TEMA 22: EL PROCESO DE HOMINIZACIÓN.
LA APORTACIÓN DE LA ANTROPOLOGÍA HISTÓRICA
INTRODUCCIÓN
La cuestión del origen de la especie humana se ha abordado desde
distintos puntos de vista con fundamentos filosóficos y antropológicos,
esencialmente. Hoy se prefiere abordar desde una perspectiva
multidisciplinar, en la que tienen especial importancia los planteamientos
antropológicos, arqueológicos, geológicos y genéticos
Evolucionismo
En todas las épocas de la historia humana los pensadores y filósofos han
abordado el tema, desde los clásicos de la Grecia antigua, hasta la
actualidad. El tomismo, que durante siglos se presentó como la filosofía
oficial de la Iglesia, entendía que el hombre era una criatura impregnada de
animalidad, pero que acompañe la perfección secreta de Dios, del que
procede su inteligencia.
Pero para un paleoantropólogo moderno el hombre es un animal racional
del orden de los Primates, del suborden de los Antropoides, del infraorden de
los Catirrinos, de la superfamilia de los Hominoideos, de la familia de los
Homínidos, del género Homo, con el nombre común de hombre.
La verdadera dimensión del tiempo de la Creación la empezaron a
abordar, con criterios más rigurosos, los filósofos de la Ilustración del siglo
XVIII y los biólogos y geólogos del siglo pasado. El conde Buffon fue el
pionero en calcular la edad de la Tierra en unos 500.000 años y Emmanuel
Kant, en su Cosmogonía (1775), se anticipaba a la idea de la evolución
hablando de “millones de años" para la edad de la Tierra.
Frente al fijismo oficialista y tradicional, que venía a decir que el mundo y
el hombre habían sido creados tal y como son en la actualidad, empezaba a
tomar forma la idea evolucionista.
La idea de evolución, lleva consigo el concepto de cambio con
continuidad, con un componente direccional, como dice Emst Mayr. La
evolución biológica es un cambio continuo en la diversidad y una continua
adaptación de las poblaciones de organismos.
Los griegos de la Antigüedad ya creían que las especies se transformaban
en otras especies. Esta idea fue olvidada hasta que en el siglo XVII algunos
pensadores progresistas, como Pierre de Maupertuis, Erasmo Darwin (abuelo
de Charles Darwin) y Lamarck, volvieron a abordarla.
El pionero de la idea de la evolución fue Jean-Baptiste Monet de Lamarck,
que enunció la teoría del transformismo y le dio al materialismo sus
fundamentos biológicos: Lamarck se interesó por la evolución temporal, que
es un concepto verticalista de la evolución, Darwin, después, concebiría la
evolución horizontal
Lo que Darwin presentó al público fue una visión del transformismo
experimental matizado: el cambio evolutivo. Para Darwin el mundo no era
estático sino dinámico, evolucionaba, y las especies con él, ya que estaban
sometidas a cambios continuos que provocan el nacimiento de especies
nuevas y la desaparición de otras, en un proceso continuo y gradual en el
que no se producían cambios bruscos ni saltos discontinuos.
El eslabón perdido
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La expresión eslabón perdido se acuñó en el siglo XIX para referenciar a
ese ese hipotético antepasado que serviría de nexo de unión entre los
primates superiores y la familia humana y su hallazgo ha sido el objetivo de
muchos investigadores que se lanzaron a los recónditos parajes de Asia y
África, en busca de sus restos fósiles.
Eugene Dubois ofreció una primera respuesta al encontrar en 1892 al
Pitecanthropus erectus, con 1 millón de años, muchos otros han seguido
documentando con numerosos hallazgos el posible hilo genético que
conduce desde los primates al hombre.
El punto de partida de la evolución humana son los primates del Paleoceno
y el Eoceno, que se desarrollaron hace entre 60 y 40 m. a. Estos primates
constituían varios subórdenes y familias.
En el Oligoceno medio, hace unos 30 m. a. algunos grupos de primates se
desarrollaron en zonas especialmente aptas para la vida, como en el oasis
de El Fayum, cerca de El Cairo, donde vivía el Aegyptopihecus, o en los
entornos del lago Victoria, donde vivieron diversas familias.
En el Mioceno inferior (25-18 m. a.) evoluciona la familia de los
hominoideos, dando lugar a diversos géneros, entre los que destacan el
Rangwapithecus, Nyanzapithecus, o el Proconsul Africanus presente en
varios yacimientos de Kenia.
En el Mioceno medio hace entre 18 y 12 m. a. los hominoideos vivieron en
el norte de Kenia, Arabia, en Turquía, y por fin, en Europa. De entre ellos, el
Dryopithecus y el Pliopithecus, que se extinguirán sin descendencia.
En el Mioceno superior (12 y 6 m. a.) evolucionan distintos hominoideos
por todo el Viejo Mundo, los más conocidos son el Ramapithecus y el
Sivapithecus de la India, el Ankarapithecus de Turquía, el Graecopithecus de
Grecia, el Dryopithecus de Europa, el Kenyapithecus de Nachoda (Kenia).
Hace unos 6 m.a. desaparecen los hominoideos de Europa, mientras que
en África se producen unos importantes cambios ambientales: se desecan
algunas zonas, desaparecen bosques y se imponen distintos ambientes de
sabana herbácea en distintas partes del continente, muy especial en África
centro-oriental.
En este ambiente de sabana africana, algunos hominoideos comienzan a
desplazarse con bipedia vertical (locomoción humana) y a mantenerse
erguidos. Es entonces cuando aparecen los homínidos, una superfamilia
derivada de los hominoideos.
Desde hace unos 6 m. a ya están definidos los homínidos: los primeros
fueron conocidos con el nombre de Australopithecus, el primer hallazgo lo
realizó Raymond Dart en Taung (Suráfrica). Después vinieron los hallazgos
de Sterkfontein, Swartkrans. Kromdraai (Johannesburgo) y Makapansgat
(Pretoria).
Entre hace 5 y 2,5 m. a. los australopitecos se desarrollaron en diversas
partes de África, muy especialmente en la zona centro-oriental. Entre los
hallazgos más importantes están los del valle del Rift, Afar y Omo (Etiopía),
los de las orillas de los lagos Turkana y Baringo (Kenia) y los de la Garganta
de Olduvai y las orillas del lago Eyasi (Tanzania).
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En todas estas regiones existen múltiples yacimientos con hallazgos que
han podido ser correctamente fechados por dataciones radiométricas entre 4
y 1.2 m. a. una datación de Omo en Hadar, ofreció la fecha de 4.4 m. a hasta
el momento la más alta conocida, coexistieron cuatro especies de
Australopithecus, afarensis, africanus, robustus y boisei
Una de las ramas más conocidas de los australopitecus es el
Australophitecus afarensis que había en la zona centro-oriental de África,
hace entre 3.7 y 3 m. a, uno de los ejemplares más famosos es el hallazgo
de Afar denominado «Lucy" por Donald Johanson, ha sido considerada como
la abuela de la humanidad.
Los restos mejor conocidos son el Australopithecus afarensis de Afar
(Etiopía) Ardipithecus ramidus de Aramis (Etiopía), el Australopithecus garhi
de Bouri (Etiopía), el australopithecus anamensis de Kanopi y Allia Bay
(Kenia), el Australophitecus bahr-el-ghazali (Chad).
Entre 3 y 2.5 m. a apareció el Homo habilis, al que se le da este nombre
por su capacidad de fabricar útiles (choppers y chopping tools, cantos
trabajados) y de construir las primeras estructuras de habitación que
muchas veces se reducen a una acumulación de piedras a modo de muro
paravientos.
Con este representante se ha alcanzado definitivamente la frontera de la
hominización; el hecho humano aparece con toda su fuerza potencial, que se
desarrollará en los tiempos futuros.
Las más antiguas industrias líticas de cantos trabajados y toscas lascas
asociadas al Homo habilis, se encontraron en la formación Shangura, Omo
(Etiopía), fechada en 2.1 m.a, en la Garganta de Olduvai (Tanzania), echadas
entre 2 y 1.5 m.a., en el complejo Karari, lago Turkana (Kenia) fechadas
entre 1.6 y 1.3 m.a.
Hace 1.5 m.a. aparece el Homo erectus (que se sitúa entre 1.5 m.a y 1 m.
a y se expande por todo el Viejo Mundo. adoptando diversas variantes
formales que sólo afectan a partes secundarias de su estructura ósea.
Sus restos fósiles se han encontrado en África oriental y central, Norte de
África. Java, Indonesia, Asia oriental y Europa. En la actualidad hay tendencia
a denominar Homo ergaster a los erectus de África, reservando el término
erectus para los asiáticos del tipo Java.
En Europa estos Homo erectus recibieron durante mucho tiempo el
nombre de anteneanderthales. Eran unos grandes cazadores que utilizaban
unos útiles de piedra bastante perfeccionados. Por otra parte, cabe destacar
el uso del fuego y la creación de verdaderas estructuras de habitación, como
vemos en las cabañas de Terra Amata y Lazaret (Francia), o en Vértesszollos
(Hungría). En España destaca Atapuerca (Burgos).
El Homo sapiens arcaico apareció hace unos 400.000 años. Con fechas
situadas a lo largo del Pleistoceno medio. y en todo el Viejo Mundo, nos
encontramos con una serie de fósiles que ilustran una mayor capacidad
craneana (siempre por encima de los 1 .000 c.c.), una disminución de las
superestructuras, con tendencia a la inflexión de la región glabelar, en el
centro del torus supraorbitalis y con disminución progresiva de los bordes
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laterales del mismo, mayor altura de la bóveda, la anchura máxima del
cráneo, el occipital más redondeado y una relativa disminución del volumen
facial y de la robustez mandibular.
A estos fósiles, que en realidad quizá también podrían ser considerados
como Homo erectus evolucionados, se les suele dar un nombre taxonómico
distinto y los incluimos dentro de nuestra misma especie (sapiens), de la
cual serían sólo una variante (primitiva y antigua) que recibe el nombre
geográfico del fósil sobre el que se señalaron sus rasgos en cada una de las
grandes regiones.
Así, en Asia continental encontramos el H. sapiens daliensis dentro del
cual se incluyen los importantes fósiles de Dali y Jinniushan, en China: el H.
sapiens soloensis, de Java, conocido por el grupo de individuos hallados en
las terrazas del río Solo, cerca de Ngandong: el H. sapiens narmadensis, a
causa del nombre de la bóveda craneana encontrada en el valle de
Nannand, en el NO de India: el H. sapiens rhodosensis, en África,
representado por los ejemplares hallados en Rhodesia (o Broken Hill, hoy
Kabwe Man), Ndutu. Ngaloba. Salé. Boda. Saldahan. etc. Tal vez debamos
añadir hoy el hallazgo del homínido 18 8 de Laetoli (Tanzania) con una fecha
de 1.20000 m.a.
En Europa encontrarnos el llamado H. sapiens steinhemsis conocido por
los conocidos por los ejemplares de Steinheim. Swascombe, Vértesszollos,
Arago y, tal vez. Petralona (con una datación muy discutida) y el gran
conjunto de la Sima de los Huesos de Atapuerca.
Tras los hallazgos de Atapuerca los investigadores españoles proponen a
un H. antecessor, derivado del H. habilis, y junto con el erectus, del que
derivarían el Neandertal y el sapiens sapiens. En Atapuerca hay restos de
seis ejemplares, datados en 780.000 m.a.
La propuesta ha suscitado un interesante debate entre los especialistas.
Todos ellos son morfológicamente muy variables, incluso dentro de una
misma región geográfica y tienen el problema de que la mayor parte carece
de una datación precisa. Es posible que las diferencias se deban a
dataciones distintas, con lo que estaríamos ante una microevolución
temporal, o bien ante distintos rasgos genéticos, variabilidad intergrupal.
Sin embargo, también cabe la posibilidad de que esas diferencias sean
más bien debidas a la variabilidad que existe dentro de cada grupo
(variabilidad intergrupal o individual) como por ejemplo, el caso de
Atapuerca, donde hay individuos de distintas edades y sexos.
La cronología general estaría entre 500.000-400.000 y 200.000-150.000 y
aparecen culturalmente asociados a las últimas industrias del Paleolítico
Inferior (Achelense superior y evolucionado) con datos tipológicos que
preludian el Paleolítico Medio o Musteriense.
También algunos rasgos físicos de estos Homo preludian algunas formas
que les suceden cronológicamente, como es el caso de los individuos de
China, o el más conocido para nosotros de los neandertales de Europa.
Entre 130.000 y 35.000 años m.a. se desarrolla un nuevo tipo denominado
Homo sapiens neanderthalensis (hombre de Neandertal) cuyos restos, ya
muy abundantes se han encontrado por buena parte del Viejo Mundo, muy
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especialmente en Europa, en los entornos del Mediterráneo y en el Próximo
Oriente: España, Francia, Alemania, Palestina, lraq, etc.,..
En este hombre de Neandertal, culturalmente asociado al Paleolítico o
Musteriense, encontramos por primera vez evidencias de cierto sentimiento
religioso, ya que al parecer, tenía unos ritos, como el culto a los muertos, al
cráneo de los osos, etc. y que practicó el canibalismo ritual, como se aprecia
en Hortus (Francia) y en Krapina (Bosnia).
Aún se debate la relación del Neandertal con el Homo sapiens sapiens.
Hasta hace poco se le consideraba como un eslabón más en Ia cadena
filogenética humana, incluso con frecuencia se habló de neandertales
híbridos o evolucionados, para designar grupos de neandertales que
presentaban rasgos modernos: como los de Monte Carmelo (Israel). Incluso
en los yacimientos de Skhul B (Palestina), Tabun C y Qjebel Qalat, el
Musteriense aparece asociado a restos de hombre moderno.
Algunos especialistas supusieron que los neandertales llegaron a
mezclarse genéticamente con los Homo modernos dando como resultado
híbridos que presentaban caracteres de ambas especies. Desde hace unos
años se pretende desligar a los neandertales de la línea genética que originó
a los Homo modernos.
Sm embargo, recientes hallazgos en Francia (Saint-Césaire y Grolte du
Renne. en Avery-sur-Cure. con neandertales asociados a industria lítica
chatelperroniense, propia del H. sapiens sapiens y en Portugal (restos de un
niño de unos 4 años) vuelven a plantear seriamente en la posibilidad de
relación entre ambos.
Esta posibilidad la defiende, entre otros, Milford Wolpoff, de la Universidad
de Michigan, que pone de manifiesto la necesidad de nuevos hallazgos para
ratificar esta idea y, más recientemente (2003)
E. Trinkaus, a raíz del hallazgo en la cueva Pestera, en los Cárpatos de
Rumanía, de restos de un individuo que presenta mezcla de rasgos de Homo
arcaico y moderno, lo que podría interpretarse, según este autor, como una
hibridación entre humanos modernos y poblaciones arcaicas, incluidos los
neandertales europeos. El debate continúa abierto.
Parece claro, sin embargo, que en Europa y en algunas zonas del Oriente
Próximo coexistieron neandertales y hombres de morfología moderna, en las
últimas fases del Musteriense y a principios del Paleolítico superior
(Perigordiense-Auriñaciense). La variabilidad antropológica de los inicios del
Paleolítico superior, donde se relacione al menos cinco tipos distintos de H.
sapiens sapiens, podría renegar el intercambio genético.
Mientras el hombre de Neanderthal se desarrollaba, se estaban
originando, de forma paralela, otros tipos de hombres modernos que
terminarían por suplantarle.
La aparición del hombre moderno, última etapa de la evolución, se intenta
explicar hoy desde varias posiciones, que han propuesto, en general, tres
modelos teóricos diferentes:
1. Modelo multirregional de Milford Wolpoff, que propone la evolución
separada del hombre moderno en las diversas regiones en las que
aparece, a partir del último Homo arcaico de hace l millón de años.
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2. Modelo de hibridación de Erik Trinkaus, que propone que el hombre
moderno es el resultado de la mezcla o hibridación de varios tipos.
3. Modelo de dispersión desde África de C. Stringer y A. Brauer, que
propone que el hombre moderno se generó en África subsahariana,
desde donde se dispersó al norte y al Próximo Oriente y, después al
resto del mundo, en época relativamente reciente (tesis del Jardín del
Edén).
Desde estos Iugares se expandieron por todo el mundo, sustituyendo a
las poblaciones más primitivas de H. sapiens. Esta hipótesis (que se
denomina la hipótesis Eva») la apoya el estudio genético a través del estudio
del ADN mitocondrial, una forma de ADN que se hereda exclusivamente de
la madre. Este estudio conduce a la idea de que los humanos actuales
proceden de una única generación africana o del Sureste de Asia.
Los recientes hallazgos de Lee Berger y David Roberts en la orilla rocosa
del lago Langebaan (Ciudad de El Cabo), entre 1995 y 1997, con restos
humanos y huellas fosilizadas fechadas entre 300.000 y 100.000 m. a,
podrían pertenecer a esta supuesta "Eva primigenia”.
De los recientes estudios (enero 2001) sobre genética de las poblaciones
realizado por un equipo de la Universidad de Uppsala (Suecia), dirigido por
Svante Paabo y publicados en Nature se deduce que los ancestros comunes
de la población del Viejo Mundo, rastreados a través del ADN mitocondrial,
vivió en África hace unos 200.000 o 150.000 años antes del presente,
comenzando su expansión hace unos 100 000 años, esto concuerda, a
grandes rasgos, con la “hipótesis Eva”, aunque dando prioridad al continente
africano como punto de partida de la expansión, en detrimento de la
hipótesis del sudeste asiático.
Rastreando las huellas genéticas a través de ADN (ADN mitocondrial. que
es transmitido intacto de madres a hijos) y del cromosoma Y (que determina
el sexo masculino y es transmitido intacto de padres a hijos), se ha podido
comprobar, tras años de experimentación, que todos los seres humanos
actuales descendemos de una mujer que vivió en África, hace unos 150.000
años (la denominada Eva mitocondrial) que estuvo unida a un padre,
también africano (el Adán del cromosoma Y) del que todos procedemos.
De manera que todos los pueblos actuales distribuidos por todo el mundo
procedemos de una pareja de cazadores-recolectores africanos, cuyos
descendientes emigraron desde África siguiendo dos rutas básicas: por un
lado, la ruta del valle del Nilo, que los llevó a las costas del Mediterráneo
oriental, desde donde se distribuyeron por diversas regiones de Europa y
Asia; por otro lado, el estrecho paso situado entre Djibuti y Yemen,
superando el estrecho de Mandab, en el golfo de Adén, distribuyéndose por
Arabia y. desde allí, por otras regiones de Asia. Después se extendieron por
todo el mundo, incluidos Australia y América.
Las formas de Homo sapiens más antiguas conocidas están en África
centro oriental y en Sudáfrica: Omo, cuenca del Awash, Heno, Badó. Kabwe,
en Etiopía y en Cueva Border, Singa y Klasies River Mouth, fechadas entre
150.000 y 100.000 a. C. En el Próximo Oriente, en los yacimientos de Skhul y
Qafzeh, un poco después, y. por fin, en el Sudeste asiático, en los yacimiento
de Ngandong, hacia 60. 000 a C.
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En Europa las formas más arcaicas son las de los restos de Mauer
(Alemania), Petralona (Grecia), Arago (Francia) y Vérteszollos (Hungría), y en
un segundo orden, ya con más semejanzas con los neandertales, los restos
de Biache SI. Vaast y La Chaise (Francia), Swanscombe (Inglaterra) y
Atapuerca (España).
Los humanos modernos ya están distribuidos por todo el mundo a
principios del Paleolítico superior (perigordiense y auriñaciense) y sus restos
son frecuentes, asociados a industrias líticas y óseas de estos períodos.
En Atapuerca, destacan los restos de H. sapiens arcaico precursor del
Neandertal, y en la Gran Dolina, restos de unos seis individuos de hace 0.7 a.
p. que hoy son considerados como los restos más antiguos de Europa,
definidos como H. antecessor, derivado del habilis, que en opinión de sus
descubridores sería el antecesor directo del Neandertal y del hombre
moderno.
El H. sapiens sapiens de Europa presenta algunas variantes durante el
Paleolítico superior. Tradicionalmente se reconocían en el Perigordiense y
Auriñaciense, los hombres de Combe Capelle, Cromañón y Grimaldi, en el
protoMagdaleniense, el hombre del Abril-Pataud; y en el Magdaleniense, el
hombre de Chancelade.
En la actualidad sólo se aceptan dos unidades morfológicas
fundamentales: el tipo Combe-Capelle y el Cromañón. El Combe-Capelle
tiene cráneo armónico, con cavidad craneana alargada, arcos supraciliares,
de altura media, mandíbulas aun marcada y estatura de 1.65 m, presenta
aun ciertos rasgos arcaicos y tiene similitudes con los hallazgos de Europa
Oriental (hombre de Brno. Moravia).
El Cromañón constituye el tipo humano más generalizado, que terminará
por imponerse a lo largo del Paleolítico superior, el tipo engloba los restos de
Cromañón y los del complejo Grimaldi-Menton. El Cromañón era alto, de
unos 1.75 m, de cráneo redondeado, frente elevada sin torus supraorbitario
y mentón saliente. Sus orígenes pueden estar en los sapiens del Próximo
Oriente asiático (Skull. Qafzeh) y su presencia en Europa se detecta desde
los inicios del Paleolítico superior, en el Auriñaciense.
La variabilidad de la especie, como se ve dura hasta los últimos pasos de
su evolución. Eso explica el caso del Homo floresiensis (isla de Flores.
Indonesia), hallados en 2003 en Liang Bua, de poco más de un metro de
estatura y 380 cc de capacidad endocraneal, fechado entre 95.000 y 12.000
a. p. Este atípico Homo, del que en principio, ante un ejemplar único, pudo
pensarse que era consecuencia de una patología, han visto confirmadas sus
especiales características tras el hallazgo en 2004 de restos de nueve
individuos más de idénticos rasgos anatómicos al primero.
Esto deja fuera de cualquier duda de Ia existencia de un tipo humano
específico de la isla de Flores, donde pudo vivir aislado durante miles de
años, hasta su extinción. Precisamente, este aislamiento pudo ser lo que
propició su supervivencia durante tanto tiempo desarrollando, sin embargo,
pudo desarrollar una cultura muy semejante a la de sus contemporáneos, en
otras partes del mundo.
Recientes descubrimientos en Australia ponen de manifiesto que su
poblamiento ya se había efectuado hacia el 30.000 m.a. con inmigrantes
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procedentes de Asia sudoriental, aunque hoy se manejan fechas mucho más
elevadas, de hacia 60.000 a. p., aún sin confirmar.
A América el Homo sapiens llega ya plenamente formado, hacia 40.000 a.
p. según los dato de los que hoy se disponen, aunque algunos autores
manejan fechas mucho más elevadas. Debieron llegar al Nuevo Continente a
través del Estrecho de Bering, en una fase en la que el puente de Bering (la
plataforma continental emergida) lo permitió.
Recientes estudios genéticos, en los que se han comparado once
marcadores genéticos existentes en el cromosoma Y de poblaciones
indígenas de Colombia, indican la presencia original en América de dos
poblaciones primitivas diferentes, lo que podría indicar dos oleadas de
penetración de dos poblaciones distintas en fechas diferentes.
Los árboles genealógicos
El problema que en la actualidad se plantean los especialistas afectan a la
línea evolutiva seguida desde los hallazgos de ejemplares más antiguos
hasta los más recientes, es decir, la elaboración de un árbol genealógico de
la especie humana en el que se contemplen aspectos que afectan al análisis
de factores tales como: el tiempo, los rasgos morfométricos, los grados
evolutivos entre unos y otros, teniendo en cuenta además la posibilidad de
estudiar el proceso en poblaciones divididas y agrupadas por caracteres
similares, o la de contemplar una evolución gradual de un tipo a otro
siguiendo una línea evolutiva única (proceso cladogenético o proceso
anagenético).
Desde la década de los cincuenta se han propuesto varios modelos
distintos, de los que podemos destacar los siguientes:
W Le Gros Clark, 1959
Partiendo de una serie de primates antropoides extinguidos, inicia el
proceso filogenético del hombre partiendo del Austrolopithecus africanus y
pone como ramas muertas del árbol al hombre de Neandertal y al de
Rhodesia.
Philip V. Tobias, 1965
Este profesor de la universidad sudafricana de Witwatersrand parte del
Australopithecus. El A. boisei y el A. africanus se separan y se pierden en dos
ramas distintas muertas. El Homo habilis evoluciona hacia el erectus y el
sapiens. Al Afarensis lo considera como una subespecie del A. africanus, al
igual que los hallazgos de Hadar y Laetoli.
Louis Leakey, 1967
Louis Leakey parte del Procónsul (al que otros autores consideran más
cercano a Ios monos superiores que al homínido) al que llama Ramapithecus
kenyapithecus. Reconoce sólo un australopitécido: el boisei suprarrobustus y
llama H. habilis a lo que otros autores denominan AustraIopithecus habilis,
del cual proviene el hombre moderno. En esta línea reconoce una desviación
que conduce al H. erectus de Java para interrumpirse en el Neandertal,
considera al Australopithecus afarensis como una subespecie de
australopitécido. Sus posturas son hoy muy criticadas.
Bemard Campbel 1972
TEMA 22: EL PROCESO DE HOMINIZACIÓN. LA APORTACIÓN DE LA ANTROPOLOGÍA HISTÓRICA
Propone en 1972 un esquema en el que presenta un entretejido de las
poblaciones, más que simples ramas, parte del Ramapithecus como
antepasado de Australopithecus africanus, derivando al A. boisei hacia una
rama muerta. El A. africanus hace unos 3 millones de años, se divide en A.
robustus, que se extingue y A. Habilis, del cual hace partir al Erectus. De
este último emerge el hombre actual.
Donald Johanson 1976
Fue el descubridor, con Maurice Taieb, del conjunto de Afar (Etiopía), en el
que hay hallazgos que se remontan a más de 3 millones de años y que
constituyen el mejor grupo de australopitécidos que existe en la actualidad.
En Afar hay dos tipos de homínidos: el tipo africanus y el tipo Homo, más
avanzado que el anterior, a pesar de ser más antiguo.
Johanson propone dos líneas que parten del Australopithecus afarensis,
dando origen a dos ramas: una, la de los australopitécidos, y otra la de los
Homo, de la cual procede el H. sapiens, coincide, en líneas generales, con las
ideas de White, sobre todo al proponer al A. afarensis, como punto de
partida de las dos ramas.
Qué distingue a los homínidos?
Desde el inicio de los estudios paleoantropológicos se han realizado
abundantes intentos de diagnosis de los que cabría destacar los de Leakey
(1968), Tobias (1973), Campbell (1974), Howell (1978), Johanson (1979),
De todos estos rasgos, debemos destacar, sobre todo, aquellos que
refuerzan los aspectos más diferenciados del género Homo, el aumento de la
capacidad craneana, la bipedestación y la posibilidad de crear utensilios y
cultura.
En este sentido, se ha afirmado que ciertos simios son capaces de
elaborar instrumentos líticos. Recientes estudios realizados por J. Mercader.
M. Panger (Universidad de Washington) y C. Boesch (Universidad de Leipzig)
sobre un grupo de chimpancés del Parque Nacional de Tai (Costa de Marfil)
(2002), han ratificado la habilidad de estos simios para la utilización de útiles
de piedra, sin embargo, la profesora Helene Roche: del Laboratorio de
Tecnología Prehistórica de la Universidad de Nanterre, (CNRS), afirma que
estos simios utilizan elementos líticos naturales, sin que eso suponga un
verdadero proceso tecnológico.
El cerebro, según Washbum, comenzó a desarrollarse en un ambiente
cuyas condiciones hace ya mucho tiempo que desaparecieron. Los cambios
evolutivos en el cerebro afectaron tanto al tamaño como a su complejidad
neurológica y debieron producirse a lo largo de millones de años,
incentivados por la necesidad de actuar y reflexionar (crear respuestas
culturales) ante las constantes incitaciones del medio ambiental.
Es seguro que al aumento de la capacidad craneana debió acompañar un
incremento paralelo de la complejidad cerebral, aunque la paleoantropología
no pueda constatar este dato sobre el complejo neurológico, naturalmente.
Esta supuesta relación en la capacidad craneana y la producción de
instrumentos no puede ser aplicada a los últimos cien mil años.
Aunque el origen del lenguaje humano sigue siendo un misterio, es el
hombre el único ser capaz de utilizar esta forma de comunicación, que lo
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distingue del resto de los animales. Ello se debe a que la corteza cerebral del
lado dominante es en el hombre importantísima para el lenguaje. Los monos
sólo producen sonidos de tipo emocional bajo el control de sistemas
neuronales mucho más primitivos que la corteza cerebral humana, y la
extirpación del córtex no afecta a la producción de sonidos.
La capacidad cerebral sigue siendo uno de los argumentos clásicos para
establecer un punto de separación entre el hombre y cualquier especie.
Leakey señaló que no había que considerar homo a los individuos con menos
de 700 c.c. de capacidad craneana.
Pero debemos tener en cuenta que la capacidad craneana está en relación
con el volumen (talla y peso) del resto de la masa corpórea y que además,
dentro de una misma especie hay una amplia variabilidad, en el a. africanus,
variabilidad entre 435 y 8 15 c.c. (media de 588); Homo erectus, entre 725-
1225 c.c. (media de 950); en el hombre actual entre 1 .000-2.000 (media de
1 .500 cc).
Hoy se tiende a dar cada vez mayor importancia a la complejidad cerebral,
formas especiales y tipos de circunvoluciones, relieves y depresiones
endocraneales, etcétera, aunque el tamaño (la capacidad craneana) sigue
considerándose importante.
En cuanto a la dentadura, vemos cómo desde hace más de 30 millones de
años los simios presentan la misma organización dental que los homínidos:
32 dientes distribuidos en: 8 incisivos. 4 caninos. 8 premolares y 1 2
molares.
La bipedestación no es sólo una de las adaptaciones del ser humano, sino
que a juicio de algunos autores es la más importante. Hoy podemos decir
que los homínidos han caminado erguidos durante unos 3 millones de años,
como se ha podido documentar tras el estudio de la pelvis de un
australopitécido de Afar, en Etiopía, descubierto por Donald Johanson.
La capacidad craneana de este australopitécido era sólo de 450 c. c, de lo
cual se deduce que nuestros antepasados caminaba sobre dos patas antes
de que el aumento de la capacidad craneana les permitiera elaborar
instrumentos. La bipedestación está en función de una serie de necesidades
vitales, es decir, de toda una estrategia de supervivencia en la cual, la caza,
el comportamiento en la reproducción, los desplazamientos en el medio
ambiente de la sabana, etc… pudieron tener una importancia decisiva.
Por último, la elaboración de utensilios es otro de los aspectos dignos de
tener en cuenta. Desde hace unos 3 millones de años el Homo elabora y
utiliza herramientas de piedra y se dedica a la caza para alimentarse. La
elaboración de instrumentos comenzó antes de que el hombre completase
su desarrollo cerebral. Glynn Isaac, de la Universidad de Berkeley. descubrió
en la región del lago Turkana, un conjunto de instrumentos líticos asociados
a restos de animales cazados.
Su antigüedad es de hace unos 3 millones de años. Ya hemos dicho que
las más antiguas evidencias de industria lítica de elaboración humana se
encuentran en la formación Shungura, en Omo (Etiopía), en Olduvai, nivel 1.
Tanzania y en el complejo Karari del lago Turkana, en Kenia. Sin embargo,
hoy sabemos que existen algunos chimpancés que también son capaces de
utilizar instrumentos, como demostró Jane Goodall. Ello nos lleva a pensar
TEMA 22: EL PROCESO DE HOMINIZACIÓN. LA APORTACIÓN DE LA ANTROPOLOGÍA HISTÓRICA
que cualquier antropoide primitivo poseía una cierta capacidad para utilizar
herramientas.
Pero una cosa es utilizarlas y otra bien distinta es elaborarlas. La
elaboración de utensilios requiere un proceso reflexivo al que sólo es capaz
de llegar el hombre. Sin embargo, la posibilidad de elaborar instrumentos no
es un rasgo que pueda ser utilizado aisladamente, sino en relación con los
otros comentados: bipedestación, capacidad craneana, etc…
Todo esto indica que la elaboración de utensilios ha sido uno de los logros
más directamente relacionados con la evolución. Aunque el uso de utensilios
no se considere hoy como exclusivo del hombre, su elaboración sí lo es.
Parece. Además, existir una interdependencia relativa entre evolución
biológica y evolución cultural.
LA ETNOLOGÍA
La primera visión global que aparece en los estudios etnológicos con
carácter general parte de la concepción del evolucionismo con antecedentes
en Adolf Bastian (1826•1905) cristaliza en las teorías de Lewis H. Morgan
(1818-1917) y el mejor conocido en general. Edward Burnett Tylor (1832-
1917).
El evolucionismo se centra en la evolución lateral y en el intento tanto por
generalizar las características de las culturas individuales, como por
encajarlas dentro de las rígidamente definidas etapas de desarrollo cultural.
Morgan, que trabajó sobre todo en uno de los campos más áridos de la
Etnología cual es el de los términos de parentesco, llegó a tener fama
internacional, en su Ancient Story sus teorías encajaban perfectamente en el
esquema de la filosofía marxista. El propósito de Morgan fue, sobre todo,
proporcionar un esquema completo del progreso de las instituciones, con
atención especial al matrimonio, parentesco, gobierno, propiedad.
Por otro lado, Taylor, supone la cristalización de las teorías evolucionista y
el asentamiento de sus bases, sobre las que van a trabajar una gran parte
de los investigadores hasta comienzos del siglo XX. Para Taylor, la diferencia
cultural entre unos pueblos y otros se debía a un distinto grado dentro de
una marcha general y uniforme, ascendente y válida, para toda la
humanidad.
El pensamiento evolucionista de Morgan parte de la idea de los tres
estadios de Robertson (salvajismo, barbarie y civilización) divide el
salvajismo y la barbarie en tres subestadios, inferior, medio y superior, cada
uno de estos estadios, posee una cultura distintiva y presenta un modo de
vida más o menos específico y peculiar.
El método histórico-cultural pretendía determinar el orden en el que han
ido apareciendo las civilizaciones madre, o las derivadas en todos sus
aspectos, pero sin el perjuicio que causaba la idea unilineal o de uniformidad
del método evolucionista.
La escuela histórico-cultural, con base en los estudios etnológicos, busca
explicaciones a los orígenes de las más viejas culturas de la Historia: Egipto.
Caldea, China.
La rigidez de los puntos de vista de la escuela histórico-cultural llevó a los
etnólogos norteamericanos, encabezados por F. Boas, a atacarla duramente.
TEMA 22: EL PROCESO DE HOMINIZACIÓN. LA APORTACIÓN DE LA ANTROPOLOGÍA HISTÓRICA
Boas basaba sus estudios en el empirismo. Las culturas primitivas estaban
desapareciendo rápidamente y la tarea que había que hacer era desplazarse
a los lugares de vida de estas culturas y realizar estudios objetivos antes de
su completa desaparición.
La escuela funcional de Etnología tiene su precursor en Émile Durkheim
(1858-1917), contemporáneo de Boas, para el que muchos fenómenos, como
la religión, tienen su explicación como características puramente sociales
más que psicológicas,
Pronto se desarrolló esta idea por obra de Bronislaw Malinowski (1 884-
1942) y de A. Radcliffe-Brown (1881- 1955). Malinowsky sostiene que toda
cultura viva constituye un todo funcional e integrado, semejante a un
organismo y ninguna parte de una cultura puede entenderse si no es en
relación con el conjunto. Es el funcionamiento de un detalle cultural en el
sistema total de toda cultura lo que explica ese detalle y revela su verdadera
identidad.
La base del estudio funcionalista está en observar el estado actual de un
pueblo determinado en todos sus aspectos característicos, es decir, obtener
una visión de conjunto y completa de la vida humana, haciendo especial
hincapié en una serie de funciones, en el mismo sentido, casi que se señalan
éstas en las ciencias que estudian la vida orgánica.
LA ESCUELA DlFUSIONISTA EN PREHISTORIA (HISTORICISMO
CULTURAL)
Parte de las ideas de la escuela histórico-cultural, que pretende
determinar el orden en el que han ido apareciendo las culturas y
civilizaciones básicas y las que de ellas se derivan. La idea fundamental es
que sólo existen unos pocos centros en el mundo en los que se han originado
las culturas principales, desde donde los logros culturales se han difundido a
otros lugares, mediante determinados mecanismos
La cultura es concebida desenvolviéndose progresivamente a través del
tiempo y siguiendo esencialmente la misma secuencia de desarrollo en todos
los pueblos de la Tierra. En este sentido, el historicismo cultural es
evolucionista, aunque pretende desprenderse del sentido unilineal o de
uniformidad del evolucionismo darwinista.
De esta manera, la cultura se origina en un centro, bajo determinadas
circunstancias ambientales y materiales y desde allí se distribuye a otros
centros, mediante los mecanismos de difusión (directa o indirecta. lineal o
en mosaico), movimientos migratorios, descubrimientos e invenciones. La
cultura es un sistema de conductas aprendidas que se compone de rasgos
que, a su vez, son expresiones de ideas. Estas ideas nacen y se difunden a
través de los mecanismos citados
Las ideas difusionistas llevaron a pensar, durante largo tiempo, que
determinados fenómenos culturales y la civilización se habían originado en el
Próximo Oriente difundiéndose desde allí a otras partes del Viejo Mundo,
hiperdifusionistas, como G. Elliot Smith y W. J. Perry, sostenían la idea, de
que el centro original de la cultura era Egipto (el valle del Nilo) desde donde
se había difundido al resto del mundo, incluida América.
Los modernos métodos de datación absoluta han contribuido a rechazar
ideas y fenómenos culturales explicados a través de las tesis difusionistas,
TEMA 22: EL PROCESO DE HOMINIZACIÓN. LA APORTACIÓN DE LA ANTROPOLOGÍA HISTÓRICA
como el fenómeno megalítico, que se suponía que llegaba a Europa
occidental procedente del Mediterráneo oriental, o la expansión de la Cultura
de los Campos de Urnas, explicada mediante las tesis invasionistas hasta los
años ochenta.
LA ESCUELA FUNCIONALISTA
Aparece como una reacción ante la Escuela Difusionista, por la
incapacidad ésta para explicar cómo funcionaban las culturas y cómo se
producían los cambios culturales. Las respuestas a estas cuestiones debían
salir de la conjunción del conocimiento sistémico del comportamiento
humano y del enfoque ecológico, conceptos que habían sido manejados, en
cieno modo, por algunos autores adscritos a Escuela Difusionista, como V.
Gordon Childe, pero requerían una ordenación metodológica.
Los funcionalistas, que tuvieron una notable influencia de la Escuela
Funcionalista en Etnología, muy especialmente de Malinowski y Radcliffe-
Brown, tomaron conciencia de que los hallazgos arqueológicos debían ser
analizados en relación con el medio en el que se desarrollaban los grupos
culturales que los producían. Para ello se requería una estrecha colaboración
con geólogos, palinólogos, paleontólogos y geógrafos, que proporcionaran
abundantes datos acerca de flora, fauna, medio natural, recursos
económicos.
Como complemento a estos datos, se requería igualmente un buen
conocimiento de las bases económicas (en lo que había una clara influencia
de los enfoques marxistas) y de la tecnología.
LA ESCUELA MARXISTA
También denominada Arqueología científico-social o materialista-histórica,
tiene su punto ideológico de partida en la obra de K. Marx, Manifiesto
Comunista (1848) considerada como los cimientos del socialismo científico,
aunque el verdadero impulsor fue F. Engels, influido por las ideas de L.
Morgan, que había establecido los niveles de salvajismo, barbarie y
civilización en la evolución de las sociedades, afirmando que esa evolución
lineal desde el comunismo primitivo al socialismo del futuro era inevitable en
la vida de las sociedades.
Estadios semejantes, como sociedades preclánicas, gentilicias y de clase;
o sociedades precapitalistas, capitalistas y socialistas, fueron de uso común
entre los estudiosos marxistas. La diferencia entre la Arqueología marxista y
la tradicional no estriba en el método utilizado en la búsqueda de los datos,
esencialmente el mismo, sino en la interpretación de éstos.
En la ideología marxista todas las relaciones sociales implican una forma
de dialéctica, entendida ésta como confrontación o conflicto entre los
diversos elementos de una sociedad, de tal manera que en toda sociedad
existen unas relaciones antagónicas, promotoras del cambio.
En la Historia, el conflicto interno desarrollado en el seno de las
sociedades entre explotadores y explotados (la dialéctica) juega un papel
fundamental, de tal manera que los cambios que se producen son fruto de
las contradicciones existentes entre las fuerzas de producción. Las fuerzas
productivas terminarán por entrar en conflicto con las relaciones de
producción.
TEMA 22: EL PROCESO DE HOMINIZACIÓN. LA APORTACIÓN DE LA ANTROPOLOGÍA HISTÓRICA
La Arqueología marxista es evolucionista y materialista (las condiciones
materiales de existencia originan el sistema de creencias) prestando gran
atención a los aspectos económicos, a las formas de producción y a la
cultura material, ya que la economía es, en la ideología marxista, la base
fundamental del resto de las estructuras internas de la sociedad (la
infraestructura determina a la superestructura)
LA PRIMERA RENOVACIÓN CONCEPTUAL Y METODOLÓGICA DE LA
PREHISTORIA
Con un espíritu innovador, Childe rompe con las explicaciones
tradicionales, basadas casi exclusivamente en la Geología, las Ciencias
Naturales, la evolución tipológica y el difusionismo desde Oriente, Pasando a
evaluar otras evidencias que afectaban a aspectos sociales y económicos y
al desarrollo cultural.
Childe, junto a G. Kossinna (aunque desde posturas bien distintas)
reacciona contra el historicismo, afirmando que sólo era posible aceptar
semejanzas en la cultura material entre dos pueblos si éstos compartían una
forma de vida en común.
Por ello, sustituyó el concepto de “fase” por el de “unidad cultural”,
concibiendo la cultura como una unidad económica y social, en la que se
inserta un contexto arqueológico concreto, en un espacio y tiempo
determinados.
Aunque Childe se apoya en la teoría marxista, retomando las ideas de
Morgan, Marx y Engels, y estuvo influenciado por el materialismo histórico,
en su metodología subsisten muchos elementos positivistas y también
recibió las influencias de B. Malinoswski. Radcliffe-Brown y E. Durkheim.
En él convivían evolucionismo, difusionismo (un difusionismo matizado) y
funcionalismo y. aunque pasó de las interpretaciones positivistas a las del
materialismo dialéctico, nunca prescindió del todo de las primeras. A Gordon
Childe se debe el concepto de revolución, aplicado a los cambios más
espectaculares de la Prehistoria: la «revolución neolítica» que condujo a las
sociedades productoras y la «revolución urbana" que llevó al nacimiento de
las primeras ciudades y de la civilización.
NUEVA ARQUEOLOGÍA PREHISTÓRICA
Desde la década de los cincuenta se fue gestando en Estados Unidos,
entre determinados arqueólogos de sólida formación antropológica, una idea
de renovación de la Arqueología que pudiera superar los enfoques
tradicionales a los que se les achacaba un valor limitado y poco científico en
la reconstrucción del pasado.
Aunque la nueva tendencia tiene como precursor a Joseph Cadwell, a
través de un trabajo publicado en la revista Science en 1959, titulado New
American Archaeology es el profesor Lewis R. Binford de la Universidad de
Nuevo México, el que ha sido considerado como promotor del proceso. En
esta obra, Binford propugna la idea de analizar la cultura no como una
simple agrupación de rasgos compartidos que regulan la conducta dentro de
un grupo, sino como una forma de adaptación humana al medio ambiente
natural y social.
TEMA 22: EL PROCESO DE HOMINIZACIÓN. LA APORTACIÓN DE LA ANTROPOLOGÍA HISTÓRICA
Al ser uno de sus objetivos el estudio de los procesos del cambio cultural,
la escuela ha sido también denominada procesualista. Para los nuevos
arqueólogos, los problemas de índole social y de medio ambiente llegaron a
tener tanta importancia como los puramente históricos, ya que no sólo se
interesaron por el dónde y cuándo, sino por el cómo y el porqué de los
hechos, puesto que, desde este nuevo punto de vista, los datos de la
Prehistoria se consideraron como el reflejo de las actividades humanas,
objeto de estudio de la Prehistoria.
Uno de los aspectos que más interés suscitaron entre los promotores de
estas nuevas ideas metodológicas fue llegar a diferenciar con claridad dos
formas distintas y antagónicas de abordar el problema del conocimiento: por
un lado, la investigación científica (apoyada en hechos empíricamente
verificados) y. por otro, el razonamiento especulativo (que habitualmente se
basa en hechos expuestos pero no demostrados).
Inmediatamente surgieron seguidores de la nueva tendencia, sobre todo
en los ambientes académicos anglosajones, y muy pronto se desarrollaron
distintas líneas de trabajo que, desde diversas posturas ideológicas, abrieron
nuevas perspectivas que, más tarde, derivarían hacia distintas tendencias
metodológicas.
También surgieron algunas críticas: unas, desde concepciones más
tradicionales, como las de Glyn Daniel o J. Hawkes, que acusaron a los
nuevos arqueólogos de utilizar una jerga ininteligible, propia de gente que
aparentemente está imposibilitada para hablar y escribir con claridad, otros,
desde las filas del materialismo dialéctico, acusando a los nuevos
arqueólogos de antropologizar su marco teórico.
Otras, desde dentro del propio movimiento innovador, destacando algunos
problemas derivados de los nuevos enfoques, como, por ejemplo, la excesiva
importancia que se le quiere dar al estudio ambiental, haciendo notar que
eso podría exagerar la importancia del mundo material, desviando la
atención de los factores sociales, religiosos, económicos, políticos e incluso
psicológicos; o haciendo notar que el análisis de sistemas concede
demasiada importancia al equilibrio cultural y muy poca a los procesos del
cambio cultural.
De estas corrientes críticas han surgido, a su vez, otras corrientes
metodológicas de interés, como es el caso de la Escuela Procesualista, que
trata de analizar los diferentes procesos que afectan al desarrollo de las
sociedades del pasado, poniendo énfasis en el estudio del medio ambiente,
como condicionante de su evolución, a los sistemas de subsistencia, al factor
económico, a las relaciones sociales internas y externas y al sistema
dominante de creencias.
En este terreno han destacado los trabajos de Kent Flannery y los de
Gordon Willey y Philip Phillips. De esta tendencia procesualista surge otra
postprocesualista que nace desde una postura crítica al procesualismo y
propone prestar más atención a los aspectos simbólicos e ideológicos de las
sociedades
Entre los logros más interesantes obtenidos en los últimos años por la
Nueva Arqueología podríamos destacar: la valoración del medio como una
combinación de clima, suelo, fauna, flora, topografía y recursos, el conjunto
TEMA 22: EL PROCESO DE HOMINIZACIÓN. LA APORTACIÓN DE LA ANTROPOLOGÍA HISTÓRICA
de teorías de alcance medio o de conexión, la valoración de la
Etnoarqueología, es decir, del estudio etnográfico de un sistema cultural
viviente desde el punto de vista arqueológico, los estudios experimentales,
para intentar repetir la conducta del pasado en diversos aspectos, la mayor
precisión metodológica en los trabajos de campo (prospecciones,
excavaciones, estudios del territorio. etc.), las orientaciones metodológicas
en aspectos específicos que afectan al estudio del territorio.
Entre las tendencias actuales más destacadas derivadas de la Nueva
Arqueología podemos señalar:
Arqueología Estructuralista. Aunque hay antecedentes de tendencias
estructuralistas en Marx (estructura económica) y en Spencer (estructura en
Sociología), las ideas estructuralistas aparecen en Prehistoria con una clara
influencia de Ias ideas del antropólogo cultural Lévi-Strauss, que a su vez
aplicó las ideas del lingüista suizo de Saussure, seguidas después por Noam
Chomsky y Roman Jakobson, así como las del filósofo Jean Piaget, promotor
del estructuralismo filosófico.
La idea básica es que cualquier objeto de estudio, en cualquier campo de
la ciencia, se presenta como un todo (o una totalidad cuyas partes están
estrechamente interrelacionadas entre sí y con el todo, de tal manera que lo
que afecta a una de esas partes afectará a la totalidad.
Un todo o totalidad está compuesto por estructuras. Cada estructura
puede estudiarse independientemente, pero siempre seguirá formando parte
de la totalidad. Es decir, los fenómenos que son objeto de estudio se
presentan como partes integrantes de la totalidad a la que pertenecen y de
la que forman parte, de manera que es imposible conocer el todo sin
conocer todas las estructuras que lo componen.
Estas ideas pueden ser aplicadas a la Arqueología de campo (el
yacimiento entendido como totalidad y cada una de sus panes como
estructuras, de manera que el estudio de cada estructura ---estratigrafía,
fauna, flora, urbanismo, medio, recursos. etc.- aporta datos para el
conocimiento de la totalidad) pero también son aplicables al mundo de las
ideas a través del estudio de la estructura del pensamiento.
La aportación metodológica del estructuralismo ha sido importante en
Arqueología, tanto en la orientación de los trabajos de campo como en los de
interpretación de fenómenos culturales, ejerciendo su influencia en
tendencias metodológicas posteriores, como en la Arqueología Neomarxista.
Entre los teóricos más destacados de esta tendencia están A. Leroi-
Gourhan, que aplicó el estructuralismo al estudio del arte rupestre, Jean
Amold y. más recientemente, el grupo de lan Hodder, de la Universidad de
Cambridge.
Arqueología Neomarxista. Tendencia metodológica que desde 1965
trató de presentar modelos operativos para el estudio del cambio cultural en
los que se prestan mayor atención a los aspectos ideológicos, minimizando
los aspectos económicos, excesivamente valorados por el marxismo hasta
entonces. De esta manera, se presta mayor atención a la religión y a la
ideología (que podría. Incluso, dirigir la actividad económica), así como a los
materiales arqueológicos como productos emanados de la ideología.
TEMA 22: EL PROCESO DE HOMINIZACIÓN. LA APORTACIÓN DE LA ANTROPOLOGÍA HISTÓRICA
Esta tendencia está influenciada por el estructuralismo y por autores como
Maurice Godelier, autor de Lo ideal y lo material, estudio en el que,
alejándose de las tesis marxistas ortodoxas, trata de conjugar marxismo y
estructuralismo, y que ha tenido mucha aceptación entre los investigadores
de países del Tercer Mundo que fueron antiguas colonias, en los que ha
existido, y aún existe, una clara tendencia a ofrecer esquemas explicativos
de su pasado arqueológico exento de la historia del antiguo país colonizador.
Entre sus seguidores más destacados figuran Michael P. Pearson, D. Miller y
B. Trigger.
Arqueología Postprocesualista. Tendencia surgida a finales de los años
setenta desde los ambientes académicos de Estados Unidos, como reacción
contra la Escuela Procesual de la Nueva Arqueología, capitaneada por Lewis
Binford. En Gran Bretaña surge poco después una línea semejante, como
reacción ante el grupo procesualista de C. Renfrew.
Los postprocesualistas rechazan la idea de que la cultura sea una mera
adaptación al medio y cuestionan el que los grados de evolución cultural
sean adecuados para la clasificación de las culturas. En relación con el
mundo de las ideas, entienden que la Arqueología debe ser un medio para
interpretar las ideas del pasado, valorando el contexto arqueológico en el
que se desarrollaron.
Afirman que un análisis del pasado basado en métodos exclusivamente
científicos y objetivos es imposible, ya que es necesario intentar penetrar en
las mentes de quienes originaron los logros culturales, para lo cual es
necesario interpretar el significado de la cultura material desde posturas
más subjetivas e idealistas. Entre sus seguidores más destacados están K.
Flanery, I-. Hodder.
LA CULTURA MATERIAL
Pebble culture u Olduvaiense: caracterizada por la elaboración de útiles
cortantes a partir de cantos rodados, por simple percusión; entre los
instrumentos más característicos destacan los percutores (martillos), los
cantos trabajados unifaciales (choppers) y los bifaciales (chopping tools).
Este complejo industrial se desarrolla exclusivamente en África del Este y del
Sur, con una cronología entre los 2,5 y 1,6 m.a., asociado el Horno habilis.
Abbevillense: sus instrumentos líticos más característicos son los guijarros
tallados: choppers y chopping tools, con filo irregular. Se desarrolla en
Europa, en consonancia con la llegada de los primeros seres humanos a
Eurasia, hace aproximadamente 1 m.a. y termina hacia los 300 000 años a.
C., asociado al Homo erectus.
Achelense: caracterizado por la aparición y desarrollo de los bifaces
(cultura bifacial) y los inicios de la talla de lascas. Esta facies se localiza en
Eurasia, con una cronología de 350 000 - 300 000 años hasta hace unos 100
000 años; mientras que en África alcanza la antigüedad de 1,5 m.a.;
asociados a esta industria están el Homo erectus y los presapiens
(preneandertales).
En términos generales el Paleolítico Inferior se caracteriza por la existencia
de pequeños grupos, sin diferencias sociales, que viven en estructuras al
aire libre -campamentos-, ocupadas temporalmente, en función de los
desplazamientos en diversos parajes para obtener los recursos alimenticios.
TEMA 22: EL PROCESO DE HOMINIZACIÓN. LA APORTACIÓN DE LA ANTROPOLOGÍA HISTÓRICA
De aquí que la base de su economía sea la caza, la pesca, la recolección,
pero también el carroñeo, por tanto, eran depredadores; e incluso llegaron a
practicar el canibalismo.
Por otra parte, uno de sus logros tecnológicos más significativos fue el
conocimiento primero y el control después, del fuego -hacia 0,5 m.a., en el
Achelense africano y en Zoukoudian (China), se ha encontrado el fuego
controlado en forma de hogares-, no sólo como iluminación o para
protegerse del frío, sino también para espantar a los animales o para el
asado de alimentos.
El Paleolítico
El término procede del griego palaios, antiguo, y lithos, piedra. Fue
acuñado por J. Lubbock en 1865, para designar la Edad de la Piedra tallada,
por oposición al Neolítico, la de la piedra pulida. Es la fase más larga y
antigua de la historia de los homínidos (ocupa parte del Plioceno Superior y
todo el Pleistoceno): se inicia con la aparición de la especie humana hace
unos 2,5 m.a. y finaliza hace unos 10000 años a.C., con el cambio climático
(Holoceno).
Este período fue subdividido a principios del s. XX, con el siguiente
esquema tripartito: Paleolítico Inferior, Medio y Superior, éste último, a su
vez, es subdividido en la actualidad en tres fases, debido a los sustanciales
cambios tecno-culturales que se suceden en este período.
Paleolítico inferior
Es la fase más extensa del Paleolítico (Plioceno Superior y Pleistoceno
Inferior y Medio), cuyos comienzos se sitúan hace unos 2,5 m.a., vinculados
a la aparición del primer ser humano, y, a partir de aquí, a los diferentes
complejos líticos que le acompañan en consonancia con su propia evolución.
Paleolítico Medio
Esta segunda fase podría situarse hace unos 90 000 años; sin embargo,
algunos autores consideran que la aparición de talla de lascas, puede
hacerla retroceder hasta los 200 000 - 150 000; termina entre el 40 000 - 27
000, dependiendo de las áreas.
La facies industrial que lo representa es el Musteriense (nombre que
deriva del complejo lítico hallado en la cueva de Le Moustier - Dordoña,
Francia-), que se caracteriza por el desarrollo de la talla de lascas: raederas,
puntas y denticulados – sobre lascas grandes- y lo más destacado, la alta
producción del sistema de talla Levallois (método por el que se obtiene la
lasca, partiendo de la preparación previa del núcleo -canto rodado-).
Aunque su principal representante es el Homo sapiens neardenthalensis
en Europa, en algunos yacimientos de África y Próximo Oriente (Palestina) se
encuentra vinculado a los más antiguos Homo sapiens sapiens.
Las características más significativas de esta fase, se corresponden con un
período, en general, extremadamente frío y, por lo mismo, con la necesidad
de conseguir la producción del fuego, que se implanta definitivamente en
esta etapa.
La escasez de productos vegetales – cubiertos por el hielo-, redujo
considerablemente su alimentación, basada principalmente en la caza de
grandes mamíferos (manut, bisonte, rinoceronte…) estos animales debido al
TEMA 22: EL PROCESO DE HOMINIZACIÓN. LA APORTACIÓN DE LA ANTROPOLOGÍA HISTÓRICA
intenso frío, aumentaron el grosor de su piel), lo que introdujo cambios
sustanciales en su instrumental, no sólo para obtener este tipo de fauna,
sino también para su despiece y para la obtención de sus pieles. Por otra
parte, se avanza en las formas de expresión simbólicas, relacionadas con la
presencia de enterramientos,
Paleolítico Superior
Esta fase se inicia hace unos 40 000 años a.C. y termina hace unos 10 000
años a. C. Es preciso indicar que no se mantiene la misma cronología final
para todas las áreas culturales del mundo. Asimismo, debido a la diversidad
y a la rápida evolución de las comunidades de este período, el P. Superior ha
sido dividido en tres fases: inicial, media y final; y asociado a él se encuentra
nuestra especie, el H. sapiens sapiens.
Los primeros cambios se introducen con una etapa de transición que
conecta con la fase inicial, en la que ya se perfilan los nuevos avances: la
técnica laminar, exactamente en el complejo lítico Chatelperroniense (hasta
34 000 - 30 000 a. C, es la fase inicial del Perigordiense, localizado en SO y
NE. de Francia y en la cornisa cantábrica, cuyo instrumento más
representativo es una punta de dorso curvo obtenida mediante retoque
abrupto.
Fase inicial
Auriñaciense: su nombre deriva del yacimiento de Aurignac (Haute-
Garonne), entre el 35 000 - 25 000 a.C., localizado en casi toda Europa. Este
complejo industrial es considerado el primero del Superior, porque de forma
sistemática, su objeto lítico habitual son las láminas u hojas (elemento
característico de este período), se le reconoce por la utilización de
instrumentos trabajados sobre hueso o asta, como es el caso de las
azagayas (varilla con la parte distal penetrante).
Gravetiense: su industria, representada por unas puntas de borde
rectilíneo y de retoque abrupto, llamadas "Puntas de La Gravette"
(yacimiento de la Dordoña), Su expansión incluye prácticamente toda
Europa; mientras que su cronología abarca del 28 000 - 26 000 al 20 000 a.
C.
Perigordiense: facies regional, cuya fase inicial es el Chatelperroniense
comentado con anterioridad; mientras que su fase final, con un complejo
industrial más restringido, se localiza exclusivamente en el área franco-
cantábrica. Sus instrumentos característicos se incluyen en el Gravetiense.
En general, la producción más representativas de esta fase inicial del P.
Superior, se caracteriza por su especialización: en sílex, raspadores (para
pieles u otras materias orgánicas), buriles (para trabajar el asta y el hueso,
también para grabar) y puntas de dorso rebajado; en hueso o asta, punzones
y azagayas; todos ellos en función de los cambios relacionados con la
actividad cazadora y recolectora.
Fase media
Solutrense: localizado solamente en Francia y la Península Ibérica (21 000
- 17 000), en el resto de Europa perdura el Gravetiense. Su nombre proviene
del yacimiento de Solutré (Saóne y Loire, Francia).
TEMA 22: EL PROCESO DE HOMINIZACIÓN. LA APORTACIÓN DE LA ANTROPOLOGÍA HISTÓRICA
Este complejo industrial destaca significativamente por la extrema
dificultad de la talla lítica, al desarrollar puntas con retoque plano, por
presión; crearon varios tipos, pero unas de las más conocidas son las
denominadas hojas de laurel, de una gran calidad artística. Asimismo,
aunque pobre en industria ósea, aparece un nuevo útil: las agujas, para tejer
y confeccionar vestidos.
Fase final
Magdaleniense: centrado en Europa Occidental, tiene una cronología del
18 000 al 10 000 a. C. Al contrario que el anterior, alcanza una rica industria
ósea con azagayas, agujas y como instrumento característico, el arpón. Por
otra parte, se inicia el proceso del microlitismo (fabricación de útiles de
pequeño tamaño para ser enmangados).
En conjunto, el P. Superior tiene como rasgos principales el mantenimiento
de sociedades a pequeña escala (menores de 100 individuos/as) y aún no se
perciben diferencias económico-sociales acusadas entre sus miembros.
No obstante, al final del período, los artesanos especializados en la
fabricación de determinados útiles pudieron adquirir cierto prestigio en el
seno de su comunidad; lo que podría corresponderse con las formas de
enterramiento, perfectamente estructuradas y en las que se constatan
ajuares diferenciados, a través de los objetos allí encontrados, entre los que
destacan los frecuentes elementos de adorno personal.
La introducción de estos nuevos componentes, supone cambios en la
capacidad humana para la abstracción y simbolización, hecho que vendría
acompañado de la existencia de un lenguaje perfectamente articulado; todo
ello alcanza su máxima expresión, con la aparición de obras de arte mueble
(astas o huesos decorados) y las excelentes representaciones del arte
rupestre: arte naturista, cuyas imágenes figuradas pertenecen a animales y
manos, en distintas posiciones y estáticos; en ellas, quizá hubiera algún
indicio de magia simpática para propiciar la reproducción de las especies
representadas.
Asimismo, el incremento demográfico determina los flujos migratorios y
las relaciones intergrupales entre largas distancias; prueba de ello, serían las
figurillas femeninas llamadas "venus" que repiten prácticamente los mismos
rasgos formales y mantienen una distribución geográfica desde Francia e
Italia, a Alemania y Rusia.
Finalmente, el tipo de hábitat es diverso, viven en cuevas o en estructuras
al aire libre; y, al final de período, se observa cómo se crean campamentos
específicos (cazalleros, talleres…) al desplazarse en función del ritmo
estacional para obtener una mayor productividad; asimismo, se constata la
domesticación del perro, junto al perfeccionamiento de técnicas en la caza
de determinados mamíferos -especialización cinegética-.
USO DIDÁCTICO DEL TEMA
De acuerdo con los Reales Decretos de enseñanzas mínimas y los
Decretos autonómicos, este tema puede trabajarse en ESO y en Historia de
España de 2º de Bachillerato, en ESO, se analiza el proceso de hominización
y la cultura material asociada a las diferentes etapas prehistóricas, la
importancia de la Península en el proceso evolutivo en la Historia de España,
comprender los cambios evolutivos que han tenido como consecuencia la
TEMA 22: EL PROCESO DE HOMINIZACIÓN. LA APORTACIÓN DE LA ANTROPOLOGÍA HISTÓRICA
especie humana actual y reconocer la cultura material al proceso de
humanización favorecerá en el alumnado el desarrollo de una perspectiva
más amplia sobre nuestro pasado.
En cuanto al uso de las metodologías activas, trabajaremos con el aula
invertida, el aprendizaje cooperativo para estudiar documentos históricos e
imágenes de yacimientos, las TIC con la página web antropohistoria,
atendiendo a la diversidad y la interdisciplinariedad, vinculando el tema con
las materias de Filosofía y Religión.
La bibliografía utilizada para la elaboración del tema se compone de los
siguientes manuales:
Arsuaga, J.L y Martínez I (2019) La especie elegida, Barcelona,
España, Destino
Cabrera V et al (2009) Prehistoria (2 vol) Madrid, España, UNED
Rosas A (2016) La evolución del género homo; Madrid, España, los
libros de la catarata
Vega, G, Bernabeu, J, Chapa T (2003) La prehistoria Madrid, España:
Síntesis