Los hemisferios cerebrales y sus funciones
Neuroeducacion y Educación Emocional. Clase 4
Así como los hombres necesitan las dos piernas para caminar bien,
los ojos para tener una buena visión y ambas manos para
desenvolverse mejor, de igual manera sucede con el cerebro. Sin
embargo, se sabe que aprovechamos solo un 10% del cerebro.
Consta de dos hemisferios que se encuentran relacionados con
áreas muy diversas de actividad, y funcionan de modo muy
diferente, aunque complementario porque para realizar cualquier
tarea necesitamos recurrir a los dos hemisferios. Podríamos decir
que cada hemisferio, en cierto sentido, percibe la realidad y procesa
la información a su manera.
¿Qué sucede con la enseñanza?
Se da prioridad al desarrollo del hemisferio izquierdo, sin
aprovechar la plenitud del contenido que nos brinda el hemisferio
derecho.
Ambos hemisferios tienen funciones totalmente distintas, procesan
la información de forma diferente, pero son complementarios.
Cuando trabajamos con ambos hemisferios en forma equilibrada y
armónica, trabajamos con una capacidad mayor y los resultados
exitosos son evidentes.
Equilibrar e integrar ambos hemisferios, es el desafío para que
podamos parecernos a los grandes genios de la humanidad. Parece
increíble, ¿no?
Pero la realidad es que desarrollando las capacidades que nos
brinda el hemisferio derecho, aumentaremos el coeficiente
intelectual y, en consecuencia, también nuestra autoestima.
Hemisferio izquierdo
Este hemisferio es conocido como la parte dominante. Procesa el
lenguaje, la información analítica y secuencial, paso a paso, de
forma lógica, racional y lineal. Analiza, abstrae, cuenta, mide el
tiempo, planea procedimientos paso a paso, verbaliza.
Este lado absorbe rápidamente los detalles, hechos y reglas.
Generalmente se asocia con todo lo consciente.
Hemisferio derecho
Se especializa en la percepción global sintetizando la información
que le llega. Con él vemos las cosas en el espacio, y cómo se
combinan las partes para formar el todo, entendemos las metáforas,
soñamos y creamos nuevas combinaciones de ideas.
No procesa la información por partes, sino que busca pautas
generales, del todo a las partes, partiendo de la imagen global. Está
asociado con lo inconsciente.
En las personas zurdas estas características pueden estar invertidas.
¿Qué es un hemisferio cerebral?
Antes de hablar en profundidad sobre el hemisferio izquierdo,
primero definiremos que es un hemisferio cerebral. Un hemisferio,
del griego ‘hemi’ (‘mitad’) y ’sphera’ (‘esfera’), es cada una de las
dos principales estructuras que se encuentran conformando el
encéfalo. Cada hemisferio representa una de las dos mitades del
cerebro, una derecha y la otra izquierda.
Estos hemisferios son inversos el uno del otro, pero no son
simétricos. La línea que los separa se llama cisura interhemisférica
o longitudinal cerebral, y en su parte más profunda se encuentra
una estructura, llamada cuerpo calloso, que conecta ambos
hemisferios.
¿Cómo se estructura el hemisferio izquierdo del cerebro?
Al igual que su contraparte derecha, el hemisferio izquierdo se
estructura anatómicamente en lóbulos, teniendo la mitad de cada
uno de ellos. Estos lóbulos son el frontal, parietal, temporal,
occipital y la ínsula.
Como ya hemos comentado, el cuerpo calloso, que es una
estructura con fibras nerviosas, conecta ambos hemisferios para
permitir que se comuniquen. Al igual que con el otro hemisferio, el
izquierdo está protegido por las siguientes capas:
Duramadre: es la membrana más externa y cercana al cráneo.
Aracnoides: está entre la duramadre y la piamadre.
Piamadre: es la membrana más interna. Es contigua a la
materia cerebral.
Características principales
Anatómicamente ambos hemisferios son muy parecidos. Aunque,
como ya hemos mencionado, no son simétricos, sí que son muy
semejantes. Presentan tanto cisuras como circunvoluciones y
ambos tienen la misma cantidad de lóbulos, además de presentar
un tamaño similar.
Sin embargo, presentan atributos diferentes. El hemisferio
izquierdo es conocido por ser la estructura cerebral encargada más
de los aspectos lingüísticos, además de estar detrás del
procesamiento analítico, propio de las matemáticas. Veamos más a
fondo estas características:
1. Simbólico
El hemisferio izquierdo es el encargado de utilizar los símbolos
para la representación tanto de conceptos como de objetos.
2. Verbal
Como ya hemos comentado, el hemisferio izquierdo es el que está
implicado en el uso del lenguaje verbalizado.
Esto quiere decir que es el que está detrás de aspectos tan cotidianos
y fundamentales para la comunicación humana como el habla, la
memoria verbal, la escritura y la lectura.
3. Analítico
Cuando decimos que este hemisferio es analítico, venimos a indicar
que su procesamiento de la información la hace siguiendo unos
pasos que se suceden de manera más o menos lineal, analizando
cada uno de los detalles de una determinada situación o problema.
Por este motivo el hemisferio izquierdo adquiere tan gran
importancia en las matemáticas, en las que, para llegar a la
solución, es preciso identificar cuáles son los pasos a seguir para
tener la respuesta correcta.
Además, es detallista y relativamente objetivo a la hora de analizar
la realidad, permitiendo realizar observaciones específicas y
plantear un pensamiento concreto, adecuado para la situación
problema.
4. Temporal
Sigue el paso del tiempo, es decir, ordena las cosas en secuencias
temporales. Va de principio a final.
5. Racional
El hemisferio cerebral izquierdo tiende a potenciar el razonamiento
racional. Es decir, permite abstraer una explicación de la realidad a
partir de la razón.
6. Lógico y lineal
Cuando se dice que el hemisferio izquierdo es lógico significa que
establece relaciones causales entre diferentes hechos. Así pues, un
fenómeno tiene que ser necesariamente causado por un previo o ser
el responsable de una consecuencia posterior.
Esta característica, junto con el aspecto analítico de este
hemisferio, adquiere gran importancia en la resolución de
problemas matemáticos.
En cuanto al aspecto lineal, viene indicar que las ideas siempre van
en ordenadas las unas con las otras.
Funciones
Estas son las principales funciones del hemisferio cerebral
izquierdo.
Lenguaje verbal y matemáticas
Relacionado tanto con su capacidad verbal como con la simbólica,
el hemisferio izquierdo es capaz de identificar grupos de letras e
interpretarlas como palabras que, a su vez, conforman grupos de
las mismas y forman frases con sentido.
Gracias a esto, también ejerce un importante papel en el habla, la
escritura, la resolución de problemas matemáticos, la numeración
y la lógica.
Otros aspectos en los que se implica de forma destacable este
hemisferio son la memoria verbal, la gramática, organización de la
sintaxis, discriminación fonética, planificación, toma de
decisiones, memoria a largo plazo...
Expresión y comprensión
John Hughlins Jackson, neurólogo, dijo en su momento que el
hemisferio izquierdo era el centro de la facultad de expresión. Esto
quiere decir que este hemisferio se encarga de transformar un
conjunto de información en algo con sentido.
Así, este hemisferio almacena conceptos que posteriormente
emitirá en forma de palabras, tanto orales como escritas,
permitiendo transmitir ideas del interior de la mente de una persona
a otra mediante el uso de la comunicación verbal.
Si se da una embolia que afecte a este hemisferio, se pueden dar
pérdidas funcionales tales como la pérdida del habla, además de
verse afectadas las capacidades motrices en el lado derecho del
cuerpo, dado que el hemisferio izquierdo controla esa mitad
corporal.
La hora del hemisferio derecho
Para afrontar el nuevo mundo necesitamos explorar nuestra parte
más emotiva y creativa. La educación tradicional ha fomentado el
pensamiento lógico y racional frente a la intuición. Cada
hemisferio del cerebro procesa la información de forma distinta: el
izquierdo busca certezas; el derecho, nos conecta con la dimensión
más inmaterial y espiritual.
Puede que nos hayamos olvidado, pero todos hemos sido
niños. Por aquel entonces, veíamos la vida con asombro y
la disfrutábamos jugando con la imaginación. Pero tarde o
temprano nuestras ilusiones chocaron contra el muro que
los adultos llaman “realidad”, que comenzamos a construir
al iniciar nuestra andadura académica y profesional.
¿Cuántas veces nos han dicho que no podemos ganarnos la
vida haciendo lo que nos gusta? De tanto oírlo, la mayoría
nos lo terminamos creyendo, dejando nuestros sueños de
lado.
Pero si cada uno de nosotros nace con un potencial, con un
talento y con una misión determinados, ¿por qué en general
nos dedicamos a profesiones que poco o nada tienen que ver
con nuestros verdaderos valores? La respuesta se encuentra
en nuestro cerebro. Este órgano está dividido en dos: el
hemisferio izquierdo y el hemisferio derecho.
Curiosamente, cada hemisferio procesa la información que
recibe del exterior de forma distinta. Cada uno está
relacionado con áreas y funciones diferentes. Podría decirse
que ambos cuentan con su propia personalidad.
El hemisferio izquierdo, por ejemplo, es el responsable del
lenguaje verbal, de la habilidad lingüística, de la capacidad
de análisis, de la resolución de problemas matemáticos, así
como de la memoria y el pensamiento lógico y racional. Es
el más intelectual, formal y convencional de los dos; se le
da muy bien absorber y almacenar información teórica y
numérica, como nombres, definiciones o fechas. Por el
contrario, tiende a controlar e inhibir sus sentimientos. Es
el encargado de la organización, el orden, la estructura y la
planificación. Es muy obediente y disciplinado, y se rige
por medio de normas, reglas, protocolos, leyes y
procedimientos estandarizados. Y utiliza el miedo para
protegernos y mantenernos a salvo de potenciales amenazas
y peligros.
El hemisferio derecho, por otra parte, está más vinculado
con la experiencia cenestésica y sensorial de todo aquello
que sabemos que no puede expresarse con palabras, y que
no por ello es menos real. Nos brinda la habilidad de
interpretar señales, signos y metáforas, así como la
capacidad de soñar y de comprender el significado oculto
de las cosas. Este hemisferio nos conecta con la dimensión
emocional y espiritual de nuestra condición humana; nos
permite sentir la parte cualitativa, intangible e inmaterial de
las cosas. Es el más artístico, original y rebelde de los dos;
le gusta salirse de la norma e ir más allá de lo socialmente
establecido. No tiene sentido del tiempo y está totalmente
centrado y arraigado en el momento presente.
Es experto en relacionarse con los demás. Destaca por su
empatía, su compasión y su destreza para detectar los
aspectos no verbales de la comunicación. Se le dan muy
bien la percepción espacial, el movimiento y la orientación.
Tiene una visión holística de la realidad, concibiéndola
como una unidad donde todo está integrado e
interconectado. Entre otros dones, el hemisferio derecho
nos permite desarrollar la intuición, la imaginación, la
innovación y el pensamiento creativo; tiene facilidad para
visualizar ideas e inventar cosas que no existían y que
aparentemente no eran posibles. Y en definitiva, nos nutre
de confianza para atrevernos a seguir nuestra propia voz
interior y, en consecuencia, recorrer nuestro propio camino.
Los neurólogos han descubierto que ambos hemisferios
actúan a la vez. Los dos presentan cierta actividad neuronal
–en mayor o menor medida–, independientemente del tipo
de tareas que llevemos a cabo. Ninguno de los dos es más
importante que el otro; más bien son complementarios. Hoy
por hoy, la mayoría de nosotros estamos tiranizados por el
hemisferio izquierdo, y es esta descompensación con
nuestro hemisferio derecho lo que impide que muchos
conozcamos la forma de cultivar la intuición y la
creatividad necesarias para reinventarnos
profesionalmente.
Relación entre ambas mitades del cerebro
Aunque hemos comentado que cada hemisferio tiene sus
particularidades y tiene unas funciones propias, esto no quiere decir
que sean radicalmente diferentes el uno del otro ni tampoco que no
realicen actividades de forma conjunta. Lo que sí que se debe
entender es que hay actividades que las ejerce mayormente uno de
los dos hemisferios y otras en que es tarea de su contraparte.
Como curiosidad, la investigación apunta a que las diferencias
interhemisféricas son algo distintivo de la especie humana. En la
mayoría de las personas, ambos hemisferios se complementan.
Normalmente, aspectos verbales como el habla se encuentran bajo
el control del hemisferio izquierdo, sin embargo, hay casos,
especialmente en personas zurdas, en que el habla es una actividad
ejercida por áreas localizadas en ambos hemisferios.
Además, se ha visto que, ante situaciones en las que se da una
lesión cerebral, puede haber cambios en cuanto a la localización de
determinadas funciones. Este ‘traslado’ de funciones es
especialmente significativo en la infancia, momento en el que
gracias a la plasticidad cerebral el cerebro trata de ‘salvar’ una
capacidad propia del área lesionada haciendo que sea otra zona,
pudiendo ser del hemisferio contrario, quien se haga cargo.