4.
OBJETO O UNIDAD DE LO DIVERSO
En las ciencias clásicas el objeto era mirado como una unidad compacta, determinada,
determinable y apropiable por el observador. Las distinciones que se hacían del objeto tendían
a separarlo no solo del observador, sino de los demás objetos. El objeto era ascéptico, no
podía ser contaminado ni por el sujeto, ni por los otros objetos. Hoy en día la teoría de sistemas
nos ha cambiado la visión epistémica de los objetos por la visión de los sistemas, o de los
sistemas-objeto, entre los cuales se encuentra el sistema-objeto-observador.
Un sistema entendido a grosso modo es una unidad compuesta por elementos heterogéneos
con estructuras y funciones diversificadas que hacen que la unidad se comporte de manera
sistémica, es decir, que los elementos que la componen, aunque tienen identidad, estructura y
función propias, subordinen sus especificidades y características al funcionamiento del sistema
como totalidad.
Esto hace del sistema una unidad de lo diverso o unitas múltiplex. Algo que no es simple, sino
complejo. A primera vista la complejidad es un tejido (complexus: lo que está tejido en
conjunto) de constituyentes heterogéneos inseparablemente asociados: presenta la paradoja
de lo uno y lo múltiple. Al mirar con más atención, la complejidad es, efectivamente, el tejido de
eventos, acciones, interacciones, retroacciones, determinaciones, azares, que constituyen
nuestro mundo fenoménico.
La noción de sistema ha evolucionado de los sistemas simples, cerrados y estáticos a la de los
sistemas complejos que son dinámicos, abiertos, autopoiéticos y autorreferentes, compuestos
de elementos hetereogéneos que conforman y mantienen una unidad sistémica, cuya
emergencia es mayor que la suma de sus partes. Esta descripción del mundo lleva a entender
que todo sistema que observemos, específicamente los sistemas vivientes y sociales, es una
unidad de lo diverso, una emergencia organizativa y funcional compuesta de elementos
heterogéneos, los cuales pueden ser considerados como sistemas configurados a su vez por
elementos heterogéneos... Todo ello conduce a la paradoja de que una unidad (un sistema) es
una y múltiple: una, como emergencia de la conjunción de sus elementos constitutivos y como
unidad tiene sus interrelaciones e interretroacciones con su entorno, y múltiple en cuanto que
sus elementos entendidos también como sistemas son a su vez una unidad que tiene sus
interrelaciones e interretroacciones con su entorno. Luhmann es muy enfático en decirnos que
en cualquier descripción sistema/entorno es necesario tener en cuenta las relaciones de los
elementos y las relaciones del sistema, pues estas dos configuran la unidad y diversidad del
sistema.
Después de la Segunda Guerra Mundial se han dado avances en las disciplinas, y sobre todo,
al margen de éstas se han dado fuertes críticas al modo de pensar y conocer y se han
planteado algunas novedades que arrastran hacia nuevas posibilidades comprensivas. Morin
describe las tres teorías así:
La teoría de sistemas ha abierto una posibilidad de entender de forma más amplia las
llamadas hasta entonces unidades de análisis, que en adelante, al entenderse como
sistemas permiten comprender problemas tales como organización, interrelaciones,
dependencias, engranajes, interretroacciones, etc.; en general las relaciones
ecológicas, entendidas como las existentes entre los elementos del sistema y de este
con otros conjuntos y el medio ambiente (contexto o entorno) que es el que provee a
un plan de informaciones y energías y al mismo tiempo le reciben sus respuestas en un
proceso polidireccional, polivalente, multifacético, azaroso. Los adelantos en la teoría
de sistemas abiertos permiten la posibilidad de interrelacionar-unir elementos de
diversas disciplinas que en el paradigma clásico aparecían disjuntos. La sociedad
humana ahora es un polisistema que es a la vez físico, biológico, sociológico,
antropológico y noético, es un sistema autónomo que vive, intercambia y depende de
entornos físicos, biológicos, sociales y noológicos. De este entendimiento sistémico nos
queda claro que ninguna ciencia y disciplina en particular se puede abrogar el derecho
a reducirla y/o disjuntarla y que solo en la solidaridad y cooperación de las ciencias y
las disciplinas (que forman el sistema cognoscitivo) se puede llegar a la
comprensión/descripción de un fenómeno que de esta manera se complejiza al
mirársele como sistémico, en otras palabras, en sus diversos devenires auto-eco-
organizadores.
La cibernética, cuya idea de retroacción rompe con las ideas de causalidad lineal y
propone la idea de bucle (feed-back) por medio de la cual es posible hallar que en lo
social, por ejemplo, los individuos generan la sociedad que genera los individuos,
donde aparece una lógica recursiva, aplicable a sistemas físicos, biológicos,
antropológicos y noológicos.
La teoría de la información que pone en crisis la certidumbre y el determinismo
mecánico al permitir cogitar la incertidumbre, la sorpresa, la novedad y demostrar que
en el universo y en la sociedad humana coexisten al mismo tiempo el orden y el
desorden y que de esa cohabitación emergen elementos nuevos.
A estas agregamos la biologización del sujeto computante-cogitante como sistema viviente
egocéntrico capaz de generar mundos simbólicos posibles con los cuales crea, piensa y se
explica a sí mismo y al universo.
5. INTER, TRANS, MULTI (POLI) DISCIPLINARIEDAD
Estos enfoques, muchos de ellos surgidos al margen de las especializaciones provocan a
quienes se atrevan a poner en escena la inter-trans-multi-disciplinariedad como paquete
tecnológico para una comprensión compleja del mundo y del conocimiento. Los paradigmas de
la complejidad están obligando a las disciplinas insularizadas a aprehender lenguas, teorías y
métodos de otras disciplinas con los cuales amplían sus perspectivas al agregarle información
y complejidad a su objeto de estudio, el cual, al mismo tiempo deja de ser un objeto para
constituirse en un sistema objeto autopoiético y auto-eco-organizador, es decir, en un sistema
cerrado en su organización y abierto a la información.
Esto no significa el acabarse de las disciplinas especializadas, al contrario, las fortalecen al
darles los instrumentos de complejidad, complementariedad, solidaridad y cooperación que
existen entre ellas y al mismo tiempo les permiten una apertura hacia la mirada compleja de
que es capaz nuestro hipercomplejo cerebro. Si la genética nos propone que la hibridación y la
selección de ciertos caracteres-propiedades permite mejores individuos y cualidades nuevas,
¿por qué en las disciplinas la hibridación no puede dar iguales resultados?
a. Interdisciplinariedad
Es preciso anotar que en nuestra época de transición y cambios paradigmáticos existen dos
conceptos, dos semánticas de interdisciplinariedad: el del paradigma clásico y el de los nuevos
paradigmas. El paradigma clásico sigue entendiéndola no a partir de una base epistemológica
y de unidad del conocimiento, sino a partir de la necesidad de solucionar problemas complejos
y prácticos que requieren un enfoque global, es decir, de un nuevo tipo de conocimiento, que él
mismo no ha podido crear, pues sobrepasa sus posturas epistemológicas y sus logros. El
análisis y la solución de problemas complejos al tiempo que muestran al conocimiento clásico
sus límites, también avizora sus horizontes, pues los límites clásicos son el punto de donde
parten los planteamientos de la complejidad.
La interdisciplinariedad clásica no hace otra cosa que reunir expertos unidisciplinarios, cada
uno de los cuales realiza el diagnóstico y presenta su informe de acuerdo a su cerramiento
disciplinario. Aquí no hay diálogo entre las disciplinas, no se produce una lengua franca y cada
especialidad hace lo suyo, sin preocuparse de lo que hacen y piensan las demás. El informe
interdisciplinario de este tipo es entregado a las instituciones ejecutoras del proyecto, donde es
estudiado por los tecnoburócratas, que solo leen lo que entienden, es decir, lo que su lenguaje
burocrático les permite entender, que generalmente son los elementos simples de la
rentabilidad y aprueban y ponen en ejecución un proyecto que destruye el medio ambiente,
desplaza pobladores, crea crisis de todo orden y al cabo de los años se llega a la conclusión de
que la rentabilidad del proyecto no alcanza a reparar un diez por ciento de los daños causados
a la población (vegetal, animal y humana) y al deterioro medioambiental local y global.
Cuando el proyecto es de orden académico (un seminario, una investigación) y se realiza en
las universidades, ocurre algo similar. El geógrafo describe la fisiografía, el biólogo algunos
tipos de vida, el sociólogo los problemas sociales actuales, el historiador hace un recuento de
los datos escritos que encuentra en los archivos, y así, cada especialista. En este caso se hace
investigación, a veces muy costosa, que aunque produce nuevos datos, no genera nuevo
conocimiento, pues no es capaz de articular, de sistemizar, de complejizar los conocimientos
disciplinarios. El saber así mostrado o elaborado es un sistema cerrado organizacional e
informativamente. De esta manera se hace yuxtaposición de conocimientos, suma de
monólogos, diálogo entre sordos, manifestación de docta ignorancia. Cada participante sale
convencido que hizo lo que le correspondía, satisfecho de su deber y orgulloso de su saber,
pues ignora su autismo, no se dio cuenta que hablaba o escribía para sí mismo.
Esta interdisciplinariedad es mecánica como el paradigma clásico en el cual se sustenta. Sólo
trata de reunir especialistas y no de conjuntar el conocimiento. Por lo tanto también
es multi o poli-disciplinariedad, lo que quiere decir, ateniéndonos a la semántica de los prefijos
que solo trata de problemas de cantidad: muchos, varios y no de cualidad, es decir, que
produzcan un nuevo tipo de conocimiento. En otras palabras, reproducen el esquema
universitario que es multi y/o polidisciplinario. Vilar nos convalida:
Las universidades tradicionales ya son organizaciones pluridisciplinarias,
o sea: que sus Facultades ofrecen, en un espacio limitado, todas o casi
todas las disciplinas científicas, literarias, filosóficas, artísticas, esto es:
su pluralidad es casi completa, pero su proximidad física está al mismo
tiempo acompañada no solo por ignorancias recíprocas sino también por
desprecios (al estilo de cuando Machado alude a quienes desprecia(n)
cuanto ignora(n): los de ciencias desprecian a los de letras o viceversa,
los matemáticos infravaloran a los sociólogos, etc.).
Cuando menos hay indiferencia, falta de interés cultural por las demás disciplinas, incluso las
próximas. En vez de enriquecerse intelectualmente promoviendo confluencias de unos
conocimientos con otros, así como ósmosis entre sensibilidades diversas, las organizaciones
pluridisciplinarias que son las universidades no resultan más que conjuntos de "mini-fundios"
dedicados unilateralmente a tales o cuales "monocultivos" desde los que, como consecuencia
natural, no brotan (salvo contadísimas excepciones) más que "plantas raquíticas", o
escolásticas reproducciones de saberes antiguos, inoperantes en el presente y para el futuro.
En la multi- y poli-disciplinariedad, que es la interdisciplinariedad del paradigma clásico no se
produce conocimiento global, complejo, sino conocimiento fragmentado, insularizado, cada
disciplina pasa junto a la otra sin tocarla ni mancharla, cada especialista conserva su pureza,
su ortodoxia, su exclusivo punto de vista egocéntrico.
Los nuevos paradigmas piensan y ejercen la interdisciplinariedad de otra manera; veamos lo
que plantea Morin:
"Volvamos sobre los términos de interdisciplinariedad, de multi o
polidisciplinariedad y de transdisciplinariedad que no han sido definidos
porque son polisémicos y etéreos. Por ejemplo, la interdisciplinaridad
puede significar pura y simplemente que diferentes disciplinas se sientan
en una misma mesa, en una misma asamblea, como las diferentes
naciones se reunen en la ONU sin poder hacer otra cosa que afirmar sus
propios derechos nacionales y sus propias soberanías en relación a las
usurpaciones del vecino.
Pero interdisciplinariedad puede también querer decir intercambio y cooperación, lo que hace
que la interdisciplinariedad puede devenir en alguna cosa orgánica. La polidisciplinariedad
constituye una asociación de disciplinas en virtud de un proyecto o de un objeto que les es
común; mientras que las disciplinas son llamadas como técnicas especializadas para resolver
tal o cual problema, en otros momentos, por el contrario, están en profunda interacción para
tratar de concebir este objeto y este proyecto, como en el ejemplo de la hominización. En lo
que concierne a la transdiciplinariedad, se trata a menudo de esquemas cognitivos que pueden
atravesar las disciplinas a veces con una virulencia tal que las coloca en dificultades. De hecho,
son complejas cuestiones de inter, de poli y de transdisciplinariedad que han operado y jugado
un rol fecundo en la historia de las ciencias; se deben retener las nociones claras que están
implicadas en ellas, es decir, la cooperación, y mejor, articulación, objeto común, y mejor,
proyecto común."
b. Transdisciplinariedad
En el caso de las ciencias sociales los historiadores se pavonean en los archivos, los
antropólogos en su trabajo de campo, los sociólogos en sus interminables encuestas, los
sicólogos en la patogénesis de su mirada, los lingüístas en los textos, los cuantitativos en las
cifras, los cualitativos en su hermenéutica y así, cada quien en lo suyo, plantando su bandera y
sus cercas epistemológicas para alejar a los intrusos y resguardarse en su pureza disciplinaria.
De alguna manera, castillos y feudos, pero esta vez no resguardados por fosos y setos, sino
por la intolerancia y el principio de autoridad, también heredados de la Edad Media.
La inter- y la transdisciplinariedad son otra cosa y producen un nuevo conocimiento, por lo
menos un conocimiento integrado, unificado, mucho más propicio para la solución de
problemas globales y complejos. Trans-disciplinariedad significa que un sistema objeto puede
ser abordado por varias disciplinas que se intersectan unas a otras con sus saberes, discursos
y explicaciones. Un ejemplo puede verse en el estudio de un ecosistema, donde geología,
geografía, climatología, edafología, física, química, biología, demografía, etología, sociología,
etc., convergen hacia la descripción no de un objeto, sino de un sistema complejo, de un
problema global, de un proyecto que necesariamente es trans-disciplinario, que los
conocimientos y discursos de ese estudio son transversales porque los elementos que
constituyen el sistema y las relaciones sistema-entorno son complejas y requieren para su
descripción una ciencia compleja o de la conjunción de varias ciencias en relaciones inter y
trans-disciplinarias.
Lo social humano, sea cual fuere el problema que se quiera tratar, necesita inter-trans-
diciplinariedad del más alto grado, pues se nos presenta en una forma tan compleja que
necesita explicaciones físico-químicas, biológicas, antroposociales, lingüísticas, cognitivas y
noéticas, es decir, su comprensión y explicación requiere del sumum de los conocimientos de
todas las ciencias y aún estamos en la prehistoria del conocimiento de lo humano.
Hacia la inter-trans-disciplinariedad de lo humano como diálogo de perspectivas, Ibáñez
propone un bucle generativo y regenerativo que recorra en espiral todas las ciencias:
c. Inter-trans-disciplinariedad
En fin, -agrega Morin- no es solo la idea de inter y de transdis-ciplinariedad lo que es
importante. Debemos "ecologizar" las disciplinas, es decir, tomar en cuenta todo lo que es
contextual comprendiendo las condiciones culturales y sociales, es decir, ver en qué medio
ellas nacen, plantean el problema, se esclerosan, se metamorfosean. Es necesario también lo
meta-disciplinario, el término "meta" en el sentido de superar y conservar. No se puede quebrar
aquello que ha sido creado por las disciplinas; no se puede quebrar todo encierro, hay en ello
el problema de la disciplina, el de la ciencia como el problema de la vida: es necesario que una
disciplina sea a la vez abierta y cerrada.
En conclusión, ¿para qué servirán todos los saberes parcelarios sino para ser confrontados
para formar una configuración respondiendo a nuestras demandas, a nuestras necesidades y a
nuestros interrogantes cognitivos?
Hace falta pensar también que aquello que está más allá de la disciplina es necesario para la
disciplina, para que ella no sea automatizada y finalmente esterilizada, lo que nos reenvía a un
imperativo cognitivo formulado hace ya tres siglos por Blas Pascal, justificándolas mientras
tenía un punto de vista metadisciplinario: "...siendo las cosas causadas y causantes, ayudadas
y ayudantes, mediatas e inmediatas, y todas entretejiéndose por un lazo natural e insensible
que liga las más lejanas y las más diferentes, yo considero imposible conocer las partes sin
conocer el todo, tanto como conocer el todo sin conocer particularmente las partes." Él invitaba,
de cierto modo, a un conocimiento en movimiento, a un conocimiento en una nave que
progresa yendo de las partes al todo y del todo a las partes, lo que es nuestra ambición
común."
Respecto a las disciplinas sociales he estado pensando tres momentos para poner en acción la
interdisciplinariedad, siempre y cuando traten de salir del paradigma clásico y estén operando
actualizadas:
1. El programa mínimo que consiste en conjugar (poner a jugar juntas) las diversas
disciplinas sociales, lo que significa que un evento o un sistema social y/o cultural sea
percibido-descrito desde las posibilidades perceptuales y cognitivas que ofrecen la
historia, la antropología, la sicología, la lingüística, la sociología, etc.,
2. Que por ser las acciones y eventos sociales una actividad humana se les mire como
emergencias que devienen de lo físico y lo biológico, dado que los sistemas sociales
necesariamente mantienen memorias e informaciones físicas y biológicas, y
3. Que se realice la apreciación del observador para lo cual se integran al conocimiento
de lo social las ciencias cognitivas y constructivistas que explican las maneras posibles
en que un observador puede llegar a configurar su conocimiento.
En estas operaciones se reconstituye y configura un pensamiento complejo capaz de pensar y
describir lo humano y lo cultural como emergencias físicas, biológicas, sociales, antropológicas,
psíquicas, lingüísticas y noológicas, para lo cual una disciplina insularizada se muestra incapaz.
Esto también implica unir teorías y prácticas, la reflexión y el hacer, entendiendo como teorías
la obtención de una cada vez mayor información necesaria para reflexionar y accionar nuestra
relación con el mundo que es la práctica, la cual a su vez nos permite captar información para
transformar y renovar las teorías.
En la academia ocurre un divorcio entre el mundo teórico y el mundo de la praxis, casi que una
división técnica del trabajo con profesores especializados en una y otra actividad, todo ello en
desmedro de la unidad teoría/praxis, inseparable en la solución de los problemas de la vida.
Nuestros estudiantes y egresados tienen que vivir el mundo de la vida que es muy complejo y
realizar trabajos e investigaciones con elementos que no obtuvieron en el mundo académico.
Nuestros egresados en ciencias sociales se quejan de ello y exigen que en la reforma
académica se construya un mundo poli, inter y transinterdisciplinar que les permita, por lo
menos, entenderse en la interdisciplinariedad de la mesa de especialistas.
Preparamos profesionales para la vida, es decir, para la práctica. Esta no es simplista como
nuestras enseñanzas y nuestras teorías y métodos académicos del viejo paradigma. Nuestros
egresados han hallado la complejidad en su práctica: la producción, los servicios, la sociedad
en general son complejas y lo que les damos como instrumental para aprehender el universo
son teorías deterministas, de causalidad lineal, de verdades establecidas y con este bagaje se
enfrentan a problemas complejos que resuelven con el sentido común. La universidad está
alejada de la realidad y de la sociedad, se ha constituido como un gueto, ni siquiera se
relaciona con otras universidades para intercambiar saberes, como si tuviéramos resueltos
todos los problemas del mundo y del conocimiento.
La academia se muestra acomodada y conservadora en el viejo paradigma jugándose sus
verdades y estableciendo su autoridad y se resiente de incomodidad por tenérselas que ver
con lo novedoso, la incertidumbre, la entropía de sus conocimientos. Es necesario que quienes
manejan el poder no se alejen del saber y propongan cambios acordes con el desarrollo actual
y que no se reforme todo para que todo siga igual.