Proyecto nacional y diseño industrial
Orientaciones contradictorias en el diseño nacional argentino
Globalización y desarrollo local
María Sol Sierra; Federico Del Giorgio Solfa
Tableros (N.° 6), pp. 9-18, octubre 2015. ISSN 2250-5474
Orientaciones contradictorias en el diseño
nacional argentino
Globalización y desarrollo local
María Sol Sierra Sería imposible alcanzar una definición partiendo de
ssierra@[Link] qué es y qué no es diseño nacional; es más factible, en
cambio, ilustrar distintas visiones en referencia al tema
Becaria de Perfeccionamiento de la Comisión de que sí arrojan luz sobre cuestiones que acaban exponien-
Investigaciones Científicas de la Provincia de Buenos Aires do qué entendemos por diseño nacional. En este camino,
Facultad de Bellas Artes es interesante lo que expone Ricardo Blanco en su libro
Universidad Nacional de La Plata Diseño Industrial Argentino (2011), en el que, si bien se re-
Argentina fiere específicamente al diseño industrial, expone ciertos
patrones que se comparten en todas las disciplinas del
Federico Del Giorgio Solfa diseño (industrial, gráfico, editorial, audiovisual, multime-
delgiorgio@[Link] dial, de indumentaria, etcétera). Blanco explica que en la
Argentina, por momentos, el diseño se hallaba integrado
Profesor titular ordinario de la cátedra Gestión de Proyectos a la producción, mientras que en otros tiempos –como el
Facultad de Bellas Artes actual– los diseñadores son quienes, al acudir a la indus-
Universidad Nacional de La Plata tria semiartesanal, tienen el control de dicha producción.
Argentina Así, remarca que desde hace setenta años que se de-
sarrolla el diseño en el país –particularmente el diseño
industrial– y que se trata de un campo que continúa en
crecimiento. Finalmente, el autor destaca tres etapas: la
primera, de institucionalización del diseño; la segunda, de
profesionalización; y la tercera y la más actual, una etapa
donde los jóvenes protagonizan nuevas prácticas profe-
sionales, como la edición de diseño o la autoproducción.
Otros autores, como Medardo Chiapponi y María Eugenia
Correa, también identifican esta etapa y definen a sus pro-
tagonistas como «jóvenes diseñadores independientes
que combinan estrategias económicas productivas con
producciones culturales artísticas, dando forma a objetos
que portan una estética singular» (Correa, 2011: 329).
En este marco, Blanco señala que no se puede percibir
un estilo formal en el diseño nacional, sino un patrón en la
manera de diseñar, sintetizado en el modo de abordar tres
componentes vitales del diseño industrial: (1) en lo tecnoló-
gico no se involucra –ni antes ni ahora– con materiales muy
sofisticados; (2) en lo productivo se vuelca la creatividad en
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hacer con lo que se tiene; y (3) desde lo estético, generalmen- El paradigma de la globalización
te, se han seguido corrientes internacionales y se ha pasado
de una estética funcional a una simbólica utilizada como Para algunos autores, como Aldo Ferrer, la globalización
herramienta comunicacional con el usuario (Blanco, 2011). no es un fenómeno nuevo, sino que se inicia en el siglo
Este diseño, tanto a nivel nacional como internacional, es XV con los viajes de Cristóbal Colón y de Vasco de Gama a
concebido siempre como una disciplina integral, fundamen- partir de que la expansión transatlántica conformó el pri-
tal para el proceso de creación de nuevos productos o para mer sistema económico internacional. Posteriormente, las
mejorar factores desfavorables en ellos, que es posible a políticas de libre cambio organizaron un escenario donde
través de la gestión de numerosos aspectos defectuosos, ya el Sur agrupaba países exportadores de materias primas
sea en lo proyectual, en lo constructivo o en lo comunicacio- minerales y agrícolas, y el Norte crecía dedicándose a la
nal (Manzini, 1992). Pero cabe preguntarse si la disciplina industrialización. Así, llegó la crisis de 1929 que evidenció
encuentra espacio para actuar de modo integral en la lógica el agotamiento del liberalismo económico y dio lugar a un
industrial actual argentina (Bocos y otros, 2010). proceso de globalización a partir de la segunda posguerra
Se han realizado estudios sobre esto y han indicado que mundial que, de la mano de los modelos Fordista y Taylo-
el diseño tiene una gran importancia en la industria na- rista, contribuyó a la sociedad de consumo masivo que pri-
cional actual, como se refleja en la Primera Encuesta Na- mó en los años siguientes. En 1944, en la conferencia de
cional de Diseño (ENAD) realizada por el Plan Nacional de Bretton Woods, se fijó la paridad del dólar con el oro que,
Diseño y el Centro de Estudios para la Producción (ambos junto con el Acuerdo General sobre las Tarifas Aduaneras
de la Secretaría de la Industria), con la participación del y el Comercio de 1947, establecieron las reglas del nuevo
Programa de Diseño del Instituto Nacional de Tecnología orden económico mundial de la posguerra. En la década
Industrial (INTI) y del programa BA-diseño del Ministerio de 1970, los países no desarrollados mostraron un creci-
de la Producción de la provincia de Buenos Aires, en mar- miento incluso mayor que el de los países desarrollados,
zo y en abril de 2007. El relevamiento –que abarcó 4000 pero el mismo se sustentó sobre la base de un modelo de
empresas en un principio, pero que trabajó con el grupo exportación extensiva de escaso valor agregado (Quintero
que manifestó la incorporación de diseño en sus activida- & Gallardo, 2008; Dalle, 2010). En consecuencia, cuando
des– segmentó clusters donde el grupo más virtuoso in- el modelo Keynesiano-Fordista perdió validez en Estados
volucró el 46% de las firmas y coincidió con el grupo que Unidos, se desencadenó un proceso de relocalización de
contaba con mayor cobertura de diseño y con mayor grado las actividades industriales, productivas y de servicios
de formalidad en esas actividades al contratar servicios de que gestó una nueva diagramación de especializaciones
diseño externos y al desarrollar productos intensivos en productivas en busca de mercados más amplios y costos
diseño. más bajos.
Si consideramos todo esto, podemos decir que el diseño En nuestra opinión, más allá de estos antecedentes, la fase
es, actualmente, una actividad instalada en la industria más intensa de la globalización se desarrolló en la segunda
que se despliega, también, en niveles no industriales, mitad del siglo XX, impulsada por la caída del comunismo
que busca afianzarse aún más e introducirse en todos los y por el fin de la Guerra Fría y materializada a través de los
eslabones productivos donde, si bien no se reconocen avances tecnológicos que han modificado dimensiones tan
rasgos identitarios instaurados que definan formalmente múltiples, como la tecnológica, la económica, la cultural, la
un diseño nacional, se perciben características comunes político-institucional y la físico-ambiental, entre otras. Esto
que comienzan a definir una impronta propia, diferenciada ha provocado una atomización de la globalización en su al-
de los demás países en este momento, donde la cance que condujo a los cambios más importantes que ha
nacionalización y la internacionalización muestran experimentado la sociedad contemporánea. De este modo,
tensiones constantes. la idea de globalización dominó los discursos de casi todos
los ámbitos (políticos, económicos, educativos, etcétera) con
un paradigma organizacional que necesariamente reempla-
zó los modelos antiguos, en una lógica tendiente a disminuir
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las autonomías, a aumentar las fragmentaciones y las inter- anteriormente, diremos que se trata de promover el desa-
dependencias de las unidades territoriales (Arocena, 2001). rrollo de un territorio determinado, partiendo de las posi-
Esta realidad, como todo cambio tan abarcativo y ava- bilidades productivas que se encuentran latentes allí y de
sallante, trajo numerosas complejidades. Entre ellas, di- los intereses de crecimiento de los sujetos involucrados
mensionaremos para nuestro estudio las dificultades de (Coraggio, 2006; Arroyo, 2008; Peroni, 2009; Del Giorgio
plantear estrategias de desarrollo local con este modelo de Solfa y otros, 2014). A su vez, este desarrollo no abarca
acumulación actual. Manuel Cuadrado Ibáñez (1997) ana- la dimensión total que es motivo de interés para nuestro
lizó, en el I Congreso de Ciencia Regional de Andalucía, las enfoque hasta que no contempla su carácter de soste-
repercusiones negativas generadas en el desarrollo local a nibilidad. En este sentido, el desarrollo local sostenible
causa de la dimensión mundial que tomó la economía. Algu- debe entenderse como un crecimiento económico donde
nas de éstas eran: acentuación de las desigualdades entre la sociedad, además de acrecentar su bienestar cultu-
regiones y entre países; crisis ecológica generalizada, que ral y material, lo hace resguardando el equilibrio de los
destruye las bases locales de pueblos y de culturas; inca- ecosistemas, ya que, de no ser así, si las fuentes de recur-
pacidad no solo para realizar un reparto proporcional de la sos naturales se agotan, se acaba también la seguridad de
riqueza en el mundo, sino para cubrir las necesidades mí- bienestar para la población (Cuadrado Ibáñez, 1997; Brown,
nimas de la población; problemas de vivienda; problemas 2004; Buarque, 1999).
de acceso al agua potable de gran parte de la población; Definida la dimensión y los objetivos del desarrollo
concentración en grandes metrópolis con dependencia de local, llegamos al punto de preguntarnos si hay espacio
suministros exteriores; globalización de la economía y de para el desarrollo local en una era de globalización como
los fenómenos sociales. la actual. América Latina –y, obviamente, la Argentina–, ha
Consideradas estas cuestiones, también es real que, sido fuertemente afectada por la globalización en todos
además de una percepción de la sociedad contemporánea los sentidos positivos antes expuestos, pero, también, en
donde se prioriza la lógica global y los procesos suprana- los adversos, como las crisis sociales, políticas y econó-
cionales, existe una segunda percepción donde se priori- micas, producto de reformas estructurales de corte neo-
za el modo en el que los sujetos expresan sus referencias liberal, que actualmente se reflejan en un continente con
básicas, con hincapié en la dimensión local y en cómo la mayor brecha entre ricos y pobres, fuertes desigualda-
esta se sitúa frente a la globalización (Arocena, 2001). Por des sociales y desequilibrios territoriales (Alburquerque,
diferentes razones, esta dimensión ha ido ganando terre- 1997; Cuervo, 1998; Peroni, 2009; Brostolin & Marques,
no en los últimos años hasta convertirse en una opción 2011). En este contexto, el desarrollo local emerge como
viable frente a la globalización. Esta dicotomía, por enci- alternativa común, y no de manera aleatoria, sino como
ma de todo compleja, es la que intentaremos dimensionar factor de democracia y como una opción de desarrollo
a continuación. nacional y regional (Gallicchio, 2004; Almaguer La Rosa &
Ávila Albear, 2008).
José Arocena desarrolla cómo lo local puede darse en
El desarrollo local en la era de la relación con lo global y así identifica esta paridad global-
local como una antinomia, donde existe una tensión real y
globalización priman esfuerzos de articulación frente a la necesidad de
resultados. A partir de esto, el autor rescata tres modos de
El concepto de desarrollo local se ha gestado por años situar lo local y lo global: (1) con un carácter determinante
en debates de distintos niveles y posee diferentes im- de lo global por sobre lo local; (2) proponiendo lo local
plicancias según su rol, sus protagonistas y su lugar de como una alternativa para los males de lo global; (3) des-
origen, las experiencias muestran grandes diferencias tacando una articulación local-global. Para el autor, esta
entre Europa y América Latina (Vázquez-Barquero, 1988; última posición es la que mejor refleja en su complejidad
Alburquerque, 1999; Boisier, 2001; Gallicchio, 2004). la realidad del problema, donde estos contrarios coexis-
Al ampliar la definición de desarrollo local presentada ten, en el sentido de que coexisten diferentes lógicas de
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acumulación capitalista (Arocena, 2001). Diseño nacional: ¿global o local?
Sergio Boisier (2005) también sostiene que, efectiva-
mente, hay modos en que el desarrollo local puede arti- Sobre la base de lo anteriormente expuesto, referido
cular con la realidad global actual. A partir de un estudio al modo en que la globalización acaparó en un período
minucioso de las implicancias económicas que se suceden la agenda de diversos gobiernos en los discursos políti-
en América Latina, y particularmente entre los países del cos, económicos, sociales, culturales, etcétera, ahora nos
Mercosur, rescata que los cambios profundos que genera el permitimos afirmar –con el apoyo de varios autores– que,
proceso de globalización en la geografía de la producción en la actualidad, el desarrollo local está presentándose
(en sus múltiples actividades) amplían las posibilidades de como la alternativa preferente en las agendas latinoame-
generar procesos de crecimiento local, los cuales pueden ricanas y la Argentina no es la excepción (Cuadrado Ibáñez,
engendrar procesos de desarrollo local endógeno de com- 1997; Arocena, 2001 y Gallicchio, 2004).
plejidad mayor (Narodowski, 2007; Brostolin, 2011). Pero Estos paradigmas (lo global o lo local) afectan directa-
la asimilación de estos procesos de crecimiento dependerá mente a las estrategias con las cuales acaba desarrollán-
de la calidad de la respuesta a nivel local y, especialmente, dose el diseño a nivel nacional, relación que se ve reflejada
de cómo las universidades (en particular las subnaciona- en el tipo de producciones de diseño que se incentiva, en
les) actúen para transferir la tecnología –producto de los el mercado al cual se orientan, en los recursos intelectua-
avances tecnológicos globales– a las esferas de los proce- les convocados y movilizados, en las características de los
sos organizacionales y fabriles (Boisier, 2005). productos patentados y los desarrollos a los cuales se des-
En síntesis, varios autores coinciden en que las estrate- tinan fondos (Rodriguez Azar, 2010; Ministerio de Ciencia,
gias de desarrollo local no deben buscar competir económi- Tecnología e Innovación Productiva, 2014).
camente con el proceso de mundialización, pero sí pueden Desde nuestro conocimiento, y sobre la base de es-
apuntar a moderar las consecuencias adversas de este tudios realizados anteriormente, consideramos que las
proceso buscando mecanismos de integración territorial iniciativas tradicionales de desarrollo local pueden en-
apropiados, jugando en el interior de la estructura de acu- riquecerse ampliamente con la incorporación de diseño.
mulación capitalista, generando las condiciones para desa- Otras partes del mundo han apreciado, también, las po-
rrollar estrategias capaces de articular el potencial local con sibilidades de esta contribución al desarrollo local me-
las oportunidades que emergen a nivel global (Bervejillo, diante acciones estratégicas de diseño. Stefano Maffei y
1995; Caravaca, 2014; Cuadrado Ibáñez, 1997; Arocena, Beatrice Villari (2004) y Andrea Saba (1998) sostienen,
2001). Para tal fin, los gobiernos locales deben centrar sus a partir de investigaciones y de experiencias prácticas
esfuerzos en la educación (en términos de capacitación para realizadas en Italia, que el territorio es factible de con-
el empleo, elevando la fuerza del trabajo local), apoyar a las siderarse un campo de acción del diseño específico,
industrias locales (pymes, empresas familiares, infraestruc- donde el diseñador puede ejercer un rol de facilitador
tura de empresas medianas), fomentar prácticas financieras desde el interior de las comunidades (Del Giorgio Solfa
subsidiarias, entre otros. Todo esto debe realizarse teniendo y otros, 2014). En este sentido, estos autores explican:
en cuenta que tanto el plano económico, como el social y
el medioambiental son componentes interdependientes del Podemos definir el diseño para el desarrollo local como una
desarrollo (Cuadrado Ibáñez, 1997; Villar, 2004; Coraggio, actividad de diseño referida a distintos niveles disciplinares
2006; Caravaca, 2014). (diseño estratégico, diseño de servicio, diseño de comunica-
Los distintos programas de desarrollo a implementar- ción y diseño de producto) con diferentes enfoques (adminis-
se son numerosos; no profundizaremos en ellos porque tración, estratégicos, sociales, económicos, etc.) para promover
exceden el alcance de este trabajo y, principalmente, la innovación de procesos sistémicos (sociales, económicos,
porque, más allá de los principios generales recién men- tecnológicos) partiendo de los recursos territoriales (Maffei &
cionados, los mismos deben diagramarse partiendo de Villari, 2004: 4).
las necesidades del territorio objeto del desarrollo.
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Luego de haber hablado sobre el modo en el que diseño Entendemos que el diseño tiene la capacidad de gestionar los
y desarrollo local se interrelacionan, indagamos por qué el recursos simbólicos, identitarios y culturales de las unidades
diseño nacional, que anteriormente se insertaba en un dis- productivas, reorientando recursos hacia fines estratégicos. […]
curso en el que regían las más universales leyes de la glo- El diseño, entendido como conocimiento estratégico, es capaz
balización y de la homogenización cultural, ahora se orienta de reorganizar y de impulsar las prácticas productivas locales:
más a una recuperación de los quehaceres en los niveles más interpretar las tendencias globales, visualizar los recursos y
reducidos, donde la diferenciación presenta otras ventajas necesidades locales […] reorientando estos activos en una arti-
por encima de la homogenización masiva. Hallamos que culación local (Garbarini & Delucchi, 2010: 5).
estos antagonismos emergen por las problemáticas que ha
causado la globalización en la Argentina y en otros países la- Si tenemos en cuenta estas implicancias, es posible
tinoamericanos (algunas de ellas mencionadas anteriormen- sostener que los productos que emergen de los planes
te) y se sostienen porque presentan una solución alternativa de desarrollo local contribuyen al cuerpo de produccio-
a estos males (Corona y otros, 2011; Hurtado & Mejía, 2014). nes representativas del diseño nacional (Del Giorgio
Solfa & Girotto, 2009).
Desarrollo local y diseño nacional
Conclusiones
En el caso específico del diseño nacional, encontramos
que el desarrollo local en sus múltiples formas puede A partir de lo estudiado, comenzaremos por afirmar
generar, a través de la administración de recursos loca- que, efectivamente, el desarrollo local puede conside-
les y regionales, productos con alto contenido de dise- rarse una alternativa frente a la globalización y que am-
ño que en la mayoría de los casos se traducen en mayor bos se han presentado como realidades que encausan
valor agregado que generan mejoras en las pequeñas el quehacer del diseño nacional donde, actualmente, el
economías. Éstas, a su vez, al articular con estrategias de desarrollo local ha reemplazado en muchos esquemas
marketing, de comunicación y de administración (proce- la propuesta de la globalización. Sin embargo, al ampliar
sos en los cuales también interviene el diseño) facilitan nuestra suposición inicial, en este antagonismo entre de-
iniciativas como el turismo rural y los emprendimientos sarrollo local y globalización podemos encontrar puntos
de productos regionales y artesanales (Del Giorgio Sol- de articulación, ya que, por ejemplo, estrategias de desa-
fa, 2012). Podemos decir, entonces, que el diseño actúa rrollo local pueden potenciarse debido a las oportunida-
como agente de cambio técnico y social en los procesos des de la globalización.
de desarrollo local, que se presenta como un nuevo pa- Observamos que el diseño, dentro de este esquema, no
radigma. Al respecto, Roxana Garbarini y Dolores Delucci solo es una herramienta real para aportar al desarrollo lo-
explican: cal, sino que, también, es bidireccional, dado que nutre el
desarrollo local para mejorar sus iniciativas a partir de la
Las [culturas locales] que pretendan posicionar sus produccio- gestión de herramientas estratégicas y este, a su vez, ge-
nes, buscando un acoplamiento sustentable en los escenarios nera producciones en las cuales el diseño puede adminis-
de la globalización, deberán desarrollar cierta capacidad de trar recursos con impronta local y, así, ampliar el cuerpo
adaptación al cambio, logrando articular la pauta tecnológica representativo del diseño nacional.
global con la cultura local para construir transferencias de tec- Este diseño nacional argentino se encuadra dentro de
nología y de conocimiento que impulsen procesos de innova- la estética que conforma el diseño latinoamericano, que,
ción con anclaje local y que potencien el desarrollo (Garbarini actualmente, se distingue por rasgos diferenciadores
& Delucchi, 2010: 5). mucho más marcados que los del nivel local. La recien-
te producción de bibliografía sobre el tema y el impulso
Coincidimos con estas autoras cuando dicen: dado en los últimos años a los rubros del diseño no ha
hecho más que fortalecer este ideario que se nutre día a
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día (Diez & Gutiérrez, 2008; Buitrago, 2012). En esta línea, titutivos, que pueden transformarse en recursos factibles
la estética de la identidad latina se encuentra, en nuestra de capitalizarse en el diseño. Autores como Julio Suárez
opinión, mejor constituida y consolidada que en el caso y Mauricio Sánchez Valencia presentan una definición de
individual de la Argentina, donde los rasgos no son tan identidad en el contexto actual latinoamericano y en re-
particulares y contundentes. lación con la globalización:
Varios investigadores-artistas, como Gui Bonsiepe, Silvia
Fernandez, Felipe Taborda y Julius Wiedemann han profun- Debido a la globalización, la ciudad pasa por un momento de
dizado con investigaciones sobre este tema. En una entre- crisis de identidad que la define dentro de un marco de homo-
vista realizada a Felipe Taborda, al ser consultado sobre la geneidad y tendencia cosmopolita, simplemente. La identidad
identidad en el diseño latinoamericano, el brasileño opinó es un recurso de metabolización de la cultura, construida por
desde su campo, el diseño gráfico, y dijo: «Me fascina el memorias. Estas memorias están hechas a partir de la sistémica
tema de las expresiones populares porque considero que de unidades residuales que se van acumulando y expresando
los latinos somos fruto de todo aquello que nos rodea. La en cultura material; cuando las memorias no existen dentro de
existencia de la gráfica popular tiene que ver directamente la identidad, esta no se manifiesta, y por lo tanto, la cultura de
con la economía del país» (Sobrino & Bravo, 2008). Esta esa ciudad se desvanece (Suárez & Sánchez Valencia, 2011: 1).
interesante nota acaba insinuando que, si bien España y
Portugal sembraron las bases del diseño y del cartelismo Coincidimos con estos autores en que la constitución
en Latinoamérica durante la época colonial, en las últimas de la identidad se funda en la cultura y, dentro de la cul-
décadas la península ibérica ha recibido mucho más de lo tura, obviamente, el arte es una de las manifestaciones
que ha aportado. Con relación a esto, Taborda explicó: fundamentales. Trazamos, entonces, un hilo conceptual
que vincula, inevitablemente, el arte como manifestación
A pesar de estar formada por varios países con características fundamental de la cultura, la cultura como matriz de la
sólidas y distintas, Latinoamérica presenta actualmente una identidad latinoamericana y nacional, y la identidad de la
identidad cultural única en el mundo. La dinámica de su creati- nación como fuente de recursos definitorios del diseño
vidad y cultura certifica la vivacidad de la región. Sus productos, nacional.
idioma, música, y pueblo componen uno de los principales y más En esta lógica nos preguntamos, entonces, si sería
ricos polos de identidad cultural del mundo contemporáneo posible decodificar en piezas de arte o en productos
(Taborda & Wiedemann, 2008: 43). latinoamericanos esos sutiles rasgos que, identifica-
dos, contribuyan a definir los recursos que distinguen
Alcira Argumedo definía, de manera ejemplar, los ba- el diseño latinoamericano o su paralelo a nivel nacio-
samentos de la unidad: «La posición latinoamericana nal. Llegada esta instancia, podemos indagar por qué el
significa, entonces, concebir la historia y el futuro desde diseño nacional argentino no refleja una identidad tan
un sujeto colectivo, compuesto por múltiples fragmentos diferenciada como otras naciones latinoamericanas (por
sociales, rico en expresiones particulares y en yuxtapo- ejemplo, México, Cuba o Brasil). Es nuestra opinión que,
siciones» (2000: 137). La autora sostiene que la hetero- además de los productos de diseño generados a partir
geneidad social latinoamericana, si se observa desde sus de técnicas o de materiales de origen que son los que
experiencias políticas, tanto Tupac Amaru como Bolívar o inmediatamente pueden pasar a formar parte del idea-
Martí, consideran este aspecto como un elemento consti- rio de diseño nacional, la Argentina, en su situación de
tutivo, reconociendo la original composición de los pue- diálogo constante con las tendencias norteamericanas
blos y proclamado la búsqueda de unidad mediante el y europeas, ha generado una cantidad igual o mayor de
respeto de las identidades. productos siguiendo estas estéticas de vanguardia que
Entendemos que, comprendida de esta manera, la han provocado la disolución de las piezas de fuertes
identidad está íntimamente relacionada con el diseño rasgos locales con otras tantas que pertenecen a modas
nacional, ya que la misma arroja luz sobre aquellos ras- globales. Esta proliferación de productos, que ha sido
gos, matices, costumbres, iconografías y conceptos cons- presentada a consumidores educados en las tendencias
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europeas y norteamericanas –sin mencionar, en muchos Referencias bibliográficas
casos, los precios considerablemente menores de los
productos importados–, incita a que el mercado consuma Alburquerque, F. (1997). «La importancia de la producción
adhiriendo a estas estéticas foráneas tan arraigadas. local y la pequeña empresa para el desarrollo de América
En los últimos años, sin embargo, se percibe que las Latina». Revista de la CEPAL, Nº 63, pp. 147-160. Santiago
corrientes identitarias latinoamericanas –que han exis- de Chile: CEPAL.
tido desde hace centenares de años– se han fortalecido
gracias a los nuevos proyectos de integración regional. Alburquerque, F. (1999). «Cambio estructural, globaliza-
Podemos señalar como punto de inicio el año 2005, to- ción y desarrollo económico local». Banco Nacional de Co-
mando como referencia la Cumbre de las Américas cele- mercio Exterior, 49 (8). México: BNCE.
brada en Mar del Plata, donde los países del Mercosur se
opusieron a la creación del Área de Libre Comercio de Almaguer La Rosa, D.; Ávila Albear, A. (2008). «Perspectiva
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implicó un esfuerzo histórico y un antecedente que eclo- Málaga: Universidad de Málaga.
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En la perspectiva de Oscar Varsavsky (1971), de la misma ca Latina: notas sobre el pensamiento nacional y popular.
manera en que los proyectos nacionales permiten concebir Buenos Aires: Ediciones del Pensamiento Nacional.
distintos proyectos colectivos e individuales, los proyectos
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proceso de integración, fortalecido gracias a su correspon- sarrollo local. Rosario: Homo Sapiens.
dencia regional, ha ofrecido el contexto político y social
que, en nuestra opinión, favorece una actual apreciación Bervejillo, F. (1995). «Nuevos procesos y estrategias de
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valor agregado por encima de las producciones importadas. MA, N.º 4, pp. 9-52.
Es de esperarse que en un futuro, este nuevo paradigma del
desarrollo local favorezca la consolidación de una identi- Blanco, R. (2011). Diseño industrial argentino. Buenos Ai-
dad diferenciada, fruto de las producciones de artistas, de res: Franz Viegener.
artesanos y de diseñadores nacionales que partan de las
necesidades y potencialidades endógenas de las comuni- Boisier, S. (2001). «Desarrollo (local): ¿De qué estamos
dades locales para generar empleo y de esta manera bene- hablando?». En Madoery, O.; Vázquez Barquero, A. (eds.).
ficien el entramado productivo integrando coherentemente Transformaciones globales, instituciones y políticas de de-
producción y territorio para obtener una mayor eficiencia sarrollo local. Rosario: Homo Sapiens.
que redunde en bienestar para el país y para la región.
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