi cre al ojo los mi s m os va lo res qu e a l
so l y a los dioses: so bre to d o. s u ca pae id ad d e o mni v id enc ia. 1.0 mi s m o se eo nstata
e n las re ligio nes eel tieas. En e l A nti gu o T estamento la pa lab ra 'Gl'ill (ojo) aparece
675 veees. mientras que e n e l Nuevo Testamento 137 veees.
22 "Todo e l hombre ha d e eo n ve rtirse e n n io". decia Si m e on. el nu evo T e6 1ogo
( Himn o 45). po rqu e e l ojo del alma libera d o de las pas io nes carn ale s p uede percibir
la luz di vin a. EI ho m b re pu ede ver a Di ns c uandn e l Ie ahre c1 nio d el cMa7o n.
2J T.Al 11.I·. RO, Sermu ll 52.8.

112
"Era un bello joven que despreciaba el amor. Segun la
version de Ovidio en las Metamorfosis, Narciso era hijo
del dios del CeJiso y de la ninja Liriope. EI adivino
Tiresias les dijo a sus padres que el nifio viviria hasta
viejo si no se contemplaba a si mismo. Numerosisimas
doncellas y ninjas se enamoraron de el; pero el permane-
cia insensible. Nemesis, diosa de la venganza divina, oye
el lamento de las doncellas y ninjas, y hace que, en un
dia muy caluroso, despues de una caceria, Narciso se
incline sobre una Juente para calmar su sed. Ve alii la
imagen de su rostro, tan bello, que se enamora de el, e
insensible al resto del mundo se deja morir, inclinado
sobre su imagen. En el lugar de su muerte broto una
Jlor, a la que se dio su nombre: el narciso ".

final del itinerario espiritual: alii el alma se siente atraida hacia


el centro, que es nada y todo.
EI espejo ha sido considerado como un curioso prodigio en e l
que se mezclan la realidad y la ilusi6n. Propio del espejo es
reflejar , ofrecer imagenes. EI nino comienza a estructurar su
personalidad cuando descubre la imagen de su propio cuerpo.
La experiencia del espejo est a a la base del mito de Narciso 24 .
EI espejo nos lIeva mas alia de la mascara, hacia la verdad de
nosotros mismos. En la mistica el simbolo del espejo tiene una
gran importancia. Pablo decia: Ahora vemos como en un es-
pejo. de manera con/usa mas entonces veremos cara a cara
(I Cor 13,12); rejlejamos como en un espejo la gloria del Senor
(2Cor 3, 18). EI espejo es el simbolo de la visi6n exacta y del
conocimiento que est a a la base de toda sabiduria, pero tam-
bien es simbolo de la ilusion , porqu e solo muestra una apa-
riencia de las cosas .
EI corazon es un simbolo con muchos significados. Ante todo
el corazon ha sido visto como la sede de la vitalidad , de la
fuerza de la vida, del coraje 2' . La palabra leb. corazon, aparece

" Cf P. GR[\1 A I. , /); cc;onar;o de 1I1;(%gia gr;('ga [. rOlIlWW. Paid os. Barcelona
1989,369-370. .
25 En las praclicas sacri ficial cs de los mayas y azlccas se arrancaba el corazon
- Ia parle mas precio sa del individuo , aun palpitante y con una hemorragia
abundante, como alimento ofrccido por los hombre s al so l, simboli7ado por el
aguila, y como be bida revigoriladora ofrecida al se nor de la ti er ra. Tlaltecutli. Los
egipcios vcian en cl corazon la morada de la vi talidad es piritual: pensam iento.

113
1.024 \TCeS e n e l Anti g uo T est a m e nt o: cs e l 6 rga no indi s pe n.
sa bl e para la v ida , d o nde se co nce ntr a n todas las fu e rzas vi ta.
Ics; es la sed e d e l co no c imien to; es un ()rgano ac ti vo - - e lab o ra
los proyec tos d e l hombre -· y recc ptivo acoge las ex pe ri c n.
c ias : es cl lu ga r de d o nd e bro ta 1<1 v ida m o ral. L a mi sti C,1
cristian a habla d e la uni 6 n d e l co ra ziln di vin o co n e l human o
e n un int e rca mhio de amo r.

Estas fi gura s simb 61i cas produ ce n mUltipl es ambit os de


significaci6n ye n di versos ni veles (psicoanalitico. lingui sti co.
historico). En es to s arlju etipos re-c ncon tram os la unidad co s-
mica.
b) Nece.l idad de la actividad sill7h olica para la aut o-
inlef?racio n. lung ha insistido sobre la funcion de l simbolismo
en el proceso de integ raci 6 n de la personalidad 2(, .
La funci o n dcl simbolo es "poner juntos", crea r armonia y
co nverge ncia dinamica. Esta fun cion es es pecial mente impo r-
(a nt e en el proccso de unificaei on y maduraci o n de la pers o na
humana. Haye n noso tro s dimensi o nes di stint as que ti enden a
la di sociacion: el anima y el animus, el eo nse iente y el incon s-
cie nt e, la intro versi(ll1 y la ex tro ve rsio n, las funci o nes raciona-
Ics (pensa mi ento , se ntimi ento) y las irrac ion a les (sensacio n,
intuici 6 n) . EI conflieto entre elias provoca neurosis ; por el
co ntrario , su armon izacion produce sa lud , equi librio, creci-
miento. Le cor res ponde a la actividad simb61ica reali za r la
integraci6n y la unidad de la perso nalidad con el propio cuer-
po, con el cosmos 27 .
La funci 6 n simb61ica nos per mit e tambi en integrarnos en
la co munid ad humana; crea lazos de comuni6n en tre las per-
so na s. La capacidad simbolica nos permite ela borar un len-
g uaj e que nos un e a una com unid ad ci vil , soc ial 0 religiosa . EI
simbo lo tiene una funcion matricial que 10 si tu a en el origen
de todo lenguaje y ademas ejeree una funcion de medi ae i6n en
todas las relaciones que el hombre manti enc 2X .

\n luntad . sahidur ia. Ilraci,·,,1. arnor . FI cora/lHl C.S tamhi 0n cl si mbol o de la inha-
bitac ion di\'ina e n cl hindui s mo .
,"~ cr c. G . .I , 't,. I .a lIafllTe "1/
1,.ITCh islIIl'. e n 1.1'.1 Ra cill c.1 "e fa CO li S, iell,, ·.
Hu chet C has te!. Pari s I n l . 55 1
,. La ex pre silll1 "co rp s prllpre" ha sido e reada pllr Mnlau - I'ont y y significa
que la relacion que esta hle/co con rni p ropio cue rI'o es totalrn c ntc di fe re nt c de la
lIlirad a lJue dirij o al L'uer po de otro.
" Cf M. MI" I ,", l . l' xl'eriell ce hI/maine "" "i, ·ill. ()u Cerr. Paris 1 9~X, 11)7-
I 'lX .

114
La actividad simbolica no s sirve asimismo para integrarnos
con la naturaleza , con el cosmos. Estamos en comunidad de
destino con nuestro entorno (lIIilieu). En eluniverso se da una
solidaridad general en funcion del hombre. Ya decian los al-
quimistas y los teologos medievales que somos un microcos-
mos , centro del macrocosmo s: se da una correspondencia ge-
ne ral en tre e l uni ve rso y nosotros. Esto mismo fue celebrado
p or el roman tici s mo y e l pen samicn to eco logico 10 reafirma.
Somos se nores d e la natural eza: tene mo s la tarea de transfor-
marla, imponerle nuestros ritmos . modificar los efectos de sus
le yes . transformar sus materias primas. Ante nosotros la natu-
raleza se convierte e n ambiente transformable. Pero ten e mos
la tentacion de agredir a la naturaleza y de perder sus signifi-
cad os s imholico s. Por eso es necesa rio que mantengamos un
equilihrio ecologico en la naturaleza y no 10 sometamos todo
a pura tr a nsfor macion. El simbolo manifiesta como se corres-
p o nden y encuentran los diversos niveles de la realidad: la
naturaleza y el espiritu: el simbolo no s reconcilia con la natu-
raleza ljue hay en nosotro s. De ahi pu ede nacer una nueva
percepcio n sim bolica.

1.3. EI silllh% religioso

Para comunicar nue stras ex peri e ncias religiosa s. los hom-


bres y la s mujere s nos servimos del lenguaje simb o lico. Siem-
pre que intentam os expresar las re lacion es que no s unen con
10 divino 0 qu e no s preguntamos por la naturaleza de los seres
s uperiores. utilizamos espont<:'lDeamente ellenguaje s imbolico.
Sin el simbolo quedariamos mudos y nuestras experiencias
quedarian ocultas. No utilizamo s sim bolos para especular so-
bre Dios 0 para d es cribir el puesto objetivo que ocupamos en
el universo, sino para desvelar el significado profundo de la
vida humana y fundar las relaciones que hemos de establecer
con la creacion y con el mundo di vi no que Ie da sentido.
Dado que buscamos 10 divino (consciente 0 inconsciente-
mente) con todo nues tro ser, no sor prende que la humanidad
haya creado un mundo simbolico religioso amplisimo. Los
simbolos religiosos qu e tienen una significacion uni ve rsal son
aquellos que hablan a todo el hombre. al individuo cosmico y
socializado. compuesto de un cuerpo natural y de un hahitus

115
cultural. Aunque los simbolos "no son aerolitos caidos del
cielo, sino que arraigan en la totalidad de la experiencia hu-
mana" 29, so n la expresi6n mejor de la manifestaci6n de Dios
a los hombres.
Los autores sagrados, al utilizar el lenguaje simb6Iico y
mitico para describir su credo (exodo, creaci6n), no querian
afirmar 10 objetivo de la realidad divina y humana, sino des-
velar el sentido de las acciones de Dios para el hombre y
exponer la autenticidad de la respuesta del hombre a Dios. La
fe cristiana 0 reve lada no tiene unas estructuras peculiares de
lengu aje; se fundamenta en la simb61ica universal. Los arque-
tipos , los simbolos fundamentales , han servido para dar uni-
dad de sentido a los acontecimientos multiples de la historia
de la sa lvaci6n , cuyo centro es la encarnaci6n del Verbo y
cu yo termino es la instauraci6n del reino definitivo.

2. Los simbolos del encuentro con el "misterio santo"

Propio del simbolo es "poner juntas" realidades separadas,


expres ar la condici6n unit aria de la realidad , ser epifania del
sentido interior de cada cosa 0 de cada ser viviente, manifestar
y actuar la gran armonia y correspondencia entre los distint os
niveles de los seres y entre los diversos estratos de cada perso-
na humana. El simbo lo es una categoria de encuentro , de
convergencia. Por ello no resulta extrafio afirmar, descubrir
que alii donde hay encuentro "interpersonal", alii es necesaria
la mediaci6n simb6lica: sobre todo alii donde acontece el en-
cuentro con el misterio santo.

2.1. ~ En que consiste el encuentro ? 30

La mediaci6n de los simbolos se hace siempre necesaria


alii donde acaece un "encuentro interpersonal", sea a nivel de
tu a tu 0 a nivel de un yo con un vosotros, un nosotros con un

"J P. T ILLl eH, The significance o(lhe hislOry o(religions. en J. M. K,TA GAW A,
The HislOry o( Religions. F:ss ays on Ihe Pro hlel1l o( underslandig , Universit y of
Chi cago Press , 1967 , 254.
JI) Para cs te apartad o cf J. MARTi N VrI.ASeO, EI enClIel1lro con Dios. Una
il1lerprelaciiJn personolisla de la religi{in. C ri stiandad, Madrid 1976, 19-27.

116
til 0 un nosotros con un vosotros. "Encuentro" es una cate-
goria fundamental en el personalismo 31; se ha utilizado tam-
bien como categoria teologica en cristologia 32 y sacramen-
tologia 33.
No cualquier relacion interhumana tiene las caracteristicas
del encuentro 34. Es propiamente tal aquel que se denomina
"encuentro afectante" 35; aquel que establece una relacion po-
sitiva entre las personas.
EI encuentro se inicia a traves de un acto de presencia 0
presentacion . Nuestro cuerpo es de suyo - jdeberia ser! - un
permanente acto de presencia de nuestra interioridad , que
ex ige , para no ser una realidad absurd a, que haya otros suj etos
capaces de percibirla, acogerla y responder a ella: la persona
no aparece como los objetos; llama la atencion , interpela.
El encuentro supone que cada una de las personas que
participan en el se reconozcan mutuamente en su trascenden-
cia, en su caracter misterioso e inclasificable . En el encuentro
no puede el uno suplir al otro , ni poseerlo 0 dominarlo; es un
encuentro de dos libertades. Por eso hay que dejar al otro ser
"otro" y renunciar a cualquier tipo de "objetivacio n" del otro ;
tampoco yo , jpor supuesto! , debo renunciar a mi condicion de
"sujeto". Si fuera de otro modo, el encuentro se habria perver-
tido y no seria ya tal.
El respeto y veneracion por la libertad del otro se hace
encuentro cuando entre los participantes se establece una re-
lacion de intimidad que brota del centro subjetivo, no de la
periferia. Sin un cierto nivel de intimidad las personas se yux-
taponen , no entran en la com union del encuentro.
El encuentro no se reduce a un mero intercambio subjetivo
del yo con el til; es un fenomeno de com union y participacion
que crea un ambito superior a la suma del yo y del til. Quienes
se encuentran pueden decir "nosotros". Es mas: se descubren

.1 1 C f aU lO res co m o Eb ne r, Martin Bube r. M o uni er.


.1 2 D esd e es ta c ategori a ha e laborad o s u cri sio log ia Ol ega ri o Gon zal ez d e C ar-
d ed a l.
.1 .1 Ese h a sid o e l exce le nt e trabaj o realizad o p o r E. Schill e beec k x e n s u libro
Cristo. socroml'nro del elleuenrro con Dios. Din o r. S an S e bas ti a n 1968: L. L IES.
Sa kramenr en-I heo logie. F:ine perso nale Siehl. St y ria . Gra7- Wi e n- Koln 1990 .
.14 Las ca r ac te risticas fe no menol 6g ica s del e nc ue ntro que presento seg uida-
m e nt e es tan t o madas de J. M ARTi:oJ YF1 Asen . (J.C ., 23-27 .
.1 .1 C f LAiN EN rR ALGO. Teo ria.l' r{'alidae! del Olro. t. II. R evista de O cc id e ntc .
M ad rid 1968. 70 .

117
situados e n un ambito que trasc iende 10 que se ve, 0 la suma
de todos los facto res visibles. EI encuentro se a bre a un con-
texto mi sterioso de trascendenci a.
N in g un encue ntro, por otra parte, resulta nunca definitivo ,
ex hau sti vo. Tod o enc uentro es como una promesa: las res-
pu estas co ncretas no co nsigu en ll eva rlo a su plenitud . U n
autentico encuentro se concluye siempre pro metiendose un
futuro e ncuentro. Es ta abierto a ot ros encu e ntro s.

2.2. La mediacion de los s fm bo lus en el encuel1l ro

jQue distinta es la configuraci6n de un "piso pilot o" e n


unas edificaciones e n ve nta y la de aq uell a casa que es nuest ro
hogar 0 la casa de nuestros padres! Mientras en e l "piso pilo-
to" todos los objetos so n frios , inexpresivos desde e l punt o d e
vist a hum a no, e n e l h oga r cad a o bj eto est a ll e no de signifi ca-
do s, es memoria, recordatorio. Detras de cada uno de e ll os
hay probablemente personas, encuentros. Son los simbolos de
nuestros enc uentros; algo asi como pequen os sac rament os hu-
manos . EI hogar es aquel conjunto simb 6 li co en el que han
dejad o rastros d e presencia pe rso nas que la vid a ha anudado
a nu est ro querer. Y es que tod o e ncuentr o entre pers o nas
neces it a ser simbolizado. A veces e l encuentro levanta acta a
traves de un recu erdo que 10 m a nti ene siempre vivo .
Las personas vivim os nuestros e ncuentros a traves de mul-
tiples mediaciones. Las palabras 0 el silencio de palabras so n

"Con el regalo, elegante expresion de gratuidad, os


decis mas cosas que con las palabras, pues donde acaba
el verbo entra el simbolo, y la insuficiencia del sonido la
suple el grito del silencio significativo. No os hagais re-
galos faciles, de esos que se adquieren en los grandes
almacenes, alimentan el consumo y os hacen quedar
bien; buscad mejor aquellos obsequios alternativos que
expresan 10 que quercis decir y son fruto de vuestra
creatividad. EI regalo alegra a quien 10 ofrece y a quien
10 recibe, y ambos descubren que nuestro Senor nos
rega16 todas las cosas bellas y los ojos para ver/as".

11 8
nuestro primer medio de comunicaci6n. La emoci6n, el tono
o el sentimiento que ponemos en elias matizan y ahondan su
mensaje; los gestos corporales, casi innumerables, con que las
acompafiamos, 0 con los que subrayamos nuestro silencio, se
hacen transmisores de sentimientos que resultan intraducibles.
Casi sin darnos cuenta empleamos en cada encuentro un pe-
culiar ritual que 10 domestica, 10 facilita y Ie haee entrar en
hondura. EI encuentro esta jalonado de aceiones , resistencias
y pasividades; es como un juego sumamente expresivo para
quien entiende las claves. EI minimo gesto se haee interpelante,
simb6lico.
A veces recurrimos a las cosas para introd ucirlas en el
acontecimiento interpersonal. Elias se hacen portadoras de
mil mensajes. Tal vez desatan la emoci6n , y "valen por mil
palabras". EI encuentro interpersonal tiene sus simbolos. Mu-
chas cos as se convierten para nosotros en simbolos de encuen-
tro: un determinado dia y lugar, un objeto, un grupo humano.
una musica ... Los juncos , las amapolas. el sol son para el
poeta simbolos de un encuentro:
"i,Mi amor? .. (,Rccuerdas, dime,
aquellos juncos tiernos ,
languidos y amari 1I0s
que hay en el cauce seco')
i,Recuerdas la amapola
que calcin6 el verano,
la amapola marchita ,
negro cresp6n del campo')
i,Te aeuerdas del sol yerto
y humilde , en la manana,
que brilla y tiembla roto
sobre una fuente helada? .. " 3(,

Todo esto conforma 10 que podiamos lIamar la sacramen-


talidad antropol6gica.
Cuando el "tu" del encuentro es el "misterio santo", cuan-
do es Dios acontece la experiencia religiosa. Tambien esta
requiere mediaciones simb61icas de encuentro. Algunas reli-
giones los lIaman "misterios". En el cristianismo los lIamamos
"sacrament os " .

.lh ANTONIU MACHAllU. Poes/as cOm{Jielas. Espasa-Calpe, Madrid 19X2, 96.

119
2.3. La religi<5n. 10 santo. 10 numinoso

EI termino " re li gion" a barca un a seri e d e fenome nos dive r-


sos , a veces hasta equivoc os. EI co mun den o minador d e todo s
e llos es que e x pres an un " o rdo ad D e um" 0 un "o rdo ad
sanctum ", es d ecir , un a relaci o n co n el mi steri o , pu es h ay
religion es que no concibe n a Di os d e form a person a l, com o,
por ej e mplo , e l budismo .
En todo caso , h o mbres y muj e res d e di stint as reli g io nes y
creen cias narr a n ex peri e nc ias d e e nc ue ntro 17 , no ya co n un t u
human o. sino co n Dios 0 con cl misterio sa nt o lX. E n est as
ex peri e ncias el ho mbre pa rece te ne r la ini cia ti va . De e l pa rt e
un m ov imi ent o asce nd e nt e , qu e Ie cx ige esfue rzo y co mpr o mi-
so: " La re ligi o n es . par a los cre ye nt es. m od e lo par a actu a r y
pa ra ex plicar la realid ad . po rqu e o frece un a res pu es t a a las
tres g ra nd es a me na zas qu e pesa n so bre to d a ex iste nc ia hum a-
na: el sufrimi e nt o , la ignora ncia y la inju sticia" w.
La relacion co n "10 sa nto " - la impres i6 n direct a y la
reacci o n es pont a nea qu e pr o du ce - es d e no min ad a po r Ru-
do lf Ott o con e l termin o " numin oso". Seg un Otto , 10 numin o-
so se reve la co m o mysterium . S u mi ste ri os idad pr ovoc a, en
prim er lug ar, un a reaccio n de huid a po rqu e ap a rece com o
mysterium trem endum: 10 trem endwn es e l e le me nt o inquie-
ta nte d e 10 numino so y m o t iva el se ntimi ento de terro r que
induce a rehuirl o . Pero la mist eri os idad d e 10 numin os o pro -
vo ca ta mbien un a reaccio n de inclin ac ion e id e ntifi cac io n po r-

,- Los d os te r m inos a le m a ncs Llue e:' pres an las dos fnrllla s b'lsieas de la expe-
ri e ncia son Er/ahrullg / Erlenllis: la p rilllera ha ee rekreneia a 10 eonoc ido a t ra ves
d e la o bse n 'aci6 n re pe tida \ eo ntr olada de hee ho s re lHH ad os (cx r e ri c nc ias 0 ex p'>
rime nto s eie n t ifico sl y , ue le d efinirse como "exrerimental": la segun da (Llue r o -
driamo s traducir por "i"e/ ,cia) ha ce rekreneia a aLJuelio lJue l'S r e rcib ido. eonocid o
por d suj e to a t ra ves d e una e"perienci a qu e k es pe rso nal \' LJue po d ria defini rse
co mo "expe rie ncia l", Co mo reacc io n a l ro si ti \'is mo racio nali sta de la "Erfahrung"
n ues tro t ie mp o ha d escu bi e rt o . ta l \ 'e! con e"agc racio nes. cI ,'a lor d c l "E rle bni , " e n
wdos lo s ca mp os. tam bien el rcligioso, Cuand o hablamo s de "e xreri e ncia rel igi osa"
no s referim os a la expc riencia como "Erlcbnis ". a la e" pcric ncia co m o "creen ci,, "
\' no co m o co nocimi e nt o adqu iri d o: a la experieneia lJue sc funda en Ull se ntimient n
de d epen d e ncia v no en actos,
;, H a\' LJuiene s se prcg untan si pu ed e ex ist ir u na e "re rie neia q ue no imrlilJue
la dualidad suieto- o bj eto, En su nbra Das Heilige , pub liea da e n 19 17, Rudolf O tt o
demostraba que "1 0 san t o" es u n abso lu to tt1t a llllente d ifcre nte al suj e to q ue 10
ex perime nt a \' LJue cons titu\, e el fundamento o bje ti\o d e s u ex reri enL'ia religiosa,
" M , M" S LI'<, L expericllce h/lll/aine d/l di"ill, FOlldl'lI/l'llls d'/l 1I1' (fIl lh",!,,,I,,-
gie religie /lse. D u Cerf. Pari s 1988. n
120
que aparece como m ys terium jascinans, que hace que el mis-
terio sea deseado por si mism o 40. EI mi ste rio santo es a quella
realidad "a bsolut a me nte otra ", la " a lte ridad sorprendente"4 1,
que esta mas alia d e 10 cono cido y de 10 descon ocido, qu e no
se deja atrapar por las redes de la razo n human a: es "10 sa nt o ".
No s atrap a y so breco ge; es la realid ad s um a me nte pos iti va ,
necesaria, valiosa y que da va lo r a tod o 10 qu e ex iste, dig na de
ser y hace di gno d e se r a tod o 10 que es . Al mi smo tiemp o, el
misterio sa nt o an o nad a al ho mbre, prov ocand o e n e ll a ex pe-
riencia de 10 treme nd o, d e la co ntige nc ia, de la d e pe nd e nc ia
absoluta. La religi o n surge de l impacto qu e produce e n el
hombre el mi steri o, que di spo ne de e l y 10 d ete rmina en 10 mas
intimo de su se r.
E I mi ste rio no es , pues , el res ult ad o d e un a simpl e ign o ra n-
ci a de las leyes que el a nali sis cientifico permit e cono ce r. No
se co nfund e ta mp oco con "e l a rcan o" dc un mi ste ri o ritu a l
reve lad o so lo a los inic iad os. En el fo nd o del ho mbre cx iste un
presentimi ento mas 0 men os oscuro , pe ro re a l, de rea lid ade s
superiores: es el se ntimient o de "1 0 numin oso". Es a lgo as i
co mo la nos talgia de 10 di vin o. Es un tip o d e co no cimie nto
di stinto de l conoc imi e nto cientifi co. Es un co noc imi e nt o in-
tuitivo .
" Lo sant o" n o pu ed e se r co noc id o, a prehendid o , ex peri-
mentado e n es tad o puro, sin o unica me nte e n la ex pe ri e nc ia
del hombre: esta e x pe rienci a es Erlehnis , dad o que 10 sag rado
se nos prese nta sie mpre com o un "sacre-V(!cu", in sert o en una
ex istenci a individu a l, interi or izado y a prehendid o por la co n-
ciencia individual. La experie nc ia religiosa es nu es tra res pu es-
ta a la potencia mi steriosa y divina qu e se no s d es vela.

2.4. 5fmb olos de encuentro con el "miSlerio sanlO"

S e puede h a bl ar de "e ncuent ro " del ho mbre co n el misterio


sa nto cuand o, sal vadas las log ica s difere ncias 42, se reali za n
las condici o nes fund a ment a les del encuentro int erpers o na l. EI

' 0 Cf R . Orl O. Lo Sant o. Revista de Oecidentc. Madr id 1%5. cc. IV y VII.


-11 G. \ ' A N [)I-R L FF1 1\V, / ..a Relixiofl da n s SO il essellce el scs f} w ni{cstiu ll s. Pa'"{)L
Pari s 1970.9. . .
4 ] ]\a se trata de un encuen t ro con "atro" difcrente de mi. sina del e ncue ntra

ent re he l fundada" y hel fundamen to ".

121
"En relacion con Dios nada estti vacio, todo es un
signo sUYO"(SAN )({I NEO. Ad\,. hal'r. 4.21).

encuentro re ligioso se exp resa a traves de multiples mcdiacio -


ne s sim bolicas. FI hombre religioso descubre y produce con-
junt os simb()licos: objetos. perso nas. nto s. que se co n vierte n
en simbo los delmisterio. Todo 10 real es teologieamente s ig na
y simbolo de Dios, "ninguna porc i()n de la realidad que e n-
contramos est;'t excluida de antemann de la po s ibilidad de
eonvertirse en mat e rial sacra m e ntal" 43 Decia san Buenaven-
tur a que la natura leza era el libm cle Dios. que habia que
saber leer y descifrar: la contemplacitlll d e la realidad puede
convenirse en "itine rarium mentis ad Deull1". parti e nclo de las
sombras (1II11hra). las huellas (1 '£'.lligia) ha sta las im{tgenes
(illlago) cuya plcnitud y total transparencia se da en C ri sto
.Iestls. Y san Pabln dice: "So lo hay un Dios y Padre de t ndo.
que es t{l por enc ima de todo (trascendencia), en todo (i nma-
nencia) y a traves de tod o (transparencia)" (Ef 4,6).
Dios nunca es alcan za ble directamente en 5i m ismo. sino
siempre junto con e l ll1undo y con las cosa s del mundo. que
son diafanas y transparentes a eL La ex perieneia de Di os es
siemp re sacramen tal. Dios n o es el objeto. si no que es apre-
hendi do e n el objeto. que ti ene una funeil'll1 ind icati va: pero el
objeto sacramental expresa y eomun iea aDios. presen te e n e l.
Asi se fundamenta la sacramental idad religiosa de muchas
cos as de la naturale/a. de pe rso nas. d e lug ares, d e ti e mp os 44.
Exis te e l peli g ro d e pasar del simbolo sagrado al objeto
sagrado , de eosificar el simbolo de encuentro y con ve rtirl o en
Ull instrull1ento de pod er. Cu a ndo esto sucede ha perdido su
transparencia. Se ha convertido en una pantalla que acapara
tada la atencil'll1 e impide el contac t o c on la realidad significa-
cia . E I simbolo deviene diabolo. 0 idolo. Decia acertadamente
Paul Ri coe ur: "Es necesario que muera el idolo para que el
simbolo pueda vivir"45 . La d emo ni zaci6n d e los sim bol os sa-

" I' T il] ], II ,7, '<,/<'giu sisII' IIlGl i,'u III. Panlina s. S~IO Paulo 19X4 . .. 5<) ,
J..l En Sll Llllll)S;! nhr:! Inui!!, clu's \' s//llh%s (TdUI"U:'. :v1adricl 1 L)~7) \ l' ll su
f/lll o ,.i a de 111.1 !Tl' el/ cia,1 l' de 'las idem re hg/(l.la ,1 I \ ·1ad rid 1 87~), \l irL'c,; f' lia de
prL'sc l1ta un \ aSlO pa norama d t' silllb o io:o. rd igi nso . . 1' 1l la hUlllan idad .
,< p , R ] C,, ] ] " . j)1' i'il/ll'l1',,' wlioli. Sc u il . Pari " 196:>. 509- 5 10 .
122
grad os es una amenaza pe rm anente en todas las re li gio nes .
Tambien e n e l cristianismo. El simb o lo perverso es di a bolo:
"Si e n griego symholon significa 10 qu e une , 10 que es table ce
un pu e nt e, 10 que junta , la palabra diaholos , de la mi s ma raiz,
d es ig na 10 qu e separ a, desune y descompone. Si cotejamos los
siguicntes textos de la Esc ritur a , ve re mos inmediatam e nt c lo s
dos p o lo s de nuestra ex istenc ia: so ledad y tinieblas, pOI' un
lad o. co nocimiento y lu z por e l o tro. Cuando Jesus preg unta:
'i,Cu:tl es tu nombre'J, i,quien eres'l', e l demonio resp o nd e: 'Le-
gion es mi nombre. porque s omos muchos'. La unid ad del mal
s()lo es apare nt e : mi nombre (en si ng ular) : fre nte a C ri sto , e l
dCll1onio re vela su verdade ra na tural el.a y se des parrama en
leg i()!1 , en viciosa multitud de mucho s "~(l .
I.a c rit ica pe rman e nte al idolo . al dia-h ulo n , es la condi-
cion ncces aria para conqui st ar e I ITIIl-hu lo/l , decia P. Ri -
c() e ur ~7

3. Los simbolos del encuentro con Dios


en la historia de la salvacion

3. I . I.os grande.1 .1{lIlholos religios()s de Israel

F s inmensament e amplio y h ondo el uni verso s im b6 1i co


por medio del c ual Is rae l e xpreso s us ex pcr ie ncias religiosas.
La ley mosaica prohibia cu a lqui er imagen d e Dio s, d el h om bre
e in clu so de a nimal cs, para evi tar d e rail. cualquier peligro de
id o lat ri a 48 Los profetas reco rd aro n con frecuencia es ta Icy al
pu e blo. Sin e mbargo , Is rae l utilizo muchas imagenes lit erar ias
pa ra describir su experiencia de Dios. Lo imagino como roca ,
ali e nto-soplo, zarza , lu z. tinie bl as , rey , juez, arquitecto , pastor,
vinador. alfa re ro, gu e rrero medico , libe rador , padre , esposo.
leon, aguila 49 Como podemos vcr , co mo trasfondo de t odo s
esto s simbolos es tan los g ra nd es a rqu et ipos , que sustentan la
simb o li ca de Is rae l.

Jr. P E\ ] >()I'1\ 1 ( )\ ". /. 0 nll~j(',. . r /(/ sO/ \ '(I CII) 11 del nllllldo , Siguem t:, Salama nca
19XO.I52
" I ll. U . c .• 521
,. n E.\ 20 ...\ : i)ClIt 5. X: 4. 15- 16.
,.. cr 1'. \110 1 II. !Ju,\,(' lUll/II/() iii I ('u /og ill s ill/hu/iclI. QlIeriniana. Brc,c ia
I<! X9 . .1.1-4 8 .

123
Israel sintio a Dios tan imp/icado en su propia exis-
tencia e historia que, en contraposicion a otros pueblos,
privilegio como ambito de encuentro con Dios el tiempo
mas que el espacio.

Si por estos simbolos Israel estaba en comuni6n con otros


pueblos y tradiciones, sin embargo manifiesta una peculiari-
dad unica en la historia antigua: sinti6 a Dios tan implicado
en su propia ex istencia e hi storia - tal como estos simbolos
manifiestan - que , en contra posici6n a otros pueblos, privile-
gi6 como ambito de encuentro con Dios el tiempo mas que el
espacio. Para Israel fue mucho mas importante el "dia del
Senor" que "el templo del Senor", el tiempo sagrado que el
es pacio sagrado.
Los acontecimientos hi st6rico s fueron para Israel las me-
diaciones simb6licas privilegiadas de su encuentro con Dios .
Sacra mento de Dios era principalmente la hi storia humana,
dentro de la cual se realiza el plan salvifico de Dios y la
acogida 0 el rechazo de la gracia por parte del hombre. La
historia como unidad de sentido asume un caracter sacramen-
tal. Para Israel el pasado era sacramento del presente (el ya-
vista, el eloista); y ambos, sacramentos del futuro prometido
y esperado . De Iectura en Iectura de la historia, esta se estruc-
tura como gran simbolo. En ella se di stinguen tres grandes
momentos:

El liempo protolipico: el tiempo del exodo 0 liberaci6n de la


esclavitud fara6nica , del desierto 0 de la alianza y de la pose-
si6n de la tierra. En ese tiempo prototipico Israel no utilizaba
imagenes de Dios. Era un pueblo n6mada, itinerante. Dios se
Ie hacia diafano en cada uno de los acontecimientos que ocu-
rrian. Sin embargo, ya en el desierto surgi6 la tentaci6n idola-
trica, que enseguida fue reprimida por Moises. El culto trans-
forma en memoria hist6rica las celebraciones religioso-ciclicas
de otros grupos n6madas , como la pascua.
Eltiempo del asentamienlO en la tierra: el tiempo de la monar-
quia. Se pierde el esquema prototipico de los origenes. Se crea
el templo con su sistema ritual y sus ambigtiedades. El pueblo
pretende encontrar a Dios en un sistema cultual similar a los
demas pueblos: en los ritos, ceremonias, ambitos sagrados del
124
templo , personajes sagrados de los sacerdotes: Las tentaciones
de idolatria y diabolizacion del culto son permane ntes. Los
profetas f ustiga n por ella al pueblo y a sus jefes.
EI tiempo del destierro: la cautividad babil o nica. Cua nd o el
pueblo es arrojado al destierro, vuelve sus ojos al ex od o y
trata de rev ivir e n el el esquema del tiempo prototipico. Alii en
el destierro no tiene sacerdotes, ni templo, ni ritos. Pero Yave
Dios se manifiesta a traves de los acontecimientos hi storicos,
politicos. La histo ria sigue siendo el gra n sacramento de Dio s
y se abre como perspectiva futura, la ex pect at iva del "dia del
Sefior", en el que los profetas ponen tod a su atencion . Ese sera
el gran momenta sacra me nt al. Ese es el gran si mb o lo de en-
c uentro del pue blo con su Dios Yave.

La historia - segun Israel - es ta animada por un doble


movimiento : el movimiento del hombre hacia Dios - retorn o
del pecador hacia Yave- y el movimi ento de la mirada de
Dios que se inclina hacia su criatura. Los grandes simbolos
rituales de Israel son simbolos memoriales. EI rito de la pascu a
judia muestra como un sacrificio ritual arcaico y estacional se
convierte en una institucion perpetua (Ex 12,14), fundado en
la hi storizacion de un hecho colectivo: la liberaci o n d e la
esclavitud de Egipto. Israel hist orizo el ritm o ritual de otros
pueblos , reflejo del cicio de la vegetacion, segun los aconteci-
mientos de su historia santa.

3.2. La concentraci6n simb6lica en Jesus

En el Nuevo Testamento toda la capacidad simbolica de la


fe se concentra en J es us. Toda ella trata de descubrir y expre-
sar el misterio de su persona, de su praxis y de su pasion .
Jesus es confesado como la expresion suprema de Dios en la
tierra con las siguientes imagenes simbolicas: Hijo de Dios,
palabra de Dios , imagen de Dios, cabe za de la Iglesia, esposo
de la Iglesia, sumo sacerdote, mestas, Hijo del hombre , siervo

"Un poeta debe dejar huellas de su paso, no pruebas.


Solamente las huellas hacen sofiar"(R. CHAR , La parole
en archipel).

125
sufriente, primogenito de la creaci6n , primogenito de la res u-
rrecc i6n, camino , ve rd ad , vida , alfa y omcga, re y, legisl ador ,
juez, pas tor , sembrador, abogado , medico , maes tro , principe ,
cordero , le6 n, vid , ge rmen , lu z, sol, estrella . templ o. piedra
angular, roca de agua viva, puert a, es pada, lIa ve. pa n 50. Es ta
so brea bundaneia de image nes y simbolos, fundad os en su gra n
parte en el arquetipo del camino, del hij o 0 del hero e, mani-
fiestan que J esus de Nazaret fu e la gran manifes taci l)n. la
definiti va y plena epifa nia 0 diafa nia de Dios. Ant e el todo el
uni ve rso sim b61ico pierd e esp lendor y fu erla. " porqu e donde
el so l es ta no ti enen lu z las es trell as" 51.
EI Nue vo Tes tament o es la Ltltima gran relec tura de tod a la
hi storia pasada . La lIegada de J es us, el Hij o de Di os . al mund o
es el eumplimi ent o del "di a del Se nor" que los profe tas es pe-
raban. EI liempo de Jesus es el tiempo de la visit aei6 n del
Senor. Dios se haee inm anent e haeiendo se hi st6rico en su
Hij o J es us. Se trat a de un he cho un ico, dec isivo. rea li zado de
un a vez por todas. Se eumpl e la promesa qu e ha bi a sido hc-
eha a Abrahan , Moises, Da vid y lIega " Ia plenitud de los
tiempos".
J es us fue el gran si mb olo de Dios de form a hi stori ea. dina -
mica y creati va. J es us, si mb olo del Padre. ru e "el maes tr o de
los signos" 52, el maes tr o de las parab olas. de lo s milagros. de
los gestos significantes. Todo su tiempo y 10 qu e en el aeo nt e-
ei6 forma parte de su simbolis mo. qu e algunos sa nt os padres
denom inar on "misterios de Cris to ":
- Ellil!mpo de la encarnaciol1: "Cuando ll ego la pl e nitu d d e los
ti e mp os Dio s e n vi6 a s u Hijo. nacido d e muj e r. nae id o bajo la
ley , para reseatar a los qu e es tab a n baj o la ley y para qu e
rec ibieramo s la fili aci 6 n ado pti\a" (Gal 4.4-5). (,Que tiempo
de ene uen tr o e ntr e Di os '! e l ho mbre po de m os imaginar que
exced a y s upere a es te ti e mp o~
El liempo de la vida privada u oc ulta de J eslls: se lra ta d e u n
ti e mp o mi ste ri oso, ca rgado d e la prese ncia d e Di os e n las
co ndicion es mas no rmal es de la vida hum ana como ' o n la
\i da fami li a r, e l tr a baj o, la co nvive nci a d e ntr o d e un pu e blo .
- EI liemp o del minislerio pro/'hico de J esus: e n es tc ti e mpo.

~I I Cf P. MI() I ' I-I. Bre \'{' (ralla/u eli /e o/ngia Silll h u/ic(J, Qu cr ini ana. Brc~L'ia
1<)x9.4 9-71 .
'I Hi /llllU de Epi{,a llia .
" cr .l . P. M .. ''' 'c;' ,.I. e /lllIilre dn sig ll es. Du Cerr. Par i, I lJX 7.

126
"En Jesus 10 divino se revela natura/mente s6/o de
modo creatural humano, en su trascendencia humana 0
en su humanidad trascendente. Pero toda manifestacion
reveladora de Dios queda injinitamente inadecuada a la
trascendencia divina. En consecuencia, el hombre-Jesus,
revelacion personal de Dios, contemporaneamente es-
conde aDios. Es una rejerencia interior a la injinita
trascendencia divilla" ( E. S C II III F IlIFCK:'-:. Jest/s. His/()-
ri(/ ric lII l l· i l'iclIle).

m arc ad o tod o ': 1 pOl' L1na p resc nc ia int c nsa de Di os e n m edi o


de los h ombrcs . h;l\ m o m e nt os d e L1na c s pee ial int e nsi dad
si rnb (lilca como so n: e l baut is mo y la t ran sfiguracit'1I1 d e .J es ll s .
las a cciones simblllicas milagr os a s . lo s gestos de cc rc ania al
h o mbre pccadnr 0 a la m uj cr pecadora. la llit ima ce na.
[j (it'll/IN) de la pascull () del h'od(} de J e.llls: las llitima s hora s
qu e .I e s l:/S pasll e ntre no so tr o,. horas de sufri mi e nt o \' d e ae-
e io nes llenas de s imboli s mo. so brc todo el simho lo c scandalo so
d e la mu e rt e en crUI . so n la s m edia c io ne s d e encu e ntr o co n c l
mi ste ri o.

Cuando J esLls es tu \'o con nosotros. aqui en nuestro es pacio


y en nue stro tiempo. no hahi a otra mediacion de encuentro
con Dios m:ls intensa y efical qu e el mismo: su persona hi st6-
rica . .I esLls de Naza rct. pOl' su \'ida . mu ert e y resu rreccion. es
Il amado el sac rame nt o pOl' exce lencia. EI fue el simh olo vi -
vient c de Dins. EI ;\iuevo Testamento habla de el en termi nos
de sacram entalidad cuando afirma: de el nos viene grac ia so-
bre gracia (.In 1.16). "en el es taba la vida"(Jn 1.4). "e l es la
im agen de Dios in visible" (Col 1.15). "quien me ve a mi ve al
Padre" (.In 14.9). Cristo Jesu s era el lu ga r por excelenci a de
encue ntr o de l hombre con Dios.

3.3. Los silllh%s del Espiritu

La sim b()li ca de la fc ncotcs tam entaria no s610 sc co ncen tra


en .I esLls. el Senor rcs ucitad o. si no que en el descubre el Esp i-
ritu como la definitiva y esca to log ica manifest ac i6n y cercania
del Padre y de Jesus. Diversos simbolos - casi todo s fundados
127
en el arquetipo del centro-madre ~ tratan de transmltir la
revelacion del Pneuma de Dios: viento, fuego, agua - como
principios de fuerza , vida, purificacion y convocacion- 53,
unclOn, perfume, sello, abogado, testigo, tutor, consolador,
exegeta e interprete, garantia, primicias, paloma, nube,
ded0 54 .
Segun el simbolismo neotestamentario el Espiritu ha hecho
de la comunidad cristiana y del cuerpo de cada cristiano su
santuario, su templo. A traves de los caris mas y del amor se
revela, se epifaniza en ellos (I Cor 12-13). EI Espiritu convierte
a la comunidad en "cuerpo de Cristo", en diafania permanente
ante el mundo del Senor resucitado.
EI momenta simbolico mas denso de la comunidad esta
marcado por la asamblea que tiene lugar el dia del Senor:
"dies dominicus" 0 domingo . Ese dia es presencia yes, al
mismo tiempo, profecia. La confesion de fe en Jesus no con-
cluye en su resurreccion. Se espera su parusia, su retorno en la
gloria del Padre parajuzgar a vivos y muertos. Asi se desarro-
lla una nueva concepcion del tiempo que tiene su inicio en la
encarnacion y que tiende hacia el final, que es la parusia.
La Iglesia reconoce asimismo que ella misma y su historia
es el gran sacramento del encuentro con Dios. Ella es "el
cuerpo de Cristo", su visibilizacion en la historia del mundo,
es "esposa" indisolublemente unida a su Senor. En ella Jesus,
el Senor, sigue actuando y bendiciendo; por eso bautiza, per-
dona, celebra la eucaristia en el nombre de su Senor. La Iglesia
espera tambien la plenitud de los tiempos, la parusia del Se-
nor. Para vivir esta tension hacia la parusia la Iglesia se sirve
de un tiempo liturgico que es un medio pedagogico fundado
sobre la memorizacion y la imitacion. Este tiempo ritualizado
tiene una estructura ciclica que permite ir viviendo los tiempos
historicos de Jesus, repartidos ritualmente durante el cicio
anual: su nacimiento y epifania, su ensenanza , su pasion, su
muerte y resurreccion, su ascension como imagen de la parusia
que vendra. EI tiempo liturgico , que es como una transfigura-
cion del tiempo sideral en tiempo de memoria cristologica, es
el gran sacramento de la Iglesia .

' .1 Para profundizar sob re el si rnb o lisrno d el ag ua y del fuego. cf G. B ACIl ' -
1\" 1). PSI"chana/l"se d ll (ell. Gallimard 1949: I]) .. '-Fall el/es Rh'es, Corti 1942.
,. C(P. MIQ;u. o,·c .. 90.

128
"Solo el eorazon 10 sabe y 10 discierne. Solo la fe
deseubre en las frtigiles apariencias exteriores un seerelo
intimo y divino: la presencia del resucitado".

3.4. La Iglesia como sacramento historico

La Iglesia en su totalidad, como comunidad de los fieles y


comunidad historica de fe en lesucristo resucitado, con su
credo, con su liturgia, con su derecho canonico, con sus tradi-
ciones y costumbres, con sus santos y sus martires, es el gran
sacramento de la gracia y de la salvacion en el mundo. Porque
ella porta en si, como don precioso a Cristo, el sacramento
fontal de Dios. Asi como Cristo es el sacramento del Padre , la
Iglesia es el sacramento de Cristo. Sin la Iglesia Cristo actua
ciertamente en la historia, pero de una forma secreta, miste-
riosa. Con la Iglesia Cristo actua explicitamente. Cristo no
est a prisionero en la Iglesia; pero en ella "se manifiesta". La
Iglesia 10 saca de su anonimato, 10 descifra, pronuncia su
nombre verdadero y 10 adora como liberador y senor del
Unlverso.
La Iglesia se hace sacramento en cuanto participa y actua-
liza cada dia el sacramento que es Cristo. Es la fe en la presen-
cia del Senor resucitado la que hace a la Iglesia sacramento .
De esta manera, mas que una organizacion la Iglesia es un
organismo vivo, mas que una institucion de salvacion la Iglesia
es una comunidad de salvacion.
Todo en la Iglesia es sacramento, porque sus cosas recuer-
dan a Cristo: la liturgia con sus ritos , los objetos sagrados, sus
Ii bros santos, los elementos materiales de los que se sirven ;
tambien y sobre todo sus personas , su actividad en el mundo
(actividad social, misionera, su anuncio profetico). Todos los
gestos y palabras de la Iglesia-sacramento asumen igualmente
una funcion sacramental. Hay ciertas acciones en las que la
Iglesia expresa mas intensamente todo su misterio: es 10 que
llamamos con la tradicion "los siete sacramentos".

129
4. Conclusion teologico-espiritual

4. 1. La mirada sacramental

No s610 vivimos en la "era del vacio", tambien en la "era


de la fragmentariedad". Hemos dividido los mundos, las cien-
cias y saberes, las creencias; y nosotros nos hallamos fraccio-
nados tnigicamente de la experiencia del misterio, en un am-
bito donde se quiere acallar cualquier voz, gesto 0 mensaje
que pueda lIegar como "gracia" , inesperado, no programado ,
no necesitado por la ciencia , por la experimentaci6n empirica.
Tal vez por esto, hoy como nunca , estemos c1amando por
la construcci6n simb61ica de la realidad. Para ello hem os de
educarnos, 0 mejor , hemos de educir de nosotros mismos una
capacidad innata de mirar, de contemplar la realidad "de otra
manera". Podemos descubrir la transparencia de todo . No
hay nada que se resista a una mirada sacramental, porque el
Espiritu 10 penetra todo , hasta las junturas del alma y del
cuerpo .
La mirada sacramental y simb61ica es un don del Espiritu,
es un carisma. Ese carisma 10 han recibido los pueblos que
generaci6n tras generaci6n fueron creando sus mitos , como
cristalizaci6n comunitaria, popular, de su experiencia-en-el-
mundo . Con el pensar mitico y su instrumental simb6lico 10-
graron reunir 10 disperso , poner cara" a cara a los dioses y ala
humanidad, reencontrar el camino hacia la unidad perdida .
Los mitos estan ahi, ante nosotros, como oferta plurisecular,
ca rgada de una singular energia, capaz de situarnos en un
nuevo horizonte de sentido , alii donde uno no puede eludir las
grandes cuestiones de la existencia y del "destino ".
La mirada sacramental nos hace poetas . Nos instala en la
creatividad. Nos pone en dialogo con todas las cosas , porque
ante su efluvio las cosas devienen misterios , simbolos que
hablan y se exhiben , sombras que penetran en el movimiento
del alma.
La mirada sacramental no puede durante mucho tiempo
contemplar la oscuridad sin ver algo. Dice un refran irani que
"mirando largo tiempo en la oscuridad, siempre se acaba por
ver algo". Asi descubri6 Israel el misterio de Dios en su histo-
ria: iprecisamente en sus momentos de oscuridad, de cautive-
rio! La mirada sacramental nos muestra las estrategias de

130
Dios en la historia, sus planes secretos y liberadores y nos
lleva a descubrir sus signos en el acontecer socio-politico y
economico . j Las vicisitudes de los pueblos se hacen sacramen-
to para una mirada de fe, para unos ojos de profeta! Los ojos
sacramentales nos permiten descubrir la "puerta desapercibi-
da" por la que se entra en el reino, nos hace andar por los
senderos ocultos de Dios .
i,Como educir el don del mirar sacramental? He aqui una
de las grandes urgencias dentro de la iniciacion cristiana: pro-
piciar una nueva forma de mirar, de contemplar. No se trata
de recluirse en un "espiritualismo" al estilo de algunas sect as
o religiones no-mesifmicas. jContemplar la realidad sacramen-
talmente es todo 10 contrario! jEs descubrir en ella el eschaton!
La revolucionaria e impaciente presencia del reino, ahora con-
vertido en el sefiorio del resucitado , esta tenazmente llamando
a la puerta de aquel que sabe sentir. Cuando alguien contem-
pia el mundo en esa perspectiva, probablemente descubre un
paisaje parecido al del ultimo libro de la palabra de Dios: el
Apocalipsis .

4.2 . Sfmbolos vacios ... , sin encuentro

Encontrarnos ... , no toparnos. EI encuentro es la gran po-


sibilidad que se nos brinda de percibir el espiritu, el alma del
otro. Estamos hechos para encontrarnos . En la soledad sin
encuentro somos los mas infelices . Reproducimos la soledad
modorra de los animales. En el encuentro se reactiva nuestra
alma, nuestro ser se acrualiza, tal vez dimensiones ocultas se
despiertan y se asoman. Podemos encontrarnos entre nos-
otros, descubrir ese maravilloso paisaje que es el rostro y el
alma inedita de una persona humana. Hasta los pueblos pue-
den encontrarse, aliarse, reunirse. Ellos saben entonces gene-
rar, crear sus simbolos de encuentro .
Lo diabolico , en cambio , es el desencuentro , la hostilidad ,
la guerra, la division , el atrincheramiento . Es entonces cuando
todo 10 humano comienza a verse amenazado.
Tambien hay una pedagogia del encuentro. La timidez que
nos bloquea, la falta de lenguaje adecuado que nos imp ide la
comunicacion, la ausencia de gestos significativos ... sellan un
estilo que se va imponiendo y tiene su mayor exponente en el
13 I
anonimato de las grandes ciudades y en el fuerte ais lamiento
en el que algunos jovenes se situan. La pedagogia del encuen-
tro tiene mucho que ver con el aprendizaje del "arte de amar",
el arte de crear comunidad en la comunicacion.
Cuando hay capacidad para el encuentro, entonces nace
es pontanea la necesidad de simbolizarlo a traves de mediacio-
ne s. Los pequenos sacramentos del encuentro humano predis-
po nen para los grandes sacramentos del encuentro con Dios.
(,No fu e Emaus una ex periencia de encuentro? iNo fue el
camino de Damasco otro encuentro? iCuales seran hoy los
ca mino s e n los cuales podamos encontrarnos con el Senor?
Sin la ex periencia d el encuentro los sacramentos se hacen
ba nales y pierden su gracia, su encanto.
Pero ino privaticemos el encu entro! iNo quedemos reclui-
dos en el "yo-tu" 0 "tu-yo" d e la interperso nalidad individua-
lista! El encuentro con Jesu s acontece siempre en el contexto
de su cuerpo que es la Iglesia, del pueblo de Dios, en prese nci a
del Padre "que es ta siem pre con el" y de su Espiritu que no 10
aband o na nunc a. EI encuentro con Jesus nos hace encontrar
a todo s aquello s que lleva en su co razon ... , a aquellos qu e
lleva de una manera mu y especial y con los que se identifica en
sus dol ores y sufrimiento s. iEI encuentro con el Senor no s
co nfront a con su Iglesia, con su pueblo, co n el mundo a l que
tanto amo! No hay lugar para el idilio a duo. iEs un a expe-
riencia de comunidad, de pueblo! Y en es te contexto, el en-
cue ntr o es m as perso nal que nunc a . C uando los pue blos se
encuentran con el Dios verdadero , su hi storia se co nvierte en
simbolo , sacrame nt o del R eino .

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