David Enrique Valencia Pérez.
Seminario de afectividad.
03 de octubre de 2023.
Síntesis 5
La sexualidad humana. Aspectos históricos. Estudio encargado por Catholic Theological
Society of América, Ed. Cristiandad, pp. 19-65.
El texto señala las diversas razones de la complejidad del tema del sexo y la
complejidad de la antropología cristiana, a la par que puntea la sexualidad como enraizada
en el núcleo mismo del ser humano, sólo puede ser adecuadamente contemplada dentro del
contexto de la persona total y de la totalidad de la vida humana, por tanto no puede
estudiarse la sexualidad como dato aislado.
Se parte de una antropología bíblica la cual admite que Dios es creador y Señor,
reconoce la dependencia del hombre y su condición de criatura, la Biblia adopta una
perspectiva unitaria con respecto a la naturaleza humana, La antropología cristiana insiste
en que el cuerpo y su sexualidad han de ser considerados buenos, al igual que la naturaleza
humana que es buena, pero debe ser sanada en Jesucristo.
Dos son los temas que se desarrollan a lo largo de la lectura, a saber, Biblia y la
sexualidad humana (que abarca: antiguo testamento y nuevo testamento) y tradición
cristiana y sexualidad humana (que comprende: los padres de la Iglesia, primera edad
media, alta edad media y edad moderna).
Del primer bloque se rescata que en la Biblia no hay un código de ética sexual
reducible a un sí o un no, la Escritura ni siquiera se muestra preocupada por la sexualidad
como tal. El AT se observa una pluralidad de costumbres por lo que es difícil afirmar una
sola postura frente a la sexualidad, pero se deja ver que prevalece la constitución patriarcal
del matrimonio y de la sociedad, la monogamia es el estado ideal sin embargo se tolera la
poligamia pero se condena el adulterio con la esposa de otro israelita, tal condena se funda
en las responsabilidades familiares y sociales que se tienen con los demás miembros de la
comunidad. La actividad sexual, reconocida buena en sí misma, es condenada cuando
aparece relacionada con los ritos de fecundidad de los paganos. El matrimonio y toda una
simbología erótica se utilizan para describir la sagrada unión de alianza entre Dios e Israel.
Jesús no promulgó una nueva ética sexual directamente. Jesús afirmó la dignidad
humana, y ello le llevó a mostrarse decididamente opuesto a la casuística legalista, Jesús
humanizó la ley en el sentido que mostro que la voluntad de Dios era nuestro gozo, nuestra
santidad entendida como integridad y el bienestar y la salud del hombre.
Si bien la Biblia no nos da normas absolutas sobre las diversas prácticas sexuales,
afirma que el trato carnal es bueno, pero que siempre ha de ser contemplado dentro del
contexto más amplio de la personalidad y la comunidad.
Los padres reaccionaron a un estilo de vida marcado por una decadencia atribuible a
diversos factores: una concepción excesivamente antropomorfista de las divinidades, unas
prácticas sexuales relacionadas con la idolatría y con las divinidades matriarcales y ciertas
especulaciones sutiles del pensamiento griego.
Dentro de la comunidad cristiana, los Padres lucharon contra dos tendencias
excesivas: los encratitas y priscilianistas, para los cristianos influidos por estos grupos, el
matrimonio era absolutamente reprobable y por otro lado un laxismo sexual. Frente a estos
extremos, ascetismo y erotismo, los Padres encontraron fuerte inspiración en el estoicismo.
La doctrina de Agustín es la que más ha prevalecido, sin embargo, fue su
experiencia personal y pecaminosa la que pesó en la actitud que tomó ante esta dimensión
de la vida humana. Al final de la era patrística, a actitud cristiana con respecto a la
sexualidad humana se volvió pesimista
En la primera edad media la sexualidad era considerada fundamentalmente como
una creación de Dios buena. Con el tiempo llegaron a suprimirse las sanciones que pesaban
sobre la actividad sexual de los casados ancianos y ello indicaba que se estaba produciendo
un cambio gradual. De la visión dominada por el miedo al placer y de la exclusividad en
admitir como fin único la procreación se pasaba a una valoración más positiva y
personalista de la sexualidad humana.
En la alta edad media influyó la sistematización de la escolástica de la teología, el
desarrollo del derecho canónico y la realidad misma de la vida en la moral católica. Se
señaló que la actividad sexual estaba permitida únicamente dentro del matrimonio y sólo
para procrear.
En la edad moderna con la aparición de los manuales de moral la actitud negativa
ante las cuestiones sexuales se refuerza.